Un informe que debería leer todo habitante del 3° mundo.

A 28 años del Informe Nc Bride.
Su vigencia en el campo de la comunicación



Nomic: Nuevo Orden Mundial de la Información y las Comunicaciones



En 1977, por encargo de la UNESCO se crea la Comisión Internacional de Estudio sobre los Problemas de la Comunicación, presidida por el irlandés Sean MacBride, único caso de alguien galardonado con el Premio Nóbel de la Paz y el Premio Lenin, su equivalente en la órbita de los países socialistas. Intelectuales, académicos y cientistas de la comunicación identificarían de allí en más tanto a la Comisión como su Informe, por el apellido de quien la presidió.

Con este encargo, la UNESCO pretendía demostrar y legitimar las denuncias formuladas por el Movimiento de Países No Alineados en Argel, en 1973: "La acción del imperialismo no se ha limitado a los dominios político y económico, sino que comprende igualmente los dominios cultural y social, imponiendo así una dominación ideológica extraña a los pueblos en vías de desarrollo".

¿De dónde viene todo esto? Se pensaba buscar un “Nuevo Orden Económico Internacional” validado en que uno de los aspectos del desarrollo era lo económico, pero había un error, dejaban de lado el aspecto de la comunicación-información, la importancia que tenía como eje fundamental del desarrollo, en correspondencia con esa afirmación, los países No Alineados exigirán a partir de ese momento, avanzar hacia la concreción fundamental para la edificación de un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC).


DENUNCIA SOBRE EL MONOPOLIO Y OLIGOPOLIO DE LA COMUNICACIÓN

En el proceso de gestación del Informe MacBride, la UNESCO tuvo que soportar fuertes tensiones entre países partidarios y detractores de propiciar políticas nacionales de comunicación, hasta el extremo de retirarse de esta organización los Estados Unidos, el Reino Unido y un país asiático Singapur, lo cual como es lógico supuso la perdida por un tiempo del aporte económico de estos países, Estados Unidos especialmente.

El informe final de la Comisión McBride y su aprobación en 1980 representó la culminación de casi una década de lucha por el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC), movimiento iniciado por los Países No Alineados. Era la respuesta del mundo subdesarrollado y dependiente al dominio del poder imperial.

Pero volvamos al Informe Mc Bride. Los países No Alineados plantearon que “no habrá un nuevo orden económico internacional sin un nuevo orden informativo internacional”, siendo luego expresado de manera más clara en el Simposio sobre Políticas de Comunicación realizado en Túnez en 1976, cuando se afirmó:

“es deber de los países alineados y de los países
No Alineados cambiar la situación (el grave desequilibrio
informativo mundial) y obtener la descolonización de la
información e iniciar un Nuevo Orden Internacional de la Información”


A manera de síntesis: se partía de la comprobación de la existencia de un profundo desequilibrio entre los países del hemisferio norte y del sur en los planos político jurídico y técnico financiero. En el primero estaba el problema del flujo noticioso generado en un 80 % por los países desarrollados; luego la falta de regulación de la información y, finalmente, la estructura absolutamente desigual de la red de telecomunicaciones expresada en la hegemonía de los medios técnicos que hacen posible la comunicación.

En cuanto a lo financiero, el planteamiento buscaba “descolonizar” el régimen económico que sometía a los países de menor desarrollo, la mayoría de la humanidad, a la hegemonía financiera y política de los países de mayor desarrollo. También se proponía corregir el marcado desequilibrio prevaleciente en la posesión y manejo de los recursos de la información que favorecía a los países avanzados en desmedro de los rezagados.

Denunciaron estos una concentración de grado extremo del poder comunicativo en manos de los Estados Unidos de América y de los países de Europa Occidental. Ello en términos de disponibilidad de medios masivos y de acceso a modernas tecnologías de comunicación, así como en sentido de número, escala y alcance de agencias noticiosas, empresas publicitarias y servicios propagandísticos. Tal régimen oligopólico de comunicación, señalaron los denunciantes, demostraba que el ponderado “libre flujo de la información” venía a ser nominal y que los contenidos de esa información desfavorecían a los países pobres, desdibujando sus realidades y debilitando sus identidades. Así, a la dependencia económica se sumaba la dominación cultural. Y, por tanto, para desmontar esa configuración “neocolonial” de las relaciones internacionales, había que reformar ambos órdenes injustos y perjudiciales.

