Vivir solo

La cantidad de hogares unipersonales crece a gran ritmo en el mundo y en la Argentina casi alcanza los 6 millones. El valor de la independencia, los neosolteros y otras formas de entender la soledad

Cada vez hay más singles. En diferentes formatos y por distintos motivos, aquellos que viven sin compañía han despertado siempre un interés especial: cuando los hijos se van de la casa familiar puede aparecer el síndrome del nido vacío, y cuando no se van y tienen más de 30, algunos padres recurren a cualquier artimaña para invitar a los chicos a independizarse. De sobra se ha ocupado de esto la ficción: Soltero en casa, Tanguy, El nido vacío y Sex & the city, entre otras emblemáticas ficciones, retrataron en la mayoría de los casos en tono de comedia las peripecias de la vida de a uno...

Lo cierto es que el aumento de hogares unipersonales es una tendencia que crece en todo el mundo. Los jóvenes (y no tanto) descubren en su independencia del hogar paterno un gran valor (siempre que el bolsillo lo permita). Y así lo demuestran los números. En total, más de dos millones de personas viven solas en nuestro país, según el último censo de 2010 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Y la cifra va en aumento y representa el 5,5 por ciento de los hogares, un número mayor al de 2001, cuando el porcentaje de hogares unipersonales era del 4,4.

A su vez, más de medio millón de hombres y mujeres argentinos que viven solos tienen entre 25 y 44 años. Éste es el grupo que más llama la atención, con un perfil socioeconómico alto, que los impulsa a darse múltiples gustos: viajar, ocuparse de su estética, comprarse ropa, estar al día con las novedades electrónicas, dedicar más tiempo al trabajo, vivir más libres que sus congéneres en pareja.

El mercado inmobiliario refleja también este fenómeno: "En los últimos años ha aumentado sustancialmente la población de viviendas unifamiliar", confirma Néstor Walenten, Presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina. "La mayoría de las construcciones en los últimos cinco o seis años son departamentos pequeños de uno o dos ambientes."

Signos de una epoca

"Vivo sola hace seis meses, pero me quiero mudar hace como dos años. Cuando cumplí 30 sentí que estaba lista para hacerlo. Siempre digo que en casa me pusieron por la izquierda y me sacaron por la derecha: nunca pagué una cuenta, llegaba de la quinta, dejaba mi bolso con la ropa sucia y al otro día estaba desarmado con todo lavado, planchado y doblado en el placard. La cama a la mañana no la hacía nunca. Era como vivir en un palacio, era una reina", piensa hoy Candelaria Camargo (33).

La soltería pasados los 30 tiene una nueva connotación, en la que los beneficios están a la vista de todos. Ser solterona o vestir santos se convirtieron en estados obsoletos, y la soledad, en su sentido más amplio, aparece revalorizada en la sociedad globalizada del siglo XXI.

Ante todo hay que tener en cuenta que no es lo mismo vivir solo que estar o sentirse solo. "La soledad nos abarca a todos: nacemos solos, morimos solos, vivimos acompañados", describe la psicoanalista Adriana Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional. "El proyecto de las personas que hoy eligen estar solas, que ahora yo creo que es por igual varones y mujeres, tiene que ver con ser dueños de su tiempo, ponerle todo el empuje posible al desarrollo personal, no negociar horarios ni vacaciones, lo cual no quiere decir que vivir solo sea estar solo. Porque hay soledades en compañía", sentencia. "El mundo está lleno de parejas que se comunican mal o que no se comunican. Asimismo hay personas solas que tienen una gran capacidad de conexión social, llenas de amigos, de proyectos, de viajes, de salidas, de deportes. Entonces la soledad es un sentimiento en realidad que para algunas personas es un pesar y para otras es una liberación", remata la especialista que también es titular en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)

En su libro La habitación vacía, la abogada norteamericana Emily White aborda el tema de la soledad como un trastorno tan serio como la depresión, aunque de hecho se trate de algo diferente. White, que describe el paso hacia los hogares de una sola persona como el rasgo demográfico más importante del siglo XX, sufre la soledad como una enfermedad que la ha acompañado a lo largo de su vida. A pesar de ser una profesional exitosa, en sus líneas transmite una tristeza que en nada se parece al modo de vivir de los neosolteros.

