La Radio

Por aquellos años en que la violencia alcanzaba dimensiones increíbles y la muerte se convertía en tema de todos los días, la radio argentina estaba en pleno desarrollo, por lo que este proceso fue más largo y dificultoso de lo que tendría que haber sido.

Además de esto la TV le estaba ganando territorio a este medio y se habían convertido ya, en enemigos íntimos. El papel de reunir a toda la familia a la hora de la cena o del almuerzo ya estaba a cargo de la TV y la radio se había convertido en algo que le hablaba al oyente al oído, que se comunicaba con cada uno en particular.

El 24 de marzo de 1976 a las 3:15 a.m. comenzó el sexto golpe de estado desde 1930 conducido por la FF.AA. Todos los programas de radio estaban pendientes de cada movimiento que hiciera cualquier oficial y a las 3:21 de la madrugada ya era un hecho, los militares gobernaban otra vez al pueblo argentino. A las pocas horas se estaban desmantelando todas las radios estatales comerciales y las dependientes del Servicio Oficial de Radiodifusión y la LRA y sus filiales. Mientras que las de radiodifusión argentina al exterior eran condenadas al anonimato. En ese mismo día, a las pocas horas de lo sucedido llegaron distintos comunicados a los medios de todo el país donde estaban los nombres de los “prohibidos” y de los sospechosos.

Desde ese día lo único que abundó en los estudios de radio fueron censuras y cuidados en los mensajes, llamados de atención, levantamiento de programas, clausuras de emisoras, prohibiciones, temas y personas de las que por “órdenes superiores” no se podía hablar.

La década del 70 fue una época de violencia desatada, atentados, secuestros, crímenes nunca pagados, desapariciones de personas, exilios y en todo esto, los medios tuvieron mucho que ver, y la radio no se quedó atrás. En octubre del 76 el diario La Nación informó que las radios: El Mundo, Mitre y Antártida habían sugerido que se redujera la información de importantes artistas como Yupanqui, Sosa, Guarany, José Larralde, Sui Generis, Vox Dei, Lito Nebbia, Spinetta, Charly García, Los Beatles, etc. Y aunque luego se supone que esto se desmintió, los hechos demostraron que era cierto.

Los Diarios del país:

Clarín:

Este diario no fue la excepción, apoyó a la dictadura en todo momento hasta casi el final de la Guerra de Malvinas, cuando por fin se animó a contar aunque sea parte de lo que en realidad estaba pasando como por ejemplo al hablar de los exilios. Hasta que el gobierno militar no concluyó, no se pudo leer en ninguna de sus páginas alguna nota sobre los desaparecidos o los muertos, aunque vale aclarar que más de una vez los militares irrumpieron en la imprenta donde se hacía el diario amenazando con el cierre del mismo por algún artículo “incorrecto” haciendo que en el número siguiente del diario se le dedicara un espacio a la explicación del artículo del día anterior diciendo que no era “eso” lo que habían querido decir. Gracias a estos espaciados y leves riesgos que decidió correr de vez en cuando “Clarín”, el diario “Medios y Comunicación”, que se caracterizó por ser uno de los medios argentinos que más criticaba al gobierno y su política, en uno de sus números publicó un artículo felicitando a “Clarín” por su desempeño y su crecimiento, que claramente quiere decir que lo felicitaba por estas exposiciones que se animó a tener.

Medios de Comunicación en la Dictadura de 1976

En la visita del Comité Internacional de Derechos Humanos, donde este diario no paró de decir una y otra vez en distintos artículos lo muy innecesaria que era la misma ya que aquí se respetaban todos los derechos. Pretendían que los lectores se convencieran que todo era para darle mala fama a la Argentina. Por esa época, también, publicó, junto con “Crónica”, un listado de firmas de 200 cámaras empresariales y otras organizaciones civiles que se preparaban para dar a conocer la solicitada de despedida de la Comisión. En esta se decían es un poco fuerte tales como que “ la guerra (Malvinas) no fue privativa de las Fuerzas Armadas, todos les pedimos a éstas que entraran en guerra”.

