Los excesos y caprichos de Justin Bieber en su paso por Buenos Aires, las dificultades de Andrea Rincón para desintoxicarse y tantos otros casos más se tratan en los medios con asombrosa trivialidad. Estos casos desnudan una realidad mucho más profunda y grave. Las estrellas no siempre dan el ejemplo.



Él se droga, nosotros miramos



Los destrozos de Justin Bieber, la autointernación de Andrea Rincón para rehabilitarse, y hasta acusaciones entre colegas periodistas muy famosos tienen un factor en común: las adicciones y los excesos. Eso de lo que antes se hablaba poco -Gerardo Sofovich padece desde hace años ese problema con su hijo Gustavo, pero recién ahora accede a mencionar el tema- hoy es material atractivo tanto para los medios de comunicación como para el público que encontró un nuevo ítem para discutir en casa. Quién se droga y con qué, desde cuándo y con cuánta frecuencia; hoy aparece como un asunto muchas veces banalizado y sin su contexto fundamental: ¿por qué lo hacen? ¿el fácil acceso a distintos “vicios” empuja a cualquiera a caer en la tentación?

charly




Quizás el caso del ídolo adolescente sea más brutal: con apenas 19 años, parece haber vivido muchos más. El sexo “fácil”, la fiestas interminables y giras lejos de casa colaboran para que se “desbande”. Y acá nomás, en el barrio de Almagro, Rincón intenta desintoxicarse de la cocaína que la tiene a maltraer desde su adolescencia. Los desbordes de Charly García en los 90 ya forman parte de la leyenda del rock, y hoy podemos celebrar que sea un “sobreviviente” gracias al apoyo de Palito Ortega. En un país donde la discusión sobre la despenalización del consumo de marihuana está casi en pañales, resulta curioso que sin embargo se debatan las adicciones de “los otros” con la liviandad con la que se trata un penal mal cobrado. Mientras las “fiestitas” de la farándula atraen a los paparazzi, en la vida real los pibes de la calle a los que no se “la regalan” mueren porque la que toman es “de lo peor” y para ellos no hay rehabilitación que valga. Las estrellas no siempre son el mejor ejemplo.


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