Cartas de los niños

a los soldados de Malvinas


En 1982, durante la guerra de Malvinas, en todas las escuelas se fomentaba que los alumnos escribiesen cartas dando ánimos a los soldados que estaban en el frente de batalla, además de enviarles algunas golosinas especialmente chocolates para ayudarlos a soportar el frío.

Esas cartas que alentaron a nuestros jóvenes en aquellos terribles momentos, cuando se encontraban solos, fríos y tristes, añorando su hogar en medio de la desolación y la muerte, provocadas por la guerra, corrieron diversos destinos, pero aún hoy, en el 2009, a poco de cumplir 27 años de haber sido escritas siguen produciendo reencuentros y muchas vuelven a aquellos que las escribieron con manitos temblorosas, pero con gran amor y esperanza, sintiéndose hermanados con aquel desconocido que estaba luchando por un pedacito de su patria.


Malvinas: Cartas de niños para soldados



Carta de una niña de 9 años al Escuadrón Panhard


Gerardo Mancisidor, era un Conscripto Clase 63, cumpliendo su servicio militar en el Destacamento de Exploraciones de Caballería Blindada 181, de Esquel, que en Malvinas constituyó la Unidad Panhard, compuesta por sólo 27 soldados. El 20 de agosto del año pasado escribió en www.malvinense.com.ar el siguiente relato:

"En los últimos días de abril de 1982 o quizás los primero días de mayo nos encontrábamos en la escuelita que era nuestro primer punto de reunión, el sub Teniente Tamaño reparte algunas cartas de familiares y de personas que escribían al soldado desconocido, a mí nunca me llegaron las cartas de mi familia entonces el Sub Teniente me entregó una carta que estaba dirigida a los soldados de la sección Panhard cosa que me llamó la atención porque no era de ningún familiar de mis compañeros y porque en la isla habíamos 11.000 soldados en unidades más conocidas que los Panhard y nosotros éramos tan solo 27 soldados, así que la abrí y la leí más por curiosidad que por otra cosa. Resultó que era de una niña de nueve años que tenía muchas ganas de contarnos cómo estaba viviendo ella esos momentos y con pocas palabras y un gran deseo de que todos estemos bien, nos contaba que rezaba todas las noches por nosotros".

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"A partir de ese día y cada vez que podía la volvía a leer hasta que quedo bastante sucia por la turba y hasta le dibuje la escala de tiro del visor del Panhard porque no tenía en donde escribir, pero tampoco quería que se me destruyera así que la puse en una bolsita de nailon y la guardé en un bolsillo interior de la campera".

"Cuando regresé a mi casa traía conmigo muy pocas cosas, entre ellas algunas fotos y la carta de esta niña. No se en qué momento mi madre agarró las cosas que yo traía y las guardó, yo empecé como todos los que volvimos la ya famosa lucha para integrarme a la sociedad y no quería saber nada sobre la guerra así que a mi madre se le ocurrió que sería mejor guardar esos recuerdo, yo siempre creí que los había perdido".

"En el año 1996 mi madre fallece y mi padre me entrega todas las cosas que mi mamá fue recolectando tanto de mi infancia como de mi adolescencia y las fotos y carta de la guerra. [...] A estas cosas las volví a guardar sin revisar nada porque ahora ya no eran mis recuerdos sino más bien de mi madre y en ese momento no tenía ánimos de ver las cosas que me recordaban que mi madre nos había dejado. Siguieron pasando los años y un día mis hijos me preguntan sobre la guerra porque necesitaban hacer un trabajo para la escuela, esto fue hace como tres años, caí en la cuenta de que no tenía nada para darles, sólo lo que yo les podía contar, pero como contarles a mis hijos si ni siquiera yo quería hablar conmigo mismo del tema Malvinas! Me acordé de las cosas que me quedaron de mi madre porque yo había visto que tenía la boina de los tanquistas y aunque sea les daría eso y algunos detalles para que puedan presentar".

