Fenomenos Paranormales

Paranormales:


Paranormal es el nombre o adjetivo, que se utiliza para calificar aquellos fenómenos que contradicen las leyes naturales. Bajo ese término se agrupan también las disciplinas que intentan estudiarlos.

Fenomenos Paranormales


Descripción:


Una definición frecuentemente utilizada en la literatura científica es la de James E. Alcock (1981):

Un fenómeno paranormal es aquel que:

* No se puede explicar en términos de la ciencia actual;
* Únicamente se puede explicar mediante una amplia revisión de los principios de base de la ciencia;
* No es compatible con la norma de las percepciones, de las creencias y de las expectativas referentes a la realidad.


Fenómenos paranormales:


Ejemplos de presuntos fenómenos paranormales son la telepatía (o lectura del pensamiento de otra persona), la psicoquinesis (o capacidad de mover objetos con la voluntad pero sin tocarlos), la adivinación en sus múltiples formas, la comunicación con los espíritus, la percepción extrasensorial (que puede incluir a algunas de las anteriores), presencias de fantasmas, posesiones, reencarnaciones y otros presuntos fenómenos sobrenaturales post-mórtem, así como disciplinas y pseudociencias como la astrología, la lectura del Tarot y otros oráculos, la brujería, la magia y el esoterismo, medicinas alternativas y movimientos tales como el teosofismo y el New Age así como ciertas creencias orientales adaptadas al mundo occidental.

Una definición más amplia puede incluir:

* presuntos avistamientos de ovnis,
* contactos con extraterrestres,
* criptozoología o
* supuestos misterios que no son tales (como el triángulo de las Bermudas).

El número de presuntos fenómenos es casi inagotable:

* levitación,
* combustión espontánea,
* teletransportación,
* fotografía kirliana,

entre otros.


paranormal


Difusión actual:

A finales del siglo XX, la creencia en lo paranormal se ha difundido considerablemente, con miles de libros y secciones enteras de librerías dedicados al tema, revistas, un sinfín de películas y de series de televisión como Expediente X o la Dimensión Desconocida y programas de difusión tales como Cuarto Milenio.

Según un estudio de Gallup[2] en 2005 en EE. UU., 73% de los encuestados creían en al menos uno de diez fenómenos paranormales incluidos en la encuesta..

Los fenómenos eran los siguientes (número de respuestas positivas entre paréntesis): percepción extrasensorial (41%)

* casas embrujadas (37%)
* fantasmas (32%)
* telepatía (31%)
* adivinación del futuro (26%)
* astrología (25%)
* brujas (21%)
* comunicación con los muertos (21%)
* reencarnación (20%) y
* canalización de entidades espirituales (9%).


Investigación y métodos:


La investigación de los fenómenos paranormales, es a menudo complicada, por ser difícil de explicar en el ámbito de las normas científicas existentes o las teorías conocidas actualmente. A pesar de esta dificultad, existen algunos estudios sobre lo paranormal que son periódicamente realizados por investigadores de diferentes disciplinas en varias universidades. La investigación de lo paranormal es en gran parte realizada en el campo multidisciplinario de parapsicología.

Aunque la parapsicología tiene sus raíces en investigación anterior, se comenzó a utilizar el enfoque experimental en la década de 1930 bajo la dirección de J. B. Rhin (1895 - 1980). Rhin popularizó una metodología con la utilización de una serie de tarjetas con unos símbolos determinados, y dados especiales para experimentos en el laboratorio, con la fin de poder encontrar una correlación estadística de la percepción extrasensorial.

Fantasmas


En 1957, en EE. UU. fue fundada la Parapsychological Association para el estudio organizado y sistemático de los fenómenos de este tipo. En 1969, fue admitida en la prestigiosa Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. Esa afiliación, junto con una apertura mayor hacia los fenómenos psíquicos en la década de 1970, dio lugar a un aumento de la investigación parapsicológica. Durante este tiempo, otras organizaciones con el mismo fin también se fundaron, entre ellas la Academia de Parapsicología y Medicina (1970), el Instituto de Paraciencia (1971), la Academia de Religión e investigación psíquica, el Instituto de Ciencias Noéticas (1973), y la Asociación Internacional de Investigación Kirlian (1975). Cada uno de estos grupos realizaron experimentos sobre temas paranormales en diversos grados.

Diversos trabajos Parapsicológicos se realizaron también en el Instituto de Investigación de Stanford durante este tiempo. El estudio de lo paranormal se encuentra en general con la dificultad de estudiar cientificamente el fenómeno, aunque en algunas universidades es estudiado usando métodos experimentales; esa dificultad causa que todavía no se encuentra dentro de ningún campo aceptado por la mayoría de la comunidad científica. Los presuntos fenómenos son por tanto difíciles de caracterizar y explicar incluso si se suponen reales.

documentales

Actualmente la psicología mayoritariamente no se adhiere a los postulados de la parapsicología. En 1978 el catedrático de psiquiatría checo Stanislav Grof, radicado en EE. UU., funda la "Asociación Transpersonal Internacional" impulsando el estudio y la investigación de los estados modificados de la conciencia. Su aporte a la Parapsicología ha sido básicamente el concebir la conciencia humana, no sólo como un mero producto de nuestro cerebro, sino como algo que puede existir de un modo transmaterial, y que trascendería por tanto los límites del tiempo y del espacio. Los fenómenos paranormales, mediúmnicos y místicos tendrían por tanto cabida para estudio en este nuevo modelo de la psique humana que ha desafiado los postulados establecidos por la ciencia convencional.

Diversos estudiosos de los fenómenos paranormales han intentado desarrollar metodologías de estudio más o menos formales. Entre dichas metodologías se pueden distinguir las siguientes.


La opinión científica:

La mayoría de los científicos se muestran escépticos o afirman que no existen fenómenos paranormales: según ellos, estos presuntos fenómenos no son observables de una forma sistemática y repetible, con lo que es imposible aplicarles el método científico. Las críticas principales han sido consignadas en el apartado de metodología: sesgo del observador, ausencia de repetibilidad y falsibilidad, recolección de datos poco sistemática, evidencia anecdótica, diversas falacias lógicas, subjetivismo. A esto se añade el famoso principio popularizado por el astrónomo Carl Sagan, en el sentido de que "afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria". Es decir, una afirmación que se sale de lo común, como por definición es cualquier afirmación sobre un fenómeno paranormal, no puede ser creída a menos que la evidencia en favor de dicha afirmación sea abrumadora.

