Tribus nativas de los Bosques Tropicales y el Gran Chaco

Tribus nativas de los Bosques Tropicales y el Gran Chaco
Tribus nativas de los Bosques Tropicales y el Gran Chaco

LOS GUARANÍES

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Ubicación: Brasil, Paraguay y Argentina Población:5.000 en Brasil, 7000 en Paraguay, desconocido en Argentina Lengua: Tupi – guaraní

La cultura guaraní conserva muchos ritos y tradiciones de su antigua mitología. Este pueblo, cristianizado por los jesuitas, ha sobrevivido en pequeños grupos, tanto en el campo como en las ciudades.

Este pueblo es famoso por sus migraciones, costumbres guerreras y la práctica del canibalismo ritual. Durante la conquista, muchos de ellos se unieron a los europeos, incluso contra indios de su misma cultura y lengua, pero también protagonizaron episodios de revelación contra el dominio europeo.

Entre 1609 y 1768 formaron parte de la Provincia Jesuítica del Paraguay (entre los ríos Paraná y Uruguay), y a finales de esta época, había unos 150.000 guaraníes convertidos al catolicismo. Más tarde, con la supresión jesuita, las misiones dependieron de los administradores, y los indígenas se desintegraron en grupos cada vez más pequeños. Hoy en día viven guaraníes en las selvas orientales de Paraguay, en la frontera con Argentina y en el Mato Grosso, fundamentalmente.

Al estar tan diseminados, algunos grupos viven en plena selva, mientras que otros han adoptado una forma de vida campesina o se han establecido en las afueras de las ciudades.

Los guaraníes están subdivididos en tres tribus, con sus rasgos diferenciadores: los kayovas, los mbyas y los nandevas. Otra tribu son los guayakis, que probablemente pertenece a una cultura residual de los guaraníes, que todavía vive de la caza y recolección.

Sus aldeas son grandes, con casas que llegan a albergar hasta 30 familias, poseen y huerto y se hallan muy esparcidas. Cada aldea se encuentra rodeada de fosos y estacadas como medio defensivo. Básicamente son agricultores, y su alimentación se basa en el maíz, aunque también cazan, pescan y recogen piñones y otros frutos. Los hombres cazan con arcos, flechas, trampas y hondas; mientras las mujeres buscan todo tipo de plantas y frutos. También cultivan mandioca, batatas, judías, algodón, tabaco y urucu, del que extraen la roja pintura con la que adornan sus cuerpos.

En general su estructura familiar es monógama, aunque los jefes y sacerdotes pueden tener varias esposas. Permiten los matrimonios entre primos carnales.

La vida social guaraní no está regida por el concepto de posesión. No atesoran bienes ya que no le dan importancia a las riquezas naturales, lo cual les está suponiendo una barrera para adaptarse a la economía moderna. Asimismo comercian con metales, pero no los fabrican.

En cuanto a su espiritualidad, creen que cada vida ha de pasar por estados de crisis, que requieren ritos y precauciones de los que se encarga el chamán. Esta figura ejerce el papel de sacerdote, médico, mago y juez. Es un cargo al servicio de la comunidad y al que debe dedicar su vida, tras oír la llamada de los dioses, y enriquecerse con las discusiones entre los sabios. Su poder se constata a través de sueños y mágicos cánticos religiosos.

Cualquier hombre puede llegar a ser chamán. Si se conocen los cantos, se puede asistir a las ceremonias y finalmente ser reconocido como líder espiritual de la comunidad, el cual, muchas veces, es el único líder político de la comunidad. El ayuno, la moderación sexual y los ejercicios religiosos fortalecen su poder y comunicación con los dioses. Con este poder aconseja a las gentes, y aparta los malos espíritus y enfermedades por medio del canto y el tabaco, pasando las manos sobre el enfermo para extraer la extraña sustancia que está causando su mal.

