Tribus negras de Africa

Tribus negras de Africa
Tribus negras de Africa

LOS TEDA
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Ubicación: Chad, Libia y Níger. Población total: 500.000 Lengua: nilo-sahariana

Uno de los pueblos habitantes del Sahara. Durante mucho tiempo se dedicaron al asalto de caravanas comerciales.

Los teda (también conocidos como toda o tubu) son un pueblo pastor-agricultor seminómada que habita en la parte oriental y central del Sáhara. La mayoría de la población ocupa las montañas Tibesti (frontera entre Libia y Chad) y otra parte vive en territorio de Níger.

Este pueblo opuso una seria resistencia a la colonización francesa. Tras la declaración de independencia del Chad (1960), se rebelaron contra el gobierno en defensa de su modo de vida tradicional.

En cuanto a su medio de subsistencia, los tedas cultivan palma, dátiles, grano y legumbres, y también se dedican a la cría de cabras, vacas, asnos, ovejas y camellos. Esta última actividad es su mayor fuente de riqueza. Los hombres se encargan de cuidar los rebaños de camellos, de cazar y del comercio. Las mujeres se encargan de los rebaños menores y la agricultura.

Estos trabajos se complementan con el comercio de caravanas, que aporta ingresos extras en las unidades familiares. Hace algún tiempo controlaban todo el paso de comercio por su territorio, y cobraban tributos e imponían duros castigos a quienes no cumplían con tales impuestos. Su sistema legal todavía conserva reminiscencias de esta época, y permite los actos de venganza y robo.

Los poblados de los grupos sedentarios se componen de casas rectangulares de barro con techumbre de hojas de palma, o bien en cabañas cilíndricas, también de barro (o de piedra) con tejado cónico.

En cuanto a su organización social, el poder político de cada clan lo ostenta hereditariamente el pastor local. En los campamentos sedentarios esta figura se equipara al hombre de mayor edad. Todos ellos rinden cuentas al jefe de todos los clanes: el dardai. El poder religioso se atribuye al sultán de cada grupo, ya que la mayoría de los teda practican el islamismo desde el siglo XIX. Sólo una minoría conserva ancestrales prácticas animistas.

La descendencia se traza por línea paterna y el matrimonio implica una dote, por lo general en ganado, de la familia del novio a la de la novia. Desde el momento del matrimonio, las tareas de ambos quedan establecidas. Aunque la mujer vale menos que el hombre en la sociedad teda, tiene ciertos derechos preferentes.

Si un hombre interfiere en los quehaceres de la esposa, desafía su autoridad en casa, o la humilla públicamente; ella puede pegarle con el beneplácito de la sociedad. Asimismo, las mujeres suelen ir armadas con puñales, y ningún hombre se atreve a intervenir en caso de una pelea entre dos de ellas.

LOS AWAK
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Ubicación: Nigeria. Población total: 6,000 (1995 CAPRO). Lengua: Familia Niger-Congo, Atlantic-Congo, Volta-Congo, North, Adamawa-Ubangi, Adamawa, Waja-Jen, Waja, Awak (Segunda lengua: Hausa) Otros nombres: Awok, Yebu.

El pueblo Awak lleva siglos subsistiendo de la agricultura en su territorio de Nigeria.

El pueblo Awak se sitúa en el sudeste del Estado de Bauchi (Billir-Kaltungo, Nigeria). Emigraron en un principio desde Yemen, para establecerse definitivamente en Nigeria en la zona que ahora ocupan.

Su economía tradicional se basa en el cutivo del mijo, maíz, cacahuetes... Los cultivos se complementan en menor medida con la caza, pesca y cría de ganado. Éstas labores se atribuyen fundamentalmente a los hombres, mientras que las mujeres se ocupan de los cultivos, de los niños y de la casa.

Socialmente se distribuyen en clanes, y su población se establece en poblados formados por sólidas casas de barro y paja. Son patrilineales, es decir, es la mujer la que se desplaza a casa del marido, de forma que los hijos siguen la línea paterna. Los hombres pagan dote por la novia y los enlaces son motivo de grandes festejos.

Los Awak suelen adornar su piel de forma característica, lo que les distingue de los pueblos vecinos (Tangale, Kulung, Kodei, ...). Las mujeres lucen líneas en su rostro (desde la frente a la naríz, desde la cabeza al mentón...), y ambos sexos llevan habitualmente otras líneas en los brazos.

La jerarquía social está encabezada por un sacerdote de linaje hereditario, que dirige la vida religiosa del poblado. Sus creencias tradicionales se hallan mezcladas hoy en día con el cristianismo. El dios supremo es llamado Yambah, y creen en el castigo por las malas acciones, y la consecución del "cielo" como premio a una vida bondadosa. Los recién nacidos reciben su nombre en una ceremonia presidida por el sacerdote, quien también interviene una nueva ceremonia de bendición cuando los niños alcanzan los diez años de edad.

Los niños suelen acudir a la escuela del pueblo, aunque muchas veces las necesidades del trabajo familiar se lo impide.

LOS HERERO
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Ubicación: Angola, Botswana y Namibia. Población total: 18.000 en Angola (1996 UBS), 31.000 aprox. en Botswana (1997 Andersson and Janson) y 116.000 en Namibia (1991 SIL) Lengua: Familia Niger-Congo, Herero. Dialecto Mbandieru Tribus: Kuvale, Ximba (Angola), Tjimba, Ndamuranda, Mahereo, Zeraua, Mbandero, Ovahimba... (Namibia)

Cualquier herero que sea encontrado dentro del territorio alemán, armado o desarmado, con o sin ganado, será ejecutado.

Según la tradición oral, los herero ("Ovaherero" llegaron a Namibia hacia mediados del siglo XVI. Sus leyendas cuentan cómo un grupo de hombres dirigidos por Kathu y su hermano Nangombe, vagaron hacia el oeste en busca de un nuevo lugar donde asentarse, seguramente procedentes de los alrededores del lago Tanganika.

Una vez instalados en Namibia, los herero continuaron con su forma de vida tradicional, la ganadería, hasta el siglo XIX en que la zona fue colonizada por los alemanes, y los enfrentamientos se hicieron insostenibles. En enero de 1904, el pueblo herero se levantó contra los colonizadores para defender su territorio y las batallas siguientes consiguieron mermar a los indígenas. Los supervivientes, bajo el mando de su jefe Samuel Maharero, emigraron hacia Botswana, donde aún habitan sus descendientes.

