Soldados Alemanes en Sierra de la Ventana

Empecemos con un poco de historia para poder entender...


En 1939 la guerra había comenzado y el destino de los pueblos implicados estaba echado, porque mucho antes, cuando terminó la primera guerra mundial, los países "vencedores" (entre comillas ya que Alemania se rindió primero pero estaban todos a punto de rendirse) establecieron tratados abusivos y violentos contra el vencido. No es por defender a nadie, sino para ponernos en situación y explicar que estos tratados que eran extorsivos, pues querían hacer pagarle a Alemania toda la reconstrucción e indemnización a los vencedores fue lo que, en buena parte, propició la llegada de Hitler al poder y por añadidura, la Segunda Guerra Mundial.

Soldados Alemanes en Sierra de la Ventana

Es decir, la segunda guerra fue consecuencia de las malas decisiones tomadas al final de la primera. Entre esas decisiones estaba la de que ningún barco fabricado por astilleros alemanes podía superar las 10.000 toneladas.

Esto dejaba un margen muy pequeño de posiblidades, pero el ingenio alemán estaba muy aguzado y diseñaron nuevos métodos para la fabricación de buques. El primero fue el soldar en vez de remachar. Parecerá ridículo hoy en día, pero en los años 30 los buques se fabricaban con miles de remaches, con cada remache se hacía más pesado al buque. Los alemanes, al no tener otra opción, evolucionaron la soldadura hasta el punto de poder fabricar barcos más livianos, ya que sin remaches se ahorraba muchísimo peso.

Nuevas aleaciones y perfiles metálicos permitieron fabricar una clase de buques que la historia recuerda como "Acorazados de Bolsillo" aunque eran un poco grande para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero, unos 180 metros de largo, menores que un Acorazado pero mayores que un Crucero en poder de fuego y velocidad. A esto le sumaron los motores Diesel de alta potencia y rendimiento haciendo de este tipo de buque una maravilla tecnológica para la época que "volaba" a 26 nudos sobre el mar y tenía un alcance de 37.000 kilómetros. Estaba equipado con seis cañones de 279 mm y 8 cañones de 150 mm. Formidable armamento para 14.000 toneladas de metal. En Diciembre de 1939 llevaba hundidas alrededor de 50.000 toneladas de buques mercantes y apenas había comenzado la guerra.

El Graf Spee tenía buena reputación y su capitán, Langsdorff fue respetado porque ningún tripulante de los mercantes hundidos murió en los ataques (caballeros eran en los primeros tiempos de la guerra, la armada Alemana siempre fue reconocida por ello hasta que fueron dominados por la SS). El 13 de Diciembre fue interceptado por los cruceros ingleses Ajax y Achilles y el crucero pesado Exeter. El Graf Spee se encontraba a unas 280 millas de Punta del Este, Uruguay, el Graf Spee disparó sus cañones de 280mm contra los enemigos y en una hora propinó siete impactos en el Exeter.

En 40 minutos de combate este crucero inglés debió abandonar la lucha y dirigirse hacia las Malvinas en pésimo estado y a baja velocidad debido a la destrucción del buque. Mientras los dos colosos se batían a duelo los cruceros ligeros ingeleses se acercaron y dispararon sus piezas de artillería de 152mm dañando superficialmente al buque alemán, que con dos impactos consecutivos destrozó la mitad del poder de fuego del Ajax. A media hora de perder al Exeter por abandono de la lucha ya se encontraban a sólo 4 millas entre sí los dos cruceros livianos y el acorazado alemán, el poder de fuego del Graf Spee era tan poderoso sobre los dos pequeños buques que en ocho minutos no quedaron ni mástiles ni antenas en el Ajax y el Comodoro Hartwood ordenó la retirada para salvarn a quien pudiese de semejante batalla.

La historia no pudo dilucidar qué sucedió con Langsdorff que no siguió a los buques ingleses averiados ya que Hartwood sabía cual era su destino, increíblemente se salvaron por la inacción alemana, no por la gracia de Dios, ni los ingleses comprendieron que sucedió en aquella oportunidad. Langsdorff prefirió en cambio tomar rumbo a Uruguay, a Montevideo más precisamente, para reparar los daños en vez de hundir a los tres buques a su merced. Uruguay no quería participar de la guerra, era un país totalmente neutral y negó la posibilidad de las reparaciones en Montevideo, tareas que llevarían dos semanas según calculaba el capitán alemán, pese a las presiones de la embajada alemana para que permitan la pausa.

