Allí viven unas 8 mil personas y está considerada una de las villas más peligrosas del Gran Buenos Aires. Desde Melchor hasta Gustavo Posse, pasando por políticos de proyección nacional, en tiempos electorales tienen la visita obligada: Es que la villa miseria es irresistible para el poder.

Radiografía de La Cava, una de las villas más peligrosas

La Cava es un gigantesco pozo en el que viven, hacinadas, unas 40.000 personas. Tiene una superficie equivalente a 24 manzanas y está delimitada por las calles Neyer, Rolón y Tomkinson, y por una larga sucesión de paredones que separan la pobreza del lujo: de un lado quedan las casillas de chapa y del otro, mansiones con parques de ensueño y piletas de natación. En los últimos meses, la situación de inseguridad que se vive en la zona norte del conurbano, y especialmente en San Isidro, puso a La Cava en el ojo de la tormenta. Según algunos investigadores, ahí es donde muchos delincuentes buscan refugio, alentados por la fama de impenetrable que tiene la villa.

Sólo para aportar un dato: Recién en 1999 por primera vez se instalaró un destacamento policial dentro de la villa, considerada una de las más peligrosas del conurbano bonaerense.

Con casi medio siglo de vida, La Cava se transformó en un paradigma en el horizonte de las villas bonaerenses. Ostenta el dudoso título de ser el primer asentamiento del que se tenga noticia y fue, durante muchos años, la más poblada. En los 70 llegaron a vivir en ella alrededor de 30 mil personas. Pero en 1998, un censo encargado por el municipio, reconoció sólo 8.300 habitantes. ¿Maquillaje? El censo nacional de 2001 ratificó esa cifra y en base a estos datos el municipio de San Isidro implementó un plan con el que ya logró urbanizar el 40% de las 22 hectáreas sobre las que se asienta la villa.

La Cava es un bastión electoral de los Posse. Melchor Posse, padre del actual Intendente, Gustavo Posse, llegó a la intendencia en 1958 con la bandera de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI). En 1962, fue reelecto pero no pudo asumir por uno de los tantos golpes de estado e interrupción de la vida democrática en el siglo pasado.

Sin interrumpir su militancia política, por entonces en el Movimiento Integración y Desarrollo (MID), que lideraba el ex presidente Arturo Frondizi, siguió ejerciendo su profesión de médico y a fines de 1983, con el retorno a la democracia, volvió desde el radicalismo como jefe comunal sanisidrense. Cada vez con mayor respaldo de sus vecinos, fue reelecto en 1987, 1991 y 1995.

Tal es la importancia de la villa para los caciques, que Melchor coloco en la villa baldosas con su nombre. Algo así como las zapatillas con nombre de Carlos Ruckauf. De antología.

Es que la villa miseria es irresistible para el poder. Es que en tiempos electorales, Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Roberto Lavagna realizaron visitas a uno de los enclaves más pobres de la Argentina.

Evidentemente, algún atractivo escondido tiene ese barrio postergado desde hace 50 años para que los dirigentes más importantes del país se metan en sus calles peligrosas.

Diferentes Sectores del Barrio

Quinta del Niño (parte alta sobre Tomkinson y Rolón)

Cava (zona del pozo-acceso por Neyer)

La Isla

La montaña (zona delimitada por las calles J. Newbery, Mosconi y Alvarado)

Cava Chica (sobre Neyer, sector ganado a un bañado)

20 de Junio (sobre Hudson)

Departamentos (sobre Avda. Andrés Rolón, construidos como parte de un plan de radicación)

Barrio Angelita (sobre Tomkinson)



Características habitacionales

Las viviendas difieren según el sector en el que están ubicadas. En Cava y Cava Chica, que son los sectores donde se produjeron los primeros afincamientos, las viviendas más antiguas son de construcción sólida, muchas de ellas de material y están ubicadas en terrenos más amplios.
Las casas que se agregaron posteriormente se levantaron en espacios reducidos, con materiales diversos y estructuras de menor consistencia.

A partir de 1996 se establecieron nuevos pobladores de alto nivel de pobreza provenientes de otras localidades de la Pcia. de Buenos Aires o del interior del país, que dando lugar a dos nuevos sectores conocidos como "Isla" y "Montaña".

Las viviendas -en su generalidad de construcción precaria- muestran la madera de container y el cartón prensado como material predominante, aunque en los últimos tiempos se han levantado algunas casas de material.

En los sectores Quinta del Niño y 20 de Junio, predominan las casas de material, techos de chapa de zinc, pisos de alisado de cemento, aberturas convencionales y algunas cuentan con red sanitaria instalada.

Es característica común la cantidad insuficiente de ambientes como así también las reducidas medidas de los mismos, lo que hace que el hacinamiento sea una constante. En la mayoría de los casos los baños son precarios, ubicados en el exterior de las viviendas, sin las instalaciones mínimas.
Otros factores predominantes son la escasa ventilación y la falta de espacio físico que determina la multifuncionalidad del ambiente.


