epelpad

El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Nuevas investigaciones: Lenguas y Culturas de los Andes

Nuevas investigaciones sobre las lenguas y culturas de los Andes

Lo andino traspasa fronteras

La problemática del poder en zonas marginadas como la andina es tan heterogénea al igual que su cultura. Lenguas e identidades en los Andes, conjunto de ensayos editado por los americanistas Linda Grabner y Serafín Coronel-Molina, busca soluciones al dominio cultural en América Latina.

Con Lenguas e identidades en los Andes, libro que acaban de publicar, los problemas políticos y culturales del área andina tienen una nueva actualidad. Antes de abordar su propuesta, quisiera que nos detuviéramos en un punto básico. ¿Qué definición usan para lo andino? Sabemos que aparte de una historia –acaso común en el período de estabilización colonial–, de un área geográfica compartida, de algunas iniciativas políticas integradoras, elementos que nos harían pensar en una unidad cultural, existen componentes diferenciales –y hasta fisuras– que imposibilitan en la práctica un tratamiento homogeneizador...

Linda Grabner: Ya que esas fisuras y diferencias en “lo andino” fueron lo que queríamos explorar, diría que seguimos una definición básicamente geográfica de la región andina. De esa manera, pudimos incluir artículos que trataban zonas no consideradas como “los Andes”, pero con experiencias sociopolíticas semejantes a las de la región “típicamente” andina. Normalmente, se reconoce como región andina al Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y, a menudo, a Venezuela. Chile y Argentina son considerados países del Cono Sur, pero en realidad también tienen poblaciones indígenas de habla quechua (Argentina) y aimara (Chile). Al mismo tiempo, los mapuches viven en Chile y ellos mismos se consideran andinos, por su asociación con las zonas rurales y montañosas. Las experiencias sociopolíticas tanto de los quechuas y aimaras como de los mapuches en estas naciones son similares a las de los indígenas de los demás países andinos, ya que sufren varios modos de discriminación, así como condena social y abandono.

Nuevas investigaciones: Lenguas y Culturas de los Andes

Serafín Coronel-Molina: Los Andes son un contexto plurilingüe, multicultural y multiétnico. Por consiguiente, el concepto de lo andino se aborda en el libro desde múltiples perspectivas. Lo andino posee una amplia gama de facetas y variaciones, según el contexto. En otras palabras, lo andino es heterogéneo. Por ello, el tratamiento homogeneizador no prosperará, porque sería difícil homogeneizar a “todas las sangres” de José María Arguedas. Por otro lado, lo andino está en constante movimiento y transformación debido a un cúmulo de factores geopolíticos, socioeconómicos y a las olas migratorias tanto a escala nacional como internacional, dando lugar a nuevas formas y matices de etiquetas “identitarias”. Caeríamos en un exotismo exacerbado y una postura romántica esencialista si pensáramos que lo andino debe limitarse a las zonas remotas y aisladas del territorio. Lo andino traspasa fronteras locales, nacionales y transnacionales.

Soluciones a largo plazo

¿Cuáles son, para ustedes, los problemas más urgentes en el área andina?

Grabner: Lo más importante es comprender realmente a las sociedades andinas y las maneras en que han contribuido a las culturas de sus respectivas naciones, para luego buscar la manera de valorarlas, apreciarlas e incluirlas abiertamente en la concepción pública de la identidad nacional. Hay que superar esa actitud de desprecio hacia los indígenas, en particular a los de la esfera rural. Tal como refiere Serafín, esto implica la necesidad de enfrentar la pobreza y el analfabetismo de esas zonas.

Coronel-Molina: Los problemas que demandan urgente atención son la abyecta pobreza y la alta tasa de analfabetismo existentes en las zonas rurales de los Andes. Además, la falta de integración de las comunidades indígenas en sus respectivas naciones constituye un caldo de cultivo para las relaciones asimétricas de poder, aferradas al centralismo abrumador. Por consiguiente, las instancias de poder (los gobiernos e instituciones) con fuerte presencia en las urbes deberían dar paso a la descentralización, a fin de articular sistemáticamente las iniciativas habidas y por haber; y echar mano de los recursos en forma equilibrada en pro del desarrollo del vasto territorio andino, sobre todo de las zonas rurales que padecen un galopante abandono.

Siendo realistas, ¿es posible ofrecer una salida de corto plazo a esos problemas? De ser así, tales medidas serían más bien pragmáticas, pero ya sabemos que el pragmatismo va mejor con la política que con la cultura...

Grabner: Tales problemas no se pueden resolver a corto plazo. Intentar comprender otra cultura en sí misma requiere de mucho tiempo, paciencia y una mente abierta, pero es un paso necesario para encontrar los modos más eficaces de afrontar problemas como la pobreza y el analfabetismo. Después de todo, es imposible diseñar abordamientos exitosos para una determinada sociedad sin entender su cultura, su cosmovisión, las cosas que más le preocupan y las que no le interesan.

vCoronel-Molina: Como Linda expresa, no creo que los mencionados problemas tengan una solución a corto plazo. Es imperativo tomar medidas draconianas, a fin de promover cambios tanto en las estructuras de poder como en la sociedad en su conjunto. Se necesita con urgencia disminuir la brecha entre ricos y pobres. Para aliviar en cierta medida la pobreza y el analfabetismo es fundamental la planificación política, económica, social, lingüística, tecnológica. Es decir, se tiene que atacar el asunto desde múltiples ángulos y al mismo tiempo se deberían estrechar los lazos de cooperación con la comunidad internacional. Asimismo, es imperativo articular estos esfuerzos con la participación activa de todos los sectores y vectores de las sociedades y naciones andinas.

