La historia del perfume


origen


En la prehistoria se encuentran los orígenes de la aromaterapia. Los antiguos habitantes del planeta, para sobrevivir, quemaban entre otras cosas hierbas y maderas de árboles para avivar el fuego, de esta forma el fuego desprendía aromas agradables, lo que consideraron muy valioso, lo hacían para complacer y homenajear con humo (per fumum) a sus dioses en las ceremonias rituales. Proviene del latín "per", por y "fumare", a través del humo (per fumum).


romanos


Los egipcios


Alquimia


Fueron los primeros perfumistas artesanales de que se tiene noticia y que lograron extraer aromas naturales de los más variados tipos. Clasificaron las flores y las hierbas separándolas en diferentes grupos tomando como referencia la naturaleza de sus aromas. Los aceites y las esencias balsámicas, los ungüentos de perfumes intensos y las resinas diluidas en vino y otros alcoholes eran los más usados en medicina, en la cosmética y para embalsamar a los muertos. Algunos aromas estaban destinados a homenajear a ciertas divinidades: el Sol se homenajeaba por ejemplo con incienso, y la Luna con mirra. Para momificar se utilizaba las maderas de cedro. Como curiosidad, cuando se abrió la tumba del faraón Tutankamon se hallaron más de tres mil potes con fragancias que aún conservan su olor, a pesar de haber permanecido enterrados por más de 30 siglos. Por aquellos tiempos las egipcias colgaban de sus cuellos pequeños recipientes de barro con sustancias aromáticas y llegaron a creer que el buen olor no sólo seducía a los hombres, sino que ahuyentaba las enfermedades.

griegos


Los griegos

Los gimnasios griegos contaban con una parte para el aseo personal, y allí se podían encontrar infinidad de productos fragantes de diferentes formas y colores: talcos que aplicaban en su piel, aceites, resinas mezcladas. Incluso fueron los primeros en comercializar estas sustancias en los mercados, naturalmente, entre un público muy seleccionado. Los griegos, que consideraban el perfume como un don de Venus, usaban un aroma diferente para cada parte del cuerpo: menta para los brazos, mejorana para los cabellos, aceite de palma para el pecho, tomillo para las rodillas y aceite de orégano para las piernas y los pies, entre otros. La perfumería también se encuentra desde la antigüedad asociada a la ciencia médica. En Grecia, Hipócrates, padre de la medicina, utilizaba pequeños concentrados de perfume para combatir ciertas enfermedades.

edad media

Recipiente griego para perfumes


esencia


Los romanos

Debido a su aseo personal diario, lanzaron el consumo de los perfumes a todos los escalones de la sociedad. Elaboraban preparados de aceite para untarse el cuerpo, para perfumar telas y el ambiente. Con la llegada del Cristianismo, el uso del perfume por parte de las mujeres (mayores consumidoras de perfume a lo largo de la historia) cayó en desuso. Esto, junto con la caída del Imperio Romano, marcó un periodo de declive del desarrollo general en occidente.

aroma


perfume


Los árabes

Fueron quienes comenzaron a experimentar con perfumes tras la aparición de una nueva ciencia, la alquimia. Uno de los descubrimientos claves fue el hallazgo árabe del alcohol, en el siglo VIII. Aceites y resinas olorosas diluidas en el alcohol revelaron toda la plenitud de sus cualidades aromáticas, dando así origen a perfumes mucho más finos. Con la llegada de los árabes a España la perfumería se extendió al resto de Europa.
Alquimia: Práctica protocientífica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte.

egipcios

Un laboratorio alquímico


destilacion


La Edad Media


La historia del perfume


La utilización del perfume quedará relegada gracias a la iglesia, si se siguió usando entre las clases sociales más favorecidas. Como la higiene personal dejaba mucho que desear, las mujeres se perfumaban con fuertes y persistentes aromas, como el ámbar, que alejaban, aparentemente, el mal olor. Es aproximadamente en el año 1200 cuando el Rey Felipe II Augusto sorprendió a los perfumistas con una concesión mediante la cual fijaba los lugares de venta de perfumes y reconocía la profesión como tal, así como la utilidad social de estas sustancias. Esta concesión a los artesanos fue apoyada posteriormente, en 1357, por Juan II, en 1582 por Enrique III, y, en 1658, fue ampliada por Luis XIV. Se convierte así Francia en la cuna del perfume. En el Renacimiento, los avances en la química permiten perfeccionar las técnicas hasta ahora usadas en la extracción del perfume mediante la destilación. Este método permitía la separación de las partes volátiles y menos volátiles de las plantas, consiguiéndose diferentes calidades de productos, todos ellos pertenecientes a una misma materia prima. El s. XIX aporta la posibilidad de obtener productos aromáticos mediante la reproducción de los olores naturales y los no naturales. Con esta técnica queda cubierto uno de los grandes problemas de la industria perfumista: la estabilidad. Las sustancias obtenidas mediante este procedimiento, aunque no sean naturales, son más estables, menos volátiles, haciendo que el perfume permanezca duradero por más tiempo.


origen

Destilación
Separar, mediante vaporización y condensación en los diferentes componentes líquidos, sólidos disueltos en líquidos o gases licuados de una mezcla.

romanos
El trabajo del perfumista


Alquimia


griegos


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