Dictadura militar Argentina
Dictadura militar Argentina - Vuelta a la Democracia
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Argentina
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24 de marzo de 1976 - 10 de diciembre de 1983

El 24 de marzo de 1976 ocurrió lo que muchos esperaban: Isabel Perón fue detenida y trasladada a Neuquén. La Junta de Comandantes asumió el poder, integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti. Designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual participación. Comenzó el audodenominado "Proceso de Reorganización Nacional".

José Martínez de Hoz fue designado ministro de Economía y, el 2 de abril, anunció su plan para contener la inflación, detener la especulación y estimular las inversiones extranjeras.

La gestión de Martínez de Hoz, en el contexto de la dictadura en que se desenvolvió, fue totalmente coherente con los objetivos que los militares se propusieron.

Durante este período, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se duplicaron. La deuda privada pronto se estatizó, cercenando aún más la capacidad de regulación estatal.

Con ese clima económico, la Junta Militar impuso el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular. El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el "orden", sin ninguna voz disidente. Se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, asesinados y "desaparecieron". Mientras tanto, mucha gente se exilió.


Algunas acciones del nuevo gobierno:

Suspende la actividad política
Suspende los derechos de los trabajadores.
Interviene los sindicatos.
Prohíbe las huelgas.
Disuelve el Congreso.
Disuelve los partidos políticos.
Destituye la Corte Suprema de Justicia.
Interviene la CGT.
Interviene la Confederación General Económica (CGE).
Suspende la vigencia del Estatuto del Docente.
Clausura locales nocturnos.
Ordena el corte de pelo para los hombres.
Quema miles de libros y revistas considerados peligrosos.
Censura los medios de comunicación.
Se apodera de numerosos organismos.


La censura

Comunicado N° 19, 24/03/76
Se comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o atribuidas a asociaciones ilícitas o personas o grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o al terrorismo. Será reprimido con reclusión de hasta diez años, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o Policiales. (Diario "La Prensa", 24 de marzo de 1976).


Los "subversivos"

El término "subversión" englobaba a las organizaciones guerrilleras -prácticamente ya extinguidas en marzo de 1976- pero también a los activistas o simpatizantes de cualquier movimiento de protesta o crítica social: obreros, universitarios, comerciantes, profesionales, intelectuales, sacerdotes, empresarios y más... No hubo "errores" ni "excesos", sino un plan deliberado. (Historia Visual de la Argentina contemporánea, Clarín, El "Proceso" Militar).


La guerra sucia

La "desaparición" fue la fórmula más siniestra de la "guerra sucia": el "objetivo" era secuestrado ("chupado" por un comando paramilitar ("grupo de tareas" o "patota" donde, convertido en un número y sin ninguna garantía legal, quedaba a merced de sus captores. La desaparición de personas fue un programa de acción, planificada con anticipación, estableciéndose los métodos por los cuales llevarlo a la práctica: arrojando a los "desaparecidos" al Río de la Plata (previa aplicación de sedantes) desde aviones o helicópteros militares y en fosas comunes; fusilamientos y ocultamiento de cadáveres, sin ningún tipo de identificación.


La represión ilegal

La dictadura de 1976 completó y profundizó el esquema de persecución y exterminio que comenzara sistemáticamente con la Triple A, liderada por Lopez Rega.
Distribución de desaparecidos según profesión u ocupación

Obreros............................................................................30,0%
Estudiantes........................................................................21,0%
Empleados......................................................................17,8%
Profesionales...........................................................................10,7%
Docentes...........................................................................5,7%
Conscriptos y personal subalterno
de las Fuerzas de Seguridad...............................................2,5%
Amas de casa........................................................................3,8%
Autónomos y varios................................................................5,0%
Periodistas..........................................................................1,6%
Actores y artistas.....................................................................1,3%
Religiosos.....................................................................0,3%

(Informe de la Conadep, Nunca Mas, Eudeba, 1984)


La tortura

Todos estaban incluidos en la categoría de "enemigos de la nación". La metodología implementada consistió en la desaparición de personas, las cuales en realidad eran llevadas a centros clandestinos de detención, operados por las FFAA., donde se los sometía a interrogatorios basados en tormentos físicos.


