La Guerra de las 100 horas



Este conflicto es históricamente importante para la aviación mundial, por. ser en él, donde se libró el último combate aire-aire de aviones caza con motores de pistón, específicamente, "Mustang" y "Corsario". Además, fue aquí, donde el "Corsario" construido por la Goodyear se enfrentó al Corsario construido por la Vought.

No profundizaremos en las causas que dieron origen a esta guerra, ni a la participación de la infantería, ya que no es de nuestra competencia, pero sí relataremos los hechos en los que tuvo participación directa la Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS).

Análisis de la situación militar de la FAS:

La situación militar de la FAS antes de la guerra era muy frágil, ya que contaba con un personal de vuelo de aproximadamente unos veinticinco pilotos, la mayor parte de ellos entrenados en las diferentes escuelas de aviación de los Estados Unidos y otros en el país. El Comandante en ese entonces era el Mayor Piloto Aviador Salvador Henríquez, su Ejecutivo, el Mayor Piloto Aviador Angel Napoleón Orantes Dheming.

La organización de la FAS estaba compuesta por un Grupo de Combate, que estaba formado por: un Escuadrón Caza y Bombardeo, integrado por dos escuadrilla 1 y 2 (con F-51 y FG-1D, respectivamente); un Escuadrón de Transporte que incluía a las escuadrillas 3 y 4; y finalmente por un Escuadrón de Reconocimiento, formado por las escuadrillas 5 y 6. Otras unidades orgánicas eran la Compañía de Paracaidistas, el Grupo MART (Mantenimiento, Radiocomunicaciones y Transporte), el Escuadrón de Seguridad de la Base y un Escuadrón de Apoyo y Servicio de Combate.

Disponía de un aeropuerto internacional (Ilopango) donde estaba instalada la Base Aérea Militar, además de tener varios campos aéreos o pistas de aterrizaje diseminadas a lo largo del territorio nacional, desde las cuales se podían llevar a cabo operaciones militares.

Ante la evidencia de que los hechos se precipitaban, la FAS empezó a estudiar las actividades de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH), de este estudio se supo que los pilotos hondureños habían intensificado sus entrenamientos de combate.

Se actualizaron los estudios cartográficos. Se estudiaron y determinaron todos los objetivos militares y estratégicos en territorio hondureño así como sus posibles campos de dispersión, magnitud y calidad de los pilotos, la posible presencia de mercenarios en sus filas, tanques de combustible de alto octanaje en Puerto Cortez y las condiciones meteorológicas imperantes en el vecino país.

Por otro lado, la FAS incrementó el entrenamiento de sus pilotos y otras medidas de seguridad que la situación exigía.

La apreciación de la situación táctica que se hizo hasta el día 13 de julio de 1969, indicaba claramente que El Salvador superaba a Honduras en todos los elementos que conforman el balance de fuerzas, desarrollo, tradiciones militares, las escuelas de armas, infantería, artillería, caballería, excepto en el arma aérea, en la que Honduras superaba a El Salvador en número, calidad de equipo aéreo y armamento en una relación de tres a uno.

Según esta apreciación la FAS contaba con el siguiente material aéreo: cinco “Goodyear FG-1D Corsario”, cinco “Cavalier F-51 Mustang”, seis “Douglas C-47”, un “Canadair DC-4M”, un “Douglas B-26 Invader”, cinco “Cessna U-17”, cinco “Cessna T-41”, un “Beechcraft T-34 Mentor” y un “North American AT-6”; mientras que Honduras contaba con más de cincuenta y dos aviones "Vought F4U-4, F4U-5, -5N, -5NL Corsario", T-28 y C-47.

Sin embargo, este balance resultaba aún más desventajoso para FAS, sí tomamos en cuenta que los aviones comerciales de transporte hondureños en el momento requerido podían ser utilizados como aviones de transporte y bombardeo, ya que en realidad así sucedió. Prueba de esto, es que el día 4 y aún el mismo día 14 de julio, aviones civiles de la Empresa SASHA artillados ametrallaron posiciones fronterizas salvadoreñas en EL Poy y Citalá.