El 17 de Diciembre, Langsdorff dejó en tierra a la mayoría de la tripulación y llevó el buque a unas millas de la ciudad, allí dinamitó el buque y a hundiéndolo, irónica victoria para los ingleses que recién estaban recuperándose y ni pensaban en un ataque directo cuando el Graf Spee ya estaba en el limo del Río de la Plata. Langsdorff luego de esto se dirigió a Buenos Aires y el 20 de diciembre se quitó la vida, apesadumbrado por los errores estratégicos que lo llevaron a perder su nave. Lo que podría haber sido una suntuosa victoria alemana terminó en una amarga derrota frente a Montevideo. Los 1039 hombres son refugiados por el gobierno Argentino; todos salvo uno el capitán Langsdord que se suicido de un disparo. Una multitud acompaño al marino al entierro en el cementerio Alemán.


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Historias en Sierra de la Ventana


La historia del barco

A poco de comenzar la Segunda Guerra Mundial, el alto mando alemán ordenó a su marina llevar el conflicto a las aguas del Océano Atlántico, a fin de evitar que llegaran, desde Estados Unidos, armas y alimentos a Inglaterra y los países que resistían la invasión.
La directiva Nº 1 era muy clara: "La Marina alemana llevara a cabo su propia actividad bélica contra las unidades mercantes y su principal objetivo serán los buques ingleses."
Para esa época, Alemania, como consecuencia de las restricciones impuestas por el Tratado de Versalles, había desarrollado los acorazados de bolsillo y, entre ellos, el Almirante Graf Spee, que se encontraba en el Atlántico Meridional en septiembre de 1939, su comandante era el Capitán de Navío Hans Langsdorff.

Nazis

Una vez recibida la autorización de iniciar la aventura corsaria, Langsdorff decidió trasladarse al Atlántico Sur donde podría interceptar las rutas comerciales
El buque tenía una tripulación compuesta por 44 oficiales y 1.050 suboficiales y marinos. Podía navegar a 26 nudos y tenía una autonomía de 19.000 millas.
Contaba con dos torres, cada una con tres cañones de 280mm, y un blindaje de 140mm en la superestructura y partes vitales. El armamento secundario estaba compuesto por ocho torres de 150mm/cuatro por banda, además de armamento antiaéreo, seis tubos lanzatorpedos de 533mm y dos hidroaviones tipo Arado.
A las 13, del 30 de septiembre de 1939, el Graf Spee avistó su primer buque, el Clement de bandera inglesa. La tripulación fue obligada a abandonar el barco, no sin que antes radiara su posición, y el mismo fue hundido.

Submarinos

El Almirantazgo Británico ordenó la salida de unidades de guerra con el fin de dar caza al corsario. El 5 de octubre el buque alemán hundió otro barco y en noviembre, en el Océano Indico sumó su cuarto blanco.
Después de efectuar otros hundimientos y recibir reabastecimiento, el Graf Spee escapó al buque de guerra inglés Altmark, que lo perseguía desde septiembre.
Pero el 13 de diciembre, cambió su suerte: después de haber barrido infructuosamente la costa africana, avistó un buque que creyó era un mercante, pero al acercarse se encontró con el crucero inglés Exeter, seguido del Achilles y el Ajax.

El acorazado alemán podía enfrentar fácilmente a la formación inglesa, pues sus cañones principales de 280mm tenían un alcance de 28 kilómetros, mientras que la mayor de las unidades inglesas, el Exeter, sólo alcanzaba 24 kilómetros. Por eso, la estrategia de Langsdorff sería mantener alejado al mayor de la formación con los cañones principales y martillar los otros buques con el armamento secundario.

Al día siguiente, los tres buques ingleses estaban seriamente dañados, mientras que el Graf Spee continúa intacto. El Exeter se retiró hacia las Islas Malvinas, mientras los otros dos buques siguieron combatiendo. Langsdorff debió abandonar la zona a toda máquina y aprovechar sus cañones para perderse, sin embargo no lo hizo y decidió entablar batalla nuevamente.

graf spee

Al caer la noche, Langsdorff revisó el buque y tomó la determinación de refugiarse en el puerto más cercano para reparar averías. A las 22.13 del 14 de diciembre, el Graf Spee entró en Montevideo.

