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"La Brújula": El rock y la revolución satánica


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"La Brújula": El rock y la revolución satánica

“El rock es la expresión básica de las pasiones que, en grandes plateas puede asumir características de culto o adoración contrarias al cristianismo.”
(Cardenal Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI)

Es común encontrar padres que no hacen caso cuando sus hijos escuchan rock por todo el día a alto volumen porque piensan que no hay nada errado en eso.
Ellos mismos, cuando jóvenes, se acostumbraran (o viciaran) a escuchar músicas románticas o canciones sensuales de jazz.
Las tocaban cuando sus hijos eran niños.
Ahora, los jóvenes crecieron y inconscientemente sufren las consecuencias de los principios morales y educativos que recibieron: solo escuchan rock.
Del romantismo sentimental al rock frenético, pasando por la etapa intermedia del jazz sensual hay una lógica coherente que el alma recorre, aunque inconscientemente.
El propio rock muestra, aunque con más velocidad, estas mismas etapas en su camino.
Empezó con músicas y letras sentimentales y pronto llegó al frenesí y al abismo del mal.
No es por casualidad que la canción que se considera como el “himno del rock”- Starway to Heaven- pasa también por esas etapas: sentimental, sensual, frenética. (Hubieron otras razones para que esa canción fuera llamada de “himno” del rock. Las veremos más adelante)
También es común encontrar jóvenes que, cuando informados de lo que significan las letras de las canciones que escuchan, dicen que no comprenden las letras, que les gusta el ritmo o, más difícil, la melodía.
No se dan cuenta que la música afecta profundamente el alma humana. Resulta evidente que cuando escuchan o leen esa afirmación, tienen dudas.
Sin embargo, reconocen que el rock los entusiasma y los excita eufóricamente.
Tienen que reconocer además, que hay músicas propias a filmes de terror, que inclinan el alma para el miedo del desconocido. Que hay otras compatibles con escenas amorosas y sentimentales. No podrán negar que algunas canciones llevan a la melancolía y a la tristeza, otras despiertan la alegría y otras, entusiasmo.
La música, por lo tanto, crea estados de alma, que generan ideas correspondientes en nuestras mentes. El que permite que una canción cree en su alma un estado de melancolía y tristeza, tendrá inclinación a tristeza y melancolía y por lo tanto ideas tristes y pesimistas.
Probado está que una canción, por si sola, sin el análisis de su letra, crea estado de animo y genera ideas.
Tenían mucha razón los filósofos griegos cuando dieron a la música un importante valor en la educación y formación de los jóvenes.
Aristóteles advertía que “por el ritmo y por la melodía nace una multitud de sentimientos” y que “la música puede ayudar en la formación del carácter” y “que se puede diferenciar los géneros musicales por el modo como repercuten en el carácter”.
Tal género, por ejemplo, lleva a la melancolía, tales otros sugieren el desánimo o el dominio propio, el entusiasmo u otra disposición que mencionamos.

(Citación de Aristóteles- apud W. Matt - Le Rock'n Roll, instrument de Revolution et de subversion culturelle - Ed St. Raphael Sherbrooke, Quebec, 1981 pag. 6)


Platón es más claro. En el diálogo “La República”, advierte que la música forma o deforma los caracteres, de modo más profundo cuanto más inadvertido.
La mayoría de las personas no se da cuenta que la música puede cambiar el corazón de los hombres y, de a poco, moldar su mentalidad.
Al cambiar la mentalidad, la música cambia costumbres, hecho que lleva al cambio de las leyes y de las instituciones. Por eso dijo Platón que es posible conquistar o revolucionar una ciudad cambiando su música.

“Toda innovación musical es llena de peligros para toda una ciudad…” no se puede cambiar los modos musicales sin que se cambien con ellos las leyes fundamentales del Estado”. (Platón, República, Libro III)

Para Platón, la educación musical es la más poderosa, pues permite que se introduzca en el alma del niño, desde la más tierna edad, el amor a la belleza y a la virtud. La persona bien educada musicalmente se daría cuenta de la belleza y de la armonía. Y como no existe amor sin odio, ella odiaría al feo y al malo.
Pregunta Platón:

“¿No sabrá (tal persona) alabar lo que es bueno, recibir al bien con deleite y, abrigándolo en el alma, alimentarse de él y hacerse un buen hombre mientras detesta y rechaza al feo desde niño, antes que pueda raciocinar? Cuando llegue la razón, la persona así educada la reconocerá y la abrigará como a una vieja amiga.” (Platón, República, Libro III)

Bien educados musicalmente, sigue Platón, los jóvenes crecerán en una tierra salubre, sin que pierdan ninguno de los efluvios de belleza que lleguen a sus ojos y oídos, procedentes de todos los lugares, como si un aura vivificadora los trajera de las regiones más puras, induciendo nuestros ciudadanos, desde la niñez, a imitar la idea del bello, a amarla y sintonizarse a ella.. (Platón, ídem, íbidem)
Por eso, concluye Platón, no se debería permitir que los artistas exhiban “las forma del vicio, de la intemperancia, de la vileza o de la indecencia, en la escultura o en la construcción de otras artes creadoras… “No vamos a admitir que nuestros guardianes crezcan rodeados por imágenes de depravación moral, alimentándose de una mala hierba que hubiera nacido aquí y allí en poca cantidad, pero a diario, de modo que se introduzca sin que nos demos cuenta, una enorme fuente de corrupción en sus almas.” (Platón, ídem, íbidem)

Platón insiste en el poder insinuante de la música de actuar sin que nos demos cuenta, a punto de lograr la destrucción o revolución de una sociedad “pues en ella la ilegalidad se insinúa más fácilmente, sin ser notada…como una recreación, a principio inofensiva”.

“Ni hace daño algún, a principio, pero ese espíritu de permisividad, después de encontrar un abrigo, se va introduciendo imperceptiblemente en los usos y costumbres, y, de ellos, sigue más fortalecido para los contratos entre los ciudadanos, luego de los contratos, invade las leyes y constituciones sin grandes pudores, hasta que, Ó Sócrates, cambia toda la vida privada y pública”. (Platón, República, Libro III)

Ese análisis del gran filósofo griego es tan verdadero que se aplica perfectamente a lo que pasó con las costumbres de nuestra sociedad. Llega a parecerse a un autor actual que describa lo que pasa en nuestro tiempo.
Por lo tanto, la música puede tener un efecto formador o puede ser destructiva.
Por supuesto, siendo más fácil destruir que construir, los efectos de la música dañosa son más rápidos y eficaces que los de la buena música. La corrupción estética y moral, aunque escalón por escalón, llega más rápidamente a los más hondos abismos, que la virtud en su subida hasta el colmo del heroísmo y de la santidad.
En esa labor de deformación y corrupción hecho también por medio de la música en el siglo XX, debemos remarcar el papel del liberalismo que considera todo por el lado bueno y que por eso predica que nada se debe prohibir.
El liberalismo es “la tolerancia institucionalizada, no solo en ciertas casas nombradas de casas de tolerancia, como en la misma sociedad. El liberalismo es el sistema de la tolerancia”.
Por eso es que los padres liberales permiten que sus hijos escuchen todo, sin restricciones.
Por escuchar todo, todo se aprueba, por aceptar todo, todo se aprueba” (Walter in Walter Matt, op. cit., pag. 22-23, nota 17 del traductor parodiando las palabras de santo agostinho)
La aceptación del mal, la convivencia con él, lleva el liberalismo a aprobar, por fin, todo vicio, todo crimen, todo absurdo, toda monstruosidad. Así el arte moderna ayudó a deformar el siglo XX. Así el rock dominó a la juventud mundial de nuestros días. Si hubieran dicho 50 años atrás que los nietos de los fans de Frank Sinatra serían entusiastas de “Black Sabbath” o del grupo “Possessed” nadie lo creería.
Pero como la caída se dio escalón por escalón hasta llegar al abismo, todo el liberalismo la aprobó.
Pues:

"Vice is a monster of so frightfull mein
As to be hated needs but to be seen
Yet seen too oft, familiar with his face
We first endure, then pity, teh embrace" (Alexander Pope)
(El vicio es un monstruo de aspecto tan horrible que cuando lo ves ya lo detestas
Pero mirarlo demás nos acostumbra con su rostro
Inicialmente tolerado luego trae pena y al final se lo abraza.)