Su cultura establece muchas normas que de no cumplirse implican una sanción sobrenatural. Los padres de recién nacidos deben descansar aislados durante una semana, a dieta y sin trabajar, para que la salud del niño no se vea afectada por el comportamiento del padre. Igualmente las jóvenes con su primera menstruación se aíslan de la vida familiar durante un mes, se les corta el pelo y se las mantiene a dieta.

Los muchachos se someten antes de llegar a la pubertad, a un complejo ritual que dura semanas, culminando con la perforación de su labio inferior, donde llevaran un pequeño palo, que simboliza la madurez y les defiende del mal.

Todos los rituales se acompañan de danzas y cantos que demuestran su gran sentido de la belleza, con sus expresiones metafóricas y sentido rítmico. Muchas de sus melodías denotan la influencia jesuítica. Las ceremonias son dirigidas por los cantos del chamán y los hombres llevan el ritmo golpeando calabazas mientras las mujeres baten el suelo rítmicamente con cañas de bambú.

Toda su vida diaria está impregnada de experiencia mística, y todo se relaciona con el mundo sobrenatural, aunque los nombres de los dioses y atributos varían de una tribu a otra. Asimismo su mitología se relaciona con la naturaleza de forma que el carácter de los individuos se relaciona con su “alma animal”. Así, un hombre nervioso tendrá una atsyygwa de mono, y otro, enfadadizo, tendrá un atsyygwa de jaguar.

Sus mitos recogen los cataclismos del pasado y futuro, llegando a tener gran preocupación por el fin del mundo; así como historias sobre el paraíso, los héroes divinos y la creación del mundo.

LOS AMAHUACAS
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Ubicación: Perú y Brasil Población:220 Brazil (1995); 500 Peru (1993 SIL). Lengua: Panoan

Los amahuacas, un pueblo esencialmente guerrero, subsiste de sus propios cultivos. De su rica y pragmática mitología, destaca la costumbre de ingerir los huesos machacados de sus muertos.

Los amahuacas han sido tradicionalmente un pueblo guerrero. De hecho, hoy en día, las luchas tribales siguen siendo la mayor amenaza de su supervivencia. Uno de los desencadenantes de la rivalidad entre clanes es la rivalidad entre los hombres, polígamos, recrudecida por la escasez de mujeres.

Las mujeres se adentran en la selva para dar a luz, y es frecuente, si la madre estima que ya tiene suficiente descendencia, que se deshaga del nuevo miembro de la familia. Esto sucede en mayor medida si la criatura es niña, ya que son menos útiles para el trabajo que los varones.

Los niños viven prácticamente colgados de sus madres durante los primeros años de vida, sujetos a sus hombros por un cabestrillo confeccionado a tal fin. En muchas ocasiones se alimentan de la leche materna o de otras mujeres de la familia hasta los ocho años. Para destetarlos, la madre se frota los pezones con chile picante.

Desde muy pequeños aprenden el uso de arcos y flechas, dominando rápidamente el arte de la caza. Además de ésta, los amahuacas subsisten de sus propios cultivos de caña de azúcar, batatas, algodón, sandías, tabaco, plátanos y mandioca, base de su alimentación.

Los huertos se elaboran en claros talados de la selva. Estos espacios o chancras no son productivas más de tres años por lo que, tras ese período, se tala otro claro para el cultivo. Los grupos tribales suelen celebrar fiestas anuales dedicadas al maíz y la banana.

El anfitrión o celebrante invita a amigos y familiares que se alimentarán de un mezcla hecha por las mujeres y consistente en fruta hervida, mezclada con las pulpas previamente masticadas por los hombres. Los niños son balanceados sobre el hervor de la mezcla, como parte de un ritual de paso a la edad adulta. Este rito termina con el consumo del alimento por parte de los hombres, después será vomitado sobre los infantes.

