El homosexualismo puede destruir a la familia convencional
Gabriele Kuby


Sin ánimos de ser un mojigato y mucho menos un moralista (nunca lo he sido sino todo lo contrario) de un tiempo a esta parte el mundo está evidenciando una gran pugna de agenda política en gobiernos e instituciones que están dirigidas a la liberación sexual, el reconocimiento pleno del homosexualismo y sobre todo la imposición de leyes en torno a lo sexual que anulan el poder de decisión de padres sobre sus hijos.

Junto a varios especialistas en Psicología y medicina familiar europeos , la socióloga alemana Gabriele Kuby, –famosa por sus tratados científicos sobre sexualidad y educación sexual–, es una de las profesionales que está advirtiendo de los peligros a los que se enfrenta la familia convencional con esta avalancha propagandística de liberación sexual, derechos al aborto y las campañas por permitir a los homosexuales el matrimonio como la adopción de niños.

En su último libro, La Revolución Sexual Global, considerado un material de ensayo científico de irrefutables conclusiones académicas, Kuby explica que desde el surgimiento de la Contracultura en los años 60, la idea principal de los grupos de poder y políticos, como los Demócratas liberales de América y los Socialistas europeos, fue la de ir socavando las bases de la familia tradicional y sus valores , usando ante todo la necesidad de los jóvenes como grupo vulnerable para conseguir esos fines.

La socióloga considera que a inicios de este 2014 ya se puede ver que el modelo contracultural es no solo el más popular en las sociedades otrora avanzadas, sino que ya son parte de la vida política de los gobiernos de las principales naciones del orbe, como recientemente se ha visto en EE UU que su propio presidente está presionando para que liberen la mariguana además de que obligó en su programa de Salud a concebir el aborto como una práctica médica que ya no necesita de la aprobación de un padre para ejecutarla o no. Se ha pasado por encima no solo a las creencias religiosas de un grupo mayoritariamente cristiano sino que lo peor es que ya la familia no tiene ningún poder de decisión.

Kuby ha denunciado que en la presión de políticos y grupos de cabilderos en favor del matrimonio homosexual y el derecho de adopción de ellos, nadie ha tomado en cuenta las múltiples investigaciones científicas que pudieran aportar mucha más luz al problema y el impacto que podría tener en la formación de la niñez, donde el Roll de Géneros es definitorio en la consolidación de la personalidad. Es obvio, dice, que no podemos condenar a nadie por su orientación sexual, pero debemos ser lo suficientemente valientes como para advertir las consecuencias sociales que podría tener.

En La Revolución Sexual Global, la profesional demuestra con hechos científicos que la liberalización de las normas sexuales es hoy la primera línea de lucha cultural en la evolución de esta ideología, porque todo el mundo está sintiendo los efectos de la inversión de valores, como la destrucción de la familia. Pero son pocos los que están conscientes de que detrás (de la ideología) se esconde una estrategia de la élite del poder, que opera desde las Naciones Unidas, la Unión Europea.

La desregulación de las normas sexuales, afirma, conduce a la destrucción de la cultura. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dice que la familia es el núcleo de la sociedad y que para permitir su existencia, es necesaria una regulación moral. Pero hoy con todas las agresiones que los niños reciben a través de los medios de comunicación, Internet y el tipo de educación sexual obligatoria que se imparte en las escuelas (la cual es despersonalizada sin explicar consecuencias morales y éticas), es difícil que puedan convertirse en adultos maduros, capaces de asumir la responsabilidad de ser madres y padres.

Segun Koby , la desregulación de las normas sexuales se le está presentando (en los medios de comunicación y la política) al ser humano como una parte de esa libertad. ¿Pero qué sucede realmente cuando el impulso sexual está fuera de control?… Sencillo: Que el otro es considerado simplemente como un objeto de la propia gratificación sexual. Los datos mundiales lo confirman ya que señalan que una de cada cuatro niñas y uno de cada diez niños son agredidos sexualmente y demuestran lo que ocurre como resultado del hecho de que ya no se enseña el autocontrol.

CRISIS DE CIVILIZACION

La socióloga y sexóloga alemana recuerda que a principios de los sesenta hubo campañas que si bien eran necesarias por la rigidez moral y absurda de una sociedad que se anquilosó, lo cierto es que se salió de control y derivó hacia el otro extremo igual de peligroso. Hoy los temas pornográficos y escándalos sexuales o la banalidad del seguimiento de las estrellas de la música y sus excentricidades poco éticas son los más consumidos por una sociedad joven que sencillamente está ENFERMA pero que en unos anos será la que se encargara de sepultar a la que la antecede.

Tesis como el feminismo radical, la liberación sexual, la esclavitud de la maternidad y otras tantas que abrazó la izquierda mundial, por considerarlas contrarias a la moral burguesa (enemigas), terminaron por imponerse en el plano social y político de las principales naciones que encabezan el mundo y son ya casi el paso más sólido hacia la constitución de un Nuevo Orden Mundial, donde solo unos pocos dominarán al resto de la sociedad que ya no contará con familias tradicionales ni mucho menos con capacidad para la reproducción humana de manera consciente y responsable.

La revolución sexual global está promovida por las élites en el poder. Koby y sus colegas alemanes señalan con dedo acusar a la ONU y la Unión Europea, así como también a toda una impenetrable red de otras organizaciones ocultas formada por grupos industriales globalizados además de grandes fundaciones como la Rockefeller y Guggenheim, la gente muy rica como Bill y Melinda Gates, Ted Turner y Warren Buffett, o las organizaciones no gubernamentales de gran tamaño como la Federación Internacional de Planificación de la Familia (Planned Parenthood Federation) y la Unión Internacional de Lesbianas y Gays (ILGA).

Todos estos individuos y organizaciones trabajan en los niveles superiores de la sociedad disponiendo para ello de enormes recursos económicos y silenciando a man no poder las advertencias de la comunidad científica. Y todos tienen un interés común: reducir el crecimiento de la población en este planeta. El aborto, el control de la natalidad a través de los anticonceptivos, la destrucción de la familia: todo esto sirve para el propósito de crear un nuevo orden mundial, advierte la especialista.



El concepto de “Género”, definido por la academia médica hoy está también en tela de juicio y se pretende hacerlo cambiar como algo mayoritario cuando no lo es. Presupone que cualquier orientación sexual -heterosexual, homosexual, bisexual y transexual- es equivalente y debe ser aceptada por la sociedad. El objetivo es la superación de la “heterosexualidad forzada” y la creación de un hombre nuevo, que se permita la libertad de elegir y disfrutar su identidad sexual, con independencia de su sexo biológico donde la ética y la moral (reguladores sociales por excelencia) no puedan mediar, ni siquiera interferir. Cualquier persona que se opone a esto, individuos o estados, se les discrimina rotulándolos como “homofóbico”.

Se trata de un ataque mundial contra el orden de la creación y, así, a toda la humanidad. Esto destruye las bases de la familia, entregando al déspota de turno a la persona, a muchas personas que en apenas unos años habrán olvidado lo que es el género biológico y ya no serán capaces de de reconocer si es hombre o mujer.

Las tesis pueden ser contradictorias y criticables pero no dejan de tener cierta lógica al sentirla como agendas que se nos imponen no solo en los medios sino también en la política y las instituciones. Quizás cuando lo comprendamos ya sea demasiado tarde.