Ese fue el camino de la juventud frente al vicio y a la música en el siglo XX.



I - Música: Símbolos, Ideas y Moralidad


Para confirmar lo que dijimos - que la música transmite ideas - nos gustaría citar un especialista muy conocido, el maestro Koelreutter, que al comentar la “Chacone” de Bach en la Radio Cultura FM de São Paulo, en agosto de 1993, declaró:

“La música transmite manifestaciones espirituales. La música es un lenguaje y, como lenguaje, es un medio de transmisión. Ella transmite algo: un mensaje, una información y así sucesivamente. Así que, yo diría que la música es un lenguaje que, entre otras cosas, tiene la capacidad de transmitir manifestaciones espirituales”.

Todo el arte usa símbolos para expresar ideas. La música es un arte y expresa ideas por medio de símbolos sonoros.
Todo símbolo, aunque objetivo, es ambiguo. La serpiente es el símbolo del demonio, pero fue también símbolo de Cristo cuando Moisés irguió su imagen de serpiente de bronce en un madero para que curara a los judíos picados por cobras en el desierto.
Ella es símbolo de astucia maligna y de santa prudencia. (Sed prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas).
La paloma es un símbolo de mansedumbre, bien como de tontería, dice la Escritura. (Sof III, 1)
Si las cosas creadas tienen símbolos ambiguos, la propia palabra, aunque deba ser objetiva, puede ser distorsionada en su significado. Por eso, aunque la literatura sea la más objetiva de las artes, cuantas son las diferentes interpretaciones dadas a los más claros textos!
Los símbolos sonoros o musicales son los más ambiguos y menos claros de todos.
La música es, por lo tanto, la más subjetiva de las artes. Por eso el romantismo subjetivista considera la música como el arte más romantizable.
Por otro lado, se puede considerar la música, al mismo tiempo, como el arte más elevada y más baja. La más elevada porque logra crear estados de alma que son difíciles de expresar en palabras. La música es el arte que más se acerca del inefable, es decir, de Dios.
Sin embargo, aunque llegue al colmo del inefable, la música es también el arte más baja, en el sentido que afecta hasta mismo los que no tienen cultura (salvajes), los que aún no usan la razón (los bebés son calentados y se calman con canciones de cuna), los que perdieron el uso de la razón (Consta los locos se calman cuando escuchan música clásica).
Mismo los animales son afectados por la música. Ella es el único arte que los puede afectar, pues el ritmo y los sonidos melodiosos (proporcionados) repercuten favorablemente en su sistema nervioso.
(Hemos leído que hicieron experimentos con vacas en establos. Cuando se tocaba Vivaldi ellas producían más leche. Cuando se tocaba rock, “escondían” la leche. Supimos también que el rock enfurecía a los tiburones que viven en los grandes acuarios y que la música clásica los calmaba. El mismo se dio con los locos. Y un cura nos dijo que cuando tocaron rock para salvajes africanos ellos le preguntaron por que llamaba a los malos espíritus…)
Si la música crea estados del alma y es la más ambigua de las artes, es lógico y natural que sus autores hayan buscado hacer más objetivo lo que querían transmitir y así pusieron letras en sus canciones.
Una de las funciones de la letra en una canción es establecer de modo más claro y objetivo lo que los diferentes y ambiguos símbolos musicales insinúan. Por eso la letra tiene importancia fundamental para que se comprenda objetivamente una canción.
Cuando alguien asegura-especialmente en el caso del rock- que le gusta una canción y que no le importa la letra, hasta porque no la comprende, esta persona no se queda libre de los efectos expresos por la letra, una vez que la melodía dice vagamente lo que la letra explicita. Del mismo modo, quien bebe un veneno, aunque no conozca o no comprenda su formula, fallece de la misma manera. Muere sin comprender, pero muere.
Él que se recusa a conocer los efectos dañosos que la droga produce en el cerebro y la bebe, sufre de la misma manera los efectos de la droga ingerida.
Pasa lo mismo al que escucha el rock solo por la “melodía” o por el ritmo. Acaba con su mentalidad transformada y, sin que haya comprendido o aprobado las letras de las canciones de rock, adquiere exactamente las mismas ideas que ellas muestran, pues los símbolos musicales hablan y enseñan lo mismo que las letras de las canciones.
Una canción triste pide una letra triste. Una canción militar necesita una letra heroica.
Por eso una música rebelde tornará rebelde al joven, aunque éste no comprenda que la letra de la canción ordena que se rebele contra padres, profesores y autoridades.
Una canción diabólica tornará a quien la escuche con placer, satánico. Aunque no comprenda que la letra le ordena adorar al diablo, va a blasfemar en la primera oportunidad que le ocurra.
Consideremos otro aspecto del tema. El liberalismo subjetivista que domina el mundo actual no puede creer que haya belleza objetiva. Todo se resume a la cuestión del gusto personal. “Bello es lo que me parece bello”, dicen todos.
Ese pensamiento viene del subjetivismo liberal frente a la verdad.
Para el liberalismo subjetivista no hay verdad ni objetivos. Lo que cuenta es la opinión de cada persona, no el concepto correcto y objetivo de lo que son las cosas. Así el liberalismo ha creado el reino del “creo que”. Hoy, todo cree “que algo es correcto o que está mal, que está bien o mal, justo o injusto. En el siglo XX- como en los manicomios- cualquiera se siente libre para pensar lo que quiera de si, de las otras personas y de todo.
Puede creer que es Napoleón, que el sol es oscuro, que el fuego no quema, que la verdad no existe o que el rock es bello.
Consecuentemente, para el liberalismo no existe belleza objetiva, lo que cuenta es la opinión personal. Así las cosas no serían objetivamente bellas. Lo bello dependería del gusto de la personas y, por eso, algo podría ser bello y feo al mismo tiempo. Bello a quien le guste y feo para los otros.
Seguro que esas locuras contrarían todo que dice la filosofía y la sensatez.
Contrarían los propios principios fundamentales del pensamiento humano: el principio de identidad (el ser es lo que es); el principio de no contradicción (algo no puede ser y no ser al mismo tiempo, en un mismo aspecto). Si algo es bello, por lo tanto, no puede ser feo.
Los griegos fueron los primeros que demostraron que la belleza material es matemática, pues depende de medidas proporcionales. Algo es bello cuando sus varias medidas tienen la proporción (a=b)/(c=d).
Y una proporción no depende de la opinión de nadie. O está correta o está errada.
O bien es proporción o no lo es.
Por eso, o una cosa es bella (proporcional), o no lo es, independientemente de nuestro gusto.
El que aprecia algo sin proporción tiene mal gusto. Y mal gusto no engendra belleza.
Más tarde, los filósofos escolásticos explicaron lo que es la belleza en su esencia.

“Belleza es el resplandor de la forma sobre las partes proporcionadas y determinadas de materia”. (San Alberto Magno)

“Belleza es el bien claramente conocido” (Santo Tomás de Aquino)

“Belleza es el esplendor de la verdad”, decían los medievales, “Splendor veritatis pulchitudo”.