Fue su perdición, mediante sus espías, los ingleses infiltraron y engañaron a los alemanes, que creyeron que mantendrían la superioridad bélica al salir del puerto.
Pero en realidad se encontraba rodeado por destructores, cruceros y un portaviones. El 16, Langsdorff telegrafió al alto mando: "Bloqueo nocturno muy estrecho. Ninguna esperanza de poder huir hacia mar abierto y abrirme camino hacia la patria"

El 17 de diciembre, el Graf Spee abandonó el puerto, después de haber desembarcado la mayoría de la tripulación. A las 18.15, cuando se esperaba que combatiera, se estacionó a la vista el puerto y se produjo una gran explosión, que echó a pique el buque.
Langsdorff había hundido el acorazado para que no cayera en manos enemigas. Tres días después se suicidó.


La historia y los mitos

Antes del hundimiento, la tripulación fue traspasada al buque mercante alemán Tacoma, llevada a mar abierto y embarcada en unidades pequeñas que la llevaron a Buenos Aires.

El 22 de diciembre de 1939, 1.055 marinos del Graf Spee llegaron al puerto de Buenos Aires. El destino de estos hombres despertó no pocos mitos y fue obsesión de investigadores y curiosos. Las fugas permanentes, el retorno de muchos de ellos al frente de combate y la participación en actividades de espionaje rodearon a la historia de misterios.

Apenas llegados al país, los marinos recalaron en distintos puntos del país. La isla Martín García fue el destino de unos 300 oficiales y suboficiales, que después serían trasladados a otros destinos. A Mendoza fueron cien marinos, primero a casas particulares y después a un viñedo en Carrodilla. Córdoba fue uno de los destinos más importantes.
Allí fueron unos 250, que recayeron en distintas localidades, aunque la mayoría quedó al principio en una casona de la calle Santa Rosa, en la capital provincial. A Santa Fe fueron trasladados otros 200 y el resto a las provincias de San Juan y Buenos Aires

El destino de los marinos enviados a nuestra provincia fue el viejo hotel de Sierra de la Ventana. Y allí se comienzan a entretejer los hechos verídicos con la fantasía que generaron las misteriosas historias que aún hoy se cuentan en nuestra región sobre los tripulantes del Graf Spee.


Leyendas lugareñas

Una de esas historias está vinculada con otras que también han hecho volar la fantasía lugareña: las incursiones de submarinos nazis en las playas de Miramar, Necochea, San Cayetano y Tres Arroyos.

En su libro "Odessa al Sur", el escrito Jorge Camarasa especula que el jefe de la Gestapo, Heinrich Muller, llegó a la Argentina en 1945 en un submarino con el objetivo de organizar la fuga de varios tripulantes del Graf Spee internados en el viejo hotel de Sierra de la Ventana.
Según los datos recogidos por Camarasa, Muller desembarcó desde un submarino frente a las costas de Orense en 1945. Le contaron que "el pesquero de altura Ottolenghi lo había trasladado hasta Necochea, y que de allí se había ido a Coronel Pringles para organizar las fugas de los marinos del Graf Spee que estaban internados en el viejo hotel de Sierra de la Ventana".

No obstante, otra historia parece contradecir la idea de reclusión en la que vivían los marinos alemanes en Sierra de la Ventana. Es un artículo publicado en la primera página de Ecos Diarios el 29 de septiembre de 1945.
La nota dice: "Un ex tripulante del acorazado alemán de bolsillo Graf Spee, que fuera hundido en aguas del Río de la Plata (...), ha resuelto casarse en nuestra ciudad".
"El marino de referencia se encuentra actualmente internado en Sierra de la Ventana, conjuntamente con varios compañeros más, en cumplimiento de las medidas dispuestas por el gobierno nacional con los ex tripulantes de la citada nave", agrega.

"Según nuestros informes, su prometida, a quien conoció en Bahía Blanca, se encuentra en Necochea desde hace dos meses. El ex marino alemán ya ha efectuado los trámites previos para contraer enlace, habiéndose presentado hace unos días a la oficina del Registro Civil, con el propósito de inquirir detalles acerca de los recaudos legales que debían llenar, ausentándose luego para Sierra de la Venta, de donde regresará antes de la fecha señalada para la boda".


