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Tehuelches - No olvidar (2da. parte)

Los Tehuelches - No olvidar (2da. parte)


Aclaración: No pude colocar más información ni hacer más prolijo el post, debido al límite de caracteres que son permitidos.


LOS TEHUELCHES

Los tehuelches, eran denominados "patagones" en su encuentro con los españoles, aunque en su propia lengua se denominaban chon, "hombre".

•Ubicación geográfica: Los aonikenk (tehuelches meridionales), se encontraban en Santa Cruz y principalmente en las costas; los günün a küna se extendieron desde el centro de Chubut hasta Tandil, y los chehuache kenk habitaron cerca de la cordillera.

•Cultura: Los tehuelches fueron originariamente cazadores, añadiendo la pesca y la recolección de raíces, semillas-con las que hacían harinas- y mariscos. Básicamenta fueron cazadores seminómades, especializados en la caza del guanaco y del avestruz. Tras la araucanización (Proceso de influencia araucana en la patagonia), se intensificó el uso de la boleadora, que con el caballo resultó más efectiva para la caza.

Preparaban bebidas con jugos de plantas no fermentados.

Su vestimenta fue básicamente de piel, y utilizaban adornos, pinturas y plumas.

La vestimenta era el manto de pieles pintado usado con el pelo hacia el interior. Utilizaban unas vinchas en la cabeza, llamadas "cochel" de lana o algodón; diademas de plumas; y pintura blanca en el pelo largo, dispuesto a llevar con él las flechas.

•Vivienda: La vivienda Tehuelche, estaba constituída por el paravientos de cuero y el toldo, que tenían una división entre áreas de mujeres y de varones. El toldo es una adopción posterior de los pueblos pampeanos, pueslos más antiguos patagones utilizaban sólo paravientos.

La influencia araucana modificó al toldo en cuanto al tamaño, ampliándolo. Se sostenía con palos decrecientes hacia atrás y se cerraba con una cortina de cuero por delante.

•Organización: La sociedad tehuelche estaba organizada por clanes y familas, polígamas en la medida de las posibilidades económicas, pues el matrimonio se efectuaba por compra. Se formaron cacicatos con territorios delimitados. Los jóvenes, alrededor de los veinte años se incorporaban a los guerreros.

Los viejos, hombres y mujeres, se dedicaban a la medicina y hechicería, curando a los enfermos con procedimientos de magia.

Los muertos eran enterrados en posición extendida en la cima de las colinas, cubriéndolos con piedras; estas tumbas se llamaban "chenques". Una vez muerta una persona, se prohibía pronunciar el nombre del muerto.

•Religión: En su religión, aparece un ser supremo y un ser maligno (Setebos ó Kóoch y Elel ó El lal), junto con una multitud de dioses, comprendiendo el Sol, la Luna, Las Nubes, etc; en torno a los cuales había una rica mitología. Se celebraba con fiestas la pubertad de las muchachas, y los patagones del sur tenían sociedades secretas. Existieron los hechiceros como intermediarios divinos y como curanderos.

•Relación con blancos: los tehuelches se destacaron por su buena relación con los españoles y criollos; fueron comedidos, dóciles y serviciales. Se mostraron solidarios con los navegantes y los colonos galeses. Poseían un gran sentido de hospitalidad y camaradería. Fueron gente de paz, tal como lo documentan Viedma, Musters, Moyano y Moreno.
Fuente:
http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi99/perito-moreno/abor/tehuelch.html


HALLAN RESTOS DE INDIOS TEHUELCHES EN ARGENTINA

Martes, 20/11/2007 - 8:17

Un grupo de arqueólogos descubrió los restos de unos 50 cuerpos, entre niños y adultos, de indios tehuelches en la zona de la provincia de La Pampa, centro de Argentina, publicó hoy la prensa local.

Los especialistas creen que el lugar, cerca de la Colonia Chica y 25 de Mayo, a 400 kilómetros de Santa Rosa, capital provincial, podría haber sido una zona de sacrificios humanos.

Los primeros restos fueron llevados a la Universidad de Arizona (Estados Unidos) para la aplicación de estudios de Carbono 14, donde se confirmó que los restos datan del año 1400.

Muchos de los huesos tenían puntas de flechas incrustadas.

En el sitio del hallazgo la petroquímica Comodoro Rivadavia desarrolla proyectos agropecuarios, y así fue como sus máquinas descubrieron los huesos de los tehuelches.

Los tehuelches eran una población nómada que subsistía a base de la caza de guanacos y ñandúes, así como de la recolección.

El hallazgo se conservará en el Centro Técnico Cultural Carlos Gradín, construido en memoria del investigador que halló restos de indígenas de 9,000 años de antigüedad en la zona de Casa Piedra.

Noticia publicada en AM.com.mx (México)


Los Tehuelches o Patagones vivían en el sur de la Patagonia en Argentina y Chile, su escasa población se vió mermada luego de la llegada de los españoles debido a las enfermedades nuevas que los diezmaron

Mujeres tehuelches, los tehuelches eran cazadores-recolectores nómadas que practicaban el trueque. Usualmente entraban en combate por territorios de caza o por mujeres, aunque solían negociar pacíficamente con otras tribus por ambas.

Fuente: Ecuador Ciencia


Los tehuelches o Aonikenk fueron los habitantes de la Patagonia, razón por la cual también recibieron la denominación de patagones.

Cazaban guanacos y ñandúes con boleadoras, arco y flechas, además de recolectar todo tipo de raíces y semillas silvestres.

Eran muy altos (1,75 estatura promedio para los hombres) y sus cuerpos los depilaban y adornaban con dibujos de colores. También se tatuaban los antebrazos, con pequeñas varas que quemaban la piel.

Se vestían con capas de piel de guanaco sujetas a la cintura con una faja, y sus pies los cubrían con una especie de mocasín de cuero muy grueso.

Su estructura social reconoce la presencia de linajes dirigidos por un jefe y la existencia de chamanes.

Al igual que otros pueblos, creían en una vida después de la muerte, y lo manifestaban enterrando a sus difuntos acompañados de armas, utensilios y adornos, en tumbas o cuevas que después cubrían con tierra o piedras.




Fuente: Icarito
Saucepatagonia



TEHUELCHES

En 1520 Hernando Magallanes, en su viaje hacia el estrecho, recaló en Puerto San Julián (50o lat.Sur), en la actual provincia de Santa Cruz, donde ocurrió el primer encuentro con los nativos.

Antonio Pigaffeta, cartógrafo y cronista de la expedición los describe así:"...Tan grande era ese hombre, que nuestra cabeza apenas le llegaba a la cintura..."

La región patagónica estuvo constantemente poblada desde hace unos 13.000 años.

A la llegada de los españoles existían dos grupos principales con una frontera aproximada en el río Chubut: hacia el Norte, los GÜNÜN-A-KÜNNA (Tehuelche Septentrionales), hasta los ríos Limay y Negro; hacia el Sur los AONIKENK (Tehuelche Meridionales) hasta el estrecho de Magallanes.

