Recorrían las calles de Kyoto en grupos compactos, se decía que podían oler la sangre y las palpitaciones de sus enemigos y víctimas. El Shinsengumi es un mito que no se ha apagado luego de 150 años en la cultura japonesa, un último florecimiento de la cultura Samurái (tomada de modo especialmente fanático), de un tiempo en que se creía que la espada como instrumento casi místico de los dioses para purificar una era. El Shinsengumi mataba como religión, como una forma de justicia rápida, filosa y despiadada como la katana. Fueron apodados los miburo (lobos de Mibu), por el distrito de Kyoto en que tenían su cuartel y por su costumbre de atacar en manada hasta las últimas consecuencias. 250 años del shogunato Tokugawa llegaban al final en un clímax sangriento, desbocado y, de algún modo, poético.

Shinsengumi - Los lobos del Shogún
Estandarte del Shinsengumi.





Los inicios


La historia del Shinsengumi, el útlimo grupo de samuráis, irónicamente no comienza con samuráis. Dos jóvenes hijos de familias campesinas de buen pasar (250 años de paz han logrado que aún los rígidos estamentos del Japón feudal puedan ser traspasados) asisten a una escuela de espada llamada Tennen Rishin (que aún se practica hoy en día). El primero es un fanático lector de las historias de los 47 ronin que vengaron a Lord Asano y la historia china de los tres reinos. Sueña con ser un gran general como los retratados en los libros. Hace unas semanas unos ladrones ingresaron a la casa de su familia armados y el los venció en un combate cuerpo a cuerpo, desarmado. El maestro de la escuela local de espadas nota cierta pasta de guerrero en el joven robusto que se llama Isami Kondo.


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Isami Kondo.



El segundo personaje es mandado por su familia. Trabaja vendiendo medicina tradicional y es un poco malcriado por sus hermanas. Se supone que ante episodios de maltrato de sus compañeros de escuela esperan que aprenda a defenderse. El joven es alto (bastante para el promedio japonés de la época) y notablemente buen mozo. También es orgulloso y trata a todo el mundo despectivamente.
Si bien el maestro esperaba mucho de Kondo (y no se equivocaba, de hecho será el gran maestro que heredará el estilo) el talento natural de este segundo personaje sorprende a más de uno. Hay un momento decisivo en la vida de este joven cuando presencia el seppuku (suicidio ritual) de un samurái de Aizu. Se dice que asiste al entierro y llora. Desde entonces será una persona melancólica, torturada por la necesidad autoimpuesta de ser cruel, inflexible e intachable. Este joven se llama Toshizo Hijikata.



samurai
Toshizo Hijikata en sus tiempos en Hakodate.



Los dos llegan a ser grandes amigos. Ya maestros espadachines, Kondo es elegido como heredero del estilo Tennen Rishin y Hijikata se marcha a ganarse su estatus de Samurái ambulante (ronin). Volverá más tarde a nuestra historia.
Kondo es asistente principal del maestro cuando dos jóvenes mujeres samuráis en desgracia (son huérfanas) piden a la escuela que cuide a su hermano menor, un niño hermoso y de apariencia frágil. Se llama Okita. El niño será como un hijo adoptivo para Isami Kondo y como un hermano menor para Hijikata.
Cuando empiezan a entrenarlo, el niño, que tiene rasgos faciales andróginos y un buen humor constante, resulta ser un prodigio. Okita Souji se convertirá en maestro del estilo a los dieciocho años y uno de los espadachines más grandes de su era. Un asesino implacable, siempre de buen humor, con el cabello largo que lo hacía parecer una mujer a la distancia (en muchos animé, de hecho, una mujer hace su voz), matará a cientos con una sonrisa en el rostro.





