Los gigantes del entretenimiento han ido desapareciendo, desplazados por los videogames, pero los clubes de fans rescatan, restauran y les dan un lugar de privilegio en salas especializadas; a la vez surge una nueva generación de apps de pinballs.


Buenos Aires, capital mundial del flipper

La gran popularidad que las consolas de videojuegos de última generación están experimentando indica que, desde hace algunos años, la acción y el divertimento digital se trasladaron de los grandes centros recreativos a los hogares. Hoy un gran porcentaje de niños, adolescentes y adultos posee una consola para vivir grandes experiencias multimediales, formar parte de una aventura y hacer del hogar el centro de reuniones donde los juegos son el foco de convergencia del círculo social.

Hace algún tiempo, con un mercado de consolas y computadoras que apelaba a la simplicidad en los títulos recreativos debido a su limitado hardware, los verdaderos fanáticos por la calidad gráfica y la emocionante interacción se reunían en las emblemáticas salas de videojuegos, donde cada título tenía su imponente mueble distintivo.

En dichos salones de recreación digital, apartados de las clásicas maquinitas, y en un lugar especialmente dedicado, descansaban aquellos robustos muebles que ofrecían los desafíos más extremos: los flippers. Esas gigantescas piezas de electrónica eran la combinación exacta entre lo analógico y digital, con su imponente combinación de luces, rampas, lanzadores y paneles que invitaban a batir los records impuestos por el grupo de amigos.

Esas viejas glorias, muchas olvidadas y poco visitadas en los negocios que todavía siguen abiertos, disfrutan de un regreso a paso firme gracias a restauradores, coleccionistas y desarrolladores de nuevos flippers. La razón es ese desafío inigualable de cada una de sus rampas.

Historias analógicas

Los flippers han sido testigos vivos de varias décadas. Quizá muchos usuarios recuerden con nostalgia algunos de los títulos más célebres que circularon por el país en la década del '90. Muchos fueron famosos gracias a que pertenecían a reconocidas franquicias cinematográficas de Hollywood como Terminator, Arma mortal, Viaje a las estrellas y Parque Jurásico, entre otros. Pero, en rigor, los primeros flippers (también llamados pinballs) tienen su origen comercial en la década del 50.

Aquellos primeros exponentes no sólo funcionaban a base de dinero, sino que también recompensaban monetariamente a los usuarios si se alcanzaba cierta puntuación.

El transitar de aquellas primeras máquinas en nuestra país está retratado en el libro Pinball, de Santiago Ciuffo. Santiago cuenta que "se trata de un libro de 180 páginas a todo color de fotografías de pinballs fabricados entre los años 50 y 80. Además de las fotos de los pinballs y sus detalles, el libro tiene fotos y mucha documentación donde se muestran actividades de los grupos pinbaleros argentinos, fotos de restauradores y galpones donde se encuentran arrumbadas y olvidadas estas viejas máquinas".

Junto al material fotográfico el libro suma entrevistas a restauradores, técnicos y ex operadores, así como información detallada de cada pinball, como el año de fabricación, procedencia, nombre del fabricante y de sus diseñadores, dibujantes y artistas.

El libro, que actualmente se encuentra agotado en su primera edición, será lanzado próximamente en varios países y está a la espera de una segunda edición en la Argentina.

Otro recurso que ofrece testimonio de la historia de los pinballs es el documental Special When Lit,que repasa la era de oro de los flippers con interesantes anécdotas de fabricantes, diseñadores y campeones del mundo. La película, que se distribuye en formato DVD y Blu-ray, cuenta además con una completa galería de fotos y adelantos disponibles en su sitio oficial: http://www.specialwhenlitmovie.com/.

Coleccionando sueños

Como toda práctica devenida en hobby, el mundo de los flippers está lleno de adeptos y coleccionistas de tiempo completo. Entre anhelos y recuerdos, muchos aprovechan al máximo las redes sociales para reunirse virtualmente, aunque también organizan reuniones semanales para compartir anécdotas del pasatiempo que más les apasiona.

