No se han adoptado medidas que alteren las líneas generales que utiliza la conducción económica actual. Sigue siendo la principal prioridad mantener estabilizadas las reservas en US$ 28.000 PARA lo cual es necesario restringir la venta de divisas para el pago de importaciones.


El problema principal de esta decisión es que simultáneamente se mantienen una tasa de interés para los depósitos del 20% claramente negativa ante la inflación y que incentiva a conservar la producción sin exportar ni generar nuevos ingresos de divisas.


La actividad interna que pretende hacer crecer el gobierno no se puede financiar: el precio de la soja ha caído y no hay ningún recurso externo disponible.


La administración – actuando a contramano de cualquier ortodoxia – sigue con su gasto público que ya es 10% mayor que los ingresos por impuestos y se vio obligada a emitir $ 37.000 millones adicionales entre agosto y septiembre.


Se intentará devaluar algo más aceleradamente, en especial porque hubo una caída del 47% en la liquidación de divisas en septiembre respecto de 2013 y como contrapartida se ha restringido al máximo las autorizaciones para pagar importaciones para mantener las reserva. Estas medidas combinadas aceleran la caída del nivel interno de actividad con todas las consecuencias del caso.

Continúa la política económica prueba-error-parche.

Es muy improbable que se corrija de un golpe el tipo de cambio en los meses que restan, algo que el mercado en general refleja en el precio de los Bonos vinculados al tipo de cambio oficial. Una corrección (devaluación) no tendría sentido si se mantiene la política monetaria de emitir en forma constante.

Como la administración no autoriza el pago de importaciones se acumula una deuda en divisas para los importadores y eso afecta fuertemente a la actividad interna porque en el exterior se han reducido las entregas, los plazos de pago y en los casos de Pymes comienza a exigirse pagos anticipados.

En la línea de prueba, error, parche instalada por esta administración es altamente probable que se intente emitir un bono de compleja factura cuyo único propósito sería facilitarle a los importadores asumir una pérdida inicial de 20/50% y evitar la incertidumbre cambiaria hasta el momento en que les autoricen los pagos.

No ayuda a mejorar la situación las decisiones que se han tomado en cuanto a sancionar leyes que tratan de hacer que la actual administración siga teniendo algún peso luego de 2015 como el Pago Soberano de la Deuda, La ley de Abastecimiento, la Moratoria Previsional, la ley de Hidrocarburos y el acuerdo financiero y de inversiones con China.

Se han incrementado los planes sociales, sectoriales, subsidios y controles sobre la economía. Todas esas medidas deterioran al cuadro general aceleran todavía más para fidelizar la masa de votantes oficialistas de octubre de 2013, el núcleo duro que quedará.

Porque se ha llegado a esta situación?

La principal razón de los problemas es el gasto público descontrolado sin acceso al financiamiento. Las necesidades financieras totales en pesos para 2014 (el déficit más los pagos de deuda pública en pesos) llegarán a $ 200.000 millones. El déficit será $ 175.000 millones y los pagos netos de deuda llegarán a $ 25.000 millones.

En los primeros ocho meses se gastaron $ 85.000 millones: $ 72.000 millones de déficit primario y los restantes $ 13.000 millones por pagos de la deuda en pesos.

Pero lo peligroso es que en el mismo período de 2013, las necesidades totales fueron de $ 30.700 millones aunque con el mismo monto de pagos de deuda que en 2014. Es decir que la emisión tiene por única causa un mayor gasto que lo que se recauda.

Casi todo se financió con emisión de moneda. Un20% se financió en partes iguales con la colocación de un Bono 2017 y ventas de activos de la Anses.

parche

Las necesidades en pesos del Tesoro serán $ 115.000 millones para llegar a los $ 200.000 millones para todo el año. Como se ve en el gráfico tres cuartas partes de este faltante serán cubiertas con emisión. El resto (alrededor de $ 30.000 millones) vendrá del sistema bancario por la colocación de un Bono y alguna ingeniera creativa con el Banco Nación.



