1901-2013



Este 25 de Mayo...

La Federación Obrera Regional Argentina cuenta un año más desde su fundación

“La solidaridad no se decreta,

es inherente a la especie“

(V Congreso de la FORA)



Hace ciento doce años un conjunto de trabajadoras y trabajadores sentaron las bases de una Federación Obrera que a poco de andar tomaría el nombre de Federación Obrera Regional Argentina, definiendo de este modo su carácter internacionalista, anticapitalista y revolucionario.

A partir de los acuerdos iníciales nuestros compañeros/as comenzaron a forjar una herramienta de resistencia anti estatal, anti política y anti dogmática, contra la opresión, la dominación y la explotación con mecanismos federalistas que permitan a través de asambleas libres concretar los debates necesarios y expresar el intercambio de ideas, propuestas y opiniones, sin la mediación de dirigentes, ni la utilización de cargos rentados.

En efecto, si la F.O.R.A. aun existe es porque las Sociedades de Resistencia le otorgan vida con su accionar cotidiano, construyendo una trama de acciones solidarias que articuladas fraternalmente gestan un potente movimiento de resistencia proletaria al sistema del capital-mercancía.

A lo largo de de su historia nuestra organización ha sido protagonista en las luchas sociales, desde el enfrentamiento a las leyes represivas contra la acción proletaria como las de residencia u orden social, hasta acontecimientos como la huelga de inquilinos de 1907.

Multiplicidad de huelgas en toda la región fueron impulsadas por las organizaciones componentes de la F.O.R.A. durante todo el pasado siglo XX, tanto en las ciudades, como en los pequeños poblados la acción de los militantes y activistas de nuestra organización puso en pie sociedades de resistencia para batallar contra la opresión del capital y el Estado o sus esbirros.

El conflicto de La Forestal, las huelgas de braceros y hacheros en La Pampa, las huelgas como la de la Semana de enero de 1919 y las de la Patagonia Rebelde, son hitos donde la F.O.R.A. estuvo en primera fila de lucha proletaria con la acción directa de sus militantes.

Desde sus primeros congresos la F.O.R.A. planteó la necesidad de una transformación integral de la sociedad vigente ahora bajo el imperio del Estado y del capital; abordando diversos aspectos de esa dominación.

Con la mirada fija en el porvenir humano, los militantes han afirmado la existencia de la F.O.R.A. como corriente histórica y de combate que niega a cualquier hombre el derecho de someter a través del poder político del Estado. En tanto que aspira a la abolición de la tiranía política y económica como también a la emancipación efectiva de la clase obrera.

Hoy, en estas horas de represión y criminalización, donde el entramado entre los gobiernos, sus agentes y las fuerzas del orden social capitalista encarcelan, asesinan, reprimen y desalojan a lo largo y ancho del mundo a quienes luchan por reclamos sociales; saludamos y abrazamos calurosamente a todos los compañeros y compañeras, que sufren y mantienen el compromiso y la fuerza viva de los ideales del comunismo y la anarquía.

¡Por la revolución social!

¡VIVA LA FORA!



Federación Obrera Regional Argentina F.O.R.A.-A.I.T.



Anarquismo

Lo que nunca se podrá borrar. La historia nos dio la identidad.
Nuestra lucha continúa, nuestra finalidad no ha cambiado.


Nosotros, libertarios, creemos que la lucha de los trabajadores organizados es en primer término una lucha económica en el sistema capitalista, determinada por las necesidades de subsistencia ante la vida. Y fueron precisamente las primeras organizaciones obreras Sociedades de Resistencias a la explotación y al sometimiento del patrón capitalista. Aquellas épicas Sociedades Obreras, como la Sociedad Tipográfica Bonaerense, fundada el 25 de Mayo de 1857, “con el propósito de propender el adelanto del arte tipográfico y auxiliar a los miembros enfermos o imposibilitados de trabajar y proteger a los que necesitan auxilio justo”. Cinco años después de su fundación, en 1862, la Sociedad Tipográfica Bonaerense a través de su presidente, Lucio Dolsei Fontanel en la memoria elevada a la asamblea, señala que “los gráficos luchaban para elevar a una mayor altura las banderas del progreso y la fraternidad, proclamando la emancipación social del gremio”. Fue la primera organización obrera en fundar una biblioteca en el años 1871 “para los asociados y la comunidad”, y figuró entre las doce primeras bibliotecas públicas no oficiales fundadas en la Argentina. La biblioteca de la Sociedad Tipográfica Bonaerense defendió a ultranza la libertad de pensamiento desde su fundación misma, es por ello que en 1911 cuando la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares le propone “ciertos beneficios” y ajustarse a determinados requerimientos, por ejemplo, aceptar la presencia de inspectores para controlar y fiscalizar el carácter y la naturaleza de las obra depositadas, fue rechazado de plano, pues la libertad de pensamiento y acción fue su ideal de emancipación.