En cuanto al número de pilotos, también era mucho mayor el de Honduras, de tal manera que contaba con suficientes reservas si el caso lo requería.

Ante la superioridad numérica de la FAH, la única alternativa era el ataque por sorpresa, a fin de que mediante él, y con la destrucción de los aviones hondureños que fueran alcanzados por el bombardeo, las fuerzas de infantería se equipararan para pelear en igualdad de condiciones.

Pero este análisis de fuerzas era más que sombrío para El Salvador, casi de improvisto surgió un detalle que hasta ese momento se había pasado por alto - los pilotos civiles. Se llamó al Club Salvadoreño de Aviación Civil y Reserva y se les informó a éstos de la urgencia del caso en defensa de la Patria, y respondieron como era de esperar, haciendo gala de un verdadero patriotismo y valor.

Fueron ellos los que aportaron veinte aviones, que si bien es cierto no eran de combate, sí podían servir en forma decisiva para el golpe que se preparaba, toda vez que se les utilizara teniendo en cuenta la capacidad y eficiencia de dichas máquinas. Los pilotos civiles sabían que la misión que se les encomendaba no era nada fácil y de los peligros a que se verían expuestos, pero sin embargo, aceptaron el reto diciendo presentes por la Patria.

Estos aviones fueron artillados con granadas de 60 y 81 mm. con mecanismo especial construido por el Subteniente Leopoldo Suárez.
De esta manera, fue como la FAS aumentó su número de unidades, aunque muchos de ellos fueran aviones de riego, pero que podían cumplir con una misión, aunque las naves no respondían para un combate aire-aire, pero esa desventaja podía ser eliminada mediante el golpe sorpresivo, y una buena dosis de valor que nunca les faltó, tanto a militares como a civiles.

De acuerdo a la apreciación de la situación, que conjugada con los medios permitió a la FAS trazar sus propios cursos de acción.

Fundamentalmente, lo más importante era atacar por sorpresa la mayor cantidad de objetivos con todos los medios disponibles, haciendo caer nuestro centro de gravedad sobre las bases aéreas principales: Toncontín, La Mesa y otras pistas de aterrizaje, con el propósito de neutralizar la aviación enemiga en tierra, tomando en cuenta la superioridad numérica de ésta.

Se consideró el crepúsculo matutino y vespertino. Ambas alternativas representaban serios problemas de ejecución. La primera alternativa, el crepúsculo matutino en caso de fallar, daba al enemigo doce horas luz para contraatacar y la posibilidad de tener seis horas en la mañana de excelente tiempo meteorológico. La segunda alternativa, el crepúsculo vespertino representaba el problema del casi seguro mal tiempo, pero tenía la ventaja de la impunidad de la noche para reagruparse y ejecutar un segundo ataque, sin la posibilidad de una reacción enemiga inmediata, en caso de alguna dispersión no prevista de la aviación hondureña a otros campos de aviación, y al día siguiente aniquilar al enemigo en tierra; después de esto se consideró que los "F-51 Mustang" eran muy lentos en maniobras cerradas, por sus "tip tanks" fijos, en cambio los "FG-1D Corsario", eran ágiles en maniobras a baja altura, pero máquinas bastante gastadas sin supercargador, lo cual los volvía lentos a altura; para hacerlos reaccionar había que hacer grandes aplicaciones de potencia lo que producía temperaturas altas del motor y excesivo consumo de combustible, así mismo, carecían de luces e instrumentos de navegación. De acuerdo a lo anterior, se escogió el crepúsculo vespertino para realizar el ataque.

