Niños maltratados - El acoso escolar


Cómo no hablar aquí de las imágenes de telecinco en las que una cuidadora hace comer su propio vómito a niños menores de tres años.

Llevo días pensando en el tema, sobrecogida como todos, por la brutalidad de las imágenes. El acoso escolar en la escuela y desde la escuela. Pensar en la indefensión, el temor, la angustia, la ansiedad de esos niños sometidos cada día a semejante maltrato.

La violencia también se aprende en la guardería y en la escuela. Los niños aprenden de sus propias experiencias, de sus vivencias, de otros niños, de imitar al adulto en sus comportamientos… cuando nos ponemos delante de un niño somos su modelo.

Las imágenes del vídeo emitido por telecinco, nos muestran un comportamiento terrible llevado al extremo. Intentar justificarlo es imposible. Pero sí es necesario buscar las posibles causas del mismo. Hay preguntas que se deben contestar. La responsabilidad de estos hechos evidentemente, es de la persona que los genera, pero también hay otras responsabilidades.

Determinar la cadena de factores que han intervenido para que estos hechos se produzcan es necesario para poder atajarlos. ¿Había demasiados niños? ¿Pocas cuidadoras? ¿El personal está cualificado? ¿ cansancio? ¿estrés? ¿depresión? ¿agotamiento? ¿Cuántas horas de trabajo diario directo con los menores?… o quizás solo es el comportamiento de una persona desequilibrada.

Por otro lado, queda en el aire la cuestión de que la cadena de televisión grabó las imágenes en diciembre…y estamos en marzo.

Quizás os parezca que no son las preguntas adecuadas, pero cuando ocurre algo así es necesario que nos las hagamos para evitar que estos hechos se vuelvan a producir.

Los menores tienen derechos y esos derechos deben ser salvaguardados por los adultos que los tienen a su cargo: los padres, la escuela y por supuesto la administración. Las escuelas tienen una finalidad clara. La educación no es un negocio. Los niños no son “cosas” que se amontonan, que se guardan, que se manipulan como objetos.

Los niños tienen derechos y para que los puedan disfrutar dependen de nosotros, los adultos.






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