El general alemán Von Trotha, estableció que "Cualquier herero que sea encontrado dentro del territorio alemán, armado o desarmado, con o sin ganado, será ejecutado. No se permitirá tampoco la presencia de mujeres ni niños dentro del territorio: serán devueltos a su lugar de origen o quemados. Esto es todo lo que tengo que decir yo, gran general del Emperador alemán, a los herero".

Cuando Von Trotha fue destituido (1905), un 80% de los herero había sido exterminado. 12.000 supervivientes fueron recluidos en campos o se habían establecido en torno a las misiones. Esta historia todavía está muy presente en la memoria colectiva del pueblo herero, que ha desarrollado una importante personalidad nacionalista.

Como para la mayoría de las sociedades ganaderas, la posesión de reses, significa prestigio y riqueza, y una forma de pago para establecer los matrimonios. Desde que los alemanes prohibieran a los herero poseer ganado, su forma de vida tradicional se resintió en gran manera. Hoy en día siguen intentando recuperarla, pero las zonas que ocupan no poseen los pastos suficientes para desarrollar la ganadería a gran escala.

En esta sociedad matriarcal (el niño pertenece al clan familiar de la madre) los niños son circuncidados a los 8 años de edad aproximadamente. Todos los niños que participan a la vez en esta importante celebración, quedan unidos de por vida en un grupo de edad. A partir de ahora tendrán el deber de auxiliarse mutuamente a lo largo de sus vidas.

La jerarquía de poder se establece a partir de un jefe supremo, establecido en Okahandja, donde se encuentran las tumbas de la familia Maharero. En este lugar aún hoy los herero conmemoran la a pérdida de sus antepasados en la guerra con los alemanes.

Además de este jefe, cada comunidad posee un jefe local y un consejo. Estos jefes locales tienen deberes religiosos que han heredado se su padre, uno de los cuales es cuidar el fuego sagrado. La forma en que se lleva a cabo este rito pone de manifiesto lo igualitaria de la sociedad herero. "La mujer debe vivir con su marido, y éste debe tratarla de forma justa". Por esta razón es el padre el encargado de encender el fuego y la hija mayor quien debe mantenerlo vivo.

Hoy en día la mayor parte de los herero son cristianos y las viejas tradiciones no revisten la misma importancia. De todas formas el fuego sagrado sigue encendido y sigue siendo para muchos símbolo de fertilidad, salud y prosperidad; lo que hace que algunas personas mayores se ocupen todavía de mantenerlo vivo.

LOS ACHOLI
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Ubicación: Uganda y Sudán Población total: 746,796 (Uganda, 1991) 45.000 (Sudán, 2000) Lengua: Nilo-sahariana: Luo-Acholi, Alur-Acholi, Lango-Acholi

Un pueblo que da una gran importancia a la danza. Los Acholi son un conjunto de grupos étnicos pequeños descendientes de diversas migraciones de los Luo. Algunos historiadores los consideran como el resultado de matrimonios mixtos entre Luos y Madis.

Al igual que los Luo, sus orígenes están en Rumbek, sur de Sudán. Se cree que el grupo mayor Luo emigró hacia el sur, bajo la dirección de Olum y se estableció cerca de Pubungu Pakwach.

La leyenda afirma que ese Luo fue el primer hombre. No tenía ningún padre humano. Se dice que salió de la tierra, creado por su padre, Jok (Dios) y su madre, la Tierra. La leyenda añade que Jipiti, el hijo de Luo cuya madre es desconocida, tenía una hija llamado Kilak. Kilak, que no tenía marido, un día se perdió en el bosque de donde volvió después con un niño, al que llamaron Labongo, y que fue considerado como hijo del diablo, Lubanga. Nació con campanillas alrededor de sus muñecas y los tobillos y con plumas en su pelo. Había elementos definitivamente mágicos en Labongo. Se dice que era aficionado a bailar en todo momento al son del tintineo de sus campanillas.

Cuando Labongo creció, se casó y tuvo hijos normales . Se dice que la casa de Luo estaba en Bukoba, cerca de Pakwach. Labongo se convirtió en el primero de los Rwots (jefes) de Payera. El mismo Labongo cuyo nombre completo era Isingoma Labongo Rukidi, también es considerado como el primero de los reyes Babiito de Bunyoro-Kitara. Se dice que era el hermano gemelo de Kato Kimera que es considerado como el primer rey de los Buganda. También se dice que el primer Namuyongo del norte de Bugerere fue un hijo de Labongo.

Sea o no cierta esta leyenda, viene a explicarnos las relaciones lejanas entre muchos de los pueblos vecinos. Es interesante que los Banyoro y los Acholi, aparentemente pueblos muy diferenciados consideren que tienen un origen común. Algunos grupos Acholi como los Pajule rastrean su origen directamente en Bagungu de Bunyoro.
Quizás, lo que más suele llamar la atención de la cultura Acholi sea la importancia social que tiene la danza, normalmente realizada en grupo, siendo rara la danza individual.

Los Acholi tienen ocho tipos diferentes a saber: lalobaloba, otiti, bwola, el myel-awal (wilyel), el ladongo, apiti, myel-wanga y atira. En el baile del lalobaloba, no se usa ningún tambor. Las personas bailan en un círculo. Los hombres forman el anillo exterior. Un hombre puede mover una mano sobre su cabeza. No hay ninguna ocasión especial para este baile. Todos los bailarines llevan ramitas.

En el baile del otiti, todos los bailarines masculinos llevan lanzas y escudos. Los bailarines abrazan tambores que normalmente se atan a un poste en medio de la arena. Este baile se acompaña de constante gritos más que de cantos; al final, se dejan las lanzas y los escudos y el baile se convierte en el lalobaloba.

El baile del bwola es el más importante. Es el baile del jefe y sólo se realiza ante él. Los hombres forman un círculo grande; uno de ellos lleva un tambor. Las muchachas bailan separadamente dentro del círculo. El baile tiene un líder definido que evoluciona dentro del círculo y que es quien marca los tiempos y dirige los cantos. Este maestro de danza es considerado persona importante y tradicionalmente llevaba una piel de leopardo.

