Una ciudad con historia de petróleo, pobreza y rebeldía

TARTAGAL SUPO DE TIEMPOS MEJORES

Una ciudad con historia de petróleo, pobreza y rebeldía

Joya petrolera del Norte, quedó marginada y empobrecida cuando se vendió YPF.


Bosque y petróleo. Eso fue Tartagal. Una gema en el verde salteño que relucía al sol de un país que apuntaba alto. Junto a su vecina, General Mosconi, generaban el 70 por ciento del gas y petróleo que salía de esa zona, el departamento provincial de General San Martín. Territorio peronista que recibía apenas un 2,6 de las regalías por hidrocarburos de toda la riqueza que aportaba a Salta.

Saltapobreza


Hasta que YPF se vendió. Después del primer piquete que cortó una ruta en Cutral-Co, en el sur, Salta hizo lo mismo en Mosconi y Tartagal. Fue inútil. El gobierno del entonces presidente Carlos Menem no dio un paso atrás. Años después, en esas tierras fronterizas con Bolivia, a 350 kilómetros de la capital provincial y a más de dos mil de Buenos Aires, estalló la rebelión.

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Fue en 1997. Para entonces, las indemnizaciones pagadas por YPF, algunas rondaron los ochenta mil pesos-dólares, ya se habían esfumado en una economía que iba barranca abajo: se repartían planes Trabajar de doscientos pesos. Ya había más marginados que los tradicionales: las etnias indígenas wichi-mataco, chirihuana, tapiete, toba, chorote, entre otras. De los ochenta mil habitantes de Tartagal, diecisiete mil eran aborígenes.

Petroleo


La zona apoyó en su momento al hoy ex gobernador Juan Carlos Romero, enfrentado al Partido Renovador. Tartagal quedó en manos del PJ. General Mosconi en manos de los renovadores. "Después de la elección, el Gobierno provincial nos dio la espalda", decían quienes se lanzaron en mayo de 1997 a cortar la ruta 34 para protestar por los cortes de luz y los aumentos de tarifas en las dos localidades.

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La pueblada casi termina con la represión de la Gendarmería. Los habitantes de Tartagal protestaban también contra Edesa, la empresa favorecida por la privatización del servicio eléctrico, a la que culpaban por los cortes de luz. Los "rebeldes" no pretendían disputar el poder, ni atacaban las instituciones: pedían trabajo, servicios por los que pagaban, ser tenidos en cuenta. Gritaron para ser vistos, aunque no fuesen escuchados. "Cortar rutas es delito", proclamó Menem. No sirvió de nada. Romero intervino los distritos de Mosconi y Tartagal, después de repartir planes de asistencia social. El conflicto terminó en paz. Pero Tartagal nunca volvió a ser la misma.

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En 2006, como hoy, la naturaleza se ensañó con la ciudad; las lluvias y la inundación arrasaron con vidas, viviendas y esperanzas. Como ayer, los vecinos intentan rescatar hoy lo poco que les queda.


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Randazzo y el gobernador Urtubey recorren las zonas afectadas.


Hubo avisos sobre el riesgo de otro aluvión
Tal como lo publicó Clarín el 25 de abril de 2006, especialistas en geología y climatología habían advertido que un aluvión podía volver a afectar a Tartagal. Uno de los especialistas que lo había advertido el geólogo Armando Nadir, de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), recomendaba obras civiles y aumentar la forestación. Ayer, el subsecretario de planificación de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Larrocca, dijo a Clarín: "Hay que hacer un manejo integral de la cuenca que incluye a Tartagal. Se necesita construir pequeños diques transversales, reducir los cortes clandestinos de maderas, disminuir el pastoreo de ganado, instalar nueva tecnología, y una estructura técnica y comunitaria. Debería ser una prioridad de todo el país".

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Antecedentes
Entre las últimas semanas de 2005 y fines de abril de 2006, la ciudad de Tartagal fue víctima de feroces inundaciones. Al decir de especialistas, se debieron a los más de 1.300 milímetros de lluvia caídos entre diciembre y marzo (contra los habituales 690) y a la deforestación indiscriminada. Ya entonces, antes aun que los cientos de evacuados pudieran terminar de volver a sus casas y que la comunicación entre los departamentos de San Martín y Orán se normalizaran tras la caída de un puente carretero, los expertos vinculaban las inusuales lluvias a los desmontes e incendios forestales. Las autoridades salteñas, en cambio, atribuían el problema sólo a causas naturales.


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La presidenta Cristina Fernández Kirchner dispuso ayer la ayuda del Gobierno y el envío de dos ministros (de Interior y Desarrollo Social) a la ciudad de Tartagal, según informó el jefe de Gabinete, Sergio Massa. “Hablé con Cristina apenas terminó la conferencia de prensa con José Luis Rodríguez Zapatero y, más allá de hacer un repaso del viaje hasta ahora, le describí la situación de Salta”, explicó el jefe de Gabinete “y la Presidenta decidió poner todo el Gobierno en ayuda de la gente y del gobierno salteño”.
En ese sentido, Massa informó que además de los ministros Florencio Randazzo y Alicia Kirchner, enviarán a un funcionario de Planificación Federal. Todos ellos, explicó el jefe de Gabinete, tienen la misión de “hacer una cuantificación de (los efectos producidos por) el temporal y del desborde tanto en materia de daños sociales como de infraestructura”. El funcionario insistió en que “la decisión es darle todo el apoyo a Salta para salir adelante de esta situación”. Por otra parte, el gobierno nacional envió una cargamento con 85.000 unidades de insumos para atender a los damnificados en Tartagal. “Es fundamental reaccionar rápido ante estas circunstancias climáticas, con el objetivo de prevenir mayores problemas y resolver cuanto antes podamos la situación de los evacuados y dar lugar a las tareas de reparación”, explicó Alicia Kirchner desde Tartagal.


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2 comentarios - Una ciudad con historia de petróleo, pobreza y rebeldía

@dieganotdead
excelente
la indiscriminada tala de arboles y las malas gestiones gubernamentales generan toda esta poqeria de desidio