la pesca en america y en el mundo.

la pesca en america latina:





En América Latina la actividad pesquera se ha transformado en una importante actividad económica, generadora de empleo e ingresos para una gran cantidad de familias. Asimismo ha alcanzando a ser una importante fuente para mantener la seguridad alimentaria a nivel mundial, haciendo además, un aporte nada despreciable a las economías latinoamericanas.
Geográficamente una de las principales zonas pesqueras lo constituye la región del Pacífico Oriental, Perú y Chile, con capturas que oscilan entre 9,5 y 21,5 millones de toneladas anuales. Las principales especies objetivo lo constituyen las pelágicas, al concentrar más del 60% de las capturas de la región. Las especies pelágicas son altamente atractivas en términos monetarios, ya que por sus características físicas son usadas fundamentalmente por la industria reductora de harina y aceite de pescado.

Sin embargo, según datos de la FAO, la actividad pesquera en América Latina se está desarrollando en base a una preocupante sobreexplotación de los recursos marinos. Mientras entre 1980 y 1990 la tasa de crecimiento promedio de las capturas en América Latina era de un 7,29% para las especies pelágicas y de un 3% para las especies demersales, entre 1990 y el 2001, las tasas de crecimiento promedio de las capturas era sólo de un 0,96% para ambas especies. Esto se ha producido porque las decisiones de pesca se han tomado históricamente en base a criterios economicistas de corto plazo, amparados en concepciones económicas ortodoxas que no consideran el aporte del capital natural a los procesos productivos.

Sin embargo, la lógica en el análisis de producción en el sector pesquero es diametralmente distinta a la lógica de análisis que se realiza en otros sectores productivos. Desde un enfoque ecosistémico, en la pesca los aumentos en la producción no siempre implican buenos resultados, incluso en ciertos casos, la disminución en la producción pesquera puede indicar un reordenamiento deseable de la producción guiada por la búsqueda de rentabilidad económica, a la sustentabilidad de los ecosistemas y recursos marinos, vitales para el desempeño económico de la actividad pesquera en la largo plazo.

Lo lamentable de la situación pesquera latinoamericana es que la gran mayoría de los esfuerzos para lograr una administración eficiente de la pesca que permita un manejo sustentable de los recursos pesqueros, se han enfocado a introducir el sistema de cuotas individuales, dentro de un régimen de manejo de los recursos pesqueros que conceda derechos de propiedad. Este sistema parte del supuesto de que quienes tengan derecho a utilizar la pesquería, tendrían al mismo tiempo interés en que su manejo sea adecuado, ya que el valor económico de su derecho dependería directamente del comportamiento de las pesquerías. Sin embargo, en la práctica este sistema de administración sólo se ha convertido en un sistema de asignación económica que ha beneficiado a los grandes oligopolios industriales en desmedro de los sectores artesanales e indígenas costeros, y que no es bajo ningún punto de vista un sistema de conservación, tal como ocurre en Chile con el fracasado sistema de Límites Máximos de Captura por Armador.

La modernización del marco jurídico e institucional y un sistema eficiente de monitoreo, control y vigilancia de las actividades pesqueras, enmarcado en un modelo ecosistémico para el manejo de las pesquerías, que de partida no solo involucre a la especie objetivo sino a diferentes variables del ecosistema, es fundamental para crear un marco que estimule la preservación de los recursos pesqueros y los ecosistemas asociados, asegure el uso diversificado de los recursos, genere un mayor valor agregado y desarrolle la pesca de la zona costera. En otras palabras se necesita un enfoque ecosistémico para lograr rentabilidad económica en el sector pesquero latinoamericano.

Cristián Gutiérrez, economista,



AHORA EN EUROPA:

Comienzos de este milenio Europa se enfrenta a la grave merma que sufren algunas de las poblaciones de peces más importantes, el exceso de capacidad pesquera y la constante disminución del empleo en la pesca. Estamos en presencia del fracaso de la economía como una ciencia que busca la mejor asignación de los recursos para satisfacer las necesidades de los hombres. El aumento del malestar en todas las esferas de la vida humana en Europa, ha dejado caer en un pozo las propuestas económicas basadas en una fe ingenua. Esto es debido a creencias que los mismos economistas se han preocupado en construir a lo largo de la historia, pretendiendo armar un cuerpo conceptual coherente y lógico. Este conjunto de ideas ha construido instrumentos que sirven a la economía para validarse así misma, pero que en poco o nada contribuyen a la ansiada meta de conseguir el desarrollo sostenible y el bienestar de la población. Una de las críticas fundamentales a la economía pesquera, desde la perspectiva de los problemas ambientales, y que es parte de un consenso ampliamente extendido, es que el agotamiento de los recursos pesqueros no es considerado como depreciación, entendida ésta como consumo de capital natural. En este milenio la comunidad debe adoptar un nuevo enfoque de cara a la gestión económica del sector pesquero.
El control de las actividades pesqueras es insuficiente y discriminatorio.