Alemanes jugadores

Otra de las historias que circulan sobre los alemanes del Graf Spee tiene vinculación con el casino de Mar del Plata. Allá por la década del 50, seis señores de aspecto correcto y nada rumboso comenzaron a frecuentar las salas de juego y a tomar nota de los resultados de todas las bolas que se jugaban en seis mesas.
Tenían pinta de extranjeros, más bien de alemanes, y con seriedad germánica persistieron en la tarea durante, por lo menos, dos temporadas, incluidos los fines de semana invernales. No jugaban un solo peso.

Un día comenzaron a apostar en dos mesas y siguieron haciéndolo, turnándose, durante todas las horas en que el casino funcionaba. Parecían hacerlo a suerte y verdad y el personal de las mesas no detectó sistema de juego o martingala alguna.
Después, investigados por las autoridades, los alemanes contaron que habían ganado una verdadera fortuna y que no estaban dispuestos a devolverla porque era bien ganada.
Lo que sí explicaron era la operatoria. Dijeron que en la etapa preparatoria habían estudiado el desgaste producido en los cilindros portadores de la rueda de la ruleta, desgaste que hacía que los números de un sector de la rueda, recibieran la bolilla más asiduamente que los otros.

La organización montada por los alemanes del Graf Spee causó sensación entre los "martingaleros", sin embargo, se cree que el sistema no fue inventado por ellos, sino por un peluquero necochense de apellido Bartolucci.
Aquella historia comenzó después de que se anularon las concesiones a mediados de la década del '40 y los casinos pasaron a manos estatales.
Las ruletas, que estaban funcionando en Río Hondo, fueron trasladadas a Necochea donde Bartolucci, sistemista de diaria concurrencia, se dio cuenta de la frecuente salida de ciertos números. Sospechando y luego comprobando el "pandeo" de ciertos cilindros de las ruletas, empezó a jugarlos con éxito.

Al tiempo estos cilindros son trasladados a Mar del Plata y el astuto peluquero los siguió y los identificó inmediatamente. La mujer del peluquero que jugaba aburrida en una de las mesas que le indicaba su marido, entró un día en conversación con la mujer de un alemán que le admira su "suerte".
La mujer del peluquero le comentó que no sabía por qué salían tanto los números que le indicaba su marido...
Esas son sólo tres de las historias que envuelven de misterio a los tripulantes del Graf Spee. Poco se sabe en realidad sobre estos hombres, aunque el paso del tiempo rodeó sus vidas de misterios. Lo cierto es que la mayoría de ellos hicieron una vida normal y volvieron a la Argentina después de haber sido repatriados a Alemania.


Escalofriante águila Nazi del Graf Spee rescatada

Acorazados
El Graf Spee posado en el fondo

"Verla salir del agua fue impresionante, fue como sentir a Adolf Hitler respirándote en la nuca" estas tensas palabras fueron emitidas por uno de los encargados de la expedición submarina. Abrazada a la popa del acorzado alemán "Graf Spee" se escondía una pieza de valor incalculable que se creía perdida hace 60 años.

alemanes

De casualidad, fue ubicada en diciembre por un equipo de rescatistas liderado por "Héctor Bado", aunque mantuvieron estricta reserva acerca del hallazgo.


Sierra de la Ventana

Creen que el águila nazi del Graf Spee podría valer unos 2 millones de dólares

Apareció en diciembre, de casualidad. A diez metros de profundidad, en el Río de la Plata, los buzos buscaban una pieza de artillería, pero los modernos aparatos de detección remota mostraron algo extraño. Una cabeza de águila. Los expertos descendieron, excavaron un metro en el barro y encontraron una pieza única en el mundo: la insignia nazi del acorazado alemán Admiral Graf Spee, que fue hundido el 17 de diciembre de 1939 frente a Montevideo por orden de su capitán, tras haber sido seriamente averiado por tres barcos ingleses.

Soldados Alemanes en Sierra de la Ventana

Desde el viernes, la figura alada de bronce de unos 300 kilos, 2 metros de alto y 2,80 de ancho, es exhibida —con la cruz esvástica cubierta por una lona— frente al Hotel Palladium de la capital uruguaya. Dentro de algunos días, empezarán a restaurarla. Y luego, posiblemente, se la lleve a una subasta internacional: Mensun Bound, un arqueólogo de la Universidad de Oxford calcula que puede valer entre 2 y 3 millones de dólares. "Al perder ese barco, el Almirantazgo alemán ordenó que todas las águilas de sus buques fueran removidas. Se desconoce su destino, pero es probable que hayan sido fundidas. De allí el valor de esta pieza", explicó ayer a Clarín Héctor Bado (47), un buzo uruguayo que dirigió al equipo de rescatistas.

