Stephen King

El maestro de la literatura de terror

Estas son las peliculas que deberias ver:

Carrie (1976)

Publicada en 1974, no es, al contrario de lo que suele creerse, la primera novela escrita por el entonces jovencísimo Stephen King, sino la primera publicada. Dos años después, el maestro Brian De Palma realiza una obra maestra imperecedera que hoy forma parte del imaginario popular. Una adaptación estilísticamente deslumbrante, cromáticamente alucinada, irónica, sexual y, durante su última media hora, furiosa y brutal.

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Sissy Spacek se entregó en cuerpo y alma al papel de la adolescente Carrie White, la chica rarita del instituto que descubre que tiene poderes telequinéticos tras su primera y traumática menstruación. Margaret White (una sensacional Piper Laurie), su madre, trataba de reprimir las fuerzas psíquicas de su hija a base de oraciones, bofetadas y bibliazos en la cabeza. Pero nada puede evitar que, tras sufrir una cruentísima broma durante el baile de fin de curso, la pelirroja se lleve media ciudad por delante.

Como curiosidad, bajo el nombre de La ira, Katt Shea realizó una cochambrosa secuela, con un par de ideas curiosas, donde una imaginada hermanastra de Carrie volvía a liarla.


El misterio de Salem's Lot (1979)

Tobe Hooper, que ya contaba en su haber con la decisiva La matanza de Texas, fue el responsable de adaptar en una miniserie una de las más poderosas novelas de King. Un pelín envejecida por el paso de los años –algo que ha sucedido, en mayor o menor medida, con toda la filmografía de Hooper–, lo cierto es que se trata de una solvente historia de vampiros que no escatima en mostrar los detalles más sombríos del original.

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Ben Mears (David Soul) vuelve a Salem’s Lot para escribir la truculenta historia de una casa embrujada. Justo cuando piensa comprarla, se entera de que un enigmático extranjero, Richard K. Straker (James Mason), se ha hecho con ella. A medida que su investigación va avanzando, asiste a una serie de sucesos extraños que, poco a poco, van mermando la salud del pueblo hasta convertirlo, como adivinaréis, en un nido de sedientos vampiros.

King se inspiró profundamente en el Drácula de Bram Stoker para urdir esta inmersiva pesadilla que vuelve a uno de los temas que más obsesionan al autor: la disolución de los lazos comunitarios, la descomposición de la colectividad.



El resplandor (1980)

Stephen King mostró su descontento, desde el principio, con la adaptación llevada a cabo por Stanley Kubrick de su tercera novela. No nos extraña, pues el realizador, como cabía esperar de él, arrastró el original a su universo estético y lo convirtió en una experiencia audiovisual que dejaba de lado las relaciones familiares y la psicología de los personajes en favor de potenciar la idea de un hotel cuyas paredes proyectan fantasmagorías e inducen, finalmente, al pobre Jack Torrance (desmelenado Jack Nicholson) a la locura.

Jack, típico escritor torturado kingiano que ha de lidiar día a día con su mitad oscura, va a cuidar durante el invierno del Hotel Overlook, quedando aislado de la civilización junto a su mujer Wendy (Shelley Duvall) y su hijo Danny (Danny Lloyd) durante varios meses. El único que parece intuir lo que está pasando allí es el más pequeño de los Torrance, poseedor del esplendor, un poder que le permite leer mentes y percibir tanto el pasado como el futuro.

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¿Cómo olvidar al desquiciado Nicholson recorriendo hacha en mano los interminables pasillos alfombrados del monumental recinto mientras no para de soltar chascarrillos? Como curiosidad, Kubrick pretendía cargarse a la familia Torrance y hacerlos regresar, en la última secuencia, como fantasmas. King se opuso tajantemente. El extremo descontento del autor con la adaptación y su indignación por el éxito que obtuvo lo llevó a escribir su propio guión, que adaptaría Mick Garris en formato de miniserie.



Creepshow (1982)


Stephen King y George Romero, dos auténticos monstruos del cine de terror, combinan conjuntamente sus talentos en un proyecto compuesto por varios cortometrajes de terror. Un libro de relatos fílmico irregular, pero cuyas características, como veremos, lo hacen merecedor de un lugar propio en esta lista.

