La evolucion del concepto de superheroe ( parte 1)

Marvel

LA EVOLUCIÓN DEL SUPERHOMBRE

300

En 1935 aparece “New fun comics”, el que sería el primer cómic de la editorial
DC; pero no sería hasta 1938 cuando de la mano de Joseph Shuster y Jerry Siegel
aparecería el primer gran superhéroe de la historia del cómic: Superman. Así apareció
en el número uno de la revista “Action Comics” (junio, 1938) el primer cómic de la
llamada Golden Age y posiblemente el cómic más valioso del mundo.

La tirada normal de los cómics en aquella época era de doscientos
mil ejemplares al mes. Sin embargo, el número 4 de “Action
Comics” vendió quinientos mil. Tras investigaciones de este suceso
por parte de los editores, los vendedores les respondían que la
gente no pedía el número de “Action Comics” sino la revista donde
salía Superman, ya que ésta no se dedicaba sólo a aventuras de
este héroe, cosa que sí pasaría más adelante: “Action Comics”
pasaba a narrar únicamente aventuras de Superman.

Al ser el comienzo del personaje, lógicamente, éste no estaba muy bien definido
y fue evolucionando según avanzaban los números. Si en los comienzos se enfrentaba
con los criminales sin ningún tipo de contemplaciones, luego llegó un momento en que él
mismo se puso un código moral para respetar por encima de todo la vida humana.
Algo parecido sucedería poco tiempo después. Era el año 1939
cuando Bob Kane publica la primera historia de Batman en el “Detective
Comics” número 27. El personaje obtuvo un gran éxito y pasó a ocupar
por completo las páginas de la revista. Ambos personajes eran una
síntesis de prototipos, pero Batman era diferente al resto de los
héroes de cómic creados. En principio tenía elementos típicos -era un
detective, no sólo perseguía a los malos sino que resolvía misterios-, pero a su vez
representaba los elementos más oscuros de la ciudad por la que patrullaba. De lo que
no hay duda es que mientras Superman representaba lo apolíneo, su moralidad, la
forma de ver al personaje como una figura idealizada del bien y el hecho de que sus
poderes se deban al sol, Batman era lo dionisiaco, la oscuridad y la noche, cosa que irá
avanzando con el personaje.

Frank Miller

Los guiones en aquella época no tenían nada que ver con los de la actualidad. El
héroe se dedicaba a cazar a los villanos para llevarlos a la cárcel, eran simples
aventuras detectivescas y de acción, pero cuya moralidad era la de la ley, y por tanto el gobierno, del momento, no se cuestionaba nada; sólo actuaban como una especie de
policías. Los villanos no eran espectaculares, sólo gente que cometía crímenes y pocas
veces se veía razones o motivaciones que fuesen más allá de conseguir riquezas o
ansias de poder.

Estos cómics trataban principalmente la vida del personaje como superhéroe,
parándose rara vez a analizar su vida personal. El tratamiento que recibían estos
personajes era de Dioses, como si se tratase de las deidades de la antigua Grecia.
Eran el ideal del bien y estaban por encima de todo; no eran seres comparables a los
humanos, sino que se les situaba en un plano moral superior al resto de la humanidad
sin cuestionar sus acciones, aunque, repetimos, su moralidad rara vez iba más allá de la
propia ley.


William Moulton Marston, al contemplar
que todos los héroes que desfilaban por DC
eran hombres, comentó su idea de crear el
primer superhéroe femenino. Así, en 1941
hace su primera aparición Wonder Woman
(una especie de versión femenina de
Superman) en las páginas de “All Star
Comics”. El éxito fue tal que el año siguiente
obtuvo su colección propia. Al poco de nacer
pasó a formar parte de la “Sociedad de la
justicia” aunque como secretaria, ya que por
mucha innovación que fuese el presentar la
primera superheroína, algunas cosas no habían
cambiado. En 1947 el autor de la serie fallece
y el siguiente autor hace que ésta pierda gran
parte de su toque feminista, pero un golpe
hizo que esto cambiara aun más. Fredric
Wertham, en un libro, atacó al mundo del cómic y acusó a Wonder Woman de lesbiana,
lo cual provocó la desaparición del más mínimo rasgo de feminismo en la serie. Esto no
se solucionó hasta los años ochenta.

Superheroe

Otro personaje a destacar es Green Arrow, un personaje diferente, ya que su
cruzada contra el crimen no se inició por venganza sino bajo el pretexto de que el
mundo necesitaba un héroe. Es una versión moderna de Robin Hood y fue uno de los
pocos supervivientes a la desaparición de los superhéroes producida en DC a finales de
los 40 (junto a los tres ya mencionados). La llegada de los años setenta significó un
gran cambio en este personaje: empieza a mostrar un carácter inconformista y liberal
que contrasta con la actitud conservadora de sus compañeros, lo
cual le lleva a enfrentamientos con alguno de ellos. Llegó a
convertirse en uno de los primeros superhéroes americanos con
tendencias comunistas y fue aclamado como “el héroe del pueblo”.

Superman

En esta época, llamada la edad dorada del cómic, la editorial
Timely Comics había funcionado bien gracias a personajes como
Namor o el Capitán América. Este último fue uno de los personajes
más famosos de los años cuarenta; se trataba de un soldado con
pocas capacidades físicas al que se le dio un suero que lo
transformó en un súper soldado. Protagonizaba historias ambientadas en la Segunda
Guerra Mundial representando los ideales americanos, pero al acabar la guerra cayó en
el olvido.

