La ciudad de Buenos Aires (nombre oficial: Ciudad Autónoma de Buenos Aires)[4] es la capital de la República Argentina. Está situada en el en la región centro-este del país, sobre la orilla occidental del Rio de la Plata, con la inmensa y fértil llanura pampeana extendiéndose hacia el oeste. Tiene 3.000.000 de habitantes que, unidos a los de su área metropolitana, el Gran Buenos Aires, ascienden a más de 12.000.000, lo que la convierte en la segunda ciudad más grande de Sudamérica y una de las mayores urbes del mundo.

Es el centro político, económico y cultural del país, y uno de los principales núcleos artísticos e intelecuales de América Latina. Su importancia como meca cultural se manifiesta en la gran cantidad de museos, teatros, bibliotecas y galerías de arte. Fue elegida por la UNESCO como Ciudad del Diseño, en 2005[5] , una muestra de su pujante actividad artística y creadora.

Se destaca también por el alto nivel académico de sus instituciones de estudios superiores, ya que algunas de las más importantes universidades argentinas tienen su sede en Buenos Aires.


Desde su fundación hasta 1810

El 3 de febrero de 1536, el español Pedro de Mendoza, estableció un asentamiento al que le dio el nombre de Nuestra Señora del Buen Ayre. La posición fue arrasada por los indios en 1541, y quedó abandonada. El 11 de junio de 1580 por Juan de Garay funda la Ciudad de La Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre, en un sitio presumiblemente cercano al de Mendoza. El motivo de esta fundación queda explicado por las palabras de Juan de Matienzo, oidor de la Audiencia de Charcas, quien en 1566 mencionó la necesidad de abrir una puerta a la tierra, es decir, darle una salida al Atlántico a todo el territorio que existía desde Potosí hacia el sur.


Historia De Buenos Aires

Dibujo de Buenos Aires, poco después de su primera fundación


Originariamente era la capital de una gobernación que dependía del Virreinato del Perú. Durante unos dos siglos los porteños sufrirían todo tipo de necesidades: el poblado más austral de América estaba alejado de todo centro comercial importante, no existían ninguno de los elementos necesarios para sobrevivir dignamente y no podían fabricarlos en la ciudad. España privilegiaba los puertos sobre el Pacífico y por lo tanto marginaba a Buenos Aires, que sólo recibía dos navíos de registro por año, y hubo lustros en los que no llegó ninguno. Esto llevó a que los habitantes (apenas unos 500 en 610) buscaran burlar la ley y vivir del contrabando, que venía fundamentalmente desde Brasil. Este contrabando era pagado con la única fuente de riqueza que existió hasta principios del siglo XVII, que era la venta del cuero que se obtenía de la matanza de rebaños (vaquerías) de bovinos sin dueños que vagaban por los campos. El resto, carne, sebo, etc, se tiraba.

En 1680 los portugueses, separados hace poco de España, llegaron con una expedición a Colonia del Sacramento, en la costa opuesta del Río de La Plata, pretendiendo establecerse en ese territorio, hasta entonces de aquel país. El gobernador de Buenos Aires, José de Garro, después de enviarle un ultimátum, rechazado por los portugueses, para que se retiraran, reunió a los habitantes y con su apoyo organizó un ataque, ayudado por los aborígenes guaraníes y tres mil hombres venidos de las ciudades más cercanas. El resultado fue una contundente victoria, que le permitió a Buenos Aires adquirir un mayor prestigio.

La industria del cuero fue progresando, y hacia mediados del siglo XVIII existía una industria local importante. Por otra parte, dado que en Buenos Aires sólo se podía progresar por lo que uno era o tenía, el valor social no lo daban los apellidos o la cercanía con la aristocracia, si no por el éxito que uno hubiera logrado por mérito propio. Esto la diferenciaba del modo de ser de otras ciudades vecinas.

En 1776 fue nombrada capital del Virreinato del Río de la Plata. Las causas principales de esta decisión fueron: la necesidad de frenar el avance extranjero en la zona, intentar terminar con el contrabando, y el lugar por el que tenía más fácil acceso España desde el Atlántico. Comienza así un período de gran prosperidad, pues la ciudad fue beneficiada por la Corona española con un tipo de comercio más abierto, flexible y liberal, dado por el Reglamento de Libre Comercio. De esta manera podía introducir mercaderías de cualquier región, y conectarse con con otros puertos, sin pedir permiso a las autoridades reales. De esta manera cortó no sólo con su dependencia política de Lima, si no también con la comercial. La ciudad vivió un exponencial progreso entre 1780 y 1800, recibiendo además una fuerte inmigración, fundamentalmente de españoles, y en menor medida de franceses e italianos.

historias

Vista del Cabildo en 1817.

Desde su creación hasta 1807 la ciudad sufrió varias invasiones, en 1582, un corsario inglés intentó un desembarco en la isla Martín García pero fue rechazado. En 1587 el inglés Tom Candish intentó apoderarse de la ciudad, sin lograrlo. En 1658 se produce el tercer intento, ordenado por Luis XIV, rey de Francia, pero el Maestro de campo, don Pedro de Baigorri Ruiz, a la sazón gobernador de Buenos Aires, logró defender con éxito el puerto. El cuarto intento estuvo a cargo del aventurero Mr. de Pintis, pero el vencindario lo rechazó. En 1699 se produce la quinta invasión a cargo de una banda de piratas daneses que fue rápidamente rechazada. Durante el gobierno de Bruno Mauricio de Zabala, el francés Étienne Moreau desembarcó en la costa oriental del Río de La Plata, donde las tropas españolas lo rechazaron y mataron.
En 1806 comenzó lo que se conoce con el nombre de invasiones inglesas, cuyo origen debe buscarse en las guerras napoleónicas: desde los inicios de la Conquista de América, Inglaterra se había interesado en las riquezas de la región y España estaba en un principio aliada a Francia, y por lo tanto era su enemigo. El 27 de junio el mayor general inglés William Carr Beresford se apoderó de Buenos Aires, casi sin resistencia, pues no existía un ejército fuerte y organizado. Tomó el gobierno pero fue derrotado el 12 de agosto de 1806 por un ejército proveniente de Montevideo comandado por el francés Jacques de Liniers.

En 1807 una segunda expedición inglesa al mando de John Whitelocke tomó la plaza fuerte de Montevideo y permaneció en este enclave por varios meses. El 5 de julio de 1807, Whitelocke intentó ocupar Buenos Aires, pero sus habitantes y las milicias urbanas, ahora organizadas--y una vez más con ayuda de Liniers--derrotaron a los ingleses.

