Weltshmerz¿Lo sentiste?

Weltschmerz es un término acuñado por el autor alemán Jean Paul usado para expresar la sensación que una persona experimenta al entender que el mundo físico real nunca podrá equipararse al mundo deseado como uno lo imagina. Esta visión pesimista del mundo fue ampliamente utilizada por numerosos autores románticos como Lord Byron, Giacomo Leopardi, François-René de Chateaubriand, Alfred de Musset, Nikolaus Lenau, Herman Hesse, Christopher Connors, y Heinrich Heine. El término también es utilizado para denotar el sentimiento de tristeza cuando se piensa en los males que aquejan al mundo. En el hablar cotidiano alemán, no es una palabra usada frecuentemente.

El significado moderno de Weltschmerz en la lengua alemana, es el dolor psicológico causado por la tristeza que puede sufrirse cuando se comprende que las propias debilidades son causadas por la crueldad del mundo y circunstancias físicas y sociales. En este sentido, se puede sufrir de depresión y resignación, y puede convertirse en un problema mental (comparado con el término japonés hikikomori).
Real
El mundo no es como lo soñamos, o como lo deseamos. El idioma alemán tiene una palabra específica -Weltschmer- para designar el sentimiento de pena, melancolía o depresión que se produce cuando se confrontan esas dos sensaciones: la del mundo que deseamos y la del que existe en realidad. Morimos, sufrimos, nos duele. Los sueños se rompen y las ilusiones son caras.

Esa depresión, ese “Weltschmerz” puede que este, de una manera u otra, en cada uno de nosotros. Es posible que no de manera extrema, que tan sólo sea una sensación breve de vez en cuando, un reflejo gris en el espejo por las mañanas, una punzada en el sillón al ver las noticias, o una sensación de ahogo al oír a un amigo contarnos su desgracia sin que podamos ayudarle.

Y el reflejo que tenemos para defendernos de esa sensación, de ese reflejo, de ese ahogo, es no mirar. Cerrar nuestros ojos a la mayoría de las cosas que no podemos controlar. No dejar que la realidad nos aplaste por el método más rápido: ignorarla. No podemos arreglar el mundo, así que lo hacemos pequeño, controlable hasta lo posible.

Pero eso no es más que un engaño, otra ilusión. El mundo no es mejor, la vida no es más plena porque evitemos pensar en los problemas o en las dificultades. No van a desaparecer porque no los veamos. Aunque también es cierto que lo contrario, sucumbir a la palabrita alemana, a la desesperación, a la melancolía, tampoco es la solución de nada. La verdad es que ni podemos arreglar el mundo ni podemos dejarlo como está. Nos queda seguir adelante, mejorar lo que podamos, cuidar de lo que tenemos, dar un paso tras otro y seguir viviendo. Compartir, sonreir, hablar, empujar. Cada uno en su medida, cada uno intentando superar su particular Weltschmerz.
realidad
En resumen:
l significado de “Weltschmerz” es el del dolor causado por la tristeza que hace sufrir cuando se comprende que las propias debilidades son causadas por la crueldad del mundo. O más simple: el dolor que a veces genera observar el mundo.

Quizá hoy sea un momento propicio para usar ese término. Cuando uno se levanta y comprueba que aquella noticia con la que se acostó anoche de que un tsunami había arrasado Japón no era un sueño, cuando se da cuenta de que el miedo a un desastre nuclear acecha de nuevo por la necedad de nuestros gobernantes (y nuestras sociedades), cuando comprueba que un tirano sigue haciendo de las suyas al otro lado de las costas europeas -y otros muchos más allá, sin que queramos verlo-, cuando el sistema que hemos creado no da respuesta a las voluntades de la gente, cuando un individuo no puede más que resignarse a la dictadura del trabajo o a la tragedia del no tenerlo, cuando se hace patente que no hemos aprendido de los sufrido y que no tenemos la madurez suficiente para solucionarlo.

Sin ser alemán y sin apenas conocer ese complicado idioma, es hoy cuando hay que utilizar ”Weltschmerz”.

Dolor, pena, tristeza, resignación, eso es lo que uno siente. Sí, pero no sólo podemos quedarnos en manos de las palabras… hay que hacer algo más, andar un poco más lejos. Desgraciadamente aquí el rumbo se ha perdido de tal forma que reconstruirse no sirve de nada
dolor
Otros usos
En música, Weltschmerz es una canción de la banda británica The Cutler, del álbum Black Flag. Así mismo, es una canción gótica que aparece en el album Lycia de Christian Dörge, tambien Weltschmerz es la primera cancion (intro) de la banda Napalm Death del album Smear Campaign.
Weltschmerz es, además, el nombre de una tira cómica canadiense.
En un capitulo especial de navidad de la tercera temporada de la serie estadounidense "The Big Bang Theory" el personaje "Sheldon" hace referencia al termino.

Título de una canción del grupo Holandés "Orphanage" en su disco "Oblivion".


Resetear


Manuel Vicent

No conozco a nadie que en el fondo no se sienta inferior a su propio ordenador, que no ponga cara de idiota cuando sin saber por qué, de pronto el aparato se bloquea, el cursor deja de obedecer al ratón, la pantalla se apaga y todo el trabajo se pierde en el bosque informático poblado de malvados enanitos. A las radios, televisores y otros cacharros antiguos bastaba con darles un puñetazo para que volvieran a funcionar, pero frente a la rebeldía del ordenador no sirve de nada aporrear con odio el teclado. En este caso, según aconsejan los técnicos, la única solución consiste en resetear, esto es, en apagar e incluso en desenchufar por completo el sistema y en volverlo a encender para que todo empiece de nuevo. Pues bien, resetear es hoy una acción casi mística, que cada cual debería aplicar también a su propia vida cuando uno se siente muy mal, pero no sabe qué le pasa. Volver siempre al principio es una fórmula budista de absoluta actualidad. Cuando arrastrado por la corriente política, con los años te has vuelto en un tipo esquinado de extrema derecha con el pelo teñido de azabache, si te reseteas, puede que vuelva a emerger del pasado aquel chico solidario, ecologista, que quería librar al mundo de la injusticia universal. Cuando el tedio ha desactivado la pasión que sentías por un amante ya gastado, si te reseteas, puede que recuperes aquel novio nunca olvidado del todo o aparezca en el horizonte otro más joven, más guapo y más simpático. Cuando tu cuerpo con la edad se ha convertido en una ruina y no sin razón te crees amortizado para el sexo, si te reseteas, puede que seas aún más feliz dedicándote a la erudición y a cazar mariposas como Nabokov. Cuando uno era una hormiga petulante que creía que este planeta no corría ningún peligro con las centrales atómicas, si te reseteas, tal vez pensarás que la energía limpia se deriva de una inteligencia clara y entonces te harás un militante antinuclear. Cuando te duelen cosas que antes no te dolían y tampoco sabes qué va a ser del mundo ni de ti en el futuro, vete a la cama. Uno se resetea todas las noches durante el sueño. El cerebro se apaga, pone en orden los cables y de ti depende encenderlo cada mañana para ver el sol en la ventana como si fuera la pantalla del ordenador de nuevo iluminada.

Sí, el diagnóstico está claro: “Weltschmerz”. La solución es la duda ¿nos reconstruimos o reseteamos?