Finalizando la década de 1870 el grado de conciencia de los tipógrafos les permite avanzar en la construcción de una mejor organización, más desarrollada en medios y fines. Tal fue la conformación de la misma que le permitió por primera vez determinar un movimiento huelguístico y en función de esa idea-acción fundaron en 1877 la Unión Tipográfica, que fue la primera organización específicamente gremial. La organización funcionó en un local situado en la calle Alsina entre Bolívar y Defensa. Ante la persecución de los patrones y la policía los gráficos pasaron a otro local, ubicado en la calle Perú, entre Moreno y Belgrano y allí se redactaron los primeros pliegos reivindicativos que fueron refrendados por una asamblea general. Esa histórica asamblea se realizó el 26 de abril de 1878 en el colegio Regazoli, en Rivadavia 471 (actualmente número 1273 a 1279), entre Libertad y Talcahuano.
El pliego fue rechazado por los patrones en medio de la subestimación de la prensa de la burguesía que condenaba las reivindicaciones de los trabajadores. La contestación de los gráficos fue la realización de otra nueva asamblea, esta vez fue el 30 de agosto de 1878 en el Teatro de la Alegría y se decretó la huelga general para el 2 de septiembre de 1878. La primera huelga organizada del proletariado argentino. La prensa de la burguesía, encabezada por el diario El Nacional de Vélez Sarsfield inició una reaccionaria campaña contra los trabajadores gráficos. La huelga se ganó y trajo como consecuencia que los niños no trabajasen más en los talleres por la contaminación del plomo, reducción de la jornada de trabajo a 10 horas en el invierno y 12 en el verano y otras reivindicaciones requeridas por los trabajadores, por ejemplo, velas para poder leer y estudiar en sus casas. La historia reconocerá a la Unión Tipográfica como la organización heroica de la clase trabajadora que estableció por primera vez en la Argentina un pliego de condiciones realizado por los obreros y discutido con los patrones, lo que se denominó con el nombre de ACCIÓN DIRECTA. Que quiere decir gestión directa de los trabajadores en la negociación sin intermediación del Estado.

La Unión Tipográfica fue disuelta en 1879, producto de la discusión entre dos líneas de pensamiento sobre la concepción organizativa de la clase obrera en aquellos tiempos. A esas dos concepciones se les conocía con el nombre de “organizadores” por un lado y “anti organizadores” por el otro. Dos tendencias, dos formas de ver el “por qué y para qué” función está establecida la organización de los trabajadores, y cuál es su papel en la emancipación social. Los “anti organizadores” sostenían que nos trabajadores no debían organizarse por oficio, porque ello significaba aceptar la lógica de la clase burguesa y como tal la organización quedaba atrapada a los designios del sistema de los explotadores. Sostenían que los obreros de debían organizar en base a organizaciones específicamente revolucionarias, para derrocar al sistema de la clase burguesa.

Por otro lado, los “organizadores” sostenían que las organizaciones por oficio era la mejor herramienta para combatir la explotación que sufrían los trabajadores, y que el fundamento consistía que la organización por oficio era la garantía que luego de producirse la Revolución Social, los trabajadores estábamos ya organizados para tomar en nuestras propias manos la producción de bienes. Esa polémica tuvo una duración en el movimiento obrero de más de 20 años. El debate entre “organizadores” y “anti organizadores” fue tan intenso y profundo que continuó por el terreno de la propaganda y la agitación. En 1890, los “anti organizadores” fundan el periódico “El Perseguido”, que era editado por un grupo de trabajadores que se llamaban “Los Desheredados”, mientras tanto los “organizadores” confiaban para la propaganda y la agitación en el periódico “El Oprimido”, editado en Luján por Juan Creaghe. Por otro lado, la historia registra además, que las organizaciones específicas anarquistas editaban el periódico que los identificaba con el nombre de “El Descamisado”, que se fundó en 1879 por los obreros que participaron en la Comuna de París en 1871 y escaparon de las cárceles burguesas y los fusilamientos.
En 1885 se produce un hecho que va a marcar el desarrollo y la calidad de la organización de los trabajadores, llega a estas tierras Errico Malatesta. La influencia que despliega Malatesta sobre la organización sindical es decisoria. En 1887 ayudó a fundar la Sociedad Cosmopolita de Resistencia de Obreros Panaderos y la Sociedad de Resistencia de Obreros Zapateros y esboza junto a los obreros del ferrocarril la organización incipiente de los mismos, y un 20 de junio de 1887, en Buenos Aires, se funda la organización de los trabajadores del riel, con el nombre de «La Fraternidad», Sociedad de Ayuda Mutua entre Maquinistas y Fogoneros de Locomotoras. Pero a su vez se produce un nuevo hecho que va a marcar nuevos rumbos en la organización de los trabajadores argentinos, en 1888 es el año del primer triunfo de los obreros panaderos, luego de una prolongada e intensa huelga con represiones y encarcelamientos de centenares de huelguistas. El éxito de la primera huelga de panaderos catapultó a las organizaciones obreras de ideología anarquistas y se comienza a consolidar el concepto y la filosofía que sustentaban los “organizadores” en el seno de la clase obrera, se afirma la organización por oficio.