En otro entorno, el Movimiento de los No Alineados reclamó, en su 8ª conferencia celebrada en 1976 en Nairobi, un Nuevo Orden Informativo como requisito urgente e imprescindible para mejorar y democratizar las relaciones internacionales, proteger los intereses de los países más pobres y garantizar su participación en la toma de decisiones.Se puede apreciar la importante consideración a la cultura de los Estados Nación, es por eso que en la actualidad cobra relevancia el estudio de la interculturalidad para el desarrollo de las sociedades. Como sostiene Samuel Huntington (1997) en su obra “El choque de las civilizaciones”:


“Las banderas son importantes, y también otros símbolos
de identidad cultural, entre ellas las cruces, las medias
lunas e incluso los modos de cubrirse la cabeza, porque
la cultura tiene importancia y la identidad cultural es
lo que resulta más significativo para la mayoría de la gente.
Las personas están descubriendo identidades nuevas,
pero a menudo también las viejas, y caminan resueltamente bajo
banderas nuevas, pero con frecuencia viejas, que conducen a
guerras con enemigos nuevos, pero a menudo también viejos"



También el estudioso de la comunicación Armand Mattelart acertadamente ha señalado que el concepto globalización fue en su origen una noción de geopolítica, un concepto militar. A pesar de la capacidad técnicamente global de la comunicación, la idea de McLuhan sobre la aldea global no se produce, porque la cultura, la historia y el amor a la tierra de los pueblos y comunidades, resiste esta tendencia a la pérdida de la identidad.

Son 25 años de la presentación del trabajo encargado por la UNESCO, conocido como Informe McBride y es bueno recordar que bajo ese nuevo mapa político internacional, que se pronunció respecto a cuáles serían -entre otras- las bases para asegurar un NOMIC:

> El respeto a las identidades culturales.
> El acceso a las fuentes para toda la sociedad.
> Eliminación de desequilibrios y desigualdades.
> Libertad de prensa e información.
> Supresión de los efectos nocivos de los monopolios.
> Flujo libre y equilibrado de la información.
> Pluralidad de fuentes.

> El respeto de derecho de todos los pueblos a participar en los intercambios internacionales de información.
> La multidireccionalidad de la comunicación.
> La concentración vertical y horizontal.
> La trasnacionalización, la alineación informativa y la democratización de la misma.


En cuanto a la multidireccionalidad de la comunicación, el Informe MacBride, señaló que “la comunicación es un intercambio permanente entre interlocutores iguales o al menos recíprocamente responsables. La comunicación basada en un intercambio y un diálogo libre, no solamente es más auténtica y más humana”.
Esta presentación dejó claramente establecida la relación existente entre comunicación, relaciones de poder y democracia. “La comunicación está estrechamente ligada con estructuras de poder. Una comunicación unilateral, o incluso bilateral, refleja y respalda las estructuras autocráticas y paternalistas. La circulación multilateral de la información es un instrumento indispensable de la democratización y de una mayor participación de las masas en la formulación de las decisiones y del respeto mutuo de las relaciones internacionales”.
También señaló a la circulación multilateral de la información como un elemento indispensable en la conformación de las democracias y los planes de desarrollo de los países del tercer mundo.

COMUNICACIÓN VERTICAL VS COMUNICACIÓN HORIZONTAL

Seria interesante destacar algunos puntos importantes sobre la democratización del proceso comunicativo

En primer lugar, también existe la circulación de la información que es vertical en lugar de horizontal y se efectúa, en parte, en una sola dirección, de arriba abajo. Esta concepción de la comunicación tiende a eclipsar el objetivo, igualmente importante que consiste en fomentar el acceso y la participación del público. En éste modelo el hombre y la mujer corrientes se sienten excluidos y piensan que la destreza y el material profesional son condiciones indispensables para la comunicación.