La sencillez de la indumentaria amahuaca se contrarresta con una sofisticada pintura corporal, que varía según la ocasión. En sus celebraciones religiosas, que pueden durar cuatro días y noches y se reservan a los hombres, los amahuacas consumen grandes cantidades de ayahuasca.

Esta droga, parecida al hachís, les hace entrar en contacto con el mundo sobrenatural y con los espíritus. Pero la mitología amahuaca es enormemente pragmática. Mientras la mayoría de las tribus indígenas achacan la aparición de enfermedades y males a la brujería, para los amahuacas son sólo coincidencias.

Aún así, la muerte de un integrante del poblado, exige los ritos necesarios para que su alma tenga una vida de bienestar en el más allá. Estos rituales incluyen que los componentes de la tribu se coman los huesos del difunto, una vez quemado el cuerpo, y machacados éstos con sopa de maíz. Este deber se considera desagradable, pero necesario para el bien de la tribu y como gesto de respeto hacia el muerto.

LOS YAGUA
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Ubicación: Perú (algunos en Brasil y Colombia) Población: 3.000-4.000 total (1981 SIL) Lengua: Peba-Yaguan

Los yaguas constituyen un pueblo básicamente cazador. Sus aldeas se estructuran de la manera tradicional con jefes locales. Desde hace unos años practican el comercio, que les sirve para intercambiar productos elaborados por comida.

Los yaguas viven en el norte de Perú, pescando y plantando sólo ocasionalmente ya que la base fundamental de su subsistencia es la caza, que aún se practica de forma tradicional, con el mortal y venenoso curare. También se ha introducido en las comunidades yaguas el comercio, por lo que los abalorios, hamacas y útiles de caza se elaboran para su intercambio por comida.

Los componentes de cada aldea habitan una misma cabaña comunal y ovalada. Las aldeas son independientes y están regidas por un jefe y su consejo. Cada hombre tiene una mujer y al casarse trabaja para su suegro un número de años a cambio de la esposa.

La mayoría de los ancianos sólo hablan la lengua yagua, pero las nuevas generaciones ya son bilingües, gracias a las escuelas que se han creado para los indígenas y en las que se imparten las dos lenguas.

Los yaguas están acostumbrados a los extranjeros, por lo que no son hostiles, al contrario, generalmente reciben bien a los visitantes. En alguna ocasión, incluso, celebran alguna ceremonia o danza en la todos participan en honor de los huéspedes.

LOS ASHÁNINKA (CAMPAS)
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Ubicación: Perú y Brasil Población: 20.000 – 30.000 aprox. Lengua: Arawak

Los asháninkas ocupan un territorio que está siendo esquilmado por madereras y petroleras. Su alto grado de organización ha permitido sobrevivir a este pueblo, en otros tiempos, aliados de los incas.

Los asháninka viven en torno a los ríos Apurímac, Tambo, Pango, Pachitea, Ucayali, Ene, Perené, Urubamba Pichis, en el centro de Perú; y en el entorno del río Envira, Brasil. Se establecen en comunidades de unas veinte familias, cada una de ellas formada por una pareja y una media de cinco hijos. La posición social de los miembros depende de su capacidad para la obtención de comida.

La esperanza de vida de estos indígenas oscila entre los 25 y 45 años. Entre sus tradiciones se encuentra la de pintar sus rostros con tintura proveniente del achiote o urucum, con representaciones que simbolizan alegría o tristeza. El trabajo comunal se halla repartido: los hombres cazan, pescan, y se encargan del cultivo y construcción de viviendas; las mujeres, a su vez, cuidan a los hijos, se encargan de los tejidos y de la elaboración y transformación del alimento.

Las casas consisten en un tejado de hojas de palma sostenido por cuatro o seis pilotes de madera unidos con lianas, sin paredes, aunque los aleros del techo suelen colgar a pocos centímetros del suelo. Es espacio se reparte en una zona de madera para dormir y reunirse y una zona en la que las mujeres cocinan y mantienen el fuego encendido.