Creepshow fue concebido a modo de homenaje a la edad dorada de los cómics de terror en los años 50, recogiendo el legado de colecciones de culto como House of Secrets y House of Mistery. Tomando un marco para relatar las historias que nos remite a las viejas tradiciones orales, a los cuentos narrados y transmitidos alrededor de una fogata, la película contiene, por un lado, material inspirado directamente por escritos breves de King y, por otro, guiones originales del escritor.

novelas

La comedia negra The Lonesome Death of Jordy Verrill (donde el mismísimo Stephen King se pone en la piel del redneck protagonista) y el delirio lovecraftiano The Crate destacan, para quien suscribe estas líneas, por encima del resto de historias. La exitosa fórmula de terror sanguinolento y humor malsano dio para un par de secuelas. En Creepshow II, dirigida por Michael Gornick, el tándem King-Romero volvía a ocuparse del guión. Creepshow III, rodada por Ana Clavell y James Duddelson, fue sin embargo un desastre que no contó con la colaboración del escritor.


La zona muerta (1983)

Otro de los grandes, David Cronenberg, firmó uno de los trabajos cinematográficos más hermosos y tristes que hayan tomado como fuente de inspiración a King. Una película en la que el canadiense volvía a explorar las mutaciones del cuerpo y de la mente, pero que no estuvo a la altura de las expectativas de quienes esperaban de un encuentro entre Cronie y el tito Stephen una película visceral de género. Sin embargo, esta obra infravalorada funciona espléndidamente como lánguido melodrama fantástico, gélido y amargo.

Cine

Johnny Smith (Christopher Walken) es un profesor de primaria al que todo le va razonablemente bien. Una noche al regresar a casa tiene un grave accidente de tráfico y queda en coma por cinco años. Smith amanece de su largo sueño con un resplandor especial: la capacidad de conocer el futuro de una persona tras establecer contacto físico con ella. Gran intepretación de Martin Sheen como un sosias americano de Hitler que gobernaría en el futuro los Estados Unidos si Smith no se hubiese cruzado en su camino.

Michael y Shawn Piller se encargaron de realizar entre 2002 y 2007 una serie de televisión, cancelada al finalizar su sexta temporada, en torno a la misma novela.


Christine (1983)

Pese a que el maestro John Carpenter reniega de este encargo, lo cierto es que nos hallamos frente a una de las adaptaciones más fieles en tono y espíritu al universo kingiano. Quizás le falte algo de truculencia, ya que predomina una limpieza visual que no termina de encajar con la sordidez y la desbordante sexualidad del relato.

Arnie Cunningham (Keith Gordon) es un adolescente introvertido que siempre ha obedecido a rajatabla lo que dictaminaban sus conservadores progenitores. Sin embargo, una tarde compra, impulsado por su irrefrenable frikismo, un vejado Plymouth Fury del 58. Y así se inicia una historia de amor y dependencia entre el muchacho y una máquina letal, con vida propia, que irá vengando a todos aquellos que abusaron de él cuando era un nerd. Cuando aún no había conocido a Christine.

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King es un auténtico maestro a la hora de radiografiar los vaivenes emocionales de la adolescencia, con las frustraciones y anhelos asociadas a dicha etapa vital. Carpenter, diga lo que diga, clava la sucia e incómoda aproximación a la pubertad como nadie más lo ha hecho tomando como modelo una novela del escritor.


Cujo (1983)

Aludir a esta película de Lewis Teague nos sirve para reivindicar una de las novelas menos recordadas del autor que, sin embargo, se encuentra entre lo más notable que escribió en los años 80. Si bien algo conservadora y formulaica, lo cierto es que los ataques del perro San Bernardo que da nombre al filme y a la novela están rodados con desvergüenza y, por qué no, con rara destreza. Y vaya si funcionan.