En el mismo sentido, los escépticos acusan con frecuencia a los estudiosos de lo paranormal de adolecer de una excesiva credulidad, tomando como verdaderas todas las afirmaciones paranormales sin someterlas a la menor crítica, o directamente de ser charlatanes, de intentar engañar al público con un propósito espurio, típicamente económico.

En todo caso, según los escépticos, sí cabe una posibilidad de considerar los presuntos fenómenos parapsicológicos en el campo de la ciencia: dentro de la psicología individual y social, no tanto como fenómenos reales sino como estudios en la percepción y en el desarrollo de creencias.


Videos y Relatos sobre Fenomenos Paranormales:


La Maldición del Exorcista:

espiritus


No cabe duda de que la película El exorcista puso de actualidad en el mundo entero el tema del satanismo, las posesiones diabólicas y los exorcismos, porque si bien anteriormente ya se daba el fenómeno y se utilizaba el viejo rito del exorcismo, nunca hasta entonces se habló tanto de ello. En efecto, hemos de reconocer que gracias a la publicación de la novela y a la realización del filme, William Peter Blatty ha conseguido que las personas se interesen por este tipo de extraños fenómenos, y que la ciencia se fije un poco más en ellos, los investigue y los analice. Tras la publicación de la novela El exorcista, ante la insistente demanda por parte del público de más detalles y pormenores sobre el tema, se escribió el guión de la película del mismo nombrey se estrenó en 1973.

Fenomenos



A continuación transcribimos los puntos más importantes relativos a cómo y por qué William Peter Blatty se interesó e investigó sobre este oscuro y misterioso tema de las posesiones. Corría el año 1949 cuando William Peter Blatty, estudiante en la Universidad de Georgetown, en Washington, DC, leyó el siguiente relato en el numero del 20 de agosto de The Washington Post: “Ha sido quizás una de las más notables experiencias de su clase en la reciente historia de la religión. Un muchacho de catorce años, de Mount Rainier, fue liberado de la posesión diabólica por un sacerdote católico, según información recibida ayer. Se dijo que, sólo después de 20 o 30 sesiones del antiguo rito del exorcismo, aquí y en Saint Louis, fue, por fin expulsado del muchacho el demonio. Salvo en las 3 últimas sesiones, el muchacho caía en un violento delirio de gritos, maldíciones y frases pronunciadas en latín (lengua que nunca había estudiado), cada vez que el sacerdote llegaba a los puntos culminantes del ritual de 27 páginas en que ordenaba al demonio que saliese del muchacho. Absolutamente entregado a su tarea, el sacerdote permaneció dos meses con el chico, durante los cuales presenció manifestaciones tales como la de la cama cruzando la estancia mientras dormía el muchacho. Un pastor protestante de Washington informó con anterioridad que había presenciado personalmente manifestaciones similares, como una vez en que el jergón donde dormía el chico se deslizó despacio sobre el suelo, hasta que el muchacho se dio de cabeza contra una cama, despertándose. En otra ocasión, referida por el pastor protestante, un pesado sillón en que estaba sentado el muchacho, con las rodillas encogidas debajo del mentón, se inclinó lentamente a un lado y se volcó, arrojando al chico al suelo. El último exorcismo, durante el cual el diablo fue expulsado del muchacho, se celebró, según se informa, en el mes de mayo, y desde entonces, no se han producido nuevas manifestaciones.



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El ritual del exorcismo, en su forma actual, se remonta a 1.500 años de antiguedad, y desde entonces hasta Jesucristo. Pero antes de apelar a él se habían agotado todos los medios, médicos y psiquiátricos para curar al chico, en. presencia del cual se producían, según se informó también, manifestaciones tales como las de una fruta saltando de encima de la nevera de su casa y estrellándose contra la pared. El muchacho fue llevado al hospital de la Universidad de Georgetown, donde se estudió a fondo su dolencia, y al de la Universidad de Saint Louis. Ambas instituciones pertenecen a los jesuitas. Por último, los dos hospitales católicos informaron que se veían incapaces de curar al chico por medios naturales. Sólo entonces se recurrió a la cura espiritual. El rito del exorcismo fue iniciado por un sacerdote jesuita. Los detalles del exorcismo del muchacho fueron descritos, en el mismo The Washington Post, por otro sacerdote jesuita, no por el propio exorcista.

El ritual empezó en Saint Louis, continuó en Washington y terminó en Saint Louis. Durante 2 meses, el jesuita permaneció con el muchacho, acompañándolo en el tren a la ida y a la vuelta, durmiendo en la misma casa y, a veces, en la misma habitación que él. Presenció muchas manifestaciones iguales a las referidas este mes por el pastor protestante en una reunión, el cual estuvo aquí para estudiar el caso y, según se cuenta, dijo que era el fenómeno más imponente de Poltergeist que había visto en todos sus años de famosas investigaciones en este campo.

El chico no se curó en seguida con el ritual del exorcismo. La práctica de éste requiere unos tres cuartos de hora. Durante este tiempo, el muchacho sufría terribles arrebatos, blasfemaba, chillaba y pronunciaba las asombrosas frases en latín. Pero, en definitiva, durante la última celebración del rito, el muchacho permaneció tranquilo. Y se ha dicho que desde entonces han cesado todas las manifestaciones de la dolencia, como el extraño desplazamiento de la cama en la habitación y una vez en que la familia del chico vio que un cuadro salía proyectado de la pared en presencia de aquél. A principios de este año fue cuando unos miembros de la familia del muchacho visitaron a su pastor y le contaron los extraños sucesos que ocurrían en su casa de Mount Rainier desde el 18 de enero de 1949.