Día "D": 14 DE JULIO. Hora "H": 18:10 horas:

A las 15:00 horas del día "D", los pilotos se encontraban concentrados e incomunicados en las instalaciones de la FAS, conocían el plan de operaciones, la hora "H", más era necesario la orden del señor Presidente de la República y Comandante General de la Fuerza Armada, General Fidel Sánchez Hernández para ejecutar la misión.
El Comandante de la FAS, Mayor Salvador Henríquez habiendo recibido la orden ejecutoria del señor Presidente de la República, ordena a los pilotos proceder y realizar la misión encomendada.

A las 16:30 horas, los pilotos encienden los motores de sus aviones, los aparatos se alinean en la pista, listos para despegar, al cabo de unos segundos despega el primero, el segundo, el tercero y así sucesivamente hasta que treinta aviones están en el aire, su objetivo: Honduras, la misión bombardear los puntos claves del enemigo y destruir en tierra la aviación hondureña. A las 17:00 horas se dejó sin energía eléctrica la capital.

A las 18:10 horas, diez minutos antes de concluir el crepúsculo vespertino, comenzó el ataque: La FAS estaba sobre sus objetivos. La Capital hondureña estaba tranquila. No así su aeropuerto Toncontín, sede la FAH, donde los aviones salvadoreños están próximos a iniciar el bombardeo. El C-47 estaba ya a poca altura sobre el aeropuerto, segundos después Tegucigalpa se conmovió con el estruendo de la primer bomba. Luego se escuchó el tableteo de las ametralladoras de los "Mustang" que pasaban rasante buscando sus objetivos en el eje de la pista.

Los pilotos salvadoreños habían sorprendido la capital hondureña iluminada, pero tan pronto sintieron el ataque, la ciudad quedó en completa oscuridad, más esto fue inútil, ya que el crepúsculo vespertino no había terminado aún y por otro lado las llamas de los incendios, reflejaban perfectamente la silueta de la ciudad y sus alrededores. Al mismo tiempo, otros campos de aviación y objetivos militares eran bombardeados por el sorpresivo ataque salvadoreño.

A las 18:20 horas, el crepúsculo vespertino había terminado. La aviación salvadoreña cumplida su misión, se reagrupó y se dirigió con sus aviones hacia el suelo patrio.

Todo un pueblo estaba pendiente del resultado y esperaba con ansias a todos los valientes pilotos.

A las 19:00 horas, en aquel silencio sepulcral de la noche, empezase a oír el ruido de los aviones que regresaban a sus bases, las cuales estaban distribuidas a lo largo del territorio nacional: Amatecampo, Cangrejera, El Cauca, San Andrés, Colima, Madresal y La Carrera, por mencionar algunas de ellas. Los aviones traían completamente sus luces de posición y navegación apagadas.

Mientras tanto, Honduras como El Salvador, estaban en completa oscuridad, esperando el amanecer del día 15 de julio.

Días después de haber terminado la guerra, un hondureño que participaba en una convención de vendedores de una compañía internacional, que tiene sucursales en toda Centroamérica, se refirió a este bombardeo de la siguiente manera: - "Lo que nunca perdonaremos a los guanacos es el pánico que sembraron en Tegucigalpa durante la noche del bombardeo del 14 de julio. Aquello era una pesadilla interminable... Yo creí que me volvería loco...!".

Día 15 DE JULIO, 05:00 horas:

El día 15 de julio de 1969 todo el mundo conocía la verdad; El Salvador había iniciado la "Guerra de Legítima Defensa" o "Guerra de la Dignidad Nacional". Los periódicos de América, con titulares de primera plana destacaban la noticia del ataque sorpresivo de la aviación salvadoreña, así mismo las emisoras del istmo transmitían con lujo de detalles todos los por menores de la situación.

El Salvador esperaba lareacción de la FAH, más ésta fue demasiado débil, ya que únicamente cuatro aviones enemigos contraatacaron este día: Dos en el Aeropuerto de Ilopango y dos en el Puerto de Acajutla, en Sonsonate; éstos dos últimos también bombardearon los tanques de combustible del Puerto de Cutuco, en La Unión. Como era predecible un ataque a las refinerías de petroleo, días antes, más del 90% del combustible fue traslado a lugares seguros dentro del territorio nacional.