Aonikenk (Tehuelche meridionales)

Constituían bandas poco mayores que las de los Selk'nam, compuestas por varias docenas de familias. Las bandas tenían jefes, y cada una disponía de un territorio propio por el cual migraban estacionalmente. Los jefes tenían escaso poder y una de sus pocas funciones era la de disponer el rumbo de las migraciones y el orden de la caza.

Los movimientos faunísticos determinaba los desplazamientos humanos en Patagonia. Esto se reflejaba en los asentamientos de estas comunidades, con su tiempo de veranada e invernada.

Sus paraderos de verano se situaban en las proximidades de la cordillera y en sus lagos y los de invierno en la cercanía de la costa. Las migraciones costa-cordillera seguían por lo general los cursos de los ríos patagónicos. En sentido Norte-Sur podemos reconocer dos derroteros: el cordillerano y el costero.

Las veredas indígenas se establecían según una necesidad básica: la presencia de cursos o reservorios de agua dulce a los que recurrían para acampar.

Guanacos y Ñandues eran sus principales animales de caza. Los métodos de caza variaron con el tiempo, a medida que evolucionaba su cultura. Los Tehuelche antiguos cazaban a pie y con arco y flecha. Los arcos de caza eran chicos con cuerda de intestino de guanaco, las flechas igualmente cortas, de caña, con dos o tres plumas y punta de piedra blanca o negra, también de hueso, transportadas en carcaj. Usaban cuchillos de piedra, odres de cuero para el agua.

Luego de la llegada de los españoles (S.XVI) adoptarón el caballo; y la actividad de caza se convirtió en ecuestre y masculina aunque las mujeres participaban formando el cerco que encerraba a las presas. El arma fundamental pasó a ser la boleadora.

Las mujeres se dedicaban a cazar presas menores como zorrinos, maras y quirquinchos. La caza era su medio económico fundamental a la que se añadía la recolección de raíces comestibles y de algunas semillas con las que hacían harina y la consumían tostada o preparando una especie de tortas.

Las prácticas comerciales se constituyeron en una parte importante dentro de los recursos económicos; su auge se debió no sólo a la facilidad para recorrer largas distancias que les posibilitó el caballo, sino también a la atracción que ejercían los productos ofrecidos por los pobladores blancos desde las colonias.

En el siglo XIX la dependencia de los productos que ofrecía el blanco era cada vez más importante, y los viajes a Carmen de Patagones y Punta Arenas se conviertieron en el eje del funcionamiento económico. Los asentamientos agrupaban una cantidad mayor de individuos y la territorialidad de las bandas ya no fué tan definida. La caza del guanaco y el ñandú siguió siendo importante como sustento y con fines comerciales.

Günün-a-küra (Tehuelche Septentrionales)

Estos Tehuelche se distinguían fundamentalmente de los Meridionales por su lengua (Günün a'ajech). En época ecuestre la frontera entre ambos grupos no fue estable.

A partir del siglo XVII los Mapuches cruzaron desde el actual Chile, a su región. Situación que culminó con la casi desaparición de la cultura Tehuelche Septentrional como tal en las provincias de Buenos Aires, La Pampa y Neuquén hasta el Río Limay. Permaneciendo hacia el oeste algunos grupos Günün-a-küna, que sólo se fusionaron con los Mapuches después de la avanzada militar del General Villegas en 1886.

De su mitología quedan relatos incompletos, donde se destaca la figura del ELEMGASEM, padre o generador de la raza que vive en una cueva, al que se le atribuye la autoría de las pinturas rupestres. "Gran animal extraño, cubierto de enorme cascara, muy gruesa parecida a la de los armadillos actuales. Robaba mujeres y tenía según algunos cara humana y según otros era un hombre de talla gigantesca cubierta la espalda de una enorme coraza."

Los Günün-a-küna tenían un canto dedicado al Elemgasem y decían que era el "dueño" de todos los animales vivientes y que sólo podía ser muerto por el rayo. Raspaban los huesos del Elemgasem (cualquier fosil hallado) y se lo daban a beber a los niños para que sean fuertes y sanos.

Fuente: "Diversidad Cultural Argentina. San Carlos de Bariloche, República Argentina."
Primera Edición 1993 ISBN 987-99485-0-5
Segunda Edición 1995 ISBN 987-99485-1-3
http://www.argentour.com/es/tehuelches/tehuelches.php



DE AQUÍ Y DE ALLÁ
La Abogada Tehuelche

Me une una profunda amistad con Rosa Chiquichano, tehuelche de origen; sobre todo tehuelche por cultura, sentimientos y tradición. Es una gran mujer, hospitalaria, inteligente, emprendedora y, sin embargo, sencilla, muy femenina. Su trayectoria está signada por sacrificios sin fin, hasta alcanzar por sus solos medios la meta propuesta. En el año 1965 obtuvo el título de maestra normal nacional a pesar de la estrechez económica de sus padres; recién a la edad de 52 años consiguió el diploma de abogada. "Me siento muy orgullosa por mí y por mis antepasados", declaró en su momento.
Rosa Chiquichano

Rosa Chiquichano a la edad de 20 años. Nótese el contraste entre el vestido moderno y el peinado con trenzas, propio de las mujeres tehuelches.

Los estudios universitarios los realizó en tres años y medio, consiguiendo rendir ocho materias a fines de 1998 en sólo 28 días, lo cual habla de su perseverancia y capacidad intelectual. La carrera de abogacía la cursó en la Sede Esquel de la Universidad Nacional de la Patagonia, donde el 30 de agosto de 1999 se apersonó a recibir el diploma cubierta desde los hombros a los tobillos con un "Kai Ajnún" o quillango (Kai es manta y Ajnún pintada), confeccionado hace más de un siglo por las mujeres de su raza con 24 cueros de guanaco de pocos días, ensamblados y cosidos con la "vena" del cogote de los guanacos adultos, respetando la forma original del cuero del animalito. Dicho quillango -uno de los seis que se conservan en la Patagonia- se lo envió desde Río Gallegos el investigador Mario Echeverría Boleta, profundo conocedor de las costumbres tehuelches.

Al contrario de los quillangos de los indios ona, que usaban con la lana hacia el exterior, los de confección tehuelche se vestían con la lana hacia el interior, lo cual permitía exhibir sobre el cuero, muy suave, decoraciones con figuras geométricas de "Choiols", es decir representaciones de las cuatro estrellas de la cruz del Sur con el agregado de un punto central.

Rosa Chiquichano, además de atender su estudio jurídico (donde constantemente acuden los tehuelches acosados por toda clase de injusticias, especialmente las relacionadas con el despojo de sus tierras), ganó una banca de diputada provincial del Chubut por el partido Justicialista, tarea que desempeña con capacidad y mano firme. Rosa es casada con el gaucho Rafael Ferrari, ex gerente de banco, comerciante, mecánico, timonel, ex domador de potros y cazador de jabalíes. El matrimonio tiene un solo hijo llamado Augusto.