La pesca europea se encuentra en peligro lo afirma el Consejo Internacional para la Explotación del Mar (CIEM). La población de los cardúmenes ya no se encuentra dentro de los límites biológicos de seguridad. La situación es especialmente apremiante si se tiene en cuenta que la especie se enfrenta a graves amenazas. En primer lugar, la intensidad actual de las capturas pone en peligro la sostenibilidad de la pesca. Por ejemplo, con un precio de 600 euros el kilo de anguila, es evidente que suscitan una codicia comercial que podría llevar al agotamiento rápido y completo de la población actual. Un 70 por ciento del volumen de negocios anual de los pescadores profesionales de la costa vasca por ejemplo, procede de las anguilas, aun cuando este tipo de pesca se practica únicamente durante cinco meses al año, de noviembre a marzo. En segundo lugar, la actividad humana tiene importantes repercusiones en el ciclo vital del pez que tiene que sufrir la degradación de la calidad del agua, la fragmentación de su hábitat y la obstaculización de sus migraciones, principalmente causada por los embalses hidroeléctricos. Además este pez migratorio se ha visto ahora debilitado por Anguilli cola crassus, un parásito heredado por desgracia, de la anguila japonesa.
La situación de las poblaciones de bacalao y de merluza, del Mar del Norte y del oeste de Escocía desde el estrecho Skagerrah hasta el Golfo Vizcaya está al borde del colapso. Las dos especies se capturan asociadas con otras especies, complicando las medidas de recuperación al tener en cuenta las actividades de otras pesquerías.
Los cardúmenes de Anchoa o bocarte se agotan como resultado del la competencia pesquera entre España y Francia. En 1965 se pescaban 80.000 toneladas de anchoa en el norte (Golfo Vizcaya) en los años 90 eran unas 30.000 de media, de 2002 a 2004 fueron 10.000 y este año 2005 se termino la temporada con 200 toneladas. El bocarte, que en el mundo solo se da en la zona Cádiz , tiene una vida muy corta entre 3 y 4 años, y además sufre fluctuaciones debido a fallas en el reclutamiento, es decir en los nuevos ejemplares nacidos que sobreviven y se incorporan a la población.

La situación de las poblaciones pelágicas pequeñas (arenque, espadín, caballa, boquerón, sardina) y de especies sometidas a pesca industrial (faneca noruega, lanzón) en general no se ha deteriorado en los últimos veinte años. La población del atún rojo está claramente sobreexplotada. Los recursos bentónicos (cigala, peces planos) están sometidos a una sobreexplotación económica general.

La situación de la sobreexplotación pesquera varía en Europa de una zona a otra, por ejemplo en el Mar Báltico, la situación actual no es sostenible. En el Mar del Norte hay una tendencia descendente de las poblaciones de peces fusiforme. En aguas occidentales, las tasas de mortalidad por pesca han ido aumentando hasta situarse a la altura de los niveles históricos observados en el Mar del Norte e, incluso, superándolos con frecuencia. En el Mediterráneo, numerosas poblaciones son objeto de sobre pesca. Muchas poblaciones pesqueras actualmente en los mares europeos han rebasado ya los límites biológicos de seguridad o están a punto de hacerlo.

De acuerdo con la evolución "El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura" (FAO, 2005), las cantidades de peces demersales maduros en los mares europeos han disminuido considerablemente en muchos casos durante los últimos treinta años. Por término medio eran un 90 por ciento mayores a principios de la década de los setenta que a finales de los noventa. El descenso general de los desembarques es de una magnitud similar.

La evolución que han experimentado las poblaciones desde comienzos de los años 60 hasta el período más reciente puede resumirse del siguiente modo:
Ø casi todas las poblaciones de peces fusiformes han experimentado un declive y el actual nivel de capturas no es sostenible en la mayoría de los casos;
Ø varias poblaciones de peces planos son objeto de un nivel de explotación excesivamente elevado, aunque algunas de ellas se encuentran próximas a una situación sostenible;
Ø las especies pelágicas y aquellas que se capturan para fines industriales se encuentra en mejor estado, aunque es necesario, para garantizar su sostenibilidad, que los niveles de capturas se mantengan en su nivel actual o se reduzcan;
Ø varias especies de altura presentan signos de sobreexplotación y algunos de ellos pueden haber alcanzado niveles críticos;
Ø en términos generales, la reducción de los niveles de explotación de la mayor parte de las poblaciones tendría repercusiones económicas y biológicas positivas.