El ministro visitó la casa del chico y presenció algunas de las manifestaciones. Pero aunque a primera vista parecían inexplicables, como las raspaduras en la pared en presencia del chico, había siempre la posibilidad –dijo– de que el propio muchacho produjese de algún modo los ruidos. Siempre impulsado por su escepticismo, el pastor llevó al chico a pasar una noche, la del 17 de febrero, a su propia casa. Y allí, ante sus propios ojos, se produjeron las dos manifestaciones que, a su entender, estaban más allá de cualquier explicación natural. En una de éstas, el jergón del chico se deslizó por el suelo, teniendo él las manos destapadas y rígido el cuerpo. En la otra, el pesado sillón en el que estaba el muchacho sentado inmóvil, se inclinó y cayó, ante los asombrados ojos del pastor. Éste trató de hacer caer el sillón, estando sentado en él, pero no lo consiguió. El caso produjo reacciones tales como la de unos vecinos de la familia del muchacho, que rociaron con agua bendita los alrededores de la casa. Según se dijo, el escepticismo de algunos vecinos de Mount Rainier se desvaneció de pronto cuando, después de haberse burlado del asunto, invitaron al chico y a su madre a pasar una noche en sus propias casas «no encantadas» y vieron, asombrados, cómo se producían algunas manifestaciones ante sus propios ojos, tales como las violentas y, al parecer, involuntarias sacudidas de la cama del muchacho.

El artículo que acabamos de reproducir impresionó y movilizó a W.P.Blatty, porque si había demonios, también, lógicamente, tenía que haber un Dios y vida eterna. Pasaron los años, William Peter Blatty se convirtió en escritor, y, según confiesa él mismo, pensó muchísimas veces en este caso de posesión, que había alimentado su imaginación a partir de 1949. Era un tema digno de una gran novela, por lo cual fue a la redacción del periódico, se interesó por el caso, pero no consiguió información alguna.

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Blatty creía en la realidad de las posesiones demoníacas, e incluso en su juventud creyó tener vocación sacerdotal y concibió la idea de hacerse jesuita, para lo cual estudió y se graduó en la Universidad Católica de Georgetown, regida por los jesuitas. Pero, al fin, comprobó que no tenía vocación. El escribir una novela sobre posesiones demoníacas y exorcismo fue para él como la compensación a una vocación frustrada.

En 1963 concibió la idea de escribir el gran libro sobre las posesiones diabólicas como tema básico, idea que fue cristalizando en su mente a medida que iba investigando y estudiando el tema de las posesiones y exorcismos. Se lo tomó muy en serio, a juzgar por sus declaraciones: “Durante más de veinte años he leído todos los libros publicados en inglés acerca de estos temas, y me considero el mayor especialista en esta materia en los Estados Unidos y tal vez en el mundo. No soy yo el único que opina así, pues también lo creen los jesuitas que me conocen.”

Blatty estudió toda la literatura existente sobre las posesiones diabólicas, remontándose incluso a las fuentes de información de los tiempos del antiguo Egipto. De sus estudios sacó la conclusión de que el 90% de los casos podían verosímilmente atribuirse a ftaude o ilusión, o a ambas cosas a la vez, o bien a interpretaciones erróneas de síntomas de psicosis, en particular de esquizofrenia paranoica o de ciertas neurosis, especialmente histeria y neurastena. También aclaró que el 80% de los supuestos posesos eran mujeres. Este porcentaje tan desproporcionado sugería, como opuesta a la posesión, una vulgar afección llamada antaño “furor uterino.”



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Sus descubrimientos explicaban el porqué de la obscenidad del lenguaje y el comportamiento erótico-sexual que se manifiestan invariablemente y sin excepción en todos los casos de presunta posesión diabólica. Es evidente el Síndrome de Tourette, Inhabitual perturbación neurológica sólo recientemente aislada y etiquetada, que se caracteriza en especial por una súbita y aparentemente inmotivada e imprevisible aparición de un impulso generalmente irresistible, a pronunciar una interminable serie de obscenidades, de repugnante grosería. Descubrió una sintomatología común en casos de posesión separados por el tiempo y el espacio así como de edad y sexo, pues mientras en unos casos eran mujeres jóvenes, en otros eran viejos. Todas estas investigaciones llevaron a Blatty a una conclusión: en algunos casos, muy especiales, se daba realmente la posesión demoníaca.

Tan profunda y exhaustiva fue la investigación de Blatty, que un famoso psicólogo, el doctor Alan Cohern, reconoció que algunos pacientes habían estado “demoníacamente obsesos,” o sea, que hablan llegado a una fase o nivel de posesión diabólica. Este doctor se refirió a los casos de dos niños, de diez y once años, respectivamente, que estaban y cuya manifestación era “una voz o ente interior” que les mandaba, ordenaba y dirigía. Los niños acabaron por matar crucificado a otro niño, de tres años de edad, en San Francisco, simplemente porque “su otro yo se lo había ordenado.” También se supo que el doctor Wilson van Deusen –psicólogo jefe del State Mental Hospital del norte de California– creía que muchos pacientes del pabellón de enajenados mentales de aquella institución estaban poseídos a tal extremo que él mismo llegó, en ocasiones, a practicar un exorcismo terapéutico. En cuanto al psiquiatra Morton Prince, en una ocasión curó a una paciente con un exorcismo oficial.

El investigador buscó a los testigos oculares de los casos de posesión, como el famoso psicólogo William Jarnes, que en Watseka, Illinois, trató a una muchacha posesa con cambio integral y radical de personalidad, la cual se creía una tal Mary Roff, que tenía dieciséis años cuando murió, unos años antes, en un manicomio. Incluso llegó a descubrir un caso que trató el prestigioso psicólogo y psiquiatra Carl Jung: era el caso de una niña de quince años que se vio poseída por tres personalidades diferentes durante más de un año, con una amplia producción de fenómenos paranormales, controlados y analizados por el propio Carl Jung y, por tanto, sin posibilidad de fraude. Entre la lista de personalidades de la ciencia que acabaron por declarar y reconocer la existencia de la posesión podemos citar al psiquiatra de Milwaukee, el doctor Alan Reed, quien dijo “que no descartaba la posesión como explicación de algunas formas extremas de trastornos psíquicos.” El doctor Walter Brown, psiquiatra del Mount Sinai Hospital, de Nueva York, dijo que “todo psicoanálisis y la psicoterapia son formas de exorcismos.”