El baile de myel-awal es un baile fúnebre. Las mujeres se lamentan alrededor de la tumba mientras los hombres, armados con lanzas y escudos bailan el lalobaloba.

Apiti es un baile para las muchachas. Bailan en una línea acompañadas de sus cantos. Normalmente se celebra a mitad del año cuando las lluvias son buenas.

Ladongo es una danza que se bailaba cuando la caza era exitosa y aún los cazadores estaban lejos de sus casas. En este baile, los hombres y mujeres se enfrentan en dos líneas, saltando y aplaudiendo sus manos de arriba abajo.

En el baile myel-wanga , todos los hombres se sientan y tocaron su nanga (arpa) mientras delante de ellos, las mujeres bailan el apiti. Este baile normalmente se danza después de las ceremonias de casamientos o a las fiestas de la cerveza. Sin embargo, hoy día se considera un baile anticuado. Se llevaba a cabo en la víspera de una batalla. Todos los bailarines iban armados y en sus mivimientos imitaban la lucha con sus lanzas y empujones.

LOS ANTAKARANA
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Ubicación: Madagascar. Población total: 80.000 (SIL 1996) Lengua: Malayo-Polinesio, Malagasy

Los antakarana, también conocidos como “gente de las rocas” por el terreno que habitan, se establecieron durante el siglo XII, en la costa nororiental de Madagascar. Magníficos pescadores, habitan las montañas de Madagascar.

Estos expertos marinos y pescadores, utilizan canoas que son réplicas de las naves indonesias que supuestamente cruzaron el Índico alrededor del año 1000 a.C. La influencia indonesia también se aprecia en su idioma, que pertenece al grupo linguístico malayo-polinésico, en vez de al africano.

A finales del siglo XVII se estableció el reino de Antankarana, monarquía dinástica que perduraría siglos, hasta que en siglo XIX fue desmembrada por un líder político Merina que se haría con las simpatías de la mitad de la población, aunque la otra mitad siguió apoyando el régimen tradicional. División que ha continuado, incluso tras la independencia de Madagascar.

La sociedad, que basa su economía en la pesca, agricultura y ganadería, ha soportado la influencia de esta situación política. Los antakarana occidentales aceptaron el Islam, aunque manteniendo algunas tradiciones propias, mientras que los orientales, que aceptaron la autoridad Merina no cambiaron sus principios religiosos. Aún con estas diferencias algunas ancestrales tradiciones siguen siendo practicadas por la generalidad antankarana (como el Lago Sagrado de Antañavo).

La vida cotidiana de este pueblo está repleta de tabús. Así, por ejemplo, una muchacha no puede lavar las ropas de su hermano. Las patas de las aves son la parte destinada al padre, mientras que en otros pueblos, como por ejemplo entre los merina , se dan a los niños.

LOS NUBA
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Ubicación: Montañas Nuba (Kordofán) SUDÁN. Población total: c. 500.000 Lengua: Niger-Congo, Kordofanian, Kordofanian Proper y ramas Nilo-Saharianas Tribus: Acheron, Dagik, Kadaru, Katcha-Kadugli-Miri, Katla, Ko, Koalib, Moro, Ngile, Otoro, Shwai, Tagoi, Tegali.

Un pueblo de aguerridos luchadores en Sudán. El pueblo conocido como Nuba agrupa a más de 20 grupos étnicos diferentes que se localizan en la cadena montañosa de Nuba situada en El Kordofán, la provincia central del Sudán. Se llaman a sí mismos la “gente de las colinas”, dado el lugar que habitan, y sus poblados son permanentes (al contrario de muchos de sus vecinos de las llanuras) porque en las colinas nunca falta el agua.

Las colinas han demostrado ser una magnifica defensa natural contra la influencia externa, incluso de la cultura árabe que ha absorbido a las tribus vecinas. Aún así, entre ellos hay marcadas diferencias. Los nuba hablan más de 50 dialectos distintos y muchos grupos tienen formas de vida totalmente dispares.

La mayoría de los clanes nuba se organizan socialmente de forma patrilineal (descendencia y propiedad mantenida por la línea paterna), aunque algunos nuba del sur lo hacen de forma matrilineal.

Los miembros de un clan pueden estar predestinados, a través del padre o de la madre, a dedicarse a proporcionar determinados servicios a la sociedad. Asimismo, en algunas zonas cada clan se encarga de algún trabajo o función (ceremonias, administración de alimentos...) que repercute en beneficio de toda la comunidad.

Las aldeas nuba, antes situadas en lo alto de las colinas como método de defensa, se construyen ahora en una zona más baja, donde es más fácil conseguir agua y cultivar la tierra. Cada familia suele poseer al menos tres construcciones: una para dormir, de forma circular con el techo de paja; otra con la cocina y una última como almacén de grano. Cuando un hombre se casa con una mujer, construye para ella una casa, y la novia vive con sus padres hasta que la vivienda está terminada.

Algunas construcciones de los nuba, como las de la zona de Korongo, son especialmente artísticas. Son construcciones enlazadas de seis en seis y rodeadas por un muro común. La cara externa de éste, de tierra (grafítica y azulada) se pule hasta que brilla intensamente. Estas paredes se decoran con exóticos dibujos en color escarlata, blanco y amarillo ocre.

Las huertas cercanas a las viviendas les suministran las provisiones necesarias para autoabastecerse. Cultivan mijo (base de su alimentación), sésamo, cacahuete, tabaco, alubias, maíz, cebollas... También crían ganado, que les proporciona carne y leche fresca. Tanto el campo como el ganado ,durante la estación húmeda, ocupan la mayor parte del jornada. Con la llegada de la estación seca, el trabajo en el poblado se relaja y los nubas pueden dedicar mucho tiempo a sus actividades preferidas: el deporte y la lucha.

Los niños aprenden a pelear desde edades muy tempranas y al alcanzar la pubertad ya disfrutan de los duros enfrentamientos entre aldeas, que otorgan al poblado vencedor un gran prestigio. Tal es la importancia de la lucha, que la virilidad se mide por la habilidad y la fuerza en las disputas. Un joven que no posea la destreza suficiente tendrá problemas para encontrar pareja.