La música anhela, como todas las artes, llevar el hombre a la comprensión de una verdad y a amar al bien que esta verdad asegura. Así que la música, como todas las artes, transmite ideas e hace amar algo.
La música transmite ideas de tres maneras:

a) Por sus símbolos sonoros
b) por los estados de espíritu que suscita, que van a generar ideas
c) por las letras puestas en las canciones para que expriman más objetiva y claramente lo que simbolizan los sonidos.

Fue esa capacidad de transmisión de ideas que hizo con que todos los movimientos históricos se exprimieran con canciones.
La Revolución Francesa, por ejemplo, exprimió sus ideas en la “Marsellesa”.
No vaya decir que eso que aseguramos es pura teoría. Los propios líderes del rock lo confiesan.
Veamos algunos testimonios.
La famosa - y autorizada en el tema - revista Rolling Stone aseguró:

“Comprendemos que la música era el pegamento que ligaba una generación y que, a través de la música, se comunicaban ideas de las relaciones, valores sociales ética política y el modo como nos gustaría conducir nuestras vidas” (O Estado de São Paulo, Cuaderno 2, ano VII, 1940 1-VI-92, el destaque es nuestro)

Y Mick Jagger, líder de los Rolling Stones, declaró:

“Nosotros siempre trabajamos para conducir el pensamiento y la voluntad de las personas y la mayoría de los otros grupos hace lo mismo” (Apud Pe Jean Paul Regimbal e outros - Le Rock'n Roll viol de conscience par les messages subliminaux - Editions St. Raphael Sherbrooke, Quebec 1983, pag. 18 - o el destaque es nuestro)
Y los Beatles dijeron:

“Nuestra música puede causar una instabilidad emocional, un comportamiento patológico y hasta mismo la revuelta y la revolución”.

Y Jimmy Hendrix, famoso roquero que murió debido a las drogas, aseguró que la música rock tiene un efecto aún más profundo:

"Se puede hipnotizar a las personas por medio de la música, y, cuando se las afecta en el punto más débil, podemos predicar a su subconsciente todo que queramos decir…” (Apud Luc Adrian - Hard Rock, la danza del diablo - Revista Jesús Cristus - No. 26 março/abril 1993 - pag. 8)

Y Graham Nash, por su vez, confirma lo que dijimos con las siguientes palabras:

“La música pop es un medio de comunicación que condiciona el pensamiento de aquellos que la escuchan. Creo, además, que los músicos, por medio de ella tienen una ventaja increíble. Podemos conducir el mundo, tenemos en nuestras manos el poder necesario.” (Apud Pe. J. P. Regimbal, op. cit., pag. 18)

Además de comunicar ideas, la música, al crear estados de ánimo en los oyentes, los inclina a ciertos modos de actuación.
Por eso hay músicas que, al darle ánimo, llevan la persona que las escucha a luchar contra las malas tendencias que existen en todo hombre. Sin embargo, existen otras que crean estados de espíritu que llevan al vicio.
Que haya sonidos y canciones sensuales es tan verdadero cuanto que haya sonidos y canciones que suscitan la alegría o el terror.
Por eso la música puede llevar a los vicios y pecados o conducir a la virtud.
La música verdaderamente bella debe conducirnos para el bien y la virtud. ¿Y como sería de otro modo si la belleza es el bien claramente conocido? ¿Cómo sería diferente si, en Dios, Verdad y Belleza son lo mismo?

Correctamente dijo Platón, que el niño a quien se enseña a amar la buena música se inclinará a la práctica de las virtudes, pues belleza y virtud son como dos hermanas que se aman y quieren estar siempre unidas.
Uno de los más grandes pecados del romantismo fue el de no aceptar la existencia de la verdad objetiva y plantear un arte que solo fuera agradable. El romantismo separó la belleza de la verdad, como también aceptó la separación de la belleza y la moral hecha en el Renacimiento. Para el romántico, solo es bello lo que es agradable. Solo lo agradable es bello. Sin que haya relación entre lo que es agradable con el bien y la verdad.
Vaya, lo que es simplemente agradable, separado del bien y de la verdad es pecado.
Todo vicio es agradable. Lo que constituye el vicio es estar en contra la razón y contra el bien de la virtud.
El romantismo, al buscar solo lo que es agradable, se constituye pecado.
Educados por el liberalismo y por el romantismo a buscar solo lo agradable, los hombres del siglo XX pasaron del agradable puramente sentimental a lo agradable sensual hasta que sumergieron abierta y confesadamente en el sexualismo, y, luego, en la frustración, en el aburrimiento, en el misterio, en el horror y en el satanismo.
También el rock recurrió ese camino, del sentimentalismo al sexualismo y llegó al satanismo.
Con efecto, las primeras canciones en ritmo de rock fueron sentimentales. Luego llegaron a adorar al diablo.
Que el rock, además de infundir ideas, lleva al pecado, es hecho conocido, del modo más abierto y escandaloso por sus líderes más famosos.
El empresario de los Rolling Stones declara con cinismo:

“La música pop es sexo para adolescentes, debemos llenarles de sexo” (Apud Walter Matt, op. cit., pag. 15)

Y Sara Davidson confiesa:

“La sexualidad es el fondo de la lengua e de la jerga del rock” ( idem, op. cit. pag. 16)

Y Mick Jagger:

“La música rock es sexo y……Yo seduzco a mi platea exactamente como un artista de strip-tease.” (Apud Mons. R. Williamson - rev. Semper, no. 2, pag.23)

Y Alice Cooper:

“Mi platea desea que yo la trate como un maníaco sexual trata su victima. La relación que hay entre mi y mis oyentes es altamente sexual. Dominar así a una platea es una experiencia poderosa y satisfactoria.”

De hecho, lo que se ve en los festivales y conciertos de rock es un espectáculo orgiástico, con actos sexuales y libidinosos, nudismo, frenesí, taras, todo explícito y hecho públicamente.
Las letras de las canciones de rock son cínicamente pornográficas. En ellas existen palabrotas brutales, imágenes obscenas, incitamiento al pecado. La canciones del grupo Guns n’Roses y las de Jimmy Hendrix, por ejemplo, están llenas de ellas.
No solamente excitan al sexo, también predican descaradamente el uso de tóxicos.
Sabemos que muchos artistas de rock son viciados en drogas y que muchos murieron por sus efectos. Es un escándalo que ninguna campaña contra las drogas acuse a los cantores de rock y a ese ritmo como propagadores del vicio y proveedores de victimas para el tráfico de estupefacientes.
Vamos a usar como ejemplo la canción Mr, Brownstone, de los Guns n’Roses. (Mr. Brownstone es como llaman a la heroína en la jerga roquera. Así lo dice la nota de la revista Letras Traducidas Guns n’Roses, en álbum especial de Abril de São Paulo, marzo 1991, Año 7, no.2 – pag 15).
En esa canción “Mr. Brownstone” (Señor Heroína) se leen los versos siguientes:

“Hemos bailado con Mr. Brownstone (Heroína)…
Yo solía tomar un poco,
Pero poco no bastaba,
Por lo que el poco aumentó y aumentó”.

