Los amantes de «La Señora»


Los amantes de Cristina Kirchner


«Los Kirchner eran una pareja de poder. El amor se acaba cuando él se queda como gobernador en Santa Cruz y ella empieza a vivir en Buenos Aires, en la mejor esquina de la ciudad.

Ambos han tenido amantes, pero su proyecto político les obligó a permanecer juntos», comenta a LA RAZÓN, Sylvina Walger, autora del libro «Cristina, toda la verdad sobre la presidenta.

Kirchner


Los romances de la viuda peronista han sido aireados por medios anti-Kirchner. Por ejemplo lo que infiere la revista «Noticias» y que no se anima a decir de manera directa, es lo que en el seno del oficialismo todos callan: su relación amorosa con el vicepresidente Amado Boudou.
«Es un secreto a voces que se conoce no sólo en la Casa de Gobierno, sino también en ciertos ministerios y secretarías. Los que lo saben, lo callan, en general por vergüenza ajena, por el latente recuerdo del reciente fallecimiento de Néstor Kirchner», asegura la publicación, que recuerda la famosa imagen retratada en 2010 de la presidenta con su cabeza en el hombro del entonces ministro de Economía, sonriendo, entrecerrando los ojos, relajada.

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Otro de los «affaires» atribuidos a CFK tuvo un final abrupto. Iván Heyn mantenía una estrecha amistad con Máximo Kirchner, el hijo mayor de la presidenta y la persona más influyente de su círculo íntimo. Por recomendación de Máximo, el profesional que se graduó con honores por la Universidad de Buenos Aires se hizo militante de La Cámpora, el ala juvenil del kirchnerismo, de donde provienen muchos de los cerebros que hoy administran el país. Cristina Fernández de Kirchner se había encariñado con el talentoso joven y en círculos íntimos de la familia de la presidenta se conocía la relación que estos mantenían, incluso se comenta desde antes de morir su esposo.

Meses después, en diciembre de 2011, tras forzar la puerta de la habitación 1062 en el hotel Radisson de Montevideo, los guardias se encontraron con el cuerpo sin vida de un joven, ahorcado con un cinturón que pendía del armario. No habiendo hallado signos de violencia, se pensó que el subsecretario de Comercio Exterior de Argentina se había quitado la vida tras haber participado en extraños «juegos sexuales». Cuando la presidenta se enteró de la tragedia, sufrió una descompensación y tuvo que recibir atención médica. Después se rumoreó que la mandataria mantuvo un intenso romance con un alto mando de la Policía Federal.