Para controlar la tasa de sobreexplotación de peces, la Comisión Europea recurrió en su Política Pesquera Común (PPC) a la fijación de límites máximos sobre el volumen de peces que pueden capturarse en un año (TAC, totales admisibles de capturas), y a medidas tales como la determinación del tamaño de las mallas, cierre de ciertas zonas o la imposición de temporadas de veda. Todas estas medidas para controlar la producción del sector pesquero han resultado en gran parte infructuosas.

La dificultades que se plantean con la Captura Totales Admisibles (TAC) es que el Consejo los fija sistemáticamente, en algunos casos, en niveles superiores a los indicados por los científicos, a la sobre pesca, a los descartes, a los desembarques ilegales o clandestinos y al exceso de capacidad de la flota.

La actividad pesquera tiene una incidencia en el ecosistema, aunque a menudo se desconoce su gravedad y el tiempo necesario para invertir sus efectos. El efecto de "cascadas tróficas", definida como el control de la abundancia de las poblaciones pesquera naturales que componen la comunidad ecológica en un hábitat dado, está adquiriendo una gran importancia dado que ciertos depredadores, al producir efecto en cascada, regulan el tamaño poblacional de sus presas. La abundancia de las presas de las especies depredadas puede aumentar generando múltiples efectos encadenados de los cuales todavía no se tiene total conocimiento. A modo de ejemplo, en la costa de Alaska, se ha encontrado orcas que por falta de alimento se han acercado a la costa alimentándose de nutrias marinas lo que ha provocado que éstas últimas disminuyan en abundancia y con ello ha aumentado la abundancia de erizos de mar que finalmente han hecho desaparecer los mantos de algas.
Recientemente investigaciones en la costa de Nova Scotia en Canadá detectaron que la disminución de la abundancia de balacao por sobrepesca produjo una serie de efectos en cascada en múltiples poblaciones naturales. Este resultado proporciona por primera vez evidencia irrefutable de que las pesquerías no solo afectan la especie objetivo sino que también tienen vastos y todavía desconocidos efectos en toda la comunidad biológica.
La retirada de ejemplares de sus poblaciones naturales también puede tener consecuencias sobre la biodiversidad o sobre el funcionamiento efectivo de los ecosistemas, con independencia de que las retiradas alcancen una dimensión tal que las especies se vean amenazadas de extinción o desaparición de una determinada zona.

Es preciso encontrar un equilibrio aceptable ente los intereses medio ambientales y pesqueros. Por un lado, la propia naturaleza de la pesca hace que, para mantener la mortalidad de las especies sin interés comercial dentro de unos límites tolerables, sea conveniente restringir algunas formas de pesca. Por otro lado, la sostenibilidad del sector pesquero depende del buen funcionamiento del ecosistema y de sus especies. El exceso de capacidad de las flotas comunitarias ha dado lugar a la sobreexplotación de las poblaciones principales y a una presión excesiva en las especies no principales y el hábitat. Si a la utilización de métodos destructivos no selectivos de pesca y su uso como subproductos para alimentar otros animales, se suman las llamadas
capturas incidentales anuales de peces no deseados no permitidos que entran en las redes y las especies de escaso valor o alevinos o comerciales que se tiran por la borda estimados en unos 27 millones de toneladas según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), sin tener encuentra los peces heridos que mueren después de escapar de las redes, el desperdicio anual de vida marina alcanza los 60 millones de tonelada de peces.

Para comprender y juzgar la magnitud y las consecuencias de tal derroche de vida y los niveles de depredación y la esquilmación humana de los mares, debemos conocer los métodos salvajes que se emplean en las capturas de peces y otros seres vivos; aves marinas, tortugas, delfines etc., que van desde el uso de barcos dotados con nuevas redes de arrastre cuya boca, del tamaño de ocho campos de fútbol, es capaz de engullir hasta 16 aviones Boeing 747 y redes de decenas de kilómetros (que cubren una superficie marina de más de treinta y dos mil kilómetros, donde caen mortalmente atrapados millones de animales de especies no deseados). Más de la tercera parte de los peces capturados no se dedican directamente al consumo humano, transformándose mayormente en harina de pescado, con un coste por kilo muy superior al de otras materias primas vegetales: la producción, por ejemplo, de un kilo de pollo alimentado con harina de pescado requiere la captura de 90 kilos de peces.

