E aqui un post con historias breves sobre vuestro querido SAN LORENZO! Espero que les guste.


San Lorenzo (Historia breves)


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UN FENÓMENO

Los problemas habían empezado mucho antes...
El 2 de diciembre de 1979 se había jugado el último partido en el viejo Gasómetro, que había pasado a ser un lindo recuerdo. El club estaba económicamente e institucionalmente destruído.
Y el 15 de agosto de 1981 Alles (arquero de Argentinos Juniors) le atajó a el penal que permitía evitar el descenso. Miles de hinchas que habíamos ido a la cancha de Ferro con la seguridad de que un grande como San Lorenzo nunca podría irse a la "B", nos fuimos golpeados por la realidad.
Esa realidad, sin embargo marcó el comienzo de otra historia. La del momento más grave, pero también la de la reconstrucción.

Con este equipo volvimos a la "A"...

Fue el 6 de noviembre de 1982, en la cancha de Vélez. Casi un año había pasado y después de un campeonato bárbaro, donde la hinchada se cansó de llenar canchas ajenas, llegó la recompensa. Para demostrar que San Lorenzo estaba vivo; y para que se sepa que difícilmente algún equipo pueda bancarse con tanta hidalguía lo que San Lorenzo y su hinchada pasaron alguna vez.. .


historias

Arriba: Juan Mendoza (kinesiólogo), Rubén Cousillas, Rubén Insúa, Hugo Verdecchia, Norberto Díaz, Osvaldo Biaín, Jorge Rinaldi, Carlos Carberol (preparador físico) , Raúl Moreno, Carlos Schamberger, Armando Quinteros, Oscar Quiroga, Hugo Lobbe (médico) , Juan Rodofile (médico) José Yudica (director técnico).

Medio: Pablo Comelles, Daniel López, Miguel Batalla, Hugo Moreno, Héctor Osvaldo López, Leonardo Madelón, Claudio Peréz, Eugenio Morel, Héctor Raúl López, Hugo Medina (ayudante de campo).

Abajo: Angel Spadafore (masajista) , Hugo Sánchez, Oscar Ros, Ricardo Demagistris, Eduardo Abrahamian, Claudio Marasco, Ricardo Collavini, Víctor Barreras, Ernesto Aráoz, Salvador Ormachea (utilero).


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LA GIRA 46-47

A mediados de Diciembre de 1946, una vez finalizado el campeonato local en el que se consagró campeón (90 goles a favor y 37 en contra) aventajando por cuatro unidades a Boca Juniors (42); el cuadro azulgrana, guiado por el fútbol de René Pontoni, emprendió una gira por España y Portugal que culminaría el 12 de Febrero de 1947 con su arribo al aeródromo de Morón.


San Lorenzo

El fútbol en todas sus formas

El 23 de diciembre del '46 San Lorenzo debutaba contra el Atlético Aviación (que luego adoptaría su actual nombre: Atlético Madrid), derrotándolo en forma contundente por 4 a 1. Dos días después, en un encuentro que fue tomado con cierta displicencia por los cuervos, el Real Madrid vengó a sus compatriotas por las mismas cifras 4-1.

Pero sería el tercer encuentro disputado en esta gira el que marcaría el inicio, de un nuevo año y del reconocimiento futbolístico, que todavía sigue vigente en la madre patria.

Fecha Lugar Resultado

23/12/46 Madrid Atlético Aviación : 1 San Lorenzo : 4

25/12/46 Madrid Real Madrid : 4 San Lorenzo : 1

1/1/47 Barcelona Selec. Española : 5 San Lorenzo : 7

5/1/47 Bilbao Atlético Bilbao :3 San Lorenzo : 3

16/1/47 Madrid Selec. Española : 1 San Lorenzo : 6

22/1/47 Valencia Valencia : 1 San Lorenzo : 1

26/1/47 La Coruña Dep. La Coruña : 0 San Lorenzo : 0

31/1/47 Oporto Oporto : 4 San Lorenzo : 9

2/2/47 Lisboa Selec. de Portugal: 4 San Lorenzo : 10

6/2/47 Sevilla Sevilla : 5 San Lorenzo : 5

El 1º de enero del '47, en Barcelona, San Lorenzo enfrenta al Seleccionado de España.
Para reflejar la importancia que adquiría el partido luego de los dos partidos disputados en Madrid, nada mejor que esta frase de Pontoni a un amigo argentino residente en Catalunya por aquellos días: "Hay una bronca bárbara. Por eso venimos a jugar en serio, muy en serio". Minutos mas tarde, con un lleno total en el campo de "Las Corts" (estadio del Barcelona F.C., antes de la construcción del actual Nou Camp), Alfonso Graells, el amigo del delantero argentino, ocupaba un sitio en el banco de suplentes de los visitantes junto a Pedro Omar, gran figura del San Lorenzo anterior al '30 y entrenador de ese equipo. Desde allí sería testigo privilegiado de uno de los momentos más gloriosos del club.


