Dos meses hemos tenido que esperar para poder continuar el calvario apocalíptico de Clementine en The Walking Dead. Telltale utiliza la licencia de Kirkman, además de para contarnos una épica historia de supervivencia que airea los trapos sucios del hombre, para incluir pequeñas píldoras que nos hagan reflexionar sobre la condición humana.

Critica Walking Dead Season 2 - Episodio 4

En este penúltimo episodio de la segunda temporada, bautizado con un más que claro Amid the ruins ("En medio de las ruinas", sobrevuela una pregunta que no para de golpear a la pequeña Clem, y a nosotros como jugadores, a lo largo de los 90 minutos que dura el episodio: "¿hay que sobrevivir obligatoriamente o se puede tirar la toalla?". Lo que en un principio parece tener una respuesta de perogrullo, al menos para mí, acaba por plantearnos más cuestiones que refuerzan los grises, alejándonos del blanco y negro. Porque, ¿quién es más egoísta, aquél que decide dejarse llevar, rindiéndose a las adversidades y suicidándose, generando un vacío doloroso entre los suyos, o aquel que lucha y lucha por encima de todo y de todos con tal de ver ponerse el sol un día más?

Telltale busca reflexionar sobre la esperanza y su pérdida en este capítulo y, ciertamente, es su mayor virtud. El estudio norteamericano tiene tomada la medida a las series episódicas y no falla. No le tiembla el pulso a la hora de apretar a Clementine, borda los diálogos y sabe crear situaciones intensas, donde atraparnos en esa ilusión en la que creemos que nuestras decisiones alteran el devenir de la historia.

2014

Pero este Amid the Ruins me ha dejado con un sabor agridulce en la boca. Entiendo que es muy complicado mantener un nivel alto a lo largo de una temporada (y, ojo, esta segunda está siendo más irregular que la primera), más aún cuando afronta un capítulo que tiene que hacer de puente con el presumible apoteósico cierre de la serie; pero esta cuarta entrega adolece de un error que me ha molestado, algunos usuarios se han quejado de la poca relevancia de algunas muertes, algo que no me ha importado: a fin de cuentas, The Walking Dead quiere reflejar eso, no somos nada, en cualquier momento desaparecemos y sí, resulta que no somos tan importantes como creíamos. No, lo que me ha molestado de verdad es el cambio de actitud de algunos secundarios como Luke, con una personalidad perfectamente desarrollada y coherente, que en este episodio se salta por las bravas. Lo siento, no me lo creo. Es un error grave de continuidad narrativa o de dejadez por parte de los guionistas.

A pesar de ello, el capítulo concluye de una forma tremendamente magistral, marca de la casa, que nos deja con los ojos como platos y las manos temblando. Creo que me voy a arrepentir de mi decisión. Creo que he sido egoísta. Creo que Clementine lo lleva siendo desde el primer minuto de la segunda temporada.