La comunicación de tipo estrictamente vertical caracteriza a las sociedades que se basan en un sistema de estratificación social rígido, jerárquico y selectista. Los sistemas de información muy centralizados y rigurosamente controlados de circulación vertical, dirigida de arriba abajo, están admirablemente adaptados a las sociedades que reprimen la disensión y la discrepancia con respecto a la política oficial y a los que imponen unos modos de comportamiento.

En las sociedades adelantadas, la circulación vertical produce un volumen considerable de información. Pero esta información suele ofrecerse sin discernimiento, sólo va dirigida a un público preciso y definido y no ha sido concebida en función de exigencias y necesidades humanas. Por ello, se ha hablado de una carga excesiva de información, que puede convertirse en fuente de confusiones mentales, alineación, repliegue en uno mismo y pasividad.

En la actualidad esta realidad que se describió hace 28 años sigue existiendo con las mismas características en el terreno comunicativo nacional e internacional. Por ello, es conveniente adoptar las medidas que desde más de dos décadas recomendó el Informe MacBride, para evitar la verticalidad de la comunicación, y que al respecto señaló que para transformar esta situación, es necesario acelerar la participación creciente de un mayor número de personas en las actividades de comunicación, para facilitar el progreso de las tendencias a la democratización de todo el proceso de comunicación y una expansión de las corrientes de información pluridireccionales, procedentes de una multitud de fuentes: hacia arriba, hacia abajo y horizontalmente.


En segundo lugar, en cuanto a la concentración vertical y horizontal de la comunicación, el Informe MacBride, señaló que “la industrialización tiende a estimular la concentración de la comunicación mediante la formación de monopolios u oligopolios en materia de acopio, almacenamiento y difusión de la información. La concentración actúa en tres direcciones:
a) integración horizontal y vertical de empresas que actúan en el sector informativo y recreativo;
b) participación de empresas pertenecientes a ramas industriales diferentes e interesadas por la expansión de los medios de comunicación social (cadenas de hoteles o de restaurantes, compañías aéreas, constructores de automóviles o empresas mineras interesadas por la prensa, producción de películas e incluso por el teatro); y
c) fusión e interpenetración de diversas industrias de la información (creación de grandes conglomerados que abarcan múltiples medios de comunicación social).”

En tercer lugar, aunque a veces se debe a razones o presiones políticas, en los principales sectores de la comunicación, “la concentración viene provocada sobretodo por las condiciones que rigen la obtención de beneficios en los mercados nacionales y mundiales, y por la circulación de capitales. La concentración se deriva de varios factores, como son:

a) Las tendencias fundamentales de las economías de mercado.
b) Las tendencias a la homogenización de la información, los mensajes y el contenido.
c) Las presiones económicas derivadas de los cambios técnicos en materia de edición y distribución.
d) La presión de la competencia para obtener ingresos derivados del tiraje y la publicidad.
e) La competencia entre los diferentes medios de comunicación social.
f) La uniformización de los “productos culturales”.
g) La existencia de periódicos que no responden a una necesidad económica o social precisa.
h) El aumento de los gastos de producción y la reducción de los ingresos publicitarios.
i) La fusión organizada de periódicos.
j) Los acuerdos administrativos, las medidas de fomento financiero, y las normas fiscales que van en detrimento de las empresas independientes.
k) Los procesos recesivos generales, y
l) La inexistencia de nuevos recursos financieros”.

En los países industrializados, la concentración sigue rumbos muy diversos, como son:

a) Apropiación creciente de los medios de comunicación social por el sector privado.
b) Extensión de distintas empresas en diferentes campos (noticias, productos culturales, producción de medios de programación y fabricación de material destinado a la industria de la comunicación).
c) Aumento del número y de la importancia de las cadenas de periódicos.
d) Concentración de diarios y de diversas publicaciones periódicas diarias, semanales, mensuales en un mismo editor.
e) Fusión de periódicos y de sociedades de distribución.
f) Control de la prensa por industrias o bancos.
g) Fusión de la prensa con otros órganos de información, e
h) Importancia creciente de las actividades de los medios de comunicación social dominantes.