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"Cuando abrí la caja que guardaba los recuerdos me encuentro con la boina y adentro, las fotos y la carta que me acompañó durante la guerra y que en las últimas líneas me pedía que cuando pueda me comunique con ella, la verdad que no supe que hacer en ese momento, primeramente sentí un gran retroceso en el tiempo y un montón de sentimientos encontrados que no me permitían decidir si comunicarme de una vez o dejar las cosas como estaban, lógicamente deje pasar un tiempito más para ver si correspondía o no llamar a esta niña que ya no era una niña porque habían pasado muchos años, nunca le comente de esto a nadie, pero un buen día en septiembre de 2007 viaje a Buenos Aires y lleve conmigo la vieja carta y una pequeña esperanza de que tomaría coraje para llamarla por teléfono para decirle que su carta había llegado a destino y pedirle disculpas por la demora porque para mí parecía que no había pasado el tiempo. La verdad debo decir que tuve muchísima suerte porque al no poder comunicarme con el Papá de la niña, se me ocurrió buscarla en la guía y resultó que tenía el teléfono a su nombre y estaba en ese momento en su casa. Se imaginan cuando trate de explicarle quien era y porque la conocía a ella y a su papá, solo recibía preguntas de desconfianza porque naturalmente en esta época de inseguridad era obvio que me podría haber colgado el teléfono y no creeme nada de lo que le decía, pero creo que se percato de que mi voz había cambiado en la segunda respuesta, la verdad ya estaba por causar un corto circuito con el teléfono porque lo estaba mojando con mis lagrimas. Bueno, en ese momento y después de tener una breve conversación, la cual no podía mantener porque mi emoción no me dejaba articular palabra alguna, me dejo su dirección de correo electrónico y cuando volví a Bahía le mande una mail contándole quien era, todas las disculpas posible por no haberme comunicado con ella cuando era una niña de nueve años y las fotos de su carta (...)Hasta el día de hoy nos mantenemos en contacto por correo electrónico, Vanina tiene una gran familia dos hermosos hijos y es verdaderamente una gran amiga".

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Ella a los 11 años le escribió una carta

y él respondió desde Malvinas


Ella era alumna de sexto grado y tenía 11 años; él era un conscripto en Malvinas. Ella le escribió una carta al soldado que combatía en Malvinas; él le respondió contándoles que tenía frío, hambre, miedo e incertidumbre. Se conocieron recién el 26 de mayo del 2005. La historia del encuentro empezó con una carta a la sección Lectores del diario Clarín. Aquí la nota:

El 26 de abril de 1982, una nena de 11 años, alumna de sexto grado en la escuela número 25, "Carmen Sonda de Pandolfini", en el barrio de Agronomía, le escribió una carta a un soldado argentino que combatía en las Islas Malvinas. Letra prolija, sin faltas de ortografía, Paula Cecilia Oliveri se esperanzaba: "Deseo muchísimo que lo estés pasando muy bien. Siempre día y noche pienso en ti".

A más de 3.000 kilómetros de Buenos Aires, el soldado Oscar Alfredo López, que recibió la carta, no la estaba pasando bien. Tenía frío, hambre, miedo, incertidumbre. Las líneas que había escrito la chica, hicieron lagrimear al conscripto del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10, "Coronel Isidoro Suárez", de La Tablada. Casi enseguida, Oscar López respondió. Su carta llegó a la escuela en los primeros días de ese mayo triunfalista.

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"Me acuerdo que la directora, la señora Marta Fumo, me entregó la carta. Yo la tuve un rato en mis manos, pero no me animé a abrirla. Eran las 9 de la mañana y estábamos en el patio de la escuela, y la directora dijo que la iba a leer a todos los alumnos. Cuando empezó a leerla, sentí una gran emoción. Decía 'querida Paula', y de lo que más se quejaba era del frío. 'Ahora todo está en calma', creo que escribía. Y hablaba de la terrible soledad y del viento helado. Mi maestro, Jorge Clemenceau, volvió a leerla en el aula y me recomendó que la guardara en un lugar seguro. 'Pegala en tu carpeta', me sugirió. La pegué abierta y le hice un recuadro", cuenta 23 años después Paula Oliveri, de 34 años, soltera.

