Sidra ¿como se hace?

Sidra ¿como se hace?

Sidra ¿como se hace?

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La sidra es el resultado de la fermentación total o parcial del mosto de manzana. Bebida popular estrechamente vinculada a la historia de Asturias y sin parecido alguno en aroma, sabor, características y prendimientos de elaboración a las demás bebidas que, procedentes también de la manzanas, se elaboranen otras tierras.
Bebida del ayer y del hoy, imprescindible a los asturianos y patente de asturianía. La elaboración

de la sidra se apunta a un posible origen celta, pero venga de donde viniera su nombre y sea cual fuera su forma de elaboración, la verdad es que desde siempre y hasta hoy la sidra es la bebida preferida del pueblo asturiano.


LA MAYADA O PISADA


Antes que la manzana destinada a la sidra fuese machacada para exprimirla en los lagares, debía recogerse “en su tiempo” en las huertas y pomaradas donde se encontraba.
Dicha labor se le dice pañar, es decir, recoger del suelo y con las manos las manzanas caídas espontáneamente de los árboles o tiradas mediante el vareo. Una vez recogidas las manzanas se llevaban al lagar donde se formaba una pila en espera de la mayada.
A los frutos recogidos en la primera pañada de cualquier pomarada se les llamaba manzanes de sapu, al estar relativamente verdes, enfermas, picadas de insectos, arrugadas, algo podridas por la humedad del suelo, etc…
Los mayadores desarrollaban el trabajo más duro y siempre estaban dispuestos a “darle a la maza“, formaban parejas de cuatro, y se colocaban la mitad a cada lado del duernu (recipiente alargado fabricado en un tronco de castaño ahuecado o, como se hace ahora, con tablones de castaño o de roble), colocado al par de la masera.

EL DUERNU Y LOS MAYOS


El modo tradicional de mayar la manzana se realizaba introduciendo el fruto en un gran duerno, o cajón de madera hecho de una sola pieza (a costa de vaciar un grueso tronco de castaño y mejor de roble), y golpeando el fruto con una gran porra, o mayo.
Se prefería tallar los mayos en madera de manzano, bien por primores, bien por sabidurías adquiridas, o simplemente por la excepcional dureza y textura de esta madera.

LA PRENSA

Tarea difícil resulta, por falta de documentación escrita y gráfica, describir con exactitud cuáles fueron las más primitivas tipologías de prensa en Asturias. Además, dado el carácter perecedero de la madera, poco o nada podría aportar la arqueología industrial. Recientes excavaciones, en distintas regiones de la Península, pusieron al descubierto restos de prensas utilizadas en la España romana. Sin embargo, tales restos se refieren únicamente a piezas poco perecederas o componentes de prensa tallados en piedra, y que, en cualquiera de los casos, irían asociados a la tipología que define las prensas de aceite.

En centro Europa, aún se conservan tipos tradicionales de husillos que en la parte inferior del huso aparece incorporada una gran pieza, a modo de cesta de mimbre, dentro de la cual se introducen piedras como elementos de peso. En general dentro de nuestra tradición, los husillos, o “fusos”, provistos de pesa presentan una conformación casi homogénea.
Tanto el lugar o espacio donde se fabrica la sidra, como la prensa destinada a exprimir las manzanas, en Asturias reciben indistintamente el nombre de “llagar”.
Esta asociación de términos, parece provocarla la peculiar conformación de las prensas sidreras, ya que, para su ejercicio efectivo, aparecen como artilugios dotados de características monumentales respecto al resto del utillaje que compone un lagar (e incluso, respecto al resto de las prensas que se utilizan en la elaboración de otros mostos). La manzana, debido a su peculiar contextura, necesita de grandes presiones para ser exprimida, presiones que sólo se podrán conseguir a costa de elevar las prestaciones y dimensiones de las prensas.
LAS BARRICAS

El mosto recién exprimido, se vertía en las barricas, en donde tendrían lugar los diversos procesos de fermentación.

En general, y en cualquier región, se entiende por pipa todo tipo de envase destinado a la fermentación y reposo de los líquidos (barrica, cuba, tonel, etc.). En Asturias, el término se emplea, además, para determinar medidas: una pipa equivaldría a 450 litros, o 600 botellas (del tipo Gijón, de casi tres cuartos de litro). Dado que la producción de la sidra se acomodaba a las exigencias de cada núcleo, los envases estarían en función de la particular demanda.

LA FERMENTACIÓN

Como


Cuando los recipientes, pipas, toneles con la sidra recién pisada, ésta quedaba en disposición de ferver, es decir, de experimentar el natural proceso de fermentación que habría de sufrir el mosto por acción de las levaduras y el consiguiente desprendimiento del dióxido de carbono (anhídrido o gas carbónico).
EL EMBOTELLADO

Acabado el proceso de fermentación y dispuesta la sidra para su consumo particular o para su comercialización, llegaba el momento del embotellado que tenía sus comienzos en el imprescindible lavado de las botellas.
El lavado se hacía en tinas llenas de agua tibia.