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LA COPA QUE NO FUE

Tras haberse coronado campeón del torneo organizado por la AFA en el año 1959, San Lorenzo de Almagro se adjudicó una plaza como representante argentino, para disputar un nuevo torneo internacional: la Copa de Campeones de América.
Este torneo generó una relativa expectativa entre los seguidores, jugadores, cuerpo técnico y comisión directiva, del San Lorenzo que en 30 fechas había acumulado 45 puntos (7 más que Racing, subcampeón), ganando 21 de los partidos jugados, convirtiendo 75 goles y recibiendo 42.

Esta es la crónica de un título que no pudo ser.

De entrada, brasileros

Miércoles 20 de Abril de 1960. Cancha de Huracán. Día laborable. San Lorenzo inicia su actuación en la Copa de Campeones, ahora Copa Libertadores de América. Muy poco público. Apenas algo más de 100.000 nacionales de recaudación. El rival: Esporte Club Bahía (Brasil). Ganó San Lorenzo 3-0 sin jugar bien, pero con facilidad. Por entonces a nadie le importaba este torneo, que se disputaba por vez primera.
Las estadísticas dicen que dirigió el uruguayo Esteban Marino y el Ciclón formó de la siguiente manera: Tarnawsky, Páez, Iñigo, Castillo, Reynoso, Ravecca, Facundo, Ruiz, Rossi, Sanfilippo y Boggio.
Todos los goles fueron convertidos en la segunda etapa. El primero fue de Rossi, luego anotaría Ruiz y por último Sanfilippo (de penal). A los 11, 36 y 40 minutos, respectivamente. La revancha jugada en Salvador, Estado de Bahía, terminó 3-2 en favor de los brasileros, quedando clasificado el conjunto de Boedo por diferencia de gol. Allí el partido generó mayor expectativa, se recaudaron dos millones de cruceiros.
La crónica dice que la noche del 3 de mayo se agotaron las entradas. Esta fue la formación de San Lorenzo: Tarnawsky, Cancino, Iñigo, Castillo, Reynoso, Ravecca, Facundo, Ruiz, Rossi, Sanfilippo y Boggio. La derrota se produjo sobre la hora, luego de que Sanfilippo anotara los dos tantos del conjunto azulgrana.

El principio del fin

El 18 de Mayo, en el Estadio Centeneario de Montevideo (Uruguay) se jugó la primera semifinal ante Peñarol. El partido terminó empatado en un gol. Abrió la cuenta el argentino Linazza a los 2 minutos, igualando poco después Boggio. Cerca de 55.000 personas asistieron al encuentro. Dirigió el chileno C. Robles y los equipos formaron así: Peñarol: Maidana, William Martínez, Salvador, Pino, Goncalves, Aguerre, Cubillas, Linazza, Hobberg, Spencer y Borges.San Lorenzo: Tarnawsky, Cancino, Iñigo, Castillo, Reynoso, Ravecca, Facundo, Ruiz, Rossi, Sanfilippo y Boggio. La revancha se jugó el 24 de ese mismo mes, en la cancha de Huracán y terminó empatada sin goles. En Peñarol, Griecco reemplazó a Hobberg y Leight a Borges. En San Lorenzo, Ferro entró por Ravecca.

Tercer partido

Se llegó entonces a la instancia decisivapara ver quien de los dos llegaba a la final. El partido desempate se jugó, nuevamente, en el estadio Centenario de Montevideo. La reglamentación establecía que se debía jugar en cancha neutral. Sin embargo por aquellos días, Santiago (Chile) una de las alternativas, había sufrido un sismo, por lo cual quedó descartada y Asunción (Paraguay), la otra alternativa para desarrollar este tipo de partidos, no fue considerada una plaza interesante por la poca repercusión que allí tenía el torneo. Entonces, a cambio de que los dos jueces de línea fueran argentinos, San Lorenzo negocio la neutralidad del escenario y fue a jugar a la otra orilla del Río de la Plata. El domingo 29 de Mayo, ante un estadio repleto y con el arbitraje del paraguayo Dimas Larrosa, el Ciclón perdió 2-1. Spencer abrió el marcador para los "mirasoles" en el primer minuto del segundo tiempo y Sanfilippo logró la igualdad a los 41 minutos con un cabezazo. Sin embargo sobre el final del partido (43') otro tanto de Spencer pondría el 2-1 final.
Así terminaba la primera actuación de San Lorenzo de Almagro en la Copa Libertadores de América, que ese año sería ganada por Peñarol, más tarde campeón intercontinental tras vencer al Real Madrid.