En la década que va desde 1890 a 1900 continúan las intensas polémicas entre los “anti organizadores” del periódico “El Perseguido”, contrarios al sindicalismo por oficio y los “organizadores” del periódico “El Oprimido” y “La Questione Sociale” que defendían las ideas de Malatesta y que apoyaban la creación de Sociedades de Resistencia. El 13 de junio de 1897 aparece “La Protesta Humana” como diario quincenal, que a partir de su número 10 se publica semanalmente, con un tiraje de 3.000 ejemplares y se distribuye en todo el país. En 1890, en Buenos Aires, se conmemora por primera vez el 1 de Mayo. Se constituye la Federación de los trabajadores de la República Argentina (socialista), de corta vida. En 1894, los socialistas intentan nuevamente dar vida a una Federación Obrera Argentina, que es rechazada por la mayoría de los gremios ya constituidos. Y en 1895 hay un nuevo intento de fundar una nueva Federación Obrera y fracasa por tercera vez y recién en 1901, con la asistencia de 35 Sociedades Obreras realiza sus primera sesiones los días 25 y 26 de mayo el Congreso Gremial Obrero, dando nacimiento a la Federación Obrera Argentina que a partir de su IV Congreso, en 1904, pasa a llamarse Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A.).

Larga, sufrida, inteligente y heroica fue la conformación de la organización de los trabajadores argentinos, la idea-acción que permitió constituir y desarrollar la conciencia organizativa de la época, sin instrucción y sin educación organizativa generalizada hasta entonces, fue por la necesidad de organizarse para no ser más explotados y vislumbrar un proyecto imaginario de emancipación social, desde el inicio del nacimiento de la primera organización proletaria, desde 1857 con la Sociedad Tipográfica Bonaerense. Y se ha de observar que fue la polémica y el debate entre “organizadores” y “anti organizadores” lo que posibilitó el nacimiento de lo que luego fuera la organización más desarrollada de la clase trabajadora, la F.O.R.A., que desarrolló dentro del proletariado un sistema de organización donde cada trabajador tenía voz y decisión propia y donde la solidaridad y la ayuda mutua fueron sus pilares morales para las conquistas económicas y sociales de los obreros.

Corría el año 1902 y era raro que algún gremio no haya conquistado algún tipo de mejoras en las condiciones de trabajo. Entre el 14 y 21 de junio, en Buenos Aires, se realiza el II Congreso de la F.O.R.A. y asisten 76 delegados representando a 47 Sociedades Obreras y en noviembre una huelga portuaria, paraliza totalmente el comercio exterior, provoca un feroz enfrentamiento con los patrones. En solidaridad con los portuarios se proclama la primera huelga general en la historia del proletariado argentino, a raíz de ello el gobierno crea una nueva sección de policía, declara el Estado de Sitio, sanciona la “Ley de Residencia” (la 4144), contra los extranjeros y no extranjeros, y reprime con las armas el movimiento huelguístico. Y la represión no paró nunca más hacia la F.O.R.A, impulsada por todos los gobiernos y amenguó recién cuando se había desarticulado toda su organización y la ausencia en su seno de los trabajadores. Cuando en 1929 comienza un nuevo resurgimiento con una fuerza renovada a pesar de la semi-clandestinidad de sus militantes y sus organizaciones y prácticamente “fuera de la ley” desde su nacimiento como organización obrera, fue una de las causas del golpe de estado de 1930 de Uriburu, que inauguró a partir del 6 de septiembre la era de los gobiernos fascistas en la Argentina.

Por un error de interpretación y equivocaciones en el análisis de la situación política de ese momento, no se hizo al golpe de Estado la resistencia necesaria y durante la dictadura de Uriburu fue la única organización “fuera de la ley”, sin locales donde reunirse, sin prensa de propaganda, sin recursos, más que los exiguos de la severa clandestinidad, ha mantenido hasta donde llegaba su influencia, el fuego de la organización, la rebelión y la lucha. Aún hoy la F.O.R.A. sigue “fuera de la ley” y nuestras actas fundacionales la tiene la CGT, que se ha adueñado del movimiento obrero organizado y no quiere devolvernos las actas fundacionales. Pero con actas o sin ellas seguimos estando presentes, con un nuevo resurgir, desde y con estas nuevas generaciones de trabajadores, con paciencia, con perseverancia, con inteligencia y con la claridad necesaria en estos nuevos tiempos del equilibrio entre medios y fines, respetando siempre nuestros orígenes, nuestro Sistema de Organización, nuestra Declaración de Principios y nuestro histórico Pacto de Solidaridad, orgullo de nuestra militancia, así será, sin retroceder ni un ápice lo hecho hasta ahora, con el mismo pensamiento crítico de nuestros fundadores y sin renunciar jamás hacia la construcción del comunismo anárquico.

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