La guerra que no fue - Argentina / Chile Argentina - Chile guerra




Islas Picton, Lennox y Nueva


Picton, Lennox y Nueva, también conocidas como islas del Beagle, son tres islas chilenas que junto con varios islotes conforman un archipiélago ubicado al este de la isla Navarino, en el extremo oriental del canal Beagle y sobre el mar de la Zona Austral. Pertenecen administrativamente a la comuna de Cabo de Hornos, Provincia de la Antártica Chilena, XII Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. La posesión de la islas fue el centro del Conflicto del Beagle entre Chile y la Argentina.


Las islas tienen la siguiente extensión:


* Isla Lennox: 171.5 km²
* Isla Nueva: 120 km²
* Isla Picton: 105 km²



chile



Si bien están prácticamente deshabitadas y tienen poco tamaño, su posición estratégica entre el canal Beagle y su paso entre el océano Pacífico y el océano Atlántico, les da una amplia proyección marítima que se supone posee grandes riquezas en hidrocarburos.

Las islas eran frecuentadas por los yámanas, su población original, hasta que en 1888 fue descubierto oro en la isla Lennox, lo que desató el interés en las islas. Desde 1890 se produjo una invasión de unos 800 buscadores de oro, entre ellos muchos croatas, que desalojaron a los indígenas. A principios del siglo XX, el oro se agotó y las islas quedaron deshabitadas.

En el Laudo Arbitral de 1977 solicitado por Chile y la Argentina (en 1971), a cuyo cumplimiento se habían comprometido ambos países, se ratificó la posesión chilena de las islas, pero fue declarado unilateralmente por el gobierno militar de la Argentina como "insubsanablemente nulo". Este gobierno comenzó a desafiar la capacidad chilena de defender las islas y su territorio dando comienzo el 22 de diciembre de 1978 a la Operación Soberanía. Pocas horas antes de comenzar el desembarco, la Argentina aceptó la mediación papal en el conflicto del Beagle. Finalmente, tras el retorno a la democracia y la aprobación en una consulta popular no vinculante en la Argentina sobre la propuesta papal, ambos países firmaron el Tratado de paz y amistad en que la Argentina renunció definitivamente a cualquier reclamación sobre las islas y como contraparte Chile aceptó limitar la proyección marítima del archipiélago sobre el océano Atlántico.


Armada
Pinochet y Videla


Realmente vale la pena leer el texto que se muestra debajo, leelo.






Operación Soberanía



Para solucionar el litigio por las islas y los derechos marinos al sur del Canal Beagle, Chile y Argentina habían acordado someter el diferendo a la corona británica, en la forma, pero en el contenido habían ya nombrado de común acuerdo a los jueces y el marco de derecho internacional al cual debía atenerse el tribunal que dictó su sentencia el 22 de mayo de 1977 y que fue declarado nulo por Argentina. Una vez desconocida la validez del Laudo Arbitral de 1977, Argentina movilizó todo su poderío militar, para obligar a Chile a revertir lo establecido por el tribunal. Para ello planificó una guerra de agresión contra Chile. Esta operación es conocida como Operación soberanía u Operativo afianzamiento de la soberanía.

La situación chilena parecía bastante desventajosa. Frente a un país que casi lo doblaba en el número de habitantes, con un ingreso per capita casi del doble y una ventaja geográfica enorme, Chile enfrentaba además, a raíz de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, una negación a la venta de armas de parte de sus proveedores tradicionales (Estados Unidos de América y Europa Occidental), lo que dificultaba aún más la ya compleja tarea de resguardar su territorio, debido a su propia geografía.





El balance militar


A consecuencia del asesinato de Orlando Letelier los Estados Unidos de América habían decretado un embargo de armas contra Chile, la Kennedy Amendment, después ampliado en International Security Assistance and Arms Export Control Act of 1976. (Posteriormente, este Amendment también fue aplicado a la Argentina). Así mismo Alemania Federal se negaba a vender armas a Chile: el semanario alemán Der Spiegel en su edición del 6 de marzo de 1978 en un artículo sobre la política oficial de venta de armas constataba (pág.31):

...seit 1974 verhalf Bonn zudem den Streitkräften fast aller südamerikanischer Meeresanreiner (Ausnahme: Chile) zu stärkerer Seetüchtigkeit ..."



