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Bastardos con Gloria.

Son las nuevas propuestas políticas o más de lo mismo? Qué hay detrás de estas imágenes

Bastardos con Gloria.

I.

El proceso de racionalización y el desencantamiento del mundo conviven con un reencantamiento que enviste figuras en fluctuación permanente. Son estas personalidades notables las que en nuestras sociedades (pos)modernas mantienen la llama de lo extraordinario. Figuras representativas rodeadas de un aura inexplicable: artistas, deportistas, políticos. Estrellas sociales, en síntesis. Las figuras representativas de una sociedad son el producto de una compleja combinación alquímica. Es como dijo Marcelo Leiras: la representación tiene que ver con la magia y con el trabajo. Es un proceso medio darwinista de supervivencia del más apto en una sociedad marcada por la división social del trabajo. Es representación o muerte, dijimos.

II.

Al kirchnerismo paladar negro y al anti-kirchnerismo atómico los une un mismo destino: la intrascendencia electoral. Ninguno de los dos polos más intensos de la década ganada junta votos y los tres candidatos que, al día de la fecha, lideran las encuestas vuelven inoperantes los peronómetros ensamblados en Tierra del Fuego. Ninguno de los dos polos tiene representatividad social de masas. Macri, Scioli y Massa son candidatos, como se viene diciendo hace tiempo, híbridos. Anfibios, se dijo también. Solo basta con ver videos en @Youtube del 2003 para ver cómo los tres mejoraron retórica y políticamente. Son un canto a la evolución permanente. Se hicieron hombres-políticos bajo el fuego amigo del kirchnerismo. Nietos de la modernidad política al uso nostro. Hijos de la democracia y, quizás, padres del porvenir inmediato. Son además tres de los políticos más subestimados y/o despreciados por el kirchnerismo duro de toda la década. Hijos bastardos de la década ganada que buscan la gloria.

III.

Cualquiera que haya visto a alguno o a los tres candidatos en público sabe que, aunque son bien distintos, se mueven como celebridades frente a la pantalla y frente a la gente. Tienen muchas cosas en común. Los tres se iniciaron en la política en los años 90. Los tres terminaron de distinto modo embadurnados de la historia del peronismo reciente. Los tres estudiaron en universidades privadas. Los tres son relativamente jóvenes y llevaron la máxima que dicta que “yo nunca me metí en política siempre fui peronista” al nirvana de la “gestión”. Pero también tienen diferencias notables. Porque “un político puede cambiar de ideología pero no puede cambiar de personalidad”. Dime cómo decides y te diré quién eres.

IV.

La red de alianzas políticas es un canto a la contingencia en un país con partidos políticos disfuncionales. Las razones de por qué cierto pre-candidato a cualquier cosa está con determinado pre-candidato a presidente muchas veces parecen escritas con letra invisible. De ahí que con absoluta naturalidad puedan saltar de un espacio a otro. No hay reproches que valgan porque nadie puede tirar la primera piedra y porque en el agua las piedras hacen sapito. Todos se hunden pero nadie se moja.

V.

No hay más anti-kirchnerista que un sciolista en off. Scioli encarna la utopía ecuménica. Pero el lado más kirchnerista de Scioli, además de la obvia biografía, es que Daniel Osvaldo llevó la estrategia del aguante a la enésima potencia pero quitándole la intensidad dicotomizadora tan característica del oficialismo. Es el aguante no violento. Es un Gandhi kirchnerista que quiere un país para todos, un unionista. El hombre que gobierna ese país que es la provincia de Buenos Aires y que quiere gobernar un país sin que la India (Argen) y Pakistán (Tina) se separen. Scioli desea un kirchnerismo sin grieta. A Scioli le podés tirar el imperio romano por la cabeza y va a seguir en pie. Es nuestro Muro de los Lamentos al que miles le siguen metiendo papelitos entre las piedras con deseos a cumplir. Con fe, esperanza y optimismo.

VI.