La editorial Timely empezó a sufrir altibajos y las únicas soluciones que se
proponía la editorial era intentar seguir las tendencias del público, pero esto no les
funcionaba y su editor, Stan Lee, decidió abandonar principalmente porque no
funcionaba. Pero antes de abandonar intenta una última cosa, una idea sobre
superhéroes. Hoy el mundo del cómic agradece que este hombre no lo dejase. Gracias
a él, nace la era Marvel.

Al hablar de cómics no se puede obviar hablar de
Stan Lee, ya que es uno de los autores más importantes; lo
revolucionó todo con un hecho tan simple como es llevar el
superhéroe a la vida cotidiana. La primera serie en
aparecer es “Fantastic Four” (conocidos aquí como “Los
Cuatro Fantásticos”) que nos narra la aventura de cuatro
personas que viajan al espacio y, tras un accidente, vuelven
a la tierra con poderes. Son historias de aventuras y
ciencia-ficción, pero el punto novedoso es el tratamiento
de los personajes: son personas normales, reflejo de la
sociedad americana de la época; es una serie que gira
totalmente en torno al concepto tradicional de “familia
americana”. Su lucha es por el mundo, con un alto contenido de ideología americana,
pero sus problemas personales también quedan reflejados, lo cual es una novedad en la
historia del cómic que lo cambiará por completo. No tenían un aspecto demasiado
heroico, de hecho hablaban y se comportaban como seres humanos aunque sus
habilidades especiales les apartaran de los comunes mortales.

batman

Está claro que no podemos separar ninguna de las creaciones de Stan Lee de la
moral americana de los años sesenta; así, se encontraban con seres extraterrestres
con ansias de conquista, pero también con dictadores o comunistas. En esta colección
se creará un villano que pasará a la historia por su importancia, ya no se trataba de un
villano que pretendía un robo o una conquista sin explicaciones ni demasiada
importancia en la historia. Hablamos del primer villano inteligente del mundo del
cómic, un personaje que llegaba a resultar tan atractivo o más que los propios héroes:
el Doctor Muerte (o Doctor Doom, como se le conocería en los Estados Unidos), un
villano gobernante de un país situado en Europa con una actitud dictatorial.

Tras el éxito de esta serie, Stan Lee
crea la que posiblemente sea su mejor serie
y la que más ha triunfado; uno de los
personajes principales en el cómic:
Spiderman, acercando así aún más al
superhéroe a la vida cotidiana. Se trataba
de un joven al que le pica una araña
radioactiva, por lo cual adquiere poderes
arácnidos, y tras la muerte de su tío y un
cierto sentimiento de culpabilidad aprende
una frase cargada de contenido moral y que le seguirá durante el resto de su vida: “un
gran poder conlleva una gran responsabilidad”. La novedad de esta serie respecto a las
anteriores es que trata totalmente la vida de Peter Parker, y cómo el ser Spiderman
le afecta totalmente a su vida cotidiana, en su casa, en el instituto, con sus parejas...
Se puede decir que era el superhéroe de los adolescentes por excelencia. Vemos cómo
capítulo a capítulo su personalidad se va modificando, cómo el personaje va
evolucionando en sus diversas etapas como persona corriente con la única diferencia
de que se pone un traje para luchar contra el crimen, pero se observa cómo
continuamente tiene dilemas morales y estos le afectan en todos los aspectos.
Las historias no están exentas de un gran número de villanos bien pensados con
diferentes intereses: económicos, conquista, asesinatos, empresariales... y donde el
juego de las identidades secretas cobra más importancia que nunca, al contrario que
los antes mencionados Cuatro Fantásticos que se mostraban como personajes públicos.
La privacidad queda así como una característica fundamental del mundo del
superhéroe.

DC Comics

En esta década de los sesenta, Stan Lee creó, además de los ya mencionados,
algunos de los superhéroes más famosos de la historia, como Hulk, con una clara influencia de “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”; Thor, el dios del trueno de la mitología nórdica;
Iron man, o él rescató a personajes como el Capitán América.
En 1963, Stan Lee pensó que había llegado el momento de
crear el grupo de héroes que reuniese a los más poderosos del
recién creado universo Marvel. Esta agrupación distaría mucho
de ser una simple versión de la JLA de DC Comics. Para
empezar los héroes eran muy dispares: científicos, dioses,
empresarios... y no se mantenía la misma formación en cada
número, sino que los héroes rotaban; el cambio constante es un
dato importante en la serie. La ideología de la serie está
bastante clara, ya que era un grupo con un importante nexo de
unión con el gobierno, y el hecho de que la presencia del
Capitán América sea una de las más continuas no hace más que
reafirmar esto.

Así, teniendo en cuenta la época en la que se narran las
aventuras, los cómics no sólo no están exentos del conflicto de
la Guerra Fría, sino que se ven muy influenciados por ella. Por
ejemplo vemos la representación más tradicional de América en
la figura del mencionado Capitán América, la parte
concerniente al capitalismo vendría de la mano de Iron Man o la
Viuda Negra (traidora al régimen comunista), y las diferentes
aventuras cuyos villanos pertenecen a la URRS representan la
época histórica vivida, con frases como la que le dice Ojo de halcón, miembro de los
Vengadores, a un general soviético con el cual luchaban: “No me convencerás con tus
argumentos marxistas”.

sin city

La última serie a mencionar fue creada por Stan Lee también, “The Uncanny XMen” (conocida aquí como “La Patrulla-X”), aunque el éxito de esta serie no fue por el
trabajo de este autor en ella. La colección comienza en 1963, pero sería cancelada
tras su escaso éxito, para años después ser relanzada con nuevos personajes y
recuperando también algunos de los iniciales. Gente como Chris Claremont o Len Wein
renovaron el concepto, creando superhéroes que resultaron muy atractivos para la
juventud. Se ve aquí una gran apertura hacia otras culturas, los X-Men ya no era un
grupo de americanos; había africanos, alemanes, rusos, japoneses... quizás la propia
historia les permitió hacer esto, aunque se desarrollase en los Estados Unidos. Una
novedad viene por un personaje que acabó por hacerse de los más famosos y queridos
por los lectores: Lobezno, de origen canadiense, representa probablemente el primer héroe “oscuro” con pasado incierto y cuya moralidad es bastante
cuestionable, aún así su papel de héroe resalta sobre los demás;
un personaje que acabará teniendo una gran influencia dentro de
este medio.