Y en la canción “My Michelle” de los mismos Guns n’Roses se puede leer:

“Tu papá trabaja en la pornografía
Ahora que mamá no está aquí.
A ella le gustaba su heroína
Pero ahora está bajo tierra
Por eso sales hasta tarde
Y consigues tu coca gratis”
(Citación de la revista Abril Cultural, pag. 24)

En la canción “New York City” de los Beatles, John Lennon dice a los jóvenes:

“Parados en la esquina
Solo yo e Yoko Ono
Esperábamos Jerry llegar
Surgió un hombre con una guitarra en las manos
Cantando: Fuma marihuana si puedes”
“Su nombre era David Peel
Y creímos que él fuese real
Él cantó: El Papa usa drogas todos los días”

Es conocido que la canción “Bridge Over Trouble Water” cantada por Elvis Presley se refería al uso de drogas cuando citaba la “silver girl” (chica de plata), expresión que fue añadida a la jerga roquera para designar la aguja hipodérmica usada para inyectar cocaína en la vena.
Los Rolling Stones llaman a la cocaína de Brown Sugar y hablan de la “Sister Mophine” y del “Cousin Cocaine”. A la jeringa que se usa para drogarse la llaman “Silver Lady”.

(Apud Pe Jean Paul Regimbal - Le Rock'n Roll viol de conscience par les messages subliminaux - Editions St. Raphael Sherbrooke, Quebec 1983, pag. 7).

Por lo tanto, no hay dudas que el rock es una de las causas responsables por la actual degeneración de la juventud en todo en mundo.

“! Nadie puede decir que la influencia del Rock’n Roll fue buena y positiva! El rock es como un tocador de flauta mágica encantada, pervertido, que conduce toda una generación a la autodestrucción”. (Pat Boonen, The Roots of Rock’n Roll).

El Rock’n Roll, por lo tanto, transmite ideas, genera comportamientos inmorales y predica la rebelión. Por eso se constituye en una verdadera acción revolucionaria que ha logrado un efecto más profundo que cualquier ideología autoritaria, del nazismo al comunismo.

“Yo me siento espiritualizado en escena. Somos políticos del erotismo. Me interesa todo lo que se relaciona con la revuelta, el desorden, el caos y, sobretodo, la actividad que no posee ningún sentido." (Jim Morrison, vocalista y líder roquero, hallado muerto en su bañera, posiblemente por sobredosis)


II - Rock y Revolución


Políticos del erotismo, arautos del desorden y del caos, proponentes de la acción sin cualquier sentido.
Rebeldes contra la sabiduría y la ley. Apóstolos de la irracionalidad y del desespero. Así se definen los principales líderes del rock.
Se equivocan los que piensan que el rock fue solamente un movimiento musical. Fue más. Fue una revolución cultural que alcanzó desde la moda hacia la religión, desde el gusto hacia el comportamiento social.
A fines del siglo XX, siglo que vio nacer el triunfo y el desmoronamiento sorprendentemente rápido y no previsto de tantas ideologías revolucionarias, del nazismo hacia el comunismo- una revolución se mantiene y parece triunfar.
Ella impuso una nueva “arte”, una nueva moda. Ella pide la liberación de todas las leyes, reglamentos y normas sociales. Ella se impone a la sociedad liberal y quiere cambiarla en libertaria. Ella exige la permisividad. Contra todo lo que sea elegante y aristocrático, ella ostenta la preferencia por lo que sea sucio, común, bajo, vulgar o grosero. Ella predica la obscenidad y la depravación.
Radicalmente inmoral, exige la liberación de las drogas y del sexo libre y público. Defiende las taras y perversiones. Quiere el absurdo y preconiza la abolición de la racionalidad.
En lo que fracasó el arte moderna, el rock logró éxito, tornó el feo, el asqueroso y el monstruo admirables.
Peor que las ideologías totalitarias que ofrecían la esperanza insana de construcción del paraíso en la tierra en el cual no existirían males ni miserias, la revolución del rock promete solamente frustración, desespero, suicidio, locura e infierno. Y a pesar de eso, esa revolución que propone el horror triunfa.

“Mezcla de ritmos y géneros musicales, de sonidos y tradiciones, la música va más deprisa que los hombres, ella logró la verdadera revolución en este siglo (…) Ella es, al mismo tiempo, espejo e instrumento de una transformación impar en la historia”. (Le Nouvel Observateur no. 1441, 18-24, junho de 1992, artigo de Elizabeth Schemla - La Révolution Musique, pag. 4).

Los propios líderes del movimiento rock dicen haber hecho más que una simple innovación musical: han desencadenado una avalancha revolucionaria.

“Es necesario que nos levantemos en las calles, este es el tiempo de la revolución violenta” (Rolling Stones)”.

“El Rock marcó el inicio de la revolución. Nosotros creamos una nueva vida política con un estilo de vida psicodélico. Nuestro modo de vivir, nuestro ácido (droga), nuestras vestimentas “freaky”, nuestra música rock, he ahí la verdadera revolución” (Jerry Rubin).

El tristemente conocido líder de los Beatles, John Lennon, declaró:

“No me gusta que digan que los Rolling Stones son revolucionarios y nosotros, los Beatles, no lo somos. De hecho, si los Stones lo fueran, los Beatles también lo serían” (Apud Mons. R. Williamson - rev. Semper, no. 2, pag. 23).

"El Rock es más que música, es el centro energético de una nueva cultura y de una juventud en revolución”

Opinión parecida fue expresada por el conocido maestro Leonard Bernstein:

“Debemos ver a la música Rock’n Roll como siendo, al mismo tiempo, un síntoma y un factor generador de esta revolución de los jóvenes de hoy”. (Leonard Bernstein, Rock'n Roll, the Devil's Diversion)

De hecho, el rock es síntoma y factor generador de revolución (L. Bernstein), es espejo e instrumento de transformación política y cultural impar en la historia. (Elizabeth Schemla - Le Nouvel Observateur).
Veamos la semejanza de estas opiniones:

a) El rock es síntoma y espejo de la mentalidad de donde nació el liberalismo
b) Es factor generador e instrumento de revolución

De hecho, es espejo y síntoma pues exprime tendencias libertarias, igualitarias, irracionales y anárquicas que el liberalismo y el romantismo plantearon como ideales.
El liberalismo y su expresión artística, el romantismo, sembraron los falsos frutos que el rock cultiva y recoge.
El liberalismo deseaba que el hombre fuera absolutamente libre de toda fuerza de las leyes, reglamentos, disciplina y hasta mismo de las reglas de etiqueta. Los padres que tenían esa mentalidad liberal y romántica educaron sus hijos en ella. Sus hijos, coherentemente, llevaron esas ideas a sus consecuencias lógicas. El joven roquero, totalmente rebelde, radicalmente anárquico, absolutamente libre, realiza el ideal libertario de sus progenitores.
El romantismo defendía el sentimiento contra la razón, que era considerada engañosa.
Negaba, como el liberalismo, la existencia de la verdad objetiva, considerando el sentimiento como el valor supremo. Naturalmente, eso lo llevó a buscar sensaciones cada vez más violentas. En el rock, el sensualismo, sembrado por el romantismo, llega a su ápice. El rock quiere el gozo de todo placer, en el máximo grado, sin control. El rock quiere la droga, ya sea como para el placer o para anular y destruir la razón y la visión racional del mundo.
Lo que dijo Platón sobre el poder de la música en el diálogo República nosotros lo vimos realizado en nuestro siglo.
Por lo tanto, es natural que las letras de las canciones de rock muestren las ideas revolucionarias que sus músicas expresan por medio de símbolos sonoros.
Leamos, por ejemplo, lo que dice la canción Imagine de John Lennon:

Imagina que no hay cielo
Es fácil si lo intentas
Ningún infierno bajo nosotros
(…)
Imagina que no hay países
No es difícil de hacer
Nada porque matar o morir
Ni tampoco religión
Imagina a toda la gente
Viviendo la vida en paz.
(…)
Imagina nada de posesiones
Una hermandad del hombre
Imagina a toda la gente
Compartiendo todo el mundo

Lo que se predica en esa canción es la utopía comunista de abolición de límites y fronteras, es decir, la destrucción de patrias y propiedades. Por supuesto, en ese mundo comunista de John Lennon no podría existir religión, cielo o infierno. No existirían motivos para morir, y, seguramente, no existiría ninguno para vivir.