"Tuvimos que excavar un pozo de 4 x 2 metros para llegar a la base. En enero nos retrasamos por el mal tiempo y las correntadas —continuó Bado—. El águila estaba adosada a la popa con 145 tornillos de bronce, que hubo que aflojar con herramientas comunes, girando a un octavo de vuelta cada vez. Y todo al tacto: en el río la visibilidad es nula".

Esta no es la primera pieza del mítico Graf Spee que el equipo de Bado y Alfredo Etchegaray sacan a la superficie. Hace dos años rescataron un telémetro de 27 toneladas, uno de los artefactos ópticos para apuntar los cañones. Y en 1997 habían encontrado un cañón de 150 milímetros de calibre que hoy se exhibe en el Museo Naval de Uruguay.

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El destino de los restos es, justamente, una cuestión polémica. El acorazado pertenece al Estado uruguayo, pero, según explicó Bado, la empresa privada que realiza la búsqueda y restauración tiene un contrato con el Gobierno por el cual cede el 50% de lo rescatado. Manuel Esmoris, presidente de la Comisión Nacional de Patrimonio, dijo ayer que no estaba de acuerdo con que el águila saliera del país. "Si se vende en Uruguay, es una propuesta razonable", señaló el funcionario, según la agencia AP.

"Por nuestra parte, que se venda. Hay que entender que es una pieza con connotaciones complicadas", comentó ayer a Clarín Bado, quien sólo espera aclarar "este ping pong burocrático" para conseguir más inversores que apuesten al rescate. El sueño de este buzo profesional —que lleva registrados más de 200 naufragios en la costa de su país— es recuperar "una parte sustancial del Graf Spee para exhibirla en un museo por su valor histórico. En ningún lugar del mundo se puede sacar una sección de un buque de guerra de estas características, porque éste al haberse hundido en aguas dulces no está tan deteriorado", precisó.

Sin embargo, los tiempos presionan: las últimas mediciones demostraron que en la popa tiene más barro del que se creía. Por ahora, los rescatistas siguen buscando piezas "pequeñas", como los cañones de la torre de popa, que "volaron como fósforos" cuando estalló.

Fuente:
http://www.clarin.com/diario/2006/02/12/sociedad/s-04001.htm

Noticia de entre casa...

Comentan los diarios locales

A más de seis décadas de haber sido hundido frente a las costas uruguayas, el acorazado alemán "Graff Spee" continúa generando sorpresas. Al cañón y el telémetro rescatados años atrás, se le suma ahora el descubrimiento de un águila de bronce que estaba instalada en la proa del navío germano.

El pesado elemento, parte de la iconografía nazi, es único en su tipo y los expertos habían descartado poder encontrarlo.
Se exhibe en el Palladium Hotel de Montevideo, con la esvástica embolsada para evitar herir la sensibilidad del publico.

"Por su parte, el presidente de la Comisión Nacional del Patrimonio, Manuel Esmoris, consideró "un absurdo" cubrir el símbolo, ya que éste es parte de una totalidad "que representa una historia y un legado".


Nazis

Opinión personal

Es un pedazo de historia dejado atrás que resurge de entre las lodosas aguas de el Rió de la Plata y refresca los recuerdos de una dura época vivida por muchas personas. La sombra del ex imperio Nazi continua aún hoy en día sobre volando los recuerdos. Y con noticias como ésta, esa sombra aumenta de tamaño.

Según se comenta las más importantes casas de subastas de Londres y Nueva York se interesaron por la enorme águila rescatada el viernes pasado, algunas personas relacionadas con este hallazgo evaluaron el impactante animal de bronce en 25.000.000 de euros.
Hay versiones no confirmadas que el gobierno Uruguayo estaría interesado en lograr cuanto antes la venta de este icono para solventar gastos y necesidades concretas para escuelas primarias y comedores infantiles.

También detrás de este hallazgo hay leyes que indican que lo encontrado (de esta forma) se dividiría en parte iguales entre el gobierno y los responsables de la expedición. Además los responsables indicaron que para poder desenterrar la totalidad del barco se requeriría una inversión de 30.000.000 de dólares.


