¿Es posible una guerra nuclear entre Estados Unidos y Corea del Norte?


El gobierno norcoreano interrumpió las relaciones con Corea del Sur y amenazó con un ataque nuclear a Seúl, Japón y Estados Unidos. ¿Por qué China votó a favor de las sanciones de Corea del Norte en la ONU? ¿Por qué Washington se beneficia de las amenazas bélicas de Pyongyang? ¿Qué está en juego en la región?

A pesar de que el presupuesto que el gobierno estadounidense destina al Pentágono está en decadencia, Washington brinda gran parte de sus recursos a uno de los objetivos geopolíticos más importantes: el Extremo Oriente.

Tras la retirada de Irak y el parcial abandono de Afganistán, Estados Unidos no se mostró partidario de invasiones directas en Libia, Siria, Somalía, Pakistán, Yemen o Malí, sino que utiliza sus drones o bien su capacidad armamentística para influir militarmente en esas regiones.

Sin embargo, la provocación de Corea del Norte es una excusa perfecta para desplegar sus sistemas defensivos en la región y además disputarle a China y Rusia esta creciente área de influencia.

EL PAPEL DE COREA DEL NORTE

Entre 1994 y 2006, Corea del Norte se abstuvo de fabricar armas nucleares para recibir alimentos y energía prometidos por Estados Unidos, como una forma de contención del gobierno estalinista, aliado de China.

Pero, ante los vaivenes del suministro, Pyongyang decidió realizar tres pruebas nucleares, la última de las cuáles se produjo en 2013 y desembocó en sanciones de la ONU, votadas incluso por Pekín.

Se presume que Norcorea tiene unas diez cabezas nucleares, pero no cuenta con misiles de largo alcance como para que alcancen el territorio continental norteamericano. En cambio, Corea del Sur y Japón se verían vulnerables si la promesa de venganza de Corea del Norte ante las sanciones llegara a materializarse.

Las dos Coreas iniciaron en 1998 una era de deshielo que fue boicoteada por Estados Unidos en 2008, cuando ayudó a asumir al presidente Lee Myung Bak, que destrabó las negociaciones de paz y de futura reunificación.

Lo mismo sucedió en Japón, cuando en 2009 brevemente alcanzó el poder el Partido Democrático de Japón, que propiciaba un acercamiento a Corea del Norte. En ese caso, Washington criticó duramente a ese efímero gobierno japonés y amenazó con revisar los tratados mutuos de defensa.

En tanto, China, utiliza a Corea del Norte para desestabilizar políticamente a los aliados norteamericanos en el rico Mar de la China Meridional y el Mar Amarillo, que posee granes cantidades de gas.

Aunque, cables de WikiLeaks indican que Corea del Norte es una molestia para China, dado que Pekín mantiene un fructífero comercio con Corea del Sur.

BENEFICIOS PARA ESTADOS UNIDOS

Los ejercicios navales que se están desarrollando actualmente entre marines norteamericanos y soldados surcoreanos no son los primeros que se realizan, sin embargo coinciden con las sanciones internacionales contra Pyongyang y con las advertencias de lanzar una guerra nuclear.

Estas prácticas frente a las costas de Corea irritaron al joven presidente norcoreano, Kim Jong Un.

Al mismo tiempo Estados Unidos anunció que un escudo antimisiles nucleares ya se encuentra desplegado en Corea del Sur, instalará un nuevo radar en Japón y un escudo reforzado en Alaska.

Además, el Pentágono planea construir 14 nuevas unidades interceptoras de misiles, que se unirán a los 26 ya existentes en Fort Greely, Alaska.

Este territorio estadounidense también entra en la defensa regional del Extremo Oriente, dado que la administración Obama intenta extraer petróleo de los nuevos yacimientos que se encuentran en el norte y además busca ganar influencia en la disputada carrera por las rutas comerciales y los hidrocarburos del Ártico frente a su principal rival: Rusia.

CONCLUSIÓN

En primer lugar, China no va a apoyar un ataque nuclear de Corea del Norte, principalmente porque la sociedad comercial que mantiene con Corea del Sur y Japón, a pesar de la rivalidad geopolítica.

Por otro lado, Corea del Norte suele lanzar amenazas similares sin cumplirlas para que el mundo le suministre alimentos y combustible, con el fin de que la dinastía gobernante se perpetúe en el poder.

Estados Unidos y sus aliados del Pacífico aprovechan la retórica belicista de Norcorea para incrementar la presencia militar en la zona, beneficiar a las empresas privadas que construyen los escudos antimisiles y radares con presupuesto público y proteger y defender la cuestionada extracción de petróleo de Alaska, que pone en riesgo al medioambiente.