Gracias a los jesuitas, supo que el 23 de abril de 1961, el padre Joseph de Tonquedec, el viejo exorcista oficial de París y uno de los más prestigiosos exorcistas modernos, declaró que, con toda certeza, había presenciado e intervenido en un caso auténtico de posesión diabólica y, probablemente, en otros dos casos más. Blatty visitó a numerosos jesuitas amigos con la esperanza de que le presentaran a alguien que hubiese efectuado un exorcismo, tal vez a un sacerdote procedente de alguna misión extranjera, pues sabido es que los casos de posesión son frecuentes en África y Asia. Sus investigaciones lo llevaron ante el padre jesuita Thomas Bermingham, profesor en Brooklyn y en St. Andrews on Hudson, el cual había sido también profesor del propio Blatty en sus tiempos de noviciado. El padre Bermingham estaba muy cambiado: tenía cuarenta años y todo el pelo blanco, y se decía que había sido a causa de un exorcismo. No hablaba, rondaba solitariamente por los largos paseos entre los árboles y tenía una mirada apagada e inexpresiva.

Este padre fue precisamente el que habló a Blatty de un jesuita amigo suyo que había llevado a cabo un exorcismo, pero que no recordaba el nombre. Se refería al caso de posesión que el propio Blatty leyera el 20 de agosto de 1949 en The Washington Post. Rápidamente se dirigió a la redacción del diario, pero no encontró al periodista que había escrito el artículo, y nada sabían allí sobre los nombres del muchacho poseso ni del exorcista que llevó a cabo el rito. Entonces Blatty se fue a visitar a otro jesuita, también amigo suyo, que vivía en Los Ángeles, el cual pudo facilitarle el nombre y la dirección del tan buscado exorcista.

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William Peter Blatty escribió al exorcista, y éste le contestó con otra carta, que reprodujo al final de la obra De la novela al guión. Como es natural, y para proteger el anonimato de los verdaderos protagonistas del hecho, en esta carta se omiten los nombres propios. La lectura de esta carta electrizó a Blatty, porque al fin había dado con el caso que durante tantos años había buscado. Volvió a escribir nuevamente al exorcista para que le dejara por lo menos hojear su Diario, con la promesa formal de no publicarlo, y de nuevo el viejo exorcista se excusó aunque asegurándole que se trataba de una posesión auténtica, en la que se habían producido fenómenos paranormales.

Ante, la imposibilidad de conseguir la información deseada, Blatty tocó otros resortes entre sus amigos los jesuitas, y en 1952, un sacerdote pidió ver el Diario del exorcista en el archivo secreto de la archidiócesis de Washington, y al entregárselo le contestaron: “Su Eminencia el cardenal me ha encargado que le informe que no desea que el caso de posesión del muchacho de Mount Rainier sea discutido públicamente. Los padres del muchacho hicieron petición formal a este respecto. Y nosotros hemos tratado de librarlos, a ellos y al muchacho, de toda publicidad enojosa.”


El diario del exorcista estaba bien guardado, pues había sido confiado a otras dos personas que estaban en contacto con el chico, para vigilar el curso de su recuperación, y a los archivos secretos de nada menos que dos archidiócesis, pero de algún modo, el original o una copia del mismo fue a parar al archivo de un hospital, en donde estuvo el poseso recluido durante algún tiempo y donde se realizó parte del exorcismo. El tan buscado Diario del exorcista del caso de Mount Rainier fue a parar a manos de William Peter Blatty, quien, por fin, pudo leerlo y descubrir lá identidad del muchacho poseso y su dirección, así como el desarrollo y pormenores de todo el caso de posesión y el correspondiente exorcismo, incluyendo la producción de una amplia gama de fenomenología paranormal en presencia de varios testigos oculares. Una vez leído el Diario, Blatty declaró que era exacto el artículo que en su día publicara The Washington Post, y sobre el reciente y auténtico caso de posesión montó su famosa novela El exorcista. La única persona en el mundo que sabe y ha publicado lo que ocurrió en realidad en el caso de posesión diabólica de Mount Rainier es William Peter Blatty, así como también es el único que sabe cuánto hay de cierto en su novela y película respecto a este famoso caso.

La figura del exorcista fue creada tomando modelo al filósofo-paleontólogo jesuita Teilhard de Chardin, incluso con sus flaquezas, confesadas por él. mismo, que trabajó como arqueólogo en las ruinas de Nínive. Para calmar la inquietud del verdadero exorcista, cambió la figura del muchacho poseso por una niña, así como los lugares concretos y personajes. El argumento de la novela y del filme nos presenta a una niña posesa, una madre atea y un sacerdote de poca fe, que es llamado para el exorcismo. La madre busca ayuda psiquiátrica, y como la ciencia no encuentra una explicación lógica y, además, la niña comete un asesinato, empujada por un ser interior que la domina, la madre recurre a la Iglesia católica para que la exorcicen, al objeto de tener un poderoso argumento psicológico y emocional para librar a la niña de la cárcel; pero resulta que la niña, realmente posesa, origina una serie de fenómenos paranormales, por lo que, al final, son designados un exorcista y un ayudante, y los dos llevan a cabo el rito que determina la muerte de ambos en horribles circunstancias. Este es, a grandes rasgos, el argumento de El exorcista.

Según manifestaciones de Blatty, en el caso de posesión de 1949 no hubo asesinatos ni muertes, si bien los dos sacerdotes que intervinieron sufrieron graves lesiones, y uno de ellos, durante varias semanas, tuvo que levantar el cáliz con una sola mano al decir misa. También era cierto que el muchacho poseso era, capaz de recitar como un loro varias palabras, e incluso frases en latín, y que siempre sufría furiosos ataques cuando el exorcista decia palabras con las que empieza el primero de los severos conjuros del ritual católico del exorcismo, pero este fenómeno puede atribuirse a la agudizada acción intelectual inconsciente, a veces cincuenta veces superior a la normal y que, como dijo Jung, es una posible concomitancia de ciertas formas de histerismo. La furia era provocada por el tono súbitamente fuerte y autoritario que la Iglesia católica recomienda que se utilice en sus Instrucciones a los exorcistas, para hacer los conjuros.

El exorcista exigía frecuentemente a la “inteligencia extraña” que dominaba el cuerpo y mente del muchacho, una respuesta en latín a ciertas preguntas ordenadas por el ritual, como, por ejemplo: “¿Cómo te llamas? ¿Cuándo te marcharás?,” etcétera, y, en cierta ocasión, el “ente demoníaco,” protestó diciendo: “Yo hablo la lengua de las personas.” Curiosamente, una declaración idéntica a ésta se produjo en dos casos más de auténtica posesión, y fue explicada por los propios “entes poseedores” como debido a la falta, en el cuerpo de sus anfitriones, de las formaciones musculares, en el aparato físico de la fonación, que se desarrollan con el empleo del lenguaje, y en estos dos casos a los que me estoy refiriendo, el poseso podía hablar indistintamente en inglés, francés, alemán y latín, que son precisamente los idiomas que conocen y hablan correctamente los jesuitas recién salidos de su Instituto.