La resistencia del pueblo y su participación activa en la defensa y la reconquista aumentó el poder y la popularidad de los líderes criollos, al tiempo que incrementaba la influencia y el fervor de los grupos independentistas. Buenos Aires ganó en poder militar (conformado principalmente por criollos) y prestigio moral. Paralelamente, quedó en evidencia la insuficiencia de la metrópoli en cuanto a enviar tropas que pudiesen defender a sus colonias, ahora deseadas con rapacísima avidez por otras potencias emergentes. Todo esto, y la llegada de ideas liberales y fundamentalmente la ocupación de España por el ejército napoleónico, permitió la creación de movimientos emancipadores, que desataron en 1810 la Revolución de Mayo y la creación del primer gobierno patrio.

Como consecuencia de esto se produjo la deposición del poder de los españoles por parte de los criollos. La ciudad, de unos 40.000 habitantes, se transformó en un importante puerto consumidor de productos manufacturados que provenían principalmente de Gran Bretaña y se produjo el desmembramiento del Virreinato del Río de la Plata. Buenos Aires se constituyo en un primer momento en centro hegemónico, pero debió imponerse a las oligarquías provinciales, que tenían sus propios proyectos económicos.

Hasta la celebración del primer centenario

El gobierno que sucedió al virrey, la Primera Junta, consideró que tenía todos los poderes de aquel. Lo mismo entendieron los gobiernos que le sucedieron (Junta Grande, Primer y Segundo Triunvirato, y Directorios). La Primera Junta pretendió además designar a los gobernadores-intendentes, enviar ejércitos y recaudar los derechos de aduana. Esto hizo que el resto del virreinato sintiera que la revolución sólo había sustituido el poder central del virrey por el de Buenos Aires, sin obtener ninguna ventaja.

Buenos Aires

Jura de la Constitución de Buenos Aires, en 1854

En 1815 se produjo la primer rebeldía del interior contra el gobierno central al ser designado Carlos María de Alvear como Director Supremo. Éste fue depuesto tres meses después, lo que obligó a insuflar un nuevo motivo de fervor por la Revolución. Así surgió la necesidad de declarar, en el Congreso de Tucumán de 1816, lo que ya era un hecho: la independencia del virreinato con respecto a España. Aquel Congreso se trasladó luego a Buenos Aires, y elaboró la constitución de 1819, que no funcionó y fue desechada por los federales. Al año siguiente las fuerzas federales derrotaron al Directorio y se creó la Provincia de Buenos Aires, siendo su primer gobernador Manuel de Sarratea quien firmó con los vencedores el Tratado del Pilar. Luego de un período de inestabilidad Martín Rodríguez fue designado gobernador y sus ministros, entre los que se destacaba Bernardino Rivadavia, iniciaron un período de orden y reformas: se creó el Registro nacional, se fundó la Administración de Vacuna y el Archivo General de Buenos Aires y se inauguró la Bolsa Mercantil. En el aspecto cultural se destacó la inauguración de la Universidad de Buenos Aires y se creó la Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas.

fundacion

Bernardino Rivadavia

A fines de 1824 se reunió un congreso para redactar una constitución nacional pero a los pocos meses estalló la Guerra del Brasil, lo que obligó a formar un ejército urgentemente, y se pensó que también se tenía que formar un Poder Ejecutivo Nacional para unificar el mando militar. De modo que, sin empezar siquiera a discutir una constitución que le diera marco legal al cargo, el 6 de febrero de 1826 se sancionó la ley de presidencia, creando un Poder Ejecutivo Nacional Permanente, con el título de «Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata». Se nombró a Rivadavia como el primer presidente en febrero de 1826, lo que no fue bien recibido en las provincias. Los hacendados, alarmados por las consecuencias que podía tener la capitalización, dejaron de apoyar a Rivadavia, y este quedo políticamente aislado. Luego de 3 meses la constitución fue aprobada pero todas las provincias la rechazaron.

Mientras tanto, en 1825, desembarcó en la costa oriental la expedición libertadora de Juan Antonio Lavalleja y sus Treinta y Tres Orientales y luego de poner sitio a Montevideo reunieron un congreso que declaró que la Banda Oriental se reincorporaba a la Argentina. El Congreso Nacional aceptó la reincorporación pero Rivadavia decidió entonces deshacerse de la guerra con Brasil ya que un bloqueo naval impuesto por aquel afectaba el comercio, base de la recaudación de rentas del estado. Entonces, a pesar de la contundente victoria sobre Brasil, se firmó un tratado deshonroso que reconocía la soberanía del Imperio sobre la Banda Oriental y se comprometía a pagarle al enemigo una indemnización. Aunque ante las críticas Rivadavia rechazó el convenio igualmente sufrió el costo político del pacto, que se convertiría en una de las razones de su futura renuncia.

Durante lo que se conoció como la «época de Rivadavia» la ciencia y la cultura prosperaron de manera significativa en el país. Su impulso reformista dio a la vida intelectual una dinámica desconocida hasta entonces, creando un clima propicio que fructificó en diversos campos a través de la obra personal de muchos individuos. Su renuncia provocó el exilio de la mayor parte de los protagonistas comprometidos con el régimen caído, lo que empobrecería notoriamente el quehacer intelectual de tendencia europeizante, principalmente en Buenos Aires.

Rivadavia presentó al Congreso un proyecto de capitalización de Buenos Aires, la ciudad y gran parte de la campaña circundante se proclamaba capital del Estado. El federalismo porteño se opuso, en defensa de las instituciones de las provincias garantizadas por la ley fundamental, en especial el puerto y la aduana, principal fuente de recursos de la provincia. No obstante, la ley fue sancionada en 1826. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Las Heras, cesó en su cargo por decreto del Poder Ejecutivo. La Junta de Representantes fue disuelta, y se nacionalizaron el ejército de la provincia, las tierras públicas, la aduana y todas las propiedades provinciales. Rivadavia, además de ganarse la enemistad de las provincias del interior gracias a la Constitución de 1826 y a todas las medidas centralistas que tomó; se encontró con que la guerra con el Brasil había agotado los recursos. El régimen presidencial concluyó al renunciar Rivadavia y exiliarse en Inglaterra. El país regresó a su anterior situación, es decir, cada provincia se gobernaba por sus propias instituciones pero confiaban en Buenos Aires el manejo de las Relaciones Exteriores.

De manera que se abrió un período de cuestionamiento a los supuestos que hasta entonces habían fundamentado las relaciones entre Buenos Aires y el resto del país. En 1830 Juan Manuel de Rosas llegó al poder después de derrotar al partido unitario. Después de dejarlo en 1832 volvió en 1835 encabezando una coalición formada por la mayor parte de la elite federal y tradicionalista de la ciudad y derrotó al ejército unitario. Los rivadavianos y unitarios vieron obligados a emigrar.