Los campos de detención

Se levantaron centros clandestinos de detención y torturas. En estos laboratorios del horror se detenía, se torturaba y se asesinaba a personas. Se encontraban en el propio centro de las ciudades del país, con nombres tristemente famosos, como la ESMA, el Vesubio, El Garage Olimpo, El Pozo de Banfield o La Perla. Existieron 340 distribuidos por todo el territorio. Locales civiles, dependencias policiales o de las propias fuerzas armadas fueron acondicionados para funcionar como centros clandestinos. Estas cárceles clandestinas tenían una estructura similar: una zona dedicada a los interrogatorios y tortura, y otra, donde permanecían los secuestrados. Ser secuestrado o "chupado", según la jerga represora, significaba ser fusilado o ser arrojado al río desde un avión o helicóptero.


Los desaparecidos
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Debido a la naturaleza, una desaparición encubre la identidad de su autor. Si no hay preso, ni cadáver, ni víctima, entonces nadie presumiblemente es acusado de nada. (Amnistía Internacional, en su informe sobre la desaparición de personas por motivos políticos).
Hubo miles de desaparecidos: la Conadep constató más de 9.000 casos. Los organismos de derechos humanos hablan de más de 30.000.


Apropiación de chicos

Además del secuestro de adultos, hubo un plan sistemático de apropiación de niños. Los niños robados o que las madres parían en los centros de detención fueron inscriptos como hijos propios por muchos miembros de la represión, vendidos o abandonados en institutos.
Durante la dictadura, los militares consideraban que los hijos de los desaparecidos debían perder su identidad. Por eso los hacían desaparecer y los entregaban a familias de militares. Ellos pensaban que la subversión era casi hereditaria o que se trasmitía a través del vínculo familiar. De la misma forma que a los hijos de desaparecidos se intentó quitarles su familia, a la sociedad en general se intentó quitarle esos antecedentes que, como los padres de esos chicos, eran considerados subversivos. (Diario "Página 12", 10 de diciembre de 1995)


La noche de los lápices (16/9/76)
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link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=29EvrCea_QE

La operación conocida como la “Noche de los lápices”, que se desarrolló entre agosto y octubre de 1976, implicó el secuestro y desaparición de estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata, que habían luchado en defensa de un boleto estudiantil.


Madres de Plaza de Mayo

El grupo Madres de Plaza de Mayo nació en 1977, integrado precisamente por madres de desaparecidos, cuya lista engrosaron también algunas de sus fundadoras. Se convirtieron en el más activo sector de oposición al gobierno.


Desindustrialización

La pequeña y mediana empresa fue sacrificada en el altar de la eficiencia, iniciándose un proceso de acelerada desindustralizacion, ante la imposibilidad de competir con productos provenientes del exterior. La aplicación de las recetas neoliberales no resolvió, sino que profundizó los problemas económicos.


Especulación

A comienzos de 1977, el ministro de Economía, José Martínez de Hoz, inició un experimento monetario, denominado "la tablita". Fue un sistema de devaluaciones preanunciadas que, sumado a la "ley de entidades financieras" de junio de ese año (que liberó el mercado de dinero y dio garantía estatal a los depósitos a plazo fijo), dio comienzo a la especulación o "bicicleta financiera".


La plata dulce

La dictadura implementó un plan basado en el liberalismo monetario, que era apoyado por bancos extranjeros y organismos internacionales. El funcionario encargado de cumplir el plan económico de los militares fue José Alfredo Martínez de Hoz. Puso fin al Estado intervencionista, a la protección del mercado interno y al subsidio a empresas. Se congelaron los sueldos. Dejó actuar al mercado libremente. Los resultados finales fueron desastrosos. Hubo un gran endeudamiento externo, las industrias quebraron y, al finalizar la dictadura, se desató la inflación.