Kuro fume



En 1853 la bahía de Edo (hoy Tokio) amanece con una flota de barcos que los japoneses nunca habían visto. Largan humo por chimeneas, y los habitantes de la ciudad los llaman kuro fume (barcos negros). Son representados en estampas de la época con formas demoníacas. El jefe de la flota, un comodoro norteamericano llamado Matthew Perry, exige que Japón abra sus fronteras al comercio después de 250 años de cerrazón. Las aguas del archipiélago son ricas en ballenas que los barcos occidentales han agotado en el resto de los mares.


Bushido
Comodoro Matthew Perry, de la armada de EEUU.



El Shogún muere repentinamente (¿del disgusto?) y un país acéfalo se enfrenta a la peor pesadilla de los Tokugawa. Muchos samuráis reclaman atacar a los occidentales con todas las fuerzas que hagan falta hasta eliminarlos. Los más pragmáticos, sin embargo, terminan llegando a un acuerdo con los bárbaros. Se dan los primeros pasos para una serie de tratados comerciales humillantes que terminan siendo firmados por el Gran Señor Naosuke Li en 1859.
El nuevo estado de cosas despierta tensiones dormidas por siglos. Los clanes guerreros del sudeste del Japón están disconformes. Dicen que se niegan a aceptar la humillación de los occidentales. El Shogunato ha fallado en su propósito. No es casual tampoco que la familia Tokugawa sea del este, y los clanes del oeste (bastante relegados) aprovechen a levantarse. Surgen grupos disidentes en Higo, Tosa y Satsuma. Shoin Yoshida, el más radical de los nacionalistas xenófobos, funda una escuela privada en Choshu que enseña ideas subversivas. Los grupos de jóvenes ronin (samuráis sin dueño) del oeste empiezan a llegar a Edo y Kyoto, para llevar a cabo estrategias de desestabilización. Cuatro espadachines especialmente hábiles que son apodados hitokiri (“matadores de hombres”, o simplemente, asesinos) pasan por la espada a cada funcionario amigo de occidentales que va por la calle al grito de tenchu (justicia divina o celestial). Ha llegado la hora de la espada.



Katana
Shoin Yoshida




El emperador Komei sale de sus arreglos florales y fiestas de té y dicta la proclama de Sonno Joi, “reverenciar al Emperador y expulsar a los bárbaroes”. El nuevo Shogún, Iemochi Tokugawa, ve que las cosas se salen de curso. Naosuke Li, uno de los señores más protegidos del Japón es asesinado por los defensores del Sonno Joi, que piden el fin del shogunato y el poder al emperador.
Excedidas las fuerzas de seguridad existentes, Iemochi decide responder a la espada con la espada, y contrata patrullas de ronin leales que están ansiosos de tener por fin su guerra para custodiar Kyoto. El Bakumatsu (1853-1867) es un período donde la guerra se lucha en las calles, sin ejércitos formales, hombre a hombre.





Todos los caminos llevan a Kyoto



Vuelven a la escena Kondo y Hijikata. El Gran Señor de Aizu, Katamori Matsudaira, comisario de Kyoto, organiza la escolta armada para un viaje del Shogún desde Edo a Kyoto. Se forma un grupo de 234 ronin para protegerlo, el roshigumi, entre ellos están los ya mencionados y Okita SouJi. En el camino se revela un plan de asesinato oculto, algunos del roshigumi son espías que están allí para asesinar al Shogún. Son eliminados por la superioridad de los leales, que serán el embrión del shinsengumi.

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Katamori Matsudaira, Dainyo de Aizu y promotor del Shinsengumi.



Tres líderes del grupo, Kamo Sherizawa, Yoshio Tonouchi e Isami Kondo deciden formar un nuevo grupo de guardias, pero más orgánico y eficaz que las irregulares patrullas de ronin. Elijen un nombre adecuado para los tiempos en que los portadores de la espada se ven llamados a forjar una era, “grupo de los nuevos elegidos”, es decir, Shinsengumi. No es casual que sus enemigos encarnizados, el grupo de reformistas anti-shogún, se llamen Ishin Shsishi (la casi mística partícula shin está por ahí también), que más o menos para nosotros sería algo así como señores de altos ideales. Una idea de los tiempos que corren.
Entre los seguidores de Kondo están dos personajes que vivirán hasta el siglo XX. Sinpachi Nagakura, talentoso espadachín y hombre de ánimo festivo, será el único miembro del Shinsegnumi que contará, en su vejez, algo de sus días en el Grupo, lo haría en una entrevista luego hecha libro y además en un diario que saldría a la luz recién hacia la década de 1990.