El censo de 1836 realizado en la ciudad a pedido de Rosas indicaba que había 62.000 habitantes. En 1852 ya había 85.000 en 350 manzanas edificadas.

Al derrotar Urquiza a Rosas en la batalla de Caseros, este último se exilió en Inglaterra, y así en Buenos Aires el centro de poder político quedó en manos de liberales y unitarios. Vicente López y Planes fue designado gobernador provisorio de la provincia de Buenos Aires y por el Acuerdo de San Nicolás la aduana de la ciudad fue nacionalizada, y sus ingresos manejados por Urquiza, al designárselo Director de la Nación.

Pero la Legislatura de Buenos Aires, gracias al alegato de Bartolomé Mitre, rechazó el acuerdo, lo que provocó la renuncia del gobernador López. Urquiza pretendió asumir la conducción de Buenos Aires, pero los porteños, tras la revolución de septiembre de 1852 retomaron el control de la ciudad.

De esta manera, si bien el Estado de Buenos Aires no se declaró libre, se apartó del resto de las trece provincias que conformaron la Confederación Argentina.

A partir de Caseros la ciudad se abrió hacia la inmigración. Miles de europeos, especialmente de Italia y España le cambiaron la fisonomía a la ciudad y a su idiosincracia. Se realizaron construcciones de todo tipo, incluyendo el primer [[Ferrocarril Oeste de Buenos Aires|ferrocarril de la Argentina, que unía la ciudad con el pueblo de Flores, que en aquel entonces estaba en la provincia. Los palacios y casas fueron construidos u ornamentados al estilo italiano, reemplazando al "estilo colonial".

La fundación en 1854 de la Municipalidad permitió ordenar la ciudad. Pero la falta de higiene era un gran problema y fue recién después de la epidemia de fiebre amarilla de 1871 que diezmó literalmente la población que se mejoró el problema del agua corriente y se mejoraron las condiciones de vida de la población, que en algunos lugares vivía hacinada y en 1875 se creo el amplio espacio verde del Parque 3 de Febrero.

Durante el largo proceso que llevó a la creación del Estado Nacional Argentino, Buenos Aires fue elegida lugar de residencia del Gobierno Nacional, aunque éste carecía de autoridad administrativa sobre la ciudad, que formaba parte de la provincia de Buenos Aires. La necesidad del gobierno nacional de federalizarla, sumada al movimiento de tropas ordenado por el gobernador de la provincia, Carlos Tejedor, produjo en 1880 una serie de enfrentamientos que terminarían con la derrota de la provincia de Buenos Aires y la federalización de la ciudad. Posteriormente, la Provincia de Buenos Aires cedió los partidos de Flores y Belgrano, los cuales fueron anexados al territorio de la Capital Federal. A cambio de ello, la Provincia de Buenos Aires recibió una compensación económica.

En 1882 el Congreso Nacional creó las figuras del intendente y el Concejo Deliberante de la Ciudad. El intendente no era elegido por voto popular, sino que era designado por el Presidente de la Nación en conformidad con el Senado. El primero en ejercer el nuevo cargo fue Torcuato de Alvear, designado en 1883 por Julio A. Roca.

Hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX la ciudad sufrió una transformación importante; la prosperidad económica que atravesaba el país sumada a las preparaciones para el I Centenario que se celebraría en 1910 permitieron que la infraestructura urbana se desarrollara. Esto incluyó no sólo la construcción de nuevos edificios, plazas y monumentos, sino también un mejoramiento general en los servicios públicos que le permitió contar en 1913 con el primer subterráneo de Iberoamérica.


Hasta la actualidad


Durante el siglo XX experimentó un gran crecimiento demográfico que la situó entre las mayores ciudades del Mundo, no solo a nivel demográfico, sino también artístico, cultural y económico.

Tras la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia Constitución y con un gobierno autónomo de elección directa. El 30 de junio de 1996 se celebraron las elecciones que designarían al Jefe de Gobierno de la Ciudad, así como a los legisladores que sancionarían la Constitución de la Ciudad. En las elecciones del Poder Ejecutivo resultó ganadora la fórmula de la Alianza para la Justicia, el Trabajo y la Educación de Fernando de la Rúa, convirtiéndose de esta forma en el primer Jefe de Gobierno. Tras dos meses de deliberaciones, la Convención Constituyente finalmente sancionó el 1 de octubre de 1996 la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.

En 2003 fue promulgada la Unión Civil, tanto para las parejas homosexuales como para las heterosexuales, convirtiéndose en la primera ciudad en América Latina en oficializar dichas uniones.


Toponimia y denominaciones


En la primera fundación Pedro de Mendoza llamó al sitio Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire para cumplir la promesa que hiciera a la Patrona de los Navegantes que se hallaba en la Cofradía de los Mareantes de Triana y de la que él era miembro. En efecto, “Buen Aire” es la castellanización del nombre de la Virgen de Bonaria, es decir, de la Virgen de la Candelaria a quien los padres mercedarios habían levantado un santuario para los navegantes en Cagliari, Cerdeña, y que era venerada también por los navegantes de Cádiz, España.

Por muchos años se le atribuyó el nombre a Sancho del Campo, de quien Ruy Díaz de Guzmán en su obra La Argentina recogió la frase: ¡Qué buenos aires son los de este suelo!, que pronunció al bajar. Sin embargo Guzmán era de recoger leyendas y fabular. En 1892 Eduardo Madero realizó exhaustivas investigaciones en los archivos españoles y concluyó que el nombre estaba íntimamente relacionado con la devoción de los marinos sevillanos por Nuestra Señora de los Buenos Aires.

En la segunda fundación, Juan de Garay le da al nuevo asentamiento el nombre de Ciudad de la Santísima Trinidad. La razón sería que la festividad más importante cercana a la fecha había sido la de la Trinidad o, según algunos historiadores, porque la nave ancló el día de dicha festividad. Pero para el puerto Garay conservó el nombre dado por Pedro de Mendoza, lo siguió llamando Puerto de Buenos Aires. Sin embargo los designios del vizcaíno no tuvieron éxito ya que a pesar de que jamás hubo disposición oficial alguna que cambiara su nombre, el uso inapelablemente consagró desde el primer momento el nombre de Buenos Aires para la ciudad.

