Hola amigos taringueros, este es mi primer post...decidi hacerlo porque hace poco murio un ser querido mio y queria compartir esta informacion con ustedes ya que a mi me sirvio de ayuda, espero que les guste mi post, aunque es un poco largo esta buena la informacion y es bueno saber que uno siempre puede salir adelante por mas profundo que sea ser el dolor!!!

EL DOLOR DE PERDER UN SER QUERIDO

La perdida de un ser querido


¿Tiene algo de malo expresar el dolor cuando se sufre la pérdida de un ser querido?
Hay culturas en las que los individuos expresan sus sentimientos abiertamente, en algunas, se ha educado a la gente sobre todo a los hombres, para que oculten sus sentimientos, para que repriman sus emociones y no se inmuten ante nada.

El duelo se expresa de diferentes formas según la cultura y las creencias religiosas predominantes.

Sin embargo es recomendable expresar el dolor en vez de reprimirlo, pues todo ser humano con sentimientos normales llora la pérdida de cualquier persona querida.

¿Se debe o no llorar?

Muerte

A la gente de hoy en día le cuesta o le da vergüenza exteriorizar sus sentimientos.
Llorar es humano, es una reacción normal ante la muerte de un ser amado. Muchos dolientes se sorprenden no haber llorado durante los funerales, sin embargo unas semanas o meses después el peso del dolor hace crisis en un llanto mitigador y de alivio, pues parece que derramar lágrimas de dolor es parte esencial del proceso de recuperación.

El proceso de la aflicción.

duelo
La palabra "proceso" no implica que la aflicción siga un patrón o programa fijo. Sus reacciones pueden traslaparse y variar en duración, dependiendo del individuo. Aunque de una manera general los especialistas dicen que la etapa del "duelo" por la muerte de un ser querido tiene una duración de dos años (padres o hermanos) o tres años (hijos o cónyuge) más o menos, y que quien dure menos o más de ese tiempo necesariamente tiene que ser atendido por un especialista, ya que la situación sería alarmante si se produjera un estancamiento.

La pérdida de un hijo o la pérdida del cónyuge es un largo proceso de la aflicción de muchas madres o esposas, pues el vacío que se siente es imposible de llenar ya que puede significar el fin de todo un estilo de vida en común.

Algunos síntomas de la aflicción que se pueden experimentar son:

Primeras reacciones: Conmoción inicial, incredulidad, negación, aturdimien-to, sentimientos de culpa, ira.

Los sentimientos de ira pueden afectar de tal manera que puede descargarse sobre los médicos y enfermeras, por creer que no hicieron todo lo que pudieron por el difunto, o sobre amigos y familiares que aparentemente dicen o hacen cosas que no debieran. Algunos se enfadan con el que ha fallecido por no haber cuidado su salud.

Otros se culpan de la muerte de su ser querido pensando que "no hubiera muerto si hubiera presionado para que fuera antes al médico" o "para que consultara a otro médico", "o para que se cuidara mejor" o "que lo que hicieron por salvar la vida del ser querido no fue suficiente".

Fase de aflicción aguda: pérdida de memoria e insomnio; cansancio extremo; cambios repentinos del estado de ánimo; dificultades para juzgar y pensar; ataques de llanto; trastornos del apetito, con la consiguiente pérdida o aumento de peso; diversos síntomas de alteraciones de la salud; letargo; disminución de la capacidad laboral; alucinaciones (sentir, ver u oír al difunto); en caso de pérdida de un hijo, resentimiento irracional hacia el cónyuge.

Fase de estabilización: tristeza acompañada de nostalgia, recuerdos más gratos del fallecido, incluso con ciertos matices humorísticos.

Cómo sobre llevar el dolor.


dolor

Hay quien se siente obligado a reprimir sus sentimientos, principalmente si se es hombre, ya que se piensa que inhibir el dolor es propio de éste, es tal el estigma impuesto de generación en generación, que el reprimir los sentimientos (en nuestra sociedad), no es otra cosa que señal de una falsa fortaleza y crecimiento interno. Y es que se está tan preocupado por dar un buen ejemplo a los demás que se refrenan los sentimientos normales.