Los dos aviones que atacaron el Puerto de Acajutla provocaron un incendio en uno de los tanques de combustible de la refinería de petróleo. Este resultado alegró mucho a los hondureños, ya que el humo era de tales proporciones que daba la impresión que toda la refinería estaba en llamas. Los otros dos aviones que atacaron la Base de Ilopango, tuvieron una misión muy infructuosa en virtud de que los pilotos no tuvieron el valor de descender lo necesario como para efectuar un bombardeo efectivo, debido al intensivo fuego antiaéreo y al patrullaje continuo del Capitán Héctor Leonel Lobo Pérez. Uno de los aviones fue seriamente dañado, ya que partes del fuselaje cayeron sobre la pista de aterrizaje, y huyó rumbo al Pacífico. De este ataque, las cuatro bombas lanzadas sobre Ilopango, dos bombas no explotaron y las otras dos, hiceron impacto en un hangar vacío y una pista de taxeo.

Una acción que reviste valor humano y espíritu militar, es la realizada por el Capitán Douglas Vladimir Varela Moreno, quien al ver los aviones hondureños bombardeando Ilopango, corre en un jeep militar hasta llegar al hangar, luego, arranca un avión “F-51 Mustang” y despega, aún bajo el fuego que los aviones enemigos le hicieran en el momento que su avión iniciaba carrera de despegue, posteriormente, junto al Capitán Lobo combaten a los aviones enemigos, dispersándolos uno hacia el sur y otro hacia el norte, éste último se interna en Guatemala sin presentar batalla al Capitán Varela, ya que procedió a aterrizar en la pista de Morales, Izabal, permaneciendo allí su nave hasta el final de la guerra.

Cuando se producía la incursión de los aviones hondureños; y éstos eran perseguidos por las naves de los Capitanes Lobo y Varela, hizo su aparición una avioneta civil salvadoreña, por lo que entre las personas que presenciaban las acciones bélicas confundió la situación. Inmediatamente se corrió la versión de que la avioneta era hondureña y que había sido obligada a aterrizar. El avión militar salvadoreño no le disparó a la avioneta, porque se identificó cuando efectuaba el descenso. El resultado del bombardeo de Ilopango fue nulo, ya que sólo dos bombas estallaron; una de ellas cayó sobre un hangar desocupado, causando daños estructurales solamente; la otra cayó sobre una de las pistas de taxeo, ocasionando daños menores.

La FAS nuevamente sobre Honduras:

El día 15, a las 05:00 horas, al mismo tiempo que dos aviones hondureños bombardeaban Ilopango, seis aviones de la FAS estaban bombardeando el Aeropuerto de Toncontín, Tegucigalpa. Los pilotos salvadoreños dicen que este ataque fue más efectivo que el del día anterior; sus efectos fueron más palpables y visibles, ya que efectivamente, fueron considerables los daños causados a la base aérea en infraestructura y equipo.

Cuando los aviones salvadoreños se encontraban sobrevolando el Aeropuerto de Toncontín, el Mayor Girón Cortez reporta que un avión enemigo iba a despegar y descarga sus bombas sobre un hangar. Posteriormente, el Capitán Cortez, inicia una peligrosa picada haciendo impacto directo en una torre y en los tanques de combustible; para luego entablar feroz combate aire-aire con el "Corsario" enemigo, este último sufrió desperfectos mecánicos y tuvo que retirarse de la acción, entrando un T-28 al combate. Durante el combate, el Corsario del Capitán Cortez, resultó dañado en la parte trasera del empenaje, la batería completamente destruida y resultando herido por esquirlas en la pierna derecha, aún así, con el avión dañado, dejó una bomba y se separó del grupo dirigiéndose a la Casa Presidencial hondureña, cuando sobrevolaba dicho lugar, la dejó caer, con tan mala suerte que la bomba no explotó, después de terminada su fallida empresa se reagrupó con el resto de la formación, regresando con el Mayor Girón Cortez a su base en San Andrés, mientras que los otros cuatro se dirigieron a su base en Ilopango, reportando columnas de humo sobre Cutuco y Acajutla.