Infraestructura barrial y Servicios

Este barrio se fue conformando -y reviste la misma característica en la actualidad -sin ningún plan previo de urbanización.
Las vías de acceso son estrechos pasillos de tierra , escombro. mejorado o baldosones de cemento, bordeados de zanjas que funcionan como desagües pluviales y cloacales.
Dado que los espacios de circulación y transitabilidad son los mínimos indispensables resulta casi imposible pensar en una diagramación edilicia acorde a la densidad de población y que permita la existencia de pulmones de aire, manteniendo la distribución en planta baja como se presenta en estos momentos.

Aún contando con una red suficiente de comunicación hacia el exterior, proliferan dentro del barrio todo tipo de negocios (quioscos, almacenes, carnicerías, pizzerías, ferias americanas, pooles, videojuegos, etc.) que en algunos casos son parte de la actividad laboral y en otros encubren actividades ilegales.

En 1987, sobre Avda. Rolón, se concretó un proyecto edilicio propuesto por el gobierno de la Pcia. de Buenos Aires, que consistió en el traslado de 230 familias, las más antiguas de La Cava, hacia un complejo habitacional con diseño urbanístico adecuado.

Servicios

El abastecimiento de agua corriente se hace por medio de cañerías aéreas ubicadas sobre las casas, y que algunos habitantes han extendido hasta sus hogares. También hay canillas de uso público, que son utilizadas sólo por los pobladores de instalación reciente o por aquellos que se establecieron transitoriamente.

Los pozos ciegos son poco profundos y las letrinas llegan rápidamente a la napa freática. Esto produce un tratamiento inadecuado de las excretas, acentuado por la facilidad de subida de dicha napa.

Para la recolección de residuos domiciliarios hay contenedores -que resultan insuficientes -en las intersecciones laterales del barrio.
En algunos sectores se observan basurales donde proliferan roedores.

El barrio cuenta con luz eléctrica por conexiones clandestinas múltiples al cable maestro. Hay pocos medidores instalados.

El gas es envasado -utilizan garrafas- o leña ya sea para la cocción de los alimentos o para protegerse del frío.

Los pobladores de la villa tienen acceso a todos los canales de televisión y de video cable como así también a la radio. Hay una casilla de correo a diez cuadras, locutorios en la zona periférica ya partir del año 1994 las familias de situación económica más estable han instalado líneas telefónicas particulares.

Los transportes que comunican a La Cava con sus alrededores son cinco líneas de colectivos: 333, 343, 407, 700, 707, las que a su vez vinculan con ramales ferroviarios.
La línea 60 -ramal Fleming -comunica zona Norte con Capital Federal, esto facilita el acceso de los habitantes de la villa a los distintos centros comerciales y lugares de esparcimiento y recreación.


Situación laboral, salud y seguridad

Situación Laboral

Cabe consignar que además de las particularidades que se mencionarán a continuación, los hombres de las familias de La Cava están incluidos en la categoría de desocupados o sub-ocupados durante gran parte del año.
Cuando esta realidad se extiende a la mujer la situación de torna caótica.

Las características laborales coinciden con los estratos sociales a los que hicimos referencia anteriormente.
Los trabajos más estables y con cierto grado de especialización se encuentran en los sectores de mejor nivel socioeconómico, ubicados en la zona periférica del pozo. Los hombres están empleados como repartidores de diferentes productos, choferes de colectivos, recolectores de residuos, personal de. empresas de seguridad, de limpieza, empleados municipales o peones en el rubro de la construcción.
Las mujeres registran sus empleos en el servicio doméstico o en gastronomía.
Muchas de ellas trabajan también en empresas de limpieza o han puesto en marcha emprendimientos personales de fabricación y venta de pan y facturas.

Los ocupantes de la zona más crítica se dedican en general al cirujeo, a la recolección de cartón, botellas, etc.
Los hombres esporádicamente hacen changas en construcción.

El trabajo de los niños es frecuente y constituye una importante fuente de ingresos.
Comienzan desde temprana edad con tareas de venta ambulante, recolección de cartones y botellas, changas en supermercados o ayudantes en clubes aledaños.


Salud

Las deficiencias en el aspecto solitario y las condiciones de precariedad en cuanto a la atención y cuidado de la salud, están directamente relacionadas con la falta de higiene y la alimentación más inadecuada que insuficiente.

Como enfermedades sociales podemos mencionar la presencia del alcoholismo con características de cronicidad, a la que se ha agregado en los últimos 5 años y sobre todo en los jóvenes la adicción a drogas y casos de HIV+.


Seguridad

El barrio no escapa a la situación de violencia generalizada y falta de seguridad que se vive en estos momentos en el país.
Se registra además el agravante, para aquellos que pretenden vivir honestamente de su trabajo, de lo que podríamos definir como una doble discriminación, ya que además de soportar los riesgos ocasionados -dentro de su propio entorno- por las "patotas" y por aquellos que se viven en conflicto con la ley, sufren la estigmatización de quienes ocupan la zona periférica.