Esta nota se hizo el jueves 26 de mayo de 2005, alrededor de las dos de una tarde llena de sol, casi primaveral. Paula y su hermano Leandro están parados delante de la puerta de la escuela número 25, en Avenida San Martín y Pedro Lozano. Esperan la llegada del ex combatiente Carlos López. Desde aquella carta que respondió quejándose del frío y del hambre, nunca más tuvieron contacto. Otra carta, escrita por Leandro (hermano de Paula)el domingo 8 de mayo de este año a la sección "Lectores", de Clarín, revivió la historia de López. "No me olvido la tristeza de ese soldadito sufriente que nos pedía alimentos, golosinas y abrigos", escribió este hombre de 32 años, que en 1982 tenía 9 y cursaba tercer grado en la misma escuela. "Nunca me olvidé tampoco de su nombre. Hoy lo evoco con temor a que ya no esté, con miedo a que ningún Oscar López responda a este llamado. En ese caso, no haré más que guardar aún más fuerte ese recuerdo y ese nombre en mi memoria".

Por todo esto, Leandro parece más ansioso que Paula(...). En este luminoso jueves 26 de mayo, ella trata de aparentar serenidad. ¿Cómo será el ex combatiente? ¿Le faltará una pierna, tendrá cicatrices? Lo imagina callado, introvertido, serio. No sabe que en el despacho de la directora, Cristina Miracca, Carlos López cuenta los minutos, esperando las 2 de la tarde, hora del encuentro. Una compañera de trabajo había leído en Clarín la carta de Leandro. "Esto es para vos", le dijo. El ex soldado habló a la redacción y precisó: "Oscar López soy yo, y me gustaría conocer a Paula".

Paula y Leandro siguen esperando delante de la escuela. Creen que López todavía no ha llegado. Suponen que el encuentro se hará en la calle. "No va a venir", dice ella. Hasta que a Leandro se le ocurre lo más obvio: tocar el timbre de la escuela. Un minuto después, Paula y Oscar están frente a frente. Hay testigos: Leandro, la directora Miracca, la señorita Susana Gallelli, que fue maestra de Leandro en 1982, los periodistas de Clarín. Hay, también, unos segundos de silencio, de reconocimiento, de nerviosismo. La memoria hurga en el tiempo, en la placidez de una escuela, en el horror de una guerra. Carlos y Paula, contenidos, disimulan su emoción.

El viernes 10, el ex soldado cumplirá 43 años. Viste bien, tiene voz educada, y es dueño de un humor muy sutil. No se parece para nada al ex combatiente imaginado por Paula(...). Él tiene en sus manos la carta que ella le escribió. La carta que recibió López está impecable. El sobre parece nuevo, como si hubiera sido guardado entre algodones. Hombre prolijo, López guarda todas las medallas ganadas por su participación en la guerra. Hizo fotocopias de la carta escrita por Paula, y no sólo se las regaló a ella y a su hermano, sino también a sus padres, sin olvidarse de Natalia, la hermana menor, de 25 años. A todos les dedicó unas líneas.

reencuentro


Ahora son las cinco de la tarde, y dos granaderos montan guardia de honor ante el monumento a los caídos en Malvinas. La Plaza San Martín, frente a Retiro, recibe el último sol de este inolvidable 26 de mayo. "Hace menos de un año —dice Paula— pasé por aquí y me acerqué al monumento a ver los nombres de los muertos. Tenía miedo de encontrar entre ellos el de Oscar López. Pero su nombre no estaba en la placa. Fue un alivio".

Y es un alivio verlo, y es un alivio escucharlo. Ahora están tomando capuchinos y mordiendo un pequeño budín de chocolate, en un moderno bar de la calle Florida. Intercambian números de teléfonos, direcciones de sus casas y de sus trabajos(...)Ya es de noche y Florida tiene su ritmo cotidiano. Y Paula vuelve a 1982, y entona las primeras estrofas de la Marcha de Malvinas. López, sereno, casi feliz, la escucha en silencio.

ex-combatientes



Ella le escribía cartas y hoy,

después de 26 años, lo sigue buscando


En la página www.fundacionmalvinas.org.ar hay un apartado especial para aquellos que buscan ex-combatientes. Muchos son conscriptos que buscan reencontrarse con sus compañeros, otros familiares lejanos que dejaron de saber de ellos, otros familiares de caidos que quieren conocer a quienes compartiron con el ser perdido los últimos momentos de su vida. El miércoles 05 de noviembre de 2008, bajo el título de "BUSCO A RAUL ORLANDO BARRIOS", María Milillo escribió lo siguiente:

"Hola, soy María Milillo. Es la primera vez que entro a la página y descubrí con alegría que el cabo primero Orlando Barrios sobrevivió a la guerra. Cuando yo tenía 14 años le escribía cartas desde la escuela secundaria a la que concurría, pero un día me devolvieron la última carta que le escribí y me entristecí, pensé lo peor. Hoy ví en la lista que está vivo y me encantaría que me ayuden a contactarlo, de alguna manera siempre espere conocerlo en persona y ésta me parece una oportunidad maravillosa. Agradezco que me ayuden en este reencuentro".

Malvinas: Cartas de niños para soldados


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Una carta de una niña en exposición en Londres


María Yanina Amitrano, cuando era sólo una niña de 7 años, escribió una carta en la escuela a un soldado de la Guerra de Malvinas. Después de 26 años, descubrió, gracias a un argentino radicado en España, que aquellas líneas escritas están en exhibición en el Museo de la Armada Inglesa en Londres.

Esta emocionante historia comenzó en 1982, cuando María Yanina Amitrano, con sólo 7 años y cursando el 2º del Colegio Nuestra Señora del Rosario, de la ciudad de Necochea, como parte de una actividad escolar, escribió, al igual que todos sus compañeros, una carta destinada a algún soldado desconocido que en aquellos años luchaba en la Guerra de Malvinas (...).

Después de 26 años, Yanina Amitrano, que se encuentra viviendo en la ciudad de Bahía Blanca, recibió en la casa de sus padres en Necochea una carta a su nombre de un médico argentino llamado Carlos Court Lucero, radicado en Islas Canarias, España, quien hace un tiempo atrás visitó el Museo de la Armada Inglesa en Londres y descubrió en una vitrina expuesta la carta de una niña necochense de tan sólo siete años.

La carta

“Necochea, 11 de mayo de 1982.
Mi querido soldadito desconocido. Te escribo porque quiero decirte gracias por lo que están haciendo por mi Patria. Estoy orgullosa de ti. Yo me llamo María Yanina Amitrano y vivo en la calle 40 -2524 de la ciudad de Necochea. Estoy en el 2do grado del Colegio Nuestra Señora del Rosario y junto a ti digo ¡Viva la Patria! Espero que me contestes. Yanina”.


Al leer la carta en el museo inglés, el médico Carlos Court Lucero, quien es ex oficial de la Armada y apasionado por la Filatelia Antártica, se conmovió y a partir de allí no pudo dejar de pensar en esa niña, autora de esas “esperanzadoras” líneas, como él mismo las describió, y decidió buscarla, sin saber si existía realmente. La búsqueda no fue tan difícil porque Yanina había escrito su dirección en la carta, sólo faltaba el código postal de Necochea, y la decisión de emprender la búsqueda. Fue así, que después de comentar la historia con amigos y familiares, el médico argentino decidió escribir a esa dirección necochense con la esperanza de tener una respuesta. Y la tuvo.

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Esta foto de la carta me la envió un amigo taringuero que visitó el Museo de la Armada de Londres. Gracias!!!


La noticia

Actualmente María Yanina Amitrano, de 33 años, vive en la ciudad de Bahía Blanca junto a su hijo de 5 años y trabaja en un comercio. Un día recibió una noticia que movilizó su vida (...). “Un día me llama mi mamá desde Necochea y me dice que llegó una carta desde España a mi nombre y como yo no conozco a nadie que estuviera allá nos llamó la atención y le dije a mi mamá que la abriera y que me la leyera por teléfono. Al principio no entendíamos nada, porque yo al médico que me escribía no lo conozco, pero a medida que seguimos leyendo empezamos a entender un poco más y a emocionarnos mucho, más allá de que yo no me acordaba de esa carta que, supuestamente, yo misma había escrito”.
En el inicio de la carta, Carlos Court Lucero hacía una presentación de su persona, haciendo hincapié en su profesión, su trabajo actual y en su pasión por la Filatelia Antártica. Luego relataba que había tenido la oportunidad de recorrer un museo en Londres, donde se había encontrado con una carta escrita por Yanina Amitrano y la transcribía en forma completa. Además enumeraba los dibujos que acompañaban las líneas, “una bandera argentina, pájaros, notas musicales, nubes y la palabra paz escrita en imprenta mayúscula”. Finalizaba diciendo “Quiero rescatar el candor y la inocencia de tu carta, el cariño y la esperanza de PAZ que ponías entonces, valores que espero no hayan desaparecido” y, más adelante, agregaba que “lo interesante es que siempre hay alguien leyendo lo que escribimos, no interesa el momento ni dónde, sino que lo importante es lo que queremos transmitir. En tu caso la de una niña esperanzada y pacífica, capaz de brindarle amor a alguien que estuviese solo, como aquellos nuestros siempre recordados soldaditos argentinos”.
“Al leerla mi mamá lloraba y juntas no podíamos entender las vueltas de la vida aunque hasta ese momento no me acordaba de haber escrito la carta porque yo tenía sólo 7 años, iba a 2do grado”, destacó la joven.