En la Argentina suelen referirse a la ciudad con distintas denominaciones además de Buenos Aires. El nombre de Capital Federal es uno de los más utilizados —sobre todo para diferenciarla de la provincia homónima—, en alusión a la condición de distrito independiente que adquirió con la ley de Federalización que promulgara Julio Argentino Roca. Muchas veces también se utiliza el término "Ciudad de Buenos Aires", o sencillamente "Buenos Aires", aunque este último se presta a confusión con la provincia lindante. El nombre de Ciudad Autónoma de Buenos Aires es uno de los títulos que oficialmente le dio la Constitución de la Ciudad sancionada en 1996. Informalmente suele denominársela Baires, apócope de la forma original, común dentro de la ciudad (especialmente entre los jóvenes) pero poco utilizado en el interior del país. Poéticamente también se le han atribuido numerosos nombres, como la Paris de Latinoamérica por su belleza arquitectónica y su carácter cultural, o Cabeza de Goliat según una novela de Ezequiel Martínez Estrada, por su tamaño e influencia desproporcionada sobre el resto del país y también la Reina del Plata.

Geografía

La Ciudad de Buenos Aires se encuentra en Sudamérica, a 34° 36' de latitud sur y 58° 26' de longitud oeste. La ciudad se encuentra en el margen del Río de la Plata, y su clima es templado.

Frente a sus costas se encuentra Colonia del Sacramento, y más lejos Montevideo, la capital de Uruguay, a sólo 45 min en avión ó 2.30 h en barco. A 2 h en avión se encuentra Santiago de Chile y un poco más lejos, a 1720 km (3 h de avión), se encuentra São Paulo, la otra gran metrópolis de América del Sur.

El río de la Plata y el Riachuelo son los límites naturales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hacia el este y el sur. El resto del perímetro está rodeado por la colectora externa de la RN A001 “Avenida General Paz”, autopista de 24 km de extensión que circunvala la ciudad de norte a oeste; existe un pequeño tramo de no más de 2 km comprendido entre la Avenida Intendente Cantilo y el Río de la Plata donde el límite con la provincia de Buenos Aires en parte es la línea imaginaria de la prolongación de la Av. General Paz y otro tramo el arroyo Raggio, este sector corresponde al límite entre el Parque de los Niños y el Paseo de la Costa. Esto se debe a que la Av. General Paz no finaliza en la costa del río sino en la Av. Intendente Cantilo. Esta avenida enlaza de manera rápida la ciudad con el resto del Gran Buenos Aires, una franja de alta concentración de habitantes y fuerte actividad comercial e industrial. Excepto su límite oriental con el río de La Plata, todos los otros límites indicados de la CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) separan su jurisdicción de la correspondiente a la provincia de Buenos Aires.

La ciudad se encuentra casi en su totalidad en la región pampeana, salvo algunas zonas como la Reserva Ecológica de Buenos Aires, la Ciudad Deportiva del Club Atlético Boca Juniors, el Aeroparque Jorge Newbery, o el barrio de Puerto Madero, que se hallan emergidas artificialmente mediante el relleno de las costas del Río de la Plata.

La región estaba antiguamente atravesada por diferentes arroyos y lagunas, algunos de los cuales fueron rellenados y otros entubados. Entre los arroyos de importancia están los Terceros (del Sur, del Medio y del Norte), Maldonado, Vega, Medrano, Cildañez y White. En 1908 muchos arroyos fueron encauzados y rectificados, ya que con las crecidas causaban daños a la infraestructura de la ciudad. Fueron canalizados pero se mantenían a cielo abierto, construyéndose varios puentes para su cruce. Finalmente en 1919 se dispuso su canalización cerrada, pero los trabajos comenzaron recién en 1927, terminando algunos en 1938 y otros, como el Maldonado, en 1954.

Clima

fechas

Climograma de Buenos Aires

El clima de la ciudad es templado húmedo. Considerando el período 1961-1990, normalmente empleado para designar los promedios climáticos, la temperatura media es de 17,6 ºC y la precipitación anual es de 1147 mm. A lo largo del siglo XX las temperaturas de la ciudad han aumentado considerablemente debido a la isla de calor (desarrollo urbano), siendo actualmente 2 ºC superior al de regiones cercanas mucho menos urbanizadas. Fundamentalmente las temperaturas nocturnas son las que han aumentado, lo que en verano suele dificultar el descanso nocturno de los porteños. Las precipitaciones también se han acrecentado desde 1973.

Si bien los días cubiertos son más frecuentes en invierno, cuando más llueve es verano, época en que se desarrollan tormentas a veces muy intensas, por lo que enormes cantidades de agua caen en poco tiempo. En invierno son más comunes lloviznas débiles pero continuas. De todos modos no puede decirse que haya estacionalidad de lluvias. Los veranos son cálidos, con un promedio de enero de 24,5 ºC. La elevada humedad suele volver sofocante al tiempo. Los inviernos son suaves, con una temperatura promedio de julio de 11 ºC. Raramente se dan temperaturas inferiores a 0 ºC y superiores a 36 ºC. Las nieblas, otrora características de Buenos Aires, se han vuelto infrecuentes, con pocos días al año.

Vientos

Buenos Aires recibe la influencia de dos tipos de vientos zonales: el pampero y la sudestada. El primero proviene del sudoeste, suele iniciarse con una tormenta corta que rápidamente da paso a un aire mucho más frío y seco. Aunque puede darse en cualquier época del año, se da con mayor intensidad en verano; se lo espera cuando refresca luego de un calor sofocante. La sudestada, más infrecuente que el anterior, se da principalmente en otoño y en primavera. Consiste en un viento fuerte del sudeste, fresco y muy húmedo, que dura varios días y va muchas veces acompañado de precipitaciones débiles y constantes. El viento continuo hace subir las aguas del Río de la Plata, llegando a veces a producir inundaciones en las zonas más bajas de la ciudad, como el barrio de la Boca.

Nevadas

Las nevadas en la ciudad no son habituales. La última nevada importante tuvo oportunidad el 9 de julio de 2007, ésta comenzó en forma de aguanieve y terminó cubriendo gran parte de la ciudad. En las zonas suburbanas la misma llegó a tener un espesor mucho mayor. Ocurrió a consecuencia de un gran viento polar que afectó a la Argentina y a Chile.

Desde que se han obtenido registros sistemáticos del clima, en el año 1870, sólo se sabe de otra nevada considerable en 1918. En 1912, 1928 y 1967 se vio caer aguanieve.

Historia De Buenos Aires

Nevada caída el 9 de julio de 2007.