Visten túnicas largas, de color marrón rojizo (kitarensi), lo que les distingue de otros indígenas de la zona, que han absorbido las vestimentas urbanas o bien siguen utilizando los taparrabos. Los matrimonios se establecen fuera de la comunidad, a la que dan gran valor, el cual demuestran en sus mingas o actividades comunes. Sus ceremonias religiosas más importantes se asocian a los ritos de pubertad de los muchachos/as.

Han desarrollado un productivo sistema de cultivo, consistente en utilizar tres campos a la vez. En el más reciente cultivan vegetales de ciclo corto, en el segundo, yuca, su alimento principal; y, en el tercero, el más debilitado, plantas árboles de los que aprovechan el fruto y atraen la caza.

Su dios del Sol, es conocido como Pawa; pero también veneran al espíritu Inka. Este, según la leyenda, les enseñó a usar el arco y las flechas, pero fue capturado por el hombre blanco, a quien tuvo que revelar sus secretos para que consiguieran dominar el mundo. Sin embargo, algún día, una gran riada hará que Inka regrese con los Asháninka para enseñarles todo lo que reveló a los hombres blancos.

El pueblo Asháninka está formado por gentes pacíficas, aunque su historia nos demuestra que saben hacer sonar los tambores de guerra. En un tiempo remoto lucharon al lado de los incas contra los extranjeros blancos, y, en uno más cercano, cuando los integrantes del Sendero Luminoso asesinaron a uno de sus más importantes jefes, se armaron y constituyeron flancos infranqueables para la guerrilla. Iniciaron programas de ayuda a los desplazados, de rescate de indígenas secuestrados y de retorno a sus comunidades desalojadas. Su capacidad organizativa es uno de los principales factores que ha conseguido que este pueblo sobreviva, mostrándose firmes incluso contra el gobierno.

Hoy en día su territorio sigue siendo esquilmado por las petroleras, madereras, guerrillas..., pero este pueblo, que ha conocido el destierro y la esclavitud, se mantiene firme y organizado para enfrentarse al avance de la civilización, integrándose en programas sanitarios y cursos de capacitación, pero sin perder la esencia de la cultura que representan.

LOS CAYAPA
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Ubicación: Ecuador Población: 2.500 Lengua: Chibcha

Los cayapa son reacios a los cambios. Siguen viviendo de la tierra y su principal medio de transporte es la canoa, que se hace indispensable para los poblados, situados al lado del río.
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Los cayapas, que se llaman a sí mismos chachi, viven alrededor del río Cayapas y sus afluentes. Sus poblados se encuentran ocultos por la frondosidad de los árboles. Amarran sus canoas a las casas, pocas en número, que constituyen el centro comunal. Están construidas sobre pilares que las elevan del suelo, dada la humedad del suelo debida a las constantes lluvias. En cada casa viven tres o cuatro familias, resguardadas solamente por un tejado de palmas.

Los cayapas afirman que antiguamente vivían en las montañas andinas, pero nada se sabe a ciencia cierta sobre su procedencia.

La canoa es el único medio de transporte de los cayapas, en cuya construcción son expertos. Las fabrican con árboles que se localizan a de unos 150 km. selva adentro. Una vez talados los arrastran al río más próximo y allí mismo construyen las canoas.

Esta región es demasiada espesa y se encuentra deshabitada, excepto en las vías acuáticas. Incluso los cayapas, solo se adentran en ella para cazar o buscar madera. Pero el tráfico fluvial lo dominan a la perfección. Los niños aprenden a manejar las canoas balanceándose en los troncos que el agua arrastra cuando el río se desborda. Muy pronto tienen conocimiento del río, sus peligros, así como de la confección de canoas, que son imprescindibles en las actividades comerciales de este pueblo.

En las ciudades comercian con los productos que traen de la selva, como el marfil, caucho almendras y sobre todo los plátanos, que abundan en su territorio, y es el único producto que se cultiva con regularidad.