Emoción

Yanina le contó a su hermano lo sucedido y se les ocurrió buscar algún dato del Museo de Londres en Internet, y lo encontraron. En el sitio web del Museo (Nacional Army Museum) existe un enlace que permite acceder a material exclusivo de la Guerra de Malvinas que está expuesto en el Museo real, y allí se puede ver una copia de la carta que la necochense escribió cuando era una niña, aunque la misma se ve casi ilegible. “Cuando vi la carta por Internet, me puse a llorar y se me vinieron un montón de cosas a la cabeza y hasta me acordé parcialmente del momento en que escribimos la carta". El link para verla es http://www.national-army-museum.ac.uk/exhibitions/falklands/

“Es algo insólito, todavía no lo puedo creer”, dijo Yanina, al tiempo que expresó que “después de esto, vivo pensando cómo ocurrió, cómo llegó mi carta a ese Museo en Inglaterra”. En cuanto a las hipótesis que tiene con respecto al recorrido de la carta, manifestó que “yo pienso que capaz que la encontraron en las ropas de algún combatiente que murió”, y agregó que “es una intriga que entre millones de cartas que se deben haber enviado la mía haya tenido ese destino”.

Después de esta historia por demás curiosa y emocionante, Yanina Amitrano mantiene un contacto periódico por mail con el argentino Carlos Court Lucero, quien reside en España, y ambos comparten otras historias, las de sus vidas cotidianas, aunque ninguno de los dos olvida el hecho que les permitió conocerse.

Desde España, el otro protagonista

“Fue una sorpresa para mí ver la carta, fue muy emotiva; primero por la prolijidad de la caligrafía de Yanina, su contenido breve pero inmensamente emotivo, de agradecimiento y con puros deseos de PAZ”, manifestó el argentino Carlos Court Lucero, radicado en España.“En pocas palabras y con sus expresivos dibujos, Yanina expresaba mucha inocencia que me provocó una emoción y un orgullo que me llegaron al corazón. Me senté en el descanso, junto a las vitrinas centrales, y tomé nota en mi anotador de viaje de la carta y reproduje el dibujo con todos sus detalles, con un nudo de emoción y orgullo en el estómago y el corazón en un puño, porque no podía dar crédito que una carta en español estuviera en un museo inglés”.

Los destinatarios

Al publicarse en distintos medios el contenido de la carta, muchos veteranos de la guerra de Malvinas se sintieron movilizados, algunos ubicaron a María Yanina Amitrano y le respondieron enviandole cartas a su domicilio, otros veteranos de Bahía Blanca contestaron en cartas al lector del diario La Nueva Provincia, pero el ex-combatiente Carlos Alberto Guardia escribió en la página de veteranos de guerra estas líneas que comparto con uds:

"El grato reconocimiento de una niña, que cariñosamente y por intermedio de una carta intentó alentar a los soldados que por ella y por su Patria combatían al invasor en el año 1982, fue descubierta por un Argentino en un museo inglés, prisionera en una vitrina y negada a las fotografías. La niña, María Yanina Amitrano, ahora una respetable señora, vive y trabaja en la ciudad de Bahía Blanca. Reconozcamos en ella a todos aquellos buenos argentinos y ciudadanos que en su momento exacto, supieron reconocer el esfuerzo patriótico. Valoremos al Argentino que rompió la prisión del mensaje, despegándolo de la hoja de carpeta, y haciéndolo seguir su viaje hasta llegar a los merecedores de ese reconocimiento, los hoy Veteranos de Guerra de Malvinas.El mensaje fue y es para ustedes.".