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Sinpachi Nagakura



El otro sobreviviente sería Saito Hajime, un personaje parco, oscuro y enigmático. De él se sabe muy poco antes y después del grupo. Se dice que huyó de su aldea natal luego de asesinar a un samurái. Se supone que llegada la era Meiji sirvió en la policía y como espía para el nuevo gobierno. Es un personaje en que las leyendas y versiones parecieron florecer más que en los otros. En las numerosas adaptaciones al cine y al animé aparece a veces portando las espadas del lado derecho, como espadachín zurdo, aunque es algo imposible de comprobar. El hecho es que era un maestro de la espada al nivel de Okita, y un asesino igualmente implacable.




Shinsengumi
En 1877, durante la revuelta de Takamori Saigo en Satsuma, se tomó esta foto de un cuerpo de policía del Japón. Se ha logrado, a través de un proceso de investigación y eliminación, aislar entre los oficiales a Saito Hajime, el ex-miembro del Shinsengumi.
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Fundación del Shinsengumi



Corre el año 1863, y el gumi empieza a patrullar las calles de Kyoto. Sin embargo, Tonouchi y Serizawa demuestran ser líderes corruptos, usan su autoridad para aterrorizar a los pobladores de Kyoto, pedir “peajes” y dinero a cambio seguridad. Para el ideal de pureza de Kondo y su segundo, Hijikata, esto es imperdonable.
Detienen a Tonouchi y lo fuerzan a cometer Seppuku. Después, le llega el turno a Serizawa, que pasa la noche con una cortesana. La estocada final se la da Hijikata, que sostiene la espada recta, empuñándola con la mano izquierda y apoyando la punta de la hoja sobre su mano derecha. Llama al movimiento hirazuki.
El final de los anteriores líderes es una fuerte señal de la disciplina interna que habrá en el Shinsengumi.
Hijikata escribe las cinco reglas principales:
1-Prohibido salirse del Bushido (camino o código del guerrero).
2-Prohibido salirse del Shinsengumi.
3-Prohibido pedir dinero para provecho personal.
4-Prohibido participar en luchas fuera del Shinsengumi.
5-Prohibido participar en duelos o enfrentamientos personales.

La pena era cometer Seppuku. Pero hay una regla oculta, no escrita, que marcará el estilo de los lobos de Mibu: si en la lucha muere o es herido un líder de escuadrón, los otros deben quedarse a luchar hasta la victoria o la muerte en el sitio.
Toshizo Hijikata hace cumplir las reglas de un modo tan implacable que llega a ser temido por los propios miembros del grupo casi tanto como por sus enemigos. Pasará a la historia con el apodo interno de oni no fukuchou, el “sub-comandante demonio”.




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Estatua de Toshizo Hijikata



El uniforme del gumi va de acuerdo a la exaltación de los valores del Samurái, eso de decir el nombre, el linaje y la escuela de espada antes de luchar. Son fácilmente identificables, sobre el kimono y la hakama (pantalón ancho) llevan un manto o haori celeste, con vivos blancos en forma de zig-zag en las mangas. Sobre el haori llevan un lazo blanco cruzado para evitar que la prenda moleste en batalla.
Otros miembros son el lancero festivo Sanosuke Harada, el fiel y afable Genzaburo Inoue, el taimado Kanryusai Takeda, el más jovencito del grupo, Heisuke Toudo, y el experto en espionaje Susumu Yamazaki, todos ellos personajes célebres de la cultura pop japonesa.



