PewDiePie resucita Skate 3

PewDiePie ha disparado las ventas de Skate 3. Quizá la palabra sea otra: más bien lo que ha hecho ha sido resucitarlo. Tras un vídeo que subió en enero, Electronic Arts ha decidido volver a poner su AAA en las estanterías para que la gente lo compre de primera mano si tanto lo quiere. MCV (via VG 24/7) ha sido el primero en llamar la atención sobre esto al darse cuenta que el título ocupa el top 20 en las listas de ventas de Reino Unido, uno de los mercados más importantes del sector. Pero lo que realmente me sorprende no es el hecho de que PewDiePie haya resucitado un juego sino la sorpresa generalizada a esta situación.

Quizá este sea el golpe en la mesa que se necesitaba. Para todos aquellos que opinan que los youtubers no tienen ningún valor en absoluto, parece que esta es la señal de su poder y, con ello, su potencial peligro. El vídeo de Felix Kjellberg ha aunado más de 12 millones de visitas desde su publicación a principios de julio y en él lo único que hace es el imbécil. No digo esto como un insulto: llegado a un punto PewDiePie utiliza el editor de niveles para poner una canasta en un borde y empieza a lanzarse de cabeza desde lo alto para intentar encestar con su cráneo. No hay crítica ni nada parecido. De hecho Kjellberg apenas muestra de lo que es capaz el juego. Este es un vídeo compuesto principalmente por caídas y un avatar que agita los brazos como si no pudiera mantener el equilibrio: convierte el juego en un suceso de fails, en una suerte de Goat Simulator no intencionado. Y ahora está en el puesto 20, por encima de Mario Kart 8, Tomb Raider: Definitive Edition o Wolfenstein: The New Order.



Ese es el poder de los youtubers: llegado un punto ni siquiera hay que dar una opinión. Los generadores de contenido como PewDiePie lo único que hacen es entretenerse y, con ello, entretener a la gente. Luego alguien le ve tirarse desde un precipicio, chocarse contra un muro y hacer que su avatar se fusione con la geometría del escenario y aquí lo tenéis: lo que sería un fallo de juego que le habría quitado puntos en un análisis de pronto es un mérito y una herramienta para el humor. Los youtubers de su escuela han cambiado las reglas del juego. La calidad ahora no tiene una única perspectiva. Flappy Bird es un título horrible y sólo necesitó unas pocas semanas para convertirse en un fenómeno mundial. Lo único que hizo falta fueron unos pocos youtubers enmarcándolo como una experiencia divertida. Y no estoy diciendo que manipulasen el mensaje: lo que ellos hicieron fue destacar una perspectiva distinta. Ver a alguien fracasar es divertido. Es el clásico tartazo a la cara, el “no podría salir peor” seguido por una lluvia torrencial. Lo que me sorprende de todo esto es que la gente haya tardado en darse cuenta cuando estos son los mismos responsables de la resurrección del survival horror. Aún recuerdo el caso de Cube World ¿quién recuerda ese juego ahora? Pero mientras lo jugaron ciertos youtubers todo el mundo quería tenerlo porque ellos exprimieron su diversión. Luego puede que sea un título mediocre y sin gracia, pero ellos han conseguido hacer de su experiencia algo digno de disfrutar.

Básicamente son los comediantes de los videojuegos.

Quizá sea hora de que empecemos a tener más en cuenta a esta gente a la hora de hablar del medio. Los youtubers están aquí para quedarse y los gameplays de momento son una moda a la que todavía le queda mucho por delante. Y, mal que nos pese, tienen el poder para hacer algo que nosotros no podemos: mover al público en masa. Si toda la prensa se hubiera puesto de acuerdo para escribir un artículo hablando sobre lo genial que es Skate 3, dudo que hubiera tenido el mismo efecto ¿Significa eso que hemos perdido nuestro valor? En absoluto, pero PewDiePie no juega en nuestra liga: él es pasional, es directo. Es entrar, divertirse y pasar al siguiente caso. Nosotros nos quedaremos atrás para aquellos que quieran detenerse y escuchar. Ambos modelos pueden convivir.