Entre los fenómenos paranormales que se produjeron en el caso de Mount Rainier tenemos la levitación de una mesilla de noche que se encontraba junto a la cama del poseso en el hospital. Esta levitación pudo ser bien observada por el profesor de Física de la Universidad de Washington. También aparecían repetidamente marcas, sefíales, letras y palabras, que surgían de una manera espontánea y sin causa aparente, en distintas partes de la piel del poseso. Muchas veces eran palabras claramente diseñadas en simples caracteres rojos, por lo general, de poco más de 51 milímetros de altura; en otras ocasiones eran símbolos, y, a veces, representaciones pictóricas. Una de las palabras más significativas que aparecieron era spite, que en castellano significa odio. Uno de los símbolos era una flecha, que apuntaba directamente a los órganos sexuales masculinos del poseso. Y entre los dibujos, clarísimos, apareció una imagen de una cara satánica. De entre toda esta variedad de marcas, las que aparecían más frecuentemente y que alarmaban a los que cuidaban al poseso, eran unas largas rayas, que emergían con fuerza y acababan por romper la piel del muchacho, con la correspondiente salida de sangre, dando la extraña sensación de que el chico había sido arañado con unas místeríosas púas de una pequeña horca invisible, o quizá por una garra satánica.


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Estas señales, que aparecían en el cuerpo del muchacho, pudieron ser observadas repetidamente y con gran claridad, porque el muchacho sólo llevaba puestos unos calzoncillos, y el resto del cuerpo, desnudo. No había tampoco cubrecamas, las manos permanecían a la vista de todo el mundo y él estaba aislado, por lo cual nada ni nadie podía hacer aquellas marcas. En cierta ocasión apareció una de las marcas en la cara interna de un muslo, y desde aquí se extendió hasta el tobillo. El muchacho sangró entonces abundantemente. El fenómeno se produjo a tan sólo unos centímetros de distancia del exorcista, sus ayudantes y demás científicos que le observaban. La duración de estas señales variaba, permaneciendo grabadas sobre su piel, en una ocasión, durante más de cuatro horas, la palabra spite.

Tanto en la novela como en la película, Blatty cambió la levitación de la mesilla de noche del hospital por la levitación de la propia cama de la posesa. Otros fenómenos paranormales tomados del caso real fueron las raspaduras en la pared, los ruidos misteriosos en la habitación, es decir, los clásicos Poltergeist, las manifestaciones menores de la telecinesia, tales como un cajón que salía de su armario y caía al suelo; las levitaciones y vuelos de varios objetos y muebles por la habitación; las misteriosas marcas que aparecían impresas en la propia carne del poseso; la transformación de la voz en cavernosa y gutural, con inflexiones satánicas; extrañas habilidades psíquicas del poseso, hiperdinarnismo o superfuerza paranormal; las metamorfosis y rugido propios de una bestia salvaje; los increíbles salivazos que, con potencia e inaudita puntería, dirigía a los exorcistas, incluso con los ojos vendados; los fenómenos de tipo de percepción extrasensorial, clarividencia, precognición, etc.

Blatty tomó de otros casos de posesión el fenómeno de la transformación de la cara, de la horrible lengua pastosa y alargada, característicos de cierto tipo de trastornos histéricos, el terrible frío en la habitación, las sacudidas en la misma, el agrietamiento del techo, etc., así como unos cuantos fenómenos más de tipo paranormal, de menor importancia y algo ambiguos. El fenómeno de la vuelta de la cabeza sobre el cuello fue extremadamente acentuado en la película, en que giró 180 grados. No ocurrió en el caso de Mount Rainier, pero sí en otros casos de posesión e histerismo. En efecto, se han observado casos en los que el poseso fue capaz de realizar las más increíbles contorsiones, llegando al extremo de doblarse hacia atrás, hacerse una auténtica bola y tocar los pies con la cabeza; y todo ello sin lanzar ningún grito de dolor, como si fuera 1a cosa más normal del mundo.
En la película, la posesa reacciona como los endemoniados. También son auténticos las descripciones de los ritos de la misa negra y los demás aspectos del libro relacionados con el satanismo y la posesión diabólica. Incluso hay en la obra una prueba de la existencia del poder del Mal y la intervención del mismo en los actos humanos, de una inteligencia maligna inconcebible; la escena de la masturbación de la chica con un crucifijo es una acción que tanto en la obra literaria como en la vida real, hace que una persona atea busque una interpretación religiosa del acto.

El exorcistaBlatty cree en la posesión demoníaca, y respecto a ello ha declarado personalmente que un 97 ó 98% de los casos llamados fácilmente de posesión, no son más que trastornos psíquicos, para los cuales la ciencia tiene una explicación satisfactoria. Sin embargo, queda un 2 o 3% que son casos reales de posesión diabólica. Opina que se ha adelantado muy poco en el estudio de estos fenómenos: “Psiquiátricamente no se sabe hoy más de lo que se sabía en 1921 sobre el fenómeno de las posesiones demoníacas, su naturaleza y las causas por las que se producen.” Estos fenómenos son tributarios no sólo de la psiquiatría, sino también de la psicología y, muy principalmente, de la parapsicología, puesto que en ellos se producen precisamente fenómenos paranormales.

La Maldición:

Aunque pueda parecer increíble, una aparente maldición se cierne sobre las personas que en algún momento y de alguna forma han tenido algo que ver con el tema de El exorcista. El propio Blatty ha confesado que ya cuando escribía los últimos capítulos de la novela vivió una interminable serie de extrañas y misteriosas experiencias que le hicieron dudar de su integridad mental. En gran parte atribuye a autosugestión lo ocurrido, si bien reconoce que le han pasado ciertas cosas para las cuales no encuentra una explicación racional y cree que son verdaderas manifestaciones de “entes desconocidos.”

