Drogas y Chicos de la calle



Drogas y Chicos de la calle



La llegada a calle puede ser el resultado de un proceso paulatino que incluye a los mismos padres, ya que estos realizan en calle actividades de cartoneo o limosneo; en otros casos, el comienzo de la alternancia casa-calle tiene como objetivo el aporte de dinero a la casa. Por otro lado, están aquellos niños que llegan a la situación de calle por cuestiones mas abruptas, como violencia familiar, abusos, etc..

De esta forma el niño comienza a entablar relaciones con aquellos que ya se encuentran instalados en la zona. Por lo tanto, la calle y su “estar ahí” no le es absolutamente ajeno.

El niño va adquiriendo los códigos del lugar, las pautas comportamentales, el lenguaje especifico, y empieza a modificar su sistema de significaciones (atribución de significados a los objetos) para estar en consonancia con lo validado por los miembros del grupo o “ranchada” y, de esta manera “ser aceptado”.

En este proceso de instalación en la calle podemos enunciar una primera diferenciación: situación plena de calle y la alternancia casa-calle, para establecer abordajes distintos en cada una de estas modalidades.

Las particularidades del trabajo en calle es que se va al encuentro de la problemática, a los lugares por donde deambulan y transcurren su cotidianeidad. Este proceso será: ser parte de la cotidianeidad del niño, transformarse en un referente, realizar un diagnostico de situación, intentar construir la historia de vida y las determinantes de la situación actual de calle, determinar los factores que sostienen su pertenencia al grupo, y generar los espacios lúdico-recreativos-culturales-pedagógicos para ir delineando un proyecto de vida alternativo a la situación de calle.

Otro eje de trabajo es que se realiza con los organismos y asociaciones de los barrios de pertenencia para fortalecer las “redes de contención”.

Trabajando desde y en dichas redes, la tarea tiene dos vertientes, una orientada a la reversión de la situación de calle; y la otra, con una perspectiva preventiva, estará focalizada en la detección, a través de los centros comunitarios, las escuelas, las organizaciones barriales, comedores, iglesias, etc., de dificultades familiares, miembros de la flia. que consumen tóxicos, situaciones de abandono, trabajo infantil, prostitución, niños expuestos a responsabilidades no acordes a sus posibilidades estructurales, niños que no asisten con regularidad al colegio, que no concurren, que fracasan, los expulsados; y en el interior mismo del barrio trabajar en los déficits, como falta de espacios verdes, falta de propuestas recreativas, barrios con alto índice de consumo y fácil acceso a las drogas.



Del Tolueno al Paco

drogas


El consumo de tolueno en las poblaciones de niñas y niños de calle esta íntimamente enlazado a la construcción y sostenimiento de la “identidad de calle”, y al sentimiento de pertenencia con el grupo de pares.

En el ultimo año se ha producido un incremento del consumo de Pasta Base de Cocaína (PBC o paco) en niños y adolescentes que se encuentran en calle.

En algunas zonas se observa que el consumo de PBC fue sumándose al de tolueno y, por su alta capacidad adictiva, ocasionalmente, reemplazándolo. En relación a la PBC, en algunos casos, su consumo ha sido previo y determinante de la situación de calle.


Tolueno

Un altísimo porcentaje de los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en situación de calle inhalan pegamentos industriales. Son de bajo costo y de fácil acceso, ya que su venta en ferreterías es absolutamente legal.

Formas de consumo-efectos

El consumo se realiza en la forma de bolseo (inspiración y aspiración dentro de una bolsa generalmente de plástico que contiene la sustancia) y afecta al sistema nervioso. Los solventes, al ingresar al organismo por vía inhalatoria, llegan con gran velocidad al cerebro, y es escasa la duración de sus efectos; por eso se realizan repetidas inhalaciones, para mantener dicho efecto o hasta haber acumulado un gran cantidad de sustancia dentro del organismo. La rápida tolerancia que desarrollan los niños frente a la sustancia, luego del desagrado que generalmente acompaña el primer consumo, conlleva a un progresivo incremento de las dosis empleadas a fin de mantener la duración e intensidad de sus efectos psicoactivos.

En una primera fase produce embriaguez con una euforia marcada, luego aparece cansancio, confusión, debilidad, perdida de la memoria, nauseas, perdida del apetito y a largo plazo puede provocar perdida de la audición y la vista. También produce daños que afectan la conducta y la esfera cognitiva.



educacion


Paco: Formas de consumo-efectos

No es una sustancia que “socializa” , el efecto de “high” es tan brusco que no se comparte, lo que explica la escasa vida social de los sujetos consumidores.