La concepción de esta serie ha traído una polémica que se
alarga aún hasta la actualidad; esto tampoco es que tenga una
gran importancia en el mundo del cómic,
pero es curioso. La serie parte del
supuesto de que existe un nuevo paso en
la evolución del ser humano, el “Homo
Sapiens Superior”, que debido a un gen en la adolescencia se les
manifestaban los poderes. Los X-Men tratan de conseguir la
igualdad defendiendo a la humanidad, luchando contra el crimen
y contra otros “mutantes” (así son llamados) que intentan
dominar al Homo Sapiens. Los mutantes, para evitar
repercusiones sociales hacia su persona, tienden a ocultar su
identidad y de aquí viene la polémica: por un lado parece que
hace una analogía con el racismo, quizás ésta sea la teoría más clara, pero también se
puede interpretar como una reflexión sobre la homosexualidad.

Con el tiempo esta serie se convirtió en la más exitosa de la editorial y se
mantuvo número uno en ventas durante gran parte de los ochenta y noventa. El
concepto de superhéroe evolucionó gracias en parte a los cambios que se pueden
observar en esta serie por parte de personajes como el mencionado Lobezno o el
villano Magneto. Y los futuros cambios que se pueden ver en el mundo de los
superhéroes también quedarán reflejados en la serie.

stan lee

Por último, mencionar al menos al gran Jack Kirby, creador gráfico de la inmensa
mayoría de los héroes de Marvel mencionados y dibujante de las primeras aventuras
de estos; un peculiar estilo que revolucionó la estética del cómic.

Aquí hemos podido observar a grandes rasgos la evolución del superhéroe desde
su creación hasta los ochenta, donde esto da un giro muy agradable, haciendo el mundo
del cómic muy interesante y abierto a diversas formas de narración, más experimental
e innovador, superando barreras culturales.

FRANK MILLER

Sin duda, Frank Miller fue uno de los autores más importantes del cómic mundial
durante la década de los ochenta y es uno de los autores americanos más influyentes.
Sus obras, tanto las más antiguas como las actuales, siguen teniendo mucha relevancia
en este arte y hoy en día, aunque sus obras sean menores en cantidad y tengan un
carácter más independiente, el mundo del cómic sigue prestándole mucha atención.
Un dato importante respecto a este autor es que en la actualidad es propietario
de todas sus obras de creación propia, las cuales publica libremente cuando le parece,
aunque se encuentre en una gran editorial como es Dark Horse. Es uno de los primeros
autores en exigir algo parecido al control sobre su creación. Hay que tener en cuenta
que en este arte por parte de las editoriales se suele negar al autor el control de los
personajes en su totalidad.

spiderman

Frank Miller nació en Olmie, Maryland, en 1957, pero
de joven se fue a Montpelier, Vermont, donde pasó toda su
infancia y adolescencia. Allí creció como un gran lector de
cómics y novelas negras y policíacas. Como influencias por
parte ajena a los cómics, él cita las novelas de Micky
Spillane y las películas de Hitchcock, y dentro del cómic,
las obras de Will Eisner y el “Spiderman” de Stan Lee y
Steve Ditko, aunque posteriormente se ve influenciado por
una obra que él admira: “Lobo solitario y su cachorro”,
historia de un samurai escrita por Kazuo Koike y dibujada
por Goseki Kojima, ambientada en el Japón feudal, de la
cual Frank Miller llegó a dibujar las portadas de los tomos
recopilatorios de la serie. En el desarrollo de su obra podemos apreciar cómo estas
influencias forjaron su particular concepción del heroísmo y el drama.

Con veinte años se traslada a Nueva York, donde busca trabajo como dibujante.
Tras realizar pequeños trabajos, enfoca su atención en la editorial Marvel Comics,
donde en 1979 se le ofrece su primer trabajo importante: dibujar dos números
consecutivos de “Peter Parker: The Spectacular Spiderman”, en los cuales aparecía
como héroe invitado el que sería un personaje muy importante en la vida de Frank
Miller: Daredevil. Este personaje le encantó y poco después le ofrecieron ser el
dibujante fijo de su colección, ya que su estilo de dibujo altamente narrativo casaba muy bien con las historias del que por aquel entonces era guionista de la serie, Roger
Mackencie. Tras la marcha de éste de la colección, Frank Miller se hace cargo también
del guión comenzando aquí su aventura como autor completo.
La contribución de Frank Miller a este
personaje es muy alta. Daredevil es un personaje
creado en 1964 por Stan Lee y Bill Everet, con un
concepto algo diferente al resto de héroes de
esta editorial; apenas tenía poderes y se
presentaba como uno de los primeros héroes con
una discapacidad tan importante como es la
ceguera. El origen es presentado de forma simple,
cosa que Frank Miller cambiará posteriormente:
es un niño que se queda ciego en un accidente, que
estudia para abogado y tras el asesinato de su
padre decide luchar contra el crimen. Al principio
las historias guardan cierto parecido, tanto en la
temática como en el tratamiento de los
personajes, con Spiderman, y el que los dos se
sitúen en la misma ciudad, Nueva York, les lleva a compartir aventuras.