A pesar de que esto parece terrible, no se compara con lo que fue la máxima distracción para la masacre que los militares hicieron al pueblo argentino, o sea, el mundial de fútbol del año 1978. “Clarín”, entre otros, apoyó descaradamente este evento antes durante y después de que sucediera intentando y logrando así que el país entero se concentrara en eso. Como último error (pero no por eso menos importante) que, a mi parecer, cometieron los dueños del diario fue que las pocas veces que dejaban ver un poco la realidad, que no disfrazaban nuestra verdadera república con frases y discursos tan hermosos como falsos, le “echaban la culpa” a otro medio o a otra persona. Que quiero decir con esto? Que para no arriesgarse al hablar sobre algo que podía llegar a traerle problemas, publicaba los artículos con frases como “según x diario”, o “como dijo ese periodista” o “según tales fuentes”, etc.

dictadura

La Razón:

Como observamos anteriormente cada diario tiene sus características, algunos buenas y otros no tanto. En el caso de este diario sus características fueron paupérrimas, ya que apoyó descaradamente al régimen en todos sus aspectos desde el comienzo hasta el final del golpe y justo cuando éste concluyó cambiaron totalmente de opinión y empezaron a decir que los militares mataron, torturaron e hicieron del pueblo lo que quisieron y aunque es cierto que muchos de los diarios hicieron lo mismo, éste fue en el que más se notó el cambio.

Otra particularidad de este diario es el tipo de lenguaje que usaba. Siempre complicaba todo lo que escribía cambiando las palabras por otras más difíciles, y siempre que podía agregar algo con palabras relacionadas al ejército lo hacía complicando aun más su entendimiento.

Lo cierto es que a pesar de lo dicho anteriormente de que éste fue uno de los medios que más apoyó a la dictadura, en las páginas del diario no se encuentran demasiadas notas hablando de lo buenos que eran los militares, o del bien que le estaban haciendo a nuestra nación, ni nada que se le parezca, lo que hacía “La Razón” era no hablar de nada, absolutamente de nada que tuviera que ver con los supuestos subversivos, y mucho menos publicar un artículo o a alguien conocido hablando mal del aquel entonces gobierno, lo cual no es ni peor ni mejor que lo que hacían los otros diarios, simplemente es detestable.

medios

La Nación:

En esos años era el diario más importante de la Argentina, superando a “Clarín” y a “La Razón”, y fue por esto, quizás, que fue uno de los que menos se animó a decir, justamente por esa cuestión mencionada anteriormente de que si vale o no le pena.

Era un diario muy prestigioso, mucho más que ahora y era uno de los más lindos a nivel visual ya que tenía algo más de color que sus adversarios y la tipografía era bastante superior a la de los otros, sin contar el lenguaje que, sin llegar a ser casi inentendible como en el caso de “La Razón”. Un titular donde se ve claramente el apoyo que le daba este diario al gobierno militar, es en la portada del primer número publicado bajo el mandato del señor Videla donde se leía “La edad de la razón”. La nota que se desarrollaba a continuación contenía en casi todas sus frases alguna recriminación a los peronistas, o algún fallo cometido por ellos.

Algunos periodistas especializados que luego estudiaron lo sucedido aseguran que este diario junto con algunos otros que apoyaron fervientemente el proceso militar fueron una estrategia más para el estado.

comunicacion


La televisión:


La tele no quedó exenta de la censura en absoluto. Se prohibieron muchas cosas y muchas otras pasaron a ser no aptas para menores, como programas enteros, o sketchs de distintos tipos o simplemente avisos publicitarios. Algunos de estos eran, por ejemplo, un sketch del programa “La Tuerca” llamado “las empleadas” sobre empleadas estatales ineficientes, o una propaganda de televisores Hitachi cuyo eslogan era “Que bien se TV”.

La tele no fue la excepción y al igual que todos los medios de comunicación, también usó el doble sentido en muchas ocasiones. El clásico “Tato” se burlaba una y otra vez de los militares y de muchas cosas que ellos hacían. No era demasiado sutil en sus acostumbrados monólogos pero los militares no podían censurarlo debido a que jamás los nombraba, solo daban pie para que uno sepa de quienes estaba hablando.