(Traducc.:"... desde 1974 Bonn contribuyó al fortalecimiento de la capacidad marítima de las marinas de guerra de casi todos los países suramericanos costeños (excepción: Chile)...)


También Austria se negaba a vender armas a Chile. Tanto Austria como Alemania vendían armas a Argentina sin restricciones especiales y con EE. UU. mantenía buenas relaciones a cambio de la cooperación argentina en la lucha antiguerrillera en Centroamérica.

Es importante señalar que desde Europa varios países continuaron vendiendo armas a Argentina durante la fase más peligrosa del conflicto. En diciembre de 1978, cuando la amenaza de guerra era evidente, los astilleros alemanes Blohm + Voss acordaron con Argentina la construcción de 4 Destructores y el mismo año Francia vendió y entregó dos corbetas tipo D'Estienne D'Orves A-69 con misiles Exocet, llamadas "Good Hope" y "Transvaal", originalmente construidas para el entonces gobierno racista de Sudáfrica y que no pudieron ser entregadas por el embargo decretado por la ONU. En Argentina se les llamó ARA Drummond (P-31) y ARA Guerrico (P-32).

Sin embargo esta inferioridad cuantitativa era atenuada por factores como:

* Chile utilizaba una mayor parte porcentual de su presupuesto en defensa.
* la defensa implicaba menos riesgo que el ataque.
* las continuas intervenciones de las fuerzas armadas argentinas en la política contingente desde los años 30 habían mermado notablemente sus capacidades profesionales
* el ejército atacante debía cruzar la cordillera solo por pasos conocidos y el defensor podía elegir el tramo en que lo enfrentaría.


Si bien estaba claro que la Argentina poseía más material de guerra y más soldados, de ninguna manera la proporción era de 3:1, que en general se considera necesaria para tener una alta probabilidad de victoria.

Sobre la disciplina, moral, motivación, adiestramiento y apertrechamiento de la tropa, el mantenimiento de los equipos, sobre la capacidad de los oficiales y la idoneidad de la dirigencia del país, que son factores más importantes aún que la cantidad de material de guerra, no se puede dar una calificación de antemano.

Posteriormente, las Fuerzas Armadas argentinas durante Guerra de las Malvinas dejaron traslucir falta de celo en el cumplimiento de su deber (esta observación es inexacta, en especial, en lo que atañe a su Fuerza Aérea y Aviación Naval, que desafiando a una potencia mundial apoyada por los EE.UU. y la OTAN llevaron a cabo acciones que asombraron al mundo). Según el Informe Rattenbach, la derrota tuvo como causa la supremacía material y organizativa del enemigo, pero también los errores y desaciertos internos de las fuerzas armadas argentinas y de la conducción política de la República Argentina.

Según Raúl Castro, embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires en 1978, los jefes superiores argentinos consideraban que la guerra sería fácil de ganar: "Ellos suponían que iban a invadir Chile, Santiago, especialmente. Les parecía algo muy fácil; una cuestión de cruzar la frontera y que los chilenos se iban a dar por vencidos. Y yo les decía: No, no, se equivocan. Ellos tienen una armada mejor que la de ustedes. Están bien armados, son muy fuertes".

Augusto Pinochet, por el contrario, preveía una guerra larga y de desgaste: "una guerra de montonera, matando todos los días, fusilando gente, tanto por parte de los argentinos como por nuestra parte, y al final, por cansancio, se habría llegado a la paz".


ejercito




El plan de acción

No existen declaraciones ni documentos oficiales argentinas sobre la existencia del Operativo Soberanía, sin embargo, la cantidad de testimonios en todos los estamentos de la sociedad argentina es tal, que nunca se ha puesto en duda su existencia. Pero a partir de las experiencias personales de los partícipes, es difícil establecer las condiciones, fines y medios que planearon sus gestores.

El ataque sería precedido por una denuncia argentina ante el consejo de seguridad de las Naciones Unidas de una ocupación militar de las islas por parte de Chile.

Las fuerzas armadas argentinas desembarcarían en las islas y en caso de que las tropas de elíte chilenas que protegían las islas opusieran resistencia, se invadiría el territorio continental de Chile, buscando a lo largo de la frontera el frente que ofreciese menos resistencia para cortar el país en por lo menos un lugar y así obligar a Chile a aceptar las condiciones argentinas.