Dicha realidad que se expuso hace más de dos décadas sigue existiendo con las mismas características en el actual mapa comunicativo nacional e internacional. Por ello, es conveniente adoptar las medidas que recomendó el Informe MacBride, para evitar la concentración de la comunicación, y que al respecto señaló que “es necesario tomar medidas jurídicas eficaces para:

a) Limitar la concentración y la monopolización.
b) Conseguir que las empresas transnacionales acaten los criterios y las condiciones específicas definidos en la legislación y en la política de desarrollo nacionales.
c) Invertir la tendencia a la reducción del número de responsables cuando esta aumentando la eficacia de la comunicación y la dimensión del público.
d) Reducir la influencia de la publicidad sobre la redacción y los programas de radiodifusión. y
e) Perfeccionar los modelos que permiten fortalecer la independencia y la autonomía de los órganos de información en materia de gestión y de política de redacción, independientemente que sean privados o públicos”.

En cuanto a la trasnacionalización de la comunicación, el Informe MacBride, señaló que “en el plano internacional los modelos de comunicación se parecen mucho a los demás que se aplican en los demás sectores de la vida económica. El fenómeno de la transnacionalización ha afectado prácticamente a todo el sector de la comunicación, de forma que la producción, los servicios y los mercados periféricos son controlados mayoritariamente por los centros hegemónicos.

En resumen, “la industria de la comunicación está dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los aspectos de la producción y la distribución, están situadas en los principales países desarrollados y sus actividades son transnacionales. La concentración y la transnacionalización son consecuencias, quizás inevitables, de la interdependencia de las diferentes tecnologías y de diversos medios de comunicación, del costo elevado de la labor de investigación y desarrollo y de la aptitud de las firmas más poderosas cuando se trata de introducirse en cualquier mercado. Estas tendencias existen en muchas industrias, pero la comunicación constituye un sector especial. Los medios de comunicación transnacionales ejercen una influencia capital sobre las ideas y las opiniones, sobre la evolución, para bien o para mal, de todas las sociedades. De ésta manera, a las empresas transnacionales les incumbe una responsabilidad especial en el mundo actual, ya que su posición dominante en materia de información hace de ellas un elemento de la estructura que determina el desarrollo de los modelos económicos y sociales y la sociedad tiene derecho a insistir que la asuman”.

POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS

La realidad diagnosticada internacionalmente hace 25 años por el Informe McBride continúa existiendo en la actualidad de manera ampliada en todos los niveles comunicativos. Por ello, con miras a contribuir a salvaguardar la democracia interna y a fortalecer la independencia nacional es necesario considerar las siguientes 5 alternativas para fortalecer las políticas de comunicación en los países desarrollados:

1.- Es necesario formular una política cultural nacional encaminada a fomentar la identidad y la creatividad culturales, recurriendo a los medios de comunicación social como sus instrumentos de apoyo. Semejante política debe incluir directrices que salvaguarden el desarrollo cultural nacional, al mismo tiempo que faciliten el conocimiento de las demás culturas. Cada cultura realza su propia identidad comparándose con las demás.

2.- Las políticas de comunicación y cultura deberían de facilitar el acceso a los medios de comunicación social, tanto de los creadores como de diversos grupos que están en la base de la sociedad, para que puedan expresarse y hacer oír su voz; lo cual constituiría una base de dialogo cultural permanente entre las diversas comunidades.

3.- Se requiere formular directrices compatibles entre el contenido de la publicidad, los valores y actitudes que fomenta; y los proyectos de identidad y desarrollo de las sociedades donde actúan.

4.- Ciertas restricciones de la concentración de los recursos pueden ser de interés público. Por ello, un requisito indispensable es que el público pueda conocer las estructuras de propiedad de los medios de comunicación social.

5.- Deben formularse normas básicas, directrices o un código de conducta relativo a las actividades de las empresas transnacionales para velar que no descuiden o no coloquen en peligro los objetivos nacionales y los valores socioculturales de los países que las acogen. A éste respecto la Comisión Sobre las Empresas Transnacionales de las Naciones Unidas debería dedicar especial atención a las implicaciones de las implicaciones de las actividades de éstas empresas en los campos de la comunicación, la información y la cultura”.

Con la aplicación de estas medidas y otras más, se podría balancear el desmedido peso ideológico y educativo que ejercen las empresas transnacionales sobre las estructuras culturales y sociales de la periferia donde actúan.