Heterogeneidad bajo la lupa

indigena

El libro que han preparado reúne la labor de muchos investigadores que trabajan y viven en Estados Unidos. ¿Cuál es el atractivo de un área tan lejana, si consideramos que el foco de interés en este país usualmente gira en torno a las problemáticas de México y Centroamérica? En otras palabras, ¿qué oportunidades de conocimiento ofrecen los estudios andinos a los investigadores de las ciencias humanas y sociales?

Grabner: Diría que el aparente enfoque de investigadores estadounidenses en México y Centroamérica es un fenómeno más regional que nacional. Las regiones cerca de México tienden a enfocarse más en estudios mexicanos, chicanos y centroamericanos, pero en otras partes del país hay igual interés en las demás regiones latinoamericanas y caribeñas. Por otra parte, la mayoría de autores de los artículos que aparecen en nuestro volumen proviene de América Latina y no de Estados Unidos. De los 17 autores representados, sólo uno, aparte de nosotros, vive aquí y otra es alemana. Los demás radican y trabajan en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela. Pero es verdad que hemos intentado promocionar el libro en Estados Unidos, porque tiene un amplio mercado para temas andinos. Los asuntos abordados en nuestro libro abarcan la sociolingüística, la planificación lingüística, la historia, la educación, las identidades nacionales, la religiosidad y hasta la vestimenta. Además de ello, los estudios andinos ofrecen un gran rango de temas de estudio, desde la economía hasta la medicina, e incluso ciencias humanas, sociales y hasta comerciales.

Coronel-Molina: Me limitaré a decir que los Andes son un terreno abonado para realizar investigaciones de todo nivel. El amplio paisaje sociocultural y sociolingüístico llama la atención de muchos intelectuales. Por otro lado, la presencia de numerosas poblaciones indígenas tan diversas como sus lenguas y culturas es otro factor primordial para atraer a buen número de investigadores de varias disciplinas. Por eso, los estudios andinos se encuentran en pleno apogeo, al abarcar tanto zonas rurales como espacios urbanos.

Idioma y dominio

Veamos el tema de la lengua y el poder. Quizá el más elocuente documento sobre la relación recíproca de ambos sea esa temprana exhortación que Antonio de Nebrija dedica a la reina Isabel la Católica como prólogo de la primera gramática castellana. Estamos en 1492 y ese documento traza, de alguna manera, el destino político de las lenguas y los pueblos dominados por el poder español...

Coronel-Molina: Desde el punto de vista histórico y lingüístico, el fenómeno diglósico impera en el contexto andino debido al avance arrollador del español, que va asfixiando las lenguas indígenas hasta condenarlas a la extinción. El desplazamiento idiomático a favor del español se produce por factores sociales, políticos, económicos, lingüísticos e ideológicos. Con la llegada de los conquistadores, el español se convirtió en un instrumento de poder y dominación. Paulatinamente, aumentó su presencia en los territorios conquistados y llegó a ser la lengua oficial, cuyo estatus se mantiene hasta hoy. Como consecuencia de ello, las lenguas indígenas fueron oprimidas y situadas en el último el peldaño de la pirámide social.

Resulta revelador que después de cinco siglos de sistemática borradura cultural y lingüística –en nuestros días a través de la complicidad del sistema educativo y los medios de comunicación–, el quechua sea aún una lengua hablada por casi la tercera parte de la población peruana. ¿En qué radica este éxito? ¿Es lícito considerarlo un logro o más bien debemos hablar de un éxito relativo?

Coronel-Molina: En efecto, después de más de cinco siglos de borradura lingüístico-cultural por parte del poder hegemónico, es asombroso que el quechua se mantenga vivo hoy. Un puñado de investigadores cree que la población quechuahablante oscila entre los 10 millones y 14 millones en todo el territorio andino. Según los censos nacionales oficiales, la población de quechuahablantes es mucho menor. Los resultados de dichos censos carecen de valor porque los cuestionarios diseñados y los métodos empleados dejan mucho que desear, en desmedro de las lenguas indígenas, especialmente del quechua. Lo que hace mucha falta es llevar a cabo censos lingüísticos a fin de determinar el número exacto de hablantes de lenguas originarias. Después, estos resultados deberían publicarse en un atlas lingüístico.

La vitalidad del quechua varía de contexto a contexto debido a la presencia de un mosaico de dialectos. En el caso peruano, por ejemplo, el quechua sureño goza de relativa vitalidad, particularmente el quechua cusqueño, por ser la variedad dialectal de mayor prestigio. Por otro lado, hay dialectos del quechua que se encuentran en un franco proceso de desaparición.

Desde la década de 1970, gracias a la lingüística se iniciaron sistemáticamente los esfuerzos de revitalización idiomática en favor del quechua en el Perú, así como en los demás países andinos, en lo que respecta a la planificación del estatus: leyes, decretos, oficialización a escala nacional primero y en zonas quechuahablantes después. También se ha incluido al quechua en los medios de comunicación como la radio, la televisión, la prensa escrita, Internet... Asimismo, se ha planificado el corpus del desarrollo de la escritura mediante la elaboración de diccionarios y gramáticas; y se proyectó la adquisición de la lengua: la enseñanza del quechua en programas de educación bilingüe intercultural a nivel de la primaria, la inclusión del quechua como materia de estudio en varias universidades, la alfabetización de adultos, entre otros.

Pero todo esto es un éxito relativo, puesto que se ha logrado mantener con cierta vida el quechua sureño. No obstante las iniciativas mencionadas, el fenómeno de sustitución del quechua por el español es notorio en el Perú y los demás países andinos, lo que perjudica enormemente la estabilidad de las lenguas y culturas indígenas.


[/b] http://www.elperuano.com.pe/identidades/107/entrevista.asp

0 comentarios - Nuevas investigaciones: Lenguas y Culturas de los Andes