El conflicto del Beagle

Las cuestiones limítrofes entre la Argentina y Chile estuvieron condicionadas por las circunstancias políticas imperantes en cada país. Bajo regímenes dictatoriales en ambas naciones, las diferencias fronterizas estuvieron a punto de derivar en una guerra abierta. En 1978, luego de que la Argentina rechazó el fallo arbitral británico, el conflicto por el Beagle alcanzó su punto más álgido. El 8 de enero de 1979, la Argentina y Chile firmaron el Acta de Montevideo, que sometía el entredicho a la mediación del Papa. Finalmente, la propuesta papal, conocida a través del cardenal Antonio Samoré, se dio a conocer el 12 de diciembre de 1980 y fue aceptada por la Argentina en 1984 después de una consulta popular no vinculante, en la que el "sí" al acuerdo se impuso por un amplio margen de votos. (Historia Visual de la Argentina contemporánea, Clarín, La Política Exterior)


El Mundial '78
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El triunfo final de la selección argentina en el Mundial de Fútbol ha supuesto que la Junta Militar que dirige el Gral. Videla haya cubierto con creces los objetivos que se propuso al emprender la organización del campeonato. Durante 25 días, los problemas del país argentino han pasado a un segundo plano y el título mundial conseguido por su selección los mantendrá oculto por más tiempo aún. (Diario "El País", junio de 1978)


1982: La guerra de las Malvinas

En medio de la crisis política, económica y social del régimen militar, sorpresivamente el 2 de abril de 1982, tropas argentinas recuperaron las islas Malvinas. Tras frustrados intentos diplomáticos, la fuerza de tareas británica llegó al Atlántico sur y comenzaron las hostilidades. Con hitos como el hundimiento del crucero "General Belgrano" -que produjo 322 muertos- y del destructor británico "Sheffield", la guerra concluyó el 14 de junio, con la rendición argentina. La derrota marcó el derrumbe político del régimen. El regreso de los soldados arrojó luz sobre las sospechas de lo que habían padecido, sin los pertrechos y el entrenamiento suficientes para enfrentar a los británicos. Para defender las islas del ataque de ingleses bien entrenados y equipados, la junta militar procedió a reclutar jóvenes argentinos, sin instrucción militar, la mayoría de los cuales provenía de provincias pobres del interior del país. La derrota catastrófica de Malvinas y el conocimiento de la muerte de centenares de jóvenes argentinos (más de 600), deterioraron el frente militar, pero sobre todo, la reputación del ejército, al cual se consideró como mayor responsable del desastre.
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Fuente:http://www.me.gov.ar/efeme/24demarzo/dictadura.html


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=f7cPbt1ps5M

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Vuelta a la democracia Gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989)


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=5glHKwC2Fu0

Dr. Ricardo Alfonsín 10-12-1983

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=BUMT7r3mT2g

Tras la guerra de Malvinas, luego de ocho años de interrupción democrática, se reiniciaba el camino de la normalización institucional. El “Proceso militar”, había hecho bien los “deberes”. Logró trastocar las estructuras básicas de una economía asentada en la industria y la producción por una economía que privilegiaba la “valorización financiera” y la apertura de mercados.

La vuelta a la democracia, inspiraba un aire de renovada esperanza para el pueblo argentino. Raúl Alfonsín, en las elecciones del octubre de 1983, se convertiría en el primer radical en derrotar a un justicialista al vencer a Italo Argentino Luder.

Otro acontecimiento produciría un antecedente nuevo. La U.C.R. obtenía la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, lo que permitía un cierto margen de gobernabilidad.

Pero el P.J. había obtenido un fuerte triunfo en las regiones del interior del país, donde las UCR solo lograba el triunfo en siete de las veintitrés provincias. La consecuencia inmediata sería un Senado con mayoría justicialista.

Alfonsín encaró su campaña con promesas de recomponer las relaciones de la sociedad y anunció un fuerte recorte en los gastos militares. Además, propuso un reordenamiento en los sindicatos y denunció un supuesto pacto militar-sindical.

El electorado se vio tentado con las promesas de garantía institucional donde la libertad, la paz, el respeto por los derechos humanos y la democracia serían finalmente el reaseguro de un progreso en todos los niveles.

