El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Más de 45 mil libros antiguos, a la espera de ser digitaliz

Más de 45 mil libros antiguos, a la espera de ser digitalizados+
Más de 45 mil libros antiguos, a la espera de ser digitaliz
Una de las bibliotecas más antiguas de la provincia, la Celia Ortiz de Montoya, que funciona en el edificio de la Escuela Normal José María Torres, decidió socializar su mayor tesoro: el acervo de libros históricos y raros. Ahora están a la busca de financiamiento para concretar un gran portal virtual.
Lunes 13 de Mayo de 2013 | 10:59 Hs.

Enviar
Imprimir
Comentá

Facebook

Compartir

Fotos (2)

« left
Virginia Waldner, Rosa Martínez y Amelia Abasto llevan adelante la iniciativa de armar esta gran biblioteca digital
Virginia Waldner, Rosa Martínez y Amelia Abasto llevan adelante la iniciativa de armar esta gran biblioteca digital
right »
“Tenemos los libros con su catálogo, que llegaron en 1871 con George Stearns -primer director de la Escuela Normal- desde Estados Unidos. Calculamos que aproximadamente tenemos unos 75.000 volúmenes, de los cuales el 60 % corresponde al fondo histórico, antiguo y raro y el resto, al fondo circulante moderno y contemporáneo, es decir, algo más de 45.000 libros constituyen el fondo histórico. A esos materiales los dividimos en antiguos (los primeros libros de 1668 hasta 1800) y los que son de 1801 a 1930 son los libros correspondientes al fondo histórico”, explicó Virginia Waldner, la licenciada en Documentación encargada de la coordinación de la Biblioteca Central Celia O. de Montoya y de la Red de Bibliotecas de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader).
Después de participar en un taller referido a libros antiguos, hace unos tres años en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, quedó la inquietud de encaminar el proyecto de armar una biblioteca digital de modo tal que se puedan preservar los exquisitos materiales con que cuenta la Biblioteca Central y tornarlos más accesibles. Lo primero fue armar un equipo. A Waldner, se sumó la profesora en Historia, Amelia Abasto y la auxiliar de biblioteca, Rosa Martínez.
Con las nuevas tecnologías, podía resolverse el dilema de divulgar y preservar a la vez, aquél voluminoso y preciado patrimonio. Fue así que armaron esta ambiciosa propuesta de digitalización del fondo histórico y lo presentaron en el marco del II Encuentro Nacional que se hizo a mediados de abril pasado en la Biblioteca Nacional.
El objetivo es que los libros no sólo lleguen a los investigadores de la provincia, del resto del país o del exterior que suelen acercarse en busca de esta información, sino también de los estudiantes y público interesado.

AL RESCATE. “Estamos recién en los comienzos, nos mueve el entusiasmo. Queremos hacer conocer a todos los entrerrianos el valioso material histórico con que cuenta la Biblioteca Central”, resaltó la profesora Amelia Abasto.
Al ser consultadas sobre las perlitas que encierran en sus estantes, las profesoras señalaron “documentos de 1660 en adelante, el libro Monarquía Indiana, de Fray Juan de Torquemada, de 1723, Historia general de las Indias Occidentales o de los hechos, de 1728, así como el trabajo de normalistas que dividimos en normalistas dedicados a la educación, poetas y destacados entrerrianos, y documentos de la Confederación Argentina”.
Durante la entrevista, la propuesta de la biblioteca digital emergía como un sueño imposible porque como decían, sólo tienen entusiasmo y les falta financiamiento para ampliar el grupo de trabajo y conseguir materiales y espacios acordes a la tarea de preservación. No obstante, la alegría de estas mujeres es tan grande, que una puede ver con ellas, la concreción del proyecto.
Ellas saben que para pasar estos viejos libros al formato digital requieren de más recursos materiales como cajas especiales para deshumedecer los documentos y un escáner planetario, entre otras cosas, además de personal de informática que sepa de software para bibliotecas y de conservación de libros. Además necesitan “una sala preparada, un reglamento de uso de ese material para no ajar las hojas y preservar los volúmenes”. Por eso, salieron a la conquista de apoyo y contacto con especialistas y organizaciones encargadas de resguardar el patrimonio bibliográfico histórico.
En principio, la iniciativa cuenta con el visto bueno del decanato de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de Uader.

TESOROS. La idea es bajar de los anaqueles más altos, esos en los que se alojaron por años estos libros, para que el público pueda descubrirlos, leerlos. Entre otras publicaciones de vieja data aparecen Grandes romances, de Montesquieu, de 1748, Historia de Douze Cesares, de Suetonio, de 1771, Cantigas de Santa María de Don Alfonso el Sabio, de 1889, o las Obras completas de Víctor Hugo, de 1886.
Fuera de sus diversas colecciones de impresos nacionales de libros, periódicos, documentos y revistas como El monitor de la Educación Común –que hoy se encuentran digitalizadas por la Biblioteca Nacional de Maestros-, Caras y Caretas o el Boletín informativo de Educación de Entre Ríos, “la Biblioteca Central cuenta con bibliografía de libros raros, inexistentes y libros impresos en la colonia, editada a partir del Descubrimiento”, subrayaron las integrantes del equipo.
Ahora, qué entra dentro de la categoría de “raros”, se les preguntó. “Uno con encuadernaciones hechas en cuero, con los bordes con cantos dorados, o un libro de poca tirada. Cuando estuvimos en la reorganización de la biblioteca, subimos a la web algunos de los libros antiguos que teníamos como un Quijote de 1668, y a la semana siguiente, vinieron investigadores de Buenos Aires a ver esos materiales”, ilustraron.

Sacando el polvillo de Torquemada

El ejemplar de Monarquía Indiana del fray Juan de Torquemada que se encuentra en la Biblioteca Central, ubicada en el subsuelo de la Escuela Normal, data de 1723. Ese libro, cabe recordar, da cuenta de la evolución religiosa y costumbres en los pueblos originarios de México y pueblos de Centroamérica. Se sabe que Torquemada tardó casi dos décadas en escribir este volumen, se calcula que “entre 1592 y 1593 comenzó a reunir el material para su obra que probablemente terminó de escribir en 1613; se imprimió en Sevilla, España, en 1615 y fue reimpreso en Madrid, en 1723. Ha escrito otros textos y opúsculos, los cuales desafortunadamente se han perdido”.
Mónica Borgogno - mborgogno@eldiario.com.ar

Comentarios Destacados

@Luadelume77 +5
hay copy y paste con poco esmero, pero este directamente dejo al poco esmero en el olvido!

5 comentarios - Más de 45 mil libros antiguos, a la espera de ser digitaliz

@VENON87 +3
Copy & Paste
@heel_flip -2
Es una noticia con fuente, ! a reclamar a herni...
@Luadelume77 +5
hay copy y paste con poco esmero, pero este directamente dejo al poco esmero en el olvido!
@CarreraJovany +2
Enviar
Imprimir
Comentá

Facebook

Compartir

Fotos (2)


NO PODES SER TAN PENDEJO Y ESTUPIDO