La evolucion del concepto de superheroe ( parte 1)

El personaje fue ganando matices con el paso del tiempo; en él se puede destacar
la etapa de Gene Colan, pero es Frank Miller el que perfila totalmente su personalidad
y sentará la base para el desarrollo posterior del personaje por otros autores.
Frank Miller fue introduciendo cambios en la serie, tanto estéticos como
conceptuales, poniendo a los personajes en situaciones extremas, aumentando la
violencia y con unas composiciones y narraciones gráficas altamente influenciadas por
el cine.

A partir del número en el que Frank Miller se encarga de los guiones vemos una
dualidad en el personaje que, aunque ya había sido tratada con anterioridad, este
autor realza. Hablamos del hecho de que mientras Matt Murdock es un abogado con un
alto sentido de la justicia y el deber, su alter ego, Daredevil, se toma la justicia por su
mano, es decir decide ponerse unas mayas y luchar contra el crimen al margen de la
ley y aunque su única arma es su propio cuerpo y un bastón, sin duda sus métodos son
violentos, aunque no llega a cometer asesinatos; son dos caras de una misma moneda.
Frank Miller pretende dar al personaje más realismo, con lo que se aleja del
canon clásico de superhéroe, haciendo de Daredevil un héroe más callejero enfrentado
al crimen como si se tratase de la época en que se escribe. En esta parte de la obraencontramos dos personajes con una forma de pensar contraria a la del héroe, dos
villanos que Frank Miller redefinió para adecuarlos a su idea de Daredevil. Por un lado
tenemos a Bullseye, un asesino a sueldo psicológicamente inestable obsesionado con
acabar con el protagonista que es contratado por Kimping, la que se podría considerar
como la eterna némesis de nuestro héroe, un ser malvado y corrupto cuyos únicos
poderes son su inteligencia y sus recursos como señor del crimen organizado en la
ciudad de Nueva York, de forma que es enemigo tanto en su identidad como abogado
como en su otro yo, el superhéroe. Aquí se ven claramente las influencias del género
negro en Frank Miller.

De esta forma lo que nos encontramos aquí es una historia, con tintes
dramáticos, de un hombre que intenta acabar de todas las formas posibles con un
imperio criminal y cómo esa obsesión cambia su vida e ideales, redondeando la historia
con un pequeño número de peculiares personajes secundarios imprescindibles en este
mundo. Pero le faltaba algo para ser completamente una historia de género negro, y
para ello creó a Elektra, un personaje con un trasfondo trágico que pasó a ser uno de
los más populares de la serie y de la editorial. Este
personaje encarna los tres elementos más influyentes
en la obra de Frank Miller y que más adelante
desarrollará por separado. Elektra es una ninja asesina,
introduciendo así en la serie un elemento oriental, lo
cual muestra su amor por la cultura japonesa; por otro
lado encarna un personaje típico en las historias negras,
la Femme Fatale; es una asesina contratada para acabar
con Daredevil, una mujer fría con poco aprecio por la
vida que se ve en un dilema cuando descubre que la
verdadera identidad del superhéroe es la de Matt
Murdock, con el cual había mantenido un romance en su
juventud y al cual seguía amando.

Marvel

Por último este personaje también refleja el interés de Frank Miller por el
mundo de la Grecia clásica, lo cual se verá mejor en una obra posterior: “300”. El
tratamiento que le da al personaje de Elektra hace honor tanto a la tragedia griega
como al complejo de Elektra en psicología: la muerte prematura de su padre hace de
ella lo que es, que acaba precipitándola a la muerte a manos de Bullseye cerrando así el
círculo de la tragedia en torno a Daredevil.

El personaje se hace muy famoso, motivo por el cual la editorial Marvel lo
resucita varias veces, y cuando se le ha llegado a preguntar a Frank Miller por este tema, él responde: “Elektra está muerta, yo la maté”. Frank Miller sabía que la
propiedad de su trabajo intelectual sería de Marvel aunque no le gustara; llegados a
este punto no quería volver a trabajar bajo esas condiciones e inició una cruzada junto
con otros autores a favor del control de los derechos de autor.

Las editoriales de cómic tienden a dar unas normas a los autores respecto a qué
pueden y no pueden hacer con los personajes, que personajes no pueden tocar o
cambiar y el resultado final es examinado por un número de personas que cambian
cosas algunas veces bajo la excusa de mantener la continuidad de los personajes, pero
se ha demostrado que lo único importante en estos casos es lo que podríamos
denominar su “teoría de la verdad absoluta”: las ventas, lo cual hace que decaiga el
valor real, el valor “artístico” de la obra en muchos casos. Esto se ve en el caso de
Elektra, que tras quedar como una historia redonda, la editorial decide usarla una y
otra vez con tramas de dudosa calidad. Incluso recientemente se ha realizado una
película sobre este personaje, que reflejaba poco de su esencia inicial. Muchas de
estas cosas pretendía eliminarlas Frank Miller en su lucha junto a otros autores,
aunque acabará volviendo a la editorial e incluso a retomar al personaje, pero para
contarnos cosas de su pasado, con lo cual se ve que para él Elektra realmente seguía
muerta. Aquí destacaremos la obra de “Elektra Asesina” con los dibujos del gran autor
Bill Sienkiewicz, cuyo dibujo experimental y muy característico le da un tono más
extraño a la serie de lo que nos encontrábamos con anterioridad. Aquí se ve de forma
más amplia la relación del personaje con la tragedia griega, una historia donde nada es
lo que parece y donde los “buenos” son asesinos y los “malos” presidentes. Se ve que a
Miller no le gustan los personajes demasiado “rectos”.