"Cuando uno aprende a disfrutar de la soledad como un encuentro con uno es un espacio para crear, proyectar, pensar. Es importante estar bien con uno mismo para poder vincularse con otros", reflexiona la licenciada Felisa Senderovsky, coordinadora del Área Científica de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires e integrante de APBA Asistencia.

Algo parecido cuenta Agustín Lago (24), publicista, que ni bien habitó su departamento de dos ambientes con vista al río, en Beccar, pintó un mural con un león de 4x2,5 metros sobre una pared absolutamente blanca. "Yo tenía la salida del cable lista para enchufar un televisor y en ningún momento quise comprarme uno. Así puedo pensar desde qué voy a hacer mañana hasta algo que me preocupa. La soledad sirve mucho para pensar."

Es como un estado mental, emocional, no depende necesariamente de la presencia física de algún otro, sino de nuestro estado de conciencia. "Es una condición subjetiva que no necesariamente debería asociarse a la pesadumbre o la tristeza o a estados depresivos. Por el contrario, puede ser una condición de potencialidad creativa, de espacios para generar realizaciones propias", coincide la socióloga Marcela Alicia Fumiére, coordinadora de la Comisión de Desarrollo Humano del Consejo de Profesionales en Sociología.

Catálogo de soledades

Es difícil hablar de la soledad como si fuera una sola. Es un término comprendido por todos, pero que también cada uno puede adaptar a su manera, según sus propias vivencias y su personalidad. Un estado que para algunos será positivo y necesario, mientras que para otros será un gran problema. No es lo mismo la soledad en la juventud que en la tercera edad, como tampoco es igual cuando aparece como una coyuntura, por un período, que como algo permanente.

"Establecerme solo a lo largo de diez años posteriores a más de veinticinto compartidos en familia fue una travesía severa, pero puedo decir que fue próspera", evalúa Carlos Troncoso (65), con tres hijas, dos ex mujeres y también dos suegras. "Distanciado de todo lo conocido, transité los primeros años de separado. Fue como una noche de niebla espesa, caminando a ciegas, sin referencias. Con el tiempo ese sentimiento se fue disipando. Las sombras tomaron forma de cosas, aunque desconocidas, pero eran objetos y también personas", comparte su experiencia este empresario textil de Núñez, que mantiene hoy una activa vida social y apunta como frase de cabecera La felicidad no toca el timbre.

"La soledad tiene dos grandes sentidos: el de la pérdida porque es vivir sin algo o sin alguien, sin un ideal, sin una persona, pero también puede significar ser dueño de uno mismo, tener autonomía personal", detalla la licenciada Guraieb. "Y está la soledad social, que la padecen aquellas personas tímidas que le tienen miedo al mundo y que lamentablemente parecen altaneras, distantes, antipáticas y en realidad están muy atemorizadas seguramente por una vivencia interior de mucho peligro al exterior que hace que se replieguen y que tengan contactos mínimos, prácticamente familiares".

Además hay soledades transitorias. La persona puede darse cuenta de que ese no es un momento apto para estar acompañada, pero también advertir que es algo que va a desaparecer.

"Estoy bien así, pero me imagino conviviendo con alguien. Es una circunstancia, no tanto una elección", reconoce Graciela Cuello (44), que categóricamente se define como una mujer feliz, llena de proyectos.

Otro tipo de soledad es la que viven las personas mayores de 70 años. En estos casos, la soledad se piensa como algo definitivo en cuanto a la ausencia de la pareja. Sin embargo, hay quienes se refugian mucho en los nietos, pueden mantener una vida social, a lo mejor han perdido a sus parejas y han salido del duelo y han armado un grupo con el que compartir su vida.