Es necesario que el ser humano tenga una información precisa que le permita conocer y entender sus sentimientos desde una perspectiva correcta, que le permitirá ver con naturalidad la expresión de las emociones ya que dando libre curso a los sentimientos puede aliviar la tensión a la que está sometido.

Cómo aliviar la pena.

perdida de un ser querido


Una forma de desahogarse es hablando, cómo ya lo decía Shakespeare en su obra Macbeth: "Dad palabras al dolor. La desgracia que no habla, murmura en el fondo del corazón, que no puede más, hasta que le quiebra".

Al expresar verbalmente las experiencias y los sentimientos, por lo general resulta más fácil comprenderlos y sobrellevarlos. Aunque hay personas a las que les resulta más fácil expresarse por escrito. De una forma o de otra eso contribuye a mitigar el dolor; ya que no sería de ninguna ayuda que en vez de comunicar nuestros sentimientos los descargáramos sobre otros.

En cuanto al sentimiento de culpa hay vencerlo tratando de comprender que, por mucho que amemos a una persona, no podemos controlar su vida ni evitar que "el tiempo y el suceso imprevisto" le acaezcan.

Algunos dolientes temen dejar de sentir un pesar profundo, pues creen que ello indicaría que su amor por el fallecido está disminuyendo, y no es así la desaparición del dolor da paso a recuerdos muy valiosos que sin duda se conservarán para siempre.

Cómo ayudar al doliente.
La perdida de un ser querido

Es común que cuando a un amigo o familiar acaba de perder un ser querido, le digamos que no dude en avisarnos si podemos ayudarle en algo, y lo decimos de todo corazón, pero la realidad es que nunca suelen llamar para informarnos: "He pensado en algo en lo que me puedes ayudar". Es obvio que hemos de tomar la iniciativa si de verdad queremos ayudar y consolar a quien está en duelo.

Lo que se puede hacer.

Escúchelo.- Hay que preguntar si desea hablar de ello. Una de las principales ayudas que puede dar al doliente es compartir su pena escuchándolo, sin pensar que tiene que darle respuestas o soluciones. Quizá él necesite hablar de la persona querida que ha fallecido, del accidente o la enfermedad que causó su muerte, o de sus sentimientos.

Ofrézcase.- Póngase a su disposición no sólo en los primeros días, cuando están presentes muchos amigos y familiares, sino incluso meses después, cuando todos han vuelto a su actividades diarias, ya que en los meses subsiguientes a la pérdida del ser querido, los sobrevivientes experimentan mucha angustia al llegar aniversarios como el de bodas, cumpleaños o el del fallecimiento.

Tome la iniciativa si es conveniente.- Hay gestiones que se tienen que hacer como cuidar a los niños, alojar a parientes, etc. Las personas que acaban de perder a un ser querido suelen estar tan aturdidas que ni siquiera saben lo que ellas han de hacer, por lo que difícilmente podrán decir a los demás en qué les pueden ayudar. Así pues, hay que tomar la iniciativa.

Escríbale una carta.- Con frecuencia se pasa por alto el valor de una carta de pésame o una tarjeta de condolencia, donde puede expresarle al doliente que se preocupa por él y que guarda gratos recuerdos del difunto o puede explicarle cómo influyó éste en su propia vida, etc. Una bonita carta escrita con el corazón es un auxilio valioso porque el doliente la lee y relee, ayudándose con esto en el proceso de recuperación.

Qué no hacer.
Muerte

- No se mantenga alejado por no saber qué decir o hacer. Su sola presencia es suficiente.

- No presione para que dejen de llorar. Es probable estar tentado a decirles que no lloren más, hay que luchar contra esta tendencia de decir qué deben de hacer o cómo deben sentirse y mucho menos pensar en ocultar sus propios sentimientos para que no les afecten a ellos. Es bueno llorar con los que lloran.

- No aconsejar que se deshagan de la ropa u otros efectos personales del difunto antes de que estén preparados para ello. Quizá piense que el conservar los objetos traigan recuerdos que de un modo u otro prolongan la aflicción, hay que pensar que se necesita un tiempo prudente para asimilar la pérdida.

- No diga: "Puedes tener otro bebé": Probablemente se diga con buenas intenciones pero para los desconsolados padres, las palabras que den a entender que se puede reemplazar al hijo perdido son muy hirientes. Un hijo nunca puede reemplazar a otro porque cada hijo es único.