El desorden fiscal obliga a absorber moneda y tomar deuda para evitar un desborde monetario (esto significaría tanta moneda en circulación que podría crear un problema muy inflacionario). También los bancos están obligados a prestar al gobierno y no poder hacerlo al sector privado.

Desaparece el crédito para el sector privado porque los bancos pasan a ser acreedores del Tesoro y no de las empresas y las familias. Esta política de prueba, error, parche ha provocado que el crédito al sector privado que hace un año crecía más de 40% anual ya no crece, ni crecerá con estas actitudes estatizantes.




SECTOR EXTERNO

La caída del valor del peso provoca una brecha cambiaria es muy grande: 78% con el dólar real y 66% para comprar bonos y venderlos para pagar importaciones. Esto es por la intención de los particulares de desprenderse de los pesos y para los importadores para realizar pagos que no les son autorizados al cambio oficial.

Es un desdoblamiento cambiario que existe desde hace un largo tiempo y en buena medida acelera la inflación.
Ahora se presiona a los exportadores para que vendan y a utilizar un poco del préstamo de monedas con China. Se trata de conseguir divisas para atender la demanda de dólares para importaciones, quitando presión a la brecha cambiaria aunque el impacto es limitado.

Sólo por pagos de importaciones de la industria automotriz y por el armado – llamado fabricación en el sur – se adeudan giros al exterior por más de US$ 3.000 millones, pero sin embargo las reservas bajaron US$ 1.300 millones desde mediados de julio.

Un panorama complicado.



CONCLUSIONES

Las proyecciones indican sin dejar lugar a dudas que habrá una contracción del PBI cercana al 2%. Dando como resultado tres años 2012-2014 perdidos, ya que la actividad creció sólo 0,3% promedio anual en ese tiempo.
Es probable que la caída del PBI sea mayor durante el cuarto trimestre del año, por lo que él se complican y mucho las perspectivas para 2015.

El nivel de actividad no se puede recuperar.

La inflación superará el 40%

No está resuelto el frente externo con los holdouts y no habrá financiación externa.

Se enfrenta actualmente una recesión que, a diferencia de la de 2009, no responde a problemas del mundo sino a mala práctica interna que ha llevado a la economía al cuadro de situación actual, algo que no ocurre en la región ni en el mundo, exceptuando Venezuela.

Habrá que estar atentos a medidas sorpresivas tomando todos los recaudos para proteger la propiedad individual en un medio estatizante.



Iniciar un desarrollo en las condiciones actuales es imposible, pero sí puede serlo recién en 2016. Todo depende de la nueva dirigencia y la habilidad que el próximo gobierno tenga a la hora de gestionar recursos escasos y concretar proyectos de inversión.

EL EMPLEO

Las últimas cifras dadas a conocer por el INDEC confirman que la economía está en recesión y que son mayores las dificultades para generar empleo. En el último año, la política prueba, error, parche hicieron perder 178.685 puestos de trabajo, lo que representa una baja de 1,1% en un año.
Hay una caída en la oferta de trabajo (gente que deja de buscar trabajo activamente) de 155.265, y un incremento de los desempleados de 23.419. La tasa de desempleo se ubica en 8,4%.

Todo queda claramente probado en los números que son del gobierno y no pueden ser ocultados: la masa de salarios que se paga en la economía cayó y esto significa menos demanda .También impacta al consumo.

Una situación como esta genera inestabilidad: la recesión provoca desempleo y caída de salarios, esto ocasiona caída del gasto, y como consecuencia, recesión. La forma de prevenir que esto ocurra es lo que el gobierno hace, medidas para mantener el gasto, como en 2009. Pero el problema es que hoy no hay cómo financiar esas políticas, excepto emitiendo dinero. Y hacer esto implica aumentar el gasto y financiarlo con emisión, inviable porque la emisión aumenta el impuesto inflacionario y aumentar los impuestos es recesivo.

Nadie parece muy preocupado por el empleo en la coyuntura actual.