Por su parte, Felisa Senderovsky distingue entre la soledad de aislamiento y la soledad de apertura. La primera representa a aquellas personas que quieren seguir solas y se aíslan de la gente. Esta actitud no ayuda a encontrar salida y tiende a la depresión. Mientras que la soledad de apertura implica un encuentro con uno mismo, para luego poder abrirse a otros espacios donde se puede estar con otras personas.

Juan Carlos Corbeira (75) parece un buen ejemplo para esta última definición. Viudo hace doce años, habita un departamento chico, pero muy luminoso cerca de la quinta presidencial donde aprendió a realizar todas las tareas de la casa. "Voy a un club en Vicente López y hago natación invierno y verano. Esta año salí campeón de los juegos bonaerenses y subcampeón del torneo de pesca del Club de Pescadores de Olivos", comparte este jubilado inquieto que hace poco empezó italiano los viernes, una actividad que lo hace llorar de la risa.

Dentro del enorme grupo de los que viven solos, las razones de esa condición son múltiples. Algunos acaban de independizarse, otros están solos, pero en un futuro que esperan próximo disfrutarían de formar una convivencia de a dos; están los que encuentran en este modo de vida su mejor elección y son felices así, y también los que enviudaron o se separaron y entonces atraviesan una nueva situación luego de años de haber compartido su vida en pareja.

Como la esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres (relación numérica), esto explica que el grupo de hogares unipersonales en la Argentina esté formado por más de 600 mil mujeres de 65 años para arriba.

Pero el fenómeno, en verdad, abarca grupos más jóvenes y está relacionado con varios factores. La globalización, el ingreso de la mujer al mercado laboral, el enorme avance de la tecnología, son algunas de las características que se fueron dando y que facilitan el aumento de hogares unipersonales.

"Hay una tendencia a formar familias más tarde, se va retrasando; esto es más notorio en grandes ciudades y en grupos de altos ingresos", explica Guillermo Velázquez, doctor en Geografía e Investigador Principal del Conicet. "El de los hogares unipersonales es un fenómeno que va en aumento y los factores que lo generaron parecen gozar de buena salud. A menos que haya reglas muy claras en contra de estas viviendas, va a seguir incrementándose", asegura.

VIDA DIGITAL Y EN COMUNIDAD

El tema de la evolución tecnológica es controversial. Si bien son innegables los beneficios que trae para la vida actual, tiene como contracara un alto grado de responsabilidad en un nuevo modo de comunicarse. Poder estar conectados casi instantáneamente con cualquier punto del globo o tener una conversación por Skype con webcam incluida son situaciones que están casi tan naturalizadas que es difícil recordar la comunicación en una época anterior. ¿Será que cada vez estamos más conectados, pero menos comunicados?

A propósito, Guillermo Velázquez observa que la tecnología afecta muchísimo. "Trabajar desde la casa alimenta esta cuestión. Antes para ver una buena película tenías que ir al cine, hoy no. El uso del espacio público se restringe no sólo en lo laboral, sino también en lo recreativo".

Pero, claro, bien manejada la tecnología es una excelente compañía. "Es un portal al universo que nos puede permitir ir a los mejores museos del mundo, conocer ciudades, cine, literatura", rescata Guraieb. Y se suma a la alerta sobre su uso excesivo: "La tecno adicción es un cuadro muy agudo de dependencia donde prácticamente la persona se despersonaliza en el sentido de que no busca fomentar un vínculo, sino que se enajena teniendo muchos amigos a los que no conoce. En ese sentido, si se la usa para una desconexión profunda del ser es negativo", explica.

Curioso caso para esta era digital, con la cultura audiovisual en su apogeo, es el regreso de una modalidad antigua para encontrar pareja, y dejar de ser solamente uno: la cita a ciegas. Quien intente presentar a un par de amigos singles podrá comprobar que los candidatos ya se ocuparon de facebookearse para chequear si a simple vista valía la pena la salida.

"Hoy, sentarse a dialogar a ciegas durante una hora con una persona es mucho más una experiencia que antes. Por eso una de las cosas que más me inquietó cuando supe que Cupido volvía era cómo darle verosimilitud ahora a una cita a ciegas", reconoce Franco Torchia, conductor y guionista de este ciclo que hizo furor por Much Music y que volvió en septiembre último a la pantalla por TBS. Cien personas, muy jóvenes, atrevidas, se inscriben por día desde América latina para participar de una experiencia que se proclama en contra de las apariencias y a favor del corazón.