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Carta de niña de 8 años hallada

en un bolso en una playa de Santa Cruz


La autora de esta carta es una joven santafesina, quien escribió la carta cuando sólo tenía 8 años, durante la guerra de Malvinas. La misiva fue hallada en el 2002, en una localidad santacruceña y fue leída públicamente cuando se conmemoró el 20º aniversario de la gesta del Atlántico sur.

Una mujer desocupada que vive en la localidad santafesina de Colastiné y que cuando tenía ocho años le escribió una carta a un soldado que participaba de la guerra de Malvinas, recibió de vuelta su misiva luego de que fuera encontrada en una playa de Santa
Cruz. La joven Sandra Paciaroni, que fue sorprendida por la devolución de su carta en un papel totalmente amarillento, reveló que otra mujer de la localidad santacruceña de
Comandante Luis Piedrabuena fue quien encontró el escrito dentro de un bolso entre unas rocas de la playa. La carta fue leída públicamente el 20 de junio de 2002, en un acto que se realizó en la escuela 941 de La Guardia, a la que concurría Paciaroni en su infancia.
La autora de la carta contó que “hace unos días recibí una comunicación telefónica desde Comandante Luis Piedrabuena, de Elizabeth Chagas, quien me informó que cuando se encontraba caminando junto a un sobrino por la playa, se sentó a descansar y observó un bolso de cuero y comenzó a tironear hasta que se encontró con la carta que había escrito hace veinte años”. La joven santafesina recordó, asimismo, que la misiva la escribió cuando cursaba el tercer grado de la escuela primaria.

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El relato de la mujer sobre cómo recobró la carta fue más que emotivo. Y afirmó que al hablar con la santacruceña “la primera pregunta que me hizo Elizabeth fue qué edad tenía y anotició que recibiría un regalo que llegó el 19 de abril”. Pero el relato no terminó allí, ya que Paciaroni señaló que “fue algo muy especial y una gran emoción, a tal punto que todo el barrio esta conmocionado, todo a esto lo atribuyen a un milagro de Dios”.
La carta está fechada el 30 de abril de 1982 y se dirige a uno de los miles de soldados argentinos que combatieron contra los ingleses en la guerra por la recuperación de las Islas Malvinas. En el texto de la misiva se pueden leer las reflexiones de la pequeña
alumna, como cuando dice:
“Querido Soldado: a pesar de que soy pequeña, me siento orgullosa de ustedes, de su valor, de su espíritu y su moral. Desde mi pequeño banco en el colegio estudiamos la historia de nuestra patria y pienso que algún día serán de ustedes los nombres que estén en las páginas de los libros. Yo tengo 8 años y me llamo Sandra María Paciaroni y vos podés ser mi hermano. Gracias querido hermano por dar tu vida por esta Patria que todos amamos. Ojalá me respondas a esta cartita y espero que algún día, cuando vuelvas de las Islas Malvinas, vengas a visitar a esta hermanita que está aquí, en Santa Fe".

reencuentro



Carta de niño de 8 años devuelta a su mamá


Leandro Katz esciribió esta carta cuando tenía 8 años, en plena guerra de Malvinas. El lunes 31 de julio de 2006 la publicó en su blog http://algundiatodoestoseratuyo.blogspot.com, porque "es, a mi criterio, espontánea, ingenua y emotiva". Esta carta fue enivada y no sabe porque razón la devolvieron a su casa y su mama "la atesoró hasta hace un tiempo en que decidió dármela. La transcribo literalmente sin modificar la ortografía ni la gramática".