El gobierno de Alfonsín, en el nivel económico, se desarrollo en un contexto en el que el modelo se Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) (1930-1976) ya había prácticamente desaparecido. La industria nacional se hallaba herida de muerte, con sectores enteros quebrados y prácticamente desaparecidos, producto de la doble acción de la especulación financiera y de la competencia de productos importados.

A las empresas multinacionales presentes en el país desde comienzos de la década del 60, a la presencia de los sectores agroexportadores pampeanos y al creciente poder del sector financiero se le sumó la aparición de grupos económicos locales que crecieron al calor de su condición de proveedores del Estado y rápidamente se diversificaron hacia numerosas actividades (la denominada “oligarquía diversificada”). Estos sectores van a aparecer como preponderantes para la decisiones de la política económica de la década de 1980.

A partir de 1982, el problema de la deuda externa se transformó en uno de los ejes centrales para entender los límites de acción de los gobiernos. Un término, el “ajuste”, se convirtió en el eje para definir los distintos programas económicos que se presentaron.

A partir de mediados de 1984 se entendió que no era posible retomar el sendero del crecimiento basado en la industria y el mercado interno que había dominado los cincuenta años anteriores. Desde ese momento, y ante lo indomable de la inflación, por un lado, y, por otro, la imposibilidad del Estado de hacer frente tanto al pago de los vencimientos de la deuda externa como a los contratos leoninos de sus proveedores, se impusieron las políticas de ajuste, también conocidas como “planes de estabilización”.

El mecanismo del lanzamiento de un plan de estabilización funcionaba de la siguiente forma:

a) El gobierno elaboraba un “programa” que buscaba frenar la inflación, aumentar las exportaciones, reducir el déficit fiscal y asegurar el cumplimiento de los compromisos externos.

b) El programa era aprobado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras lo cual éste prestaba, una cantidad de dinero (conocido como préstamos stand-by), pero ello era, a su vez, una señal para que el conjunto de los bancos refinanciaran la deuda externa argentina.

Normalmente estos programas de los cuales los dos más importantes en la década de 1980 fueron los denominados “Plan Austral” (1985) y “Plan Primavera” (1987), funcionaban durante un breve periodo de tiempo, mientras tanto se reducía la inflación y se obtenía, durante ese corto periodo, la “confianza” de organismos y bancos internacionales.

En 1989, la serie de planes fracasados, la deuda externa en ascenso y la presión de los contratos con proveedores a los que tenía que hacer frente el Estado llevaron a una situación de quiebre. Esto se tradujo en aumento de los niveles de precios a valores siderales, fenómeno que fue conocido como la “hiperinflación”. Se vivió un momento en que los precios aumentaban por hora y el dinero había dejado de ser aceptado como medio de pago normal.

En el nivel Político, el gobierno de Raúl Alfonsín se vio signado por tres hechos fundamentales relacionados con el problema militar.

1) El juicio a los ex comandantes.-

2) La política de derechos humanos.-

3) El problema militar propiamente dicho, en cuanto que el gobierno tuvo que enfrentar varios levantamientos militares.-

El fracaso del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, el terrorismo de Estado y la derrota de Malvinas habían producido una profunda fractura entre sociedad y Fuerzas Armadas.

Era clave solucionar esta oposición civil-militar para Alfonsín. Por lo que se propuso, por una lado, eliminar el cargo de Comandante en Jefe de cualquiera de las armas. La jerarquía militar finalizaría en el cargo de Jefe de Estado Mayor y el comandante en Jefe sería el Presidente de la República, tal cual la Constitución ordena. Por otro lado, la idea era rechazar toda “autoamnistía” que propusieran los sectores militares pero, a su vez reconocer algunas cuestiones referidas a las distintas responsabilidades entre los represores. Y por último se proponía reducir el presupuesto militar dentro del marco institucional.