Cada grupo o poblado debe fidelidad a uno de los cuatro pueblos en que dividen su territorio, éstos son independientes y están gobernados por un jefe (uñi). Este cargo pasa de padres a hijos, pero si el hijo mayor se niega a aceptarlo, pasa al siguiente varón. Estos gobernantes se encargan de arreglar matrimonios y resolver las disputas. En cuanto a la tierra establecen la propiedad, pero si el dueño no la trabaja en constante producción, algún vecino se encargará de ella, pasando a su propiedad.

Así como no dan demasiada importancia al apropiamiento de las tierras, el robo de animales es un delito grave, así como los delitos sexuales. El adulterio, poligamia e incesto no son en absoluto permitidos. En el caso del primero, se castiga generalmente a la mujer como incitadora, pero este es el pecado más leve. En otros tiempos el incesto estaba castigado con la muerte, hoy, el castigo se lleva a cabo con un látigo, al igual que sucede con la poligamia, pero en este último caso la ley se ha hecho más tolerante.

Este pueblo es reacio a los cambios y continúan siendo campesinos tribales con un pequeño mercado basado en sus canoas, pero esta resistencia al cambio, es cada vez más difícil de mantener.

LOS SHIPIBO
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Ubicación: Perú Población: 3.000 (1940) Lengua: Chama (Fam. Ling.: Pano)

Los shipibo se caracterizaban a la llegada de los españoles por una sociedad polígama, que practicaba el endocanibalismo y el enterramiento en urnas de sus difuntos.
Los shipibo o conibo, ocuparon en principio la cuenca del río Pachitea, y luego las márgenes del Ucayali (Perú Oriental), donde siguen habitando hoy.

Se calcula que su número ascendía a unos 2.000 en el siglo XVII, a la llegada de los españoles. Su unidad básica económica, social y política es la familia extensa, y se dedican a la agricultura, caza y pesca fluvial, utilizando para sus desplazamientos grandes canoas que ellos mismos construyen. También se dedican a la fabricación artesana de cerámica pintada, así como de arcos y flechas.

En sus sociedades tradicionales era frecuente la poligamia, sobre todo entre los jefes, asi como el endocanibalismo y el enterramiento en urnas.

Su mitología comprende básicamente la figura de un dios, Mueraya, que domina el cielo y los jaguares, protegiendo a los chamanes.

LOS TICUNA
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Ubicación: Brasil, Perú y Colombia Población: 12,000 en Brazil; 5,000 en Perú; 4,000 en Colombia (1981 SIL); 21,000 en total. Lengua: Desconocida

Los ticuna mantuvieron un temprano contacto con los europeos. Aunque mantienen sus ritos están altamente europeizados, y prácticamente su totalidad habla español.
Este pueblo del oeste del amazonas está actualmente en continuo contacto con los indios de las reservas y los europeos, a los que vieron por primera vez cerca del año 1532. Debido a ello, la mayor parte de estos indígenas habla castellano. Pescan y plantan maíz y mandioca. También comercian con productos artesanales que ellos mismos elaboran.

Sus casas tienen paredes de paja, y a veces elevadas sobre postes, albergan a varias familias. Tienen ritos de iniciación a la pubertad para las muchachas, tras los cuales a las niñas se les corta el pelo y se les considera preparadas para el matrimonio. Las mujeres no pueden alejarse de sus padres, por lo que sus maridos van a vivir a casa de sus suegros.

La comunidad es dirigida por un jefe o “Curaca”, que se ocupa de los temas civiles y religiosos, así como de organizar el trabajo en la comunidad.

LOS LENGUAS
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Ubicación: Chaco (Paraguay) Población: 10.000 (1991) Lengua: mascoian

Este pueblo recibió su nombre por un adorno labial que portaban los hombres. Su forma de vida era nómada, por lo que recorrían grandes distancias. Su mitología otorga gran poder a los espíritus.