28 de abril de 1982
Para los soldados del Sur:
Les mando esta carta para que la lean cuantas veces quieran y como quieran, dados vuelta boca abajo gracias por defender la patria no puedo hablarles de otra forma porque solo tengo 8 años y tengo que estar en el colegio trabajando pero los respeto mucho espero que no se lastime nadie pero si tienen que hacer sacrificio porque ellos empezaron que es lo que no les conviene hacer les vamos a ganar ellos son ingleses los ingleses son así hay que entenderlos pero hay que tratar de batirlos en este caso Las Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur hablando discutiremos pero luchando discutiremos fuerte.


ex-combatientes


Malvinas: Cartas de niños para soldados



Carta de niños de Jardín de Infantes


Un grupo de niños de un Jardín de Infantes enviaron cartas a un soldado desconocido que luchaba por la patria en las Islas Malvinas, allá en el año 1982. Luego de la guerra quien las recibió tenía el deseo de conocer el jardín y a quienes le dieron valor y calor con las palabras.

La guerra de Malvinas se había iniciado, y desde el gobierno se pedía a las escuelas que los alumnos escribiesen cartas dando ánimos a los soldados en el frente de batalla, además de enviarles algunas golosinas especialmente chocolates para ayudarlos a soportar el frío. Fue así que la docente Mirta Luna de Martínez les sugirió a sus pequeños alumnos del Jardín de Infantes Hormiguita Viajera del barrio Ejercito Argentino, a escribir cartas que se enviarían a los cientos de soldados que estaban en esos momentos en las islas.

Uno de ellos, Domingo Ancharek, recibió las cartas de los changuitos santiagueños, y a través de las palabras de los niños fuerzas y calorcito santiagueño, para hacer frente a los fríos días de la guerra. Así una vez finalizado el conflicto bélico, en julio de 1982, Domingo envió una carta y una foto suya al jardín, donde expresaba emocionado el agradecimiento por aquella carta, donde los niños le daban apoyo para superar esa difícil prueba. Además ponía de manifiesto su deseo de conocer a los niños y el jardín de infantes, desde donde había nacido ese mensaje de amor y apoyo, para de alguna manera retribuir el gesto.

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Pasaron los años y diversas circunstancias hicieron que ese encuentro se prolongase más de lo necesario. Pero un mes del año 2006, una nueva carta de Domingo Ancharek para el jardincito, retomó esta historia, buscando cerrar ciertas heridas que quedaron de la guerra. Después de 24 años este ex-combatiente fue a Santiago del Estero para conocer a los no tan changuitos, que supieron inyectarle fuerzas con sus palabras. El reencuentro se produjo en el mismo Jardín, donde Domingo fue recibido con gran afecto por la actual directora Graciela Martínez Salvatierra y la docente Mirta Luna de Martínez, junto a algunos de los ex-alumnos, hoy jóvenes treintiañeros que participar del recibimiento y otras actividades en homenaje al veterano de guerra Domingo Ancharek. Esta es la lista de los ex-aalumnos que escribieron aquella cartita llena de dibujitos "Laura Inés Rivero, Mauro Paz, Héctor Edgardo Juárez, Maria Laura Serrano, Ariel Alejandro Díaz, Maria Soledad Tobar, Claudia Alejandra Gorosito, Héctor Natalio Navarrete, Silvia Susana Gonzáles, Carina Ledesma, Fernando Auat, Maria José Verdugo, Hernán Chávez, Daniel Enrique Banegas, Beatriz Bellido, Silvina Barci Roxana Torres, Reina del Valle Sánchez, Cristian Castillo, Francisco Argañaras, Catia Lorena Sanpieri, Feliciano Carrizo".

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Fuente: http://www.malvinense.com.ar/smalvi/an0208/777.html
http://www.clarin.com/diario/2005/06/06/sociedad/s-02615.htm
http://pdf.diariohoy.net/2002/04/27/pdf/15.pdf
http://www.fundacionmalvinas.org.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=82&Itemid=84
http://www.ecosdiariosweb.com.ar/content/view/3813
http://algundiatodoestoseratuyo.blogspot.com/2006/07/carta-los-soldados-de-malvinas.html
http://comunidad.libreopinion.com/modules/wordpress/2007/05/31/cerrando-heridas-a-25-anos-de-la-guerra-de-malvinas/

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Si te gustaron y emocionaron estas cartas, te recomiendo que leas las escritas por los soldados desde Malvinas, en mi post http://www.taringa.net/posts/info/1820194/Cartas-desde-Malvinas.html

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