De este ataque, un despacho de la agencia noticiosa UPI, procedente de Tegucigalpa con fecha 15 de julio dice lo siguiente:

"Se informó que el Aeropuerto Internacional de Toncontín fue atacado esta mañana por seis aviones identificados como salvadoreños". Según otro informe, "el Puerto de San Lorenzo fue ametrallado y los daños fueron serios". Otro despacho de la misma agencia dice: "... los salvadoreños lanzaron un ataque en masa con tropa blindada contra Honduras".

A continuación se transcribe el Comunicado No. 2 que el Alto Mando Salvadoreño emitió sobre la base de los sucesos acaecidos este mismo día:

COMUNICADO No. 2
“A las cinco de la mañana de hoy la aviación hondureña atacó diferentes puntos estratégicos del territorio salvadoreño. El ataque es una débil represalia por la eficaz incursión realizada ayer por la aviación salvadoreña, que bombardeó objetivos militares en diferentes ciudades importantes de Honduras, que destruyó naves aéreas en tierra. En Acajutla se realizó un bombardeo, en la Chorrera del Guayabo se verificó una incursión sin consecuencias, en La Unión fueron alcanzados tres tanques de gasolina, pero el fuego ha sido controlado por la población civil que esta prestando eficiente colaboración con las autoridades de seguridad pública. Sobre el Aeropuerto de Ilopango se trabó un combate aéreo cuando aviones hondureños trataron de penetrar la cortina salvadoreña de protección, pero fueron rechazados con eficiencia por la aviación salvadoreña, y el nutrido fuego antiaéreo. Las incursiones aéreas de Honduras sobre las instalaciones salvadoreñas resultaron ineficaces. Entre tanto, de los distintos puntos claves del frente de operaciones, se ha informado que el Ejército salvadoreño avanza con paso firme sobre territorio hondureño. Una de ellas está integrada por la Guardia Nacional y la otra por la Tercera Brigada de Infantería. Ambas columnas están convergiendo para dar el golpe decisivo. La moral de la Fuerza Armada salvadoreña es alta. Los oficiales y soldados han demostrado su elevada preparación técnica. San Salvador, Julio 15 de 1969".

Mientras tanto, este mismo día dos aviones "Corsario" cumplían una misión de apoyo al este del río Goascorán. A las 11:00 horas, el enemigo ametralla una columna de tropas salvadoreñas que se conducían sobre la Carretera Panamericana, percatándose de ello el Mayor Mario Encarnación Echeverría, y cuál no sería su sorpresa al ver que un avión enemigo F4U-5 estaba en posición de atacar al avión FG-1D piloteado por el Mayor Girón Cortez; destacándose el Mayor Echeverría en maniobras cerradas atacando al avión enemigo, disparando sus ametralladoras .50 y haciendo blanco en el fuselaje, huyendo el enemigo de la zona de combate aún con humo en el avión.

Por otro lado, dos aviones C-47 de la FAS bombardearon el área de Nueva Ocotepeque, a petición de las tropas del 1o. y 8o. batallón de infantería salvadoreños, quienes tenían rodeada la ciudad.

Uno de estos aviones, el piloteado por el Mayor Velasco y Adrián Panameño después de haber neutralizado fuego enemigo, fue atacado por un “Corsario” hondureño que al realizar sus disparos impacto en uno de los motores, el cual estalló en vuelo, realizando la tripulación una picada con su aparato para controlar el fuego del motor, creyendo el adversario que lo había derribado, logrando posteriormente aterrizar únicamente con un motor funcionando en el Aeropuerto de Ilopango.