La dictadura militar se inició cuando la televisión era en blanco y negro en nuestro país. Pero, como una forma de demostrar una pujanza y desarrollo, que en realidad no existían, para el Mundial de fútbol del año 78 se introdujo el color. De la TV por cable ni siquiera había rastros. En la Argentina se podían ver tan solo 4 canales y uno era del estado (Canal 7). Los otros eran: Canal 9, Canal 11 y Canal 13, y sus respectivos dueños eran: Romay, H. García y Goar Mestre. En 1973 las licencias de TV vencieron y los dueños de cada canal habían pedido el renuevo de éstas y se les estaban por dar cuando subieron los militares al poder y no se las quisieron renovar, entonces tomaron los canales, los estatizaron y pusieron a la cabeza de los mismos distintos sectores del estado. La armada se hizo cargo del Canal 9, el Canal 13 quedó a cargo de la fuerza naval, la fuerza aérea tomó Canal 11, mientras que Canal 7 quedó en manos del poder judicial. Los tres dueños de los respectivos canales comenzaron un juicio por la toma ilegal de los mismos que no terminó hasta una vez concluida la dictadura, cuando subió Alfonsín y le devolvió Canal 9 a Romay y les pagó a los dos restantes debido a que ya no querían poseer ningún tipo de licencias.

Algo que también fue muy importante es que todos los canales antes de que llegara la Junta al poder se habían asociado económicamente con cadenas internacionales, o mejor dicho, norteamericanas, que en el período dictatorial comenzaron a retirar sus capitales del país. Canal 9 estaba asociado desde 1960 con la NBC, el Canal 13 estaba asociado con la CBC y por último Canal 11 que estaba con la ABC.

Por último, hay que decir que la televisión por ese entonces ya era algo imprescindible en cualquier casa y todo el mundo almorzaba con Mirtha Legrand y cenaba con Tato Bores. La televisión ya estaba instalada por ese entonces en todos los hogares de nuestro país. Era un elemento casi tan importante como lo es en nuestros días, y es por eso que los militares quisieron apoderarse de ella sea como sea.



Argentina

El cine y la música:
Estos son dos medios muy particulares. Por un lado está la gente que cuando va al cine va a ver una simple película, a divertirse, pasar el rato, ver a su actor preferido o algo así. En el caso de la música es parecido, uno con la música se relaja, se divierte, baila. Sobre todo en esos tiempos donde ésta no era lo que es ahora donde muchos adolescentes la aprovechan para hacer protesta. Pero por otro lado, están esas personas que usan estos u otros medios para reflexionar sobre diversas cosas. Esto ocurrió sobre todo en estos años, donde mucha gente escuchaba música de protesta o iba al cine a ver películas comprometidas y muchos creadores trabajaban para testimoniar o criticar la época en la que vivían y trabajaban para ese público que no era el más masivo.

También es cierto que la música y el cine tuvieron más posibilidad de expresarse que los grandes medios de comunicación (la TV, la radio y los diarios) no solo porque no eran considerados medios masivos, sino también por el hecho de que tuvieron más recursos para hacerlo, como por ejemplo el sentido indirecto o la ironía, usado muchas veces por ambos.

La música tenía la ventaja de ser escuchada por el público, en principio, tal como la había creado su autor. Después de su primera presentación, si era considerada inconveniente por el gobierno, era censurada. Las películas, en cambio, eran censuradas sin ser vistas por nadie, excepto por el mismo censor. Muchos films fueron tan “cortados” que perdieron completamente el sentido de lo que el autor pretendió expresar.

Además de esto, hay varias diferencias, empezando por los protagonistas hasta llegar a los lugares donde se desarrollaban pasando por los distintos métodos que usaba cada uno para comunicarse con su público, que las iré desarrollando poco a poco a continuación.

Formas de la censura

Hay muchas formas de censurar, muchas formas de callar a la gente, de impedirle que diga la verdad. Se puede hacer en forma pacífica o con violencia, ya sea dialogando, a los golpes o simplemente matando. A continuación están las tres formas que usaron los gobernantes de ese entonces para censurar a los periodistas de los grandes medios, para que no pudieran aclararle a nadie la verdad de lo que estaba ocurriendo.