Gobierno y administración


El Poder Ejecutivo de la Ciudad está compuesto por el Jefe de Gobierno, que es elegido mediante el voto de los ciudadanos locales para ejercer el cargo durante cuatro años. Su reemplazante natural es el Vicejefe de Gobierno, quien es además el presidente de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. El jefe de Gobierno de la Ciudad es Mauricio Macri desde el 10 de diciembre de 2007. Obtuvo el cargo al imponerse en las elecciones del 24 de junio de 2007 en una segunda vuelta con Daniel Filmus, luego de la ronda inicial el 3 de junio del mismo año donde se presentó además el saliente Jefe de Gobierno Jorge Telerman. La vicejefe electa es Gabriela Michetti.

El Poder Legislativo está formado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, integrada por sesenta diputados. Cada diputado dura cuatro años en sus funciones, y la legislatura se renueva por mitades cada dos años mediante el voto directo no acumulativo en base a la Ley o Método d'Hont.

De acuerdo a la Ley 24.588, la Justicia de la ciudad sólo tiene jurisdicción en temas de vecindad, contravencional y de faltas, contencioso-administrativa y tributaría locales. El Poder Judicial se encuentra conformado por el Tribunal Superior de Justicia, el Consejo de la Magistratura, el Ministerio Público y los diferentes Tribunales de la Ciudad. Sin embargo, su organización en términos de autonomía legislativa y judicial, es menor -en términos jurídicos- que la de cualquiera de las provincias que componen la República Argentina. La Justicia en asuntos de derecho común que se imparte en la ciudad está regida por el Poder Judicial de la Nación.

En cuanto a las fuerzas de seguridad, la Ley Nº 24.588 indica que el gobierno porteño ejerce las funciones de seguridad en todas las materias no federales, las cuales son ejercidas por la Policía Federal Argentina, a cargo del Poder Ejecutivo nacional. Para estas tareas fue creada en el mes de octubre de 2008 la Policía Metropolitana, que comenzará a ejercer sus funciones a fines de 2009. Hasta entonces, esas funciones también son ejercidas por la Policía Federal.

Existe en Buenos Aires una forma de descentralización administrativa compuesta por los Centros de Gestión y Participación Comunal, que serán reemplazados a partir de 2009 por un nuevo sistema de comunas. Cada comuna tendrá su propio patrimonio y presupuesto, y estará gobernada por una Junta Comunal. Esta Junta estará integrada por siete miembros, que durarán cuatro años en sus funciones

Barrios

Oficialmente la ciudad se encuentra dividida en 48 barrios, unidades territoriales que derivan de las antiguas parroquias establecidas en el siglo XIX. Algunas de estas unidades territoriales existen desde hace décadas, sin embargo existen otras que fueron determinadas recientemente. Éste es el caso de Parque Chas, cuyos límites fueron establecidos el 25 de enero de 2006 cuando fue publicada en el Boletín Oficial la Ley 1.907. Sin embargo, siempre existió una gran cantidad de denominaciones no oficiales para algunas zonas de la ciudad, como Barrio Parque y Abasto, cantidad que en la actualidad se encuentra en aumento debido a motivos puramente comerciales.

El sistema de descentralización de gobierno por comunas retomará los límites interbarriales, ya que habrá una comuna por cada barrio o barrios vecinos

Demografía

En el último censo nacional realizado en noviembre de 2001 por el INDEC, en la Ciudad de Buenos Aires se contabilizaron 2.776.138 habitantes de los cuales las mujeres son el 54,7% y los varones representan el 45,3%. Así mismo, la ciudad cuenta con una importante densidad demográfica que asciende a 13.679,6/km2. Sin embargo, un informe posterior publicado por este organismo, destinado a subsanar los errores cometidos en el censo establecía que la población de la ciudad era de 2.995.805 habitantes en el mismo período.

A inicios del siglo XXI, debido al envejecimiento (por escasa fecundidad de los estratos de clase media) de la población nativa porteña, a la emigración al extranjero y a la substitución demográfica en gran medida provocada por las crisis económicas, un 40% de los porteños no nació ni en la ciudad ni en los partidos del Gran Buenos Aires, sino que se trata de población que migró desde las provincias del norte argentino y de otros países. (se calcula que 316.739 de sus hab. nacieron en el extranjero).[16

Salud


El sistema público de salud de la ciudad brinda cobertura al 21,9% de la población, en base a una encuesta realizada por el gobierno porteño. Buenos Aires cuenta con 34 establecimientos hospitalarios con atención totalmente gratuita, que funcionan dentro del sistema de salud estatal. El 90% de las consultas realizadas en el sistema público de salud son realizadas en alguno de esos establecimientos. De las consultas realizadas en los hospitales un 55,6% corresponde a la población residente en la ciudad, mientras que un 41,2% corresponde a residentes de la Provincia de Buenos Aires y un 3,2% a residentes de otras localidades.

Este sistema de atención primaria está constituido por los Centros de Salud, los Centros Médicos Barriales y los Médicos de Cabecera. Los Centros de Salud están integrados, entre otros, por médicos clínicos, pediatras, psicólogos y asistentes sociales, ya que su función no sólo es la atención, sino también la ejecución de los diferentes programas de prevención. Los Centros Médicos Barriales (CMB) cumplen la misma función de prevención y atención, pero esta atención y entrega de medicamentos gratuitos está orientada a los sectores considerados de riesgo. Los Médicos de Cabecera es otro sistema de descentralización, donde los médicos de los hospitales brindan atención y entrega de medicamentos gratuita en sus consultorios particulares.

La ciudad cuenta además con una gran cantidad de clínicas y consultorios privados, donde se destacan entre otros el Hospital Italiano (lugar donde se realizan muchos de los trasplantes de órganos en la Argentina), la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, el Hospital Universitario de la Fundación Favaloro, el CEMIC (Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas "Norberto Quirno" y el FLENI (Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia), entre otras


Mortalidad infantil

La mortalidad infantil es un indicador que refleja indirectamente las condiciones socioeconómicas de una sociedad, y sobre todo su impacto en los sectores más desprotegidos. La Ciudad de Buenos Aires tiene una tasa de mortalidad infantil de 7,9 por mil, superada por la provincia de Tierra del Fuego que ronda el 4 por mil.

En el período 1990-2006 la tasa de mortalidad infantil sufrió una baja del 51%. Mientras que en 1990 la tasa era de 16 por mil, en 2006 fue reducida a 7,9 por mil. Pero existe en la ciudad una brecha muy grande entre el sur y el norte: mientras que en algunas comunas del oeste y el norte de la ciudad (Comunas 10, 11 y 12) la tasa es mucho menor a la media de la Ciudad (4.6, 4.0 y 5.9, respectivamente), en las comunas de la zona sur (3, 4, 5, 8 y 9) la tasa es mucho mayor (8.9, 9.9, 8.5, 10.0 y 8.7, respectivamente).[18

Educación


La Ciudad de Buenos Aires cuenta con el menor índice de analfabetismo de la República Argentina, siendo de 0,45% entre los mayores de 10 años.