Un despacho de la agencia AP de fecha 15 de julio informó lo siguiente: "En Washington, Jorge Fidel Durón, representante hondureño ante la OEA, dijo que las tropas vecinas habían penetrado 64 kilómetros dentro del territorio de su país y que algunas de ellas utilizaron la Carretera Panamericana para sus acciones. El Presidente Nixon estaba siendo informado de los acontecimientos pero no emitió ninguna declaración sobre el conflicto".

Otro cable de la agencia UPI dice: "Guatemala. Julio 15. Un avión militar salvadoreño aterrizó anoche en el Aeropuerto La Aurora de esta capital, según se dijo, después de bombardear posiciones hondureñas. Según informaron los noticieros de esta mañana, el aparato militar salvadoreño realizó un aterrizaje forzoso por avería". El avión al que se refiere este cable, es el "F-51D Mustang" FAS No. 400, que piloteara el Capitán Benjamín Trabanino Santos.

Día: 16 de julio:

Día 16 de julio Este día, a las 04:30 horas se ejecutaría la misión de bombardeo sobre Puerto Cortez y Golozón, pero a la hora del despegue se aborta la misión porque los dos aviones "F-51 Mustang" involucrados colisionan en la cabecera de la pista 33 del Aeropuerto de Ilopango. Debido a este accidente, hubo que suspender la operación más importante a realizar, que consistía en tomar, por medio de una operación aerotransportada La Presa, hoy Cajón, ubicada a cinco millas al norte del Lago Yojoa. Día

17 de julio:

El 17 de julio, a las 11:30 horas se enviaron dos aviones "F-51 Mustang" en misión de apoyo aéreo a las tropas del 11o. Batallón de Infantería al mando del Teniente Coronel David Isaac Guzmán, quienes estaban siendo hostigadas por aviones de la FAH al sudeste del puesto fronterizo de El Amatillo en territorio hondureño, entrando el avión del Capitán Varela en combate aire-aire con un avión enemigo el cual evadió todo contacto directo, persiguiéndole el Capitán Varela durante unos minutos, pero en ese momento es atacado y alcanzado por el fuego de otro avión enemigo que le daba cobertura al otro "Corsario" hondureño; en esos instantes entra en acción el "Mustang" del Capitán Lobo entablando combate y haciendo blanco en el avión enemigo, pero la agilidad del avión F4U-5 hondureño comparado con el F-51 salvadoreño, maniobra y toma posición atrás del Capitán Lobo y abre fuego con sus cañones 20 mm., quien al darse cuenta de las ventajas del avión enemigo, efectúa una maniobra en espiral ascendente, en la cual el "Corsario" hondureño debido a su peso pierde control, momento en el que el Capitán Lobo en su "Mustang" con velocidad y control vira sobre su ala derecha y hace impacto directo sobre el avión enemigo derribándolo. Este combate fue visto por las tropas de los ejércitos de ambos países.

En este combate fue derribado el avión del Capitán Varela quien logró saltar en paracaídas, cayendo su avión en una zona de bosques salados aledaña al Puerto de San Lorenzo, Honduras en las riveras del Golfo de Fonseca. El Capitán Varela fue capturado por tropas hondureñas, que lo ataron de manos y lo uncieron a un jeep para arrastrarlo a lo largo de diez kilómetros aproximadamente, habiendo llegado agonizante al cementerio de Nacaome, donde fue ultimado a machetazos por elementos de la "Mancha Brava".