También al equipo que filmaba El exorcista le currieron unos sucesos extraños que, por una serie de motivos comerciales, no les han permitido hacer públicos. Por ejemplo, la noche en que se inició el rodaje de la pelícuua, inexplicablemente empezaron a arder los estudios cinematográficos de la Warner en Hollywood. Quizá fue una coincidencia, lo mismo que el hecho de que Jack MeGowran, actor que interpretaba un importante personaje en la película y que murió, al fin, en ella, acabó muriendo en realidad poco después de haber finalizado el rodaje de la película. Otra “coincidencia”: el jesuita Tom Bermingham, consejero técnico de la película, tuvo que ser hospitalizado urgentemente, ya que le apareció un tumor en su brazo y hubo que extirpárselo.

Fenomenos Paranormales


La joven Linda Blair que estaba encinta, fue violentamente derribada por su caballo favorito. Además de correr gran riesgo físico, perdió el hijo, lo cual le causó el consiguiente trauma, que dejó ciertas secuelas en su equilibrio psicofísico. Por otra parte, en la versión teatral de la obra estrenada en el “Teatro Comedy” del West End, en Londres, el papel de posesa lo interpretaba la bella actriz Mary Ure, la cual murio la misma noche del estreno, después de la representación, en misteriosas circunstancias, no aclaradas todavía. La actriz representaba el papel de una posesa en la que había penetrado el espíritu de un muerto. Durante la representación se tiraba al suelo, se desvanecía unos segundos, volvía en sí ya posesa; tanto por su voz como por sus gestos, se veía que dentro de ella se hallaba otro espíritu que gritaba, aullaba, se transformaba en una bestia salvaje. La noche del estreno, los espectadores del “Teatro Comedy” se estremecieron al oírla hablar con aquella voz tan diabólicamente maligna, de ultratumba. Según dijeron los críticos, “jamás había salido antes de su garganta un tono de voz semejante,” opinión en la que coincidieron sus mismos compañeros, quienes la felicitaron por haber “vivido” tan extraordinariamente su papel de posesa demoníaca. A la mañana siguiente, a eso de las once y media, fueron a buscarla a su apartamento y la encontraron muerta. Estaba tendida en la cama, con síntomas de haber vomitado. Su rostro había perdido toda su belleza y mostraba una horrible mueca. Llamado el médico, la examinó y certificó que había muerto por asfixia a causa de los vómitos, que le sobrevendrían cuando dormía. Sea como fuere, los forenses no han dicho por ahora su última palabra. Su muerte es un enigma, y sabemos extraoficialmente que se encuentran ante uno de los casos más difíciles de determinación del origen de la muerte.

Sea como fuere, lo cierto es que Mary Ure se retiró a su casa á las tres y media de la madrugada, y ya nadie más la volvió a ver con vida. Según parece, la muerte le sobrevino tras un violento ataque de “extraños vómitos”, cuyos restos fueron encontrados junto a ella, y todavía no hay una explicación oficial y plausible que aclare tan misteriosa muerte. ¿Quizás estaba realmente posesa?



Documental de la Maldición del Exorcista:


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Huellas De Fuego: ¿Mensajes Del Purgatorio?


En 1897, el párroco de la iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio, en Roma, inició una extraña colección: las huellas de fuego dejadas en páginas de libros, ropas o sábanas por almas que han regresado del más allá para «pedir el sufragio de oraciones».
La iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio, situada frente al Tíber, en Roma, constituye una curiosidad en sí misma: es la única construcción de estilo neogótico de la capital. Pequeña, apretada entre altos edificios, es una rareza arquitectónica de la Ciudad Eterna. Pero encierra otras rarezas, además de su aspecto exterior.

paranormal


Dentro de la iglesia hay algo que quizá sea único en el mundo: en un cuartito contiguo a la iglesia se puede adivinar lo que podríamos llamar «una colección de testimonios del más allá». Se trata de un conjunto de sábanas, hábitos, tablillas y páginas de libros encerrados en vitrinas de cristal, todos los cuales muestran signos impresionantes: cruces, huellas ennegrecidas de dedos y de manos.

Esta singular colección fue iniciada en 1897. En aquel año, la capilla de la Virgen del Rosario, situada junto a la iglesia, se incendió. Cuando las llamas quedaron extinguidas el párroco de aquella época, Victor Jouet, observó algo extraño en una pared del altar. Quizá había sido una jugarreta del fuego, pero el hecho era que el humo había trazado un dibujo que resultaba, por lo menos, alucinante: parecía un rostro, un rostro de expresión afligida y melancólica.

Jouet llegó a una conclusión muy personal: quizá era un difunto que trataba de comunicarse con los vivos, probablemente un alma en pena, condenada a pasar un período más o menos largo en el purgatorio. El religioso se preguntó si en otros lugares se habrían registrado apariciones análogas, y comenzó a realizar investigaciones en ese sentido.

La búsqueda no resultó nada sencilla pero, al cabo de algunos años, el padre Jouet consiguió reunir muchos testimonios curiosos que parecían confirmar su hipótesis: en varios casos, almas que se encontraban en el purgatorio se habían manifestado a los vivos, pidiendo plegarias e intercesiones que apresuraran su llegada al paraíso.

La documentación relativa a estos hechos increíbles se conserva justamente en el museo anexo a la iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio, un museo escalofriante que permite revivir, a través de las dramáticas «huellas de fuego» que han persistido de ellas, las sombrías historias que ocurrieron en el. pasado.



Era la noche del 21 de diciembre de 1838. José Stitz estaba leyendo un libro de oraciones cuando, de improviso, se estampó en una de las páginas la huella de una mano. El corazón de Stitz dio un brinco de temor, tanto más porque le pareció sentir una presencia insólita, una ráfaga de viento frío. Después, creyó escuchar una voz: reconoció la de su hermano, muerto hacía poco, que le suplicaba que hiciera rezar unas misas por su alma, para abreviar su estancia en el purgatorio. Stitz se sobresaltó; creyó que se había quedado dormido un momento, pero no era así: lo probaba la palma ennegrecida claramente visible en una página del libro.