Este problema se ha visto acentuado por la falta o insuficiencia de conocimientos sobre el funcionamiento de los ecosistemas marinos y los efectos secundarios de la pesca. Además la actividad pesquera se ha visto perjudicada por los daños causados al medio ambiente. La contaminación resultante de la industria y de otras actividades humanas y el cambio climático han contribuido también a la reducción de las poblaciones o a la desaparición de peces en algunas zonas. La contaminación por ejemplo repercute negativamente en la calidad del pescado que llega al consumidor. Los altos niveles de contaminación orgánico (Bifenilos policlorados), metales pesados y las toxinas naturales que contienen los peces no se destruyen al cocinar o congelar el pescado. Los crustáceos, por ejemplo, contienen niveles tóxicos de plomo, cadmio, arsénico y otros metales pesados que hacen muy arriesgados su consumo, ya que cada año se producen envenamientos e infecciones parasitarias que afectan a 30 millones de personas. La Organización Mundial de la Salud admite que no existe un nivel seguro de ingestión de mercurio, cuya fuente principal es el pescado. Una típica lata de atún, por ejemplo contiene 15 microgramos de mercurio. Se necesitan medidas para contrarrestar los efectos de estos factores. Así mismo, es importante recordar que, en muchas zonas, los problemas medioambientales pueden deberse al impacto combinado de la pesca y de otra actividad. Por ejemplo, la combinación del turismo y la pesca puede degradar un hábitat que no hubiese sufrido daño alguno de realizarse sólo uno de estas actividades. Ello supone la necesidad de gestionar la pesca y las demás actividades, especialmente las realizadas en las proximidades de la costa, de forma coherente.
EL sistema de Gestión Integrada de las Zonas Costeras ofrece una seria de mecanismos para garantizar la oportuna coordinación entre las diferentes políticas. Algunos ejemplos muestran que en ocasiones se han logrado resultados positivos que las medidas adoptadas permiten mejorar la situación como sucede con la restricción de la pesca del lanzón en el Mar del Norte para proteger a las aves marinas y la prohibición de las redes de deriva que puede contribuir a la protección de los mamíferos marinos.

La Política Pesquera Común en el año 2001, tras casi veinte años de vida, hizo un balance del tiempo transcurrido, para pensar en sus orientaciones y volver a definir sus objetivos. Este fue el inicio de un diálogo nuevo, más abierto y directo, entre la Comisión Europea y los medios interesados. Como resultado se público el Libro Verde, que se divide en dos partes. En la primera, se ofrecen vías para realizar una reflexión sobre el sector y selecciona aquellas áreas en las cuales se precisa una reforma. En la segunda parte, se hace un análisis de la situación actual y se repasa la evolución vivida durante los últimos diez años.
El Libro Verde demostró que se estaba pescando excesivamente y por lo tanto era absolutamente imprescindible reducir la capacidad y el esfuerzo pesquero. El control de las actividades pesqueras es insuficiente y discriminatorio por el sector pesquero. El Libro Verde propone varis soluciones: mejorar la coordinación de las políticas nacionales de control, armonización de las sanciones y mayor transparencia en el control de las infracciones. Por otro lado, es preciso establecer claramente las modalidades de control de la flota comunitaria que faena en aguas internacionales.

Los recursos pesqueros atraviesan libremente las fronteras nacionales y la propiedad de un pez únicamente se establece en el momento de su captura, lo que tiene como consecuencia que todos los pescadores sean vulnerables frente a las acciones de otros pescadores. Está es la razón de que los acuerdos de pesca sean tan antiguos como la propia actividad. Sin embargo, dichos acuerdos son hoy día aún más necesarios que antes, debido a los progresos tecnológicos experimentados en los últimos treinta años.

En el 2002, el Consejo de Pesca acordó un nuevo enfoque de la PPC, incluyendo un refuerzo de control, inspección y supervisión de las actividades pesqueras en la UE. Además se estableció un Plan de Actuación para la cooperación en materia de observación y con vistas a la creación de inspección; y en el 2003 un plan de trabajo, donde se presentaron la primera tabla de indicadores sobre el cumplimiento de las normas por los Estados miembros.
El primer paquete de medidas de la reforma del nuevo PPC del 2002 presentaba los siguientes cambios:
· Enfoque a largo plazo: hasta esa fecha, las medidas referidas a las oportunidades de pesca, y las medidas relacionadas con éstas, se había adoptado de forma anual. Esto tuvo como consecuencia que se haya producido fluctuaciones, que impedían que los pescadores pudieran planificar actividades futuras, también no fueron eficaces para la conservación de la poblaciones de peces. En la reforma del PPC se establecieron objetivos a largo plazo para conseguir y mantener niveles seguros de peces adultos en las poblaciones de la UE, así como las medidas necesarias para alcanzar dichos niveles.
· Una nueva política para las flotas: la reforma respondió al reto planteado por el exceso de capacidad crónico de la flota de la UE a través de dos tipos de medidas:

Fechas de referencia (Fuente Ökoteccum).
POLÍTICA PESQUERA Union Europa 2005
2003 Reforma de la Política Pesquera Común: rumbo a la Pesca Sos-tenibilidad.
2002 Segundo balance sobre el estado de la Pesca y la aplicación del Política Pesquera Común.
2001 Se publica el Libro Verde, donde se destaca la situación actual, las opciones posibles y se establece un proceso de consulta en la reforma de la PPC.
1998 Reflexión mejoras que se deben introducir en la PPC, con 347 diferentes protagonistas del sector pesquero.
1992 Primer balance sobre la Política Pesquera Común. Se debe limi-tar el esfuerzo pesquero.
1983 Política Pesquera Común. Conservación, estructuras, organiza-ción de los mercados y relaciones exteriores.
1970 Normas Comunes en la Pesca. Ayudas estructurales en el acceso a las zonas de pesca y a los mercados


* una política aplicable a la flota más sencilla que atribuya a los Estados miembros la responsabilidad de adecuar la capacidad pesquera a las posibilidades de pesca;
* una supresión progresiva de las ayudas públicas que se conceden a los inversores privados para modernizar los buques de pesca, mantenimiento, no así, las ayudas para mejorar la seguridad y las condiciones laborales a bordo de los buques
* Aplicación más eficaz de las normas: la heterogeneidad de los sistemas nacionales de control y de las sanciones para los infractores resta eficacia a la aplicación de las normas. Por esta razón se tomaron medidas para intensificar la cooperación entre las distintas autoridades implicadas y para aumentar la uniformidad del control y de las sanciones de todas la UE.
Implicación de las partes interesadas: es necesario que las partes interesadas especialmente los pescadores, tengan una mayor participación en el proceso de gestión de la PPC. A través de los Consejos Consultivos Regionales (RAC) los pescadores, científicos y otras partes interesadas compartirán sus conocimientos y experiencias, estableciéndose una colaboración entre ellos con el objetivo de identificar los modos de:

Nuevo enfoque en la gestión de la pesca, incorporando las cuestiones medioambientales a la gestión pesquera, reduciendo el esfuerzo pesquero de acuerdo con las posibilidades reales de capturas sostenibles, haciendo el mejor uso posible de los recursos capturados y evitando el derroche, y respaldando el suministro de información científica de alta calidad. (Fuente: Ökoteccum).

* conseguir una pesca sostenible en las áreas de interés de cada uno de los RAC.

En el proceso de reforma se han aprobado otros planes de acción, estrategias y comunicaciones:
A. Estrategia para el desarrollo sostenible de la acuicultura europea.
B. La inclusión de los requisitos de protección ambiental en la PPC.
C. Erradicación de la pesca ilegal con el fin de asegurar la pesca sostenible fuera de las aguas comunitarias.
D. Medidas para hacer frente a las consecuencias sociales, económicas y regionales de la reestructuración de la flota.
E. La reducción de los descartes de peces haciendo frente a sus causas.
F. La creación de una estructura de inspección única para garantizar la puesta en común de los medios de inspección y supervisión comunitarias y nacionales.
G. Firma de acuerdos pesqueros de asociación con terceros países para garantizar la pesca sostenible en las aguas del socio implicado.
H. Mejorar las recomendaciones científicas y técnicas para los gestores responsables de la pesca. La Comisión establece, principalmente dos formas de conseguirlo: a través de la reorganización de la previsión de recomendaciones científica y de la asignación de más recursos para el logro de dicho asesoramiento

Desde comienzos del 2003, la Unión Europea cuenta con una nueva política pesquera ya que la política pesquera común necesitaba una reforma urgente, ya que la política no era suficientemente eficaz como para cumplir los objetivos para los que había sido creada, es decir, para conservar las poblaciones de peces, proteger el medio ambiente marino, garantizar la viabilidad económica de las flotas europeas y proporcionar alimento de buena calidad a las consumidores.
El motivo de esta reforma es que se han capturado demasiados peces a través de la pesca, lo que ha provocado que el número de peces adultos sea demasiado reducido como para que las poblaciones se puedan reproducir y recuperar. En la actualidad, determinada poblaciones de peces de importancia, como por ejemplo el bacalao, se encuentran al borde de la extinción. Más allá del perjuicio que se ha causado a las propias poblaciones de peces, una situación de ese tipo repercute también de forma negativa en los ingresos de los pescadores, el equilibrio del ecosistema marino y el suministro de pescado al mercado comunitario. La reforma fue necesaria para conseguir una pesca sostenible desde el punto de vista biológico medio ambiental y económico.

La responsabilidad principal de la Comunidad Europea se encuentra en garantizar una explotación racional y responsable de los recursos pesqueros vitales. Paralelamente con esa responsabilidad es preciso asegurar la sostenibilidad del sector pesquero, tanto de su aspecto económico como social, así como proteger los intereses del consumidor. Además todo eso debe realizarse respetando las exigencias biológicas y del ecosistema marino.