LA TENDENCIA EN EL MUNDO

El fenómeno social del aumento de hogares unipersonales se expande por diferentes países. El número de personas que viven solas a nivel mundial pasó de 153 millones en 1996 a 277 millones en 2011, según la organización Euromonitor International. Es decir que en quince años surgieron 124 millones de nuevos hogares unipersonales en el mundo, lo que da un promedio anual por encima de los ocho millones.
Actualmente hay cinco millones de personas de entre 18 y 34 años que viven solas en los Estados Unidos. Esta cifra aumentó diez veces desde 1950 hasta hoy. Aunque la mayor cantidad de gente que vive sola es de mediana edad: quince millones de personas de entre 35 y 64 años, según el sociólogo Eric Klinenberg, autor del libro Going Solo. The Extraordinary Rise and Surprising Appeal of Living Alone (Vivir solo: El extraordinario auge y el sorprendente atractivo de vivir solos). En total más de 32 millones de estadounidenses viven solos, más que los 27,2 millones de 2000 y los 31 millones de 2010, según el último informe de censo norteamericano.
Una cuarta parte de los hogares de Canadá está ahora compuesto por un solo individuo. En el Reino Unido, la gente que vive sola representa al menos el 32 por ciento de todos los hogares, según escribe Emily White en The Empty Room. A Memoir (La habitación vacía). Además, el aumento más importante se da entre personas menores de 65 años. Y la cifra de los que tienen entre 25 y 44 años y viven solos se ha triplicado en los últimos veinte años, mientras que en los Estados Unidos los que tienen menos de 65 años representan el 65 por ciento de hogares de una sola persona.
El primer puesto en este ranking de hogares unipersonales es para Estocolomo, Suecia, que cuenta con más del 60 por ciento de hogares para uno. Mientras en Noruega, el número de quienes no conviven es del 40 por ciento.
En Japón, en el 31,5 por ciento de todos los hogares en 2011 vivía una persona sola. También manifiesta una clara tendencia en alza, ya que en 2001 el porcentaje era del 27,9 por ciento.
En Francia, según un informe de 2011 del Instituto Nacional de Estudios Demográficos, una de cada siete personas vive sola. Este porcentaje creció en los últimos 50 años. Pasó de 6 por ciento en 1962 a 14 por ciento en 2007, es decir que creció más del doble. Y en París, más de la mitad de las viviendas tienen un único habitante, sin importar que sea la ciudad de los enamorados.
En Chile, del año 2003 al 2010, la cantidad de personas que viven solas aumentó en un 30 por ciento, según datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen). Representan el 2,7 por ciento de la población, con un total de 452.581 personas, mientras que en 2006 la cifra era de 351.255 (2,2 por ciento) y en el año 2003 era de 335.926 (2,1 por ciento).

Fuentes de Información - Vivir solo

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4 comentarios - Vivir solo

@Juan_Perron Hace más de 1 año -1
Vivir solo

@Juan_Perron Hace más de 1 año
@Carlitos_4561 Lo conozco y lo admiro demasiado. Amo sus composiciones en piano.
@Carlitos_4561 Hace más de 1 año -1
@Juan_Perron See un grande, música de calidad, no como la bosta que pasa MTV
@Juan_Perron Hace más de 1 año
@Carlitos_4561 Jaja, en realidad casi todo lo que pasa MTV es bosta. Me da un poco de angustia saber que muy pocos conocen a Erik Satie.
@undostresva Hace más de 1 año -2
Solo
@Carlitos_4561 Hace más de 1 año
este... que carajo tiene que ver esa foto con el post?
@leontao Hace más de 1 año
y las imagenes para animar el post?
@Carlitos_4561 Hace más de 1 año
me dio paja, eran muchas
@Walterargie1 Hace más de 1 año -1
Vayan a laburar y mantenganse solos manga de parásitos.