En la canción Ángela, John Lennon rinde a la igualdad el más alto valor, negado a los hombres de hoy:

“Ellos te dieron la luz del sol
Ellos te dieron el mar
Ellos te dieron todo,
Menos la llave de la prisión.
Ellos te dieron café,
Ellos te dieron té.
Ellos te dieron todo,
Menos la igualdad."

Lea como el “inocente” líder de los Beatles incita a los hijos de los liberales a la rebelión contra la familia y la escuela:

“Nacimos en una prisión (la familia)
Crecimos en una prisión,
Fuimos enviados a una prisión llamada escuela.

Lloramos en una prisión.
Amamos en una prisión
Soñamos en una prisión
Como tolos
(…) Trabajamos en una prisión (…)
Vivimos en una prisión
Entre jueces y directores (…)
El espejo se vuelve en navaja cuando
Es quebrado."

Cuantos padres demócratas liberales permiten que sus hijos escuchen las canciones de los Beatles, por que ellas ¡“no tienen nada mal”! Sin embargo, se asustarían ellos si estuvieran atentos a lo que dice la canción "Only People”:

“Solamente el pueblo sabe como hablar al pueblo
Solamente el pueblo sabe como cambiar el mundo
Solamente el pueblo se da cuenta del poder del pueblo
Un millón de mientes es mejor que una
¡Ven, participa!”

¿Se asustarían? ¿Pero, en esos versos no están expresos los ideales de la Revolución de 89?
¿Pero, no está ahí el lenguaje de la Teología de la Liberación que los demócratas condenan?

En “Bring on the Lucie” (Provoquen Lucie), Lennon canta:

"No nos importa la bandera que agarras
Ni queremos saber tu nombre.
No nos importa de donde vienes
O para donde vas.
Todo que sabemos es que viniste
Y que decides todo por nosotros
Tenemos un solo pedido que hacerte:
Mientras piensas en las cosas ahí,
Hay una cosa aquí que deberías hacer:
¡Liberta al pueblo ahora!
¡Hazlo, hazlo, hazlo, hazlo, hazlo ahora!
666 es tu nombre”

El escandaloso rebelde Jim Morrison, a su vez, cantaba el triunfo venidero de la revolución joven del rock basado en el criterio democrático del número:

“Los viejos se quedan viejos y los jóvenes se vuelven más fuertes.
Puede demorar una semana o puede demorar más.
Ellos tienen armas, pero nosotros tenemos los números.
Vamos a vencer, yeah, estamos dominando.
Vamos.”
(Canción “Five to One”)

Ahora se puede comprender cuan verdadera fue la confesión del anarquista Jerry Rubin en su best-seller “Do It”:

“El Rock n’Roll marcó el inicio de la revolución”…

“Nosotros vemos el sexo, el Rock n’Roll y la droga como parte de una conspiración comunista para conquistar a la América…Nosotros mezclamos la juventud, la música, el sexo, las drogas y la revuelta, hacemos con que todo coincida con traición, formando un todo coherente, una frente inexpugnable”. (Apud. Mons. R. Williamson, revista Semper no. 2, pag. 23).
El odio a la autoridad y el amor a la rebelión predicado en las canciones rock tienen como primeras victimas los padres y maestros de los jóvenes roqueros. En sus casas, se rebelan contra el “viejo” y la “vieja”. En la escuela (prisión), subvierten todo el orden, insultando profesores y directores. Cuantas tragedias familiares no empezaron con los discos de rock que los padres permitieron que sus hijos- mimados y “inocentes”- escuchasen.
En São Paulo se dio un caso de un joven que mató a la familia para después escuchar rock en el más alto volumen de su radio.

Lea ahora lo que predica la canción “The End”, de la banda Doors de Jim Morrison, un rebelde contra la autoridad de su padre:

“(…) Monta la serpiente, monta la serpiente (…)
El asesino se despertó antes del amanecer
Se puso sus botas
Cogió una cara de la antigua galería
Y anduvo por el pasillo
Fue a la habitación donde vivía su hermana
Y entonces pagó una visita a su hermano
Y entonces el, el caminó por el pasillo
Y llegó a una puerta, y miró dentro
"¿Padre?"-"¿Si hijo?"- "Quiero matarte,
Madre, quiero......"

En Brasil, la banda “Garotos Podres” (Les bien auto nommés) gritan en la canción Anarquía:

“Un día vas a descubrir
Que todos te odian
Y que te quieren muerto, pues tu
Eres un peligro al poder
Anarquía
Anarquía
Anarquía
Ellos no quieren que vivas
Destruye al sistema antes que él te destruya, etc.…"

Por lo tanto, la revolución que el rock desencadena en las almas- como lo reconocen sus arautos- es aquella que quiere destruir toda la autoridad en la familia, en la escuela, en la sociedad. El Rock es anárquico.


III - El ritmo y sus efectos

Algunos roqueros contestarán todo lo que dijimos y van a insistir que nada de eso les interesa.
Lo que les gusta en el rock, lo que quieren escuchar, aunque las letras predicasen sumisión y obediencia, es el ritmo. Solo el ritmo les importa, y, según ellos, el ritmo no transmite ideas.
Platón no está de acuerdo, pues asegura que hay ritmos blandos que no deben ser usados. (Platón, República III).
También el roquero y anarquista Jerry Rubin no está de acuerdo cuanto al ritmo no transmitir ideas. Él escribió:

“Elvis despertó nuestros cuerpos, cambiándolos completamente. El hard-rock animal que tiene su secreto en el “beat” enérgico (esa repetición de pulsaciones regulares mezcladas a ritmos sincopados es la base del rock) penetraba ardorosamente muy adentro de nuestro cuerpo; el ritmo arrebatador hacía con que surgiesen todas las pasiones que estaban reprimidas. (…) El rock marcó el inicio de la revolución” (Apud Luc Adrian - Hard Rock, la danza del diablo - Revista Jesus Cristus - No. 26 março/abril 1993 - pag. 8)

E.R. Dodds muestra como el ritmo del tambor en el culto de Baco tenía un efecto físico y psicológico espantoso en las bacantes que, influenciadas por el ritmo del tambor y el sonido de la flauta, parecían locas.

“una tradición delfica recordada por Plutarco sugiere que el ritmo, a veces, produce una verdadera perturbación de la personalidad. (…)"
En muchas sociedades, tal vez en todas las sociedades, hay personas para quienes, como observa Mr. Aldous Huxley, “las danzas rituales permiten una experiencia religiosa más satisfactoria y convincente que cualquier otra…Es con sus muslos que muchas personas obtienen más fácilmente el conocimiento del divino”. (E. R. Dodds, The Greeks and the irrational, Univ. of California Pres, Berkley and Los Angeles, 1963, pag. 232- 233)

Según un sabio mahometano, “él que conoce el poder de la danza habita en Dios”.
Pero el poder de la danza es un poder peligroso. Como otras formas de auto capitulación, es más fácil empezar que quitárselo.
En la extraordinaria locura de bailar que de tiempos en tiempos invadió a la Europa del siglo XIV hasta el siglo XVII, la gente bailaba hasta caerse- como el bailarín en el Bacchal 136 o el bailarín en el florero (griego) de Berlín (No 2471) – y se quedaba inconsciente mientras sus amigos les pisaban”. ".(E.R. Dodds, op. cit., pag. 271 à 272)

Frank Zapper, músico de rock, asegura:

“Me di cuenta que esa música se apodera de los jóvenes porque su fuerte batida se parece a los grandes ritmos del cuerpo humano”. (Mons. R. Williamson, op. cit., pag. 27)

Walter Matt escribe:

“El martillo de la música rock tiene como objetivo excitar sexualmente a los oyentes, sobretodo a los jóvenes."