A primera vista, los objetivos básicos de una política pesquera coherente y responsable parecen evidentes. No obstante, cuando se analiza el asunto con más detenimiento, resalta que esa clase de política se encuentra entre dos aguas, e incluso responde a exigencias que son a veces contradictorias:
· Modernizar los buques limitando al mismo tiempo el esfuerzo pesquero.
· Proteger el empleo reduciendo a la vez la capacidad de la flota.
· Garantizar unos ingresos adecuados a los pescadores mientras que las capturas siguen disminuyendo.
· Y por último, conseguir derechos de pesca en aguas de terceros países sin que eso suponga una amenaza para la explotación sostenible de los recursos.

España es el país de la UE donde más ha disminuido la flota pesquera entre 1995 y 2004, con una reducción de 4.000 navíos. La flota española ha pasado de 18.338 navíos en 1995 a 13.961 en el año 2004, sólo superado por Grecia (19.048 buques) e Italia (15.666), según Eurostat y complementados por el MAPA. España también es el país donde el recorte ha supuesto una reducción mayor de toneladas (-110.000 toneladas), seguida por Italia (-30.000) y por el contrario, los buques franceses (50.000 toneladas) e irlandeses (30.000 toneladas) registraron los incrementos más significativos. El mayor número de "infracciones pesqueras graves" de toda la Unión Europea en 2003 fue registrado por España, con 3.158, lo que representan el 33 por ciento de las faltas cometidas por los países comunitarios, según un informe publicado por la EU en junio del 2005. Los países comunitarios denunciaron 9.502 casos de infracción graves, un 40 por ciento más alto que el año anterior. El 88 por ciento de estas faltas se registraron en cinco Estados miembros: España, Grecia, Francia, Italia y Portugal, según la cuota de evaluación de la CE sobre el inclupimiento de las normas de la PPC.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea en julio del 2005 impuso a Francia un correctivo histórico por haber desatendido sus obligaciones de observancia de la aplicación de la normativa comunitaria en materia de política pesquera, muy especialmente en lo que respecta al control de desembarques y de la comercialización de ejemplares por debajo de la talla autorizada. La sentencia de la Alta Corte, establece que Francia deberá abonar al erario de la Unión Europea, con carácter inmediato, la cantidad de 20 millones de euros a título de tanto alzado por los perjuicios ocasionados a la Política Azul de la Unión, y otros 58 millones por cada semestre vencido a partir de ayer que transcurra sin que la situación condenada se haya visto corregida, es decir, que Francia cumpla las obligaciones de control fijadas en una sentencia del tribunal de Justicia de 1991.

Por otro lado, aparecieron nuevos retos en el terreno internacional derivados del proceso de globalización de los mercados y de la aparición de nuevas potencias pesqueras. Finalmente, la PPC debería ser coherente con el resto de las políticas comunitarias que afectan, entre otras cosas: al medio ambiente, a la cohesión económica y social, a la cooperación para el desarrollo y a la protección de los consumidores.

Los sistemas, el total admisible de capturas (TAC) y cuotas, las medidas técnicas y la programación de reducciones de las capacidades de pesca son las soluciones aplicadas por la Unión Europea y los dictámenes científicos confirmados, durante largo tiempo. Sin embargo, esas medidas sólo solucionaron parcialmente los problemas. La protección de los peces jóvenes, de la que depende su incorporación al grupo de los peces adultos cuando hayan alcanzado un grado de desarrollo suficiente, tanto en edad como en tamaño, así como la situación económica de medidas aún más eficaces. Las reformas del PPC expuestas en El Libro Verde (2001) aconsejan, entre otras cosas, que se realice un enfoque plurianual y multiespecie que reducirá la incertidumbre relacionada con las variaciones anuales de TAC y permitiría a los pescadores prever mejor sus actividades a más largo plazo.

El Consejo de Ministros ha establecido hoy día un plan de reconstitución de determinadas poblaciones de bacalao, así como un acuerdo político sobre un plan de reconstitución de las existencias de merluza del norte. Además se han puesto a funcionar planes de reconstitución de diversas poblaciones de lenguado común y de cigala, así como para la merluza del sur.

Los planes de reconstitución pretenden promover la reconstitución de las existencias de peces en peligro de extinción y su objetivo es conseguir, durante un período de cinco a diez años, un aumento concreto de las cantidades de peces adultos de las poblaciones afectadas. En dichos casos, se pusiera en marcha una serie de medidas adaptadas a las características de cada especies para el logro del objetivo buscado como por ejemplo, limitaciones de capturas en función del objetivo plurianual, reducción del número de días de pesca, disminución de la mortalidad por pesca, medidas técnicas o refuerzo de los controles. Cuando se alcanza el objetivo plurianual durante dos años consecutivos, se da por terminado el plan de reconstitución. A continuación esas existencias pasan a ser objeto de un "plan de gestión" que pretende mantener las poblaciones afectadas a unos niveles biológicamente seguros. La limitación del esfuerzo pesquero es un factor importante del plan de reconstitución del bacalao, cuyo objetivo es permitir una renovación de las cantidades de bacalaos adultos en las poblaciones afectadas. A partir del 2004 se redujo el número de días que los buques pueden dedicar a pesca esas existencias.
Con respecto a la merluza del norte, los dictámenes científicos más recientes relevan una ligera mejoría en el estado de esas existencias durante los dos últimos años. Por esa razón la estrategia seguida ha sido intentar sobre todo conseguir una reducción de la tasa de mortalidad por pesca, por lo que las TAC aplicables deben garantizar una limitación de dicho recurso en un 0,25 por ciento.