Esa copa, a la cual no se le dio mayor trascendencia, es uno de los trofeos que aún hoy faltan en la vitrina azulgrana


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PADRE LORENZO MASSA


Hinchada

En esta oportunidad, recordamos aquí a quién fue, por muchas razones, el máximo inspirador de aquello por lo que cada domingo estamos en la cancha alentando.

En Morón, Provincia de Buenos Aires, un 1º de noviembre de 1882, nació Lorenzo Bartolomé Massa, hijo de un inmigrante italiano de Turín, también de nombre Lorenzo, y de doña Margarita Scanavini.
Su vocación religiosa, que también acompaño a su familia ya que sus hermanas Ángela y Blanca también fueron religiosas, ellas del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; despertó en el colegio Pío IX de Bs.As. Allí, inspirado en el ejemplo que recibía de sus maestros salesianos, a fines del siglo XIX, más exactamente el 13 de febrero de 1898, recibió los hábitos clericales de parte del padre José Vespigniani.
En 1900, el Padre Massa tuvo su primer trabajo como salesiano en la Escuela Agrícola Don Bosco de Uribelarrea hasta que en octubre de 1902 volvió a su colegio, el Pío IX, pero ya en carácter de maestro y asistente en teología. En 1908, sus responsabilidades eclesiásticas lo llevaron a ser designado como encargado del Oratorio San Antonio, en la calle México casi Treinta y Tres, en la barriada de Almagro, y allí su historia unida a los colores azulgranas comenzó a escribirse.
Fue durante ese año de 1908 que el destino lo juntó a una barra de purretes del barrio que le pegaban duro a la pelota liderados por un joven llamado Federico Monti y unidos bajo el nombre de "Los Forzosos de Almagro", que destacaba las virtudes y el origen del conjunto. Dado que estos pibes que sólo hacían valer sus dotes en desafíos callejeros y entre los que se encontraban además de Federico Monti y su hermano Luis, Francisco Xarau, los hermanos José y Alberto Coll, Luis Gianella y José Gorena; no tenían donde jugar, el padre Lorenzo ofreció el campito aledaño al oratorio para que allí jugaran sus partidos, eso sí a cambio de las presencias de ellos en las misas dominicales. Sin prólogos aceptaron el ofrecimiento y comenzaron a desmalezar el terreno con el solo patrimonio de una pelota, un sueño y el orgullo de ser de Almagro.
Pero el mayor homenaje a su labor estaba por llegar; los integrantes del equipo se reunieron en asamblea un 1º de Abril de 1908, para fundar una institución que les permitiera participar en torneos.
Tras barajar innumerables nombres surgió el de "San Lorenzo" para homenajear a quién los junto y organizó en su derredor, pero el joven cura salesiano no aceptó tal halago aclarando que daría su visto bueno si el mismo fuera colocado en homenaje al santo mártir de la iglesia cristiana y a la batalla donde el General José de San Martín comenzó su campaña libertadora. La moción fue aceptada por todos pero con el agregado, a solicitud de Federico Monti, de la frase "de Almagro" para identificar la zona de pertenencia del club. Así un 1º de Abril de 1908 nació el "CLUB ATLÉTICO SAN LORENZO DE ALMAGRO".

Lo más sublime en el hombre es la paternidad. El Padre Lorenzo Massa, como sacerdote, renunció a ella; pero espiritualmente tuvo un hijo: San Lorenzo de Almagro. Este club fue para él su gran pasión y debilidad. Lo vio nacer, lo ayudo a crecer, lloró y gozo con él. De cerca, como de lejos seguía la trayectoria del Ciclón de Almagro. Vivía intensamente sus victorias y sus derrotas. Los años 1933 y 1946, en que San Lorenzo se coronó campeón marcaron jalones de gloria para la barriada de Almagro, y para el padre Massa.
Pero un 31 de octubre de 1949, como él quería: en Buenos Aires, de madrugada, el corazón del Reverendo Padre Lorenzo Massa no quiso seguir latiendo y a los 66 años nos dejó.