Su primera experiencia positiva respecto a la propiedad intelectual de su obra la
tuvo con la editorial DC en 1983 con un proyecto que se llamó “Ronin”, una historia
futurista de ciencia ficción con claras influencias del cómic europeo, sobre todo en el
dibujo, donde nos encontramos un Miller más experimental, todo ello mezclado con
personajes del Japón feudal. La historia fue un fracaso de ventas, pero no pasó
desapercibida para la crítica. Más adelante se demostró que Frank Miller se adelantó
a su tiempo, convirtiéndose en una obra muy valorada en la actualidad.

Con todo esto, nos ponemos en el año 1986, quizás el año más importante en las
obras de Frank Miller, pues estamos ante dos historias que pasarían a la posteridad en
el mundo del cómic convirtiéndose en lecturas imprescindibles.

Frank Miller vuelve a la editorial Marvel para
encargarse de lo que sería su última historia en la colección
regular de Daredevil, ya que posteriormente sólo retomará al
personaje en historias cortas fuera de la serie. La historia
comprende los números 227 al 233 de la serie y es conocida
bajo el título de “Born again”. Aquí nos encontramos de
forma más clara lo que sería la cuarta gran influencia de
Frank Miller; si primero predominaban elementos del género
negro, la Grecia clásica y el Japón feudal, aquí encontramos
un alto contenido cristiano, pero no como alabanza hacia Dios
ni como propaganda, sino como un elemento más del
personaje, cogiendo el hecho de que un personaje con un alto contenido de moral
cristiana se viste con un traje de diablo para luchar contra el crimen, una segunda
dualidad en el personaje, y también intentando hacer una similitud entre la vida de
Daredevil y la de Jesucristo.

300

En esta obra Miller decide ocuparse exclusivamente del guión, dejando el dibujo
en manos de David Mazzucchelli, por el cual mostró mucho entusiasmo llegando a
calificarlo como uno de los mejores artistas que han aparecido en los últimos años. En
este caso su estilo se adapta totalmente a la obra, evolucionando con ella, y su
aportación va más allá de una mera labor de ilustración. Su estilo es muy narrativo y se
ve en él una clara influencia de Gene Colan, dibujante que ya había estado en esta
serie.

Hasta aquí hemos visto que para Frank Miller lo único que mantenía la cordura de
Daredevil era la existencia de Matt Murdock: como Murdock afronta el mundo y como
Daredevil no asume responsabilidad alguna, lo cual le lleva a una crisis, y esto se
refleja en esta obra dividida en siete actos.
En el primero, “Apocalipsis”, la historia empieza con una traición: un Judas, Karen
Page, antigua novia de Murdock y ex-actriz porno que vende la identidad secreta de
éste a sus enemigos por una dosis de heroína. Vemos aquí elementos que difícilmente
encontraremos antes en el cómic de superhéroes, que están acorde con la época, los
problemas de las drogas en las décadas de los 70-80 en América, lo cual acerca aún
más al héroe a la vida cotidiana.

El “mal” aquí lo encarna Kimping, el poder, el hombre respetado por políticos y
hombres de negocios, que a su vez es el señor del crimen, dejando ver una pequeña
similitud con la antigua Roma. Evidentemente no lo crucifican; en vez de eso decide
guardar el secreto de la identidad y destruir primero su vida personal, haciendo que leacusen de delitos de soborno quitándole así el derecho a ejercer la abogacía y
destrozando sus bienes personales. Tras esto nos encontramos en el segundo acto,
“Purgatorio”, un Matt Murdock cada vez más violento, más paranoico; vemos cómo la
locura se va apoderando de él, incluso agrediendo a cualquiera mientras se ve cómo
Kimping disfruta con ello, de forma que nuestro protagonista decide ir a por él para
acabar siendo derrotado y, al más puro estilo del género negro, lo mete en un taxi y lo
tira al río. El acto termina con unas viñetas donde se refleja la preocupación de
Kimping repitiendo las palabras “no hay cadáver”.

En la tercera parte, titulada “Paria”, vemos un reflejo de los bajos fondos de la
ciudad desde el punto de vista de varios personajes; el principal, Murdock, vive como
refleja el título: alguien excluido de la sociedad, como si no existiese, destrozado, sin
ganas de vivir y del cual la locura se ha apoderado y al que incluso llegan a apuñalar.
Según avanza el cómic nos lo encontramos cada vez más en posición fetal.
En unas viñetas muy oscuras, Murdock recuerda
el accidente que lo dejó ciego y su posterior
conversación con su madre, la que aquí se descubre
como una monja. Al borde de la muerte es recogido
por ésta como si de la Virgen María se tratase cuando
bajaron a Jesús de la cruz. Esto nos lleva al cuarto
capitulo, “Born Again” (Renacer), título que también se
dio al conjunto de la obra y que muestra una clara
referencia a la resurrección de Jesús. En una de las
primeras viñetas, cuya estructura recuerda al símbolo
cristiano de la cruz, nos encontramos a un Matt
Murdock renovado, curándose, que refleja tranquilidad
a pesar de estar en una cama; vitalidad traspasada
probablemente por el encuentro con su madre
desaparecida, como si de una renovación espiritual se tratara. El contenido religioso
está presente en toda la obra, pero en especial en este capítulo, aunque hay que
señalar que no se hace en tono “propagandístico”, como podemos encontrar en otras
obras, sino como un traspaso del salvador de la antigüedad al actual, una semejanza
del mundo de los superhéroes con la antigüedad clásica; no cuestiona la existencia de
ningún Dios, sólo un hombre que intenta salvar a la gente con sus actos.