Algunas de estas luchas se llevan a cabo por hombres más maduros, y se participa con lanzas y escudos. Estas peleas, más peligrosas, requieren un importante grado de habilidad. Otra variedad incluye el uso de garrotes. Pero todavía existe una variante mucho más peligrosa: la lucha de brazalete. Ésta pervive ocasionalmente en las zonas más remotas, y consiste en luchar con un gran brazalete atado al brazo y atrapando la cabeza de su adversario.

Bajo la práctica del deporte subyace un pensamiento importante para los nubas: si los jóvenes son fuertes, toda la comunidad lo será. Así, la lucha, contiene un sentimiento religioso, exteriorizado en los cuerpos cubiertos de ceniza sagrada de los luchadores.

Esta ceniza representa la resistencia, la virilidad, incluso la eternidad, y se considera que un nuba cubierto de ceniza adquiere un carácter sagrado. Otro de sus usos es frotarla por todo el cuerpo para ritos ceremoniales tales como evitar las tormentas de viento (habub) que a veces azotan los poblados.

Las creencias de los nuba tienen su máximo representante en la figura del chamán. Es él quien se relaciona con los poderosos espíritus para mejorar la caza, obtener lluvia, sanar enfermedades, proteger las cosechas o propiciar la fecundidad.

Aunque el Islam se está introduciendo en estas comunidades, los nuba mantienen sus antiguas creencias entremezcladas con el nuevo credo. Antiguas tradiciones como la lucha (muy practicado entre los nuba) se mantienen y se apoyan en un factor religioso.

LOS MASAI
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Ubicación: Sur de Kenia y Norte de Tanzania (valle del Rift). Población total: 400.000 Lengua: Nilo-sahariana, nilótico, lengua masai o maa. Tribus: arusha , baraguyu (o kwafi), samburu, kisongo

Un pueblo de pastores y guerreros orgullosos que se ha negado a abandonar su tradicional forma de vida.

Los masai son un pueblo nómada que sigue hoy en día subsistiendo del pastoreo, aunque alguna de sus tribus, como los arusha (o masai lumbwa) se dedican a la agricultura.

La estructura social masai está jerárquicamente organizada. Además de los clanes (de los cuales el de los herreros es el más bajo), se dividen en guerreros o morane, jefes de familia y ancianos (responsables políticos o religiosos). Cada una de estas clases posee derechos y deberes específicos, que en el caso de los guerreros varían según la edad de los jóvenes.

Así pues, a los 16 años los muchachos se someten a la ceremonia del paso a la edad adulta que incluye la circuncisión, y por la cual se convierten en guerreros durante unos años. De aquí en adelante compartirán muchas facetas de su vida con sus compañeros de ritual. Son los llamados grupos de edad, pilar básico de la sociedad masai.

Estos jóvenes guerreros desempeñaban antiguamente la función de defensa del territorio, pero hoy en día se ocupan las tareas más difíciles del pastoreo (de niños sólo vigilan el ganado), además de la caza y las importantes exhibiciones de valor.

Cuando los grupos de guerreros van contando mayor edad pasan a integrar los siguientes estratos sociales, desplazando a su vez a los del grupo de edad precedente hacia un status mayor. Cada aumento de status (siempre por grupos) va ofreciendo a los jóvenes más derechos y prerrogativas como poder fumar o casarse (siempre fuera del clan familiar); y cada vez van pesando más sus opiniones en la sociedad.. Esta característica culmina cuando un grupo pasa a considerarse de “ancianos”, ya que son ellos quienes tomarán todas las decisiones importantes, de forma igualitaria y reunidos en consejo.

En cuanto a las niñas, también pasan por una ceremonia de iniciación que incluye la circuncisión femenina. Es habitual que su futuro matrimonio esté pactado por sus padres desde pequeñas, pero desde el rito de iniciación se les permite relacionarse con los jóvenes guerreros que deseen. Aunque pueda parecer lo contrario, la sociedad masai es muy abierta a este respecto, ya no está mal vista la promiscuidad femenina ni masculina.

Una vez casadas abandonan la casa familiar para acompañar a su marido y con ayuda de las mujeres de su familia política construirá su nueva casa, con barro y ramas recubiertas de excrementos de vaca. Los grupos de chozas en que viven los masai albergan a varias familias dispuestas alrededor de los rediles de ganado.

El marido puede tener más de una mujer, pero todas ellas con el mismo status. También las mujeres, aún casadas y con conocimiento de su marido, pueden tener relaciones con otros hombres del mismo grupo de edad que su esposo. Entre sus derechos de esposa se incluyen la exclusividad del ordeño de algunos animales y la asignación de las cabezas de ganado familiar a sus hijos. Al alcanzar una edad avanzada, las mujeres gozan de la misma consideración que los hombres ancianos.

El ganado vacuno (a veces también ovejas y cabras) es la base de la economía familiar, aunque los kisongo se ocupan también de extraer sal del lago Natron. La carne de las reses provee a los masai de alimento, y la leche y sangre de bebida. En un hábitat sin agua, la leche en forma de grasa se usa como medio de aseo. Las pieles son utilizadas para confeccionar la vestimenta, el estiércol se emplea en la construcción de las casas, los huesos para elaborar armas...

En cuanto a sus creencias, los masai veneran al dios creador Ngai (Enkai), ante el que se llevan a cabo ofrendas y rezos para pedir la lluvia, la protección, etc. Asimismo creen que su dios les ha concedido todo el ganado de la tierra, y como forma de agradecimiento, son los niños quienes cuidan el ganado.

Curiosamente, los ritos más importantes se relacionan con la edad o los ciclos vitales, pero no con la muerte. Para los masai no existe el más allá, por lo tanto no tiene sentido rezar u honrar a los muertos, que son abandonados a su suerte en la llanura. El peso ritual y religioso de la sociedad masai lo ejerce un anciano (laibon) cuya única función es el ser responsable religioso del poblado. Se le atribuyen poderes adivinatorios.

A mediados del siglo XIX los masai ejercían un importante poder en la zona, pero los enfrentamientos con las tribus vecinas y las fuertes sequías mermaron esta influencia. Con la colonización británica a principios del siglo XX comenzó la presión para que este pueblo abandonase su tradicional forma de vida, pero los masai mostraron su oposición. Más tarde los gobiernos de Kenia y Tanzania intentaron que los masai abandonasen el pastoreo y se integraran en la cultura de sus respectivos países como agricultores. Hoy en día los masai siguen ignorando reglamentos, leyes u mandatos oficiales que modifiquen sus costumbres, les prohíban ser guerreros o les obliguen a pagar impuestos.