Al comienzo de su mandato, Alfonsín, dictó dos decretos. Los mismos, estaban referidos a la necesidad de perseguir penalmente tanto a los jefes Montoneros y del E.R.P., como a los ex comandantes que integraron las Juntas Militares durante el “Proceso” (basada en la teoría de “los dos demonios”). También inicia la reestructuración del Ministerio de defensa, con el objetivo de que pudiera servir al gobierno democrático como instrumento de control del sector militar.

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), convocada por Alfonsín y cuya presidencia se otorgó a Ernesto Sábato, comenzó a realizar investigaciones relacionadas con al desaparición de personas y a recibir todas las denuncias, pruebas, etc., para luego llevarlas a la Justicia. El informe, que fue conocido con el nombre “Nunca Más”, fue entregado al presidente en 1984 y estimaba el número de víctimas de la dictadura en 8.960, aunque Amnistía Internacional, daba un número mayor, 16.000. Sin embargo, Madres de Plaza de Mayo reclamaban y siguen reclamando por 30.000 desaparecidos.

En al año 1985 comenzó el juicio a los ex integrantes de la juntas militares. Si bien el hecho marcó un precedente histórico para el país y para toda América Latina, pues en la mayoría de los casos en que hubo golpes de estado los crímenes siempre quedaron impunes, la impresión de algunos sectores fue que las penas eran insuficientes y muchos de los acusados de menor rango, había quedados absueltos. Lo cierto es que los Tenientes Generales y los ex Presidentes de Facto Jorge Rafael Videla y Roberto Eduardo Viola, el Brigadier General Orlando Ramón Agosti y los Almirantes Emilio Eduardo Massera y Armando Lambruschini fueron acusados y sentenciados por los delitos de homicidio, privación ilegítima do la libertad y aplicación de tormentos a los detenidos. También fueron sentenciados por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas el Teniente General Leopoldo Fortunato Galtieri, el Brigadier General Basilio Lamí Dozo y el Almirante Jorge Isaac Anaya (absuelto por la justicia civil).

Finalmente, Alfonsín envió al Congreso un proyecto de ley que se conocería como “Punto Final” y que fuera aprobado el 23 de diciembre de 1986. Según esta ley quedaba extinguida toda acción penal contra civiles y/o militares que no hubieran sido imputados por delitos cometidos en las operaciones antisubversivas dentro de un determinado plazo (hasta el 23/10/87). La Ley de “Punto Final” produjo un profundo rechazo y malestar en importantes sectores de la sociedad civil, pero también en los sectores militares.

Pero una acontecimiento iba a marcar los días del período alfonsinista: el 16 de abril de 1987, un grupo de militares que se conocerían luego como “los carapintadas”, guiados por el Teniente Coronel Aldo Rico, se amotinó en el edificio de la Escuela de Infantería de Campo de Mayo, con la excusa de resistir a una citación del Mayor Ernesto Barreiro a presentarse ante la Justicia. Los amotinados solicitaban el cese de lo que ellos llamaban “campaña de agresión contra las Fuerzas Armadas” y un aumento en el presupuesto de sus respectivas armas entre otras cosas. Mientras tanto, en todo el país, la gente se concentraba en calle, plazas y municipios para expresar el repudio a la actitud e los “carapintadas” y su apoyo al gobierno constitucional.

Para que Rico depusiera su actitud, Alfonísn debió ceder. Si bien esto no fue lo que manifestó ante el pueblo reunido en Plaza de Mayo, en el sentido común de la mayoría quedó que el “felices pascuas, la casa está en orden” fue una de las más impactantes claudicaciones de la democracia y marcó el comienzo de la desmovilización popular que seguiría en los noventa.

Luego de los acontecimientos de “Semana Santa”, se produjo la sustitución del General Héctor Ríos Ereñú como Jefe del Estado Mayor por el General José Dante Caridi. Pocos días después Alfonsín envió al Congreso el proyecto de Ley de “Obediencia Debida” (promulgada el 8/6/87) que sólo admitía el procesamiento de quienes se desempeñaban por encima del rango de Brigadier. Con esto se dejaba en libertad a torturadores y violadores con la supuesta idea que “solo habían recibido ordenes”. La única excepción fue la apropiación ilegal de recién nacidos y las sustitución de identidades.