En este mismo capítulo, Karen Page haría una mezcla de papeles; por una lado
vemos como interpretaba una especie de Judas, que da comienzo a la obra, pero a
partir de este punto se convierte en María Magdalena, ya que abandona el mundo de las drogas y la pornografía (llegando a la prostitución en algunos momentos) por volver
con Murdock, el cual la acepta, perdonando todos sus pecados.
Por otro lado tenemos a Ben Urich, periodista que descubre la trama de Kimping
para acabar con Matt Murdock y es amenazado para que no publique nada en su contra.
Este ejercería el papel de San Pedro: niega tres veces el nombre de Matt Murdock
para más tarde apoyarlo. Así llegamos al quinto acto, donde Ben es atacado junto a su
familia y es defendido por un Murdock totalmente liberado.
En este punto se cambian los papeles y es Kimping quien empieza a mostrar
síntomas de locura, vistiendo a un enfermo mental de Daredevil para cometer
asesinatos y seguir arruinando la vida de Murdock, pero éste no es el que era y lucha
contra él como si estuviese luchando contra su antiguo yo. Nos encontramos con un
héroe libre de pecados y culpas listo a volver a ponerse el traje de Daredevil. En más
de una ocasión se calificó a esta obra como “La pasión y muerte de Daredevil y la
resurrección de Matt Murdock”.

Los dos últimos capítulos actúan prácticamente a modo de
epílogo. Se titulan “Dios y patria” y “Armagedón”. En ellos se ve
cómo ya el héroe actúa como Daredevil y Matt Murdock, como
una sola persona; se deshace de la doble personalidad. Hay un
cambio importante en la historia, se aleja un poco del ámbito
religioso para convertirse en una crítica al poder y al “sueño
americano”. Si en otros capítulos, como el de paria, Frank Miller
mostraba lo peor de los barrios bajos, aquí nos enseña la parte
corrupta de los grandes poderes y como utilizan a las personas.

El llamado “sueño americano” es representado por dos personajes; el primero,
Nuke, un soldado psicópata y drogodependiente con una alta tendencia hacia una
ideología fascista y racista que es utilizado por el gobierno para operaciones
especiales. El dinero corrompe y Kimping consigue que le dejen utilizar al soldado, al
cual convence de que el enemigo está en el interior del país y organiza una matanza en
el barrio neoyorquino de Hell’s Kitchen, donde se encuentra la residencia de Murdock.
Es vencido por Daredevil aunque éste no logra evitar los asesinatos. Aquí Frank Miller
introduce al equipo de héroes clásico de Marvel, Los Vengadores, que representan la
parte de superhombre que defiende los ideales de gobierno, pero llegan mal y tarde,
con aires de superioridad en unas viñetas que recuerdan a los dioses griegos. Miller
hace ver a estos “héroes” como simples marionetas del gobierno, realzando así la
figura de Daredevil como el “Salvador”.

La parte “buena” o, mejor dicho, “correcta” del sueño americano la representa
aquí uno de los héroes más antiguos de la editorial, cuyo contenido politizado es
innegable: el Capitán América (líder de los Vengadores) que busca la verdad de lo
sucedido y pide ayuda a Daredevil, aunque le cuesta dudar de su gobierno, le cuesta
que sean los verdaderos culpables de lo acontecido. En ciertas ocasiones el
tratamiento de este personaje por parte de Frank Miller parece intentar ridiculizarlo,
dejando vacío a éste; no va más allá de ese sueño americano y ese particular ideal de
democracia, mientras que la fuerza moral reside en Daredevil.

La obra, a pesar de todo, tiene un final feliz para el héroe: pasea por las calles de
Hell’s Kitchen con una Karen Page rehabilitada y se ve a sí mismo como un hombre
nuevo, un hombre sin miedo, renacido.

La colección de Daredevil fue continuada por la guionista Ann Noceti, la cual
siguió con una alta calidad aunque centrándose más en la parte jurídica del personaje.
Posteriormente la serie tuvo sus altibajos, pero jamás se desligó de ese toque que le
dio Frank Miller y que incluso trascendió a otros superhéroes.

Frank Miller

En ese mismo año, 1986, un Frank Miller pletórico realiza otra de las obras que
pasaron a la historia del mundo del cómic, revolucionando por completo el panorama de
otro personaje con un nuevo enfoque más oscuro y adulto; hablamos de la que es
considerada como una de las mejores obras de Miller y quizás la mejor historia de
Batman: “El regreso del señor de la noche” (“Dark knight returns”).
La simple concepción de la obra ya rebosa
originalidad, ya que nos narra la historia de un
Batman de edad avanzada, pero no de la forma
habitual; es decir, en el cómic muchas veces se
trató el futuro de los superhéroes, normalmente
con un tono postapocalíptico, en especial a partir de
la aclamada obra de Chris Claremont en los X-Men
llamada “Días de pasado futuro”, pero este caso es
diferente; el propio Miller explica como concibió la
idea:

“He logrado aceptar, hace poco, que
Spiderman sea más joven que mi hermano pequeño,
pero ¿Batman?, ¿Batman?, ¿mi héroe infantil
preferido?, ¿aquella sabia figura paternal?, ¿ahora
voy a ser más viejo que Batman? Eso era
intolerable. Algo tenía que hacerse.”

