Hace 13 años, Guido Guevara, el boxeador en decadencia de la tira Campeones de la vida , trascendía la pantalla chica y se metía en el hogar de miles de argentinos. Con torpeza, ternura, unos divertidos latiguillos, camisa de leopardo y cadenas doradas, Osvaldo Laport (56) compuso entre 1999 y 2001 a uno de los personajes más entrañables de la televisión.

Ese popular personaje con el que ganó dos premios Martín Fierro a mejor protagonista de comedia vuelve a traerle otra alegría. Guevara regresa esta noche a la pantalla de El Trece- aunque ayer apareció unos segundos-, esta vez dentro de la ficción Sos mi hombre , la novela que protagonizan Luciano Castro y Celeste Cid.

"La vuelta de Guevarita fue algo con lo que fantasee siempre", contó Laport a LA NACION . El tiempo pasó y llegó esta anhelada oportunidad. El boxeador está más viejo y más emotivo, pero promete divertir y emocionar nuevamente a su público.

-¿Cómo es volver a interpretar a Guido Guevara después de tantos años?

-Confieso que me hice muchas preguntas. Es una experiencia totalmente diferente, nueva. No es lo mismo crear un personaje desde cero y jugar con las posibilidades de ver para dónde perfila, que rescatar después de mucho tiempo a uno tan particular como este. No estoy en ganador, sino más bien pensando en qué estoy haciendo, si lo estaré manejando bien, si será el Guevara de hace 13 años atrás. Y, en lo personal, es un privilegio, es un mimo que me hacen como actor.

-¿Tenés miedo de desilusionar a los espectadores?

-Esas preguntas que surgen relacionadas con la inseguridad están acá más acentuadas que en otros trabajos. Pero la presión no está relacionada con el éxito, sino con la personalidad de Guevara. No quiero equivocarme ni defraudar a los espectadores que lo eligieron con Campeones . Sobre todo al público masculino, que fue el que mantuvo vivo al personaje, el que me lo recuerda constantemente en la calle, en el supermercado.

-¿Por qué crees que Guevara quedó en el recuerdo del público?

-Los hombres nos identificamos con él. No es que nos encantaría ser guarros y bordear siempre el filo de la navaja, pero nos reconocemos en él. Este tipo es impune, pero no malo o agresivo, sino impune desde la inocencia. Sus malas palabras no son puñales, son destapes de humor. El hacía fuera de las cuatro paredes lo que nosotros no podemos hacer porque pertenecemos a una sociedad con ciertas estructuras.

-¿Cómo es el regreso?

-Siempre trato de hacerme cosas diferentes para cada nueva aparición. Yo quería ponerle una pancita, pero no me dejaron, me cuidan el galán. Vuelve despiojado. Si antes era nostálgico, hoy está prostático, está más marica que nunca. Miente diciendo que está bien, pero está solo. Además, va a tener una cuenta de Twitter (@guevaritaok) , con el que voy a interactuar con el público.

-¿Cómo surgió la idea de sumarte a Sos mi hombre ?

-Yo sabía de esto antes de empezar a grabar Lobo . Me lo dijo Adrián mientras estábamos pensando en cómo hacer a Lisandro Díaz Pujol en esa novela. Ya sabíamos qué iba a ser en Sos mi hombre y que Guevara se iba a incorporar una vez que se instalara el tema del boxeo en la tira de Luciano y Celeste.

-¿Cómo ves el contenido de la ficción en la pantalla chica?

-La ficción se hace en comunión. Creo que tendríamos que sentarnos a dialogar todos, autores y actores, y escucharnos más. El espectador necesita ver cosas diferentes y los actores necesitamos tener libros distintos, más adultos, que sorprendan. Me parece que la televisión de hoy está huérfana de eso, son pocos los programas bisagra. Lobo era una propuesta diferente, pero quizá estaba algo alejada y le faltaban diálogos adultos. Hoy, es Graduados el que perfila por ese lado.

-¿Hay algún otro personaje al que te gustaría volver a interpretar?

-Guevara fue el más popular, el que más vivo se mantuvo. Pero me hubiese gustado continuar a Lisando Díaz Pujol de Lobo . Intenté hacer un personaje real, siniestro y seductor. La novela no tuvo el éxito esperado, pero yo me divertí muchísimo haciéndolo.

-¿Qué otros proyectos laborales tenés?

-La idea es seguir hasta el final de esta novela. Mientras, grabé una publicidad de Reduce Fat Fast para promocionar una crema de abdominales. ¡A mis 56 años, me van a ver diciendo "está más linda que nunca"! Además, estoy trabajando para la Secretaría de Cultura de Tigre. Y el 17 de noviembre, en la quinta edición de la muestra Hopening , voy a exponer mis artes, mis piezas de tropilla de caballos. Soy carpintero, así como le hice la cuna a mi hija, hago porquerías, pero hasta ahora nunca las mostré públicamente.