¿De qué manera es correcto participar en política para un cristiano?
“¡Viva la democracia! ¡Viva la democracia!” Este grito se oye en casi todo el mundo, hoy quizás como nunca. Gobiernos que hace poco prohibían partidos rivales, ahora invitan su competencia. Y ahora animan a todos sus ciudadanos a votar, para así fomentar la democracia.
Libertad de votar... protestas... marchas... hay muchas oportunidades de influir con el gobierno. Y tan fácilmente tú pudieras aprovechar de ellas. Sin duda, ahora mismo los partidos políticos buscan tu respaldo.
Pero, ¿qué del cristiano? ¿Que debe hacer el cristiano para con el gobierno? ¿Debe obedecerlo? ¿Debe unirse a él? ¿Qué dice la Biblia acerca del cristiano y la política?
El cristiano debe obedecer y honrar al gobierno.
La Biblia dice:
“Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan.”1
“¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella.”2
“Honrad al rey.”3
El cristiano debe respetar a los oficiales del gobierno. Debe sujetarse y obedecer a las leyes de su país —en cuanto no se opongan a la ley superior de Dios: la Biblia.
El cristiano debe pagar sus impuestos.
La Biblia dice:
“Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios... Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto.’4
El cristiano debe orar por el gobierno.
La Biblia dice:
“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia.”5
¿Ya ves que el cristiano hace siempre lo bueno para con el gobierno? El cristiano apoya al gobierno por obedecerlo, por pagar sus impuestos, y por orar. El no destruye a su país. El lo edifica, ayudando siempre a los demás.
Pero ¿qué de las oportunidades de influir con el gobierno? ¿Debe el cristiano participar en las protestas contra el gobierno? ¿Debe unirse a algún partido político? ¿Debe servir como oficial del gobierno? ¿Debe votar en las elecciones?
La Biblia también contesta estas preguntas. Busquemos en la Biblia respuestas a ellas.
¿Debe el cristiano participar en las protestas contra el gobierno?
La Biblia dice:
“No hay autoridad sino de parte de Dios... De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para Si mismos.”6
El que participa en las protestas, resiste a la autoridad. Por eso el cristiano no debe participar en ellas. Ni debe hablar contra las autoridades que Dios ha establecido sobre él.
Otra vez, el cristiano hace solo lo bueno para con el gobierno.
¿Debe el cristiano unirse a algún partido político?
La Biblia dice:
“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque... ¿qué parte tiene el creyente con el incrédulo?”7
Los partidos políticos se forman de muchos incrédulos. El cristiano que se une a un partido político, se une en yugo desigual con los incrédulos. Por eso, el cristiano no debe unirse a ningún partido político.
¿Debe el cristiano servir como oficial del gobierno?
Del que está en autoridad la Biblia dice:
“Es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.”8
Pero la Biblia manda a los cristianos:
“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios.”9
El gobierno recibe de Dios la autoridad de vengar y castigar. El cristiano no debe vengarse, sino dejar la venganza a la justicia de Dios. El gobierno y el cristiano llevan caminos distintos, ¿verdad?
El cristiano, porque obedece el mandato de la Biblia, no puede cumplir con el deber del gobernante. Por eso, el cristiano no puede ser policía, alcalde, o cualquier oficial del gobierno.
¿Debe el cristiano votar en las elecciones?
La Biblia dice:
“No hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.”10
“El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes.”11
El cristiano no sabe quién va a ganar las elecciones. Pero por medio de la Biblia él sabe que Dios ya escogió el candidato que él va a poner en poder. El sabe que los propósitos de Dios siempre se llevarán a cabo en las elecciones. En esto descansa. No tiene que salir a votar.
Además, si el cristiano no debe gobernar ¿cómo puede él mandar que otra persona gobierne? El que vota ayuda a poner en poder el oficial, y así ayuda a gobernar. El cristiano no puede gobernar. Por eso no debe votar.
El cristiano obedece a las autoridades. Paga sus impuestos. Ora por el gobierno. Pero no se mete en la política.
¿Por qué no?
Porque su “ciudadanía está en los cielos”.12 Pertenece a otro reino, al reino de Jesús. Y las metas de la política de este mundo y las del reino de Jesús no concuerdan. Por eso el cristiano no se puede meter en la política.
El político vive para su patria terrenal. Busca superar. El cristiano vive para la patria celestial. Busca servir. Vive en este mundo así como vivió Jesús —sirviendo a sus prójimos, pero siempre puestos los ojos en el mundo venidero. Jesús dijo que él “no vino para ser servido, sino para servir”13
Además dijo:
“Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían...; pero mi reino no es de aquí.”14
Por eso Dios exhorta a los cristianos:
“Salid de en medio de ellos, y apartaos, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré.”15
¿Quién diría que el mundo político no está lleno de inmundicia?
Pero tal vez la política te atrae. Tal vez piensas en la fama. 0 tal vez quieres unirte a ella para el beneficio de otros. Quieres ayudar a tu patria.