Superheroe

De esta forma nos encontramos con un Bruce Wayne que pasa de los cincuenta
años y hace diez que había colgado su traje de Batman. Miller ahonda en la psique del
personaje. En el libro primero (titulado como el conjunto de la obra, “El regreso del
señor de la noche”) vemos a Bruce Wayne continuamente hablando consigo mismo como
si de un esquizofrénico se tratase, quejándose de su vida pausada (es millonario y
continúa viviendo en su mansión de Gotham City). Pero no es esquizofrenia lo que
plantea Miller, sino que Bruce Wayne no existe, es decir sólo existe Batman; una
propuesta novedosa dentro del mundo del superhéroe ya que no es el hombre el que
hace el papel de héroe, sino el héroe el que interpreta al hombre. Él es Batman y
siempre piensa como tal. Esto marcó un cambio en el personaje.

Lo que produce el regreso de Batman a la acción es un antiguo enemigo suyo, Dos
Caras, que también recibe un tratamiento distinto: Harvey Dent era el fiscal del
distrito al cual le desfiguran la mitad de la cara y se convierte en un villano al más
puro estilo de la mafia. Con el dinero de Bruce Wayne le devuelven la cara y éste es
liberado, pero vuelve a cometer crímenes; el mal estaba en su mente, no en su cara.

En el segundo libro, “El triunfo del señor de la noche”, trata el tema de como la
juventud es influenciable y llega a buscar líderes, no siempre de forma correcta. En
este caso un grupo de jóvenes se pone bajo el liderazgo de un extraño ser para
dedicarse al crimen y aterrorizar la ciudad. Tras la
victoria de Batman sobre este ser, los chicos
cambian de líder y pasan a llamarse “Los hijos de
Batman”.

Tras esto el cómic se traslada al ámbito
moral y político casi de forma total en el tercer
libro, “La caza del señor de la noche”, abriendo
polémicas en varios frentes. La forma de tratar y
exponer estas polémicas es realmente original, ya
que no sólo las presenta con los personajes sino
que a lo largo de toda la novela gráfica van
apareciendo recuadros representando a una
televisión en la que aparecen todas las posturas
posibles, tanto de políticos y expertos como del
ciudadano de a pie, calificando a Batman desde
fascista hasta anarquista o terrorista.

La primera polémica puede verse de mano de los “Hijos de Batman” antes
mencionados, que pasaron de criminales a castigar el crimen de forma
extremadamente violenta. Se debate aquí la posible mala influencia que ejerce Batman
sobre la juventud.

Superman

Otra polémica es la propia intervención del personaje, el hecho de no obedecer la
ley, de que por su culpa realmente haya más muertos y más crimen o si realmente es
un protector o lo que pretende es iniciar una guerra dentro de la propia ciudad.
Algunas cosas se explican mejor mediante la introducción en la obra de un
personaje: Superman; éste es el único superhéroe que actúa en la tierra bajo el
permiso del gobierno, pero no puede dejarse ver. Afirma obedecer al estado para
poder seguir salvando vidas; explica que los superhéroes habían sido prohibidos por el
estado, acusados de criminales por no actuar bajo la ley, a lo que Batman había dicho
en su día “Claro que somos criminales”.

Superman intenta convencer a Batman de que vuelva a su retiro bajo la amenaza
de que algún día lo podrían mandar a por él, pero éste se niega. Mientas nos narra todo
esto vemos como se enfrenta al ejercito ruso, que atacaba EE.UU.; tengamos en
cuenta que en la época que se escribía esto, el comunismo aún no había caído en Rusia.
Esta obra no está exenta de la sombra de la “Guerra Fría”. Estos dos elementos, la
Guerra entre la URRS y los EE.UU., los encontramos también en la obra de Alan Moore
“Watchmen” escrita ese mismo año.

Otro tratamiento parecido entre ambos autores es el que recibe el personaje de
Joker con respecto a Batman, uno sin el otro no pueden existir. Alan Moore lo
expresaba así en su obra “La broma asesina” en 1988 y Miller en este mismo libro,
donde Joker se recupera de su estado catatónico tras
ver que Batman ha vuelto, para acabar pereciendo a
manos de este.

Todo esto nos lleva al cuarto y último libro: “La
caída del señor de la noche”, en el que Batman es
perseguido por las autoridades siendo considerado ya
abiertamente como una amenaza. En este momento los
rusos atacan con un misil nuclear que, aunque Superman
hace lo que puede, deja sin que funcione nada
electrónico en parte del país. No hay aquí ningún tipo de
partidismo por ninguna de las dos potencias, más bien se
ve en Miller una queja hacia la guerra en general. Esto
es importante por las repercusiones que tiene en Gotham City donde la gente comienza a saquear y, en una de las escenas más
majestuosas de la historia del cómic, hace su aparición Batman junto a los llamados
hijos de Batman, a los que promete entrenar si cambian sus métodos y dejan las
armas. Pero a pesar de esto el gobierno manda a Superman a que lo pare; tras una
lucha épica entre ambos, esta vez sin ningún tipo de representación del bien o el mal
absolutos, en la que los diálogos no tienen precio, Batman acusa a Superman de
haberse vendido al gobierno, de que podían haber cambiado el mundo, hace ver a
Superman cómo no fue educado en la realidad del mundo mientras los padres de
Batman morían agonizando en la misma calle donde sucedía esta batalla. Diferentes
opiniones, que reflejan la realidad política del mundo actual. En esta escena también
sale un anciano Green Arrow (uno de los primeros superhéroes comunistas) llamando
fascistas a la policía y al propio Superman. Batman cae haciéndose el muerto para
acabar viviendo en la clandestinidad, en sus cuevas junto a los hijos de Batman, para
poder cambiar las cosas en un futuro.

batman

Estéticamente vemos como Miller ha evolucionado un paso más en el dibujo,
siendo muy narrativo pero quizás más influenciado por el estilo europeo que antes, un
dibujo mucho más detallista. Se ve como empieza a jugar con las sombras, cosa que
desarrollará en obras posteriores.