Qué triste fue la tarde del domingo posterior al entierro del sacerdote fundador de San Lorenzo!... Los jugadores de la gloriosa casaca azul y grana salieron al campo de juego tocados de luto. Durante todos los encuentros de esa fecha, la Asociación del Fútbol Argentino autorizó a realizar un minuto de silencio por el padre Lorenzo, que tanto había comprendido a la juventud.
Hoy a más 50 años de la muerte del cura gaucho, su querido San Lorenzo de Almagro lo honra peleando palmo a palmo el título del torneo, con jóvenes valores como en su fundación. Es que los viejos y los jóvenes no pueden olvidar al buen curita que desde el bronce nos muestra su figura paternal y amiga. Hasta después de muerto, el padre Lorenzo Massa sigue alentando la gigantesca empresa deportiva de los obreritos de la calle México y Quito, del incipiente cuadrito de "Los Forzosos de Almagro", convertido hoy, consolidando su larga y magnifica trayectoria, en el glorioso "CLUB ATLETICO SAN LORENZO DE ALMAGRO".


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EL SÍMBOLO


la gloriosa

El 30 de julio de 1922 San Lorenzo jugaba frente a Estudiantes de Buenos Aires. Jacobo Urso en esa oportunidad ocupó la plaza de centro half que no pudo ocupar Luis Vaccaro por encontrarse lesionado.

El gran jugador de San Lorenzo, chocó contra dos rivales cuando iba a disputar una pelota. El golpe fue fuerte pero Urso siguió jugando, defendiendo los colores azulgranas. Cuando finalizó el encuentro se comprobó que tenía fracturada una costilla y que le había perforado un riñón.

Fue internado en el Hospital Ramos Mejía y operado dos veces y luego de una semana de agonía, precisamente el 6 de agosto de 1922, falleció.

Un día lluvioso no fue impedimento para que una multitud le rindiera el adiós que se merecía este joven que dio la vida por San Lorenzo. Todo Boedo lo lloró.

Esa multitud acompañó sus restos hasta la cancha de Avenida La Plata y los demás integrantes del equipo y un grupo de jugadores checoslovacos que se hallaban en nuestro país para disputar varios cotejos de fútbol internacional, condujeron el féretro alrededor del campo de juego a pesar de las inclemencias del tiempo....


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DE ALMAGRO A FLORES

A Entre los muchos deportes introducidos por los ingleses en nuestro medio, ninguno ha prendido tanto en la población y se ha extendido entre todas las clases sociales como el fútbol. Aunque su práctica data de fines del siglo XIX, su carácter popular se manifestó a partir de los primeros años del siguiente, cuando chiquilines y muchachos comenzaron a invadir cuanto baldío hubiera disponible -que eran muchos- en su afán de darle a la pelota.

Los límites del "field" eran imaginarios e imprecisos, y los arcos estaban precariamente señalizados con la ropa de los propios pibes, sus carteras y guardapolvos escolares (después de clases o en las rabonas), o simplemente latas viejas o piedras recogidas en los alrededores. Primero fue la pelota de trapo, después vinieron la de goma y la de cuero, esta última un tesoro celosamente guardado por su dueño, pues le confería poder absoluto sobre los demás integrantes del grupo.

Una curiosa ceremonia se practicaba antes de cada picado. Los líderes de ambos cuadros se reunían en el centro del campo para entablar un críptico interrogatorio. ¿Aurieli?, preguntaba uno de ellos; ¡diez!, respondía el otro. Era la versión criolla del "¿Are you ready? ¡Yes!" que trajeron los árbitros ingleses cuando vinieron a dirigir al país.

En dichos encuentros jugaban todos: virtuosos y troncos, los que la movían y los crudos, lungos y petizos, gordos y flacos; todos. En general, el puesto de "goalkeeper" lo ocupaba el más torpe, v.g. el gordo de la barra, los "fullbacks" eran robustos y fuertes, los gambeteadores formaban la línea de "halves", y los "forwards" -integrados por "wingers", "insiders" y "centre-forwards"- se seleccionaban por su destraza y velocidad. De estos últimos, se exceptuaba al "wing" izquierdo, generalmente un patadura que jugaba solitariamente su propio partido confinado por sus compañeros en la punta, arriba, a la pesca de una oportunidad.

Así, en cada barrio, en cada esquina y en cada cuadra se fueron formando numerosos "teams". Y el entusiasmo de esos pequeños deportistas, en definitiva, terminó procreando los grandes clubes de nuestros días.