El grupo Pinballs Argentinos ( https://www.facebook.com/groups/pinballsargentinos ) es uno de los más concurridos del país y cuenta con más de 450 miembros que publican fotos de sus nuevas adquisiciones y comparten ideas de restauración.

Uno de sus miembros más activos es Sergio Gustavo Luna, que cuenta que "para considerarse coleccionista sólo hace falta haber disfrutado de los flippers en su época de gloria y saber de qué se trata. No importa la cantidad de máquinas que puedas tener, ya que con sólo un flipper y sabiendo lo que tenés sos coleccionista".

En cuanto a su mantenimiento y restauración, Luna, que tiene en su colección más de 10 exponentes, asegura: "Si bien hay técnicos en todo Buenos Aires, en general, si sabés algo de electrónica es mucho mejor. No es nada de otro mundo repararlos, con conocimiento de electrónica los tenés funcionando en algunos días. De todas formas existen muchas casas de repuesto como AGC y Lacer, y lo que no se consigue allí se puede encargar en el exterior".

Marcelo Adrián Blanco es restaurador profesional con taller propio y pasa la mayor parte de su tiempo devolviéndole el brillo a los flippers que llegan a su local. "Los títulos más buscados hoy son el Medieval Madness, Addams Family, Twilight Zone, Attack from Mars, Indiana Jones y algunos más de los 90, aunque hay coleccionistas que sólo prefieren las máquinas clásicas de los 80, como Space Invaders, Xenon, Black Knight, Rolling Stones y Kiss. Hay muchos coleccionistas que tienen una interesante colección, como Fernando Bigi, que posee por lo menos 150 títulos."

Blanco pertenece al Club Argentino de Pinballs ( https://www.facebook.com/groups/clubargentinopinballs/ ) y agrega que "ya se han hecho un par de campeonatos y se juntó bastante gente. La verdad es que es muy interesante. Se charla sobre diferentes títulos, cómo mejorar cuestiones estéticas, cómo reparar cosas, dónde conseguir tal o cual cosa. Lo interesante del club es que hay mucho aporte desinteresado".

Salones retro

Si bien en la actualidad son difíciles de encontrar por la ciudad, muchos flippers siguen ahí, esperando la oportunidad de ofrecer entretenimiento a cambio de una ficha de crédito.


Flippers del siglo XXI

Con tanta historia sobre sus hombros, muchos desarrollos auguran un nuevo renacer de esta interesante actividad. Lejos de los pesados muebles que ostentaban las máquinas de los 90, los nuevos flippers se muestran más aggiornados, utilizando tecnología de punta y respondiendo a las nuevas exigencias del mercado.

Las nuevas máquinas incluyen una amplia pantalla de LED de hasta 32" en reemplazo a las tradicionales luces que resplandecían detrás de la vieja alzada original. El flipper que se desea jugar se proyecta en dicha pantalla, pudiendo cargar diferentes juegos para ampliar las posibilidades de divertimento.

Con esta idea se fabrican los novedosos flippers de la firma Pinball Tronic, que cuentan con dos pantallas de LED montadas sobre un mueble que oficia a la vez como gabinete donde se hospedan procesadores, memorias y discos de almacenamiento de estado sólido que permiten alojar varios flippers virtuales.

Otra forma original de volver a disfrutar de esta emocionante práctica e introducir a los más pequeños de la casa al fascinante mundo de los flippers es mediante aplicaciones para tablets.

Si se trata de un modelo con Android se pueden instalar las populares apps Pinball Deluxe, Pinball Pro, el flipper de fútbol Kick Off Pinball y hasta una interesante propuesta minimalista llamada Vector Pinball. Si en cambio la elegida en el hogar es la iPad de Apple, se puede recurrir al completo Zen Pinball o al Age of Pinballs, ambos en 3D. Flippers para llevar en el bolsillo, digamos.

La historia de un juego adictivo

Los primeros

Los flippers nacen en Francia en el siglo XVIII.

Mecánicos

A partir de 1933 la bola es propulsada por un componente electromecánico.

1970 y después

Desde la década del 70 los flippers ingresan en la era digital y se vuelven técnicamente muy complejos..