Torio, la venidera alternativa al uranio



Torio, la venidera alternativa al uranio




En la imagen, arena de monacita , mineral que entre otras cosas contiene sales de fosfatos complejos e impuros a base de varios elementos del grupo de las tierras raras, incluyendo lantanio, cerio y torio. Crédito imagen Cyberchemist.

En medio de un renovado interés global por la energía nuclear, el torio , un combustible al que se ha dado de lado durante mucho tiempo, comienza a ser reexaminado como solución potencial a algunos de los problemas más graves de la industria nuclear, incluyendo el de los residuos.

Disponible en gran cantidad en las playas arenosas de la India, Australia y Estados Unidos (entre otros lugares), el torio es un elemento ligeramente radiactivo que se da de forma natural, y que poco a poco comienza a ser tenido en cuenta como una alternativa segura al uranio que podría limitar la producción de residuos nucleares y evitar que la tecnología nuclear se “desviase” de la generación energética hacia formas armamentísticas.

A pesar de que los científicos nucleares conocen el potencial del torio desde hace décadas – se empleó brevemente en la década de 1970 en el primer reactor comercial de Shippingport (Pennsylvania – EE.UU.) nunca llegó a ser viable económicamente. Hoy en día, sin embargo, con casi tres docenas de reactores nucleares en construcción a lo largo y ancho del planeta, y con planes para construir al menos dos docenas más, los líderes del mundo se enfrentan a una creciente presión pública que les exige que los planes de expansión de la industria se realicen de forma segura, y con la mayor limpieza posible.

¿Podría el torio ser la solución? Algunos políticos y empresarios así lo esperan. A comienzos de este mes, el senador por Nevada Harry Reid y el senador por Utah Orrin Hatch, presentaron un proyecto de ley que destina 250 millones de dólares a la investigacoón y desarrollo de combustibles de torio.

En el extranjero, el interés por el torio es aún mayor. El gobierno indio ha dicho públicamente que desea promover nuevas plantas nucleares que funcionen con torio para poder enfrentarse así a sus crecientes necesidades energéticas. Rusia, Francia, los Emiratos Árabes Unidos y otros varios países, también han expresado su interés.

Los defensores del torio opinan que tiene múltiples ventajas sobre el uranio. Por ejemplo, su uso podría recortar a la mitad el volumen de residuos producidos, ya que se consume en reacciones nucleares más lentas que las del uranio. Además, al contrario que en las reacciones de uranio, el torio no produce plutonio utilizable en armas nucleares, lo cual podría contentar energéticamente a los países en vías de desarrollo y aliviar las preocupaciones de las potencias nucleares. Los que proponen el cambio al torio dicen también que este elemento podría emplearse tanto en los nuevos reactores como en los ya existentes, evitando hacer grandes modificaciones en el diseño de los reactores y por tanto ahorrando mucho dinero en modernizaciones.

El dilema de los residuos nucleares, un calvario político desde hace mucho tiempo, es en buena parte culpable de la no aprobación para la construcción de nuevas plantas nucleares en los Estados Unidos durante los últimos 30 años. El vetarno plan federal de construir un almacén nuclear para residuos en Yucca Mountain (Nevada) sigue parado en el limbo, y muchos observadores especulan de hecho con que jamás se llegará a construir. El torio no eliminaría el problema, pero al menos – en teoría – reduciría la cantidad de residuos peligrosos que requieren almacenamiento.

Por el momento el torio no está listo para su uso comercial. La investigación aún no está completa, y aún faltan varios años para la aprobación de su uso por parte del gobierno de los EE.UU. Pero algunos sorprendentes socios internacionales ya están obteniendo desarrollos prometedores.

Una empresa de vanguardia com sede enn Virginia llamada Thorium Power, lleva colaborando com los rusos desde comienzos de la década de 1990 para comercializar el torio (con la bendición del gobierno estadounidense, por supuesto). Durante el último lustro, Thorium Power ha veido realizando pruebas de sus diseños energéticos en un reactor de investigación dependiente del moscovita Instituto Kurchatov. Tras completar esta fase, la compañía empleará los siguientes seis meses en comprobar los resultados, comenta el consejero delegadio de la empresa Seth Grae. A lo largo de los siguientes años, planean someter a prueba este combustible en un reactor comercial, y finalmente esperan obtener la aprobación del gobierno ruso para comercializar la tecnología. “Hace unos pocos años os habría hablado de varios factores de riesgo que ya hemos dejado atrás”, comenta Grae. “Ahora todo está a un nivel muy avanzado”.

Sin embargo, según la Asociación Mundial Nuclear, existen varios impedimentos técnicos y financieros que aún deben solucionarse. Por ejemplo, existe una pequeña preocupación con que el tipo de uranio que se forma en la reacciones, pudiera aislarse y emplearse con fines armamentísticos.



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