"Somos los forzosos, nadie nos derrotará"

Un grupo de estos muchachitos tuvo su historia en el barrio de Almagro. Se juntaban casi a diario en un potrero de la calle Treinta y Tres, entre México y Agrelo, para "jugar a la pelota", expresión acuñada por la purreteada de entonces que se generalizó rápidamente y perduró hasta nuestros días. Entre ese piberío se destacaban los hermanos José y Aberto Coll, Julio y Manuel Maidana, Francisco Gionella, José Gorena y los ya legendarios "fratelli carbunia" -Juan y Federico Monti-, llamados así porque sus padres y ellos mismos atendían una carbonería. Alli estaba el germen de una institución que llenaría de gloria al deporte nacional.

Convencidos de que estaban para más y viendo que el grupo inicial se agrandaba con la llegada de nuevos amigos, decidieron que era la hora de fundar un club. Reunidos como habitualmente lo hacían, bajo la luz del farol a kerosene de la esquina de Treinta y tres y México, quedaron constituidos como "Los Forzosos de Almagro". Si bien se habían barajado otros nombres, pesó más la idea -atribuida a Juancito Monti- de que la condición de forzudos e imbatibles quedara en claro desde el vamos. Por otra parte, era el dueño de la pelota -la primera que tuvo el club- por lo que los demás consideraron conveniente no contradecirlo. La sede fue precariamente fijada en una piecita situada en los fondos de la casa de Federico Monti, líder del grupo que reunía varias funciones: presidente, tesorero, jugador y capitán del equipo. Su familia hizo donación de las primeras camisetas, de color borravino con puños y cuello blancos, y no fueron pocas las veces que su madre debió fregarlas en la tabla de lavar después de los partidos.

El cura Lorenzo y la fundación del club

Desde el principio, el cuadro contó con escelentes "players" dotados de buena técnica no exenta de garra. Esta característica muy pronto atrajo a los vecinos, que en número crecido comenzó a seguirlos y alentarlos. Entre esos espectadores solía encontrarse un sacerdote salesiano de la cercana capilla del Colegio San Antonio, México 4050, quien enseguida vio la oportunidad de atraer a aquellos muchachos hacia la fe cristiana y alejarlos de la calle. Era el padre Lorenzo Massa. Les propuso cederles un terreno ubicado en los fondos de la capilla para que construyeran su canchita a cambio de que asistieran a misa "de cuando en cuando". Si bien hubo algún remiso, la ilusión de tener cancha con arcos y todo hizo que la mayor parte de ellos aceptara.

Ante tales circunstancias, los "forzosos" decidieron autoconvocarse con el fin de formalizar la fundacion del club. El 1° de abril de 1908 se reunieron en asamblea en una de las aulas del Colegio San Antonio. El padre Massa, que había sido invitado a asistir, los convenció de que no convenía mantener el nombre original, inadecuado para actuar en los campeonatos de liga. Luego de considerar algunas denominaciones, se pusieron de acuero para rebautizarlo "Club Atlético San Lorenzo de Almagro" en honor al clérigo que los había ayudado y al barrio de sus amores. El "gordo" Antonio Scaramusso fue elegido primer presidente, mientras Luis Manara, Federico Monti y los demás jugadores fueron designados secretario, tesorero y vocales, respecitvamente. La sede social fue mudada a Artes y Oficio (hoy Quintino Bocayuva) 358, domicilio del flamante presidente, y se adoptó la casaca a bastones verticales azules y granates, vestimenta que fue donada por el padre Massa. Luego de inscribirse en la Liga de Fútbol de los Ex-alumnos de Don Bosco, de la que salieron campeones en 1910 y 1911, el equipo fue consolidándose y tomando confianza al ganar numerosos partidos.

Sin embargo, en 1913 sobrevino un período caracterizado por la irregularidad y el desencanto, esto último por la "fuga" de algunos jugadores hacia otros equipos. La canchita de la capilla fue abandonada y hasta se pensó liquidar el club gastando los fondos de tesorería en un picnic. Pero, como los líderes se muestran cuando hacen falta, José Gorena, Federico Monti y José Coll mantuvieron la fe intentando su resurrección y despegue definitivo. Se inscribieron en la segunda división de la "Asociación Argentina de Foot-Ball" y lograron el ascenso a la categoría máxima el 1° de enero de 1915, cuando vencieron en la final a Honor y Patria por tres a cero con dos goles en contra (Braña y Mondote) y uno de Mariano Perazzo, Dirigió el partido el árbitro inglés Paddy McCarthy.