Censura previa: Esta consistía, como bien lo dice la palabra, en revisar todo lo destinado a los grandes medios antes de que llegara al público. Por aquí pasaban todas las noticias que se querían publicar, todos los diálogos o monólogos que pudieran llegar a tener los locutores y todo lo que saldría al aire en la TV. Aquí trabajaban unos militares “especializados” que sabían perfectamente lo que estaba permitido y lo que no. Una vez un periódico quería publicar una nota sobre un enfrentamiento que había habido entre las Fuerzas Armadas y un grupo de Montoneros y esta gente se lo prohibió, entonces lo que hicieron fue dejar el espacio donde se suponía iba a ir esa noticia, en blanco. Esto obviamente más tarde les trajo problemas.


Simplemente Censura: Esta es la clásica censura, la que hoy en día nosotros espero que no, la que hacen nuestros padres cuando cortan algunos canales, esa misma. Los militares esperaban que la noticia sea publicada, en el caso de los diarios, y sí después consideraban que lo que estaba escrito producía algo “negativo” en la gente prohibían su publicación y quemaban los que ya existían.

Autocensura: por último, está este tipo de censura, que obviamente se trata de cuando los periodistas, los editores o locutores y todo el personal que trabaja en los distintos medios elegía directamente callar o no. Esto es por un lado entendible porque era muy peligroso decir cualquier cosa, por más insignificante que fuera, que no favoreciera a los militares, pero por el otro creo que, tal vez, si todos se hubieran unido para luchar por sus derechos y su libertad, hoy, los argentinos tendríamos menos vergüenza y más dignidad al recordar ese momento de nuestra historia.

Conclusión:


Los ciudadanos argentinos no podían hablar contra el gobierno por que eran hechos prisioneros, torturados y muertos.

El sistema anuló a los prisioneros, haciéndolos pasar por desaparecidos. Estos desaparecidos se encontraron años más tarde en fosas comunes dispersas en todo el territorio Argentino. Las mujeres embarazadas que eran hechas prisioneras daban a luz en las cárceles y sus hijos no eran entregados a los familiares, sino que eran adoptados por militares, policías y civiles.

Así se anuló toda una generación de treinta mil personas que se atrevieron a romper el silencio y a pedir una Argentina más justa.

Los medios, a diferencia de lo que yo creía, adhirieron masivamente al gobierno militar y esto ayudó a desinformar a la gente. No sólo a desinformar sino también a engañar a la población con publicaciones mentirosas.

Pero creo que no hay que dejar de nombrar al grupo de personas que lo arriesgaron todo para informar a la gente, a los periodistas que se jugaban hasta su propia vida con tal de hacer su trabajo: hablarle a los ciudadanos con sinceridad, decirles la verdad, contarles lo que pasaba y lo que no. Ese grupo de personas a quienes, en parte, les debemos la libertad de expresión que tenemos hoy en día.

Para mí y para mi generación, que nacimos en democracia, es muy difícil imaginarnos un país donde se escuchaba una sola voz, la voz mentirosa del gobierno y de los que lo apoyaron. También se me hace difícil entender que los ciudadanos argentinos se conformaban con imágenes falsas, en donde se representaba un país en crecimiento y no se mostraban los cadáveres que yacían enterrados en sus tierras y ahogados en sus ríos. Frases como “El silencio es salud” o “Los argentinos somos derechos y humanos” se escuchaban permanentemente en televisores y radios y hasta eran orgullosamente pegados en distintos lugares como autos, ventanas y carteles.

La mayoría de los medios de prensa, el quinto poder, tapó la corrupción, el asesinato y las torturas.

Para el gobierno, el apoyo de los medios, fue una estrategia inteligente que masificó y confundió la mente de muchos millones de argentinos.

Fue un genocidio que abarcó a varios países latinoamericanos. Nunca fueron castigados los culpables pero si logramos recordar eso, podremos lograr que NUNCA MÁS halla DESAPARECIDOS en la Argentina.