El niño judío que fue deportado solo a Auschwitz

Richard Frenkel era un niño, que había nacido en un mundo en guerra, en 1940, de una pareja formada por Nissan Frenkel y Ester Horonczyk. En sus ojos brillaba una esperanza. La historia arranca en Polonia donde vivían los Horonczyk. A la muerte de la madre de Esther, decidieron probar una nueva vida y viajaron a París, donde fundaron una floreciente sastrería y ampliaron la familia. Sin embargo, allí les atraparía la guerra. La represión los destrozó más allá habían podido imaginar.

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Tras la invasión nazi de Francia, casi toda la familia acabó recluida en centros de detención como los de Drancy y Pithiviers. Y llegó el día que detuvieron a Esther y a su hijo Richard de tan solo 2 años. Fue el 17 de julio de 1942. El abuelo, Shimon, bajó a la calle, nada más conocer la noticia y suplicó a los policías franceses que le detuviesen a él en lugar de a su nieto. Los agentes le dijeron que esperase unos días, que vendrían a por él. Y así fue. Fue deportado a Sobibor, uno de los campos de la muerte, donde fue asesinado.

Esther y su hijo estuvieron poco tiempo juntos en Pithiviers. El 7 de agosto, ella fue obligada a subir a un vagón con destino al campo de Auschwitz. No es difícil imaginar su angustia al ser obligada a abandonar a su pequeño, con poco más de dos años. Completamente solo y desamparado, Richard compartía su penoso destino con otros 1.800 niños cuyos padres habían salido ya amontonados como ganado en los trenes hacia las cámaras de gas.

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Esther Frenkel pudo arrojar desde el interior del vagón. Una cuartilla amarillenta escrita con lápiz, las más angustiosas palabras que una madre haya escrito jamás. Dice así:

Queridos míos: ayer en el último minuto me llamaron para el traslado. Me han subido al tren. Y no sé que ha sido de mi Richard. Él está todavía en Pithiviers. ¡¡¡Salvad a mi niño, a mi bebé inocente!!! Cómo estará llorando. Nuestro sufrimiento no es nada. Salvad a mi Richard, a mi pequeño querido. Yo no puedo escribir. Mi corazón, mi Richard, mi vida, está lejos, y nadie le está protegiendo, a mi pequeño de dos años. ¡Morir, deprisa, oh niño mío! Devolvedme a mi Richard. Esther



II Guerra Mundial


El 15 de agosto, tras una semana sin su madre, Richard fue trasladado de Pithiviers a Drancy. Allí otra vez a la espera de su triste destino. El 10 septiembre, unas pocas semanas, nada más, desde su llegada a Drancy, y sin que hubiera podido encontrar a nadie conocido, Richard Frenkel subió al tren que le llevaba a Auschwitz junto a otros 171 niños. Ya no tuvo más oportunidades, como casi todos los que viajaban en ese infecto tren fue directamente a la cámara de gas donde las duchas exhalaron su veneno y se llevaron su vida.




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