Los lenguas basaron tradicionalmente su medio de supervivencia en la caza, que requería mucha pericia y resistencia, dado el clima tan caluroso del lugar que habitan. En las estaciones húmedas, las aves eran una fuente extra de alimento, además del ñandú. Éste era atrapado muchas veces por los cazadores lenguas que imitaban el grito de una cría para que el adulto se acercase. Normalmente, se utilizaban los arcos y flechas, excepto en algunos casos en los que se usaban trampas para atrapar jaguares o sencillamente golpeaban a los animales con palos hasta matarlos, como en el caso de los pecarí.

En la estación lluviosa la pesca se convertía en el principal alimento, y para ello se usaban arpones arcos, anzuelos, redes y trampas. También formaban parte de su dieta los corazones de palma y la miel. Debido a su condición nómada, no se dedicaban a la agricultura, pero eventualmente cultivaban patata, maíz, yuca y mandioca.

Los lenguas se desplazaban según el ciclo estacional que regía la aparición de los alimentos silvestres. En las estaciones secas se agrupaban alrededor de lagunas, charcas o ríos, mientras que en tiempos más lluviosos se reunían junto a las ciénagas, donde era más fácil encontrar pescado.

La población se encontraba diseminada en grupos de 60 – 70 individuos, que llegaban a recorrer 15 o 30 km. en un día. Sus casas se fabricaban clavando ramas en el suelo, que después se curvaban para formar el techo, cubriéndose de hierbas, arbustos y palmas. También construían otro tipo de armazón rectangular con techo de caña, pero excepto cuando llovía, los lenguas dormían a la intemperie.

Los hombres se cubrían con una manta de lana que les cubría totalmente y se sujetaba en la cintura con un cinto. Las mujeres usaban una falda tejida cruzada. En otros tiempos los hombres se se colocaban un adorno de madera (en forma de lengua, de ahí su nombre) en el labio inferior.

Su sociedad estaba cimentada en la familia nuclear, siendo éstas independientes, lo que les permitía cambiar de grupo. Tenían un jefe cuya función era decidir la dirección de desplazamiento, dónde se iba a instalar el nuevo, y cuando debían partir. Su autoridad era limitada, y las decisiones importantes se tomaban por consenso. De todas formas esta figura era importante dentro del grupo, y se esperaba que fuese generoso y entregase objetos a sus seguidores, dado lo cual el jefe era, muchas veces, el individuo más pobre de la comunidad.

Los grupos de lenguas solo se reunían para sus ceremonias y ritos, y también para la guerra. Sus enemigos tradicionales eran los matacos del suroeste, y en caso de guerra se elegía un caudillo que les guiase en el combate y planificase los ataques. Los lenguas no cortaban las cabelleras de sus enemigos, como hacían otras tribus de la zona, y los niños y mujeres hechos prisioneros se incorporaban al grupo.

Entre sus costumbres sociales figuraba la de simular el rapto de la novia antes del matrimonio, y tras el casamiento se instalaban con la familia de la novia. Generalmente eran monógamos, aunque algunos hombres tenían varias esposas.

La mitología lengua comprendía gran número de espíritus, a los cuales se les atribuían las enfermedades y la posesión de las personas durante el sueño. Estos espíritus malignos (kilyikhama) eran combatidos por los chamanes, que no siempre lograban expulsarlos del cuerpo del enfermo, con lo cual el individuo moría. Los cadáveres se enterraban al anochecer, para que el alma no rondase por el campamento, y sus bienes se quemaban para que le acompañasen al otro mundo. De todas formas, si alguien moría, el poblado se abandonaba por miedo a los espíritus.

Con los frutos del algarrobo elaboraban una bebida fermentada que usaban en las fiestas, en las que se jugaba a los dados y se practicaba un juego parecido al hochey.

