¿”El cáncer mata cuando pierdes las ganas de vivir ”?

¿”EL CÁNCER MATA CUANDO PIERDES LAS GANAS DE VIVIR”?

puerta


He visto barbaridades, acupuntores que han provocado una hepatitis por no cambiar de agujas , pacientes que toman 5 pastillas de adiro para “compensar” la sidrería del día anterior o madres que se niegan a vacunar a sus hijos aun cuando el meningococo toca la puerta de su guardería… He visto barbaridades y sé que las seguiré viendo mientras lo que me quiera dedicar sea a la medicina.Sin embargo como hijo y sobrino de pacientes de cáncer pocas cosas me han sacado más de mis casillas que leer en un cartel en el Hospital Universitario donde he estudiado, donde tratan a mi padre y donde falleció mi tío la frasecita “El cáncer mata cuando te cansas de vivir”. La había visto antes pero, cuando uno se lo encuentra en la sala de espera tras acompañar a su padre tantas veces al Hospital de Día, tras acudir a tantas de sus consultas de oncología y ver tantos pacientes en la mesa de operaciones, uno pierde los estribos.

Nací en este hospital, he crecido en sus dependencias de enfermería y recientemente me he licenciado en medicina. Me gustaría, incluso, trabajar en ese mismo centro. Pero, si hay momentos en los que todo lo estudiado sobre deontología, todo lo que sé que se hace en lugares como éste -desde las campañas de prevención y concienciación para los Centros de Atención Primaria a los ensayos e investigaciones del Instituto Biodonostia-, pierden sentido es cuando lees que “el cáncer mata cuando te cansas de vivir”.

¿Cómo puede alguien en un centro médico culpabilizar a un paciente de su propia muerte? Estoy convencido de que quien puso el cartel en cuestión no tenía mala voluntad. Probablemente, encontró en la Red algo que le pareció interesante y quiero creer que quizá no leyó hasta esa última frase, porque no me cabe en la cabeza que ningún profesional de este hospital pudiera ponerlo siendo consciente de lo que dice.

No creo que ningún profesional sanitario -desde el auxiliar de enfermería hasta el último neurocirujano, pasando por los psicólogos clínicos y los fisioterapeutas- crea que el paciente al que se le descubre un cáncer de próstata tras una fractura patológica por una metástasis ósea vaya a fallecer porque haya perdido las ganas de vivir. No lo creo, ni quiero hacerlo. Nadie que haya estado cerca de un paciente oncológico puede afirmar semejante barbaridad. No cuando te ha tocado sostener un gotero mientras la enfermera tiene que atender las nauseas del enfermo de al lado; no mientras ves cómo el compañero de quimioterapia con el que tu padre bromeaba de fútbol deja de acompañarle en las sesiones; no cuando, al otro lado de la mesa, ese paciente con el que estuviste cinco horas en el quirófano te martillea con la misma pregunta en el momento que la oncóloga se ausenta con una sonrisa educada: “¿Y cuánto más crees que me va a tener con la quimio?”.

hijos

Lo que dice la Ciencia

Las frases en cuestión se le han atribuido en algunas ocasiones, aparentemente con el objetivo de darles cierta pátina de autoridad, a Edward Bach (1886 – 1936), médico británico reconvertido en homeópata, inventor de los conocidos remedios florales que llevan su nombre y que entre otras cosas consideraba que la enfermedad era un conflicto entre la personalidad y el alma.
Más allá de lo desacertado de sus postulados podemos comprobar como cada una de las frases cae por su propio peso:

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Afirmación

quiera

el resfrío “chorrea” cuando el cuerpo no llora.

Realidad científica

el cuerpo se “resfría” cuando las vías respiratorias superiores son infectadas habitualmente por un rinovirus o un coronavirus.

niegan

Afirmación

¿”El cáncer mata cuando pierdes las ganas de vivir ”?


el dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones.

Realidad científica

la inflamación de la garganta (faringitis) se produce por causas víricas, bacterianas y alérgicas.

puerta

Afirmación

hijos

el estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.

Realidad científica

el ardor de estómago se produce cuando debido a distintos motivos el esfínter pilórico es hipotónico dejando escapar un reflujo ácido hacia el esófago, lo cual irrita su mucosa. por la contra, las úlceras gástricas se producen cuando hay una producción excesiva de ácido (hiperclorhidria) debido por ejemplo a una infección por helicobacter pylori y que produce la erosión de la pared del estómago.

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Afirmación

quiera

la diabetes invade cuando la soledad duele.

Realidad científica


la diabetes es fruto de la hiperglucemia (exceso de azúcar en sangre) que se produce cuando la regulación endocrina de la glucemia es ineficaz.

niegan

Afirmación

¿”El cáncer mata cuando pierdes las ganas de vivir ”?

el cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

Realidad científica


el cuerpo engorda cuando hay una ingesta calórica excesiva en relación a las necesidades metabólicas de la persona.

puerta

Afirmación

hijos

el corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.

Realidad científica

la insuficiencia cardíaca se debe por lo general a la cardiopatía isquémica, es decir, a la muerte del músculo cardíaco por falta de oxígeno en relación a una falta de irrigación sanguínea.