Recuerda: esa patria con su política es terrenal, temporal. Pronto los reinos y la política de este mundo se van a desaparecer. Jesús volverá. Y él seguirá reinando para siempre. La Biblia dice:
“Y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes.”16
“¡Viva la democracia!” El mundo político sigue con su grito. Sigue con sus marchas y protestas. Y sigue buscando el respaldo tuyo.
Pero no te dejes llevar por la política. ¡Consérvate para Jesús y para su reino eterno! En su reino Jesús te ofrece la oportunidad de trabajar para el bienestar eterno de otros. Y te promete una recompensa eterna. Si tú le sigues fiel, estarás entre aquellos que oirán las palabras de Jesús:
“Heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”17
Uno de los candidatos a la presidencia del Ecuador es un pastor evangelico, si se llegan a unificar de nuevo, las cosas podrian ir mal, ya que la libertad de culto que establece las constitucion se vería afectada.
En Argentina, votar es obligatorio, por lo tanto los cristianos argentinos sí deben ir a votar para cumplir con la ley. Y lo de que los cristianos no deben gobernar, es la mentira más grande que hizo que los cristianos nos creamos simplemente "ayudantes" de los gobiernos en los momento de necesidad. La realidad es que somos llamados a cambiar al sistema, no para ayudar al sistema.
Yo diría que tu tratado sobre el Cristiano y la Política, tiene en cuenta sólo tu opinión y la de tu Iglesia pero no la de todos los cristianos.
La Iglesia Católica, por ejemplo, reconoce el derecho a la huelga:
"Actuando en favor de los justos derechos de sus miembros, los sindicatos se sirven también del método de la «huelga», es decir, del bloqueo del trabajo, como de una especie de ultimátum dirigido a los órganos competentes y sobre todo a los empresarios. Este es un método reconocido por la doctrina social católica como legítimo en las debidas condiciones y en los justos límites. En relación con esto los trabajadores deberían tener asegurado el derecho a la huelga, sin sufrir sanciones penales personales por participar en ella. Admitiendo que es un medio legítimo, se debe subrayar al mismo tiempo que la huelga sigue siendo, en cierto sentido, un medio extremo. No se puede abusar de él; no se puede abusar de él especialmente en función de los «juegos políticos». Por lo demás, no se puede jamás olvidar que cuando se trata de servicios esenciales para la convivencia civil, éstos han de asegurarse en todo caso mediante medidas legales apropiadas, si es necesario. El abuso de la huelga puede conducir a la paralización de toda la vida socio-económica, y esto es contrario a las exigencias del bien común de la sociedad, que corresponde también a la naturaleza bien entendida del trabajo mismo."
(Encíclica Laborem exercens, n. 20. 14-09-1981. Beato Juan Pablo II)
La Santa Iglesia no está en contra de labores como ser oficial o ser alcalde, aún así en el catecismo se aclara que la Iglesia no debe expresar un juicio moral en materia económica y social a no ser que así lo requiera la salvación de las almas. El estado y las autoridades juegan un papel importante en la sociedad actual, tienen muchos deberes para con los ciudadanos:
La responsabilidad del Estado. “La actividad [...] económica, en particular la economía de mercado, no puede desenvolverse en medio de un vacío institucional, jurídico y político. Por el contrario supone una seguridad que garantiza la libertad individual y la propiedad, además de un sistema monetario estable y servicios públicos eficientes. La primera incumbencia del Estado es, pues, la de garantizar esa seguridad, de manera que quien trabaja y produce pueda gozar de los frutos de su trabajo y, por tanto, se sienta estimulado a realizarlo eficiente y honestamente [...]. Otra incumbencia del Estado es la de vigilar y encauzar el ejercicio de los derechos humanos en el sector económico; pero en este campo la primera responsabilidad no es del Estado, sino de cada persona y de los diversos grupos y asociaciones en que se articula la sociedad” (CA 48).
(Catecismo de la Iglesia Católica, 2431)
Derecho de participación política: "Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente elegidos" (DDH 21,1). "La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libertad del voto" (DDH 21,3). "Es perfectamente concorde con la naturaleza humana que se constituyan estructuras político-jurídicas que ofrezcan a todos los ciudadanos, sin discriminación alguna y con perfección creciente, posibilidades efectivas de tomar parte libre y activamente en la fijación de los fundamentos jurídicos de la comunidad política, en el gobierno de la cosa pública, en la determinación de los campos de acción y de los límites de las diferentes instituciones y en la elección de los gobernantes. Recuerden, por tanto, todos los ciudadanos el derecho y el deber que tienen de votar con libertad para promover el bien común" (GS 75; cfr. PT 26).
Dios nos concedió la libertad, nuestra sociedad no se va a arreglar porque sí. Los buenos gobernantes no van a caer del cielo, la paz no va a venir por sí misma. Dios quiere que trabajemos en busca del bien común. Creo que es sumamente apropiado para lo que quiero decirte, una frase de San Agustín: "Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti."