El antiguo quillango o "Kai Ajnün" que viste la doctora Rosa Chiquichano fue confeccionado por las mujeres tehuelches con 24 cueros de guanaquitos de pocos días.
Con su solo esfuerzo personal, arrostrando toda clase de dificultades, Rosa hoy es considerada el referente obligado de la otrora gran nación Tehuelche: el portavoz de una raza casi desaparecida.


Los ancestros de Rosa Chiquichano

Rosa es la primer y única abogada tehuelche de la Argentina. Desciende en línea directa del famoso cacique Juan Chiquichano, quien compartió aventuras y fue muy amigo de George Chaworth Musters allá por 1870. Es una gran mujer, inteligente, atenta, sencilla. Debe medir 1,60 metros de estatura, cifra algo baja para los registros que poseemos sobre la raza tehuelche. Usa el pelo -de color castaño oscuro natural- largo y suelto sobre los hombros; es algo maciza físicamente; sus facciones, si bien angulosas, le confieren una expresión de firme voluntad, a la vez que trasuntan comprensión y afecto. La nariz levemente aguileña, los ojos rasgados, negros como el ala de un cuervo, los pómulos salientes, los labios finos, la piel aceitunada, son los típicos de su raza. Sin embargo sabemos que por las venas de su madre corría sangre hispana.

En nuestra civilización de consumo, poco tiempo nos queda para pensar en los antepasados. Para Rosa sin embargo, sentirse unida afectiva e intelectualmente a los suyos es casi un deber sagrado. Habla de sus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos como si aún vivieran. Porque ella sabe que el recuerdo de los antepasados es el nexo que nos identifica, que nos dice quiénes somos.

Rosa recuerda con especial orgullo a su tatarabuelo Juan Chiquichano, el protector de los primeros colonos galeses desembarcados en Chubut allá por 1865, a los cuales hasta donó tierras para que pudieran construir una escuela en Yalalau Bat, cuyo edificio de adobes aún permanece en pie.

Juan Chiquichano fue amigo del explorador inglés George Chaworth Musters, llamado "el Marco Polo de la Patagonia", con quien compartió muchas peripecias durante el año 1870. De este famoso cacique, Musters escribió en su inmortal obra "Vida entre los patagones" la siguiente breve semblanza: "Vi que (Chiquichano) era un indio muy inteligente, que hablaba correctamente el español, el pampa y el tehuelche; nuestra relación iniciada así se convirtió luego en una fuerte amistad recíproca".

Según el doctor Rodolfo Magin Casamiquela, lingüista de renombre, especializado en temas patagónicos, en su obra "Toponimia indígena del Chubut" afirma cuanto sigue: "Juan Chiquichano era patagón o Aónikenk por parte de padre, que se llamaba Yimaico, y Gününa Küne por la madre. Hablaba ambas lenguas patagonas y el araucano. Los galeses, de quienes fue muy amigo, lo tenían por tehuelche. Murió en la sierra de Zungún Curá en 1885 o 1886".

Rosa es además bisnieta del cacique Adolfo Nahuelquir Chiquichano y de Tegüi Tsüng, la "Pajarita que canta" (Tegüi es nombre onomatopéyico del canto de un pájaro y Tsüng es lo femenino en la lengua Günnüna iäjicht del grupo étnico tehuelche-pampa, de la parcialidad Günnüna Kena, según nuestra amiga Rosa). Es también descendiente del bravo cacique Yëmul Yanquetruz, cuyo nombre cristiano era José María.

¿Existen tehuelches puros?

Es un tema espinoso, de difícil respuesta. Según el citado Musters, en el año 1870 aún vivían 1.500 tehuelches. Sin embargo, su pronóstico era pesimista: "El número de tehuelches puros -escribió- tanto del norte como del sur que existe en la Patagonia, no excede de 1.500 hombres, mujeres y niños. La población decrece firme y rápidamente, y los estragos de la enfermedad y las malas consecuencias del aguardiente están realizando, como de costumbre, la obra de destruir esta raza".

El explorador Ramón Lista, en su ensayo "Los indios tehuelches, una raza que desaparece", escrito en el año 1884, consideraba a los tehuelches "una raza próxima a desaparecer de la escena el mundo". Sin embargo, en el año 1939 el famosísimo viajero Aimée Tschiffely ubicaba varias familias de tehuelches puros "cerca de los Andes", en la Patagonia. Por mi parte, durante una larga cabalgata de 3.000 kilómetros siguiendo las huellas de Musters (en el verano 2000-2001), conseguí detectar muy pocos tehuelches sin mezcla, habiéndose en su gran mayoría mestizado con otras etnias o con nuestros criollos.

Quizá arroje alguna luz sobre este tema el investigador y escritor chubutense Alejandro Aguado, quien sostiene que aún viven 3.000 tehuelches en la Argentina, pero asimilados casi todos a las grandes urbes del territorio nacional. Es una noticia alentadora, aunque de difícil comprobación. Sea de ello lo que fuere, la antigua forma de vida de esos nómades del desierto con sus costumbres ancestrales ha desaparecido para siempre.

Esta antigua fotografía muestra a familiares de Rosa Chiquichano. La mujer a la derecha, con atuendo decorado con motivos pampa, es Teguí Tsüng (la Pajarita que canta), bisabuela de Rosa

Fuente:
http://deaquiydealla.blogcindario.com/2006/06/00066-la-abogada-tehuelche.html


•TEHUELCHES

En la actualidad, los tehuelches son un grupo que se resiste a extinguirse; pero la realidad es que conforman una raza escasa y por más golpeada.

Hoy en día habitan en zonas aisladas de Santa Cruz y Chubut, de las cuales no son propietarios. Ellos, altos, fuertes, robustos, fueron casi exterminados por gobiernos y estancieros que llegaron a pagar a quien matara a un tehuelche.

Los informes recientes, agregan que los descendientes del grupo originario de los tehuelches, ha sufrido el mestizaje con chilenos y criollos. Asimismo, la baja demográfica de esta tribu se debe al alejamiento del linaje y la desaparición de los últimos ancianos.

Al igual que la raza se ha visto afectada por el mestizaje, la desorganización sociocultural hace responsable también a la aparición de individuos extraños al grupo originario. Ya que éstos insertaron nuevos patrones culturales, que se incrementaron, como consecuencia de la ausencia de ancianos, perdiéndose el lenguaje, las creencias y tradiciones.

