¿Existió la Edad Media?

Esta pregunta puede resultar paradójica, descabellada o incluso irracional, pero en realidad no lo es tanto.

Según el ilustre alemán Hans-Ulrich Niemitz, la Alta Edad Media, que va desde la caída del Imperio romano hasta el año 1000, nunca existió, por lo que a nuestro calendario habría que restarle nada más y nada menos que 300 años.


Te suena la Edad Media? Nunca Existió!!

La Hipótesis del Tiempo Fantasma o Teoría del Tiempo Inventado nos situaría ahora mismo en el año 1711 pues entre el año 600 y el 900 no pasó nada y se añadieron 300 años al realizar el tránsito del calendario juliano al gregoriano.

En su artículo ¿Existió realmente la Alta Edad Media?, Niemitz establece el error, la mala interpretación o incluso una conspiración como posibles causas, si bien no hay ninguna definitiva.


Conspiracion

Aunque muchos historiadores no se atreven a cuestionar las teorías dominantes, a Niemitz no le faltan pruebas como por ejemplo la capilla palatina del Palacio de Aquisgrán, un anacronismo arquitectónico que no pudo construirse en el siglo VIII sino 200 años más tarde. Al ilustre Carlomagno (quien mandó construir el palacio) siempre le ha rodeado un gran misterio pues muchos aseguran que no existió con lo que no pudo dejar edificio alguno. Según el autor, fue el emperador Oto III quien en el siglo VII, junto con su lugarteniente Gerbertg de Aurillac (más tarde Papa Silvestre II) organizó un ejército de falsificadores para alterar el calendario y hacer coincidir su reinado con una fecha tan simbólica como el inicio del segundo milenio. En medio de toda esta trama apareció la figura de Carlomagno.


link: http://www.youtube.com/watch?v=AMe1WuV3j1g&autoplay%3D1


Es esta una teoría muy excepcional, sin embargo no le faltan seguidores. En Rusia, un grupo de historiadores y matemáticos (Nikolai Morozov, Anatoly Fomenko…) abrió el camino a mediados de los 80. Basándose en la investigación de Jean Hardouin (venerado y seguido por Isaac Newton) llegaron a la conclusión de que todas las fechas estaban mal, y que en el siglo XVI los monjes benedictinos se encargaron de falsificar miles de textos griegos y romanos.