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Como el propio King afirma en su última novela hasta hoy, Doctor Sueño (secuela de El resplandor), todas las historias son, de alguna manera, historias familiares. Cujo vuelve a ser una despiadada meditación sobre la desintegración del núcleo familiar, con la fuerza dramática y conceptual que aporta una situación de aislamiento y encierro.

Donna (Dee Wallace) y Vic Trenton (Daniel Hugo Kelly) son un matrimonio en crisis que solo se mantiene en pie porque tienen un hijo pequeño, Tad (Danny Pintauro). La situación límite llegará cuando, estando Vic en un viaje de negocios, Tad y Donna deban escapar a la furia incontrolable de Cujo, un amable San Bernardo que ha contraído la rabia y que va acabando con la vida de todos aquellos con los que se topa.

Uno de los puntos fuertes de la novela era que, a menudo, asumía el punto de vista de Cujo, lo cual facilitaba la empatía e identificación entre el lector y aquella mascota que mutaba en monstruo sanguinario. Un valor que se diluye en la adaptación.


Los chicos del maíz (1984)

Los chicos del maiz fue, originalmente, un breve cuento publicado en El umbral de la noche, a día de hoy el mejor libro de relatos de Stephen King. En la actualidad nos encontramos con una saga de siete filmes y con un remake para televisión (con libreto del propio King) derivados del éxito de una primera entrega que se convirtió, instantáneamente, en un pequeño clásico para miles de aficionados.

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Burt (Peter Horton) y Vicky (Linda Hamilton) atropellan, sin pretenderlo, a un chico que emerge imprevistamente de un maizal. No tardan en descubrir que el joven había sido acuchillado previamente, y ese descubrimiento supone el principio del fin para ellos. Imaginad un culto a la muerte llevado por niños que deambulan por los maizales que hay en torno a su aldea tras haber asesinado a todos los adultos del pueblo.

South Park parodiaba, en uno de los capítulos de la cuarta temporada, la sinopsis ya icónica de los adultos llegando a un pueblo regido por niños asesinos. Los chicos del maíz es una saga que parece inagotable y que lleva un tiempo amenazando con una nueva entrega en tres dimensiones.


Cuenta conmigo (1986)

Antes de llevar a la gran pantalla la memorable Misery y un año antes de La princesa prometida, Rob Reiner rodó esta cult movie inspirada en la novela breve El cuerpo, incluida en la compilación Las cuatro estaciones. Gordie, Chris, Teddy y Vern son cuatro teenagers que, tras escuchar el rumor de que un chico ha sido atropellado por el tren que pasa a unos kilómetros de su barrio, deciden lanzarse a la aventura e ir a buscar el cadáver

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Una tierna, melancólica y evocadora historia sobre el carácter puro y sincero de nuestras amistades infantiles. Los prometedores y carismáticos River Phoenix, Wil Wheaton, Corey Feldman y Jerry O’Connell daban entidad dramática a los personajes, acompañados por Richard Dreyfuss (un Gordie adulto, narrador de la historia) y Kiefer Sutherland. El quisquilloso King aseguró que era la primera adaptación de una obra suya plenamente satisfactoria.


El cementerio viviente (1989)


Inspirada en un cuento tan esencial para el género fantástico como La pata de mono de William Wymark Jacobs, Stephen King firmó una de sus más terroríficas narraciones, que adaptaría eficazmente la directora de cine de serie B Mary Lambert, de cuyo último filme hasta el momento, Mega Python vs. Gatoroid, algunos aún no nos hemos recuperado. Años después, ella misma dirigió Cementerio viviente 2.

Louis Creed (Dale Midkiff) es un joven médico que se muda a la localidad de Ludlow junto a su esposa Rachel (Denise Crosby) y los pequeños Ellie (Blaze Berdahl) y Gage (Miko Hughes). Meted en la misma ecuación a esta familia cosmopolita, un pueblo enigmático, un viejo cementerio de animales indio, la presencia de una ominosa fuerza maligna (el Wendigo) y un bosque neblinoso y obtenemos un relato de terror de aires clásicos contado con notable precisión


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Stephen King solicitó al mismísmo Dee Dee Ramone que compusiera una canción basada en los acontecimientos relatados en la novela; el tema, Pet Sematary, integra la banda sonora del filme. Y por cierto, el de Portland hace un cameo interpretando brevemente al sacerdote que oficia el entierro de uno de los protagonistas.