Dimensión Sociocultural

Desde la instalación de los primeros habitantes hasta los tiempos actuales, se fueron observando fenómenos constantes.
Dentro de la villa, como ya dijimos, se mantienen los estratos sociales, descendiendo los mismos hacia el interior del barrio, a medida que se llega a la zona del pozo.

Muchas de estas familias ya se encuentran en su cuarta generación. Proceden de distintas provincias de nuestro país, o de países limítrofes.
Cada uno de ellos conserva sus características propias.
No podemos hablar de fusiones culturales, si de conservación de costumbres y hábitos -frecuentemente con dificultades para revertirlos -.
Hay una cultura emergente de supervivencia.

El nivel de escolaridad alcanzado por los emigrantes del interior, es en general bajo. Al venir a Buenos Aires en busca de trabajo abandonaron sus estudios en los primeros años.

Los de la siguiente generación completaron dificultosamente el ciclo primario. A pesar de estos inconvenientes se notaba en épocas anteriores una tendencia a la salida del círculo de la pobreza.

Si bien hace 40 años ya se incorporaron familias de extranjeros, la mayor afluencia de los mismos se produjo en los últimos 10 años.
Así se comparte la tierra con bolivianos -orgullosos de su origen, respetuosos de sus raíces, melancólicos y resignados-, con peruanos -de escolaridad más avanzada, buena preparación general, deseos de superación y añoranzas del terruño-, con chilenos -de instrucción media, actitudes evasivas y viajes frecuentes sin motivos precisos-.

Cada uno de estos grupos étnicos se nuclean por sectores y funcionan como clanes, unidos por lazos solidarios y de autoconservación de sus costumbres y tradiciones.

En menor porcentaje se registra el afincamiento de paraguayo s, con estructuras familiares estables, de características contenedoras y valorativas en cuanto al sistema educativo y responsabilidad frente al trabajo.

En cuanto a las demostraciones de fe y practicas religiosas, coexisten adhesiones a diversos cultos.
La Iglesia Católica nuclea mayor cantidad de fieles, siendo la religiosidad popular una nota distintiva y una manifestación entrelazada permanentemente con el culto tradicional.

Son pocas las familias que conservan una estructura organizada y estable. Los nuevos modelos vigentes en la sociedad, aquí se ven reiterados con crudeza.
Los vínculos conyugales y parentales se diluyen, la conformación familiar está fracturada.

Son muy frecuentes los casos de mujer jefa de hogar, la figura de padre está muchas veces ausente o representada por un alcohólico o drogadependiente.

Los abuelos asumen la responsabilidad del cuidado y atención de los nietos y bisnietos.
La maternidad precoz seguida de actitudes abandónicas es otro factor predominante, que lleva a los más pequeños a un estado de desprotección.

La televisión es muchas veces la compañía durante largas horas. Esto lleva a los niños a colocarse en una actitud pasiva, receptiva, que refuerza su dificultad de expresión.

Por otra parte, la droga, el alcohol, la violencia, el uso de armas son parte de lo cotidiano, a lo que se suma la inseguridad económica, laboral, de la salud, etc. Hay una marcada diferencia, desde lo actitudinal, entre los adultos y los jóvenes.
Éstos viven permanentemente expuestos a situaciones de riesgo físico y psicológico, probando situaciones límite, que a su vez, coloca a aquellos en un estado de angustia y desesperanza.

Es notable como se va transformando la fisonomía barrial desde las primeras horas de la tarde, percibiéndose un clima de mayor tensión y el repliegue de muchos de sus habitantes ante el deambular de las patotas o la instalación de las mismas en los pasillos.

Conscientes de esta realidad, muchas familias, optan por aislarse para proteger su integridad. Se produce así una especie de automarginación que va generando mayor desconfianza y severas dificultades de relación con el otro.
No obstante esto, ante presencias confiables son muy receptivos y hospitalarios, difícilmente alguien quede sin ayuda, aún tratándose de malvivientes.
Siempre hay lugar para una familia más.

Afortunadamente la escuela y los grupos parroquiales aún conservan su significante de confianza.

Reconocemos entonces características propias a la idiosincrasia barrial y otras generales inherentes al sistema de deshumanización que afecta al hombre, tales como pobreza de expresión en todas sus manifestaciones -oral, gestual, escrita-, resignificación del silencio como mecanismo de supervivencia, la inmediatez -falta de capacidad de espera y de poder proyectarse-, sentimiento de desconfianza y comportamiento hostil en la comunicación, resolución de conflictos a través de la agresión.
Todo esto va configurando una actitud de aislamiento y hasta de no compromiso frente a las diferentes realidades y particularidades del ser y sentirse persona.


Fuente: http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews[tt_news]=110482&cHash=2f8d9b8693