Según una encuesta realizada por la Dirección General de Estadística y Censos en 2006, la tasa de escolarización por nivel es de 96,5% para el nivel inicial (5 años) es de 98,6% para el nivel primario (6 a 12 años) y de 87,0% para el nivel medio (13 a 17 años). Además, la cantidad de alumnos matriculados se mantiene en aumento, alcanzando los 656.571 alumnos en 2.318 establecimientos durante el 2006.

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con una gran cantidad de establecimientos educativos. Salvo en el caso de las escuelas primarias donde hay más establemcimientos estatales, es mayor el número de establecimientos privados. Sin embargo la cantidad de alumnos matriculados en establecimientos educativos de gestión privada es levemente menor a la registrada en las instituciones estatales.

La Ciudad de Buenos Aires recibe también a estudiantes que viven en la Provincia de Buenos Aires, durante 2005 el porcentaje de alumnos con residencia en esa provincia que asistieron a escuelas estatales fue del 4,5% en el nivel inicial, del 11,8% en el nivel primario, del 19,5% en el nivel medio.

La educación inicial corresponde al período entre los 45 días y los 5 años. Los Jardines Maternales se encargan de la educación de menores entre los 45 días y los 2 o 3 años, según el establecimiento. Las llamadas Escuelas Infantiles abarcan el período completo, entre los 45 días y los 5 años.

La educación primaria abarca desde los 6 a los 12 años del menor, y es obligatoria en toda la República Argentina. En todas se enseña un segundo idioma, en las de gestión oficial sólo desde el 4º grado (inglés en las instituciones de jornada simple; e inglés, francés o italiano en las de jornada completa), aunque en la ciudad funcionan 22 establecimientos plurilingües, donde además del castellano se enseña inglés, francés, portugués o italiano.

La educación media está destinada a los menores de entre 13 y 18 años de edad, puede alcanzar los 19 años en algunas modalidades, y está organizada en un ciclo básico que incluye los 3 primeros años, y un ciclo de especialización que incluye el período restante (hasta los 19 sólo en las escuelas técnicas). A diferencia de muchas provincias, la Ciudad de Buenos Aires mantuvo sus escuelas técnicas, y mediante la Ley 898[21] se dispuso que el nivel medio de educación es obligatorio.

Además de las diferentes modalidades de educación terciaria, la ciudad es sede de algunas de la Universidades más importantes del país. Allí se encuentran la mayoría de las sedes de la Universidad de Buenos Aires, una de las más importantes de Latinoamérica. También se encuentran las principales sedes de la Universidad Tecnológica Nacional, y están instaladas algunas sedes de la Universidad Nacional de General San Martín. Hay algunos terciarios dependientes de la ciudad y algunos profesorados como el Instituto Superior del Profesorado "Dr. Joaquín V. González". La ciudad también es sede de muchas universidades privadas, entre las que se encuentran:

* Instituto Tecnológico de Buenos Aires
* Universidad Argentina de la Empresa
* Pontificia Universidad Católica Argentina
* Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas
* Universidad Argentina John F. Kennedy
* Universidad de Belgrano



* Universidad del Salvador
* Universidad Austral (Argentina)
* Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales
* Universidad de Palermo
* Universidad Torcuato Di Tella
* Universidad del Cine



* Universidad Católica de Salta (sede Buenos Aires)
* Universidad de Flores
* Universidad del CEMA
* Universidad Favaloro
* Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina
* Universidad del Museo Social Argentino


Arquitectura y urbanismo

Buenos Aires es una ciudad que evolucionó a partir de diversas corrientes inmigratorias pertenecientes a diferentes culturas y, en consecuencia, han creado un remarcado eclecticismo que se evidencia en su arquitectura en la cual pueden hallarse expresiones que van del frío academicismo o el art decó, hasta el alegre art nouveau; del neogótico moderno, pasando por el francés borbónico, al rascacielo moderno realizado en vidrio u hormigón. O estilos muy personales, como por ejemplo, el del colorido barrio de La Boca.

La ciudad se encuentra sobre un buen soporte geográfico: su territorio es extenso y llano y no sufre complicaciones de temperaturas extremas, vientos, nevadas o terremotos. Posee una muy buena fuente de agua dulce como es el Río de La Plata.

El trazado de la ciudad es muy regular. El centro histórico y financiero de la ciudad posee manzanas perfectamente cuadradas, extendidas de norte a sur y de este a oeste, tal como su fundador Garay las estableciera. Este trazado de calles perpendiculares (el llamado "damero" se extendió en gran parte hacia el resto de la ciudad.

Buenos Aires es fértil en áreas de calidad urbanística y arquitectónica. Posee varias plazas públicas entre las que se destacan los parques: Parque Tres de Febrero (o Bosques de Palermo), el Almirante Brown y los de la ex Costanera Sur (Andrés Borthagaray y Manuel Ludueña).

Una característica de la ciudad es la diversidad de árboles y de colores de las flores de éstos. En gran parte esto es consecuencia de la tarea de Carlos Thays, paisajista francés, creador entre otras cosas del Jardín Botánico de Buenos Aires que implantó árboles como las tipas, los jacarandás y los lapachos.

El área central es muy congestionada por el tráfico automotor y además durante los días no laborales está muy deshabitada, lo que además de producir inseguridad la hace costosa, por haber mucha edificación que sólo se usa en horas de oficina.

La zona norte (tomando como división del norte-sur a la Avenida Rivadavia), es rica y próspera, con varios hospitales, servicios y gran densidad de población. Contrasta con la relegada zona sur, cerca del maloiente Riachuelo, y formada mayoritariamente por barrios injustamente olvidados y humildes. En esta zona sur se fortalecen la mayoría de las villas miserias en las que el uso del suelo es indiscriminado y se interrumpe la trama urbana.

Economía

En 2006 el Producto Bruto Geográfico (PBG) de Buenos Aires fue de aproximadamente 153.169 millones de pesos argentinos (ARS), lo que resulta en 50.622 pesos per cápita. El ingreso, aproximadamente 16.300 dólares (USD) per cápita, fue muy superior al nacional nacional de ese año y ubica a la ciudad con el segundo mayor ingreso per cápita de Latinoamérica en términos nominales, después de Ciudad de México. Esto, debido al tipo de cambio relativamente devaluado del peso argentino, presenta importantes distorciones, ya que, teniendo el poder adquisitivo en cuenta, Buenos Aires cuenta con el mayor producto per cápita en la región latinoamericana. El PBG real creció en 2006 un 11,4% respecto de 2005.