Shinsengumi - Los lobos del Shogún
Reconstrucción del uniforme del Shinsengumi.




Asunto de Ikedaya



La gloria y la fama del Shinsengumi se deben a un hecho ocurrido en julio de 1864.
Kyoto era, como ya se ha dicho, la ciudad en donde la guerra se peleaba por debajo de la mesa, en las calles. Durante un patrullaje, una unidad del Shinsengumi captura a un agente oculto del Ishin Shishi, el partido reformista. Se llamaba Shintaro Furutaka.
El sub-comandante demonio, Toshizo Hijikata es el responsable de interrogarlo, y de uno de los episodios más infames del grupo. Si bien el único testigo que quedó del hecho, Sinpachi Nagakura, lo niega, ha quedado en la tradición que Hijikata torturó salvajemente al prisionero. El desdichado Furutaka largó al final algunas palabras, y bastante alarmantes. Un grupo de Shishi comandados por su líder más rabioso, Teizou Myabe, espera reunirse durante el festival de Gion para comenzar un incendio en varios puntos de las ciudad de madera y papel. Aprovechando el caos, proseguirán a entrar a la residencia imperial y secuetrar al Tennou o Emperador para llevarlo al oeste y comenzar asó el levantamiento final (vale recordar que durante el régimen del shogunato Tokogawa el emperador era un "prisionero" de lujo en el palacio imperial de Kyoto, custodiado para que no pesara en la vida pública). Sin embargo, Furutaka no dio datos sobre el lugar de reunión, más allá de que se estaba el barrio Kawara.




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Sitio actual de la posada Ikeda en Kyoto.



El 8 de julio 1864, en la noche, el Shinsengumi se separó en dos grupos liderados por sus comandantes y recorrió distintos locales en el distrito fijado. Después de la purga de los miembros corruptos a fines del año anterior, los números eran bajos, apenas contaban con 34 hombres. El grupo menor, de apenas diez, estaba liderado por Isami Kondo y contaba con Okita Souji, de apenas veintidós años. El grupo llegó a la posada Ikeda para hallarla infestada de miembros del Ishin Shishi, todos samuráis, es decir, con al menos dos espadas cada uno. La batalla resultante, luego de que se apagaran las luces, es uno de los eventos más célebres que se han retratado en el cine, la televisión y la animación japonesa. Era de esperarse: el brillo de las katanas, el ruido de las flautas y tambores del festival y un río de sangre. El grupo en inferioridad de condiciones luchando como lobos, enajenados, frenéticos, matando a través de los pasillos estrechos de la arquitectura de interiores nipona.
Avisados a tiempo, el grupo de Hijikata logra llegar como refuerzo. Rodeado, Terizou Myabe se abre el vientre con su espada.
Durante la contienda Okita Souji, el andrógino jovencito de pelo largo que mandó a unos cuantos al otro mundo, empezó a toser sangre y se desmayó. Moriría de tuberculosis el 19 de julio de 1868, a los veinticinco años en el calendario japonés. Su tumba está abierta al público sólo una vez por año, y es visitada por fanáticos de las artes marciales de todo tipo.
Luego del Ikedaya Jiken, los miembros del Shinsengumi fueron ascendidos a Hatamoto, guardias personales del Shogún, todo un logro para samuráis de bajo rango o incluso hijos de campesinos.
Un mes después, se produjo la batalla de Kinmon en Kyoto, donde el Gumi ayudó a la victoria de las tropas del Shogún.