LOS CONGO O BAKONGO
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Ubicación: Angola, Congo, Gabón y República Democrática del Congo . Población total: 1.680.000 (Angola), 3.000.000 aprox. (Rep. Dem. Del Congo) y 6.300 en Gabón Lengua: kikongo, rama bantú

Un pueblo agricultor que poseyó el sistema social más avanzado de África.
Los congo, también conocidos como “bakongo”, habitan el territorio de África Central limitado por la costa atlántica al oeste, Brazzaville – Kinshasa (Rep. Dem. Del Congo) al este, PointeNoire (Congo) al norte y Luanda (Angola) al sur.

El sustento de su economía es la agricultura, más concretamente en el cultivo de mandioca, que es la base de su alimentación. También cultivan bananas, patatas, arroz, tomates, legumbres y maíz (para su consumo); y cacao, café y aceite de palma (con fines comerciales).

Las actividades fundamentales de la vida de los congo, se relacionan con el campo, aunque también cazan y pescan. Los hombres se encargan de los trabajos pesados tales como la tala de árboles, la caza y la pesca; y las mujeres se dedican a recoger y procesar los alimentos, además de pescar conjuntamente con los hombres y del intercambio comercial de productos en los mercados.

El comercio proporciona a los congo una importante fuente de ingresos, además de los productos de los que carecen. Esta actividad adquiere tal importancia que cada mercado posee un jefe que se ocupa de solventar los problemas que puedan surgir en estas grandes aglomeraciones comerciales, en las que antaño se comerciaba con esclavos.

Hoy en día la prosperidad de este grupo étnico les ha convertido en uno de los grupos más desarrollado económicamente de África. Muchos de sus integrantes trabajan en las ciudades e incluso en las administraciones de sus países. Poseen hospitales, escuelas (algunas de misiones cristianas), y revistas en su propio idioma.

Su funcionamiento político constituido por una avanzada monarquía con consejo de ministros e instituciones administrativas y judiciales, sorprendió a su descubridor, el portugués Diego Cam en la actual Rep. Democrática del Congo (1482).

Así pues, la cabeza del estado era representada por el rey (manikongo), que se ocupaba además del mando de un numeroso ejército y de llevar a cabo las funciones de guía religioso. Los congo ya aplicaban en aquellos años un sistema de impuestos y poseían esclavos, que utilizaban como mano de obra.

Con el paso del tiempo los sucesivos reyes de los kongo se convirtieron al cristianismo, propiciado por los intereses portugueses por el comercio de la zona. Estos intereses terminaron enfrentando a los congo con los portugueses. Éstos últimos acrecentaron su poder en la zona gracias al comercio de esclavos y el apogeo de la sociedad congo comenzó a desaparecer. Con un sistema en decadencia, muchos de los habitantes del lugar emigraron al norte y se instalaron en la región que ocupan hoy en día.

Aunque hubo algunos intentos de reunificación de las tribus congo (desde 1954), los enfrentamientos con los portugueses terminaron provocando la huída masiva de los kongo de Angola hacia la Rep. Dem. Del Congo, acrecentando los poblados dispersos.

El nuevo sistema social, derivado de esta progresiva emigración, se caracterizó por las aldeas independientes, sistema que persiste hoy en día, aunque según la zona ocupada existen importantes diferencias. Los congo de Angola se encuentran en una situación discriminatoria, mientras los habitantes de Kinshasa perdieron muchos de sus privilegios con el ascenso del presidente Mobutu y posteriormente Kabila. No sucede así con los kongo de Brazzaville, que constituyen el 40% de la población y participan en los sectores económicos y políticos.

Los asentamientos de los congo que se ubican en poblados albergan a unas 300 personas, relacionadas por lazos de parentesco matrilineal (familia de la madre) y de propiedad de las tierras. Ambas características establecen la jefatura social. Los jefes de los poblados son pues, los ancianos o en su caso, los propietarios de la tierra.

La religión de los congo otorga un importante papel a los antepasados y espíritus, a los que no se debe ofender en ningún caso. Esto implica una serie de obligaciones para con los muertos, tales como establecerles un altar en su casa y presentarles ofrendas periódicas. Sin embargo, la influencia del cristianismo y otras corrientes ha creado un sincretismo religioso en el que los ritos se entremezclan. Así, Nzambi, dios tradicional de los Congo se ha identificado con el dios cristiano, aunque convive con otros personajes mitológicos tradicionales.

LOS PIGMEOS
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Hoy sobreviven aproximadamente unos 200.000 pigmeos en el África Ecuatorial. Los Twa de la Rep. del Congo, ven seriamente amenazada su existencia.

Si les sorprendemos por casualidad, las miradas vacías, los rostros extraviados y los mugrientos harapos que difícilmente pueden denominarse ropa, dicen mucho sobre la situación de los pigmeos twa supervivientes en la región Bukavu. Aquí, en Kivu, en esta provincia de la República Democrática del Congo (RDC) controlada por los rebeldes, nadie da nada por el futuro de aquellos que probablemente fueron los primeros habitantes del África Ecuatorial.

Alrededor de los poblados twa, algunos árboles nos recuerdan el gran bosque que les sustentaba antaño. El tiempo en que estos pequeños hombres podían vivir en el corazón de la jungla ha quedado atrás. Las montañas sagradas de Kahuzi y Biéga dominan estos poblados moribundos. Sus bosques alojan familias de elefantes nómadas que se desplazan al antojo de las estaciones, buscando el frescor de las altitudes y replegándose en las tierras bajas en los meses de junio y julio. Este complejo ecosistema, atrajo el siglo pasado la atención de los colonos belgas. Los vastos territorios de caza, habitados por los espíritus de los ancestros de los twa y su apacible y escasa descendencia determinó la creación del Parque Nacional de Kahuzi-Biéga.