Los gauchos de Boedo

El club crecía pero sin cancha, deambulando por varios barrios para jugar "de prestado" o alquilando. Se vio, entonces, que era el momento de buscar un lugar adecuado para construir el campo deportivo. Inspeccionados varios terrenos que habían sido ofrecidos, se decidió arrendar uno muy amplio, propiedad del colegio que dirigían las hermanas de "María Auxiliadora", y otro contiguo más pequeño perteneciente a la familia Onetto. Estaban situados en lo que hoy es el barrio de Boedo, con frente a la avenida La Plata entre Inclán y Las Casas, acordándose con ambos propietarios el pago de un alquiler mensual de sesenta pesos (cincuenta al primero y diez al segundo).

Las características topográficas del predio obligaron a directivos, socios, jugadores y simpatizantes a un duro trabajo. Era muy desparejo, con lomas y hondonadas producidas por el horno de ladrillos que allí había funcionado. Por ello, una de las mayores tareas a realizar era la remoción y acarreo de grandes volúmenes de tierra. La obra pudo comenzar con los fondos conseguidos en una gran colecta y aportes de varios aficionados. Fue muy importante, además, la participación de todo el vecindario que adoptó como suya esta patriada. Bajo la atenta mirada de Carlos Malgarini, quien sin ser un experto tomó la dirección de los trabajos con responsabilidad, se allanó el terreno, se plantó el césped y se construyó el vestuario: una modesta casilla de madera con un pequeño baño. Mientras tanto, la secretaría fue instalada en avenida La Plata 1768. Una vez alambrado todo el perímetro del terreno y cercado el campo de juego con chapas viejas, se consiguieron maderas en los corralones vecinos para armar la primera tribuna: tres escalones para cien espectadores. La nueva cancha fue inaugurada el 7 de mayo de 1916, oportunidad en que San Lorenzo jugó con Estudientes de la Plata por una nueva fecha del campeonato de Primera División. El encuentro fue dirigido por E. Almeida Guzmán y resultó favorable a los locales por dos tantos a uno merced a las conquistas de Etchegaray y Fernández, descontando Duarte Indat para los visitantes. Nacían los "gauchos de Boedo".

En 1928 pudo adquirirse el terreno y durante la presindencia de Pedro Bidegain (1929-1931), el estadio fue ampliado con tribunas de madera para más de 45 mil espectadores . Fue el comienzo de la era del tablón. En la época amateur, San Lorenzo ganó los torneos de 1923, 1924 y 1927. Después el profesionalismo y los títulos logrados en los campeonatos de 1933, 1946, 1959, 1968 (Metropolitano, invicto), 1972(Metropolitano y Nacional, invicto el segundo) y 1974. En 1981, el desdenso a Primera B y el inmediato ascenso, al año siguiente. En época reciente y ya en el "Nuevo Gasómetro", se coronó campeón en los torneos Clausura 1995 y 2001.

Si el descenso de categoría fue un golpe tremendo para la gran familia azulgrana, la verdadera noche negra se vino durante el mismo año en que ganó al Campeonato de Primera B. El CASLA no jugaba en el "Gasómetro" desde el 2 de diciembre de 1979, cuando empató sin tantos con Boca Juniors en la última fecha del Nacional de aquel año. A partir de entonces, fue clausurado por carecer de la seguiridad necesaria para recibir la gran cantidad de simpatizantes que se daba cita en sus tribunas. Fue el comienzo de la debacle.

Una serie de desaciertos en la conducción del club no sólo impidió encarar ls remodelaciones que hubieran podido rehabilitarlo, sino que dejaron a la institución al borde de la quiebra. Entonces se decidió hacer frente a dicha situación con la venta de los terrenos de avenida La Plata. Había que salvar al club a expensas del estadio. Así, el 8 de julio de 1982 cayó el martillo del rematador que liquidó una parte del predio. Todo terminó el 13 de agosto siguiente con la venta de la fracción restante, y el viejo Gasómetro fue insensiblemente desarmado para su entrega en pedazos: tablones por un lado, fierros por otro. De esta forma desapareció definitivamente del paisaje porteño. Nunca más se oyó el rumor de la hinchada en sus tribunas, zumbido parecido al que producían los escapes de gas de las chimeneas de los gasómetros. De ahí su denominación, aunque otra versión dice que se llamaba así por su similitud con unos depósitos de gas que existían en las cercanías.