Guerra Boshin, la batalla de Toba Fushimi


Pero la Historia no se detiene.
Al sudeste, los clanes de Satsuma y Choshu logran una alianza decisiva en 1866, bajo el liderazgo de Takamori Saigo y Kogoro Katsura (luego Kido Takayoshi). El intermediario fue Ryoma Sakamoto, ronin de la isla de Shikaku. Las fuerzas militares de estos clanes habían hecho grandes progresos, Shinsaku Takasugi, de Choshu, es considerado el padre del Ejército Imperial Japonés. Con el conocimiento de la guerra moderna que aprendió en China, había logrado combinar la artillería e infanterías modernas con la lucha tradicional, en una fuerza ecléctica (es decir, de todos los sectores sociales) bautizada kieitai. Takasugi moriría en 1867 de tuberculosis, pero el Kieitai sería la base del ejército de la alianza de Satchou, equipadas con rifles a repetición, cañones y hasta ametralladoras Gatling.
Las fuerzas del Shogún, se habían dormido en sus laureles y casi conservaban las viejas tácticas feudales. El Shinsengumi, entre espadas y lanzas, era un fiel ejemplo de eso.



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Kido Takayoshi (Kogoro Katsura), arriba, de Choshu y Takamori Saigo, abajo, de Satsuma, líderes de la alianza Satchou.
Bushido


Un intento de salida negociada con el shogunato (con Ryouma Sakamoto, otra vez de negociador) fracasaría en 1867. Sakamoto moriría asesinado ese mismo año, y es un hecho importante para lo que sigue.
Mientras monta a caballo al regreso de una conferencia, el Hatamoto Isami Kondo recibió un disparo de un francotirador en el hombro.
Para cuando se produjo la batalla de Toba Fushimi, el 27 de enero de 1868, Hijikata debió liderar al Shinsengumi en lugar de Kondo.



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Ryoma Sakamoto



La batalla de Toba Fushimi es la más importante de la historia del Japón luego de Sekigahara (1600). Duró tres días, y mostró a las claras el conflicto entre lo viejo y lo nuevo. Las tropas del Shogún eran superiores sólo en número. Frente a las ametralladoras y fusiles, las espadas del Shinsengumi sufrieron tremendas bajas en el puente de Bungobashi, en Fushimi. Okita Souji, según los recuentos, participó de la batalla, aún destrozado por la enfermedad. Se dice que Toshizo Hijikata dijo luego: “Se terminaron los tiempos de la katana”.
En el segundo día de la batalla, ocurrió algo impensado. El ejército de Satchou, a cargo de Takamori Saigo, empezó a hondear estandartes rojos con la divisa Imperial. El emperador Meiji había declarado al Shogún Yoshinobu Tokugawa enemigo de la corte, y el ejército de los clanes de Satsuma y Choshu ahora pasaba a ser ejército Imperial. El Shinsengumi dejó de ser guardián del orden y pasó a ser un grupo rebelde.




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Enfrentamiento del puente de Bungobasi en Fushimi.


Al tercer día, Yoshinobu dejó la batalla y se dirigió a Edo. En un gesto vergonzante para la tradición Samurái, Yoshinobu rindió el castillo de Edo a Takamori Saigo y las tropas imperiales sin luchar. Terminaba el período Edo y comenzaba el Japón moderno. La decisión de Yoshinobu fue reivindicada con el cambio de las épocas. Quizás sintió que no era necesario que todo terminara como el sitio de Osaka de 1615, cuando casi ochenta mil personas murieron con el castillo.

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Estandarte imperial.



Guerra Boshin - La campaña en Honshu



El Shinsengumi y muchos de los viejos clanes leales no aceptarían ese final. La guerra Boshin comenzaba.
Esta guerra se caracterizó por un gradual repliegue de las fuerzas del shogunato depuesto hacia el norte y el avance de las ahora tropas imperiales, llamadas kangun.



Shinsengumi



Buena parte de los miembros del Shinsengumi abandonan las ropas tradicionales por uniformes occidentales. Okita, al final de sus fuerzas, es dejado con una familia leal en Edo, donde morirá en julio.
Kondo se recupera de sus heridas, y en la estructura militar que se deshace, se lo deja a cargo de una fuerza desesperada de 300 hombres (compuesta con remanentes del Shinsengumi y los samuráis que se pudieran hallar) bautizda Koyo chimbutai. En la batalla de Koshu-Katsunuma, el 29 de marzo de 1868, se enfrentan a un ejército de 3000 kangun.