Los pigmeos utilizados como guías por los colonos cazadores, fueron rápidamente considerados como un estorbo y una amenaza para la fauna del parque. Desde la legalización oficial del santuario, en 1958, los 3 distritos bantúes de Kabare, Kalonge y Naninja recibieron compensaciones financieras a título del canon habitual. Los pigmeos no dieron importancia a ninguno de estos sucesos y de esta forma fueron apartados de un metódico proceso que suponía su expulsión.

Mientras tanto, los twa no subsistían únicamente de la selva. Tras largo tiempo de contacto con las diversas etnias de Kivu, se encontraban integrados en un vasto sistema sociocultural y económico, en el que interpretaban el papel de alfareros, músicos o trabajadores temporales para los sedentarios bantúes.

Además los productos obtenidos de la caza eran y son en gran medida destinados a la venta a estos últimos. Los conservacionistas justifican así el cierre del parque, afirmando que los Twa no cazan únicamente para sobrevivir, sino que utilizan la caza furtiva como un medio para conseguir dinero...

Este desplazamiento forzoso habría podido realizarse sin demasiados enfrentamientos si no fuera por el exceso de población existente en Kivu. La explosión demográfica de las últimas décadas ha hecho que la densidad de población se incremente a 300 hab/Km2 en determinadas zonas. Tras los trágicos acontecimientos de Ruanda, los numerosos refugiados han agravado la presión sobre el entorno y las tensiones inter-étnicas.

Hoy, fuera del parque, la deforestación es espectacular. Los twa no encuentran más que algunas ratas al borde de sus nuevos poblados. Y los bantúes que antes utilizaban su talento de artesanos y músicos, prefieren hoy los recipientes de vidrio o de plástico y organizan menos festejos.

En consecuencia, la malnutrición, la mortalidad infantil y las enfermedades asolan a esta pequeña comunidad. Y la realidad es que, arrancados de lo que los aventureros denominaban el “infierno verde”, los pigmeos se debilitan.

El parque prohibido de Kahuzi-Biéga cobra cada día mayor importancia. Hoy, los twa reivindican el derecho de caza en parte del parque. Pero los bantúes carentes de tierras ambicionan también parte de este territorio. La protección de la naturaleza es un concepto extraño que parece absurdo para estos cultivadores empujados por la miseria y la superpoblación.

Por tanto, el Parque Nacional de Kahuzi-Biéga no es el santuario de la Naturaleza que se pretendía. Este parque amparó a numerosos refugiados ruandeses, los Hutus, entre los que se encuentran antiguos interhamwe que se han ido convirtiendo progresivamente en simples bandidos.

“No se puede encontrar ningún refugiado ruandés en los distritos. Se encuentran en la selva, ellos tienen los campos y tienen hambre, atacan y saquean a los congoleses y matan a muchos de ellos. Esta claro que si ellos regresan a Ruanda, serán considerados interhamwe y serán abatidos” afirma un responsable twa en Bukavu.

Según este mismo responsable, 9000 personas extraen clandestinamente de las entrañas del parque, el preciado coltán, un mineral que contiene un metal, indispensable para la fabricación de los GSM. El coltán es dirigido hacia Ruanda desde dónde se exporta hacia Europa.

El 16 de abril de 2001, un informe emitido por la ONU, denunciaba la implicación de Sabena, Segem (filial de la Unión Minera) y otras 11 sociedades belgas en este lucrativo comercio. Ruanda habría obtenido con este tráfico 12 mil millones de francos belgas, encontrando de esta forma el medio para financiar sus operaciones militares en la RDC. Enfrentada a este embarazoso informe, Bélgica mantiene un completo silencio radiofónico.

La expulsión de sus territorios, el saqueo de su subsuelo y el empobrecimiento no son las únicas preocupaciones de los pigmeos. Aprovechándose del extremo desamparo de los twa, las sectas se instalan en los poblados, aconsejando el abandono de la identidad cultural pigmea y la oración como única solución. Mientras las etnias de Kivu, presas también de dificultades económicas y políticas crecientes, se enfrentan en combates homicidas.

Los Lindus (pueblo bantú forestal) utilizando su influencia sobre los pigmeos los han adherido a su causa en el enfrentamiento que mantienen con los Hémas (congoleños nilóticos). De este modo, los pacíficos cazadores se encuentran entre dos fuegos en un conflicto que no les concierne. Y en este anárquico contexto, las bandas armadas arrebatan a las familias twa sus escasos bienes: herramientas, artesanía.

Frente a la amplitud de sus problemas, los twa tienen muy difícil reaccionar. Un universitario twa ha creado una organización con base en Bukavu, el Programa de Integración y Desarrollo del Pueblo Pigmeo (PIDP). Si esta organización realiza una buena labor de información a pesar de las dificultades de comunicación existentes (nos encontramos en zona rebelde), su representatividad está por probar, algunos de sus proyectos dan que pensar: la creación de un museo y el desarrollo del turismo no parecen que vayan a ser las soluciones a un país arrasado por la guerra. Las urgencias parecen ser otras.

En espera de un hipotético giro de la situación, las oportunidades de sobrevivir de los Twa parecen estar peligrosamente amenazadas. Marginados, expoliados, desarraigados y en lo más bajo de la escala socioeconómica, los twa ven a los pueblos dominantes de la región y a los refugiados ruandeses disputarse lo que en otro tiempo fue su paraíso de caza. ¿Hasta dónde llegará su facultad de adaptación y su sorprendente capacidad de resistencia cultural?

LOS SAN O BOSQUIMANOS
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Ubicación: el desierto de Kalahari de Botswana y Namibia. Población total: 55.000 aprox. (25.000 en Namibia, 25.000 en Botswana y 1.000 en Angola) Lengua: khoisan (lengua click)

Un pueblo nómada en peligro de extinción que ve cómo se desintegra su forma de vida.
Los sans o bosquimanos están integrados por un conjunto de pueblos nómadas que viven principalmente en el desierto del Kalahari (Botswana y Namibia). Además de bosquimanos (nombre dado por los colonizadores blancos) y san (en lengua khoikhoi), también son conocidos como basarwas (en tswana) y como RAD o “habitantes de zonas remotas” (denominación gubernamental). Hoy en día se les denomina khoisan, debido a su lengua común.

Esta lengua tiene unas característica muy especiales y se engloba dentro de las lenguas “cliks”. Consiste en sonidos ininteligibles producidos por el chasquido o click de la lengua en diferentes posiciones. Esta forma de comunicación posee además, diferentes dialectos que varían según la zona.