El mote de "Ciclón" fue acuñado por el periodista Hugo Marini, luego de la avasallante campaña que lo llevó a ganar el campeonato de 1933. El origen "santo" del club y la imagen del padre Massa vestido con la clásica sotana negra abotonada inspiró a la hinchada para llamarse a sí misma "Santos" y "Cuervos". Forzosos, Ciclón, Gauchos, Santos, Cuervos. ¿Y después, qué...?

Algo está creciendo en el Bajo Flores

Perdido el Gasómetro, San Lorenzo volvió a deambular por varias canchas alquilando las de Huracán, Boca Juniors, Ferrocarril Oeste, Vélez Sarsfield en distintos campeonatos. En diciembre de 1986 asumió una nueva comisión directiva encabezada por Fernando Miele que ratificó su promesa electoral de construir un estadio. El club contaba con las tierras del Parque Almirante Brown, un extenso triángulo delimitado por las avenidad Perito Moreno, Gral. Francisco Fernández de la Cruz y Varela. Antiguo bañados, con las villas miseria enfrente mismo del predio, era un sector poco atractivo del Bajo Flores que requería mucho trabajo para ponerlo en buenas condicones. Se recuerda allí una laguna cegada desprolijamente con los escombros y desperdicios que por muchos años se volcaron en su lecho. Toda esa zona había sido utilizada como vaciadero de basuras y quema al aire libre hasta comienzos de los años sesenta. En ese lugar, San Lorenzo decidió levantar su Ciudad Deportiva. Y en cierto modo, se repitieron las circunstancias en que había accedido a los terrenos de la avenida La Plata, pues aquí también fueron duros los trabajos que debió encarar para su saneamineto y nivelación. Terminada esta tarea, fue constuyendo una variada gama de ámbitos para la práctica de deportes y el esparcimieto de sus asociados, todo embellecido con la plantación de árboles y arbustos.

Cuando se escucharon los primeros rumores sobre la idea de construir un nuevo estadio de fútbol en la Ciudad Deportiva, pocos creyeron que fuera cierto. Cuando se vieron las tareas de pilotaje para su basamento en el ángulo formado por las avenidad Perito Moreno y Varela, algunos se entusiasmaron. Cuando en 1989 lo incisible se tornó tangible con la finalización de la Platea Norte, muchos se emocionaron. Fue entonces que se tomó verdadera conciencia de lo que había nacido y estaba creciendo. Si a esto le sumamos la conclusión de una de las tribunas cabecera y la inicicación de la otra, el asombro llegó a su límite máximo y todos creyeron. "Con la habilitación de una platea para 5.800 espectadores y una cabecera para 13.000 más, ya podemos preinaugurara el estadio" se dijeron los que en ese momento regían los destinos del club. "La recaudación nos vendría muy bien para continuar la obra", pensaron atinadamente. Y así lo hicieron.

La fecha elegida fue el 1° de mayo de 1993. Se vendieron siete mil localidades, pero entraron muchos más. Veinte mil, dijeron algunos; hasta un contingente venido de Santiago de Estero. El padre Daniel Prada, vicario de la Catedral de San Isidro y sanlorencista de alma, bendijo las nuevas instalaciones. La banda de la Gendarmería Nacional tuvo a su cargo la ajecución de la Marcha de San Lorenzo y el Himno Nacional. La bandera fue izada por José Sanfilippo, Néstor Gorosito, Yaya Rossi y Totó García, el primero brillante goleador de la institución en tiempos pasados y los restantes titulares del equipo de primera de ese momento. El cantautor Víctor Heredia, boquense confeso, interpretó una nueva versión de su tema "Todavía Cantamos", adaptando la letra al memento que vivía la hinchada sanlorencista. A las 11:47, el presidente Miele dio el puntapié inicial y la algarabía recorrió las tribunas. Se realizaron tres partidos de corta duración entre jugadores retirados y en actividad, pero eso importó poco. El asunto era que la gran familia azulgrana estaba en su propia casa, que muy pronto se acabarían las peregrinaciones y nunca más de prestado. Faltaba muy poco para que su cancha estuviera terminada. "Y a pesar de los años, los momentos vividos, hoy tenemo' una cancha, san lorenzo querido", cantaba la gente.