Eso puede ser explicado. La música rock tiene poca melodía, el texto no tiene sentido - buen sentido- (a veces tiene un sentido horrible y espantoso).
Resta el elemento esencial: el ritmo, y nuestro cuerpo es sensible al ritmo.
A los miembros de la “American Psychiatric Association”, Dr. Howard declaró:

“Primeramente, aunque considerando todo, cuanto más el movimiento ultrapasa en velocidad al ritmo del pulso y sube más que el común, mas aumenta la tensión emotiva.” (W. Matt, op. cit., pag. 5)

Él cita, además, las observaciones de Alice English Monsarrat, que dice que "con el ritmo del rock (…) se puede producir sobre cualquier organismo una desintegración histérica como la que se vería en una persona que intentara lanzarse, con rabia, en dos direcciones contrarias al mismo tiempo (…) La psiquiatría conoce ese fenómeno: es, precisamente, un conflicto de emociones creado por la acción de dos estimulantes con percusiones divergentes que conduce a nuestras clínicas muchas personas que se tornaron irrecuperables restos de humanidad”. (W. Matt, op. cit., pag. 6)

Monseñor Richard Williamson concluye lo mismo cuando explica los efectos de la música rock:

“Al dirigir cuidadosamente la secuencia de los ritmos, dice John Phillips, del grupo “Mamas and Papas”, se puede inducir la histeria en la platea. Sabemos como hacerlo. Cualquiera sabe hacerlo. Y para probar lo que decían, causaron un motín en un concierto en Phoenix, Arizona”. (Mons. R . Williamson - in Semper no. 2 Revista da Fraternidade Sacerdotal S. Pio X, Portugal, pag. 28).

En otra citación, Mons. Williamson nos dice que: “Para dar un ejemplo de análisis médica del proceso según el cual el ritmo puede “quebrar” el cuerpo, los médicos observan que el sistema nervioso autónomo del cuerpo humano es bañado por el líquido cerebro-espinal, que tiene su pulsación dirigida por la glándula pituitaria, la que gobierna todo el cuerpo.
Esa glándula influye sobre casi todos los procesos vitales del cuerpo, dirige, por ejemplo, la secreción de las hormonas de las glándulas endocrinas del cuerpo.
Si ella se desgobierna por las vibraciones del “beat” (batida del rock), la glándula pituitaria va a desgobernar consigo todo el sistema nervoso, que va a subvertirse.
Entonces se puede imaginar una excreción anormal de hormonas sexuales, por ejemplo, que explicarían los movimientos eróticos de las danzas del rock.
El ritmo y la danza son los medios para que se llegue al sistema nervioso.
Tengo películas que muestran que los ritmos primitivos de una tribu del Kenia y un grupo de músicos en un salón de baile de Londres producen las mismas emociones de trance”, dijo Dr. William Faragut en la Royal Society of Medicin (…).

"Además, el “beat”, al estimular la secreción de la hormona epinefrina, disminuye el calcio de la sangre, que es muy importante para dirigir el sistema nervoso y el azúcar, único alimento del cerebro. Por eso se agotan los nervios y se descompone el cerebro luego de un concierto de rock. La fuerte estimulación de la sensualidad y concomitante depresión de la inteligencia y de la razón desemboca en el erotismo y en la violencia; el suicidio de la razón tiende al suicidio real”. (Mons. R. Willianson, op. cit., pag. 28-29)

Padre Regimbal asegura que el “beat” puede producir una aceleración de la pulsación cardiaca y aumentar a los niveles de adrenalina; puede provocar no solo un bien estar sexual, sino que una excitación que puede llegar al orgasmo”. (Pe. Regimbal, op. cit., pag. 26).
Ese autor nos trae importantes observaciones sobre los efectos del ritmo del rock. Él cita un trabajo del Dr. Bob Larson y de un grupo de médicos de Cleveland, que examinó cerca de 200 pacientes, habituales oyentes de rock. Dice Dr. Larson:

“Hemos observado que esa música puede causar efectos físicos espantosos: alteración en la pulsación y respiración, aumento de la secreción de glándulas endocrinas, especialmente de la pituitaria, que dirige los procesos vitales del cuerpo. Cuando sube la melodía se contrae la laringe, cuando disminuye la laringe se suelta.
El metabolismo de base y la taja glicemica en la sangre cambian en una audición.
Se puede considerar pues, que es posible “tocar” el cuerpo humano como si fuera un instrumento musical y, en realidad, algunos compositores de música electrónica se han propuesto a manipular el cerebro por medio de un “cortocircuito” en las facultades conscientes, exactamente como hacen las drogas. El ritmo predominante en el rock y en la música pop, inicialmente condiciona al cuerpo, luego estimula algunas funciones del sistema endocrino”. (Dr. Bob Larson, apud Pe. J. P. Regimbal, op. cit., pag. 32).

Vea que, según Dr. Larson, el rock tiene un efecto que se parece a las drogas.

En esa misma obra hay otra citación importante:

"El celebre músico terapeuta Adam Knieste, en el informe de un estudio de diez años sobre los efectos de la música rock escribió: “El problema principal que el rock causó en los pacientes que traté está claramente ligado a la intensidad del ruido que provoca hostilidad, agotamiento, narcisismo, pánico, indigestión, hipertensión y una rara narcosis. El rock no es un pasatiempo inofensivo, es una droga más mortal que la heroína y que envenena la vida de nuestros jóvenes”. (Pe. J. P. Regimbal, op. cit., pag. 33).

Con esas palabras confirmó Dr. Knieste lo que dijo Dr. Larson, pero fue más enfático: “El rock es una droga peor que la heroína”.

Sacamos todavía de la obra de Pe. Regimbal las conclusiones de los médicos Drs. Mac Rofferty, Gramby Blaine, Bernarda Saibel, Walter, Wright, Frank Garlock, Tom Allen y otros. Según esos médicos, el rock, con su ritmo verdaderamente alucinante, provocaría en los oyentes esos efectos, entre otros:

“Modificación de las reacciones emotivas, de la frustración hasta la violencia incontrolable”.
“Sobre excitación neuro sensorial que produce euforia, sugestión, histeria y alucinación”.
“Graves perturbaciones en la memoria”.
“Estado hipnótico o cataléptico que transforma a la persona en algo como un zumbí o robot”.
“Estado depresivo que va de desde la neurosis hasta la psicosis”.
“Tendencias suicidas u homicidas”.
“Auto mutilación, auto inmolación y auto punición”.
“Impulsos irresistibles de destrucción y vandalismo”.
(Pe. J. P. Regimbal, op. cit., pag. 33)

Durante el I Congreso Mundial sobre Prenatal, en Granada, se presentaron estudios que muestran que la música de Madonna, por ejemplo, favorece la ocurrencia de aborto, razón por la cual la Cruz Roja recomendó a las mujeres que caso vayan a conciertos de rock ocupen los últimos lugares. (O Estado de São Paulo, pág. 15, 18- III-93)
Son conocidas las acciones sin razón de los jóvenes unos contra los otros en las discotecas.
Son también conocidos los muchos grupos de rock que destruyen totalmente sus costosos instrumentos al cierre de sus conciertos. La práctica del “mosh”- roquero que ya no se contiene en su euforia y se arroja al aire sobre los otros- es otra prueba de la falta de dominio que lleva a la violencia y a actos incontrolables.
En resumen, los efectos fisiológicos y psicológicos del ritmo del rock llevan a los jóvenes, hecho ya conocido públicamente, a actos inmorales que los cantores de rock predican por medio de las letras de sus canciones o por los ejemplos de sus biografías, como:

Perversiones sexuales y pornografía
Uso de drogas
Rebelión contra toda ley y autoridad
Violencia
Suicidio
Crimen y parricidio.