Todos los cristianos tenemos el derecho de contribuir con nuestro voto al bien común. Quien no vota, está faltando a una responsabilidad fundamental que tiene como ciudadano y como cristiano. El cristiano tiene el derecho de formar un partido político con el fin de promover políticas dignas y humanas.
Dios te Bendiga y la Vírgen te Acompañe.
Me alegro que haya católicos bien informados de su doctrina que opinan con fundamento. Es muy importante que se tomen ese tipo de "molestias", para mostrar una visión mas terrenal de la fe, o dicho de otro modo, con los pies sobre la tierra. De todos modos, el planteo que traje en éste post es muy idealista, quizá impracticable, pero que tiende a una meta de pureza. Saludos.
Me alegro que haya católicos bien informados de su doctrina que opinan con fundamento. Es muy importante que se tomen ese tipo de "molestias", para mostrar una visión mas terrenal de la fe, o dicho de otro modo, con los pies sobre la tierra. De todos modos, el planteo que traje en éste post es muy idealista, quizá impracticable, pero que tiende a una meta de pureza. Saludos.
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La Iglesia Católica, por ejemplo, reconoce el derecho a la huelga:
"Actuando en favor de los justos derechos de sus miembros, los sindicatos
se sirven también del método de la «huelga», es decir, del bloqueo del trabajo, como de una especie de ultimátum dirigido a los órganos competentes y sobre todo a los empresarios. Este es un método reconocido por la doctrina social católica como legítimo en las debidas condiciones y en los justos límites. En relación con esto los trabajadores deberían tener asegurado el derecho a la huelga, sin sufrir sanciones penales personales por participar en ella. Admitiendo que es un medio legítimo, se debe subrayar al mismo tiempo que la huelga sigue siendo, en cierto sentido, un medio extremo. No se puede abusar de él; no se puede abusar de él especialmente en función de los «juegos políticos». Por lo demás, no se puede jamás olvidar que cuando se trata de servicios esenciales para la convivencia civil, éstos han de asegurarse en todo caso mediante medidas legales apropiadas, si es necesario. El abuso de la huelga puede conducir a la paralización de toda la vida socio-económica, y esto es contrario a las exigencias del bien común de la sociedad, que corresponde también a la naturaleza bien entendida del trabajo mismo."
(Encíclica Laborem exercens, n. 20. 14-09-1981. Beato Juan Pablo II)
La Santa Iglesia no está en contra de labores como ser oficial o ser alcalde, aún así en el catecismo se aclara que la Iglesia no debe expresar un juicio moral en materia económica y social a no ser que así lo requiera la salvación de las almas. El estado y las autoridades juegan un papel importante en la sociedad actual, tienen muchos deberes para con los ciudadanos:
La responsabilidad del Estado. “La actividad [...] económica, en particular la economía de mercado, no puede desenvolverse en medio de un vacío institucional, jurídico y político. Por el contrario supone una seguridad que garantiza la libertad individual y la propiedad, además de un sistema monetario estable y servicios públicos eficientes. La primera incumbencia del Estado es, pues, la de garantizar esa seguridad, de manera que quien trabaja y produce pueda gozar de los frutos de su trabajo y, por tanto, se sienta estimulado a realizarlo eficiente y honestamente [...]. Otra incumbencia del Estado es la de vigilar y encauzar el ejercicio de los derechos humanos en el sector económico; pero en este campo la primera responsabilidad no es del Estado, sino de cada persona y de los diversos grupos y asociaciones en que se articula la sociedad” (CA 48).
(Catecismo de la Iglesia Católica, 2431)
Derecho de participación política: "Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente elegidos" (DDH 21,1). "La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libertad del voto" (DDH 21,3). "Es perfectamente concorde con la naturaleza humana que se constituyan estructuras político-jurídicas que ofrezcan a todos los ciudadanos, sin discriminación alguna y con perfección creciente, posibilidades efectivas de tomar parte libre y activamente en la fijación de los fundamentos jurídicos de la comunidad política, en el gobierno de la cosa pública, en la determinación de los campos de acción y de los límites de las diferentes instituciones y en la elección de los gobernantes. Recuerden, por tanto, todos los ciudadanos el derecho y el deber que tienen de votar con libertad para promover el bien común" (GS 75; cfr. PT 26).
Dios nos concedió la libertad, nuestra sociedad no se va a arreglar porque sí. Los buenos gobernantes no van a caer del cielo, la paz no va a venir por sí misma. Dios quiere que trabajemos en busca del bien común. Creo que es sumamente apropiado para lo que quiero decirte, una frase de San Agustín: "Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti."
Todos los cristianos tenemos el derecho de contribuir con nuestro voto al bien común. Quien no vota, está faltando a una responsabilidad fundamental que tiene como ciudadano y como cristiano. El cristiano tiene el derecho de formar un partido político con el fin de promover políticas dignas y humanas.
Dios te Bendiga y la Vírgen te Acompañe.