Inaguración del Nuevo Gasómetro

Los trabajos continuaron aceleradamente. Hacia fines de ese mismo año de 1993 ya estaba concluidas casi todas las obras previstas para su inauguración oficial. Ellas eran la antedicha Platea Norte dividida en alta y baja, donde además se edificaron 16 palcos para diez personas cada uno y el presidencial para veinte, 18 cabinas de transmisión -diez y seis para radio y dos para la televisión- y 86 pupitres para el periodismo escrito en la zona central de la misma bandeja.

Los vestuarios, equipados con hidromasajes y gimnasio para el calentamiento precompetitivo de los jugadores, se hallaban por debajo de dicha platea. Cerca de allí, la intendencia del club, la sala de máquinas y los sectores técnicos desde donde se comandarían las transmisiones radiales y televisivas. En ese mismo sector se ubicaron las dependencias destinadas a policías y bomberos.

La Platea Sur, cuya estructura permitía acomodar 6.500 espectadores sentados, y la otra tribuna cabecera también habían sido terminadas. Ambas cabeceras -Populares Este y Popular Oeste- podían sostener hasta un máximo de 28.000 espectadores. La primera, con entrada por Perito Moreno, se destinó a los locales; la Oeste, sobre la avenida Varela, para los visitantes. El estadio contaba con cuatro accesos perfectamente separados en cada uno de sus estremos para evitar el contacto entre las hinchadas rivales.

El campo de juego se previó con las medidas máximas permitidas, 110 x 70 m, aunque últimamente se lo ha reducido en su anchura. La iluminación artificial estaba dada por 88 focos de 3.500 watts cada uno distribuidos en dos cintas lumínicas o parrillas ubucadas en lo alto de las plateas.

Así estaban las cosas cuando se autorizó la inauguración del Nuevo Gasómetro, oficialmente denominado "Pedro Bidegain" en honor a aquel presidente que había construido el viejo estadio de madera. Los molinetes para el control de acceso y el gimnasio vendrán después. Y los cuatro codos para unir todo el rectángulo de cemento, también. Una vez terminados estos últimos, San lorenzo prodrá recibir hasta 52.000 simpatizantes del buen fútbol.

El 16 de diciembre de 1993 no faltó nadie. Hombres y mujeres, grandes y chicos. Todos los "cuervos" se dieron cita en el flamante estadio. Ni los más viejitos, que caminaron hasta allí como gozando con sus nietos de la mano; ni los más pibes, en brazos de sus padres. Todas las edades estuvieron presentes. Muchos antes de las 21:30, hora fijada para el comienzo del partido inaugural con la Universidad Católica de Chile, largas caravanas de simpatizantes convergieron en el Bajo Flores. Casi todos iban enfundados en la casaca azulgrana, muchas recién compradas. Una de esas carabanas, la más numerosa, había paratido a las 16 desde el supermercado que ocupó el lugar del viejo Gasómetro. La avenida Perito Moreno era un hervidero de gente. Cruz y Lafuente, intransitables. Varela, ni qué hablar. Y banderas, miles de banderas azulgrana, aunque otros colores también se asociaron al festejo, como los auriazules de Rosario Central, cuya hinchada es tradicionalmente amiga de los "santos".

Del mismo modo que en 1916, cuando se inauguró el viejo Gasómetro, el partido terminó dos a uno para San Lorenzo y resultó ser sólo una anécdota. El verdadero espectáculo estaba en las tribunas. Daba gusto ver las huestes sanlorencistas cantando y bailando, agitando banderas, contentos. Miles de gorritos danzando acompasadamente movidos por el viento de los cánticos y el mugido de las cornetas. Y las bromas a Huracán : "Che quemero, che quemero, qué apagado se te ve; te vas a morir de hambre, se te acabó el alquiler". Ya no era necesario arendar la cancha del clásico rival.

Casi todas las grandes figuras de ayer se hicieron presentes. El padre Massa y aquellos muchachitos que dieron vida al club acompañaron espiritualmente a la hinchada. Fue la dicha total. Y un deseo en forma de canto se propagó como reguero de pólvora: "Soy de San Lorenzo, sí señor, qué loco soy. Con esta hinchada yo te quiero ver campeón, vamos ciclón. El Nuevo Gasómetro ya está, vamo' a ganar. En cancha nueva otra vuelta quiero dar, de frente mar". Dos años más tarde ese deseo se haría realidad.

Diez y seis de diciembre de mil novecientos noventa y tres. Cálida tardenoche de una primavera a punto de despedirse. El sol se fue yendo poco a poco, despacito, para alojarse definitivamente en el corazón del "cuervo de los bañados". Había nacido San Lorenzo del Bajo Flores.


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