Misery (1990)


Stephen King es, ante todo, un narrador maravilloso. De ello dejan constancia, sin ir más lejos, arriesgadísimas novelas que, partiendo de una sencilla premisa argumental y muy escasos personajes, son capaces de tenernos atrapados entre sus páginas de la primera a la última línea. Por ello, no podemos dejar de recomendaros que leáis El juego de Gerald y, si no lo hiciste todavia, Misery.

Cine


No dudamos que la mayoría de vosotros conocerá la solidísima adaptación de Rob Reiner, que contaba con un notable dominio del suspense y un par de intérpretes en estado de gracia. Son tan solo dos los actores principales en los que se apoya esta claustrofóbica y maliciosamente cómica pesadilla, protagonizada por el escritor de novelas románticas de éxito Paul Sheldon (James Caan), que tras un accidente automovilístico es rescatado por la oronda enfermera Annie Wilkes (Kathy Bates, que además ganó por este papel el Oscar).

Lo que Sheldon no sabe es que Wilkes es la fan número uno de su más famosa saga literaria, la de Misery Chastain. Y que la simpática señora hará lo que sea para que su ídolo termine la nueva novela de la saga. Una inquietante aproximación al lado oscuro de la industria literaria, que analiza con muy mala leche la relación entre autores y lectores. Algunos todavía, por cierto, nos llevamos una mano a la rodilla cuando recordamos la dolorosa secuencia del mazo (que en la novela, por cierto, era un hacha).


Cadena perpetua (1994)

Rita Hayworth y la redención de Shawshank es el título de la novela corta, incluida en la colección Las cuatro estaciones, que Frank Darabont llevaría a la gran pantalla en un filme que a día de hoy sigue encabezando la lista de mejores películas de la historia según las votaciones de IMDB.

Tim Robbins interpreta a Andy Dufresne, un banquero condenado a cadena perpetua por el supuesto asesinato de su mujer y el amante de ella. Morgan Freeman da vida a Red, el preso curtido y sabio que se encarga del contrabando en prisión. Entre ambos surgirá la estrecha amistad que ocupará el lugar central de este lacrimógeno drama carcelario.

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Eso sí: pese a la dureza de los acontecimientos, el mal rollo es aplacado por el discurso esperanzador que, del primer al último minuto, anima las imágenes de este segundo acercamiento de Darabont a la novelística de King (ya había adaptado el relato La mujer de la habitación en un mediometraje de 1983).



Verano de corrupción (1998)

Ya se habran dado cuenta de que, a la hora de elaborar esta lista, hemos recurrido a menudo a adaptaciones que no están necesariamente basadas en los trabajos más reputados de King. Curiosamente, muchas de las traslaciones más logradas toman como fuente de inspiración narraciones alejadas de la literatura de horror, a la que suele asociarse indefectiblemente su nombre.


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Ese es el caso de Verano de corrupción. Bryan Singer recurre a un relato de la colección Las Cuatro Estaciones para narrar la oscura relación que se teje entre un estudiante de instituto (Brad Renfro) y su vecino (Ian McKellan). El chico descubre que el bonachón anciano es, en realidad, un criminal de guerra nazi viviendo bajo una falsa identidad. Lejos de denunciarlo, lo chantajea para que le relate las experiencias vividas aquellos terribles años, relatos gracias a los que el adolescente comienza a sentir una enfermiza excitación, descubriendo su propio reverso tenebroso…

Quizás los lectores de King hayan inflado algo los méritos de este producto, pero lo que resulta indiscutible es que tanto Renfro como McKellan le dan una fuerza inusual, gracias a sus poderosas interpretaciones, a este melodrama turbio con un cierre, eso sí, contundente.


La niebla (2007)


La niebla es otra cinta de terror que busca la inspiración en una historia corta de King, en este caso incluida en la colección de relatos Skeleton Crew.

