La última foto del Che Guevara

Dicen que cuando llegó la orden a La Higuera los soldados hicieron un sorteo para decidir quién sería el encargado de asesinar a Ernesto Guevara de la Serna, capturado horas antes. Nadie quería pasar a la historia como “el hombre que mató al Che” y peor aún, nadie quería enfrentarse a la mirada serena y desafiante del guerrillero que había burlado al ejército boliviano -y a los Rangers entrenados por la CIA- durante más de un año por las montañas del este del país. El elegido, teniente Mario Terán, tuvo que beber unos cuantos tragos de whisky antes de decidirse a entrar en la improvisada cárcel, la pequeña escuela de La Higuera, para acabar a sangre fría con el hombre que soñó con “crear dos, tres Vietnam”. Dentro de la escuelita, herido de bala en una pierna, desfallecido por el hambre y el asma, el Che todavía imponía su presencia: “sé que viene a matarme. Dispare, cobarde, sólo va a matar a un hombre”. Era el 9 de octubre de 1967 y la ráfaga de ametralladora se oyó en todo el pueblo...