En la noche del 21 al 22 de diciembre de 1978, tras más de 20 días en alta mar y por lo menos una postergación del inicio de las hostilidades, los buques argentinos con tropas y material de desembarco enfilaron hacia la zona de conflicto para iniciar la operación anfibia que establecería la soberanía argentina sobre las islas.

Rubén Madrid Murúa señala en "La Estrategia Nacional y Militar que planificó Argentina, en el marco de una estrategia total, para enfrentar el conflicto con Chile el año 1978", ("Memorial del Ejército de Chile", Edición Nº 471, Santiago, Chile, 2003, pp. 54-55) que el “Operativo Soberanía” fue elaborado por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Argentinas bajo el nombre de “Planeamiento Conjunto de Operaciones Previstas contra Chile”.

El concepto estratégico del plan, con el fin de lograr el objetivo político que se había propuesto Argentina, a ser, apoderarse de las islas inmediatamente al sur del Beagle, estaba basado en dos premisas:

a) Que Chile se rindiera en un tiempo breve como consecuencia de las acciones militares que se estaban preparando; y

b) Que Chile aceptara los reclamos territoriales formulados por Argentina, a lo que seguiría el repliegue de las tropas argentinas desde los puntos del territorio chileno que hubiera sido ocupado luego de la ofensiva trasandina.

Posteriormente, se elaboró una “Directiva Estratégica Militar”, la cual fue aprobada por la Junta Militar, donde se establecía, el “concepto general de la guerra”, el “objetivo político de guerra bélico” y la “organización de las fuerzas“.

Como anexo a este plan, se formularon otros planes que incluían un “Plan de Movilización”, un “Plan de Inteligencia” y un “Plan de Intrusión”. Este último incluía la ocupación militar (Flomar e infantería de marina) de las islas, incluyendo las islas Wollaston y isla Cabo de Hornos, antes de la hora H, vale decir, antes de que se iniciara el ataque terrestre a nivel continental.

Como se esperaba que las acciones bélicas provocaran la reacción inmediata de la ONU, Estados Unidos y otros países, los militares planificaron el realizar una guerra de la forma “más rápida y violenta”, con el objetivo de apoderarse de la mayor cantidad de espacio territorial chileno en pocos días, para luego aceptar un cese de hostilidades manteniendo un status quo (que sería impuesto por la ONU), pero que dejaría a Argentina en una “posición de fuerza” para negociar territorios posteriormente. Con ese objetivo, Argentina estaba más que dispuesta a aceptar la presencia de fuerzas de paz de las Naciones Unidas para separar a ambos Ejércitos.

Otro aspecto que consideraba el plan, era la posibilidad de que Perú, que llevaba varios años armándose para una posible guerra, interviniera en el conflicto a favor de Argentina. Al respecto, habría existido en un plan elaborado por el general peruano Edgardo Mercado Jarrín, considerado el máximo teórico militar del Perú, que contemplaba una ofensiva militar contra Chile luego que se iniciaran las hostilidades en el extremo austral. Se sabe además que funcionarios de la Embajada de Argentina en Lima hablaron con el Canciller peruano José de la Puente Radbill para conseguir que ese país firmara un acuerdo secreto con Argentina en contra de Chile. De La Puente, lejos de aceptar, les recordó el hecho de que un siglo antes, Argentina, había desechado suscribir el Tratado Secreto de 1873 y que mientras Perú y Bolivia luchaban contra Chile en la Guerra del Pacífico, Argentina llegó a un entendimiento con Chile respecto a la Patagonia. Más tarde De La Puente pondría en conocimiento del canciller chileno Hernán Cubillos lo ocurrido, asegurándole que Perú no intervendría si se producía la guerra entre Chile y Argentina.

En lo que respecta a Bolivia, los militares argentinos, también consideraron la posibilidad de que ese país se sumara a la ofensiva Argentina, teniendo en cuenta su permanente reivindicación de obtener una salida a ese “mar metafísico” del que hablaba el almirante Emilio Massera de la marina argentina.

El temor latente en las Fuerzas Armadas de Argentina, era que Ecuador y Brasil, en un escenario así, intervinieran apoyando a Chile.