Massa toma el guante kirchnerista de la autonomía de la política y se debate entre lo mejor y lo peor de la década ganada. El massismo se piensa como etapa superior del kirchnerismo. Si Scioli quiere venderse como el (post-)kirchnerista previsible (¡vaya paradoja!) Massa quiere ser el post-kirchnerista popular más imprevisible. Porque es lógico: la opinión pública cambia de opinión constantemente. Busca sumar insumos militantes de todos los sectores posibles (ahí compite con el PRO). Su revolución arrancó en aquellos distritos más empoderados por el kirchnerismo: los municipios. La larga marcha massista va del campo a la ciudad pero a diferencia de la marcha de Mao aquel no puede esperar. Massa es un intendente sin municipio. Es un Sin Tierra. Es el Vo Nguyen Giap de los medios que emerge de bajo tierra con los puños llenos de verdades sociales a veces insoportables. Su reino no es de este mundo (su reino es en todo caso el futuro) y tiene por distrito a la palabra hecha imagen, lo que no es poco.

VII.

Quien quiera pensar al macrismo como un emprendimiento de niños ricos con tristeza pierde. Macri gobierna la capital del país con niveles de aceptación desmesurados y su partido no solo hace lo propio con una ciudad como Vicente López sino que además se empecina en ganar varias provincias aliándose con partidos y grupos de todo origen, y su alianza orgánica con Carrió y con la UCR dificulta la realización del sueño oficialista de ganar en primera vuelta. El macrismo inventó nada menos que un partido político en la era del fin de los partidos y viaja por el país sellando alianzas y abriendo franquicias. Macri es un no-peronista que cita a Perón cada vez que puede y que se alía a sectores del peronismo y del radicalismo además de juntar cuadros de todos los mundos sociales realmente existentes: universidades, sindicatos, ONG, empresarios, etc, etc, etc. En sus listas podemos encontrar dirigentes religiosos representativos del cristianismo, el judaísmo y el islam. Es un catch all superestructural y salvaje con voluntad de poder que se juega el todo o nada: si gana se queda con el país y si pierde corre el riesgo de dejar de existir.

VIII

Macrismo, sciolismo y massismo son híbridos porque descreen de las identidades políticas intensas y de ese modo asumen la modernidad de una sociedad despolitizada en permanente cambio. Los tres buscan ser traducidos al esperanto social que respira la vida civil. Saben, con todas sus diferencias, que no se puede ganar ni solo con el peronismo ni solo con el anti-peronismo. Porque ambas identidades son minoritarias en un mar social de preferencias acuosas. El desafío de todo político moderno es cómo ser intenso haciendo política en un país en el que, como todo país en estado normal, a las mayorías no les importa la política. Ser una llama en un ambiente de bajos niveles de oxigeno. En ese sentido la pregunta de por qué la década que termina deja tres candidatos, de distinto modo, estéticamente “despolitizados” da para seguir pensando. Quizás simplemente toda década engendra en su sótano la década que vendrá como si fuera un sistema de recambio por saturación, aunque suena demasiado lógico como para ser real. Los tres candidatos en cuestión son impuros y captan cuadros de todo origen y extracción. Son irónicamente transversales y tienen de banda sonora un remix que repite en loop “bienvenidos al tren”.

IX.

En una democracia tan joven como la argentina puede sonar exuberante construir leyes de bronce pensando el futuro a partir del pasado. Hay quizás demasiados pocos casos como para construir leyes. Desde el ’83 nunca un partido que perdió una elección legislativa se recuperó: fail. Desde el ’83 nunca un gobernador de la Provincia de Buenos Aires fue presidente: ¿fail? La política permanentemente rompe esas supuestas leyes porque es el espacio de lo indeterminado. “La política –dicen– no tiene historia”.

X.

El poder como fin en si mismo es un problema dramático para una sociedad cualquiera. Las ideas son el horizonte de todo político que sabe que quien quiera salvar su alma no tiene que dedicarse a la política, como dijo alguna vez Weber. La sociedad quiere ser feliz viviendo su vida y el político tiene que buscar el amor del pueblo ejecutando sus ideas del mejor modo posible. Las ideas son fundamentales y son, junto a su implementación, una de las claves que diferencian a un político de otro. Pero lo inquietante es que quizás, como disparó alguna vez Fernando Pessoa: a los hombres nos conducen los sentimientos y no las ideas.


 
 
 
Gracias por la visita !

1 comentario - Bastardos con Gloria.

@elsebagm -1
Gana MACRI!! DIGAN LO QUE DIGAN!!!
@empala22 -1
en la ciudad
@Pucho34
macri