El principal sector económico de Buenos Aires es el sector Servicios, que representa el 78% de su PBG en términos constantes, mucho mayor al 56% a nivel nacional. Las ramas más importantes son las de servicios inmobiliarios, informáticos, servicios profesionales, servicios a las empresas y de alquiler y los servicios de intermediación financiera.

Uno de los sectores más dinámicos fue la construcción, ya que la cantidad de permisos para construir aumentó un 44%, siendo las comunas 6, 8 y 11 las de mayor crecimiento con un 164%, 132% y 130% respectivamente. La influencia del sector en el PBG alcanzó los 7.480 millones de pesos en 2006.

En cuanto a los servicios financieros, Buenos Aires genera el 70% del valor agregado de la Nación. Concentra el 53% de los depósitos bancarios y el 60% de los préstamos al sector privado no financiero, que ascienden a 90.446 y 53.567 millones de pesos, respectivamente. Además, el 90% de las entidades financieras del país tienen su casa central en esta ciudad.

La industria manufacturera representa el 14,2% del PBG. El sector sufrió un aumento del 10% respecto del año anterior, y los rubros que registraron un mayor aumento de la actividad son el de medicamentos, productos químicos y prendas de vestir, que superaron el 14%. Los rubros de "Alimentos, bebidas y tabaco", "Medicamentos para uso humano" y "Papel e imprenta" concentran el 60% de los ingresos del sector.

En los últimos años Buenos Aires se convirtió en un polo turístico, en especial por la baja de costos que produjo para los visitantes extranjeros la devaluación del peso. Entre 2002 y 2004 la cantidad de establecimientos hoteleros aumentó un 10,7%, mientras que la tasa de habitaciones ocupadas tuvo un importante aumento del 42,9%.

En la ciudad existe un importante desarrollo del sector de servicios informáticos. En Buenos Aires se encuentran instaladas, aproximadamente, el 70% de las empresas generadores de software, que a nivel nacional exportan por más de 340 millones de dólares.[24

Transporte


La complejidad de la Ciudad de Buenos Aires requiere un sistema de transporte y de accesos a la ciudad igualmente complejo y extenso. La ciudad no sólo necesita un sistema de transporte para quienes habitan en ella, sino también para los habitantes del aglomerado que se trasladan a la ciudad principalmente por motivos laborales.

Buenos Aires cuenta con cuatro accesos por autopista, que se suman a la gran cantidad de accesos existentes, ya sean puentes o avenidas que cruzan la Avenida General Paz. Los accesos por autopista son la Autopista Buenos Aires - La Plata, la Autopista Ricchieri, el Acceso Oeste y el Acceso Norte. Estas autopistas permiten un acceso rápido desde la provincia de Buenos Aires, a diferencia del resto de los accesos donde el tránsito tiende a ser poco fluido a partir de la finalización del horario laboral.

El medio de transporte de mayor uso es el colectivo, que con más de 135 líneas en servicio no sólo permite conectar diferentes puntos de la ciudad sino que también llega a diferentes partidos de la lindante Buenos Aires. El otro medio masivo utilizado para acceder a la ciudad es la red ferroviaria, que tiene en Buenos Aires un claro nodo concentrador. Algunas de estas líneas tienen conexión con el subte, lo que permite un traslado relativamente fluido desde el conurbano bonaerense hasta diferentes zonas de la ciudad. Los trenes también son usados por los porteños como medio de desplazamiento rápido dentro de la ciudad.

El subte de Buenos Aires cuenta con seis líneas en funcionamiento, con un recorrido superior a los 40 km. Además, se encuentra en construcción el segundo tramo de la línea H, que actualmente conecta los barrios de Parque Patricios y Balvanera bajo la traza de la Av. Jujuy, y finalmente unirá el sur de la ciudad desde Pompeya con la estación ferroviaria de Retiro. También están extendiéndose la línea A desde su fin actual en la plaza Primera Junta, hasta Flores y la Línea B desde su terminal actual en la estación Los Incas hasta Villa Urquiza. Está planificada la construcción de otros tres ramales (F, G e I), con los que las líneas en funcionamiento llegarían a nueve. La línea A —inaugurada en 1913— es también una atracción turística, por haber sido la primer línea de subterráneo del hemisferio sur (y de Latinoamérica) y por conservar los trenes que se utilizaban a principios del siglo XX.

El puerto de Buenos Aires es el mayor del país, y fue tradicionalmente la principal entrada marítima de Argentina. Actualmente maneja el 70% de las importaciones argentinas y concentra aproximadamente un 40% del total del comercio exterior del país.

Buenos Aires tiene dos aeropuertos comerciales, tres militares y uno privado. Los dos comerciales son el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, en la localidad de Ezeiza, a 35 kilómetros de la ciudad, y el Aeroparque Jorge Newbery en el barrio de Palermo. Desde el aeropuerto de Ezeiza hay vuelos a toda Sudamérica, Norteamérica, Europa, África, Asia y Oceanía. Es uno de los pocos aeropuertos de Sudamérica conectados con todos los continentes. Desde el Aeropuerto Jorge Newbery (llamado comúnmente Aeroparque), hay vuelos domésticos únicamente, con la excepción de los vuelos a Montevideo y Asunción.

Las dos mayores aerolíneas son Aerolíneas Argentinas y LAN Argentina. La primera tiene 35 destinos nacionales y 18 internacionales, mientras que la segunda tiene ocho destinos nacionales y tres internacionales. Volar es la mejor forma de recorrer el país y de entrar o salir a Buenos Aires. Los códigos IATA de los aeropuertos son EZE (Aeropuerto Internacional) y AEP (Aeropuerto Doméstico).

Servicios públicos

El servicio de agua corriente y cloacas fue administrado desde 1993 hasta 2006 por la empresa Aguas Argentinas, en marzo de 2006 su concesión fue rescindida. Para reemplazarla, el Estado nacional creó la empresa estatal Aguas y Saneamiento Argentinos (AYSA). El servicio es suministrado mediante dos plantas potabilizadoras, la planta General San Martín y la planta General Belgrano. La Planta Potabilizadora General San Martín, inaugurada en 1913, se encuentra ubicada en el barrio de Palermo, contando con una superficie de 28,5 ha y con una producción de 3.100.000 m3 de agua diarios. La Planta Potabilizadora General Belgrano se encuentra en la provincia de Buenos Aires, en la localidad de Bernal. Fue inaugurada en 1978 y cuenta con una superficie de 36 ha y una producción de 1.700.000 m3 diarios.