Este es un problema que no se agota en los tratamientos específicos de pacientes adictos, sino que moviliza toda una maquinaria institucional hospitalaria: desintoxicación, interconsultas con neurólogos, neumonólogos, nutricionistas, infectólogos, etc. Es decir: un andamiaje de recursos que no garantiza la resolución inmediata del problema, pero que intenta abordar su alta complejidad.

Un abordaje posible

La intervención en calle con la población infantil y juvenil que consume sustancias psicoactivas (un altísimo porcentaje) requiere un abordaje especifico.

Estamos en la previa de un posible tratamiento.

Por lo tanto, en esta instancia, será importante discriminar: tipo de sustancias que prevalecen, cuales son sus efectos inmediatos y a largo plazo, las diferentes fases del consumo, y los modos de intervención.

Modos de abordaje según sustancia prevalente

En estas sustancias prevalentes (tolueno y PBC) existen diferencias en los efectos y, por ende, en el abordaje.

En relación al consumo de PBC podemos diferenciar cuatro momentos:

1)Previo al consumo: en esta instancia es muy difícil el abordaje ya que el consumidor esta totalmente pendiente de obtener la sustancia.

2)De consumo y “high”: es un momento en el que están verborragicos y con ganas de hablar, es una oportunidad para que el operador se posicione desde la escucha ya que es cuando generalmente cuentan sobres sus vidas, sus inicios y, en muchas ocasiones sus ganas de abandonar el consumo de esta sustancia altamente adictiva.

3) Crash o primer bajón: el abordaje en este momento es complicado ya que aparece una fuerte tendencia a querer seguir consumiendo y cuando aparecen generalmente las tendencias al acting (salir compulsivamente a hacerse de la droga)

4)De quiebre y post-bajón: durante el “quiebre o vuelco” es imposible realizar una intervención (literalmente están durmiendo en el piso después de “días de gira”), pero cuando comienzan a despertarse, es probable que lo hagan con hambre. Es importante suministrarles calorías en sólidos y líquidos, y propiciar un espacio de encuentro y de intercambio con algún tipo de actividad lúdico-recreativa o simplemente la presencia que habilite la charla. De esta forma, se va construyendo un vinculo y un espacio de distanciamiento con la cotidianeidad del consumo. En estos casos prevalece el abordaje individual.

En relación con el tolueno, las posibilidades de abordaje son mayores ya que no presenta la compulsión al consumo de la PBC. Se puede retrasar la obtención de la sustancia por medio de actividades o por la simple presencia de los referentes en calle; ya que una de las normas de intervención es que no consuman cuando estamos presentes.

La complejidad del abordaje radica en que la sustancia se ha convertido en una parte constitutiva de la identidad.

La modalidad de su consumo es con otros y funciona como organizador del sistema de pertenencia. Es común escuchar que los niños y adolescentes, cuando se encuentran bajo los efectos del consumo de tolueno, “flashean” grupalmente con lo mismo y es utilizado como divertimento. Se pueden observar ciertos niveles de jerarquías y liderazgos en función de quien la compra, quien la distribuye y quien consume mas. Detectar estos roles nos aporta un material importante al momento de las intervenciones con el grupo.

Ahora bien, la conformación de grupos, las jerarquías y el liderazgo son características relativamente estables, y esto no sucede con respecto a quienes ocupan esos lugares debido a la movilidad de sus integrantes.

Consideraciones finales

Lo dicho es un intento de dar cuenta de que el trabajo en situación de calle implica de un permanente acomodamiento en función de las situaciones que se presentan, que son claramente móviles y diversas, por lo que requiere la plasticidad y flexibilidad de nuestras intervenciones, y de todos los recursos y organismos comprometidos en el trabajo de reversión de esta problemática.

Por otra parte, al desarrollarse la actividad en el ámbito mismo de la calle, provoca modificaciones en su cotidianeidad. Modificaciones que se dirigen a la sociedad en general que transita en ella y a los niños que se instalan allí.

Al tratarse de una problemática que está presente hace años, podemos afirmar que se ha naturalizado la presencia de niños en condiciones de absoluta precariedad, y esto parece haber producido un efecto de “invisibilización”. Este efecto se revierte cuando los transeúntes que circulan por la zona ven en las ranchadas un operador, como si la presencia de un “otro conocido” volviera nuevamente visible la situación.

La propuesta es trabajar contra esta “invisibilización”, problematizar esta naturalización, multiplicarnos, para que este dolor vuelva a doler, porque es la única manera de poder transformarlo.

Habrá que seguir construyendo redes para lograr el paradigma de la protección integral en términos metodológicos y operativos. Esto se lograra en la medida que cada programa relacionado a la problemática de la situación de calle se inserte en un tejido único de planificación y acción
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