Querido papá:

Se que te sorprenderá que te escriba, pero y como hace tiempo que no nos vemos, quería hacerte llegar mis pensamientos. No creas que ha sido una decisión fácil tener que contarte esto, y sobretodo a ti, papá, que sabes que a pesar de lo que te diré hoy, te respeto y te quiero como lo que eres y lo que representas, sin más y sin menos.

¿Te acuerdas de las veces que me defendias de “aquella perra mal parida”?, si papá, haz memoria, aquella hija de mil fulanos que has querido ver muerta muchas veces. La misma que decias te hacia la vida imposible cada vez que podía y que sólo nos quería a mi hermana pequeña y a mi para ponernos en tu contra. Pues eso, papá, aquella mujer, por si no recuerdas ya, es mi madre, y quizá durante un tiempo fue mi mejor amiga, y mi apoyo. Es la persona que me limpiaba las lágrimas y me abrazaba cuando de pequeña algo me salía mal. Es la que nunca puso una mala cara cuando su hija llegaba borracha a casa porque sus padres no se controlaban a ellos mismos -sin embargo tu me pegabas con tu correa-, y me hacía una sopa, y me arropaba, y no se dormía hasta que yo me dormía. Si papá si, esa mujer es mi madre, y aunque te duela aceptarlo, tu quisiste que fuese así, con que te pediría que ya que no sabes hablar bien de ella, al menos tuvieras la deferencia de no hablar de ella, o no al menos delante mia, y de mi hermanita.
Si quieres, te puedes ahorrar el verme, porque se ha convertido en una crítica constante hacia mi madre, la que quiero en el alma, y la que cada vez que hablas mal de ella, me clavas una pequeña aguja más en mi ya roto corazón. Por favor papá, intenta entender mi situación, e intenta querernos de la misma forma que mi hermana y yo te queremos.

Querida mamá:

Se que dirás que ultimamente no hablamos mucho, pero es que desde que papá se fue de casa, tu tan solo te ocupaste de tu nuevo novio. Quiero que sepas que mi hermana y yo y desde el primer momento lo aceptamos, aunque no se puede pretender suplir a un padre. Pero no es eso por lo que te escribo hoy. Lo hago porque desde que tu novio está en casa, mi hermana llora por las noches día si y día también, pensando en que algún día, irás a su habitación y le darás un beso de buenas noches, un beso de “os quiero” o “os necesito”, o al menos, un beso de “descansad”. ¿Sabes cuanto y cuanto se echan de menos?.
Desde que papá y tu os divorciásteis, también lo hicísteis de nosotros, y ahora, somos meras marionetas de una vida que nos ha tocado vivir, y que en ningún momento hemos elegido.
Quizá, con el tiempo, aprendamos a vivir amputados del amor de madre, y de la distancia de padre, pero como comprenderás, nadie nace sabiendo hacer eso, y nos cuesta, créeme… nos cuesta.

Mi hermana y yo hemos decidido irnos de casa. Queremos dejar de ser esa molestia para ti y para tu novio. Hace tiempo, mamá, dejé de sentirte como amiga, como confidente, como apoyo y como madre. Tan solo me quedan unos recuerdos que poco a poco, la espantosa realidad emborrona y desfigura. Poco a poco, mis recuerdos se convierten en blanco y negro, y no quiero seguir manchándolos con tristes desaires de cuotas de realidad.
Espero que entiendas y compartas nuestra decisión, y la apoyes. A fin de cuentas, hemos pensando que es lo mejor para todos.
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Los hijos de muchas parejas se vuelven las victimas olvidadas porque es lo q tienen en común y quieren olvidarlo. Por eso mismo creo q la gente antes de tener hijos debería pensarlo dos veces. Muchas parejas tienen hijos porque piensan que van a mejorar su situación, pero no son muñecos, sino una responsabilidad que necesita mucho cariño y atención. Hay mucho egoismo!