- No tiene necesariamente que evitar referirse o nombrar al difunto: Esto puede hacer que el doliente se "sienta"; pregúntele si necesita hablar del ser querido, se le agradecerá porque algunos dolientes desean escuchar de los amigos las cualidades por las que se le extraña al difunto.

- No se precipite a decirles: "Es mejor que haya sido así": Tratar de ver algo positivo en la muerte no siempre "conforta a las almas abatidas" que están de duelo. El "Ya ha dejado de sufrir", o "Por lo menos está en paz"; no es lo que se quiere oír, tales comentarios dan a entender a los sobrevivientes que no deberían estar tristes o que la pérdida no fue significativa.

- Tal vez sea mejor que no diga :"Sé como te sientes": Es probable que lo sienta, pero si se trata de un hijo y si el que lo dice no ha experimentado esa misma pérdida y aún cuando ya se ha experimentado, hay que tener en cuenta que no todo el mundo reacciona igual. No obstante, podría servir de cierta ayuda al doliente el que le explicara, o si le parece oportuno cuéntele cómo se recuperó usted.

Cómo ayudar a los niños.


Los niños necesitan de los adultos para enfrentarse con la situación; es importante que de manera sencilla se les dé una explicación verídica de las cosas, sin dudar bajo ningún motivo en usar las palabras "muerto " o "muerte".

Hay que abrazarlos para decirles que ha ocurrido algo muy triste, que la persona querida (papá, mamá, etc.) se puso muy mal por la enfermedad (o cualquier explicación que sea cierta), y ha muerto, que nadie tiene la culpa de eso, que se le va a echar mucho de menos porque se le amaba tanto como ella a todos.

Es conveniente explicarle que ni él ni ningún sobreviviente van a morir tan solo porque de vez en cuando se enfermen. Y también explicarle, si no lo entiende, lo que significa estar muerto ( que el cuerpo ha dejado de funcionar y ya no puede hacer nada de lo que hacía antes, que no puede hablar ni ver, ni oír, ni sentir nada). Aquí se puede aprovechar para explicarles lo que sucede después de la muerte, según la creencia religiosa o filosofía que profesen.

No es conveniente decirles que el difunto se fue a un largo viaje, ya que uno de los principales temores que tiene el niño es el de ser abandonado y esto pudiera reforzar su sentimiento de desamparo y llevarle a pensar que su ser querido se ha marchado sin siquiera decirles adiós. Tampoco es conveniente decirles que la persona fallecida está durmiendo porque puede suceder que lo interpreten de manera literal y podrían comparar el sueño con la muerte y desarrollar un miedo a dormirse.

Los padres deben tener en cuenta los sentimientos de los niños en cuanto a su asistencia a los funerales, si no quieren ir, no hay que obligarlos, ni hacer que se sientan culpables por ello. Pero si su deseo es ir hay que prepararlos informándoles que van a ver un ataúd, que puede estar abierto o cerrado; que probablemente va a ver a mucha gente llorando porque están tristes; y asegúreles que podrán marcharse en cuanto lo deseen.

Frecuentemente los niños se sienten responsables de la muerte de un ser querido, este sentimiento nace de algún momento en que se haya enfadado con la persona fallecida, y pudieran creer que sus sentimientos hostiles hayan causado su muerte. Entonces hay que asegurarle que sus palabras y sus pensamientos no hacen que nadie enferme ni tampoco muera.

Los niños suelen ser muy perspicaces así que es imposible ocultar los sentimientos ya que si algo va mal normalmente lo perciben, por lo tanto, llorar delante de ellos es normal y además es saludable. Además si se exterioriza el dolor verán que es normal afligirse y expresar los sentimientos.

La comprensión de los demás, la oración o la reflexión es determinante para encontrar un rápido consuelo para los que se hallan afligidos, pero esto no significa que no se va a llorar más o que ya se va a olvidar a la persona amada. Pero hay que estar seguro que cuando llega la recuperación, esa experiencia quizás le sirva para ser más comprensivo y útil para ayudar a otros a enfrentarse a una pérdida parecida.

FUENTE:http://***/EntreColumnas/duelo.html



Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.



Espero que les haya gustado y sobre todo que les sirva!
Les agradesco mucho que lean y mas si comenten