Tehuelches - No olvidar (2da. parte)
Mapa de la situación actual de aborígenes en la Argentina

Fuente:
http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi99/perito-moreno/abor/actual.html

TEHUELCHE

El pueblo tehuelche o "patagón" (del mapudungun chewel che "gente bravía" o de un nombre para la parcialidad teushen más la palabra mapuche che, "gente, pueblo"[1] ) es un muy conspicuo grupo de etnias amerindias de la Patagonia.
Contenido

Subgrupos

La clasificación de los pueblos que poblaron la Pampa y la Patagonia es confusa a causa de que se produjo la extinción temprana de algunos de ellos y porque las vastas extensiones impidieron que los exploradores que los reconocieron tomaran contacto con todos los grupos o, en otros casos, que las migraciones estacionales de los indígenas recorriendo grandes distancias hicieran que los exploradores sobreestimaran el número de individuos de un pueblo o el rango de distribución de una lengua. Conjuntamente con esto, la irrupción de los mapuches desde el oeste transformó profundamente la realidad cultural, mixogenizando y absorbiendo a las etnias de la Pampa y centro y norte de la Patagonia. Posteriormente la Conquista del Desierto finalmente condujo a la casi extinción de las comunidades indígenas. Además, a todo este panorama se suma el desacuerdo de los investigadores.

El médico argentino Federico Escalada publicó en 1949 su obra "El Complejo Tehuelche", en ella hace una clasificación en la que postula la existencia de los Chehuache kenk:[2] y niega que hayan sido tehuelches los het que el jesuita inglés Thomas Falkner en su obra publicada en 1774, A description of Patagonia and the adjoining parts of South America, subdividió en tres grandes parcialidades: taluhet, didiuhet y chechehet.

* Tehuelches insulares: los onas o selknam y los manekenk o haush, en Tierra del Fuego (aunque los mannekenk resulten mixogénicos de selknam con los no patagónidos yámanas).
* Tehuelches de tierra firme:
- Aónikenk -de aonek'enk, sureños-: desde el estrecho de Magallanes hasta Chubut, incluyendo a los mecharnue. De lengua aoniko áish.
- Chehuache kenk: los valles cordilleranos desde el lago Buenos Aires/General Carrera hasta el lago Nahuel Huapi. De lengua teushen.
- Gününa küne, gennaken o gennakenk: desde Chubut a la Sierra de la Ventana y el sur de Mendoza. De lengua gününa iájech. Junto con otros pueblos, fueron llamados puelches -orientales- por los mapuches.

El antropólogo argentino Rodolfo Casamiquela revisó en 1965 la clasificación de Escalada, colocando a los Chehuache kenk como pertenecientes a los gününa küne[3] y a los het o querandíes como parte de los tehuelches.

* Tehuelches insulares: los onas o selknam y los manekenk o haush, en Tierra del Fuego.
* Tehuelches continentales:
- Tehuelches meridionales:
- Tehuelches meridionales boreales: desde el río Santa Cruz al río Chubut. De lengua teushen.
- Tehuelches meridionales australes: desde el estrecho de Magallanes al río Santa Cruz. De lengua aonek'o 'a'jen.
- Tehuelches septentrionales:
- Tehuelches septentrionales boreales o querandíes: en la región pampeana desde el Río de la Plata a Mendoza. De lengua querandí.
- Tehuelches septentrionales australes o gününa küne: al sur de los querandíes hasta Chubut. De lengua gününa iájech.

La arqueóloga argentina Ana María Aguerre en su obra de 1990, "Familias aborígenes del área del Río Pinturas, Noroeste de la Provincia de Santa Cruz", está de acuerdo con Casamiquela sobre los chehuache kenk, pero amplía su límite sur hasta los ríos Pinturas y Deseado.

Idioma

Las diferentes parcialidades tehuelches hablaban varias lenguas pertenecientes al grupo chon, clasificado dentro del tronco macro-panoano, pero no existe claridad acerca de las relaciones internas entre ellas, pues diferentes autores postulan a unas como dialectos de otras o a todas como lenguas independientes.

Hasta el siglo XIX se reconocían las siguientes lenguas o dialectos: los gennakenk hablaban el chulilaiagich (o günün a'ajech o puelche o günúna küne), cuya relación con las demás lenguas del grupo es discutida y a menudo se lo considera una lengua aislada a falta de más información; los tsoneka centrales, es decir, los ubicados en la actuales provincias del Neuquén, Río Negro y el norte de la del Chubut (entre los gennakenk al norte y los aonnikenk al sur), hablaban la lengua llamada pän-ki-kin o penken.

En la Patagonia central existía asimismo una antigua lengua de interfase entre las etnias tehuelches meridionales y septentrionales, llamada tehuesh (tewsün, téushenkenk o teushen) y fue paulatinamente suplantada por las voces aonnikenk. Sin embargo, gran parte de la actual toponimia de la meseta central conserva aún hoy sus raíces tewsün, como por ejemplo el vocablo "Chupat" del cual proviene "Chubut".

Finalmente los aónikenk hablaban el idioma conocido habitualmente como tehuelche o tsoneka o aónikenk, que constituye la lengua actualmente más estudiada del grupo.

Organización social

Aunque móviles, sus movimientos grupales solían ser circuitos, predominantemente de oeste a este y viceversa. Durante cada temporada tenían sítios donde instalaban sus campamentos, llamados aik o aiken por ellos y tolderías por los españoles y criollos.

Cada una de sus agrupaciones estaba integrada por nexos de parentesco y tenía un territorio específico de caza y recolección; los límites solían estar precisados ancestralmente por accidentes muchas veces poco notorios: una loma, un abrevadero, una hondonada, un árbol importante. En caso de que una agrupación no pudiera satisfacer sus necesidades en su propio territorio, debía pedir permiso a agrupaciones vecinas de la misma etnia para aprovechar los recursos de sus territorios; una transgresión a esta norma solía implicar guerra.

De un modo análogo, al ser fuertemente exogámicos los varones se veían obligados a buscar compañera matrimonial en otros grupos y solían practicar el trueque de mujeres. Esta norma reforzaba los vínculos de unidad étnica. No pocas veces, en lugar del trueque se practicaba el rapto de mujeres, conducta que casi siempre derivaba en guerras intraétnicas.

Religión

Como en el caso de muchas otras etnias que no desarrollaron una estructura estatal o que fueron ágrafas, no poseían un sistema sectario religioso (liturgia y estructura vertical) como en occidente tal cual se suele entender comúnmente, es algo antojadizo; los tehuelches, como todos los pámpidos, tenían sistemas de creencias basados en mitos, y ritos, no existiendo un sacerdocio sino el tipo de función que suele ser llamada chamanismo. Sus chamanes ejercían la medicina con la ayuda de esos espíritus.

Por otra parte los tehuelches creían en espíritus de los matorrales y en una deidad suprema que creó el mundo pero que no interviene en él. Una de las versiones cosmogónicas es el mito según el cual la deidad llamada Kóoch ordena lo confuso creando los elementos diferenciados; destaca que similarmente en Tierra del Fuego los selknam mantenían el mito según el cual el creador del mundo, es un anciano llamado K'aux o Kénos (casi segura variante del nombre Kóoch o, en todo caso, la denominación de ambas deidades comparte una raíz común), quien fue enviado por el espíritu Temáukel.

