Es conocido el odio profundo que el “gran maestro” Sarmiento abrigaba sobre la persona de Rosas. Odio que se extendía a gauchos, mulatos, aborígenes, etc.
El sarmiento vendepatria

Pongo ante sus corazones palabras vehementes de Sarmiento, que muestran sin tapujos el sentir de quien se propuso como ejemplo a los niños en las escuelas de nuestra patria:

"Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto o falta de razón. En ellos, se perpetúa la barbarie primitiva y colonial... Son unos perros ignorantes... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era necesario purgar la tierra de toda esa excrecencia humana, raza perdida de cuyo contagio hay que librarse". (Domingo Faustino Sarmiento en "El Nacional", 12/12/1877)



"Si queremos salvar nuestras libertades y nuestro porvenir tenemos el deber de ayudar a salvar al Paraguay, obligando a sus mandatarios a entrar en la senda de la civilización", exhortaba Domingo Sarmiento, meses antes del comienzo de la guerra. La conclusión de esa entrada en la senda de la civilización que representaban entonces civilizados países como Argentina, Brasil y Uruguay, significó para el Paraguay el aniquilamiento del noventa y nueve por ciento de su población masculina mayor a los quince años y del setenta y seis por ciento del total de sus habitantes durante la etapa 1865-70
Sarmiento recomendaba al Presidente Mitre que: “No ahorre sangre de gauchos, es un abono que debemos hacer útil al país; la sangre es lo único que tienen de humanos.”

Entre sus odios y rencores el que profesara a Rosas fue uno de los más crueles, tanto es así que no titubeó en azuzar al gobierno chileno, donde estaba exiliado incentivándolo la ocupación chilena del Estrecho de Magallanes, llegando inclusive a proponer la ocupación de toda la Patagonia y hasta la zona misma de Cuyo.
En 1842, el Ministro Montt (chileno) adquirió y subvencionó un diario, “El Progreso”, que encomendó al Sanjuanino. Desde el primer número, el 11 de septiembre de 1842, Sarmiento desarrolló una campaña “demostrando” los derechos chilenos sobre el estrecho de Magallanes e insistió en la necesidad de que su país de adopción se adelantara a la Argentina en la ocupación del territorio.

El 11 de noviembre de 1842 desde “El Progreso” comenzará su campaña con total desparpajo y publica editoriales, notas y cartas en contra su patria:

La campaña encontró gran eco. No era un chileno quien lo decía sino un Argentino de nota. En el ejemplar del 28 de noviembre podía leerse: “Esta habilitación del estrecho ha de acarrearnos inmensas ventajas y nos asegurará un provenir colosal. ¿Quedan acaso dudas, después de todo lo que hemos dicho sobre la posibilidad e hacer segura la navegación el estrecho y establecer allí poblaciones chilenas? (…) Para Chile basta, en el asunto de que tratamos, decir ¡Quiero¡ y el estrecho de Magallanes se convierte en un foco de comercio y civilización”.

“¿Queda duda después de todo lo que hemos dicho sobre la posibilidad de hacer segura la navegación del Estrecho y de establecer allí poblaciones chilenas? ¿Pero se hará para aclararlas o desvanecerlas? ¿Permanecer en la inacción meses y meses? ¿Dar por sentado lo que la tradición, el hábito o la falta de datos establece como cierto? ¿Abandonarse a discusiones estériles, porque carece de bases sólidas y a la opinión de éste o de aquél? ¿Aguardar que de las islas Malvinas venga un inglés y levante una cabaña en el Estrecho y nos diga, ya la Inglaterra está en posesión?”
El 11 de enero de 1843, desde El Progreso, renuncia formalmente a la ciudadanía argentina, adoptando la chilena:
"( ... ) Los que han consagrado su vida y sus vigilias al triunfo de la libertad en América hallarán en Chile un teatro digno de sus esfuerzos, y el país se los agradecerá siempre que con lealtad trabajen por el interés de Chile, por la libertad de Chile y por el progreso de Chile".

A consecuencia de la campaña periodística de Sarmiento, en 1843 el gobierno de Chile ocupa el estrecho:

"En cumplimiento de las órdenes del Gobierno Supremo, el día 21 del mes de septiembre del año 1843(... ) con todas las formalidades de costumbre tomamos posesión del Estrecho de Magallanes y su territorio en nombre de la República de Chile a quien pertenece, conforme está declarado en el Art. lo de su Constitución política y en acto se afirmó la bandera nacional de la República con salva general de 21 tiros de cañón".