Este mismo día, a las 14:00 horas después de muchas misiones de apoyo táctico, se envió una más de proteger el puente Goascorán. La Misión no había sido planificada, sin embargo, fue ordenada por el Alto Mando con la salvedad que los pilotos serían voluntarios. Los pilotos voluntarios fueron los Capitanes Guillermo Reynaldo Cortez y Salvador Cezeña Amaya, quienes en dos aviones FG-1D llegaron y permanecieron en la zona por un largo tiempo sin que el enemigo hiciera acto de presencia; así que dispusieron regresar a su base para reabastecerse de combustible. Cuando se encontraban al este de San José La Fuente, fueron ubicados por una patrulla de dos F4U-5, uno de los "Corsarios" hondureños inició picada hasta colocarse en la parte trasera inferior de los aviones salvadoreños, abriendo fuego primero al del Capitán Cezeña quien se vio obligado a saltar en paracaídas, no sin antes informar por radio al Capitán Cortez de la presencia del avión enemigo, el cual en maniobra subsiguiente trabó combate con el Capitán Cortez, sin embargo, el avión enemigo era mucho más veloz que el avión salvadoreño, lo cual pronto quedó evidenciado. Luego, en un segundo pase tomando altura el avión enemigo atacó e hizo impacto con sus cañones 20 mm. en el avión del Capitán Cortez, así como también en su cuerpo, quien herido trató de planear su avión evitando caer sobre la población civil, estrellándose en las afueras de San José La Fuente, departamento de La Unión.

Según entrevista realizada por el doctor Marco Lavagnino al coronel Fernando Soto Henríquez a mediados de 1998, este fue el piloto que en un F4U-5, derribó a los tres aviones salvadoreños el día 17 de julio, y que durante el combate aire-aire con el capitán Cortez, éste último logro impactarle su aeronave con varios disparos calibre 50 en un ala.

En el transcurso de la guerra, se adquirieron 19 aviones “F-51 Mustang” por fuentes no oficiales, cuatro Douglas B-26 Invader y el primer helicóptero Fairchild-Hiller FH 1100. Posteriormente, en el mes de noviembre de 1969, se compró un segundo helicóptero del mismo tipo.

A pesar de las fallas señaladas en las operaciones iniciales, de los ataques de los días 14 y 15 de julio, con los medios disminuidos considerablemente por los derribos del día 17, la FAS logró conseguir los objetivos básicos siguientes:

* Mantener a la Fuerza Aérea Hondureña fuera del área de operaciones de nuestras tropas de infantería, las cuales pudieron mantener los territorios ocupados hasta su entrega a la OEA.

* Impedir el bombardeo del puente Goascorán, manteniéndolo intacto para los abastecimientos de las tropas salvadoreñas que ocupaban territorio hondureño, como para su posterior repliegue al momento de entregar los territorios conquistados a la OEA, mediante una acción de fuerza política y no militar.

* El intenso patrullaje realizado por aviones civiles y militares impidió que las tropas salvadoreñas que había penetrado hasta Llano Largo y posiciones circunvecinas fueran atacadas por aviones hondureños con sede en La Mesa y que de alguna manera quisieran hacer sentir su superioridad aérea, ya que ningún combate fue reportado en esta zona.


El 4 de diciembre de 1971, asumió la Comandancia de la FAS el teniente coronel Rafael Antonio Herrera.

Al terminar la guerra, la FAS comienza a realizar la transición del avión de pistón por el turbo-reactor.

Durante la administración del Presidente Arturo Armando Molina se compraron los primero helicópteros SA 315B Lama y SA 316B Alouette, los que fueron muy usados en su campaña de Gobierno Móvil.

El 7 de abril de 1972, fue nombrado Comandante de la FAS el teniente coronel Felipe de Jesús Artiga.

Entre 1973 y 1975, se compraron a Israel 12 aviones CM-170 Fouga Magister, 18 aviones Dassault MD-450 Ouragan y cuatro IAI-101 Arava. Adicionalmente, en julio de 1974 de adquirieron 8 aviones C-47.

El 3 de enero de 1975, se nombró como Comandante de la FAS al teniente coronel Godofredo Regalado.

En diciembre de 1976, se adquirió un Douglas DC-6B y en noviembre del año siguiente otro, junto con tres T-41D.

El 1 de julio de 1979, fue nombrado como Comandante de la FAS el coronel Oscar Nelson Bolaños. Este año se compra a Francia 16 aviones Socata Rally 235-G.




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