Igualmente dentro de la cultura Tehuelche se creía en tipo de espíritu o ser dañino llamado Gualicho, quién también esta presente en la mitología mapuche más austral. Por ello, se postula que al parecer, el concepto de Gualicho habría sido introducido a la cultura tehuelche por el contacto con pampas y mapuches. Sin embargo igualmente se dice que tendría algunos elementos propios de las creencias Tehuelches, por lo cual otros postulan que su origen podría provenir de este pueblo, o bien como una contrapartida de la cultura Tehuelche que habría dejado su impronta en los mapuche.

Historia

Antes del descubrimiento de América*

Hace 9.000 años a. C. surgió la industria Toldense, caracterizada por puntas de proyectil sub-triangulares bifaciales y raspadores laterales y terminales, cuchillos bifaciales y herramientas de hueso. Más tarde, entre los 7.000 y 4.000 años a. C., aparece la industria Casapedrense, caracterizada por una mayor proporción de instrumentos líticos confeccionados sobre láminas, probablemente como una muestra de la especialización en la caza del guanaco, lo cual también esta presente en los desarrollos culturales posteriores de los patagones.

Desde ese momento y hasta la llegada de los europeos (inicios del siglo XVI) los patagones poseían un modo de vida cazador-recolector en el que hacían uso de una movilidad estacional, desplazándose en pos de las manadas de guanacos; durante los inviernos se encontraban en las zonas bajas (vegas, mallines, costas, orillas de los lagos, etc.) y durante el verano ascendían a las mesetas centrales de la Patagonia o a la cordillera de los Andes en donde tenían entre otros sítios sagrados el cerro Chaltén.

* (el descubrimiento de América fue hecho hace 14 o 13 mil años a.p. desde mi opinión personal, debido a que alrededor de esa fecha pasaron los primeros pobladores hacia este continente, a través del puente de Bering)

Llegada de los españoles

La llegada de los españoles implicó un conjunto de cambios revolucionarios en la cultura de los pueblos originarios y los tehuelches no fueron ajenos a esto; se desataron entre ellos pestes (sarampión, viruela, gripe) que los diezmaron, particularmente a los septentrionales gennakenk.

Esta catástrofe demográfica ocurrida durante los siglos XVII y XVIII facilitó la invasión de sus territorios por parte de los mapuches. De este modo los gennakenk tuvieron dos opciones: integrarse con los invasores y los supervivientes de los het, configurando la etnia puelche, o retroceder hacia el sur para fusionarse con los aonikenk a la par que combatían contra los mapuches. Hacia 1865 libraban encarnizados combates contra aquéllos a orillas del río Senguerr o Gengel, siendo aún recordada por los mapuches la terrible batalla de Languiñeo (este topónimo mapuche significa Allí muchos muertos).

Esta situación culminó con la casi desaparición de los tehuelches septentrional en las provincias de Buenos Aires, La Pampa y Neuquén hasta el río Limay, permaneciendo hacia el oeste algunos grupos günün-a-küna, que sólo se fusionaron con los mapuches después de la expedición militar del general Conrado Excelso Villegas en 1886.

La constitución de la etnia puelche con linajes que incluían a tehuelches explica, en parte, las actitudes de ciertos jefes puelches como Catriel, Chucul, Foyel o Sayhueque, los cuales o fueron contemporizadores con los blancos y criollos o fueron considerados traidores: Catriel, de origen gennakenk, fue ferozmente muerto al combatir aliado a los blancos por otros puelches más ligados a la etnia mapuche en 1879. Entre los grupos formados por estos mestizajes, se hallaban los ranqueles o rankülches (del mapudungun rankül-che, “gente de los cañaverales”). Los gennakenk que no se fusionaron con los hets, lo hicieron con los aónikenk.

Complejos fueron los lazos sociales de los tehuelches con los inmigrantes galeses que desde la segunda mitad de siglo XIX comenzaron a colonizar Chubut: en general las relaciones fueron armónicas entre ambos pueblos, es así que suelen observarse en zonas del Chubut actual personas de cabellos rojizos y ojos bridados.

La primera apelación que le dieron los europeos fue la de patagones, cuando en 1520 Fernando de Magallanes invernó en la Bahía de San Julián, lo que fue relatado por su escribano Antonio Pigafetta. En efecto, aún antes de encontrarse personalmente con ellos, aquellos exploradores quedaron asombrados por las huellas de sus pies. Ampliadas por las pieles que les servían de calzado, pies de suyo mucho más grandes que los de los europeos de entonces (para el siglo XVI la talla media de los europeos era mucho más baja que la actual, mientras que los varones patagones tenían una talla promedio superior a 1,80 m), por lo que les consideraron patones y les evocaron al gigante Pathoagón de las novelas de caballería. De estructura craneal dolicocéfala como otros pámpidos, llegaron a ser famosos en la literatura europea de los siglos XVI a XIX por su gran estatura y fuerza física.

Corresponde tener muy en cuenta que entre los siglos XVI a XVIII el topónimo Patagonia era dado a todo el territorio desde el sur del estuario del Río de la Plata. Esto refuerza la hipótesis de antropólogos como Rodolfo Casamiquela, según la cual los het eran también patagones.

Se sabe poco de la cultura tehuelche anterior al caballo aunque su organización socioeconómica se parecía a la de los onas de Tierra del Fuego. La introducción del caballo a principios del siglo XVIII transformó el modelo de organización social de los tehuelches: se formó en ellos un complejo ecuestre. Al igual que los amerindios de las Grandes Praderas de Norteamérica, los tehuelches también trabajaron las estepas de matorrales de la Patagonia, viviendo principalmente del guanaco y de la carne de rhea (ñandú o choique), seguida de la carne de huemul, venado, mara e incluso puma y jaguar, además de ciertas plantas (pues aunque tardíamente, aprendieron a cultivar la tierra). En cuanto a peces y mariscos, existían en ciertos casos tabúes: algunos grupos tenían, por ejemplo, prohibido el consumo de pescados. Sus grupos solían estar constituidos por entre 50 a 100 miembros.

La adopción del caballo significó una profunda revolución social en la cultura tehuelche: la movilidad que les deparó alteró las ancestrales territoralidades y modificó en gran medida el patrón de los desplazamientos, si antes del siglo XVII predominaban las trashumancias este-oeste en pos de los guanacos, a partir del complejo ecuestre tomaron gran importancia los desplazamientos longitudinales (de sur a norte y viceversa) estableciéndose extensos circuitos de intercambio: a mediados del siglo XIX los aonikenk trocaban sus pieles y moluscos por cholilas (frutillas, zarzamoras, calafates, semillas de pehuén, llao llao, brotes y cogollos de coligüe, etc.) y manzanas a los gennakenk del Neuquén, del Alto Valle del Río Negro y del llamado País de las Frutillas o Chulilaw (bella región delimitada aproximadamente al norte por el lago conocido actualmente como Nahuel Huapi, al este por las cordilleras bajas y morrénicas llamadas Patagónides, al oeste por las altas cumbres de los Andes y al sur por el lago llamado Buenos Aires o General Carrera).