En este cómic es muy importante el trabajo de Lynn Varley, esposa de Miller, que
ya le había acompañado en varias ocasiones como colorista. El color en la serie es muy
importante, pero no sólo por esto; Lynn Varley coescribió el diálogo de Robin (una
chica en esta obra) y de otros personajes jóvenes, con lo que su aportación es más que
la paleta y el pincel.

Tras el éxito de esta serie, se le encargó a Miller ocuparse de cuatro números de
la serie regular de Batman (números 404 al 407),
los cuales fueron llamados “Batman: año uno”,
donde se ocupó de redefinir el origen del
personaje así como algunos de sus personajes
secundarios. Estas dos obras marcarían de por
vida el enfoque del personaje. Aquí los dibujos los
hace David Mazzucchelli, el que ya se había
encargado de “Daredevil: Born again”. Nos
encontramos a un Miller más metido en el género
negro, utilizando más la faceta detectivesca que la superheroica, en una trágica
historia donde el crimen organizado cobra gran importancia.

DC Comics

Lo mismo haría con Daredevil años después. En 1993 escribe lo que en un
principio iba a ser el guión para una película de este personaje, pero que acabó siendo
un cómic sobre su origen en cinco números, llamado “Daredevil: el hombre sin miedo”,
con dibujos de John Romita Jr. Una historia que da más coherencia a lo que
anteriormente había hecho en la serie regular.

Con Miller encontramos semejanza entre las historias de Batman y de Daredevil,
a pesar de que se presenta al primero como un personaje más oscuro y con mayor
fortaleza y al segundo como imagen de Jesucristo.

El éxito le abrió a Miller las puertas de la industria del cine, en la que estuvo
trabajando dos años en los guiones de Robocop 2 y 3, pero su experiencia no fue muy
buena y decidió volver al cómic en los 90. Se permitió el lujo de escoger editorial con
la que trabajar y, tras sus problemas creativos con las editoriales anteriores, se
decantó por la que era la tercera editorial más importante, Dark Horse Comics;
libertad y control creativo era lo que le ofrecían.

Allí publica series muy interesantes como “Give me liberty” o
“Hard boiled”, pero sería después cuando daría a luz su obra más
compleja y personal que arrasó en premios, ventas y crítica: “Sin
City”. A partir de entonces se volcó con su nueva serie dentro de
un sello, en la propia Dark Horse, llamado Legend y formado por
algunos de los mejores autores del momento. Eran siete: John
Byrne, Mike Mignola, Dave Gibbons, Art Adams, Paul Chadwick,
Geof Darrow y Frank Miller. Todos buscaban libertad creativa,
pero las únicas series que sobrevivieron al paso del tiempo fueron
“Hellboy” de Mignola y esta obra de Miller.

sin city

Sin City es género negro en estado puro. Se compone de series limitadas,
historias más o menos cortas, acerca de personajes de esta ciudad que a veces tienen
puntos en común. Personajes muy bien definidos, con sencillez en la narración pero
complejidad asombrosa en la trama. La originalidad en este caso viene especialmente
del dibujo, el tratamiento de las sombras, las escenas en positivos y negativos y,
aunque es en blanco y negro, el color también tiene importancia: hay algunos
personajes que van a color para diferenciarlos bien del resto por su importancia en la
historia, aunque estos personajes no son los protagonistas.

Miller sigue haciendo historias de “la ciudad del pecado” hoy en día,
concretamente acaba de guionizar y dirigir junto a Robert Rodríguez la adaptación a la
gran pantalla de algunas historias. El realizar esta obra no le impidió a la vez hacer
otras grandes series.

En 1998 crea lo que puede que sea su proyecto
más ambicioso, “300”, tomando una de sus grandes
influencias: la Antigua Grecia. Una obra en la que narra
la batalla de las Termópilas, los espartanos contra los
persas, con unas ilustraciones increíbles y un color, de
nuevo por Lynn Varley, asombroso, que les llevó a ganar
algunos de los premios más prestigiosos del mundo del
cómic.

stan lee

Su última obra hasta el momento data del 2002, “DK2, el señor de la noche
contraataca”, continuación de la obra de Batman antes comentada, pero que esta vez
parte del hecho de haber renovado al personaje, con lo cual se limita a contar una
historia, una buena historia más politizada aún que la anterior que, aunque esta vez no
sirvió de evolución al personaje ni a cambiar el concepto de superhéroe, sí es cierto
que no dejó a nadie indiferente.

No hay duda en afirmar que Miller
revolucionó el mundo del cómic, especialmente
en el tratamiento de personajes como Batman y
Daredevil, aunque en general su mayor legado es
la introducción del género negro tan
fuertemente en los superhéroes. Podemos ver su
influencia en grandes autores del momento como
Brian Michael Bendis, autor de “Torso”,
“Powers” y actualmente guionista de la serie de
Daredevil, o una de las últimas sensaciones del cómic americano, Brian Azzarello,
especialmente en su obra “100 Balas”.

Frank Miller fue un visionario que ayudó a cambiar conceptos e hizo evolucionar
al superhéroe y sigue siendo un gran artista.