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Afirmación



el cáncer mata cuando te cansas de “vivir”.

Realidad científica

el cáncer mata por lo general cuando se extiende a otros órganos e impide su función fisiológica, sea compitiendo con estos por los recursos metabólicos, por comprensión, fractura, necrosis, etc.

quiera


Afirmación

niegan


la presión sube cuando el miedo aprisiona.

Realidad científica

la presión arterial que se dispara como respuesta al miedo es dependiente de la adrenalina y no tiene por lo general mayores consecuencias. frente a la hta crónica cuyo origen es la arterioesclerosis o la hipertensión arterial maligna.

¿”El cáncer mata cuando pierdes las ganas de vivir ”?

Afirmación



la fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Realidad científica


la fiebre es una respuesta inmune fisiológica normal a la infección, no implica la ineficiencia de la inmunidad ni su agotamiento.

puerta

Afirmación

hijos

la alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Realidad científica


se trata de reacciones inmunes a partículas que el cuerpo erróneamente considera como extrañas, desencadenando cascadas que segregan inmunoglobulinas e.


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¿De autoría apócrifa?


quiera

Edward Bach (1886 – 1936)

¿A quién debemos estas afirmaciones carentes de base científica? La cita inicial pudiera llevarnos a pensar que a Edward Bach, pero hay un par de frases y conceptos extraños para el lector que se fija un poco: niño interior y presión.
El concepto del niño interior se da a conocer en los círculos de la psiquiatría en 1940 de mano del psiquiatra Carl
Gustav Jung y no se populariza hasta la década de los 70 de mano de libros de psicología pop como “Your Inner Child of the Past” (1963). Teniendo en cuenta que Bach empieza a trabajar en 1918 en el Hospital Homeopático de Londres -momento en el cual sus biógrafos marcan su ruptura con el paradigma médico científico- y muere en 1936, sería un anacronismo.

Lo mismo ocurre con el uso presión con un sentido peyorativo. La presión arterial alta (hipertensión) no se relaciona como un parámetro patológico entre la comunidad médica hasta la década de 1940. De hecho hasta la década de los 50, muchos médicos consideraban la hipertensión arterial beneficiosa en los pacientes de edad porque se creía que ayudaba a mejorar la circulación.
Además, a primera vista, la terminología y temática de esta colección aforismos no parece corresponderse con la propia de un médico bacteriólogo de principios del siglo XX, por muy homeópata que fuera. De hecho, una rápida consulta de sus obras completas deja claro que Edward Bach no escribió esos aforismos y que tampoco se corresponden con su escuela homeopática.
Se ha extendido por Internet la cita según la cual “la enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma” como resumen de su filosofía. (Hay hasta quien se la atribuye al músico Johann Sebastian Bach.) Sin embargo, a pesar de ser de su autoría, la realidad es que Bach no negaba como tal el origen biológico de la enfermedad -a fin de cuentas, era bacteriólogo-, sino la forma en la cual se realizaba el abordaje terapéutico; es decir, cómo se decidía el tratamiento y en que debía consistir:

Es importante que recuerden que no es el sarampión lo que nos da la guía para el tratamiento, sino la forma en que cada pequeño es afectado; y el estado de ánimo de éstos es la guía más eficaz para saber que necesita cada paciente en particular. Y así como el estado de ánimo nos guía en el tratamiento de la enfermedad, así también puede llevarnos en dirección a la dolencia y permitirnos detener su ataque. El pequeño Tommy regresa de la escuela a casa generalmente cansado o adormilado o nervioso o haciendo alharacas, o quizá quiere estar solo, etcétera. No es “el mismo”, como solemos decir. Unos vecinos amables que pasan dicen que “Tommy parece estar incubando una enfermedad”, ¡de modo que tenéis que esperar! Pero, ¿por qué esperar? Si Tommy es tratado de acuerdo con su estado de ánimo, muy pronto volverá a estar como siempre, y cualquiera que sea la enfermedad ésta será tratada antes y no se producirá, y si lo hace será tan débil que será difícil advertirla. Y así ocurre con cualquiera de nosotros: antes de que cualquier dolencia se manifieste hay un período en el que no estamos prevenidos, o nos sentimos débiles; ese es el momento en que debemos tratarnos, preparándonos y deteniendo las cosas antes de que avancen más. Prevenir es mejor que curar, y estos remedios nos ayudarán maravillosamente a ponernos bien, a protegernos de los ataques de los agentes desagradables.



Podemos, por lo tanto, descartar que el texto en cuestión tenga algo que ver con la homeopatía, los remedios florales de Bach o su filosofía.
Esa pérdida de paternidad no es que tenga gran importancia. Sería una extraña contrafalacia de autoridad considerar que un texto así resulta refutado al quedar huérfano. Primero, porque no es que el autor sea ninguna autoridad y, segundo, porque no creo que la mayoría de quienes han reproducido dicho texto supieran quién era el autor al que parecía atribuirse. Pero la idea de que “el cuerpo grita… lo que la boca calla” ha corrido como un reguero de tinta por la Red al amparo de textos de psicología emocional, la popularización de los remedios florales de Bach, etcétera.

niegan