El caballo (que conocieron a partir de 1570), o más exactamente la yegua, pasó a ser parte principalísima de su dieta, dejando en segundo lugar a los guanacos. Los selknam de Tierra del Fuego en cambio no dieron en desarrollar un complejo ecuestre comparable.

Situación actual

En la actualidad (2007), según el Censo Indígena Nacional, hay en la Argentina unos 52 ciudadanos descendientes de la etnia hablantes de la lengua tsonek y 113 no hablantes. La población con linaje tehuelche que se ha mantenido más apegada de esta cultura se ubica en la meseta central de la provincia argentina de Santa Cruz aunque, como otras etnias originarias de la Argentina, hoy en día se encuentra acriollada.

En Santa Cruz existe la reserva de Camusu Aike (3.900 ha a 170 km de Río Gallegos) y asentamientos en los Lotes 6 y 28 del lago Cardiel y en Cerro Índice. En Chubut se hallan las reservas de El Chalía (a 60 km de la localidad de Ricardo Rojas) y de Loma Redonda (entre Río Mayo y Río Senguer).

En la provincia del Chubut existen grupos mestizos de mapuches y tehuelches muy mapuchizados y que se denominan mapuches-tehuelches.


Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Aonikenk#Idioma

LOS TEHUELCHES

En el territorio de la actual provincia de Santa Cruz en la Patagonia Austral Argentina, vivieron hasta ya entrado el siglo XX gran cantidad de miembros del pueblo Tehuelche. Eran de características muy similares a los Onas quienes habitaban cruzando el Estrecho de Magallanes en la Isla de la Tierra del Fuego (tanto en la parte argentina como en la parte chilena de la isla). En general eran de alta estatura (por arriba de 1,85 m. de promedio). Sumado a esto la baja estatura del europeo del siglo XVI, sirvió de argumento para crear el mito de la Tierra de Gigantes. En parte de allí viene la denominación del viajante Pigafetta (acompañante de Magallanes en su viaje de 1520), de PATAGONES.

Las ilustraciones de la época y la exageración acostumbrada al contarse historias de viajes agrandaron aún mas los veinte o treinta centímetros que de estatura se llevarían nativos y europeos. Pero en este trabajo no nos detendremos tanto en las características del pueblo tehuelche, sino mas bien en sus últimas épocas como dueños de las tierras.

La provincia de Santa Cruz costa adentro era en pleno siglo XX una zona prácticamente virgen. Aventureros, idealistas, pioneros y huídos de las justicias del mundo; deambulaban por estas tierras aún sin alambrar. Allí convivían con los grupos tehuelches que en forma nómade instalaban sus tolderías en los sitios en que lo hacían desde siglos. Los tehuelches "veraneaban" hacia la cordillera e "invernaban" hacia la costa atlántica. La meseta central era entonces el sitio en que habitaban entre sus idas y venidas.

La instalación de las primeras estancias y luego de las grandes compañías (en especial inglesas o de algunos terratenientes) los fueron confinando a cada vez menos sitios en que instalarse ... hasta terminar en algunos lotes o campos en que no eran mal vistos. Muchos pioneros "blancos" convivieron normalmente con ellos e incluso los empleaban en "sus" campos. Pero especialmente a algunos terratenientes les significaban una molestia, ya que ocupaban las tierras y empezaban a alimentarse de un animal nuevo en la zona ... "el guanaco blanco" o para nosotros las ovejas. Aparecen así las primeras historias trágicas que podrá leer en páginas subsiguientes.

La importancia del guanaco

Las más antiguas pinturas en la roca muestran estilizaciones de guanaco que delatan que existían desde los tiempos más remotos. Parece que hacia el final de las glaciaciones, mas o menos hacia el 8000 A.C., se produjo un cambio climático de la tierra que trajo modificaciones en la fauna y en la flora.


Desaparecieron las grandes especies animales, de las que la Patagonia fue panteón, y quedó dueño de todo el ámbito nada menos que el guanaco, a quien Pigafetta describió como animal "con cuerpo de camello y orejas de mula y relincho de caballo."
Sólo el ñandú o avestruz americano compartía ese señorío animal; de tal modo que la caza de guanacos y avestruces corría siempre pareja y se hacía en forma conjunta. Pocos hombres arriaban muchos animales, utilizando técnicas arteras, hasta formar un rodeo, antes de entrar a usar las boleadoras de una, dos o tres bolas.

Los últimos tehuelches se van mezclando con los primeros obreros rurales que van llegando al territorio de Santa Cruz o bien se van segregando en mínimas comunidades indígenas ... o peor aún caen diezmados sin remedio por las enfermedades, el alcohol o el exterminio como el caso de Onas y Yámanas. En las dos páginas subsiguientes encontrará relatos del exterminio de los pueblos Tehuelche y Ona. Prevenimos que los mismos pueden impresionarle y que fueron hechos reales (si bien puede discutirse sobre alguno que otro detalle).

-¿Leyenda? -dirán muchos-; ¿cuento? ¿calumnia? -Tal vez; pero si de poco tiempo a esta parte no han sido enterrados, ahí están, en Cabo Domingo, formando un verdadero hacinamiento los huesos "pelados" de las víctimas. (José María Borrero " La Patagonia Trágica " año 1929).-

El siguiente es el relato original que desarrolla en su libro "La Patagonia Trágica", un curioso protagonista de Rio Gallegos en aquellos años como lo era José María Borrero.

"Los únicos, los verdaderos primeros pobladores de Santa Cruz y Tierra del Fuego fueron los indios onas y tehuelches, a quienes ellos se encargaron de destruir y hacer desaparecer por medio de las balas, del veneno y del alcohol para quedar a sus anchas dueños y señores, como hoy son, dc las inmensas extensiones de tierra que explotan y que alcanzan a varios millones de hectáreas.
A cambio de unas cuantas botellas de whisky, ginebra, caña y aguardiente, de la peor especie, licores adulterados y de ínfimo precio se obtenían de pieles variadas y ricas, cerda, plumas de avestruz, oro también en polvo y pepitas y toda clase de productos, que los indios les entregaban!
Los primeros codiciosos pronto se dieron cuenta de que las numerosas tribus que poblaban la Patagonia y Tierra del Fuego, constituían para ellos un doble y grave peligro; primero, el de que les comieran las ovejas, de carne siempre más exquisita que la del guanaco y los mariscos, que constituían la base de su alimentación; segundo, el de que civilizados los indios poco a poco por contacto con ellos mismos merced a la tenaz y humanitaria labor de los misioneros salesianos, que ya para esa época realizaban su epopeya de evangelización en aquellas apartadas regiones, y apegados al terruño, como eran, reclamaran su parte de tierras acordándose de que eran argentinos, y amparados en sus antecedentes, historia y tradiciones, la consiguieran de los respectivos gobiernos, privándoles a ellos una gran parte del fruto de sus depredaciones.
Entonces resolvieron destruirlos en masa y los destruyeron, antes de que el mundo civilizado se apercibiera de su nefasta labor.