Pero Sarmiento no se queda ahí, y con tal de perjudicar a Rosas, va por más, y el 29 de abril de 1849 escribe en “La Crónica”:

"La cuestión de Magallanes nos interesa bajo otro aspecto que no es puramente personal. En 1842, llevando adelante una idea que creímos fecunda en bienes para Chile, insistimos para que colonizase aquel punto. Entonces, como ahora, tuvimos la convicción de que aquel territorio era útil a Chile e inútil a la República Argentina".

Para Buenos Aires el estrecho es una posesión inútil. Entre sus territorios poblados median los ríos Negro y Colorado como barreras naturales para contener los bárbaros, median las dilatadas regiones conocidas bajo el nombre de Patagonia, país ocupado por los salvajes y que ni la Corona de España ni Buenos Aires han intentado ocupar hasta hoy, si no es por el establecimiento siberiano que lleva aquel nombre y situado a centenares de leguas del Estrecho".

"Quedaría por saber aún, si el título de erección del Virreinato de Buenos Aires expresa que las tierras del Sud de Mendoza y poseídas aún hoy por los chilenos entraron en la demarcación del virreinato, que a no hacerlo, Chile pudiera reclamar todo el territorio que media entre Magallanes y las provincias de Cuyo".

En “La Crónica” del 11 de marzo de 1849 dice: “Un territorio limítrofe pertenece a aquel de los Estados a quien aproveche su ocupación (…) Para Buenos Aires es una posesión inútil. ¿Que haría el gobierno de Buenos Aires con el estrecho de Magallanes, país remoto, frígido, inhospedable? (…) ¡Que pueble el Chaco y el sur hasta el Colorado y el Negro y deje el estrecho a quién lo posea con provecho….¡ Magallanes, por lo tanto, pertenece a Chile por el principio de conveniencia propia sin darlo a terceros”

"He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia... No se me ocurre después de mis demostraciones, como se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda". (La Crónica 11/3 y 4/8/1849).

Hasta algunos chilenos se escandalizaron de la campaña de Sarmiento:

“Todos los chilenos nos avergonzamos que haya en Chile dos periódicos que no defienden la legalidad de la traición de su país, y usted sabe quienes son sus redactores”. (Nota del general Pinto, ex presidente de Chile, al ministro plenipotenciario argentino)

En octubre de 1868 Domingo Faustino Sarmiento asciende a la presidencia argentina. Es la ocasión para el Canciller chileno Adolfo Ibáñez, ligado a las empresas guaneras, para salir del enclave de Punta Arenas y tentar la explotación del fertilizante en la Patagonia. Ordena al gobernador de Punta Arenas que tome posesión de la Patagonia por lo menos hasta el río Santa Cruz – reservando los derechos chilenos a toda la Patagonia – porque tiene “la aprobación de S.E. el Señor Presidente de la República Argentina”, expuesta en sus artículos en 1849 en La Crónica.

Sarmiento designa a Félix Frías, que también había estado exiliado en Chile, como representante argentino, con instrucciones de contener a los chilenos en Punta Arenas. Llevará una nota personal al Presidente de Chile recalcando “la falta de delicadeza en servirse de apreciaciones de un diario que se proponía ser útil (a Chile) para comprometer a un Presidente”, lo que lo obligará “a descender del puesto que ocupo... Será una recompensa personal acaso merecida la que me dan los chilenos por el interés que me tomé en sus cosas, en su comercio, en su adelanto".

Pero Chile no quiere la renuncia de Sarmiento. Félix Frías conviene en 1872 con Ibáñez un statu-quo provisorio: Chile ejercería jurisdicción en el estrecho hasta Punta Arenas y la Argentina en la Patagonia hasta el río Santa Cruz, quedando la zona intermedia sujeta a un arbi-traje. El Congreso de Chile, que no tiene títulos válidos a la Patagonia, no acepta el arbitraje y las cosas se mantienen así durante cuatro años.

Tenemos derecho a saber, a conocer, y a juzgar, a quienes nos impusieron como padres de la patria, cuando en realidad son hijos putativos, que miran la argentina desde la extranjerizante ideología de la Civilización y Barbarie.