El servicio de gas natural es suministrado por MetroGAS desde diciembre de 1992. Durante 2006 fueron distribuidos un total de 4.398.286.000 m3 de gas, siendo 1.031.385.000 m3 para usuarios residenciales, 339.704.000 m3 para Gas Natural Comprimido, 169.264.000 m3 para usuarios comerciales, 173.411.000 m3 para industrias, 2.629.972.000 m3 para usinas eléctricas y 55.007.000 m3 para los entes oficiales.

El servicio eléctrico se encuentra a cargo de dos empresas: Edesur y Edenor. El área de cobertura de Edenor se encuentra delimitada por: Dársena "D", calle sin nombre, traza de la futura Autopista Costera, prolongación Avenida Pueyrredón, Avenida Córdoba, vías del Ferrocarril San Martín, Avenida General San Martín, Zamudio, Tinogasta, Avenida General San Martín, Avenida General Paz y el Río de La Plata;[36] mientras que Edesur se encarga del servicio en el resto de la ciudad. Según valores provisorios de 2004 la ciudad generó 14.783.018 MWh, mientras que sólo consumió 9.689.504.

El servicio de telefonía fija es brindado por Telecom Argentina y Telefónica de Argentina. Estas empresas son las encargadas de brindar el servicio desde la privatización de ENTel, en 1990. Para el año 2006 se encontraban en servicio 1.604.750 líneas de teléfonía, mientras que para el 2005 existían 9.491.787 abonados a la telefonía móvil. Además existían en 2006 1.068.859 accesos residenciales a internet[39] y 77.948 accesos de organizaciones. En cuanto al servicio televisión por cable, en 2006 había 2.752.323 abonados al mismo.

El servicio de recolección de residuos se encuentra organizado en seis zonas de recolección, en las cuales el servicio lo presta una empresa diferente. En la Zona 1 (que incluye los antiguos CGP 1, 2S, 2N y 3) el servicio lo brinda la empresa Cliba, en la Zona 2 (que incluye los antiguos CGP 13, 14O y 14E) es brindado por la empresa AESA, en la Zona 3 (que incluye los antiguos CGP 4, 5 y 6) el servicio lo presta la empresa URBASUR, en la Zona 4 (que incluye los antiguos CGP 7 y 10) el servicio lo brinda la empresa Níttida, en la Zona 5 (que incluye los antiguos CGP 8 y 9) es brindado por el Ente de Higiene Urbana[42] y en la Zona 6 (que incluye los antiguos CGP 11 y 12) lo presta la empresa INTEGRA.

Sus habitantes cuentan con un elevado acceso a los servicios públicos: el 99,9% cuenta con agua de red, la misma cantidad cuenta con electricidad de red, el 92,8% cuenta con gas de red, el 99,6% con alumbrado público, el 99,3% con recolección de residuos y el 89,7% de los hogares cuenta con telefonía. Estas cifras disminuyen para la población residente en villas, si bien la totalidad de sus habitantes recibe agua corriente (incluyendo la canilla pública), el 99,5% dispone de energía eléctrica, el 93,1% de alumbrado público, el 87,8 de recolección de residuos y sólo el 1,3% de gas corriente.[44

Cultura

La ciudad tiene un espectro cultural muy amplio debido a la diversidad de quienes la han habitado a lo largo de su historia. Un ejemplo de esto es el lunfardo, que se desarrolló y extendió desde mediados del siglo XIX en las zonas pobres de Buenos Aires, Rosario y Montevideo. Este argot tiene aportes idiomáticos provenientes de Italia, Francia, Galicia y Portugal, así como de la población negra y criolla local. El lunfardo quedó inmortalizado en las letras de la música popular, particularmente en las del tango. La gastronomía porteña también se destaca por su diversidad, aunque el denominador común es el empleo de carnes y la influencia italiana, en las recetas, muy difundida por las corrientes migratorias provenientes de ese país a principios del siglo XX.

Otra manifestación cultural propia del porteño es el fileteado, arte decorativo y popular, nacido en las primeras décadas del siglo XX. Suele presentarse en contextos emparentados con el tango, el diseño y la publicidad. Flores, volutas, hojas de acanto, cintas argentinas, se combinan con personajes populares mediante colores muy vivos y a través del contraste se da la idea del volumen. Los textos también forman parte de la composición del fileteado, con frases acuñadas por la sabiduría popular. En el año 2006 la legislatura porteña declaró al fileteado como Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires a partir de la sanción de la ley 1941.

El desarrollo cultural se aprecia en la gran cantidad de museos, teatros y bibliotecas que pueden encontrarse en la ciudad. La Avenida Corrientes, en cuyos tradicionales cafés y bares evolucionó el tango a principios y mediados del siglo XX, es la arteria donde se encuentran algunos de los teatros más importantes. En este sentido, Buenos Aires cuenta con una oferta muy diversa, y muchos de los teatros de mayor relevancia dependen directamente del Gobierno de la Ciudad: el Teatro Colón, el Teatro General San Martín, el Teatro Alvear, el Teatro Regio, el Teatro Sarmiento y el Teatro de la Ribera, entre otros. También existe una importante actividad en el Teatro Nacional Cervantes, el Centro Cultural Recoleta, el Centro Cultural General San Martín, el Teatro Maipo y la gran cantidad de teatros independientes que se encuentran distribuidos por los barrios.

El Gobierno de la Ciudad administra diez museos que abarcan diferentes temáticas: desde las artes plásticas (Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori) hasta la historia (Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio de Saavedra), pasando por el cine (Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken). También existen muchos museos dependientes del Gobierno Nacional (como el Museo de la Casa Rosada) o de fundaciones (como el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires).

De la Ciudad dependen 26 bibliotecas públicas que cuentan con 317.583 ejemplares. Además existen muchas bibliotecas dependientes de los diferentes Poderes de la Nación, así como de las diferentes universidades que se encuentran en la Capital.

Buenos Aires se distingue además como el mayor centro editorial del país, ya que allí residen las editoriales más importantes, y es también la ciudad donde se editan los diarios y revistas de mayor tirada. La industria editorial de Buenos Aires es una de las más competitivas de la región, y la densidad de librerías es bastante alta. En diferentes lugares pueden conseguirse con regularidad libros antiguos, primeras ediciones y publicaciones en diferentes idiomas, sobre todo en los comercios ubicados en la Avenida de Mayo y en la Avenida Corrientes, entre Callao y 9 de julio.

Una tradición importante es la de los Festejos de Carnaval. Existen en Buenos Aires 103 murgas, agrupando a más de 10.000 personas. Anualmente suelen juntarse más de 800.000 personas para disfrutar de la música, baile y canto que ofrecen estas comparsas en la gran cantidad de corsos que se realizan en los barrios porteños

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