La Comisión desde su comienzo se preocupa por recoger el mayor número posible de puntos de vista antes de proponer medidas relacionadas con la política pesquera común. Desde siempre, los procedimientos de concentración han sido continuos en los comités o grupos de trabajo específicos. La Comisión ha entendido lo importante que es integrar a las partes interesadas en el proceso de elaboración de las medidas de la Política Pesquera Común. Con la creación del Consejo Consultivo Regional se logro facilitar que las diferentes partes interesadas en el sector pesquero se sienten alrededor de la misma mesa, para que se escuchen, dialoguen y, a continuación, elaboren propuestas comunes. Lógicamente, es muy probable que la capacidad de funcionamiento y de elaboración de propuestas de un consejo consultivo regional dependa de la calidad del diálogo entre los diferentes Estados miembros que participan en el mismo Consejo Consultivo Regional, entre los representantes del sector y de la sociedad civil, entre científicos y profesionales, los armadores, asociaciones de mujeres, así como los puertos, los centros de subastas, la industria de la transformación y los mayoristas etc. Con el fin de promover la transferencia, las reuniones de los CCR son públicas, esto anima a los científicos a que participen con sus trabajos.

Los CCR son órganos con forma de asambleas compuestas en sus dos terceras partes por representantes del sector de la pesca, y el tercio restante por otros grupos interesados: asociaciones de consumidores, ONG dedicados a cuestiones medioambientales o de desarrollo, agrupaciones de mujeres, etc. Los científicos y las administraciones nacionales y regionales también podrán participar.
Los cinco CCR se crearón en zonas geográfica y biológicamente homogéneas, y otras dos centradas en la explotación de determinadas especies. El objetivo principal es permitir a los medios interesados participar más activamente en el desarrollo de la PPC y acercar la política pesquera más a la realidad de las diferentes regiones. Los CCR pueden elaborar, para la Comisión y las autoridades nacionales competentes, recomendaciones y propuestas relativas a todos los aspectos de la gestión de la pesca en la zona o el ámbito de su competencia. Así se puede citar algunos ejemplos posibles:
a) Solicitar de terceros o por iniciativa propia, pueden hacer recomendaciones a la Comisión o a los Estados miembros sobre todas las materias que afectan la gestión de la pesca en sus zonas.
b) La Comisión les consultará durante la preparación de medidas de gestión como, por ejemplo, las dirigidas al establecimiento de un plan de reconstitución plurianual de una especie en peligro.
c) Información a la Comisión y a los Estados miembros acerca de todos los problemas derivados de la aplicación de las normas de la PPC en sus zonas. Además, podrán proponer soluciones a dichos problemas a través de recomendaciones.
Es importante destacar que la legislación europea no delimita el ámbito de competencia de los CCR. Al haber sido creados para mejorar la gestión de los recursos, nada impide que decida también ocuparse de cuestiones como el control o derechos de la pesca.

A pesar de su existencia que se derive de los mismos objetivos de agrupar a los profesionales del sector y de emitir dictámenes sobre cuestiones relacionadas con la pesca, el Comité Consultivo Pesquero y de la Acuicultura (CCPA) ofrece grandes diferencias respecto a los Consejos Consultivos Regionales (CCR). Así, los CCR se encargan de presentar dictámenes y recomendaciones acerca de aspectos específicos de su zona de competencia, mientras, que el CCPA se ocupa de la PPC de manera global, tanto geográficamente (todos los Estados miembros) como por áreas temáticas (todas las materias: pesca, transformación, acuicultura, fondos regionales etc.). El CCPA también puede dar su opinión sobre cualquier asunto que afecte a la pesca en general; por ejemplo, sobre cuestiones sanitarias o relativas a los mercados y productos de la pesca y la acuicultura. Otra diferencia es que los miembros del CCPA no proceden directamente de las asociaciones representativas del sector, sino de sus federaciones europeas: la de armadores (EUROPESCA), la de cooperativas (COPA, COGECA), la de organizaciones de productores (EAPO), la de transformación y comercio (AIPE-CEP), la de acuicultura (FEAP, COGECA, AEPM), la de sindicatos de pescadores (ETF) y la de ONG, así como las asociaciones de consumidores (ECCG) y las ONG ecologistas y de desarrollo (WWF, SEAS at Risk, RSPB, Greempeace International, BirdLife, Pecle et developpement, CAPE, etc.).