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Estampa que muestra a Isami Kondo en la batalla de Koshu-Katsunuma.



Las bajas en las fuerzas de Kondo son de 129 hombres de los 300. En un momento final, Kondo es detenido por sus propios hombres de ir a una carga suicida contra las fuerzas triunfantes. Lo convencen de huir a Aizu (todavía en poder de los leales al antiguo shogunato). Poco tiempo después es capturado en Nagareyama y conducido a Itabashi donde es decapitado el 17 de mayo. El cargo es el asesinato, el año anterior, de Ryouma Sakamoto, aunque la historia culparía a otro grupo de Samuráis, el Mimaguarigumi.
Los cada vez más reducidos números del Shinsengumi continúan su repliegue al norte. Sinpachi Nagakura y Sanosuke Harada dejan el gumi y se integran a otra fuerza, el Shogitai, que es derrotado en Ueno, el 4 de julio. Harada muere en el combate.



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Memorial de Okita Souji.



Campaña de Aizu



Aizu es un territorio al norte de la isla central de Japón, Honshu. El clan Aizu tenía grandes guerreros, pero otra vez, con una inferioridad técnica y en este punto, numérica, desalentadora. Sin embargo, terminarían siendo un hueso duro de roer.
En el paso de Bonari, Toshizo Hijikata y el funcionario (líder militar honorario, porque no tenía ninguna dote marcial) Keisuke Otori presentan batalla con 700 hombres contra 2000 kangun.
Después de la derrota, Hijikata decide cruzar a la isla norte del Japón, Hokkaido. Sin embargo, el miembro fundador del Shinsengumi Saito Jaime decide separarse y llevar sus hombres a una batalla final en la desprotegida Aizu.




Shinsengumi - Los lobos del Shogún
Batalla de Aizu


La batalla de Aizu es uno de los clímax de la guerra, un verdadero Gotterdämerung del viejo sistema. El Señor de Aizu era el gran benefactor del Shinsengumi, Katamori Matsudaira.
15000 tropas imperiales sitiaron el castillo de Matsudaira, defendido por 5000 hombres (entre ellos los de Hajime), durante un mes. Después de la rendición (6 de noviembre), los sobrevivientes del clan Aizu, uno de los grandes clanes del período Edo (1603-1867) serían llevados a campos de prisioneros. Fueron, quizá, el clan que quizás más sufrió la destrucción de la guerra Boshin. Saito Hajime sobreviviría al cautiverio.



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El castillo de Aizu después de la batalla.



La caída - la república de Ezo y la campaña de Hokkaido


El capítulo final del Shinsengumi es el del lobo acorralado que muerde hasta el final.
Las restantes fuerzas se establecen en la isla de Hokkaido y fundan la república separatista de Ezo, el único experimento republicano en la historia de Japón. Takeaki Enomoto es el presidente, y Toshizo Hijikata el viceministro de guerra (el jefe militar de facto, estando el “decorativo” Keisuke Otori como ministro de guerra). De defender al último gobierno feudal a defender una democracia electoral.




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Bandera y ubicación de la república de Ezo

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La armada imperial se dirige a la capital de Ezo, Hakodate. Entre ellos hay un primitivo buque acorazado, el Kotetsu, comprado al Gobierno de EEUU. En una manobra bien planeada, Hijikata dispone de tres barcos para tomar al Kotetsu de sorpresa el 9 de marzo en la Bahía de Miyako.
Sin embargo, el duro clima ártico de Hokkaido jugará su papel. Los tres barcos se acercan al acorazado llevando la bandera americana, pero la cambian por la de Ezo al dirigirse al combate. Se desata una borrasca y una dura tormenta. Uno de los barcos sufre problemas técnicos, los otros dos se separan. Al final, sólo el barco de Hijikata logra acercarse al acorazado y abordarlo. La escena es digna de filmarse. La nieve, el viento, las olas gigantescas que se estrellan contra pedazos de hielo y un grupo de soldados armados de rifles y katanas se enfrascan en un combate encarnizado a bordo de un acorazado. La maniobra fracasa, y la armada de Ezo vuelve a Hakodate.