De este plan, al 14 de diciembre de 1978, se habían cumplido las etapas de movilización del las fuerzas regulares de las tres ramas, y la fase de movilización parcial de los reservistas.



La ofensiva argentina sobre Chile seguiría la siguiente sequencia:

1. a partir de las 20:00 horas (H - 2) del Día D, el 22 de diciembre de 1978 (22.22:00.DIC.978 en jerga militar), la Flomar y la infantería de marina (Batallón N° 5) ocuparían las islas Freycinet, Hershell, Wollaston, Deceit, y Hornos.
2. a las 22:00, la Hora H, la Flomar e infantes de marina (batallones N° 3 y N° 4) ocuparían las islas Picton, Nueva y Lennox logrando además el control del Canal Beagle.
3. la ofensiva terrestre se iniciaría las 24:00 horas (Hora H + 2). El V Cuerpo de Ejército atacaría desde la zona de Santa Cruz tratando de conquistar el máximo territorio chileno de la zona patagónica. Simultáneamente, la Fuerza Aérea Argentina iniciaría bombardeos estratégicos
4. posteriormente, a las 06:00 (H+8) del día 23 de diciembre de 1978 (23.06:00.DIC.978) se procedería a la destrucción de la Fuerza Aérea de Chile en tierra.

aerea


En una fase posterior, el plan incluía, lanzar una ofensiva utilizando al III Cuerpo de Ejército, en la zona del Paso Los Libertadores - Paso Maipo y Paso Puyehue (hoy Paso Fronterizo Cardenal Samoré) con el propósito de cortar las comunicaciones en el territorio de Chile continental. Esto incluía la conquista, con el apoyo de la Flomar, de una ciudad del litoral, probablemente Puerto Williams, mientras que la Fuerza Aérea apoyaba las operaciones marítimas y terrestres.

En función de este plan, las fuerzas argentinas se organizaban de la siguiente manera:

Ejército de Argentina (Comandante Roberto Viola):

* II. Cuerpo de Ejército (General Leopoldo Galtieri). Misión asignada: Proteger la frontera norte con Brasil, y detener cualquier ofensiva que ese país pudiera montar en contra de Argentina.
* III. Cuerpo de Ejército (General Luciano Benjamín Menéndez). Misión asignada: Partiendo desde la zona de Mendoza, cortar las comunicaciones en el centro del país, conquistando los alrededores de Santiago de Chile, y si era posible Valparaíso.
* V. Cuerpo de Ejército (General José Antonio Vaquero). Misión asignada: ofensiva estratégica a partir de las 24:00 (H+2), partiendo desde Santa Cruz, y con el objetivo, probable, de conquistar Puerto Natales y Punta Arenas. Luego apoyaría al III Cuerpo de Ejército en su avance por Puyehue hacia Chile, y cortar las comunicaciones de la zona central con el sur del territorio chileno.
* Había además una reserva (II Brigada de Caballería Blindada), dependiente del II Cuerpo, en Comodoro Rivadavia, encargada de prevenir una posible invasión chilena por el sector de Río Mayo (Chubut).

Armada Argentina (Contraalmirante Humberto Barbuzzi):

Misión: Oponerse a la acción de la Escuadra chilena y apoyar la conquista de las islas al sur del Canal Beagle. Para ello la flota argentina se había dividido en dos grupos de tarea (GDT):

* El primero encabezado por el PAL (Portaaviones Liviano) ARA Veinticinco de Mayo (V-2), con su completo GAE (Grupo Aéreo Embarcado) formado por: 8 aviones Douglas A-4Q, 4 Grumman S-2 Tracker, 4 helicópteros Sikorsky S-61D4 Sea King y un Alouette) con el destructor misilístico ARA Hércules (D-28) (con al menos dos misiles MM-38 Exocet) y las novísimas, para ese entonces, corbetas misilísticas Clase A-69 ARA Drummond (P-1), actual P-31 y ARA Guerrico (P-2) actual P-32 (ambas con cuatro misiles MM-38 Exocet cada una) en funciones de escolta.