IV - Rock y Religión


Los adeptos del rock consideran la canción ‘Starway to Heaven”, del grupo Led Zeppelín, como el himno del rock.
Curiosamente ella es una canción que comienza muy blanda, casi como una “complainte”medieval, con sonidos de quejas, algo melancólica. Mientras prosigue, su ritmo se vuelve cada vez más rápido hasta que llega, en el cierre, al ritmo frenético típico de las canciones de rock.
De esa manera ella resume todo el camino de la historia del rock: del inicio sentimental hasta el ritmo alucinante y frenético.
Sin embargo, esa canción es importante no solo por ser un resumen de los ritmos del rock.
Ella tiene un encanto particular que se puede decir mágico. Ella se pega a la memoria de quienes la escuchan con un raro poder.
Los grabados en el álbum de presentación ya son raros. En un cuadro colgado a una vieja pared de remolco deteriorado aparece un viejo inclinado sobre el peso de un gran fardo de leña amarrado a su espalda.
Un según grabado muestra una aldea lejana y una montaña por la cual sube, arrastrándose, un hombre en dirección al pico que presenta una figura fantasmagórica: algo como un monje de túnica y capuz que lleva en una de sus manos un cayado y en la otra una linterna que tiene en vez de la llama una estrella hexagonal. Él monje mira abajo, al hombre que sube la pedregosa vertiente, fascinado por el brillo de la estrella.
Esa estrella hexagonal es la estrella alquímica, el hexagrama cósmico, el Sello de Salomón, la estrella de los magos.
Ella es compuesta de dos triángulos sobrepuestos que indican la unión del divino al humano, el abismo superior y el abismo inferior. El triángulo cuyo vértice apunta para bajo representa en sus tres ángulos a los minerales, vegetales y animales, el triangulo cuyo vértice apunta para arriba simboliza en sus ángulos a la lluvia, al mar y a la tierra.
Ese hexagrama cósmico normalmente es cercado por los símbolos de los metales y planetas y por la serpiente ourobouros que come la propia cola. El hexagrama cósmico aparece en la Aurea Catena Homeri, famosa obra alquímica. (Cfe. Ronald B Gray, Goethe, The Alchimimist - Cambridge - University Press, Prancha I e Fulcanelli, Le Mystère des Cathédrales, Jean Jaques Pauvert, Paris, 1964, pag. 66)
La letra de la canción viene estampada en caracteres góticos y un pequeño grabado muestra un hombre que lee atentamente un viejo libro con cerrojos metálicos.
Conforme cuenta Luc Adrian en el artículo Hard-Rock, la danza del diablo (Jesús Cristus No. 26 - marzo/abril 1993 - pag. 8) en un estuche del disco Starway to Heaven había la siguiente frase: “Al escucharen el disco los jóvenes se volverán encantados, serán dominados, dirigidos por fuerzas ocultas, demonios. Eso puede llevar a la posesión demoníaca”.

Hay una dama quien está segura que todo
lo que brilla es oro,
y ella está comprando una escalera al cielo;
y cuando ella llegue ahí, sabe
que si las tiendas están cerradas
con una palabra puede obtener lo que vino a buscar.

Hay un letrero en la pared
pero ella quiere estar segura
porque tú sabes, las palabras a veces tienen
dos significados.
En un árbol por el arroyo hay un pájaro cantor
que algunas veces canta:
todos nuestros pensamientos son dudosos.

Hay un sentimiento que tengo
cuando miro hacia el oeste
y mi espíritu está llorando por salir.
En mis pensamientos he visto anillos de humo
a través de los árboles
y las voces de aquellos quienes de pie están mirando.

Y ha susurrado que pronto
si todos anunciamos la melodía
entonces el flautista nos llevará a la razón;
y un nuevo día amanecerá para aquellos
quienes aguanten de pie,
y los bosques resonarán con risas.

Y hace que me maraville.

Si hay un bullir en tu fila de arbustos
no te alarmes ahora,
es solo una limpieza de primavera para la Reina-Mayo;
Sí, hay dos sendas que puedes seguir
pero a la larga
hay todavía tiempo de cambiar el camino en el que estás.

Tu cabeza está zumbando y no se va
- por si acaso no lo sabes
el flautista te está llamando para que te le unas;
querida dama; ¿puedes escuchar el viento soplar?
¿Y sabías que tu escalera se reclina en el viento susurrante?

Y a medida que nos enrollamos por el camino,
nuestras sombras más altas que nuestras almas,
ahí camina una dama que todos conocemos
quien echa luz blanca y desea mostrar
cómo todo se convierte todavía en oro,
y si escuchas bien verás
que la melodía vendrá hacia ti al final
cuando todos son uno y uno es todo,
ser una roca y no rodar.

¡Qué rara canción! ¿Qué significa esa letra misteriosa? Seguro que pocos la comprenden.
En algunas partes un verso permite que intentemos comprender algo. Solo el necesario para despertar nuestra curiosidad. Solo el necesario para que nos demos cuenta que hay algo oculto en ella. Algo que rápidamente se esconde en los versos oscuros que siguen, aún más misteriosos. Esa canción es como un velo, que esconde e muestra al mismo tiempo.
Ella pide que la descifren.
Por supuesto, los que descubren que hay en ella algo misteriosamente oculto intentarán escalar esa montaña de misterios en donde, en el pico, alguien aún más misterioso prende una linterna en la noche oscura…
¿Quién es esa dama citada en la canción?
Se dice que ella quiere comprarse una escalera al cielo. Ella cree que todo que brilla es oro.
Su escalera se apoya en el viento. Se cita también que todos la conocemos y que ella quiere mostrar como todo aún se puede cambiar en oro.
El anhelo de cambiar todo en oro es el sueño de la Alquimia, ciencia esotérica basada en una comprensión gnóstica del mundo. Para la alquimia, todas las cosas tienen como base fundamental y primera el oro. Por eso todo que existe tiene algún brillo. Mismo el carbón se puede cambiar en luz o en diamante brillante. La materia más opaca puede, por fricción, brillar.
Sin embargo, para la alquimia, el verdadero fruto del arte no es transformar plomo en oro, pero transformar el alquimista en Dios. El oro que se supone existir como elemento fundamental de todas las cosas es solo un simbolismo para el pneuma divino- centella divina- que está encarcelada en la esencia de todo ser. Más que transformar todo en oro, se deseaba transformar todo en Dios al libertar las centellas divinas de la prisión de la materia, de la razón y de la moral.
La Alquimia era representada en la Edad Media por una mujer que agarra una escalera de nueve escalones, que tiene su base en el suelo y a las alturas no se apoya en nada, es decir, alcanza a las nubes tocadas por el viento.
Se puede ver esculpida esa representación de la Alquimia en el portal de la catedral de Notre Dame, en París. La más importante obra alquímica de nuestro tiempo- Le Mystere des Catedrales-, de Fulcanelli, muestra una reproducción de este relevo. (Fulcanelli, Le Mystère des Cathedrales, ed. J. P. Pouvert, Paris, 1964 pag. 32-33 Pranche II)
Luego de la presentación de la dama alquímica se dice que ella está comprándose una escalera para el cielo, es decir, para la absoluta felicidad.
Ella la adquiere por su propio esfuerzo, la escalera es un medio natural para se llegar a la divinidad. Esta es la scala philosophorum, símbolo de la paciencia que deberán tener los alquimistas a lo largo de su trabajo hermético. (cfe. Fulcanelli, op. cit., pag. 90).
A continuación se explica que si los “stores”, los compartimientos, las esferas celestes, los ayones en el lenguaje gnóstica- están cerrados, ella los podrá abrir con una palabra.
Según varios mitos gnósticos, el dios creador- el dios del mal- habría encarcelado las partículas divinas en el universo material, que estaría guardado por un arconte o espíritu diabólico. Cuando muere el hombre, su espíritu intenta atravesar las esferas que rodean la Tierra, pero solamente va a lograrlo si conoce a la palabra mágica que las abre o a la señal que las marca. (Cfe. Hans Jonas, La Religión Gnostique, Flammarion - Paris, pag 63-64).
Pero si el espíritu se equivoca en la palabra de pase o en la formula que debe usar, recaerá en la materia, no llegará al cielo, es decir, a su definitiva liberación y divinización, él se reencarnará.
La canción cita, a continuación, un pájaro o un árbol que a veces canta.
En el mismo libro de Fulcanelli está reproducido otro relevo de los portales de Notre Dame, de París, que representa al alquimista en su “laboratorio”. En ese relevo se ve al alquimista como un viejo que se apoya en un cayado cerca de la caverna que representa el laboratorio alquímico. A sus pies brota la fuente “magnesia” de donde escurre el mercurio necesario a la obra alquimica.
A esa fuente límpida que corre para la Reina de Mayo que se hace mención en uno de los versos de la canción. En un árbol cercano hay un pájaro que canta y que, según algunas fuentes representa al ave fénix, símbolo del espíritu divino que existe en la esencia de toda alma humana.
La canción advierte todavía que todos nuestros pensamientos son equivocados.
De hecho, para la gnosis, la inteligencia nos fue dada por el dios del mal cuando nos creó, para