En las proximidades del río Santa Cruz y explotando una estancia de su propiedad, estancia que para mayor sarcasmo se denomina "El Tehuelche", vive un inglés viejo, muy viejo ya, cuyo nombre no tengo escrúpulo alguno en decirle, porque él mismo, con la mayor naturalidad y como "chiste" especial refiere en algunas ocasiones, principalmente cuando está "tomado", los hechos de que me hago eco; se llama Mister Bond.
Míster Bond cuenta, en ocasiones con orgullo y siempre como "chiste" especial que él personalmente fue "cazador de indios" y que por "méritos" propios ascendió a capitán de una cuadrilla de cazadores. Que al principio les pagaban a él y a sus compañeros de "faena" una Libra esterlina por cada "par de orejas" de indio que entregaban. Que como entre los cazadores había algunos demasiado blandos de corazón, que a veces se conformaban con cortar las orejas a sus víctimas sin matarlas, y como los "patrones" se apercibieran de la trampa por haber visto algunos indios desorejados se cambió el sistema y desde entonces no se pagaba la libra esterlina, sino a cambio de la cabeza, los testículos, los senos o algún otro órgano vital de eso que constituía la "gran caza" de la Patagonia. Este míster Bond hizo asesinar en un solo día durante las masacres del año 1921, acusándolos de bandoleros, a diecisiete honrados trabajadores de campo, a algunos de los cuales adeudaba fuertes sumas en concepto de salarios por trabajos, que habían verificado en su estancia; fue una macabra "liquidación de cuentas" coma tantas otras que idénticamente se produjeron y que se detallarán en la segunda, parte de esta obra titulada Orgía de sangre.

En cierta ocasión y en un punto de Tierra del Fuego, que se denomina "Spring Hill", quedó varada una ballena. No se sabe si la marea la arrastró o si fue llevada de propósito. Lo cierto del caso es que fue vista primero por los perseguidores de indios y manipulada por ellos con toda clase de venenos.
Descubierta la ballena por varias tribus de onas, y golosos como son éstos de la grasa del cetáceo, se dieron el gran banquete y allí quedó el tendal de muertos, como si se hubiera librado una gran batalla; se calculan en unos quinientos o más; fue un día de "caza máxima" (un descendiente e historiador de la familia Braun argumentará años después que en realidad fue por causa del botulismo ya que era demasiado difícil el hecho de encontrar una ballena, ir por el veneno y "prepararla" en medio del oleaje).
.Por lo demás estas atrocidades se cometían con tan cínico desparpajo que esos mismos abnegados misioneros salesianos, cuya obscura y maravillosa obra de civilización no acabará nunca de admirar y agradecer la Humanidad, pudieron sorprender a una "cuadrilla" de cazadores de indios, tal vez la misma a que se refiere el episodio anterior; retratarla con una cámara fotográfica en actitud de acecho y caza y con el cadáver de un indio al pie.

La fotografía del caso, precioso documento que constituye una prueba indubitable de la verdad de los acontecimientos que le relato, fue publicada sin escrúpulo alguno, con la valentía propia de quien no teme investigaciones ni elude responsabilidad en un álbum editado por la Orden Salesiana en la "Tipografía Salesiana" de Turín, durante el año 1907, con la siguiente inscripción al pie: Esta instantánea de algunos cazadores de indios en la Tierra del Fuego- hace comprender mejor que nada las miserables condiciones en que viven los fueguinos y la grandeza de los beneficios allí aportados por los Misioneros Salesianos.
El fundador de las estancias de José Menéndez, en Tierra del Fuego, era un inglés llamado Mac Klenan, a quien se conocía más por el sobrenombre de "Chancho Colorado".
Hombre de alma atravesada y de perversos instintos, resultaba "Chancho Colorado" el tipo ideal para fundar estancias en aquellas épocas, en que el primer trabajo a realizar -trabajo de "roturación"- era la destrucción y exterminio de los indios, como para formar una "chacra" se extirpan y destruyen previamente árboles, raíces y malas hierbas.
Él fue quien organizó el trágico banquete de Cabo Domingo, cuyos horrorosos detalles erizan el cabello y espantan el ánimo del hombre mejor templado.
A este fin y valiéndose de diversos astutos emisarios, que suavemente se introducían en las "tolderías" de los indios, siempre mansos y confiados, les prometió cesar en la persecución sangrienta que tenía iniciada, ofreciéndoles al mismo tiempo una paz duradera en condiciones, al parecer, ventajosas. Él los proveería de "guanacos blancos" (así llamaban los indios a las ovejas), en cantidad suficiente para que pudieran comer, a condición de que verificaran sus correrías en pos de los verdaderos guanacos, que constituían la base de su alimentación, más al Sur, sin penetrar en las tierras por él ocupadas y sin perturbar, en consecuencia, la vida de las majadas en los campos en que pastaban.

Aceptaron alborozados esta proposición y para sellar el convenio organizó "Chancho Colorado" una fiesta pantagruélica, que para los infelices indios debió vestir caracteres de verdadero banquete.
Después de algunas horas de comer y beber sin tregua, encontráronse los cuatrocientos o quinientos indios, que entre hombres, mujeres y niños habían concurrido a la "fiesta", ahítos, cansados, hartos y borrachos, sobre todo borrachos, hasta no poder tenerse en pie.
Había llegado el momento propicio, la ocasión tan solícitamente buscada; en ese mismo instante comenzó y con toda rapidez se verificó la espantosa carnicería tan diabólicamente concebida. Apostados Mac Klenan (a) "Chancho Colorado" y diez o doce de sus satélites en los cerros y montículos cercanos, a que antes me he referido, abrieron fuego contínuo y graneado con sus armas de repetición sobre aquel montón de seres indefensos y embrutecidos

-¿Leyenda? -dirán muchos-; ¿cuento? ¿calumnia? -Tal vez; pero si de poco tiempo a esta parte no han sido enterrados, ahí están, en Cabo Domingo, formando un verdadero hacinamiento los huesos "pelados" de las víctimas.

Y para concluir voy a relatarle a usted algo increíble, fantástico, un hecho concreto que la más exaltada imaginación no podría producir por mucho que se la torturara.
Uno de los cazadores, que cobraban la libra esterlina consabida por cada cabeza de indio que presentaban, uno de los secuaces y cómplices del famoso "Chancho Colorado", tuvo la visión remota de una mayor ganancia que la "libra esterlina". Valiéndose de las mañas más inverosímiles, consiguió astutamente apoderarse de una familia completa de onas vivos, compuesta de once personas, entre hombres, mujeres y niños.