Submarinos

Historia de Submarinos alemanes en Argentina

Afines de la 2ª Guerra Mundial, en 1945, dos submarinos alemanes se rindieron en la Base Naval de Mar del Plata. El 10 de Julio de 1945 se rindió el U-530, con su tripulación de 54 hombres comandada por el Oberleutnant Otto Wermouth; el 17 de Agosto se rindió el U-977, con 31 hombres bajo el comando del Oberleutnant Heinz Zchaffer. Se dan aquí algunos datos sobre los mismos y algunos comentarios sobre historias y libros al respecto.

Rendición

El 8 de Mayo de 1945 las fuerzas alemanas dejan de combatir y el Almirante Karl Doenitz anuncia la rendición del III Reich mediante la comunicación Nº 0953/4, que transmitió a las fuerzas alemanas la orden de rendición y el inmediato cese del fuego.
Como lo indicaba la "Operación Arco Iris", los comandantes de submarinos comenzaron a hundir y destruir sus propios barcos, hasta que el Alto Mando Aliado ordenó a Doenitz que prohibiera la destrucción o daños a los barcos. Mediante mensajes radiales los aliados amenazaron a los capitanes de buques de quedar fuera de la ley si desobedecían las órdenes, además los submarinos deberían emerger, señalar su posición y entregarse en los puertos indicados haciendo flamear una bandera negra.

Últimas acciones

El 8 de Mayo los alemanes echaron a pique los dos últimos barcos aliados, uno inglés y otro noruego, pero a partir del día siguiente unos 150 submarinos alemanes se rindieron en diversos puertos europeos, cinco en EEUU y 1 en Canadá. El día 20 de Mayo, con la rendición del U-963 en Portugal, el alto mando aliado pensó que los mares se encontraban libres de amenazas y que los pocos que aún no habían aparecido habrían sido hundidos por sus tripulaciones. Sin embargo, poco tardó la prensa en difundir por todo el mundo la posibilidad de que Hitler hubiera fugado a bordo de un submarino, motivada por la entrega de un nuevo submarino el 3 de Junio en aguas portuguesas. Recién se conocería a mediados de los años 90 por parte de los Soviéticos la confirmación de que los restos encontrados en la Cancillería del III Reich eran de Hitler.

La rendición del U-530

A las 7 de la mañana del 10 de Julio de 1945, la silueta de un submarino, cuyo perfil no se asemejaba a las unidades Argentinas, emerge a pocos cientos de metros de algunos pesqueros costeros, a una distancia de una milla y media del Puerto de Mar del Plata. De inmediato, del puente de la inesperada nave comenzaron a observarse destellos luminosos con la finalidad de contactarse con las autoridades navales.
Algunas horas antes la tripulación del submarino tipo IX U-530 había arrojado al mar el armamento principal de cubierta, los torpedos, el equipamiento electrónico, las claves y el libro de bitácora.

El Capitán de Corbeta Ramón Soyuz, comandante del Submarino "Salta", al mando de la Base Naval de Mar del Plata en ese momento, autorizó a la nave alemana, que a marcha muy lenta ingresó a puerto, amarrando luego en la Dársena de Submarinos, cerca del Guardacostas "Belgrano".
El comandante del U-530, Teniente de Navío Otto Vermuth, de sólo 25 años, formó en cubierta a sus 54 subordinados, cuyas edades oscilaban entre los 19 y 24 años. Barbudos y con aspecto de- macrado, daban un tono acorde con el lamentable estado exterior de la baqueteada nave. Vermuth había sido designado comandante de la nave en el mes de Enero de 1945 y desde Septiembre de 1944 se había desempeñado como primer oficial.

De inmediato se procedió a la identificación de los marinos alemanes y a un primer interrogatorio facilitado por el conscripto argentino de ascendencia alemana Ecker. El interrogatorio se basaba en saber si habían traído jerarcas nazis a bordo y si habían sido responsables del hundimiento del crucero "Bahía".

Según lo informado por el Capitán, el U-530 había zarpado de la base de Kiel el 19 de Febrero y luego de un reaprovisionamiento en Kristiansand, fueron informados del fin de la guerra cuando estaban rumbo a las costas de Nueva York. De esta manera era poco probable que hubieran podido tomar a algún alto funcionario alemán.