En un disco del grupo Iron Maiden hay una pequeña faja con pocos surcos grabados.
Cuando tocada en sentido normal se oyen sonidos sin sentido, como de algo que fue grabado al revés. Cuando se cambia el sentido, se oyen claramente palabras raras en un lenguaje desconocido.


“Parecimos antirreligiosos, probablemente por que ninguno de nosotros cree en Dios”, declaró Paul Mc- Carthney.

Derek Taylor, agente publicitario de los Beatles, en la primera excursión a los Estado Unidos declaró: “! Espantoso, absolutamente espantoso! Cuatro muchachos de Liverpool, sin cultura, impíos, vulgares, conquistaron el mundo. Es como si hubieran creado una nueva religión. En esencia, el Anticristo. Quiero decirlo: Yo también soy un anticristo, pero ellos lo son a punto de asustarme, cosa que no me pasa fácilmente”. (W. Matt, op. cit., pag. 8)
Es probable que esas declaraciones hayan causado mucho escándalo. Por eso, uno de los componentes del grupo, Ringo Star, declaró:

“Crean o no, no somos anticristo. Solamente somos antipapa y anticristianos”. (Walter Matt, op. cit., pag. 8)

De hecho, lo que se escucha en las letras de las canciones de rock es el odio, no contra la religión, pero contra el cristianismo, más precisamente contra el catolicismo.

Todos los conceptos teológicos usados en las canciones de rock son exclusivamente la negación de la teología católica. Jamás las canciones critican creencias de cualquier secta o religión que no sea el catolicismo. Lo que se alaba en las canciones de rock es lo que el catolicismo condena. Lo que se condena en el catolicismo es lo que las canciones adoran y alaban.
La música rock es anticatólica.

En la canción “Lujuria”, del grupo francés Trust, se dice:

“Tu Dios te había hecho tan piadosamente
Pero estás ahora de nuevo condenado.
Todo lo que hiciste a mi lo debes.
Te ofrezco el gozo aquí, abajo.(…)
Mi fanatismo y mi rigor te hicieron depravado.
(…) Y deseabas a las mujeres, para ti las cortejé
Luego las quisiste tener
Y tus fantasmas los hice realidad.
Tu sed de riqueza te trajo
Muchas orgías sin que te preocuparas con el precio. Después te hiciste famoso (…)
Eso te hizo un perverso desesperado
Pero estás ahora de nuevo condenado. (Apud. Luc Adrian, art. cit. pag. 10)

John Lennon declaró:

"Christianity will go
It will vanish shrink
I need n't argue about that,
I'm right and will be proved right
We're more popular than Jesus Christ now
I don't know which will go first
Rock'n Roll or Christianity".

(“El cristianismo va a acabar
Va a desaparecer
Creo que no es necesario discutirlo.
Estoy seguro y el futuro probará que tengo la razón.
Somos ahora más populares que Jesús Cristo.
No se cual va a desparecer primero
El rock n’Roll o el Cristianismo”)

Y ese cantor comunista y drogado hizo con que jóvenes bautizados cantaran sus versos impíos:

“Dios es un concepto
Por el cual medimos
Nuestro dolor.
(…)
No creo en mágica
No creo en Y-Ching
No creo en la Biblia
No creo en Tarot
No creo en Hitler
No creo en Jesús
No creo en Kennedy
No creo en Buda
No creo en Mantra
No creo en Gide
No creo en Yoga
No creo en Reyes
No creo en Elvis
No creo en Zimmermann
No creo en los Beatles
Creo solo en mí
En Yoko y en mí.
Esa es la realidad.
El sueño acabó. (John Lennon, canción God)

Y en la canción “Descubrí”, él cantó:

“Yo descubrí (…) que no existe Jesús caído del cielo” (Jonh Lennon, I found out)

Así, ¿Es espantoso que los roqueros tupiniquins lo imiten?

El grupo brasilero Titãs compuso la siguiente canción, contra la cual no hemos escuchado en São Paulo un sacerdote protestar, contra la cual, la CNBB jamás dijo nada:

(Canción "Iglesia"

“No me gustan los curas
No me gustan las madres
No me gustan los frailes
No me gustan los obispos
No me gusta Cristo
No me gusta el amén
No me gusta el presepio
No me gusta el vicario
Ni la misa de las seis
No me gusta el rosario
No me gusta la cuna
De Jesús de Belén
No me gusta el Papa
No creo en la gracia
Del milagro de Dios
No me gusta la Iglesia
No entro a la iglesia
No tengo religión.
revolucion

satanica

Los pensamientos son impíos y blasfemos. Los versos son lamentablemente miserables.
La música que los acompaña es brutal y vulgar: gritos sincopados sin ningún valor artístico.
Pero la CNBB no protestó. La CNBB se calló. Pero la CNBB y sus curas modernos hacen con que toque rock en sus nuevas misas-comicios-show.
Hay una canción con letra de Sandra S. Coutinho y música de Sandra y Ana del grupo “Mercenarias” que se llama “Santa Iglesia”. Son blasfemias y palabrotas, por eso nos recusamos a reproducirla.
En otra canción, llamada “Fátima”, de Flavio Lemos y Renato Russo, se canta:

“! Tres niños sin dinero y sin moral
No escucharan a la voz suave que era una lágrima
Y se olvidaron de avisarle a todo el mundo
Quizás ella tuviera un nombre y era Fátima!
Y de repente el vino se cambió en agua
Y la herida no cicatrizó
Y el limpio se hizo sucio
Y en el tercer día nadie resucitó”.

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