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Tras haberse encargado de llevar a la gran pantalla Cadena perpetua y La milla verde (basada en la emocionante novela El pasillo de la muerte), Frank Darabont se vuelca en el cine de terror de inspiración b con esta alegoría sociopolítica sobre el ataque de unas extrañas criaturas que emergen de la capa de niebla que recubre un pequeño pueblo de (cómo no) Maine. El racismo, el fanatismo religioso y la violencia sobre el cuerpo social son algunos de los temas de un filme que, por otro lado, habla también de la muerte del gran héroe americano o, si lo preferís, de la imposibilidad de ser heroico hoy en día.

El filme cuenta con un poderoso reparto (con estrellas como Tom Jane o Marcia Gay Harden) y con una correctísima puesta en escena, si bien la recurrencia a la metáfora resulta, en ocasiones, algo forzada. Darabont revisó el final de la novelita, sustituyéndolo por otro de una crudeza y un pesimismo desarmantes.


Las adaptaciones de Mick Garris

El veterano Mick Garris (creador de las series Masters of Horror y Fear itself), que inició su trayectoria cinematográfica dirigiendo dos secuelas (Critters 2 y Psicosis IV) y escribiendo otra más (La mosca II), se ha convertido, con el paso de los años, en un auténtico experto en lo que adaptar a Stephen King se refiere. Ni más ni menos que seis novelas del escritor han llegado a la pantalla gracias al esfuerzo y la dedicación de Garris, hombre que vive por y para el género.

Su Sonámbulos es un festival de cameos (Stephen King, Tobe Hooper, Joe Dante, Mark Hamill Skywalker, John Landis y Clive Barker pasan por delante de las cámaras), amén de una pésima película con ecos de Jacques Tourneur que toma como fuente de inspiración una novela nunca publicada de King, hecho que constata la magnífica relación profesional y humana entre cineasta y escritor. El novelista, de hecho, escogió a Garris para que dirigiera su propio guión de El Resplandor.

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It (1986)

¿Quién o qué mutila y mata a los niños de un pequeño pueblo norteamericano? ¿Por qué llega cíclicamente el horror a Derry en forma de un payaso siniestro que va sembrando la destrucción a su paso? Esto es lo que se proponen averiguar los protagonistas de esta novela. Tras veintisiete años de tranquilidad y lejanía una antigua promesa infantil les hace volver al lugar en el que vivieron su infancia y juventud como una terrible pesadilla. Regresan a Derry para enfrentarse con su pasado y enterrar definitivamente la amenaza que los amargó durante su niñez.

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Cine


Saben que pueden morir, pero son conscientes de que no conocerán la paz hasta que aquella cosa sea destruida para siempre.

It es una de las novelas más ambiciosas de Stephen King, donde ha logrado perfeccionar de un modo muy personal las claves del género de terror.


La milla verde

Octubre de 1932, penitenciaría de Cold Mountain. Los condenados a muerte aguardan el momento de ser conducidos a la silla eléctrica. Los crímenes abominables que han cometido les convierten en carnaza de un sistema legal que se alimenta de un círculo de locura, muerte y venganza. Y en esa antesala del infierno Stephen King traza una pavorosa radiografía del horror en estado puro.
Todo un hito en la aclamada trayectoria del maestro indiscutible de la narrativa de terror contemporánea.
La Milla Verde fue un gran éxito de ventas y su adaptación cinematográfica es simplemente fue maravillosa.

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También llevó al cine dos novelas de culto para los kingófilos como son Desesperación y El aviador nocturno (bajo el título de Viaje a las tinieblas). La traslación de la extensa Apocalipsis llegó a mediados en forma de miniserie, con el villano de la función, Randall Flagg, ostentando un par de elocuentes y diabólicos cuernos… Un saco de huesos, la más ambiciosa (y fallida) de las novelas del autor durante los años 90 también tomó la forma de un mamotreto de cuatro horas. Al margen de la calidad de todos estos trabajos, no podíamos eludir la labor indispensable del mayor especialista en King de la industria cinematográfica.




FIN DEL POST