ALINEACIÓN INFORMATIVA

En cuanto a la alineación informativa, el Informe MacBride, destacó que “al mismo tiempo que prolifera el desarrollo de las comunicaciones en los últimos años poniendo al mundo exterior al alcance de millones de personas que antes vivían en comunidades aisladas; ahora surgen dos preocupaciones centrales.

El desarrollo de la comunicación puede convertirse en una amenaza para la calidad de la cultura y de los valores que ésta encarna.
La apertura indiscriminada a nuevas impresiones transmitidas por los medios de comunicación de masas, aleja al público de su propia cultura”.

En este sentido, debido a la “rapidez y al impacto de la explosión de la comunicación social se han observado efectos nocivos. La concepción de la realidad de mucha gente queda obscurecida o deformada por mensajes de los medios de comunicación social. El rápido aumento del volumen de información y distracciones ha traído consigo un cierto grado de homogenización de las diferentes sociedades, al paso que paradójicamente los individuos pueden quedar más radicalmente cortados de la sociedad en que viven, debido a la penetración de los medios de difusión en sus vidas. La introducción de nuevos medios, en particular de la televisión, en las sociedades tradicionales ha zarandeado las costumbres seculares, las prácticas culturales ancestrales, las aspiraciones sociales y los modelos económicos.[b] Con mucha frecuencia lo benéfico de la comunicación moderna que difunden deformaciones y distracciones insólitas producidas en las ciudades, conllevan influencias negativas que perturban el orden social. En casos extremos, los medios de comunicación han pisoteado y deformado modelos socioeconómicos que tenían varios siglos de antigüedad”.

La súbita introducción de los medios de comunicación de masas ha reforzado que las comunicaciones interpersonales resulten más difíciles y tensas. Debido a que la información de los medios llega a millones de individuos éstos ejercen una influencia común en los públicos de las ciudades, de los suburbios y del campo y sobre personas que tienen convicciones ideológicas y religiosas diferentes y que proceden de estratos étnicos muy diversos. Así, los estilos de vida, las costumbres, los hábitos, los gustos, las preferencias, las creencias y las opiniones tienden a deformarse en detrimento de la variedad y el individualismo. Con apoyo de las industrias audiovisuales, las empresas transnacionales han introducido en la periferia cosmovisiones extranjeras perjudiciales para la estructura de valores locales fundamentales.

Frente a esta añeja realidad el Informe MacBride señaló que “es necesario que los gobiernos y los órganos de poder instrumenten las siguientes 6 políticas generales:


a) El establecimiento de un sistema de comunicación nacional como requisito para salvaguardar una cultura floreciente.

b) Los medios de comunicación social deben quedar totalmente ensamblados en el sistema de comunicación, que a su vez, debe tener las características privativas del país y conciliar los medios tradicionales de comunicación y los modernos.

c) Para garantizar la supervisión, el desarrollo y la eficacia de la pluralidad comunicativa, los medios tradicionales de información deben actuar de forma imbricada con los modernos.

d) Se debe fortalecer la comunicación interpersonal y horizontal para atenuar los excesos de la comunicación vertical.

e) Se debe fomentar las culturas endógenas frente a la intrusión de culturas externas y modernas.

f) Es prioritario desarrollar, vía los canales de difusión, las lenguas nacionales que en muchos países han cedido su lugar a lenguas coloniales”.

DEMOCRATIZACIÓN DE LA COMUNICACIÓN

En cuanto a la democratización de la comunicación, el Informe McBride, señaló que “los derechos humanos no puede existir sin la libertad de palabra, de prensa, de información, y de reunión. La transformación de esas libertades en un derecho individual o colectivo más amplio a comunicar es un principio evolutivo en el proceso de democratización”.

Las necesidades de “una sociedad democrática en materia de comunicación deben quedar satisfechas mediante la formulación de derechos específicos tales como el derecho a ser informado, el derecho a informar, el derecho a la protección a la vida privada y el derecho a participar en la comunicación pública, que encajan todos ellos en el nuevo derecho a comunicar. En vísperas de lo que cabría calificar de una nueva era en materia de derechos sociales, todas las implicaciones del derecho a comunicar deben ser el objeto de un minucioso análisis”.