También es una característica importante la adaptación física de este pueblo al medio que los rodea: son personas de baja estatura que poseen grandes párpados para protegerse de la luz; carecen de vello (excepto en la cabeza) y su piel arrugada refleja el calor en mayor proporción que otros pueblos sometidos a las altas temperaturas, en cambio para soportar el invierno conservan el calor en venas y arterias (como los aborígenes de Australia y los lapones) e inclusive almacenan gran cantidad de grasa (sobre todo en nalgas) para las épocas de escasez de alimentos.

Tradicionalmente el pueblo bosquimano ha sido caza-recolector, lo que implica que las tareas están perfectamente repartidas. Las mujeres se ocupan de la recolección (plantas, bulbos, semillas, frutos, larvas, huevos...) y los hombres se dedican a cazar, con arcos y flechas envenenadas con sustancias naturales, además de extraer la poca agua que les ofrece el desierto. Las presas de caza, como los antílopes, aportan al grupo un complemento alimenticio (tanto la carne como la sangre), pero también gran cantidad de recursos. Así, la piel curtida se destina para el vestido, los huesos para elaborar armas, etc.

La estructura social de los san se basa en grupos integrados por unas 10 familias. Cada grupo posee un territorio para autoabastecerse, (unos 700 km2) por el que desplaza la totalidad del poblado en función de la abundancia de alimentos. Dado que todo se comparte comunitariamente, cuando los alimentos escasean las familias que integran el grupo se separan para aumentar las posibilidades de supervivencia. Aún así, los límites territoriales que tiene asignado cada grupo son escrupulosamente respetados.

Muchas de las características sociales de los san son fruto del nomadismo. La ayuda y confianza mutua es fundamental, ya que todos dependen de todos. Asimismo, el cuidado de ancianos y enfermos es tarea común, y a veces, en períodos de escasez, se sacrifica a los recién nacidos que no tienen posibilidades de sobrevivir en los duros desplazamientos.

Cada grupo de familias san es liderado por un jefe, generalmente relacionado por complejos lazos de parentesco con los líderes de otros grupos. Por esta razón, y debido a que los jóvenes no pueden casarse con parientes ni con individuos del mismo nombre de su padre/hermano (para las muchachas) o madre/hermana (los muchachos); los matrimonios se conciertan con integrantes de grupos que viven a grandes distancias.

Es la madre de la novia quien se suele ocupar de concertar el matrimonio de su hija y de decidir si el novio que se le propone (por parte de la madre del muchacho) es adecuado para su hija. Además de respetar las condiciones mencionadas, también es importante que el futuro novio sea un buen cazador, así como las referencias familiares.

Una vez aceptado un acuerdo, ambas familias pasan años intercambiando regalos periódicamente, como indicio de que el trato sigue adelante. El novio se traslada a la residencia de la novia siendo muy jóvenes. Después de un periodo de vida en común (varios años) y de que los padres observen las aptitudes de su futuro yerno, se llega al momento del matrimonio y la pareja se trasladará definitivamente a vivir con la familia del novio.

Aunque generalmente las parejas son monógamas, también se dan casos de poligamia en los cuales las mujeres con un mismo marido comparten las tareas y procuran tener una relación cordial. Debido a este hecho puede parecer que la sociedad bosquimana es machista, pero esto no es cierto.

Niños y niñas son tratados por igual desde muy pequeños, y el papel de la mujer es sumamente importante. Además de elegir al futuro marido de las hijas, son ellas quienes deciden cómo y cuándo se mueven los campamentos. Los deseos de las mujeres son respetados, y si una recién casada no quiere permanecer con su marido, simplemente puede volverse a casa de sus padres y la relación queda rota. Es frecuente que las mujeres tengan pues, a lo largo de su vida varios matrimonios, sin que ello sea causa de ningún tipo de discriminación.

En cuanto a las creencias de este pueblo, es destacable el papel de los chamanes o curadores. Los san creen que las enfermedades son producidas por los espíritus de los antepasados, que quieren que el enfermo les acompañe en el más allá.

Por esta razón cuando una persona cae enferma se celebran bailes curativos en los que participa todo el poblado, además de los sanadores/as. Estos ritos también se celebran en ocasiones como prevención de las enfermedades. El trato a los muertos pues, es respetuoso, y éstos son colocados cuidadosamente en sus tumbas y enterrados bajo tierra.

Hoy en día tan sólo un tercio de la población san sigue viviendo de esta forma tradicional. La mayoría ha emigrado a los pueblos vecinos, donde trabajan en granjas o como sirvientes.

Este pueblo, que en un tiempo remoto habitó una amplísima zona de África, se halla en peligro debido a la falta de recursos y la expansión industrial de las compañías mineras en el Kalahari, así como de los intereses turísticos. No poseen representación en el sistema político de sus países, y son discriminados por su forma de vida.

LOS RASTAFARIS
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Bob Marley. Internacionalizó el reagge y el movimiento rastafari caracterizado por los tirabuzones afro, el consumo de marihuana y su especial religiosidad

Bob Marley nació en Jamaica el 6 de febrero de 1945. Su infancia se forjó en la pobreza, injusticia y desarraigo familiar. En las calles de Kingston se empapó de la religión rastafari. Años después, tras la independencia de Jamaica, Bob Marley y su banda, impregnaban Europa de sonidos reagges. En la portada de su álbum, “Catch a fire”, el cantante aparecía fumando marihuana, algo sagrado para los rastafaris. Bob Marley ha pasado a la historia como el profeta de la libertad y el estandarte de los sueños afroamericanos.

Tras el éxito de sus discos “Burnin” (1973), “Natty Dread” (1974), “Rastaman Vibration” (1976), “Exodus” (1979) y “Survival” (1979), cedió sus derechos a los necesitados y siguió defendiendo a los marginados del tercer mundo. Ahora, 20 años después de su muerte, sigue representando al ideal de la justicia y la lucha religiosa. Víctima de un cáncer, y negándose a ser tratado por la medicina debido a sus creencias religiosas, Bob Marley murió en 1981 en un hospital de Miami. Enterrado en su pueblo natal, con una guitarra en una mano y una Biblia en la otra, sigue siendo un profeta para su pueblo.