LOS PILAGÁS
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Ubicación: Chaco (Argentina y Paraguay) Población: 5.000 Lengua: guaicurán

Los pilagás siguen manteniendo muchas de sus tradiciones: la música, el juego de pelota, la confección de cestería. Conservan su lengua, y muchos de ellos están alfabetizados.

Los pilagas tradicionalmente han vivido de la recolección de frutos, caza (sobre todo de ñandú) y pesca, así como de algunas labores agrícolas, que sigue siendo la forma de vida de algunos grupos aislados. Están relacionados con los abipones, tobas y mocovíes, junto a los cuales formaron la antigua nación guaicuru

Viven en casas comunales agrupadas en torno a una plaza o a lo largo de una calle, tradicionalmente construidas de paja y rama, bienes que han sido sustituidos con la llegada de los españoles, por materiales más duraderos.

Los hombres son los encargados de la caza y pesca, para lo que utilizan flechas, arcos, arpones y redes, práctica que siguen utilizando los pilagás más modernizados ocasionalmente. Éstos últimos, que viven en asentamientos rurales, trabajan como peones en aserraderos o algodoneras.

La vida en los poblados transcurre tranquila. Mientras el hombre busca el alimento, las mujeres mayores se encargan de su preparación.

Siguen conservando su lengua, y actualmente hay un resurgimiento de las tradiciones, como la cestería, desarrollada durante siglos utilizando como materia prima la hoja de palmera. Las comunidades actuales venden esta artesanía para subsistir.

Los pilagás fueron convertidos por los misioneros a la religión católica, pero al igual que otros muchos pueblos sudamericanos, conservan sus ritos paganos entremezclados con los católicos.

Con la llegada del hombre blanco, llegaron también las enfermedades como la tuberculosis o viruela y recurrían a su chamán para ser curados, figura que aún se mantiene (“Pio oxonaq”). Actualmente los pilagás rurales recurren a la medicina occidental. Tienen asistentes sanitarios e intérpretes que median entre el indígena y el médico occidental.

Los pilagás más alfabetizados hablan el castellano como lengua secundaria, ya que mantienen la suya propia dentro del grupo y la transmiten a los hijos. En junio de 1997, se inició un proyecto para que el guaicurú tenga forma escrita y poder crear un diccionario guaicurú-castellano, así como transcribir textos, canciones de la lengua original. Asimismo se están formando individuos del grupo para que ejerzan una labor educativa.

LOS TOBAS
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Ubicación: El Chaco (Argentina, Bolivia y Paraguay) Población: 15.000 – 20.000 en Argentina, 100 aprox. en Bolivia, 700 en Paraguay (1991) Lengua: Guaicuran
Los tobas del nordeste de Argentina viven en bandas migratorias que subsisten de la caza, pesca y cultivos de maíz, mandioca y tabaco. Criaban ganado: ovejas, cabras y caballos, y conocían la fabricación de bebidas fermentadas.

Los tobas aún conservan su cultura y viven en casas de barro. Han recuperado parte de sus territorios en Argentina, alrededor del río Bermejito.
Se organizan bajo el mando de un jefe y consejo de ancianos. Originariamente a éstos se les daban nombres de animales, partes del cuerpo o elementos naturales.

Los hombres cazan, mientras que las mujeres se dedican a la agricultura y cerámica. Suelen ser monógamos, y al casarse, ofrecen como regalo a los futuros suegros (precio de la novia) pescado y caza.

Su mitología es muy rica, comprendiendo diversos duendes, espíritus e incluso poderes que los hombres podían obtener a través de diversos ritos. De hecho la muerte se producía por mediación de brujerías o espíritus malignos, pero no era considerada un hecho natural.

En el Siglo XVIII, los matacos les obligaron a desplazarse hacia el este. La introducción del caballo por parte de los europeos afectó en gran medida la vida de los tobas. Entre sus nuevas costumbres se contaba la de atacar a las poblaciones colonas.