Por sus inmensas posibilidades “de influir en el espíritu y en el comportamiento de los individuos, la comunicación puede ser un modo vigoroso de promover la democratización de la sociedad y de ampliar la participación de los ciudadanos en la adopción de las decisiones. Esto depende de las estructuras, de las prácticas y de la gestión de los medios de comunicación social, así como de la medida en la cual faciliten un más amplio acceso a la comunicación, al abrirla a un intercambio de libre de ideas, de informaciones y de experiencias entre interlocutores situados en un plano de igualdad, sin predominio alguno ni discriminaciones”.

Sin embargo, 28 años después de difundirse el Informe McBride, hasta el momento, estos aspectos se encuentran muy lejos de haberse alcanzado. Ante ello, el Informe planteó la necesidad de considerar los siguientes aspectos:

1. Que los países “amplíen las fuentes de información que necesitan los ciudadanos en su vida cotidiana. Se requiere emprender un examen minucioso de las leyes y reglamentos vigentes para reducir las limitaciones, las cláusulas secretas y las restricciones de diversos tipos en las prácticas de información”.
2. Se debe abolir la censura o el control arbitrario de la información. En los sectores en los cuales estén justificadas unas restricciones razonables, éstas deberían quedar definidas en una ley, su aplicación estar sometida al control judicial y ceñirse a los principios formulados en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los demás instrumentos que adopte la comunidad de naciones”.
3. Los obstáculos y las restricciones que se derivan de la concentración de la propiedad de los órganos de información, independientemente de que sean públicas o privadas, merecen analizarse con toda profundidad para encontrar sus vías democratizadoras. Se debe proceder a un examen critico del problema de las condiciones financieras que se imponen a los órganos de información y de las medidas adoptadas para reforzar la independencia de la redacción”.
4. Por último, se deben tomar medidas jurídicas eficaces para limitar la concentración y monopolización; conseguir que las empresas trasnacionales acaten los criterios y las condiciones específicas definidas en la legislación y en las políticas de desarrollo nacional; invertir la tendencia a la reducción del número de responsables cuándo está aumentando la eficacia de la comunicación y la dimensión del público; reducir la influencia de la publicidad sobre la política de redacción y los programas de radiodifusión; y perfeccionar los modelos que permiten fortalecer la independencia y autonomía de los órganos de información”.

El Informe McBride, al dar cuenta de la desigualdad en el acceso a los bienes culturales por parte de los países del Tercer Mundo, advertía -entre otra enorme cantidad de datos e indicadores- que:


1. Los países en desarrollo (Asia, Africa y América Latina) que tienen las tres cuartas partes de la población mundial, sólo disponen de la mitad de los periódicos del total mundial.2. Ocho países o territorios de Africa y tres países árabes no tienen ni un solo diario.

3. Un gran número de países no tiene televisión. Otros la tienen sólo en centros urbanos.
4. Los países desarrollados tienen más del 95 por ciento de la capacidad de computadora del mundo. Datos actuales demuestran que la desigualdad cultural amplió su brecha a niveles no previstos en el riguroso Informe.

5. El 87 por ciento de las ganancias obtenidas en la producción de bienes culturales, se las reparten EE.UU. (55 por ciento de ese total), la Unión Europea (25 por ciento) y Japón (15 por ciento). El exiguo 13 por ciento restante se reparte entre el resto de los países del mundo (América Latina participa de un 5 por ciento). Las cifras corresponden al dossier de Industrias culturales en Argentina del Observatorio de Industrias Culturales (OIC).
6. El teórico Luis Ramiro Beltrán, informa que "de los 550 millones de computadoras que hay en el mundo, poco más de la mitad están en Estados Unidos, Japón, Alemania, Inglaterra y Francia. Algo más de dos tercios del total mundial de usuarios de Internet -320 millones- corresponden a esos mismos cinco países. Y del total mundial de "internautas" el 57% está en Estados Unidos de América, mientras que en Latinoamérica está sólo el 1%".