Puesto de acuerdo con el patrón de un buque ballenero francés, obligó a los pobres e infelices onas a embarcarse en la "ballenera", que de inmediato levó anclas y puso rumbo a Francia, en cuyas costas desembarcó su rara y exótica carga, no sin que en la travesía hubieran arrojado a las profundidades del mar los cadáveres de dos de los desdichados "fueguinos", que murieron...
Una vez en Francia, y conducidas a París, donde se celebraba la Exposición Universal del año 1889, las víctimas fueron introducidas en una jaula de hierro rodeada de una gran carpa, sobre la que flameaban banderas y gallardetes conjuntamente con letreros alusivos, que excitaban la curiosidad del público y atraían innumerables espectadores, que pagaban cinco a diez francos por contemplar aquel grupo de "caníbales" (así se les anunciaba).Y he aquí cómo y de qué manera "nueve ciudadanos argentinos" - pues nunca los "fueguinos" han dejado de serlo- fueron públicamente exhibidos como "antropófagos", comedores de carne humana, en la Ciudad Luz, en el cerebro del mundo, en la entraña de la civilización y del progreso. Y más todavía robusteció la creencia arraigada de que se trataba de verdaderos "antropófagos" el hecho de verles devorar ansiosamente pedazos de carne cruda, que a la vista del público y con ademanes teatrales se les arrojaba después de haberles sometido a largo ayuno y sabias y metódicas dietas; como antes le dije, la ilusión era completa, el negocio fabuloso, y al parecer, sin riesgo de ningún género.
Pero, amigo mío, son inescrutables los designios de la Providencia, y muy ocultos, aunque seguros, los caminos seguidos por Dios; poco tiempo duró la impunidad del criminal sujeto y vea en qué forma curiosa fue descubierto.
El reverendo padre José María Beauvoir, abnegado misionero salesiano, hoy un venerable anciano octogenario, que acompañó al general Roca el año 1879 en la conquista del Desierto, pasó largos años en Tierra del Fuego desarrollando su acción evangelizadora entre los indios onas y alacalufes. Hombre inteligente y progresista como era, y, sobre todo, amante del estudio, no tardó en penetrar el folklore ona, llegando a dominar en tal forma el idioma de los indígenas, que escribió un diccionario 'ona-castellano ", que podrá usted encontrar en cualquier librería.
Pues bien, el año 1889 tocóle providencialmente al padre Beauvoir disfrutar de las vacaciones, que de tiempo en tiempo concede la orden salesiana a sus componentes y aprovechó tales vacaciones para regresar a Europa y visitar a su familia. Cumplidos los primordiales deberes afectivos y amante del estudio, como antes dije que era, pronto sintió la comezón de visitar la Exposición Universal de París y contemplar y admirar los progresos de la inteligencia humana en las ciencias, en las letras, en las artes, en las industrias, que allí se manifestaban en estupendo alarde.
Después de largas y continuadas correrías por el recinto de la Exposición, tropezó en su camino con una gran carpa, en cuyo frente había enormes letreros, en los que se leía: "Indios caníbales, antropófagos". Despertada su curiosidad, y más todavía por sus largos años de permanencia entre diversas tribus de indios, pagó la correspondiente cuota, penetró a la carpa, y... ¡cuál no sería su sorpresa al ver de primera intención quillangos (capas de hechas de piel de "chulengo", es decir cría de guanaco ) que constituían la única vestidura y abrigo de los supuestos "antropófagos"!
Trémulo de horror y pleno de indignación, acercóse sigilosamente el buen padre Beauvoir hasta los barrotes de la jaula y aprovechando la ausencia momentánea del celoso guardián que los custodiaba, quien, por otra parte, no podía en modo alguno sospechar lo que iba a ocurrir, entabló con los "enjaulados" el siguiente diálogo:

-¿Qué hacen aquí? ¿Cómo llegaron?
-Nos cazaron y nos trajeron.
-¿Quién?
-Unos cazadores de allí.
-¿Quieren volver?
-Sí, sí. (Con lágrimas de ternura y alegría).
-Disimulen entonces, estén tranquilos; yo los libertaré; yo los llevaré.
-Gracias.
-Adiós.
-Adiós.

Y con el alma palpitante de gozo por la buena obra que iba a realizar, compensando así los esfuerzos desarrollados para estudiar y comprender el idioma ona; allá fue el valiente y bravo misionero en busca de ayuda eficaz, de auxilio pronto, de socorro inmediato para salvar, para liberar, para rescatar a sus pobres indígenas vilipendiados. Y a fe que pronto encontró el auxilio buscado, y bien eficaz por cierto

Fuente:
http://www.santacruz.gov.ar/cultura/biblioteca/PatagoniaRebelde/tehuelches.htm


DOS VIDEOS


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=2AqqKKrTCP8


Gracias a DrGregHouse por subir este video a www.youtube.com
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=4TwLwcZ2lIQ



TODAS LAS FUENTES CONSULTADAS ESTÁN EN EL POST, CON EL LINK RESPECTIVO PARA REDIRECCIONARLOS CORRESPONDIENTEMENTE.


Saludos

POST RE EDITADO. LAS IMAGENES NO SE VEÍAN, ASI QUE LAS SAQUÉ. POR EL MOMENTO LO DEJO ASI SIN IMAGENES, PARA AGREGAR POSTERIORMENTE. IGUAL ESTOY PREPARANDO UN TEMA DE INVESTIGACION SOBRE LOS TEHUELCHES. ALGO QUE ME LLAMO LA ATENCIÓN Y DEJO CONSTANCIA ACÁ: QUE ENCONTRÉ UNA FOTO EN ESTE POST QUE NADA TIENE QUE VER CON LOS TEHUELCHES. LA FOTO FUE COLOCADA, EDITANDO EL POST. SAQUE CAPTURAS Y LO INVESTIGARE. DICHA FOTO FUE COLOCADA MEDIANTE HACKEO O ALGUN MODERADOR DE TARINGA LO HIZO. PORQUE YO SOLO UTILIZO ESTA CUENTA.

15 comentarios - Tehuelches - No olvidar (2da. parte)

@patriconvos
que maravilla,el comentario sobre este tema ya lo sabes,me encanto
@T_BAG2
gracias me venia bien para la escuela gracias
@bonomunicipal +1
GRACIASSSSSSSSSSS TOTALESSSSS GRISISIMO +10 Y AFAVORITOS DE UAN
@YellowDuck
muchas gracias me re sirvio, mi hermanita pudo hacer la tarea
@patriconvos
Cesar ,que feo eso , una foto, ojala algun Mod u Operador lea y te conteste, me pàrece que burlaron tu intimidad, que nunca mas pase esto
@salamander22
Excelente trabajo, muy buena información sobre el pueblo dueño de sentir patagónico, estaré por río gallegos pronto, tal ves puedas darme un mal para contactar me con vos y poder charlar sobre estos temas, saludos, Orlando