Las Leyes de “Punto Final” y “Obediencia Debida” fueron vistas por la sociedad como un inequívoco signo de debilidad del gobierno constitucional frente a la presiones ejercidas por el “partido militar”.

En enero de 1988, Aldo Rico volvió a sublevarse, este vez en Monte Caseros, provincia de Corrientes, en reclamo por su prolongada detención. En esta ocasión fuerzas “leales” al gobierno democrático se dispusieron a reprimir la acción, en un enfrentamiento que solo se había visto en la refriega entre “azules” y “colorados” en 1962. En junio de 1988, el coronel Mohamed Seineldin fue el cabecilla de un nuevo alzamiento en Villa Martelli (Bs. As.). La rebelión pugnaba por restaurar el honor y la dignidad de la institución militar y de sus integrantes, reivindicar la “guerra contra la subversión” y tratar de lograr una amnistía. La rebelión, iniciada por Seineldín, fue rápidamente dominada.

Otras de la cuestiones que impulsó el gobierno de Alfonsín, fue lo referente a Política Exterior, tratando de recomponer relaciones abandonadas por los gobiernos dictatoriales. Fue el canciller Dante Caputo el encargado de esa vital tarea. Primero se resolvió el conflicto con Chile, por la demarcación de fronteras en el Canal de Beagle , el cual casi había llevado a una guerra en 1978. Con mediación del Vaticano, Argentina y Chile suscribieron primero una declaración de paz y luego un acuerdo sobre el canal, que fue ratificado por la sociedad argentina en una consulta popular convocada a tal efecto.

En cuanto a las relaciones con Gran Bretaña por el asunto “Malvinas”, la gestión de Caputo solo logró reanudar el dialogo bilateral pero sin tocar el tema de fondo, que era el de la soberanía con respecto a las islas del sur.

Siguiendo en lo narrado sobre relaciones diplomáticas, durante el gobierno de Alfonsín, se comenzó a tratar lo relativo a la integración regional con Brasil y Uruguay. Para esto, se firmó un Tratado en 1988, que sería el comienzo de lo que más tarde se conocería como MERCOSUR. En el mismo, los países firmantes, se comprometían a crear un espacio común, mediante la eliminación de barreras arancelarias y la articulación de políticas comerciales integradoras, en un lapso no menor de diez años.

En el aspecto cultural, los ´80 mostraron un espíritu de cambio en general. Con la vuelta a la democracia, poco a poco, las diferentes expresiones artísticas y sus creadores que habían estado censurados o exiliados, pudieron plasmar sus ideas libremente e intentar reconstruir el patrimonio cultural argentino. La gente estaba ávida por leer, ver y escuchar. Y los creadores (cineastas, músicos, escritores) ávidos de mostrar y cantar verdades antes acalladas.

El cine argentino fue una muestra de lo ocurrido. La vuelta de la democracia supuso un cine más comprometido y se pudieron observar importantes producciones que con el correr del tiempo se volvieron “clásicas” del cine nacional (Ejemplo: “Camila” de María Luisa Bemberg, “La Historia Oficial”, etc.) Durante el gobierno de Alfonsín, los principales organismos relacionados con la cultura fueron ocupados por figuras y personalidades relacionadas con ese campo, como por ejemplo el actor Luis Brandoni en la asesoría presidencial en temas de cultura; el escritor Pacho O`Donnell, como secretario de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires, Carlos Gorostiza en la Secretaria de Cultura de La Nación, Miguel Ángel Merellano en A.T.C.

En el año 1986, Alfonsín anunció un ambicioso plan para fundar lo que denominó “La Segunda República”. El proyecto incluía una serie de reformas administrativas, el traslado de la capital a Viedma y Carmen de Patagones en el límite de la provincia de Bs.As. y Río Negro, la inclusión de la figura de un primer ministro y la posibilidad de un segundo mandato presidencial. La opinión pública rechazó la idea y la consideró como evasiva de la realidad y del grave problema económico en el que debatía el país, y sobre todo de la creciente inflación.