* El segundo grupo era encabezado por el crucero ARA General Belgrano (C-4) y los destructores ARA Rosales (D-22), ARA Bouchard (D-26) con 4 misiles MM-38 Exocet y el ARA Piedra Buena (D-29), este grupo cubría a la fuerza de desembarco compuesta por el buque de desembarco dique (BDD) ARA Cándido de Lasala (Q-43) y el buque de desembarco de tanques (BDT) ARA Cabo San Antonio (Q-42), también navegaba en este grupo de tareas el buque tanque ARA Punta Médanos (B-18) y otros buque tanques de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales).

El GDT1 apoyaría la conquista de las islas ubicándose en la boca oriental del Canal Beagle; y el GDT 2 ubicado en la boca oriental del Estrecho de Magallanes cuyo objetivo posterior sería apoderarse de alguna ciudad marítima, probablemente Puerto Williams.

Fuerza Aérea Argentina (Comandante Ramón Agosti)

Sus objetivos eran, primero, iniciar bombardeos contra objetivos militares de las ciudades de Punta Arenas y Puerto Williams, y la destrucción de la Fuerza Aérea chilena, usando una técnica muy semejante a la utilizada por los israelitas en la Guerra de los Seis Días (1967).

Sin embargo la Flomar, pidió en noviembre de 1978, el contar con un fuerte apoyo de la Fuerza Aérea Argentina, debido a que uno de sus temores eran los helicópteros artillados de los que disponía la Escuadra chilena, los que podían causar bastantes estragos.

islas

Bajas

El plan estimaba que las fuerzas comprometidas entre ambos países llegarían a 200.000 hombres. También señalaba que las bajas argentinas llegarían a 5.100 hombres, mientras que las chilenas, si adoptaban una postura defensiva, solo llegarían a 3.200.

El periódico español El País y el periódico argentino La Nación dan estimaciones de entre 30000 y 50000 muertos en el transcurso de la guerra.



Instrucciones Políticas Particulares


Para la fase posterior a la ocupación de las islas se prepararon las Instrucciones Políticas Particulares para la Zona Austral para la Etapa Posterior a la Ejecución de Actos de Soberanía en las Islas en Litigio que preveían:

* la definición del espacio geográfico en que Argentina impondría sus supuestos derechos de soberanía por las armas.
* los nuevos derechos de navegación que la armada argentina le concedería a Chile.
* procedimientos en caso de negación chilena:
o (textual: ) "No se acatarán intimaciones ni aceptarán protestas chilenas de ninguna especie, ni aun las formuladas bajo amenaza del empleo de las armas"
o (textual: ) "3.2) Cuando como consecuencia de una intimación chilena no acatada se sea objeto de ataque con armas, se utilizarán las propias a discreción, cesando de inmediato en su empleo cuando se hubiere logrado inutilizar al adversario."
o (textual: ) "3.3) Si como resultado de la acción anterior existiesen náufragos o heridos chilenos, se procederá a rescatarlos y brindarles atención, trasladándoselos detenidos adonde lo disponga el Comando del Area Naval Austral."
o (textual: ) "3.4) Igualmente, si en el transcurso de dicha acción se detuvieren nacionales chilenos, se procederá a trasladarlos adonde lo indique el Comando del Area Naval Austral."
* Si una nave chilena violase las nuevas reglas de navegación se previó:
o ayudarle, si fuese por error involuntario.
o intimación en caso de intencionalidad.
o (textual: ) "4.2.5) Si a pesar de ello continuaran en su propósito, se recurrirá al empleo de las armas en la medida de lo necesario para impedir al adversario la consumación de su propósito o para inutilizarlo, cesando de inmediato en ese empeño cuando se hubiese logrado tal propósito."
o (textual: ) "4.2.5) Si en el transcurso del incidente se fuese objeto de ataque con armas, se utilizarán las propias a discreción, cesando de inmediato en su empleo cuando se hubiere logrado inutilizar al adversario."


El despliegue defensivo de Chile


Chile, al que le eran conocidos los movimientos de la flota argentina así como los lugares en que estaban las concentraciones de tropas argentinas, había puesto sus tropas a lo largo de la frontera en máxima alerta y la escuadra chilena esperaba ya a la argentina en el mar austral No habría un factor sorpresa. Incluso en el libro "La escuadra en acción", el jefe de la escuadra chilena, vicealmirante Raúl López Silva, no es concluyente en el sentido si esperaría a la flota argentina o la atacaría antes.

