Si Dios no creó el Universo, ¿de dónde salió?


“¡Es absurdo! ¿Cómo el Universo no va a tener una causa?”. Esta respuesta es clásica de parte de los creyentes a los ateos, y es un planteo completamente racional. El problema no está en la frase en sí misma, sino en lo que insinúa: “o creemos que el origen del Universo es Dios, o creemos que todo salió de la nada por arte de magia”. Y esto es una falsa dicotomía, porque si el Universo no fue causado por un dios no quiere decir que no pueda tener otra causa, de tipo material o cualquier naturaleza que sea. Esto, en definitiva, no es ni más ni menos que el argumento del dios tapa-agujeros. Como aún no sabemos hasta el último detalle la explicación de determinado misterio, entonces para tapar nuestra ignorancia inventamos que ese fenómeno se debe al capricho de un ser invisible, y descartamos cualquier otra posible alternativa.

Decir que Dios creó al Universo es como decir que nuestro planeta es sostenido por tortugas. Por supuesto que hoy en día, que contamos incluso con fotografías de la Tierra vista desde el espacio, ya sabemos que esas tortugas no existen, pero eso es trampa. Supongamos que estuviéramos en una época o un contexto donde no tuviéramos ese conocimiento. ¿Sería aceptable entonces esa teoría? No, porque carece de toda evidencia que la apoye; ¿por qué tienen que ser necesariamente tortugas, en lugar de cualquier otro animal o posible objeto o artificio? Y bien, exactamente lo mismo sucede en nuestro caso; ¿por qué la causa del Universo tiene que ser necesariamente un Dios, en vez de cualquier otra posible entidad o mecanismo? ¿Por qué tiene que tratarse de un ser consciente e inteligente, y no un simple proceso natural siguiendo leyes físicas, ya conocidas o aún desconocidas por la ciencia? ¿Qué es lo que lo impide? E incluso suponiendo que la causa fuera un Dios, ¿por qué no podría ser que él hubiera sido originado a su vez por otro dios, el cual sí fuera la primera causa absoluta? ¿O por qué no planteamos que hubo una familia de cientos de dioses, donde sólo el más antiguo de todos no tuvo causa, y el dios creador de nuestro Universo es sólo un lejano descendiente del primero? ¿O por qué el Universo no pudo ser creado por varios dioses al mismo tiempo, como trabajo en equipo? ¿Y por qué todos, o al menos algunos de ellos, tendrían que estar interesados en los seres humanos, que habitamos un diminuto rincón de una galaxia insignificante?

Al igual que en el caso de las tortugas, el hecho de que la explicación de Dios no se pueda refutar científicamente, al menos por ahora, no implica que por eso deje de ser arbitraria e infundada. Está completamente sacada de la galera, y ni siquiera se preocupa por analizar ninguna de las infinitas alternativas posibles.

Un religioso automáticamente responderá: “¿Ah, sí? Pero todavía no has provisto ninguna explicación científica absolutamente demostrada sobre el origen del Universo”. Sin embargo, imaginemos que alguien dijera: “Desde la ciencia no podemos entender el comportamiento de la materia oscura. Eso es suficiente para pensar que está causada por los antiguos dioses griegos del Olimpo. Y si alguien me acusa de estar equivocado, debe enseñarme una teoría científica finalizada sobre la materia oscura”. Todos le responderíamos, naturalmente, que aunque no contemos con todas las respuestas del cosmos, eso no le da derecho a inventar lo primero que se le ocurra. La diferencia entre los ateos y los creyentes, entonces, no es que nosotros podamos explicarlo todo científicamente, sino que cuando nosotros no podemos explicar algo por el momento, lo reconocemos, en lugar de recurrir a la creencia que se nos dé la gana.

Pero la teoría de Dios no solamente es arbitraria, además es insatisfactoria, porque ni siquiera soluciona la cuestión realmente: ¿de dónde salió todo? Nuevamente es como con las tortugas. El mundo se sostiene sobre tortugas, bien, ¿pero sobre qué se sostienen ellas a su vez? “Oh, no deberíamos preocuparnos por eso, no le busquemos la quinta pata al gato”. El Universo fue causado por Dios, bien, ¿pero de dónde salió Dios? “Oh, no tiene sentido que trates de pensar en eso”. La complejidad de los seres vivientes se puede explicar porque están diseñados por un ser aún más complejo, bien, pero si todos los seres complejos deben estar diseñados por alguien más complejo, ¿entonces quién diseñó, a su vez, a ese ser súper-complejo? “Oh, no gastes tus energías intentando comprender esas cosas”. Como diría Frater Ravus, “La fe no te da las respuestas, sólo te impide hacer las preguntas”.

Citando a Carl Sagan, “Es corriente en muchas culturas responder que Dios creó el universo de la nada. Pero esto no hace más que aplazar la cuestión. Si queremos continuar valientemente con el tema, la pregunta siguiente que debemos formular es evidentemente de dónde viene Dios. Y si decidimos que esta pregunta no tiene contestación, ¿por qué no nos ahorramos un paso y decidimos que el origen del universo tampoco tiene respuesta? O si decimos que Dios siempre ha existido, ¿por qué no nos ahorramos un paso y concluimos diciendo que el universo ha existido siempre?”



ciencia


religion