Volviendo al Nivel Económico, en 1987 el “plan Austral” estaba prácticamente terminado y se anunció un paquete de medidas, con la aprobación del FMI, que supuestamente traería solución a los problemas económicos del país. Nada fue así. La aplicación de las recetas del FMI, provocaron una gran disminución en el poder adquisitivo de los sectores más desprotegidos de la sociedad. También se le sumó la tibia respuesta al problema militar y la imposibilidad a hacer frente a los problemas sindicales. Todo esto, influyó en la respuesta electoral de septiembre de 1987. El Partido Justicialista se impuso en la elecciones para diputados obteniendo el 41.5 % de los sufragios frente al 37,3% de la UCR y en cuanto a las elecciones provinciales, los radicales sólo mantuvieron las gobernaciones de Córdoba y Río Negro y el gobierno de la Capital Federal. El proceso de depuración interna que se dio en el seno del partido justicialista, conocido como “Renovación Peronista” y liderada por Antonio Cafiero y Manuel de la Sota, comenzaba a dar sus frutos.


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El gobierno intentó, en un último esfuerzo, replantear su política económica. En agosto de 1988 se lanzó el denominado “plan primavera”. El mismo, estaba centrado, una vez más, en contener el ascenso inflacionario a través del control de precios, de las tarifas públicas y el congelamiento de los salarios estatales. Además, incluía un control de cambio y precios, y la negociación con el movimiento obrero, la Unión Industrial Argentina y la Cámara de Comercio.

Pero el año 1989 sería aún más adverso para el gobierno de Alfonsín. La falta de provisión eléctrica agudizó más los problemas. Además, el copamiento al Regimiento 3 de Infantería de La Tablada llevado a cabo por miembros del Movimiento “Todos por la Patria” y su recuperación (encargada a la policía y al Ejército) generó un saldo de 39 muertos y explicaciones turbias y oscuridad respecto de los móviles y conexiones de la acción ultraizquierdista (como la denominó el gobierno) y también sobre la forma en que fue resuelta la cuestión.

Otro de los problemas fue el alza incontrolada de las tasas de interés, el agotamiento de las reservas del Banco Central para intentar mantener el valor de un austral que se depreciaba cada vez más frente al dólar.

Por último, un golpe de mercado producido por los principales grupos económicos al retirar depósitos de los bancos y retener divisas producidas por las exportaciones puso al gobierno ante una situación inmanejable. Hiperinflación, pérdida del poder adquisitivo de los salarios, remarcación de precios a cada hora, compra compulsiva de dólares por parte de los especuladores, etc.

En este clima, se realizó la campaña para las elecciones presidenciales de 14 de mayo de 1989 . El triunfo correspondió a Carlos Saúl Menem con el 47% de los votos, candidato del PJ, que se impuso a Eduardo Angeloz de la U.C.R.

La presidencia de Raúl Alfonsín había despertado grandes esperanzas en el pueblo argentino. Se había restaurado y abierto la puerta a la consolidación de la democracia en el país y roto con el aislamiento internacional, pero no había podido lograr un crecimiento positivo, la deuda externa había crecido y los salarios decrecido enormemente.

El gobierno se caía de a pedazos, en medio de saqueos a supermercados, la situación social se tornaba insostenible para Alfonsín. Jesús Rodríguez reemplazó a Juan Sourrouille como Ministro de Economía. El 30 de mayo se decretó el estado de sitio y se adoptaron medidas económicas de emergencia. Comenzaba a sonar la palabra ingobernabilidad. Alfonsín se retiró antes del gobierno, sin haber podido cumplir su promesa de recuperación del orden. Menem llegaba con una postura optimista proponiendo síganme, revolución productiva y salariazo, en una Argentina con recesión del 6% de P.B.I., una deuda externa de 63.000 millones de dólares y una hiperinflación cercana al 5000% anual.

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Fuente: http://www.portalplanetasedna.com.ar/alfonsin.htm


No se si sera repost, capas que si, pero bueno es un aporte... saludos!..