Fantasmas


También le hermana Margarita del Sagrado Corazón recibió, en la noche del 5 de junio de 1864, una visita de ultratumba. La religiosa estaba acostada; de pronto, su celda se llenó de sombras indistintas y una de éstas se fue concretando, lentamente, hasta hacerse reconocible: era la hermana Maria, muerta poco tiempo antes. La aparición, vestida con el hábito de las clarisas –orden a la que había pertenecido la difunta–, parecía desesperada. Cuando vivía –explicó a la atónita Margarita– había cometido un grave pecado: había deseado ardientemente la muerte, con el objeto de sustraerse a los dolores que le causaba la enfermedad que sufría, y a consecuencia de la cual murió. Por esto, le habían correspondido veinte años de purgatorio. El «fantasma» pidió luego oraciones que apresuraran su paso al paraíso. La hermana Margarita, aunque lógicamente se sentía aterrorizada, creía ser víctima de una alucinación. Y, para convencerla, la aparición quiso dejar un signo tangible de su presencia y tocó con un dedo de fuego la funda de su almohada.

Junto a este documento, se encuentra en la iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio otro testimonio ultraterreno. Fue dejado, el 1 de noviembre de 1731, por el padre Panzini, abad de la ciudad italiana de Mantua. Su venida a este mundo para pedir la intercesión de los vivos se estampó sobre la túnica de la venerable madre Isabella Fornari, abadesa de las clarisas de Todi, con dos huellas, la segunda de las cuales quemó el hábito y la camisa de la religiosa. El padre Panzini dejó además otros «signos» en hojas de papel y en una mesilla de madera en la que hasta quedó impresa una cruz.


La lista podría continuar largamente, pero bastará con recordar aquí otra historia vinculada a una huella de fuego. Se remonta a 1814. Una noche de ese año Margarita Demmerlé, de Metz (Francia), recibió la visita de la madre de su marido: «Soy tu suegra, muerta de parto hace treinta años –dijo el fantasma–. Haz una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Marienthal por mí.» La nuera obedeció, y cuando hubo realizado la peregrinación, la difunta reapareció. Después de agradecerle su bondad le dijo que, finalmente, estaba a punto de ascender al paraíso y le dejó un «recuerdo»: una huella de fuego en el vestido que llevaba.

documentales



¿Qué decir a propósito de este insólito «museo del más allá»? Quizá convenga subrayar, en primer lugar, que los episodios ocurrieron en épocas pasadas, cuando la gente quizá estuviera más dispuesta a aceptar la posibilidad de estas «visitas». Hay que observar, además, que estas extrañas apariciones siempre tuvieron lugar por la noche, en las horas que se han revelado como más idóneas para que se produzcan fenómenos de alucinación y sugestión.

Agreguemos, finalmente, que algunas de estas historias tienen como protagonistas, ya a religiosos, ya a creyentes fervientes, como José Stitz, que estaba leyendo un libro de oraciones cuando se le apareció su difunto hermano.

De modo que bien podríamos imaginar que estas personas –que, por otra parte, es posible que estuvieran adormiladas, o en esa especie de ligero trance que tanto se parece al duermevela– hayan provocado ellas mismas esos fenómenos psicokinéticos. En ese caso, los «fantasmas» y sus «huellas de fuego» podrían haber sido creados por sus mentes que, fuertemente impresionadas por su presunto contacto con el más allá, habrían originado acontecimientos PK.

¿Será esta una explicación demasiado racionalista? No deja de ser extraño que ni siquiera quienes creen en la realidad del espiritismo hagan figurar con seguridad «las huellas de fuego» entre los fenómenos que dan fe de una comunicación entre este y «el otro mundo». Hechos de este tipo suceden muy pocas veces en el curso de sesiones mediúmnicas. El estudioso alemán Hartmann informó acerca de uno, ocurrido en presencia de la médium Elisabetta Esslinger:

En el transcurso de una sesión, la mujer, antes de estrechar la mano a una presunta «pobre alma», liberada por medio de sus asiduas plegarias, se envolvió la mano con un pañuelo. Fue una protección utilísima, porque el apretón hizo saltar chispas que dejaron sobre la tela trazas de quemaduras en forma de mano.

espiritus


Por otro lado, en un opúsculo editado por los misioneros del Sagrado Corazón se puede leer:

La Iglesia condena el espiritismo, considerado una creencia susceptible de evocar con prácticas mediúmnicas el espíritu de los difuntos. Pero el museo recoge solamente huellas causadas por almas que volvieron espontáneamente, para pedir sufragios de plegarias o buenas obras.

Las «huellas de fuego» se hallan, por lo tanto, estrechamente ligadas a un problema de fe. Misteriosas, enigmáticas, constituyen un desafío inquietante para el hombre del año 2000 que, evidentemente, es ya incapaz de sumergirse en una atmósfera que haga posibles fenómenos de este tipo.



Fantasmas Sin Alma:



Si los fantasmas son los espíritus de los muertos, como muchos creen, ¿Cómo podemos justificar las apariciones «inanimadas» como las de animales u objetos?

Durante los años treinta se decía que un autobús londinense rojo de dos pisos hostigaba a los motoristas en la zona de North Kensington a última hora de la noche. Durante mucho tiempo la confluencia de St. Mark Road y Cambridge Gardens ha sido considerada como una esquina peligrosa; de hecho, la curva era «ciega» para ambas carreteras y había originado numerosos accidentes.

La decisión de la autoridad local de arreglar la curva se vio parcialmente influida por el testimonio de motoristas de última hora de la noche, quienes decían que se habían estrellado mientras regateaban para evitar un autobús de dos pisos que bajaba precipitadamente por St Mark Road a esas horas bastante tardías en que las líneas regulares ya no prestaban su servicio.

Fenomenos


Un informe típico de la policía de Kensington rezaba: «Giraba la esquina cuando vi un autobús lanzado hacia mí. Llevaba dadas todas las luces del piso de arriba y de abajo, así como los faros, pero no pude ver a nadie, ni empleados ni pasajeros. Tiré del manillar con fuerza y subí a la acera, rascándome con el muro de la carretera. El autobús desapareció.»

Después de un accidente mortal, durante el que un conductor dio un viraje y golpeó contra el muro, un testigo contó al juez que llevaba la investigación que también él había visto al misterioso autobús precipitándose contra el coche segundos antes de que el conductor se saliera de la carretera. Cuando el juez expresó el natural escepticismo, decenas de residentes locales escribieron a su oficina y también a los periódicos locales ofreciéndose a testificar que también habían visto al «autobús fantasma». Entre las declaraciones más impresionantes se encuentra la de un empleado local de transportes quien declaró haber visto al vehículo en la estación de autobús a primeras horas de la mañana, con el motor en marcha, y que luego había desaparecido.