También aparece en el informe, el cual se concretizó en el libro "Un solo mundo, Voces Múltiples"
"Los medios de comunicación de masas aportan imágenes del mundo y debates de ideas a un público máximo, lo cual es positivo. Pero, no hay que olvidar que aportan también la idea que determina la selección, el montaje y el comentario de las ideas, y no se trata de una idea cualquiera sino de la idea que se hace del mundo el "pequeño numero de quienes tienen el privilegio político y económico de distribuir ideas e imágenes en todo el mundo, con el montaje y unos comentarios."...Lo decisivo son, en cambio, las trabas inherentes a la índole misma de los medios de comunicación de masas, y que hacen que estos últimos no sean simplemente unos vehículos sino que constituyen de por sí mismos unos mecanismos mentales..."


PREGUNTAS PARA COMUNICADORES Y COMUNICÓLOGOS

Luego de 25 años del Informe Mc Bride nuevas interrogantes emergen y exigen la repuesta de los comunicadores, medios de comunicación y políticos.

¿Qué significa "la sociedad de la información" para el 75 por ciento de la población en el mundo
subdesarrollado?
¿Para qué sirven las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones a los 1200 millones de personas que soportan la pobreza extrema, a los 842 millones de hambrientos y a los 2400 millones carentes de saneamiento básico?
¿Qué harían con una computadora los 854 millones de adultos que no saben leer ni escribir y los 115 millones de niños sin acceso a la educación?¿Cómo la usarían los 2 mil millones que no disponen de energía eléctrica?
¿Estará todo, pues, perdido para siempre?
¿No es que van surgiendo en Europa, por ejemplo, ciertas señales esperanzadoras sobre autoregulación y políticas?
¿No hay en la propia Europa y en Canadá indicios de alguna resistencia a la hegemonía tecnológica mundial?
¿En la experiencia latinoamericana destacan los nombres de Salvador Allende, Omar Torrijos, Carlos Andrés Pérez, Juan Velasco Alvarado y Luis Echevarria quienes como jefes de Estado contribuyeron de manera clara y decidida a fortalecer el gran debate sobre el Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación seria justo que los aportes solo queden en ensayos?
¿No será que la lucha por el cambio pudiera ser retomada un día por esas naciones subdesarrolladas e impotentes?
¿Será posible que las Naciones Unidas y la Unesco vuelvan a abrazar la causa?
¿Las luchas de las ONGs en el Perú como la Asociación de Comunicadores Calandria específicamente la Veeduría Ciudadana de la Comunicación, quedará en vano?

Más aún si consideramos que se calcula que alrededor del 90% de las noticias extranjeras que aparecen en los medios de comunicación proceden de las cuatro grandes agencias occidentales. El punto de vista, en consecuencia, es occidental y la selección de las noticias. Un recuento elemental del contenido de cualquier periódico o informativo de radio o televisión nos da una idea bastante exacta de qué consideran importantes estas agencias. Compárese la diferente magnitud que debe tener un hecho para convertirse en noticia, según haya sucedido o afecte a un país europeo o a Estados Unidos, o bien a uno africano, por ejemplo.

Situaciones y preguntas que como comunicadores y comunicólogos estamos en la obligación de responder con propuestas y repuestas contundentes.

Finalmente, para concluir concordamos con Martínez Albertos quién señala que "la actividad informativa llamada, estrictamente periodismo puede ser un verdadero instrumento de liberación en la sociedad industrial avanzada, siempre que se lleve a cabo en las condiciones de autonomía que exige la propia naturaleza. En la medida en que haya hombres empeñados en que los medios de difusión sean instrumentos para el diálogo social y no para la manipulación psicológica de los individuos, existe todavía esperanza de salvar a la sociedad y de pensar en un "nuevo receptor" presuntamente adiestrado para reconocer de un modo activo el artificio de las representaciones mediáticas”. El teórico Omar Calabrese ha expresado que si los hombres pueden cambiar o "jugar" con su pasado, también lo podrán hacer con su futuro. Estas palabras en clave de comunicación significan algo sencillo pero contundente: "sustituir la comunicación en sentido único por un intercambio de mensajes en todas direcciones y completar la comunicación vertical por la horizontal".
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