Chile además había minado grandes extensiones de su frontera con Perú, Bolivia y Argentina en los años 1970s y algunos pasos cordilleranos fueron cerrados.

Los planes defensivos de Chile no han sido publicados.

conflicto

La orden de abortar

Si acaso tropas argentinas llegaron a entrar a Chile continental o solo esperaron la orden de ataque en la frontera no puede ser determinado con certeza. Fuentes argentinas afirman que sí cruzaron la frontera y que les fue dada la orden de contramarcha cuando ya habían ingresado a territorio chileno, aunque esto contradice la teoría de que la invasión al territorio continental de Chile solo ocurriría en caso necesario.

Tampoco la armada argentina concurrió al lugar del desembarco. Horas antes, se alejó de la zona del conflicto.

La fuerte tormenta que demoraba el inicio de las operaciones militares argentinas en la región austral dio tiempo a la llegada a Buenos Aires de la noticia que el papa Juan Pablo II había ofrecido mediar en el conflicto. Tras una hora de discusión en la junta militar argentina, se aceptó la mediación papal, dejando de lado la tesis de que la negociación directa era la única salida pacífica al conflicto, y se dio la orden de contramarcha a las tropas y a la flota.

Por qué Argentina no dio el paso final es una pregunta que no tiene respuesta conocida. Sin duda, la autoridad moral del papa Juan Pablo II fue una razón. También la certeza de que serían condenados internacionalmente como agresores (como se lo advirtió el embajador norteamericano a la junta militar en Buenos Aires) puede haber jugado un rol en la decisión. Además la seguridad de una resistencia "simbólica" de parte de Chile y una victoria fácil se fue desvaneciendo día a día al ver que a pesar de los intentos de amedrentamiento Chile no cambiaba su posición.

Alejandro Luis Corbacho en "Predicting the probability of war during brinkmanship crisis: The Beagle and the Malvinas conflicts" aporta las siguientes acotaciones al tema (pág.45):


The newspaper Clarín explained some years later that such caution was based, in part, on military concerns. In order to achieve a victory, certain objectives had to be reached before the seventh day after the attack. Some military leaders considered this not enough time due to the difficulty involved in transportation through the passes over the Andean Mountains.



(Trad.: El periódico "Clarín expuso algunos años más tarde que tal precaución estaba basada, en parte, en cuestiones militares. Para alcanzar la victoria, había que lograr ciertos objetivos antes del séptimo día tras el inicio del ataque. Algunos jefes militares consideraron que no había tiempo suficiente debido a las dificultades que conlleva el transporte a través de los pasos cordilleranos))

y en la nota 46:

According to Clarín, two consequences were feared. First, those who were dubious feared a possible regionalization of the conflict. Second, as a consequence, the conflict could acquire great power proportions. In the first case decisionmakers speculated that Peru, Bolivia, Ecuador, and Brazil might intervene. Then the great powers could take sides. In this case, the resolution of the conflict would depend not on the combatants, but on the countries that supplied the weapons.



(Trad.: De acuerdo con "Clarín", se temían dos consequencias. Primero, aquellos que estaban en la duda temían una regionalización del conflicto. Segundo, como consequencia, el conflicto podría tomar proporciones que afectaran a las grandes potencias. En el primer caso los jefes temían que Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil interviniesen. Entonces las grandes potencias tomarían partido. En ese caso la resolución del conflicto no dependería ya de los combatientes sino de los países que aportasen las armas))


Costo económico


La operación soberanía fue la consecuencia más belicosa del rechazo argentino al Laudo Arbitral de 1977, pero la tensión continuó hasta incluso pasada la Guerra de las Malvinas causando a ambos países costos económicos enormes

Consecuencias de la Operación soberanía


Amplios sectores de la sociedad chilena consideran el desconocimiento del Laudo Arbitral de 1977 y la preparación y puesta en marcha de la Operación Soberanía por parte de Argentina como un mal precedente para las relaciones entre ambos países.

En Argentina hay voces que parecen confirmar la idea de que la escalación del Conflicto del Beagle y la Guerra de las Malvinas tuvieron una causa común en la política exterior del Gobierno de Reorganización Nacional que gobernaba Argentina.


Fuente: www.wikipedia.com



Este video son recontra chilenos...... disculpen esa ironia que tienen al hablar.








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