Las botellas, puestas primero en remojo, se lavaban de una en una, limpiando el interior con una escobilla hecha de alambre retorcido en el que se enroscaban cerdas de crin o de rabo de caballo. En muchos casos era preciso emplear unas pinzas especiales para extraer los corchos, o trozos de corcho, que habían quedado en los recipientes y que de continuar allí comunicarían a la sidra cierto sabor a moho o tastu.
El embotellado comenzó a hacerse hacia mediados del siglo XIX cuando empezaron a fabricarse las primeras botellas apropiadas para sidra, que eran de tipo “champán” con capacidad de ¾ de litro y de color topacio oscuro, con un peso aproximado al kilogramo. En 1843 se llegó a empezar a embotellar en las tradicionales botellas que actualmente conocemos, fuertes, reforzadas y de un característico color verde con capacidad de 75 cl.

¿Cómo se embotellaba antiguamente?


Al principio se hacía valiéndose de una canilla encajada en un agujero practicado en la parte baja del frontal de la pipa o el de la tapa de torga del tonel a la que se aplicaba la botella para su llenado. Más tarde el procedimiento fue sustituido por una manguera sujeta a una vara que se introducía casi hasta el fondo del tonel (operación que exigía sumo cuidado para no remover las borras y evitar que el líquido se enturbiara), al aspirar por el otro extremo de la manguera salía la sidra que llenaría las botellas. A partir de 1930 aparecieron las máquinas “llenadoras de sidra”, de nivel, con 4 ó 6 caños, que funcionaban en casi todos los lagares.
Las labores de embotellar y corchar formaban un todo inseparable y se creía que ambas debían realizarse en luna menguante, detalle que aún se sigue cuidando en muchísimos pueblos donde afirma aquello de que “el menguante es la mejor época para realizar cualquier movimiento de la sidra porque es entonces cuando está más clara y no se mezclan las borras con ella.

EL CORCHADO

HACE

El corchado tradicional de las botellas se realizaba unidad por unidad. Para ello se recurría a un taco de madera vaciado en su interior de forma tronco cónica. Por este conducto se introducía el corcho, y, mediante los golpes que recibía a través de una pequeña barra de madera, se iba desplazando hacia el cuello de la botella. Para un mejor desplazamiento, el corcho se remojaba en agua caliente, con lo cual se obtenía un ligero esponjamiento.

LAS CORCHADAS A BAQUETA Y MACETE

Llenas las botellas, se colocan sobre un grueso tablón, de sudrado, situada al lado del encargado del “corchado”. Para esta labor se precisaban la baqueta y el macete, instrumentos que al correr los tiempos que al correr de los tiempos fueron reemplazados por las actuales máquinas corchadoras.

Los corchadores, si fuesen más de uno, se sentaban frente a frente sobre tayuelas a ambos lados del mencionado tablón y cercanos a un recipiente de madera (tina o barril sin una de las cabeceras) colmado de corchos sumergidos en agua caliente y tapados con un saco doblado para que se conservara el calor. Estos corchos se cocían previamente a fin de ponerlos esponjosos y así facilitar su penetración en el cuello de la botella. Modernamente se evita la cocción sometiendo los corchos a tratamientos con parafina o silicona.

Decir corchar o encorchar supone, dentro de nuestra tradición sidrera, taponar con corcho las botellas llenas de sidra valiéndose de las viejas corchadotas. Las más primitivas se fabricaban de madera y después, de hierro o de bronce.

Introducido el corcho en su interior y acoplada la corchadora al bocal del envase, se le obligaba con una baqueta impulsada a golpes de macete de madera a pasar por un canal de forma cónica que lo iba comprimiendo hasta hacerle penetrar en el cuello de la botella, quedando ésta perfectamente cerrada. Para esta delicada tarea se exigían cuatro cualidades fundamentales en el corchador: pulso firme, destreza, rapidez y brazo fuerte.

Se habla que hubo corchadores en muchos pueblos que eran capaces de corchar 800 y hasta 1000 botellas a la hora.

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12 comentarios - Sidra ¿como se hace?

@bernycbs Hace más de 5 años
Venga!
@Cuco64 Hace más de 5 años
Sidra ¿Cómo se hace?
Con manzana
Buen post!
@fortin90 Hace más de 5 años
tengo una respuesta muy grosera para eso romi pero no nida jaja
@Cuco64 Hace más de 5 años
Involucra cerveza, vaselina y videos de cocina de Maru Botana, pero no es para esta hora.
@gabychan77 Hace más de 5 años
romi2222 dijo:
fortin90 dijo:tengo una respuesta muy grosera para eso romi pero no nida jaja


mejor asi...


Me imagine que alguien lo habia pensado al igual que yo.
@82CALAVERA Hace más de 5 años
q denso
@AlexPeJota Hace más de 3 años +1
por que no pones la letra mas pequeña??? joder necesito una puta lupa para verlo :lpqtp:
@Valeryc Hace más de 1 año
Me encanta la sidra!!