Actualmente es el mayor grupo aborigen de la provincia del Chaco, y las 500 familias que quedan habitan la parte tropical de esta región. Aún viven en casas de barro con tejados de paja, y son seminómadas, cambiando su residencia cada dos o tres años. Se dedican a a la recolección, a las tareas artesanales y a trabajar en los campos, y conservan su lengua y rasgos culturales.

A finales de 1999 se aplicó la ley de 1924 por la que los tobas podían recuperar los territorios de sus antepasados, alrededor de lo que es hoy Río Bermejito.

LOS WICHI
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Ubicación: El Chaco (Argentina, Bolivia) Población: 75.000 Lengua: Matacoan

Los wichi, familia que integra a los churupí y chorote, viven de la agricultura y alfarería y luchan por integrarse mediante la creación de escuelas y ayudas.
Se ubican a orillas del Rió Teuco - Bermejo. Este pueblo vive básicamente de la caza, pesca y recolección, aunque realizan alfarería rústica y tejeduría de fibra vegetal con la que comercian. Sus hábitos alimenticios incluyen el maíz, el zapallo, carne de cabríos, pescado, y fruta. Algunos de ellos trabajan como peones para fábricas o algodoneras.

Este pueblo integra a los churupí y chorote (familia mataco-mataguayo).
Su sistema social se basa en la figura de un jefe y un consejo de ancianos, que rigen la vida del poblado.

Hacen una utilitaria alfarería. Tallan la madera del palo santo, tejen y fabrican artesanías con fibras silvestres, de una planta que se llama "Chaguar". Dejan secar sus hojas y de allí sacan las fibras con las que fabrican el hilo para tejer "yicas" (bolsos), sombreros y cinturones, artículos muy preciados por los turistas.

Las casas son en su mayoría de ramas, muy pequeñas y sin ventanas. No poseen luz eléctrica, pero la luna y las estrellas compensan cualquier incomodidad.

El calor se hace difícil de soportar en las horas del mediodía, y la falta de agua potable es una constante. Los algarrobos, no sólo les brindan su reparo con sus anchas y bajas copas, sino que, como a sus ancestros, entregan sus frutos, unas vainas que los Wichis desecan, muelen en el mortero y usan como su principal alimento. Son de carácter introvertido, tímidos, callados, las mujeres casi no hablan el castellano.

LOS MOCOVÍ
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Ubicación: Argentina Población: 3,000 a 4,000 (1981 Buckwalter). Lengua: Guaicuran

Los mocovíes no poseen tierras, por lo que viven pobremente en tierras abandonadas o en los extraradios de las ciudades. Su forma de vida tradicional era nómada y se basaba en la caza. Los mocovíes son cazadores nómadas del norte de Argentina. Acampan en toscos refugios y se alimentan fundamentalmente de langostas. Forman el grupo guaicurú junto a los tobas y pilagás.

Adoptaron de los españoles el ganado vacuno y los caballos, con los que cometieron numerosos asaltos contra los colonos.

Los jóvenes pasan por muchos ritos hasta ser admitidos como guerreros. Generalmente monógamos. Destacan por su alfarería de gran trabajo y calidad, que les sirve para subsistir.

En la actualidad sus asentamientos se encuentran al Norte de Santa Fe y en el centro y Sur del Chaco. No poseen tierras, por lo que viven en zonas abandonadas y en los extrarradios de algunas ciudades.

Los principales asentamientos están en Colonia Pastoril (Villa Angela) , Las Tolderías (Charata) , San Bernardo y La Tigra. En cuanto a sus celebraciones, es muy conocida su “danza del fuego” (nareg yazotata), que servía para dar gracias por los favores recibidos. Tienen una rica mitología.

SHALOM

Fuentes de Información - Tribus nativas de los Bosques Tropicales y el Gran Chaco

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1 comentario - Tribus nativas de los Bosques Tropicales y el Gran Chaco

@SkateOrDie Hace más de 5 años
ayahuasca