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El acorazado Kotetsu, de la armada Imperial


El 9 de abril, las tropas Imperiales desembarcan en Hokkaido. 7000 hombres, diez barcos a vapor y un acorazado se enfrentan a 3000 hombres de la República y 11 barcos a vapor.


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Takeaki Enomoto, presidente de la República de Ezo.



Toshizo Hijikata, el melancólico demonio del Shinsengumi, el que no había nacido Samurái pero había vivido una vida apegada como pocas al código que se venía abajo, vaciado por el avance del mundo moderno y el capitalismo, le dice al médico Ryojun Matsumoto: “No voy a esta batalla a ganar. Con el gobierno Tokugawa derrumbándose, sería una vergüenza que nadie este dispuesto a morir con él. Pelearé la batalla de mi vida por el bien del país”.
El 11 de mayo, mientras cabalgaba al frente de sus tropas, una bala alcanza a Toshizo Hijikata. Muere poco después, y su poema mortuorio dice: Aunque mi cuerpo decaiga en la Isla de Ezo, mi espíritu custodia a mi Señor en el este.
Una muerte digna de un Samurái.
El 17 de mayo la República de Ezo se rinde al Imperio del Japón y termina la guerra Boshin.
Los últimos dos miembros del Shinsengumi, Sinpachi Nagakura y Saito Hajime, mueren ambos en 1915.




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Una de las pocas fotos que existen de Toshizo Hijikata.




Canonización en la cultura popular



El grupo de los nuevos elegidos eran una leyenda en vida, y hoy tienen un estatus mítico en la cultura japonesa.
En Kyoto, el lugar de la posada Ikeda es un punto de visita turístico, y se pueden comprar haoris celestes al estilo del Gumi en las casas turísticas de la vieja capital. En Itabashi, el lugar donde murió Isami Kondo, están los monumentos a Kondo y Hijikata. El cuerpo de este segundo nunca fue encontrado, yace, como dicta su poema final, en algún lugar de Ezo.
A pesar de que el gobierno Meiji (1868-1912) hizo todo lo posible por borrar de la cultura nipona la huella de los samuráis, la marca del Bushido no ha desaparecido de las costumbres diarias de los obedientes, disciplinados e indescifrables habitantes de las islas. El Shinsengumi, que trató de ser vendido como un grupo de sanguinarios perros de presa, son héroes populares, el último grupo de espadachines en vivir y morir bajo el código.
Isami Kondo ha llegado a ser interpretado por el no menos legendario Toshiro Mifune y más recientemente, Toshizo Hijikata lo fue por Takeshi Kitano en la fallida última película del gran Nagisa Oshima, “Tabú” (Gohatto). Sin embargo, se pueden hallar películas y series incontables, desde una perdida sobre Okita Souji en el período del cine mudo hasta animés y videojuegos.




Shinsengumi
Toshiro Mifune como Isami Kondo en la película "Shinsengumi, asesinos de honor".

historia de japon
El Shinsengumi en el manga "Rurouni Kenshin".

chambara
El Shinsengumi en la serie homónima de la NHK.

Shinsengumi - Los lobos del Shogún
Takeshi Kitano como Toshizo Hijikata en "Tabú".



Conclusión


¿Por qué esta pasión por los derrotados, por los que cayeron al final? La figura del Samurái fue muchas veces comparada con la de la flor del cerezo japonés, que florece por unos pocos días al año y que al desprenderse, al morir, deja a los pétalos cubrir el cielo en su más hermosa forma fugaz.
O, si queremos ser más occidentales, podemos recordar aquel pasaje de Rilke:




Y nosotros, que pensamos en una felicidad ascendente,
experimentamos la emoción
que casi nos confunde
cuando algo bello se desmorona.