La cultura rastafariana proviene de una profecía de Marcus Garvey: “Dirigid vuestras miradas a África cuando sea coronado un rey negro, pues en ese momento la liberación estará próxima.” Y la profecía se cumplió, al menos aparentemente, originando uno de los cultos político-religiosos más sorprendentes del siglo XX.

En el mismo 1930, fue coronado como emperador de Etiopía Haile Selassie, conocido como Ras Tafari. El hecho hizo recordar a los negros marginados de Jamaica las palabras que Garvey había pronunciado años atrás. La liberación debía estar cerca. Y la noticia se difundió rápidamente entre un pueblo de profundas convicciones religiosas y supersticiosas, que otorgó a Ras Tafari la condición de dios, cuya finalidad en la tierra era llevar a los negros a la Tierra Prometida.

Cuatro eran los pilares básicos del culto que crecía cada vez más en Jamaica: la creencia de la esencia divina de Haile Selassie, la superioridad intrínseca de la raza negra, la necesidad de volver a la tierra prometida africana y la formación de comunidades separadas del resto de la sociedad hasta que fuese posible la vuelta al continente negro.

Muchos de los convencidos devotos optaron por adoptar una forma de vida casi monástica, ansiando el reino que había de llegar y despreciando los bienes mundanos. Otros se dedicaron a vivir de la pesca, agricultura y artesanía, rechazando todo contacto con la sociedad jamaicana. El resto de los adeptos se establecieron en comunas basadas en el amor y la paz.

La sociedad jamaicana tachó de locos a los rastafarianos y les rechazó contribuyendo aún más a su aislamiento. Pero la nueva sociedad, proveniente de la marginación, no estaba formada solamente por individuos devotos. Muchos integrantes albergaban sentimientos antisociales y agresivos, que rápidamente dieron fama de violentos a los seguidores de Haile Selassie.

No hace muchos años los rastafarianos se hallaban concentrados en los alrededores de la ciudad de Kingston. El grupo, de unas 20.000 personas vivía pobremente en chabolas coronadas con la bandera de Etiopía. La mayoría de ellos, llevaban una barba parecida a la del emperador etíope, y los cabellos en trenzas, como los antiguos guerreros del país africano.

En estos suburbios, que el gobierno aconsejaba no visitar a los turistas, los rastafarianos llevaban una vida cotidiana ocupada en pescar, discutir de política, soñar con el futuro africano y fumar “ganja” (marihuana). Ésta era un vínculo sagrado con Dios que les otorgaba salud, sabiduría y fuerza.

El hecho de consumir droga, prohibida en Jamaica, acrecentó la hostilidad entre el gobierno y los rastafarianos, hasta que en 1955 las comunidades rurales se disolvieron y se trasladaron a Kingston con los grupos marginales. Pero el pueblo rasta no se avino a razones. Se negaron a cuestionar su fe, ni siquiera a razonarla críticamente aferrándose contra viento y marea a sus ideas sectáreas contra los blancos.

En 1955 Haile Selassie destinó una zona de Etiopía a los negros que quisieran regresar desde América. Tres años más tarde 3.000 rastafarianos se reunieron durante 21 días para decidir que había llegado la hora de volver a África. Después, en 1960, un hombre llamado Claudius Henry se proclamó profeta de la secta, prometiéndoles que les conduciría a Etiopía a sus seguidores. Cada uno de ellos debía pagar diez centavos de dólar. Muchos vendieron sus tierras para poder efectuar el viaje, pero éste nunca se realizó. Henry fue investigado por el gobierno jamaicano, y en su vivienda se hallaron armas y dos cartas dirigidas a Fidel Castro en las que solicitaba su ayuda para un levantamiento en Jamaica.

Mientras los problemas entre los practicantes del culto y los jamaicanos se acrecentaba, un grupo de intelectuales de la isla pensó que un análisis profundo de la cultura rastafariana podría contribuir a mejorar sus relaciones con el resto de la sociedad. El estudio concluyó que sólo unos pocos eran violentos, y en su mayoría eran sólo marginados viviendo en extremas condiciones, y se debían tomar medidas para cumplir su deseo de volver a África.

Ni que decir tiene que estas declaraciones causaron estupor entre el grueso de la sociedad. Pero los rastafarianos siguieron el consejo de los intelectuales y en 1961 se envió a África una comisión (con tres rastafarianos) para averiguar las posibilidades de la inmigración.

Se visitaron varios países africanos, incluido Etiopía, donde los dirigentes se mostraron dispuestos a la acogida, también Haile Selassie. Pero entonces, justo cuando parecía que el sueño comenzaba a tener visos de realidad, sucedió algo asombroso.

Muchos rastafarianos se unieron en una nueva doctrina, totalmente opuesta que atrajo la atención de gran cantidad de negros. El nuevo mensaje, liderado por Millard Johnson, predicaba que en vez de regresar a África, los negros debían africanizar Jamaica.

En medio de la desintegración de la cultura creadora del reagge, Haile Selassie hizo un viaje a Jamaica. En 1966 fue recibido por una enorme muchedumbre e incluso los marginados dirigentes fueron reconocidos temporalmente por el gobierno y se les permitió participar en ceremonias oficiales. El dios resultó ser bajito y de rasgos semíticos, lo que hizo pensar a muchos seguidores que se trataba de un impostor, idea que aún hoy albergan algunos incondicionales rastafarianos.

Hoy en día hay 19 grandes grupos rastas en Jamaica y algunos en el Caribe e Inglaterra. Culturalmente siguen dando una enorme importancia a la marihuana, que incluso proporcionan a los recién nacidos con té. No aceptan la homosexualidad ni el aborto, y tampoco los métodos anticonceptivos. Para los rastafarianos las mujer no es puramente rasta. Siguen expresándose a través de la música reagge, como hicieron sus creadores y antecesores, utilizándola como protesta y en la introducen textos bíblicos que prueban su descendencia de la estirpe de Salomón, en la figura de Selassie.

SHALOM

8 comentarios - Tribus negras de Africa

@NESS1 +1
Interesante
@na222 -1
che capo hacete un post d elos negros de África que vienen a Argentina xq no tienen plata... posta es interesante. yo empece a buscar informacion por los que veía en liniers y morón y hay de todo.
esta muy bueno. fijate si tenes ganas