El misterio nunca se resolvió; pero es quizás significativo que el autobús «fantasma» no fuera visto después de que desapareció el peligro de la esquina con la curva pronunciada. Incluso se sugirió que la visión había sido «proyectada» en el lugar para dramatizar el peligro inherente de la intersección. Pero si era así; ¿quién lo había hecho? Y si, como se sugirió, todo esto tuvo lugar en las mentes de los mismos motoristas -una especie de proyección natural de sus temores ante la esquina- ¿cómo se las arreglaron para sobreimponerse sobre la visión de los peatones, por no mencionar el empleado de la estación de autobuses que lo vio desde un ángulo completamente diferente?

El autobús «fantasma» de Kensington epitomiza un problema que, durante siglos, han encarado aquellos que creen que los fantasmas son espíritus que vuelven. ¿Si un fantasma es el «alma» de una persona muerta que vuelve a la tierra, cómo podemos entender el fantasma de un autobús y por supuesto el de sus antecesores, los coches de caballos fantasmas, que tanto reflejan las narraciones populares?

Llegados a eso, ¿por qué los espíritus que vuelven no aparecen desnudos, ya que con muy pocas excepciones registradas no es así en ningún caso?

El folklore «fantasmal» está repleto de historias de todo tipo de objetos inanimados, desde el acordeón-fantasma atribuido al espiritista del siglo XIX, D. D. Home, hasta la daga de Macbeth.




Bestias Fantasmales:


Ciertamente, los cuentos de fantasmas de perros son corrientes en el folklore de Estados Unidos, Europa y gran parte de África. Los fantasmas de caballos, de rebaños de vacas o de ovejas participan del folklore, y a pesar de que (al igual que todos los cuentos) las descripciones de sus apariciones hayan sido indudablemente distorsionadas a lo largo de los siglos, algunas de ellas son sorprendentemente convincentes. En 1908, la Society for Psychical Research (SPR) investigó exhaustivamente lo que pareció ser un cerdo-fantasma en Hoe Benham (Inglaterra).

El 2 de noviembre de 1907 dos jóvenes, Oswald Pittman y Reginald Waud, estaban pintando en el jardín de su casa, la villa Laburnum. A eso de las diez de la mañana, cuando Pittman estaba hablando con el lechero, vio a su amiga Clarissa Miles acercándose por el camino: tenía que reunirse con los hombres para una sesión de pintura. La acompañaba, como si se tratara de un perro amaestrado, un gran cerdo blanco con un morro inusualmente largo. Cuando Pittman le habló de ello a Waud, éste le pidió que le dijera a Clarissa que dejara el animal fuera y que cerrara la puerta del jardín cuidadosamente, ya que Waud era un amante de la jardinería y no quería que el cerdo le removiera todas las plantas.

Sin embargo, cuando Clarissa llegó estaba sola y negó todo conocimiento del animal. Si la hubiera estado siguiendo, señaló, estaba segura de que habría oído sus pisadas. A pesar de todo, ella y Pittman volvieron al camino y preguntaron a varios niños si habían visto un cerdo, pero ninguno lo había visto.

A la mañana siguiente, el lechero, presionado por un Pittman desconcertado, firmó una declaración en la que aseguraba que no había visto el cerdo y señalaba que, en cualquier caso, la zona estaba bajo un estado de alerta por la fiebre porcina y no podía matarse a ningún animal perdido.

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Pittman y Waud fueron a Londres durante unos meses y allí contaron el extraño incidente a un miembro de la SPR. Cuando volvieron a Hoe Benham en febrero, el relato de la aparición de Pittman se había extendido ampliamente. Los aldeanos, perdiendo su reserva natural, los desbordaron con historias anteriores de «fantasmas». La teoría del lugar sostenía que todo partía del suicidio de un campesino, Tommy King, cuya propiedad, que fue demolida en 1892, había bordeado el camino. La investigación en los archivos de la parroquia mostró que en realidad había habido dos Tommy King, uno muerto el 1741 y el otro en 1753, pero no había indicación de cual de los dos se había suicidado. Un viejo llamado John Barrett testificó que, cuando era muchacho en 1850, volvía por el camino en un carro de heno con siete u ocho más, cuando apareció por el aire una "cosa blanca". Todos lo habían visto y como era evidente los caballos también, ya que de repente se desbocaron.

«Esa cosa continuó balanceándose y balanceándose y los caballos resoplando y resoplando hasta que el carro llegó alas cercanías de la granja de King, en que se desvaneció.» En 1873 Barrett también había visto en el mismo lugar una criatura "como una oveja" pateando el suelo en el camino. Trató de darle un golpe con el bastón, pero desapareció antes de que el bastón hubiera aterrizado.

Otro hombre, Albert Thorne, dijo que en el otoño de 1904 oyó "un ruido como un silbido" de hojas y vio cómo un ternero de 75 cm de alto y 1,5 m de largo pateaba, con ojos resplandecientes. Mientras lo miraba se desvaneció. Incluso otro testigo no identificado dijo que en el mes de enero de 1905 durante las horas de luna llena había visto lo que tomó por el perro del vicario en el camino. Era grande y negro. Creyendo que se había perdido, fue a agarrarlo, cuando resultó que era un burro que se alzaba sobre sus patas amenazadora mente antes de desvanecerse.



Videos Paranormales:


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Espiritus de Niños:

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Fantamas de Niños en un Cementerio:

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Fantasma en el Lugar de un Suicidio:

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link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=BzXzVQV-kkY


exorcismos


Fuente : Busqueda en google

10 comentarios - Fenomenos Paranormales

@Pepueso
aguilera_team dijo:paranormal


fijense las fotos de fantasma son mayormente en fotos en blanco y negro por hay es una falla de las camaras viejas, pero igual algo creo en esto en los fenomenos paranormales
@EDUSSS
muy buen post
@Kidobasara +1
muy buen post!!! hay algunos videos que estan caidos, pero igual. excelente laburo
@gaston888 +1
una lastima que los videos esten caidos pero lindo laburo +10
@Andy22lp
me dio miedito y ni lo lei,el tema de la actividad paranormal es lo que mas me asusta, pero parece buen post xD te dejo +5 por animarte a hacerlo xD