Comparto con ustedes mi nota color sobre Gabriel García Marquez





“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado” es una de las frases más conocidas de Gabriel García Márquez. Nunca nadie pudo comprobar si la robó o fue un éxito de la sinapsis de sus neuronas, pero de cualquier manera, lo cierto es que Gabo realmente creía en cada una de esas palabras. Aparte de ser un Best Seller, algo que le importaba muy poco, el novelista, cuentista, guionista, periodista y escritor de “Cien años de soledad”, obra inspirada en sus padres y su infancia, es uno de los referentes contemporáneos del compromiso social y la literatura, utilizando su habilidad retorica para compartir sus ideas políticas.

Fue un hijo del amor y la lucha, ya que la relación de sus padres no era aprobada por su abuelo materno, el coronel Márquez, quien intentó separar al hijo bastardo, militante del Partido Conservador Colombiano y mujeriego de ley, de su hija Luisa, conquistada por las serenatas y los poemas de amor de Gabriel Eligio García. Pero, por suerte y para el bien de la humanidad, el domingo 6 de marzo de 1927, a las nueve de la mañana, en su apartamento de Aracataca, nació Gabito, como lo llaman sus amigos a pesar de tener 86 años.

El niño de dos años que 53 años después sería Premio Nobel a la Literatura, fue criado por su abuelo materno, el veterano Nicolás Márquez, ese que estuvo tan en desacuerdo con la relación de su hija y su yerno, pero fue, según los dichos del mismo Gabriel, el cordón umbilical con la historia y la realidad. Éste militar tenía poco de hombre de armas. En cambio, era muy sensible al arte y fue el que le contagió a García Márquez la pasión por la literatura, narrándole historias y enseñándole a usar el diccionario para enriquecer su vocabulario. Su abuelo castrense murió cuando tenía 8 años de edad, y era muy respetado por no callar en la causa de la Masacre de las Bananeras, hecho donde murieron miles de civiles en manos del Ejército en Colombia. Cuando de pequeño lo llevaba al circo, le repetía: “tú no sabes lo que es cargar con un muerto”, una lección que finalmente aprendió, plasmándola en las obras que lo llevarían a consagrarse como literato.