Ante el interrogante sobre el "Bahía", si bien se habían desecho del libro de bitácora- que le hubiera servido de prueba- el submarino no tenía velocidad suficiente como para superar el trayecto de 3.500 millas náuticas (Rocas de San Pedro y San Pablo a Mar del Plata) en sólo cinco días. Satisfechas las autoridades Argentinas, se emitió un comunicado que manifestaba la no responsabilidad del U-530 en el hundimiento del "Bahía" y que no habían transportado a nadie ajeno a la tripulación.

Concluídos los interrogatorios, el día 16 a las 13, el Tte. de Navío Otto Vermuth firma oficialmente la rendición y el pabellón argentino es izado en el mástil del submarino. Vermuth esperaba para entonces que, de la misma manera que se había hecho con el "Graf Spee", la tripulación quedaría internada en Argentina, pero las circunstancias diferían de entonces.

Las potencias aliadas no quedaron conformes con que la Argentina hubiera declarado la guerra al Eje recién el 27 de Marzo de 1945, sólo un mes antes de la terminación del conflicto con Alemania, además el gobierno Norteamericano presionó para que el gobierno nacional decidiera entregar el submarino y la tripulación a los EEUU.
El U-530 zarpó del puerto de Mar del Plata el 15 de Julio, remolcado por el ARA "Ona" y escoltado por los destructores ARA "Misiones" y ARA "San Juan", con destino a Río Santiago, donde posteriormente serían abordados por 33 tripulantes estadounidenses llegados por vía aérea. La tripulación alemana fué internada provisoriamente en la isla Martín garcía, para luego viajar a los EEUU a fin de ahondar los interrogatorios.

Se rinde el U-977

A las 9 de la mañana del 17 de Agosto de 1945, el submarino U-977 emerge a 8 millas de la costa de Mar del Plata, en las proximidades de un grupo de naves de la Armada Argentina que retorna- ban a puerto. Eran los rastreadores ARA "Seguí" y ARA "Py" y el submarino ARA "Salta".
Nuevamente, por medio de señales luminosas, la nave alemana se identifica y su comandante, Capitán de Fragata Heinz Schaffer acepta ser abordado por una reducida dotación de presa al mando del Teniente de Fragata Rodolfo Sáenz Valiente. Escoltado por las naves argentinas, el U-977 ingresa a la Base Naval de Mar del Plata a las 11 de la mañana.
El submarino germano de la classe VIIC había zarpado de su país el 26 de Abril, reaprovisionado en Dinamarca el 2 de Mayo y se dirigía a su área de patrulla frente al puerto de Southampton. La orden de rendición sorprendió a los tripulantes rumbo a la zona de patrulla, por tal motivo, Schaffer reunió a la tripulación y los sometió a la decisión de entregarse o dirigirse a la Argentina.

Sólo los 16 tripulantes casados decidieron retornar con sus familias y en riesgosa maniobra fueron desembarcados en Noruega (ver traducción de P.Zidek de esta parte del libro). Los 32 restantes emprenderían un raíd sin antecedentes dentro de la historia de los submarinos.
El U-977 permaneció sumergido 66 días (posible récord de días en inmersión para un submarino convencional hasta nuestros días) cargando baterías y ventilando el interior mediante el snorkel. Es difícil imaginar las penurias físicas y psíquicas de un grupo de hombres encerrados por tanto tiempo, en un reducido espacio y sin poder ver el cielo. Mucho le costó también a su joven comandante (25 años) mantener la disciplina y el orden.


Artículos extraídos del sitio web

http://www.gentedearmas.com.ar/gda_historias_2005/de_batallas_2005/gda_1_graffspee.htm

http://www.sierradelaventana.unlugar.com/2005/grafspeeuno.htm

7 comentarios - Soldados Alemanes en Sierra de la Ventana

@Kidobasara +1
buen post. muy entretenido.
@alteracyon
Parece interesante, a favoritos lo leo luego te dejo +5
@planb
Exelente post!!!!!! gracias por la info!
@Atrax88 +1
graf spee
Los acorazados de bolsillo buen post ¡¡¡ a favoritos
@chocancharava
Le tapan la insignia nazi cuando la rescatan, que pretenden con esa idiotez, tapar 60 años de historia? dan risa, excelente post
@seba528 +1
chocancharava dijo:Le tapan la insignia nazi cuando la rescatan, que pretenden con esa idiotez, tapar 60 años de historia? dan risa, excelente post

jjajaja si tal cual, eso en mi barrio es cola de paja...