Como ocurre a cualquier organización nueva, los CCR se encuentran todavía en el pleno proceso de aprendizaje y éxito es un elemento clave del futuro de la pesca europea. De esta manera, a través de estos órganos, los pescadores y las demás partes interesadas podrán contribuir en gran medida a la elaboración y la gestión de la PPC.

Hasta este milenio en la EU no ha había existido un proyecto de reforma tan ambicioso para la PPC, es una oportunidad inmejorable para asegurar el futuro del sector de la pesca europea en beneficio de todos los implicados: el sector pesquero y las comunidades costeras, las poblaciones de peces, el medio ambiente marino y los consumidores. Todas las partes interesadas tienen un papel importante que desempeñar para que la reforma de la PPC sea un éxito, lo cual redundará en beneficio de todos.

A pesar de la reforma PPC en la EU, la situación actualmente se nos esta escapando de las manos, y es necesario una vuelta al sentido común. El sistema global de navegación por satélite (GPS), las ecosondas, la cartografía del fondo marino, y fundamentalmente toda la tecnología usada, han permitido a los pescadores incrementar su capacidad de localización y pesca. Esta tecnología permite que los barcos bien equipados puedan localizar mejor que antes los bancos de peces, y en consecuencia mantener los niveles de capturas de las poblaciones decrecientes.

Además podemos decir que en este milenio la fase de crecimiento de la industria pesquera en la EU ha finalizado. Esto es el resultado de una aplicación insatisfactoria de las normas de la PPC y la falta de uniformidad en su cumplimiento han conducido a una situación de sobrepesca y una creciente disminución de las existencias comerciales clave. Actualmente se realizan capturas por encima de la cuota fijada y de peces demasiados pequeños, que una vez capturados se vuelven a tirar al mar, muertos, o bien se desembarcan ilegalmente pero en cualquier caso estos peces han sido sacados de sus reservas sin contribuir a su renovación mediante la reproducción. Resulta preocupante que la cantidad de peces maduros en muchas poblaciones se sitúen en el límite o por debajo de los niveles considerados biológicamente seguros lo que amenaza su sostenibilidad.

La pesca es el factor humano más importante que está cambiando los mares en Europa. Somos animales terrestres y para nosotros los cambios que afectan a los animales terrestres son visibles, mientras que nos resulta difícil percibir los que afectan a los organismos marinos, sus ecosistemas y cadenas tróficas que conecta las especies. Los peces en mayor peligro actualmente son los grandes, porque el hombre siempre quiere paquetes grandes de carne. Ahora están desapareciendo, la pesca se está concentrando en los que son un poco más pequeños, hasta que desaparezcan. En los mares europeos, desde hace un siglo ocurre lo mismo que ocurrió en la tierra hace 10.000 o 20.000 años con los mamuts. Es un proceso de transición de los ecosistemas marinos dominados por peces grandes que pasan a ser dominados por especies de menor tamaño y al final es una sopa de organismos muy pequeños que cambia muy pálidamente y que es muy difícil predecir.

La consolidación de las cifras de biomasa pesquera en Europa es el vasto campo de trabajo de los científicos, desde la investigación en la cadena trófica y el ciclo vital de las especies comerciales, hasta el estudio de las corrientes oceánicas y terminales y las artes pesqueras como el tamaño de las mallas de las redes de arrastre. La lógica del desarrollo sostenible consiste en que menos es más: recortando las capturas de hoy los pescadores llegarán a extraer mayores cosechas, aunque es cuestión de tiempo. Para los científicos europeos los hechos biológicos son llenos y claros y no merecen discusión alguna. La simple realidad es que décadas de sobrepesca han saqueado los recursos del Mediterráneo, del Mar del Norte y del Báltico, mientras que partes del Atlántico Norte, el mayor caladero europeo, podrían derrumbarse en pocos años.

Los planes que sigue la EU Comisión marcan el inicio de una estrategia, en lugar de repartir una vez al año la cosecha general en cuotas nacionales, se siguen los objetivos de cosecha anuales dentro de los límites biológicos de seguridad. Se eliminaron las subvenciones destinadas a la pesca y los armadores de arrastre recibirán ayudas para desguazar sus embarcaciones. Todo esto tiene un gran costo, dado por los puestos de trabajo, las inversiones y el prestigio nacional que esta en juego.




BUENO GENTE ESPERO QUE LES SIRVA COMO AMI SALUDOS... Y COMENTEN! la pesca en america y en el mundo.
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4 comentarios - la pesca en america y en el mundo.

@megamarteo Hace más de 3 años +1
gracias por la info +3 jeje no me quedan mas